5.09.22

El profesor Fernando Romero analiza en profundidad los fundamentos y las características del bien común

Fernando Romero Moreno es abogado por la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y Profesor Superior Universitario por la Universidad Católica Argentina (UCA). Está dedicado desde hace 30 años a la Educación, tanto en cargos docentes como directivos. Actualmente trabaja en el Colegio Los Caminos (APDES-Pilar). Es autor del libro “La Nueva Derecha-Reflexiones sobre la Revolución Conservadora en la Argentina” (Grupo Unión, Buenos Aires, 2021).Está casado y tiene 4 hijos.

¿Qué es el bien común y en qué se fundamenta este principio?

La persona humana, para alcanzar su perfección y el despliegue pleno de sus potencialidades naturales, necesita tanto de bienes individuales o no participables como de bienes comunes o proporcionalmente participables y comunicables. Hay bienes comunes parciales, propios de la familia y los cuerpos intermedios, como hay también un bien común “completo, concreto y posible” (Sergio R. Castaño), que es causa final de la comunidad política. Todos ellos constituyen el Bien Común inmanente o temporal, que a su vez se ordena al Bien Común trascendente o eterno que es Dios. El Bien Común político es esencialmente distinto de los bienes comunes parciales y de los individuales. De allí que no se lo pueda confundir con una suma de bienes particulares ni tampoco con un mero “conjunto de condiciones”, que de suyo sólo tienen razón de medio y no de fin. El fundamento del Bien Común radica en la natural sociabilidad y politicidad de la persona humana.

¿Cuáles son sus aspectos principales?

Siguiendo al Doctor Angélico, son: 1) la unidad de la paz; 2) que el pueblo sea dirigido al buen obrar; y 3) los bienes materiales suficientes. Todo esto implica que en la comunidad política haya orden, justicia (tanto en sus partes integrales como potenciales), concordia, amistad social, fomento de las virtudes (naturales y sobrenaturales, intelectuales y morales), leyes respetuosas del orden natural y cristiano, arquetipos (héroes y santos), clase dirigente virtuosa, sanas costumbres, moral pública, ciencias, humanidades, artes, bienes y servicios materiales acordes con las necesidades fundamentales de la persona humana, justa distribución de los mismos e independencia económica de la sociedad para alcanzar el bien común sin injustas tutelas foráneas. El bien común acumulado en el tiempo es, al buen decir de Ullate Fabo, la Tradición. Si el fin propio de la comunidad política es el bien común temporal subordinado al bien común eterno, lo propio del buen gobernante y de los integrantes de la comunidad en cuanto tales será pues recibir, purificar, enriquecer y transmitir a las nuevas generaciones el patrimonio espiritual y material heredado, es decir, la Tradición.

¿Por qué, para que subsista una sociedad, es necesario que los individuos velen por el bien común?

Porque el bien común se alcanza mediante las acciones y operaciones propias de todos sus integrantes. El poder político tiene fines propios y es el garante último del bien común, pero para alcanzarlo es necesario que todas las personas velen por su consecución. Un ejemplo puede ayudar a entenderlo mejor. Uno de los aspectos principales del bien común es la paz. Para ello el poder político se ocupa tanto de la defensa exterior como de la seguridad interior de la comunidad. Pero la paz no es la mera ausencia de conflictos sino la tranquilidad en el orden, lo que supone la existencia de la concordia política, de la justicia y de la amistad social. Y para alcanzar esos bienes, todos deben aportar lo suyo. Es en la acción mancomunada de esa “sociedad de sociedades” que es la comunidad política donde encontramos el origen de la paz. Lo mismo sucede con otros aspectos del bien común político.

¿Cómo ha estado presente en la filosofía clásica este concepto?

Todo el pensamiento clásico, desde Sócrates, Platón y Aristóteles, pasando por Cicerón hasta llegar a la Patrística ha señalado la primacía del bien común y sus elementos fundamentales. Y estas enseñanzas no se encuentran sólo en la filosofía sino también en la literatura. Basta con recordar a Homero, Sófocles o Virgilio. Claro que en el caso de los pensadores greco-romanos hay errores que debieron ser corregidos por el Cristianismo desde una razón iluminada por la Fe. De allí la importancia de ciertos Padres de la Iglesia, por ejemplo un San Agustín, quien abordó este principio desde su profunda concepción sobre la Ciudad de Dios, importantísima para la Cristiandad medieval y para la restauración de la Cristiandad que los católicos buscamos.

Igualmente en la tradición tomista y escolástica ha sido muy importante.

Exacto. Fue Santo Tomás de Aquino quien definió y mejor explicó la naturaleza del Bien Común en tanto principio político y como el mayor de los bienes humanos en el orden temporal. Hay que “ir a Tomás” y a sus más fieles discípulos para estudiar esta noción y todo el contexto de ideas que con ella se relacionan: la sociedad en cuanto todo de orden, ubicada categorialmente en el accidente relación; la persona humana entendida como social y política por naturaleza; el bien común como término análogo y causa final de la sociedad; la comunidad política como necesaria en orden al Bien común inmanente y la Iglesia en orden al Bien Común trascendente; la vida virtuosa como uno de sus elementos esenciales; etc.

Y es en la tradición de pensamiento más fiel a Santo Tomás, exenta de errores individualistas o personalistas, donde encontramos la noción más precisa de Bien común, su primacía en relación al bien particular y la religión como su núcleo teologal imprescindible. Me refiero, claro está, a pensadores como Leopoldo Eulogio Palacios, Charles de Koninck, Julio Meinvielle, Osvaldo Lira, Francisco Elías de Tejada, Juan Vallet de Goytisolo, Rafael Gambra, Carlos Cardona, Guido Soaje Ramos, Félix A. Lamas, Héctor H. Hernández, Camilo Tale, Sergio R. Castaño, entre otros.

¿Cómo en la modernidad se ha distorsionado la idea clásica del bien común y cuáles son los principales errores al respecto?

En la Modernidad hay una gran cantidad de errores acerca del Bien Común. Pero haciendo una síntesis didáctica podemos decir que los principales han sido aquellos que confundieron este concepto con falsos fines de la comunidad política como la razón de estado (Maquiavelo), la suma de bienes individuales (Locke), la Voluntad General (Rousseau), la igualdad de una utópica sociedad sin clases (Marx) o los intereses de una supuesta raza superior (Hitler). De allí se desprenden las tres ideologías políticas típicas de la Modernidad: el nacionalismo, el liberalismo y el socialismo. Hoy asistimos a un “revival” de la falsa disyuntiva individualismo vs colectivismo implícita en la contraposición de esas ideologías. Por un lado el auge creciente del llamado “libertarianismo”, que reduce los fines de la sociedad a la salvaguarda de “la vida, la propiedad y la libertad”, sin más límites que los derechos de terceros y el orden público; y por el otro al “progresismo” globalista, expresado en la totalitaria Agenda 2030 de la ONU y el Gran Reinicio propuesto por el Foro Económico Mundial. Hay otras corrientes más o menos influyentes en la actualidad que también son tributarias de esos errores: el neoconservadorismo en los EE.UU, el nacional-bolchevismo en Rusia y el Socialismo del Siglo XXI en Iberoamérica. También hay distorsiones en ciertas corrientes que dicen inspirarse en la Doctrina Social de la Iglesia pero que en realidad la contradicen. Es lo que sucede por ejemplo con la llamada Teología del Pueblo.

El individualismo, el colectivismo y el personalismo se oponen al bien común. ¿Por qué?

El individualismo niega el bien común como principio político fundamental, al hacer de las libertades individuales el bien más alto de la vida social. O al confundir bien común con orden público y bienes públicos. El colectivismo implica hipostasiar la sociedad, como si fuera un todo substancial y no un todo de orden. En consecuencia, defiende un falso bien común político y niega los bienes comunes parciales de la familia y los cuerpos intermedios, así como también los bienes individuales de la persona humana. El personalismo se presenta como una superación de este conflicto ideológico, pero lo que hace es introducir aún más confusión. El personalismo y el llamado “liberalismo católico” desnaturalizan la noción tomista de Bien Común mediante la falsa distinción individuo-persona, su definición como un mero “conjunto de condiciones”, la distorsión de conceptos como los de justicia y paz, la negación de que la vida virtuosa sea un fin necesario de la ley positiva, el abandono de la Cristiandad como ideal o “tesis” en lo que hace a las relaciones Iglesia- Estado, su reemplazo por una laicidad aconfesional de corte naturalista o semi-naturalista y una concepción heterodoxa sobre los derechos naturales de la persona humana, entre otras cuestiones. Estos errores, como es sabido, se encuentran presentes, con mayor o menor gravedad, en pensadores como Jacques Maritain y los “neomaritaineanos”. Por citar a los más relevantes y sin desconocer ni negar los méritos que puedan tener en otras cuestiones, podemos nombrar algunos actuales como Andrés Ollero Tassara, Martín Rhonheimer, Gabriel Zanotti, Alejandro Chafuén, Mariano Fazio, Juan Manuel Burgos y Francisco José Contreras (en el mundo hispano-latino) así como a Michael Novak, George Weigel, John Finnis y Thomas Woods (en el mundo anglosajón).

Aunque en teoría un político, un servidor público, debe velar por el bien común, en la práctica esto es papel mojado. ¿Por qué hoy en día buscan antes sus intereses, el poder…que el bien de la sociedad?

Pienso que no todo es papel mojado. Aunque cada vez sea más difícil participar en política sin violar el orden moral, hay no obstante honrosas excepciones. Pero es verdad que en la mayoría de los casos sucede lo que usted señala, aunque las intenciones sólo Dios pueda conocerlas y juzgarlas. Las causas son, por cierto, de todo orden. Por de pronto, están las pasiones desordenadas, los condicionamientos ideológicos y las presiones externas (hoy sobre todo las que tienen su origen en la corrección política, los medios de comunicación, las redes sociales o la corrupción). Existe además toda una matriz cultural y un sistema político-económico que ha ido formando lo que Juan Pablo II llamaba una “estructura de pecado” y que hace aún más difícil actuar de acuerdo al bien común en la vida pública. Basta pensar en la influencia que tienen sobre cualquiera que trabaje en política el laicismo, la dictadura del relativismo, la cultura de la muerte, la ideología de género, la izquierda cultural, el globalismo, etc., y todo eso en el marco de una concepción totalitaria de la democracia, prebendaria de la economía (el “crony capitalism”) y progresista de la cultura. Por lo demás, la gran mayoría de los dirigentes sociales han ido aceptando en mayor o menor medida el error de pensar que, al actuar en la vida pública, el fin sí justifica los medios y que quien no acepta esa premisa, no llegará muy lejos ni podrá influir seriamente en la toma de decisiones.

Hay que reconocer que, frente a esta inmoralidad opresiva, algunas personas de bien, incluidos aquí no pocos católicos, optan por un abstencionismo político que deja el camino libre al enemigo. De allí la importancia de que los católicos participen en política, no hagan “dejación de derechos” y recuerden que es precisamente misión de los laicos la “instauración cristiana del orden temporal”. Para no caer ni en el relativismo ni en el puritanismo político, es importante que conozcan bien los principios básicos de la teología moral católica (elementos del acto bueno, actos intrínsecamente malos, acciones de doble efecto, distinción entre cooperación formal y material con el mal, etc.). Por último y para quienes queremos una restauración de la Civilización Cristiana, no es un dato menor la influencia negativa que ejercen la Masonería, las corrientes anticatólicas del Judaísmo y lo que el Padre Julio Meinvielle llamaba la “Iglesia de la Publicidad”, hoy más fuerte que nunca. Pecaría como mínima de ingenuo el católico que quisiera actuar en política, pensando que esas realidades sólo existen en la mentalidad “conspiranoica” de ciertos “tradicionalistas trasnochados”.

¿Cómo las sociedades capitalistas y liberales no velan tanto por el bien común sino que dejan que el mercado marque sus reglas sin una moral que los rija?

El capitalismo liberal (que no es necesariamente cualquier clase de capitalismo, al menos como lo ha definido siempre la Doctrina Social de la Iglesia) es lógico que no vele por el bien común, porque el liberalismo ideológico es la negación misma del bien común. Basta pensar en la definición que de liberalismo ha hecho popular el economista argentino Javier Milei. “El liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y en defensa del derecho a la vida, la libertad y la propiedad privada”. En esa definición no hay referencia alguna al bien común ni a una moral objetiva ni a la justicia social. El problema no es aquí, stricto sensu, el mercado sino la ausencia de un orden jurídico, político y moral que lo regule de acuerdo a principios del derecho natural como son los de reciprocidad en los cambios, salario justo, condiciones dignas de labor, subsidiariedad, solidaridad, bien común, etc. Es cierto que esta definición corresponde a la tendencia más individualista del liberalismo y no sería justo extenderla a otras visiones que sí admiten varios de esos principios e indican además que hay bienes que están “más allá de la oferta y la demanda” (W. Röpke). Pienso por ejemplo en los fundadores de la Economía Social de Mercado o en ciertos católicos liberal-conservadores, aunque sin negar ni ocultar los errores que sigan teniendo.

Con todo, ese craso liberalismo individualista al estilo Milei, fuera de ciertos ámbitos académicos, mediáticos y políticos, ya no tiene la influencia que pudo alcanzar en el siglo XIX o, con todos los matices que habría que hacer, en los modelos de Tatcher, Reagan, Pinochet y el Consenso de Washington. Tal vez exista aún en ciertos mercados exageradamente desregulados, como puede suceder con el laboral o el financiero en ciertos países. Pero lo que abunda hoy es más una diversidad de modelos de “crony capitalism” que de capitalismo liberal, si tenemos en cuenta las prebendas e injustos privilegios que reciben no pocas empresas por parte de los gobiernos y los organismos internacionales. O si pensamos en cómo influyen de modo negativo políticas no liberales como son la emisión de moneda fiduciaria, ciertas decisiones arbitrarias de los Bancos Centrales, el sistema bancario de reserva fraccionaria o la misma existencia de entidades como el FMI o el Banco Mundial.

Eso afecta de modo semejante al capitalismo anglosajón, al renano y al nórdico como a las economías de corte socialista y populista de Asia, África y América, éstas últimas “financiadas” multitud de veces por esos mismos organismos internacionales de crédito (Peter Bauer). Por no hablar de la colisión entre la Alta Finanza, las Big Tech y la ONU, es decir, el Imperialismo Internacional del Dinero que denunció hace casi cien años el Papa Pío XI, sólo que agigantado por la Cuarta Revolución Industrial que estamos viviendo. Y lo que hay allí no es un grupo importante de capitalistas que compiten según las reglas de una sana economía de mercado (como la que defendiera Johannes Messner o describiera Juan Pablo II en Centesimus Annus), sino que reciben injustos beneficios de los gobiernos de turno mientras esos mismos gobiernos o los mencionados organismos internacionales favorecen políticas estatistas y contrarias al orden moral objetivo en materia de salud pública, seguridad social, educación, medio ambiente, etc.

Las dictaduras comunistas pareciera que en teoría buscan el bien común, cuando realmente ni por asomo lo hacen.

Las distintas dictaduras comunistas del pasado (en la URSS y Europa Oriental) como del presente (China, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Nicaragua, etc) no buscan el bien común ni en la teoría (como dijimos, el objetivo de la sociedad sin clases es una utopía y nada tiene que ver con la noción clásica de Bien Común) ni en la práctica (pues lo que defienden son los intereses del Partido Único identificado con el Estado, de suyo totalitario). Simplificando mucho podríamos decir que un modelo como el de la China actual es o pretende ser capitalista en la producción, socialista en la distribución y totalitario en lo político. De allí que se lo califique en ocasiones como un “socialismo de mercado”. En Corea del Norte, Cuba o Venezuela ni siquiera existe la relativa libertad económica que hay desde 1980 en China ni, por lo mismo, un análogo crecimiento. En cuanto a la distribución de los bienes sigue siendo injustamente desigual en China, mientras que en el resto de los países comunistas o socialistas lo que se distribuye es, simplemente, miseria.

Además, ninguno de estos modelos busca una sociedad pacífica, virtuosa y anclada en el respeto por la verdad religiosa, la familia y la justicia. Y el patriotismo que inculcan es el del nacionalismo ideológicamente moderno, estatista y maquiavélico, unido a un marxismo heterodoxo que resulta atractivo sólo para la mentalidad utopista del progresismo occidental. En consecuencia, si se quiere pensar en políticas públicas que realmente permitan alcanzar el bien común en el orden económico, no sólo hay que rechazar el liberalismo de corte individualista o utilitarista, sino también el capitalismo prebendario (nacional o internacional), el socialismo de mercado, el populismo estatista y las presiones de la oligarquía financiera internacional. Eso requiere adaptar al siglo XXI, un modelo en el que exista una articulación óptima y posible entre el Estado subsidiario, los cuerpos intermedios y el mercado, saliendo de la falsa disyuntiva entre Estado Gendarme y Estado Providencia. Y evitar la tentación tan cara a la progresía globalista de erigir un Estado Mundial de Bienestar que acabaría con todas nuestras libertades concretas en aras de una igualdad abstracta planificada por ingenieros sociales de mentalidad tecnocrática.

Por Javier Navascués

6 comentarios

  
Juan Mariner
Cuidado, ahora que ya no sirve la apelación al "mal menor" como muletilla para favorecer a los politicastros amigos, los malos jerarcas apelan al "bien común" en el mismo sentido.
05/09/22 1:29 PM
  
Lau
Excelente persona, profesional y padre de familia!
+
05/09/22 5:01 PM
  
Cristián YáñezDurán
Qué buena síntesis. De lo mejor que he leído sobre el Bien Común.
Por los autores citados como maestros, se ve una persona estupendamente bien formada.
06/09/22 3:01 AM
  
Cristián YáñezDurán
Otro punto clave para detectar una formación seria, responde directa y concretamente a cada pregunta e incluso da una noción muy clara del bien común.
Cosa muy rara entre los sedicentes intelectuales.
Un hombre que sabe de lo que habla.
06/09/22 3:41 PM
  
Cos
Una auténtica lección magistral. Increíble capacidad de síntesis y claridad expositiva.
06/09/22 8:37 PM
  
Luis María Piqué Muñoz
El Bien Común no consiste simplemente en el Bienestar generalizado ¡Comodidad y Opulencia que ha causado una Gran Perversión en el satánico Occidente! sino sobretodo en que el Hombre sea Feliz ¡y eso quiere decir la Virtud, ser virtuoso! Como decía Aristóteles el Estado debe buscar la Felicidad de sus ciudadanos ¡o sea que sean virtuosos! ¡Viva la Virtud! ¡Viva la Verdad! ¡Viva Dios!
07/09/22 2:45 PM

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1.09.22

El P. Federico Marfil bautiza a un niño tras rescatarlo de las garras del aborto recientemente

El Padre Federico Marfil Mur fue ordenado el pasado 27 de febrero en la Sagrada Familia de Barcelona. Actualmente es vicario de las parroquias de Sant Feliu de Cabrera de Mar y Sant Joan de Vilassar de Mar.

Recientemente ha tenido la dicha de bautizar a un niño, al que salvó del aborto. Nos habla a raíz de ello de cómo nació en él su inquietud en defensa de la vida y su vocación de rescatador.

¿Cómo le marcó la película Unplanned?

Recuerdo que la fuimos a ver con el seminario de Barcelona cuando aún era seminarista. No fue tanto un marcar sino un volver a recordar lo que antes de entrar en el seminario defendía con pasión en ambientes universitarios y en todos los que se me daba oportunidad: la vida por nacer y la guerra sin cuartel a la mentalidad abortista. Al entrar en el seminario ya no tenía esos ambientes para practicar apologética. Empezaba entonces en Barcelona mi último curso, de pastoral en una parroquia una vez concluidos los estudios en el seminario y antes de la ordenación. Vi que era un buen momento para volver a la carga no sólo con palabras sino con obras.

¿Por qué decidió ir a un abortorio a conocer de cerca la realidad?

Como le comentaba urgía actuar, me informé por internet de los abortorios que habían en Barcelona y descubrí uno cercano a la parroquia que me habían destinado. Fui allí a preguntar y me dieron, con una amable sonrisa de administrativa, un catálogo de cómo acababan con la vida de los niños inocentes y sus costes. Recuerdo que se me heló la sangre, se me cayó una venda que tenía puesta, ya que pensaba que no serían tantos los abortos, y les dije que rezaría por ellos y su conversión.

Incluso estuvo yendo a rezar por su cuenta delante de los abortorios…

Efectivamente. Empecé ofreciéndome junto con la oración desde la parroquia pero desde el sagrario me llamaba mi Señor a ser valiente y salir, a seguir rezando rosarios en frente de la puerta del abortorio.

¿Cómo organizó el grupo de rescatadores en Barcelona?

Al estar varios días rezando, perplejo pude contemplar como en un día laborable, entre las 8 y las 11 de la mañana, mientras uno va al trabajo, otro a por el pan u otro a por el periódico, podían entrar unas seis mujeres de media en un solo abortorio (conté e intenté ir a un total de 7 abortorios en Barcelona). Entendí el “ora et labora” de San Benito y al no ver a nadie más en esos momentos a mi lado recordé que en Madrid estaba el grupo de rescatadores Juan Pablo II y la asociación MasFuturo. Éstos ayudan a las madres a tomar la decisión correcta y también materialmente en todo lo que hiciera falta. Llamé a su fundadora, Marta Velarde, y me dio unas indicaciones de cómo actuar mejor: ir acompañado, que no sepan los del abortorio que estás, pasea por la calle o quédate por las esquinas observando para el momento en que pase una mujer con probabilidad de entrar poderle ofrecer una ayuda y decirle la frase más importante que debe escuchar “es tu hijo", etc. También hablamos con las que salen de abortar pues lo que queremos es siempre dar gloria a Dios y llevarle almas y para ello es preciso que conozcan la gravedad de su acto y puedan pedir perdón y reparar (que es lo que también a ellas sanará). Con un grupo de jóvenes y amigos, a los que conté lo que estaba viviendo se formó un grupo y por turnos fuimos a los abortorios siempre que podíamos.

¿Cuántos rescates consiguieron?

En ese curso hicimos cinco rescates. Rescate llamo a la mujer que va al abortorio con intención de abortar y después de una conversación con el rescatador deciden finalmente no abortar (indirectamente serían más los “rescates"). Justo la mañana del sábado pasado pude tener el privilegio de bautizar a un niño que rescatamos. Es indescriptible la alegría cuando estás sosteniendo al niño que vive gracias al acierto de tus palabras y más todavía al saber que ahora es hijo de Dios. Os dejo con el testimonio de uno de los rescates en los que se ve claramente la gracia de Dios actuando y no por las propias fuerzas meramente humanas:

https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/837396692/rescatadores-barcelona-mujer-italia-aborto.html

El hecho de que las leyes consideren acoso la labor del rescatador, es algo que no ha frenado a los rescatadores…¿cree que hay gente dispuesta a ir a la cárcel por defender la vida?

Hay personas que cuando han descubierto que todo un Dios se ha encarnado para dar su vida por ti en una muerte cruenta en cruz, ofrecen en correspondencia su vida en lo que haga falta. Estas nuevas leyes no han hecho más que seguir motivando a rescatadores y a expandir una mentalidad Provida. Igualmente no prohíben nada de lo que estamos haciendo: hablar con personas por la calle para ofrecer ayudas, la intención política es meter miedo. Aún no se ha llegado a un estado tan totalitario pero hay que actuar que como decía Chesterton “el mal crece cuando el bueno no hace nada".

No obstante hay que actuar con prudencia e inteligencia…

Exacto. Toda persona que quiera sumarse en Barcelona a hacer rescates que venga primero con personas ya experimentadas, que no hablen por lo menos en su primer mes sino que observen como habla el rescatador con más experiencia y vayan aprendiendo. Nunca meterse en discusiones que no llevan a ningún lado pero siempre defendiendo al más débil que no puede hacerlo por si mismo.

Ahora como sacerdote le es más difícil continuar con esta labor, aunque sigue teniendo el firme convencimiento de que hay que actuar contra el aborto…

Siempre decimos que no todos están llamados a ser rescatadores pero sí todos a ir contra el aborto. Hay que volver a poner a Dios en el centro de la sociedad y que reine en ella sino al final siempre será ir cortando las ramas de un árbol que en su raíz está ya mal. Así que nuestro Señor me ha llamado a una consagración más plena que, sin entrar en detalles vocacionales que no es lo que se pide en esta novena, pueda darle más gloria y bien a las almas.

En Estados Unidos son varios los estados los que han prohibido legalmente el aborto…¿Hasta que punto es un un signo de esperanza?

Me remito a mi contestación anterior o reina Cristo o estamos perdiendo el tiempo: “el que no está conmigo, está contra mí” (Mt 12,30); aunque ciertamente como San Pablo: “examinadlo todo y quedaos con lo bueno” (1Tes 5,21).

La defensa a favor de la vida no es algo exclusivo de los católicos. ¿Pero considera que los católicos tenemos que dar especialmente un ejemplo de firmeza y convencimiento contra la cultura de la muerte?

Como decía también Chesterton “llegará el día en que será preciso desenvainar una espada para afirmar que el pasto es verde". La verdad es verdad independientemente quién la diga y “la verdad os hará libres” (Jn 8,32). Después de la ascensión de nuestro Señor la Iglesia, el cristianismo, ha creado una cultura. Una virtud que antes movía a todo cristiano con ansias de santidad era, siempre desde el fundamento de la humildad, la magnanimidad. Virtud que diría Santo Tomás “implica una tendencia del ánimo hacia cosas grandes” (S.Th. II-II 129); contrario a la pusilanimidad, vicio que hoy se confunde con una falsa humildad. Sólo los santos son los que han cambiado la historia. Y para ser santos… ¡Hay que desear serlo!

Por Javier Navascués

4 comentarios

  
Teresa
Como decía mi madre(D.E.P.):un grano no llena el granero,pero ayuda a su compañero.Valiente y buen sacerdote,sus obras dan su fruto.
01/09/22 4:55 PM
  
Agradecido.
Muchas gracias, D. Javier por tan excelente artículo.

Mi Enhorabuena al padre Federico Marfil Mur.

Destaco sus palabras: Actuar con inteligencia. Sí Señor: El "Astutos como serpientes" que nos pide Cristo Nuestro Señor.

De las culpa por omisión también deberemos rendir cuentas a Dios.
01/09/22 10:11 PM
  
Padre Federico
Felicitaciones querido amigo!!!
02/09/22 6:54 AM
  
Yolanda
Gracias sean dadas a Dios por haber podido salvar a este niño y a su madre.
Bendito sea Dios que te ha utilizado a ti, P.Fede para esa buena obra.
Yo también participó los sábados haciendo Rescates en Barcelona, debemos rezar mucho y dar testimonio valientemente.
03/09/22 11:41 AM

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31.08.22

Mons. Ricardo Coronado analiza la persecución a la Iglesia en Nicaragua y sus antecedentes

Mons. Ricardo Coronado Arrascue, J.C.D. actualmente es Vicario Judicial del Tribunal Interdiocesano para las Diócesis de Cajamarca y Chachapoyas y la Prelatura de Chota en Perú. Ha ejercido la docencia en tanto en seminarios de Perú como Estados Unidos. En USA se desempeñó por 17 anos como Vicario Judicial y Canciller de la Diócesis de Colorado Springs. Hizo sus estudios eclesiásticos en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. Hizo estudios de derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Obtuvo la Licencia en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de México y el Doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca, España.

Como perfecto conocedor de las dictaduras marxistas en América analiza brevemente la situación actual de Nicaragua.

Mons. Ricardo Coronado Arrascue, J.C.D

¿Qué valoración hace de la persecución a la Iglesia en Nicaragua?

Los últimos eventos ocurridos en Nicaragua han despertado una alarma que parecía ya silenciada desde décadas atrás. El interés que esto despierta se vincula directamente con los derechos originarios del ser humano, los cuales han sido, sino negados, si conculcados por los regímenes totalitarios que han amenazado a la convivencia pacífica de las sociedades a las cuales les niegan la oportunidad de su desarrollo cívico. Para quienes, por diversas razones, les interese el derecho eclesiástico del estado, las violaciones ocurridas en Nicaragua no pueden sino ser ocasión del mayor repudio y condena.

La detención arbitraria e ilegal del obispo de Matagalpa Mons. Rolando José Álvarez Lagos y sus colaboradores es el resultado de un itinerario sinuoso del marxismo en Iberoamérica y su relación con la Iglesia católica.

¿Cuáles son los antecedentes de esta persecución?

En el primer gobierno (1985-1990) de Daniel Ortega tuvo como entusiastas participantes a los sacerdotes Miguel D’Escoto Brockmann, quien fue canciller del régimen, a Fernando Cardenal, quien fuera entonces ministro de educación, así como a los colaboradores como el sacerdote y guerrillero Gaspar García Laviana y el poeta Ernesto Cardenal, entre otros. No era infrecuente que en recintos de la Iglesia se traficaran armas y se gestaran acciones armadas. El génesis de todo este movimiento se veía justificado al parecer de sus gestores por la lucha contra la dictadura de Anastasio Somoza y sus constantes violaciones de los derechos fundamentales. Muchos católicos y clérigos consideraban justa y laudable la lucha armada y se unieron al Frente Sandinista de Liberación Nacional. Esta afiliación consistió también en hacer propio el análisis marxista y la ideología promovida por el partido. Esto se hizo aun más posible gracias a la popularidad que había hallado en el campo teológico y académico la llamada Teología de la Liberación.

En este contexto los sandinistas y en particular los regímenes liderados por Daniel Ortega solo conciben como legítima la acción de la Iglesia cuando apoya a sus intereses y a su ideología.

¿Cuál es el precio de ser una voz disidente?

El precio de ser una voz disidente es muy caro. Si los prelados o el clero en general alzan su voz ante las injusticias que se producen por parte del gobierno entonces son de inmediato considerados “traidores del pueblo” y su camino es sufrir la represión, la cárcel, o el exilio, si es que no se llega al extremo de atentar contra su vida o su integridad física. Regímenes de este tipo solo consideran al estado o al partido de estado como único y exclusivo protagonista de la vida pública. Obviamente uno de los postulados libertarios de muchos estados modernos es el de la Libertad Religiosa, que con frecuencia son mencionados en las constituciones modernas como un modo de cumplimiento formalista; pero que en la realidad es convenientemente vulnerado en variadas circunstancias. En la actualidad este peligro se cierne también en otras latitudes de la región.

¿Podría darnos de cómo sofocan los gobiernos marxistas de América cualquier crítica a estas dictaduras?

Cuando los obispos del Perú se pronunciaron acerca de la gravísima crisis de corrupción generada por el actual gobierno también de corte marxista. Inmediatamente el congresista Valdemar Cerrón amenazó públicamente a la Iglesia diciendo: “Si la Iglesia ingresa en temas de Estado, se intervendrá su institución”. Otro síntoma ha surgido en Colombia, su gobierno habría ordenado la ausencia de sus representantes en la sesión de la OEA para condenar la violación de los derechos humanos y el hostigamiento a la Iglesia Católica por parte del gobierno nicaragüense.

El tema de Nicaragua no ha pasado desapercibido en Roma…

Recientemente el Papa Francisco ha declarado su preocupación por los sucesos en Nicaragua y ha llamado a un dialogo sincero. Es de desear que este encomiable llamado tenga consecuencias prósperas. No obstante, nos queda nuevamente la dura lección que quienes confían en los métodos del marxismo o pretenden sintetizar, por amor a los pobres, por atender a los marginados, o cualquier otro noble motivo, la teología católica con sistemas de pensamiento tan contradictorios al Evangelio y la Tradición solo generan una realidad mucho peor que el mal que deseaban combatir. Hoy la rica y fervorosa identidad católica de Iberoamérica no se ve amenazada solo por el globalizante secularismo, sino por ideologías violentistas y ateas que so pretexto de justicia social usan como tontos útiles a muchos católicos que al final serán víctimas de sus propios pseudo aliados. La privación de la libertad de Mons. Rolando José Álvarez Lagos y sus colaboradores debe ser considerada una gravísima amenaza contra quien tenga el mínimo sentido de un Estado de Derecho y de la convivencia cívica. Su liberación es un pendiente urgentísimo.

Por Javier Navascués

2 comentarios

  
Juan Mariner
Todo "política", nada que ver con la Fe. El Evangelio no es un sistema político.
31/08/22 10:01 AM
  
Victor
¿Diálogos ¿Con quien? ¿Con los comunistas? Pero como es posible, que a estas alturas de la película, la solución con un sátrapa endiablado sea el diálogo? Y mientras los hermanos sufren en silencio y la jerarquía eclesiástica mundial, permanezca muda. No lo entiendo. ¿Si se hablará condenando a este tiránico gobierno comunista sería a lo mejor peor? No lo sé, pero creo que, al menos, nuestros hermanos se sentirían contentos, porque el mundo católico mundial estaba en la lucha por defender la causa e nuestra Fe y de nuestra Religión, que al fin era enarbolar la Cruz de Cristo por el bien, la libertad otorgada por Dios -nunca por los hombres-,"y la paz. Si esto no es así, pues a sufrir en soledad. Paz y Bien
31/08/22 11:12 AM

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30.08.22

Beatriz Silva McNamara analiza su libro El Camino: 12 lecciones para nuestro peregrinaje espiritual

Beatriz Silva McNamara nació en Madrid en 1.958 donde creció e hizo sus estudios de Derecho y Master en Derecho Comunitario, en el Centro de Estudios Universitarios San Pablo (C.E.U.). Desde 1.985 vive en EEUU y ella y su marido tienen seis hijos.

Asistente administrativa en la Agregaduría de Defensa en Washington D.C., profesora de español y además con una activa participación en distintos voluntariados: colaboradora en la Asociación de San Vicente de Paúl de asistencia a los más necesitados, consejera en el Centro de ayuda a mujeres embarazadas (AIM Women´s Center) y tutora y miembro del grupo para evangelización de jóvenes en la Universidad Franciscana de Steubenville en Ohio. Además, durante los últimos veinte años, ella y su marido, han participado en el programa de preparación para el Sacramento del matrimonio en su parroquia.

En esta ocasión le entrevistamos sobre su libro “El Camino: 12 lecciones para nuestro peregrinaje espiritual” (Libro bilingüe inglés/español).

¿Por qué decidió escribir un libro sobre el Camino de Santiago?

En el verano del 2017 mi marido Ron, yo y tres de nuestros seis hijos, finalmente conseguimos hacer realidad uno de nuestros sueños y andar en diez días 280 km. del Camino Francés, desde Astorga a Santiago de Compostela.

Esta experiencia compartida con familia y tantos peregrinos que nos encontramos en nuestro caminar hacia nuestro destino final, Santiago de Compostela, estuvo tan llena de lecciones útiles y necesarias para nuestro peregrinar en la vida que, tras volver a casa, me sentí llamada a compartir mis vivencias.

Mucho se ha escrito sobre el Camino. ¿Qué es lo que tiene su libro de especial?

Naturalmente se han escrito volúmenes por expertos durante siglos acerca del Camino de Santiago, su historia, su transcendencia espiritual, las magníficas iglesias y capillas, pueblos y ciudades que forman parte hoy de las distintas rutas que llevan a Santiago.

Yo no soy una experta teóloga o historiadora, pero si soy hija, esposa, madre, hermana y amiga católica y como tal escribo con gran humildad con la esperanza de que todo aquello que yo experimenté y aprendí, pueda servir para animar al menos a uno de mis compañeros peregrinando en el camino de la vida, hacia nuestro destino final: ¡La Vida Eterna!

Es curioso que comparte con los lectores 12 lecciones, curiosamente el número de los apóstoles.

Sí, el número 12 es de gran relevancia en nuestra vida cristiana y en términos bíblicos significa “elección”.

Por eso se habla de las 12 tribus de Israel, esto quiere decir que eran tribus “elegidas”; también se agrupan en 12 los profetas menores del Antiguo Testamento. El Evangelio menciona 12 apóstoles de Jesús, “los elegidos” del Señor. El Apocalipsis habla de 12 estrellas que coronan a la Mujer (la Santísima Virgen), 12 puertas de Jerusalén, 12 ángeles, 12 frutos del árbol de la vida … y 12 fue el número de lecciones “elegidas o seleccionadas” por mí, que encontré en las pequeñas anotaciones de mi libreta tras finalizar el Camino.

¿De todas las lecciones cuál considera la más esencial de todas?

De todas las lecciones aprendidas, para mi sin lugar a dudas la más destacada, fue el darme cuenta de que lo más importante en la vida para continuar caminando, a pesar de las dificultades, es el saber con certitud “a donde vamos”.

En el Camino, todos los peregrinos no tienen duda, no existe necesidad de preguntar a donde nos dirigimos, todos vamos a Santiago y para llegar, nos hemos preparado y hemos invertido mucho tiempo, dinero etc. Y estamos dispuestos a poner todo el esfuerzo necesario para llegar allí.

Por el contrario, al poco de comenzar a caminar y conversar con otros peregrinos, me percaté rápidamente de como en “el camino de la vida” muchas personas hoy en día no saben a donde van. Así, cuando llegan las dificultades, ¿cómo pueden enfrentarse a ellas, si no saben ni a dónde van?

En primer lugar se percibe que es una peregrinación hecha con sus seres queridos. ¿Va especialmente encaminado a vivirlo en familia o puede servir también para el que lo haga en solitario?

Como usted bien dice, nosotros llevábamos planeando el hacerlo en familia y así lo hicimos, pero naturalmente el Camino puede también andarse, y a menudo se hace, en solitario. Nosotros de hecho durante los días que caminamos tuvimos también muchos periodos de andar en solitario, que también son muy necesarios, tal como ocurre en la vida misma.

Son maravillosos momentos de reflexión, oración, tiempo de observar la majestuosa naturaleza y arquitectura, que en nuestras vidas tan ajetreadas a veces no encontramos la oportunidad de hacerlo.

¿En qué momento la experiencia de recorrer pintorescos pueblecitos y bellos paisajes se transforma en una experiencia interior?

Para mí personalmente, creo que desde que comencé a caminar, dado que ya iba preparada a participar en esta peregrinación y a seguir los pasos que tantos peregrinos que nos han precedido, nos han marcado durante siglos.

Para otros, mas ajenos a la realidad espiritual y al sentido cristiano de este Camino, comienza mas adelante. Algunos no empiezan a ver este sentido hasta volver a la vida cotidiana, pero todo peregrino, aun no comprendiéndolo del todo, se siente tocado o transformado de alguna manera por esta experiencia.

¿Por qué el peregrinar es una metáfora de la vida?

El peregrinar es una metáfora de la vida misma porque esta vida no es nuestro destino final. En esta vida todos somos peregrinos hacia nuestro destino final: ¡La Vida Eterna, en comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo!

¿Qué es lo que tiene el Camino de Santiago que durante siglos y siglos sigue atrayendo a peregrinos de todo el mundo y siempre es nuevo?

El Camino de Santiago, como dices, es antiguo y es nuevo. Es como el mensaje del Evangelio que nunca pasa. Es un camino que nos hace pensar y meditar sobre quienes somos, de donde venimos y a donde vamos, y así encontrar el sentido de nuestras vidas para poder vivirlas con plenitud. No sin sufrimientos o dificultades, pero si sabiendo a donde vamos y que el camino y nuestro destino final, merece todo nuestro esfuerzo.

Por tanto, ¿Con qué actitud hay que hacer el Camino?

El Camino hay que hacerlo con una actitud de búsqueda y humildad. De estar abierto a encontrar, a conocer y a compartir con peregrinos. Estar abierto a descubrir por qué durante siglos tantos peregrinos han estado dispuestos a poner esfuerzo y hasta dar sus vidas, por llegar a la tumba de uno de los 12 apóstoles de Jesucristo: Santiago el Mayor -el primero en dar su vida por Nuestro Señor-. Estar dispuesto y abierto a descubrir, junto al gozo de vivir esta experiencia maravillosa de visitar pueblos, ciudades y paisajes de gran belleza, también la sabiduría de aprender a reflexionar sobre Aquel que nos ha creado a nosotros y todo aquello que nos encontramos en el Camino, y que nos ha dado el don de participar en su espectacular creación-.

Por último, ¿Qué hay que hacer para que lo vivido esos días fructifique durante todo el año y no sea un sentimiento pasajero, que se evapore al volver a la rutina?

Por mi propia experiencia yo diría, tal como mi hijo Timothy me recomendó a mí, lleva una libreta y haz pequeñas anotaciones al final de cada día, que más adelante puedas revisar. Elige alguna oración durante el Camino que sepas que puede ayudarte después del mismo a continuar tu peregrinaje en la vida. Y por supuesto, no te olvides a diario de pedir la intercesión de la Santísima Virgen -Nuestra Madre-, de Santiago y de tantos peregrinos que nos han precedido y que pusieron sus pies exactamente donde ahora pisamos nosotros y que nos quieren guiar allí donde ellos se encuentran ahora: La Vida Eterna. ¡Buen Camino!

Por Javier Navascués

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29.08.22

Raúl Posadas habla de la vida del P. Gago, llamado el santo de la radio, hoy en proceso de beatificación

Entrevistamos a Raúl Posadas, persona muy cercana al Padre José Luis Gago de Val O.P., que nos habla de sus cualidades humanas y virtudes, virtudes que vivió hasta el heroísmo con una vida de entrega, coronada con la edificante aceptación de su dolorosa enfermedad.

¿Cómo fue su relación con el Padre Gago y que legado espiritual le dejó?

Tuve la fortuna de disfrutar una relación muy estrecha con él, por el vínculo familiar que nos unía – era el hermano de mi madre –. Mantuvo siempre una presencia muy intensa en nuestras vidas. Yo diría que era el “alma mater” de la familia y lo sigue siendo, aunque no esté físicamente entre nosotros. Cada encuentro y conversación con él eran luz y guía en nuestras vidas. El legado que nos dejó fue un modelo de ser hombre en la tierra sembrando el Reino de Dios en cada minuto de su vida.

¿Qué anécdotas le marcaron más de su trato íntimo con él?

Yo diría que su exquisito sentido del humor. Siempre tenía en su boca una fina ironía, constantemente acogedora y nunca hiriente. Alegraba las fiestas familiares con pequeños chascarrillos al hilo de esta o aquella anécdota. Tras la cena de Nochevieja, abuelos, padres y nietos hacíamos una fiesta de disfraces, en la que él se disfrazaba con el mismo ahínco e ilusión como el primero de los niños. Su alegría era contagiosa.

¿Cómo surgió la iniciativa de iniciar su proceso de beatificación?

El Padre Gago no dejó impasible a ninguno de quienes se cruzaron con él en el camino. Su vida, sorprendente en cada detalle, se vio culminada con una larga enfermedad en la que dio un testimonio de fe que sorprendió a propios y extraños. A su funeral, celebrado el 24 de diciembre de 2012, acudieron cientos de personas venidas de todas las partes de España. Fueron varias las personas que se pusieron en contacto con la familia solicitando “…algún objeto que hubiera pertenecido al Padre Gago…”. Luis del Olmo lo definió como “…el santo de la radio…”. Antonio García Barbeito decía de él que “Fue la referencia más cercana que tuve de Dios en mi vida”. En otra ocasión diría que “…comprendí lo que era la encarnación del Amor de Dios al conocerle”. Desde el primer momento, existió un sentir general de que había partido al Padre un alma especialmente bendecida por la Gracia de Dios.

Tras una primera consulta al Cardenal Blázquez (arzobispo de Valladolid que conoció personalmente al Padre Gago), éste sugirió la conveniencia de que se recogieran testimonios que pudieran documentar su fama de santidad. Aquel proceso derivó en la recopilación de más de 60 pruebas documentales. En septiembre de 2019 un nutrido grupo de personas, en su mayoría procedentes del mundo de los medios de comunicación, decidieron establecerse como persona jurídica – la Asociación Padre Gago – para constituirse como parte actora y promover ante la diócesis de Valladolid la apertura de su causa. Tras los trámites pertinentes y la petición del «Nihil Obstat» ante la Santa Sede, el Cardenal Arzobispo de Valladolid, abrió la fase diocesana de la causa el 19 de junio de 2021.

¿Qué virtudes en grado heroico considera que vivió?

Son varias las que se me vienen a la cabeza. Comenzaría por su humildad. Siendo un referente en el periodismo católico y en la estructuración de la radio española en general, hizo todo lo posible por pasar siempre desapercibido. Cuenta una amiga muy cercana cómo el Padre Gago le rogó que destruyera una carta de elogio y agradecimiento que le dedicaron sus alumnos de la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense cuando finalizó su actividad docente. En cierta ocasión escribiría: “Si algo bueno tienes, de Dios lo has recibido sin mérito ninguno que debas apropiarte”.

De entre las teologales, destacaría sin duda la fe. Su enfermedad y su muerte son los testimonios más tangibles que he presenciado de una fe inquebrantable y un abandono y confianza plena en el plan que Dios nos traza. El regocijo con que aceptó el plan que Dios tenía para sus últimos años fueron la evidencia más palpable a la que he asistido de una comunión plena con la voluntad del Padre.

¿Cómo supo sublimar sus cualidades humanas?

El P. Gago gozaba de una oratoria elocuente. Su predicación alcanzaba sin esfuerzo el fondo de los corazones. En lo periodístico, alcanzó hitos cuyo legado aún hoy perdura. Destrezas todas ellas merecedoras de honra, que sin embargo, él engalanaba con la virtud que las perfecciona: La humildad. Sus muchas cualidades humanas eran admirables por la discreción con las que las vivía. Nunca manifestó orgullo alguno por sus numerosos éxitos. Se sabía amado infinitamente por Dios y esto le hacía sublime.

¿Qué nos podría decir de su labor evangelizadora en los medios?

El Padre Gago tuvo una intuición visionaria: Construir una gran cadena generalista – la actual COPE – en condiciones de competir con las grandes cadenas ya asentadas, que junto a la actualidad o al entretenimiento, llevara el mensaje del Evangelio a los talleres y a los comercios, a los fogones de las amas de casa, o a los comedores donde las familias se reúnen alrededor de una mesa. Se trataba de “…sacar el Evangelio de las sacristías…”, para meterlo en lo más privado de los hogares.El Padre Gago se inventó un nuevo púlpito, inédito hasta el momento, que lejos de alcanzar algunas decenas de filas de bancos, llegaría a diario a millones de españoles. Además de ser el ideólogo de la cadena, dirigió también Pueblo de Dios, de RTVE. De ahí que en algunos medios (Alfa y Omega) se le haya catalogado como «El Santo de la Radio».

Pero siempre fue ante todo un dominico….

Él siempre dijo que él era “primero, dominico, y luego, periodista”. Al igual que su fundador, Santo Domingo de Guzmán, quiso predicar la Palabra de Dios al mundo – además de a través de los medios – desde una vida en comunidad con hermanos que dedicaran su vida a la oración, al estudio del Evangelio y a la predicación. Así lo manifestó en su último libro póstumo: “Nunca podré agradecerte, Señor, de forma adecuada el don de pertenecer a la Orden de los Predicadores en la que has puesto a mi alcance maestros y profesores sobresalientes, hermanos fenomenales de vida y trabajo apostólico, medios suficientes para ampliar mi formación en otras áreas y disciplinas para mejor servir a la Iglesia, ámbitos de libertad para una mejor maduración de mi personalidad, vida conventual amable y fraterna donde sentirme acogido, respetado y querido y atendido cuando la enfermedad se fijó en mí” (“Gracias, la última palabra”).

¿Cómo afrontó su dolorosa enfermedad?

El Padre Gago vivió cuatro años de un enorme sufrimiento físico con la paz y la serenidad de quien se sabe en manos de Dios y está seguro de que es el camino para la Resurrección. En una ocasión escribiría: “Aún me cuesta, Señor, darte gracias por la enfermedad… Era preciso aprender a vivir el dolor, la soledad, la incapacidad para entender que hacia donde hay que mirar es hacia Ti y en quien hay que pensar es en Ti…. ¿Cómo no darte gracias, Señor Dios de la gloria, si has metido mi insignificante historia en la historia de tu hijo Jesús?”.

Su enfermedad y muerte fueron un testimonio de fe desconcertante para quienes le acompañaron en el último trecho del camino. Cuenta Fr. Manuel González, hermano de su comunidad conventual, cómo compartir la enfermedad del Padre Gago fue un privilegio, ya que aquellos cuatro largos años “…han sido una continua Cátedra de predicación, con su estilo peculiar de delicadeza, prudencia y buen humor.”. El Dr. Carrera, quien le asistió en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid en sus últimos momentos refiere que “…incluso en los momentos finales él siempre era capaz de arrancarte una sonrisa.”. Practicó una generosidad hasta el extremo de ser él quien consolaba a los demás, en lugar de dejarse servir como acreedor de los cuidados extremos que precisaba, llegando incluso a renunciar a la aplicación de medidas médicas extraordinarias “…para que las puedan aprovechar otras personas que las necesitaran más.”.

La enfermedad y muerte del Padre Gago fueron el colofón a un catálogo de virtudes plasmadas de manera inexorable a lo largo y ancho de su vida.

¿Qué testimonios y favores han recibido hasta ahora?

La devoción al Padre Gago se ha extendido con rapidez, al abrigo de la fama de santidad que ya en vida inspiraba entre las personas que le trataron. Son muchos quienes se encomiendan a su intercesión, sabedoras de que disfruta de la gloria del Padre. Su fama de santidad se extiende a lo largo y ancho de nuestra geografía. A la Asociación nos llegan testimonios de personas que están obteniendo favores por su intercesión, desde comunidades religiosas de vida contemplativa, hasta personas seglares que ven en el Padre Gago una guía e inspiración para seguir la senda de Jesús. Creo que tenemos muy cerca del Padre un hombre al que podemos encomendarnos por el ejemplo de virtudes cristianas que nos dio.

¿Cómo se puede colaborar en su causa?

La Asociación Padre Gago es quien asumió la responsabilidad de la actoría de la causa de canonización, que lejos de limitarse a su mero sustento económico, implica una importante labor de difusión de su figura para extender su conocimiento y devoción. Disponemos de una página web (www.padregago.com) donde, amén de información sobre su figura, puede conocerse tanto el proceso de la causa como las distintas formas de contacto. En nuestro correo electrónico ([email protected]) atendemos a cuantas personas muestren interés.

Por Javier Navascués

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