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10.09.21

Laus Hispaniae, una revista sobre la historia de España en la que destaca la calidad de los autores

Juan Pablo Perabá es director de Laus Hispaniae, la nueva revista de historia de España. Es autor y colaborador en distintos medios de comunicación, tanto en revistas de divulgación como en prensa escrita. En esta breve entrevista nos explica de forma sencilla la razón de ser de la revista y lo que aporta al mundo editorial.

¿Cómo y por qué nace esta revista de historia?

Laus Hispaniae es una revista de historia de España que nace con el objetivo de divulgar el conocimiento de nuestro pasado y de resaltar las grandes aportaciones que nuestros literatos, inventores, teólogos y pensadores han ofrecido al conjunto de la Humanidad y al saber universal. Creemos que, mediante la divulgación histórica, podemos fortalecer los anclajes culturares en los que necesariamente ha de fundamentarse una nación, pero también fomentar la convivencia entre los ciudadanos, utilizando la historia no para dividir, como lamentablemente hace una buena parte de nuestra clase política, sino para unir. Creemos que dando a conocer todo lo que de bueno tiene nuestra historia podremos, dentro de nuestras posibilidades, hacer que los españoles nos sintamos sanamente orgullosos de lo que somos, que es resultado de lo que fuimos y de lo que hicimos.

¿Qué tipo de temáticas abordan en la revista?

En la revista tenemos una sección, Grandes batallas, en la que recordamos algunos de los hechos de armas más destacados de nuestro pasado, como la carga del regimiento Alcántara, los héroes de Báler, la batalla de la Rochelle o la de Cartagena de Indias; otra en la que mostramos apasionantes rutas por lugares de nuestra geografía cargados de historia y tradición: Paseos por la historia. Una de las secciones más importantes de la revista es Españoles cum laude, en la que trazamos un perfil biográfico de figuras insignes como Santa Teresa de Jesús, Francisco de Vitoria, Cervantes o Séneca, entre otros. En la revista tampoco nos olvidamos de combatir la leyenda negra y de recordar aspectos curiosos de nuestra historia (Curiosidades de la historia de España). En definitiva, tratamos de cumplir con los objetivos que nos proponemos cubriendo el mayor número de campos posible, no limitándonos a la mera historia fáctica, sino abarcando todo el espectro de lo que conforma el ingente patrimonio cultural de un país como España. Y todo ello con una estética muy cuidada, gracias al magnífico trabajo de maquetación y diseño de nuestra directora de arte: Helena Olmo.

Una cosa que le quería preguntar… Me ha sorprendido ver en una revista nueva la presencia de colaboradores de gran prestigio que no encontramos en otras revistas de divulgación.

Si de algo estamos orgullosos en nuestra revista es de la calidad de los autores que han trabajado con nosotros. Creemos que uno de los motivos que explican el éxito de Laus Hispaniae es el deseo de los lectores de encontrar una revista cuya razón de ser es mostrar una imagen menos estereotipada de la historia de España, y esto llevó a autores de reconocidísimo prestigio a colaborar con nosotros. La lista es larga, y en los próximos números seguirá creciendo. En el número de presentación participaron Pedro Fernández Barbadillo, autor, entre otros libros, de Eso no estaba en mi libro de Historia del Imperio Español, y colaborador en distintos programas de radio y televisión, Javier Martínez-Pinna, autor de Eso no estaba en mi libro de historia de la Edad Media, y Alberto Ibáñez, autor de La leyenda negra, todos publicados en la Editorial Almuzara e Historia del odio a España. Posteriormente se unieron Pedro Insua, autor de 1492. España contra sus fantasmas y El orbe a sus pies, ambos publicados por la editorial Ariel, José Crespo-Francés, autor de Blas de Lezo y la defensa heroica de Cartagena de Indias, con la editorial Actas, y Miguel Ángel López de la Asunción, autor del superventas Los últimos de Filipinas, también en Actas. A ellos le unimos otros muchos como Esteban Mira, Sandra Ferrer, Javier Ramos, y, en breve, Marcelo Gullo, autor de Madre Patria.

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6.09.21

Carlos Paz: “El cristianismo no es víctima del islam, lo es de la posmodernidad, relativismo y mundialismo"

Carlos Paz (Madrid, 1972) es escritor y analista político. Autor de diversos libros de narrativa, ensayo y entrevistas -los dos más recientes dedicados a Siria-, ejerce de articulista en diversas publicaciones y portales de Internet e interviene de manera habitual en diversos medios nacionales e internacionales. Así mismo, ha realizado numerosas conferencias sobre diferentes cuestiones de Oriente Medio en importantes y prestigiosas instituciones y universidades.

Ha cursado estudios en Derecho, Filología árabe e Historia del arte. Viajero incansable, y amante de la tauromaquia, ha desarrollado una larga labor de voluntariado social en varios organismos y de un tiempo a esta parte se encuentra inmerso en la realización de documentales.

Desde hace siete años representa al Frente Europeo de Solidaridad con Siria en España, motivo por el cual se ha desplazado repetidamente hasta este país y otros muchos de Oriente Próximo y del resto del orbe islámico, pudiendo entrevistarse con las máximas personalidades políticas, militares, económicas y religiosas. Tras varios años en labores radiofónicas en España e Italia, actualmente es colaborador de Decisión Radio y El Correo de España.

Carlos Paz analiza en esta entrevista su libro Descifrando el islam. Claves para comprender e interpretar el islam

¿Por qué un libro para descifrar el islam?

Descifrando el islam es el título del libro, pero tal vez el subtítulo, Claves para comprender e interpretar el islam, encaja más en la intención que me ha empujado a escribirlo. Sea como fuere, creo que era necesario escribir algo parecido dada la malísima bibliografía existente en España acerca de este tema -salvando los grandes trabajos realizados por algunos arabistas-, así como los errores, las malas interpretaciones y las torticeras narrativas que se ciernen a la hora de abordar esta cuestión. Y lo digo al respecto, tanto desde la izquierda, que con el buenismo como bandera parece desear entregar Occidente a gentes, ideas y querencias extraeuropeas, como a la derecha que en muchas ocasiones destilan fobia hacia cualquier cosa que suene remotamente a islámico.

Creo que la cuestión del islam durante muchísimo tiempo ha importado poco o nada pero que después de haber ido muchos de los países de mayoría islámica ganando peso y, sobre todo, tras el Once de septiembre que ahora se cumplen veinte años, el interés se ha multiplicado exponencialmente, y por ello legiones de advenedizos e intereses políticos e ideológicos han interferido a la hora de analizar el islam y todo lo que le rodea.

Creo que es muy importante, como en cualquier otra cuestión que nos ataña, distanciarse, examinarlo sin apasionamiento, conocerlo en profundidad y sin interferencias que distorsionen nuestro entendimiento, podremos así llegar a un análisis lo más certero posible. Primero hay que comprender algo para luego interpretarlo. Esa ha sido mi intención al menos.

¿Cuáles serían a grandes rasgos las principales claves para interpretarlo?

Al ponernos delante de una religión de estas dimensiones que tiene mil cuatrocientos años, mil quinientos millones de fieles y que se extiende por cuarenta y cinco países, no resulta tarea fácil sacar el bisturí y determinar de un plumazo cuales son las claves para interpretarlo, pero creo que es capital determinar en primera instancia qué es en verdad de lo que estamos tratando, qué naturaleza posee y cuales son sus ramas interpretativas, si es posible que evolucione o no, así como ver su historia y más aún dónde se desarrolla y cómo funciona en cada lugar, porque aquí radica una de las grandes claves, el comprobar que en última instancia, la religión islámica se supedita, se acomoda y se amolda a la cultura previa en la que se desarrolla y de ahí podrían explicarse muchas realidades del islam mismo.

No vale, como se está haciendo muy habitualmente, quedarnos en la explicación de que el islam es monolítico, una cosa fija e inmutable que nos ha llevado a quedarnos con una foto de la situación que igual explica el siglo VIII que el XXI, no. Diversas ramas del islam han evolucionado y han contado con pensadores que han ido haciendo evolucionar el mundo islámico y esto es ignorado constantemente, tal vez porque no nos interesa profundizar y estudiar… en último término porque que esto fuera así nos sirve para creer que comprendemos esa parte del mundo.

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4.09.21

Verbum Gloriae, una plataforma para la difusión de la belleza del canto gregoriano

Amadeo Santiago Muñoz es graduado en Publicidad y Relaciones Públicas y también en Psicología, con un Máster en Diseño Gráfico y Creatividad Digital y formación como terapeuta en el Método Tomatís. En la actualidad está dedicando por completo su tiempo y recursos en hacer crecer este proyecto de apostolado del canto gregoriano que acaba de lanzar, a la vez que ofrece sus servicios como cantor litúrgico y formador en gregoriano.

Les invitamos a entrar en su nueva web y en su canal.

Las personas interesadas en el canto gregoriano y la liturgia tradicional pueden contactar en el siguiente correo:

[email protected]

¿Cómo nace su afición al canto gregoriano?

Mi gusto por el canto gregoriano me viene de hace mucho tiempo, sin embargo, mi amor por este me viene de hace muy poco.

Ya desde mi niñez mis padres solían ponerme muchísimos casetes de los monjes de Solesmes, costumbre que ha perdurado a lo largo de toda mi vida, y eso a pesar de ser católicos de bodas, bautizos, comuniones y para de contar. Los escuchaba y me gustaba, aunque nunca supe realmente qué era lo que estaba escuchando; para mí era simplemente una música muy bella y serena de unos señores encapuchados en algún recóndito y antiguo lugar que me ponían mis padres de tanto en tanto.

No empecé a comprender y a amar el gregoriano sino hasta hace apenas dos años, gracias a que, después de haberme alejado mucho de la fe y adorado ídolos de barro en mi búsqueda de la verdad –pues siempre creí que había algo más allá–, Dios tuvo la misericordia de reconducirme al redil de la Iglesia mediante una serie de acontecimientos personales que solo Él en su infinita bondad pudo haber entretejido en el momento de más necesidad.

De tal guisa, a mediados de diciembre del 2018, empecé a asistir a misa los domingos, probando aquí y allá en busca de una en la que decir «esta es la mía». No fueron muchas hasta que el Señor quiso que mis padres se enteraran de la existencia de la misa tradicional y nos diera por ir a ver de qué iba aquello.

Allí fuimos ese domingo, el segundo después de Epifanía. Jamás olvidaré esa sensación de no acabar de comprender qué estaba sucediendo mientras andaba perdido pasando las páginas del misalito; todo a la misma vez que el corazón me decía con una certeza exacta que esa era la Misa en la que quería estar. Y así fue como empezamos a asistir todos los domingos.

En la Misa estaba encargada del canto gregoriano una pequeña schola cantorum. Y, a pesar de estar –como estaba yo por aquel entonces– tomando clases de canto, aspiraba a la lírica y no quería saber nada del coro ni de cantar en misa. Ni aún a pesar de un amigo que hice de la schola que, a sabiendas de que cantaba, me repetía una sí y otra también que me tenía que apuntar al coro; y no, no daba mi brazo a torcer: me resistía.

Tuvieron que pasar seis meses para que Dios decidiera tomar cartas en el asunto y, sin yo haberlo buscado ni pedido, me diera la posibilidad de asistir al cuadragésimo curso semanal de canto gregoriano que anualmente realiza en verano la Asociación Hispana para el Estudio del Canto Gregoriano en la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Decidí tomarla aún sin saber muy bien a qué iba, con una vaga idea de que «en cualquier caso, algún bien me hará».

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2.09.21

No se pierda la espectacular pintura religiosa italiana del Museo del Prado (siglos XV y XVI)

Ha trascurrido más de medio año desde la última publicación de Fernando Álvarez Maruri en InfoCatólica. Realizamos de nuevo un recorrido virtual por nuestro querido Museo del Prado. Esta vez visitaremos las salas de pintura italiana de los siglos XV y XVI.

La escuela italiana es, después de la española, la que cuenta con un mayor número de obras en el inventario del museo. Una de las imágenes más emblemáticas del Prado es La Anunciación de Fray Angelico. ¿Nos podría comentar esta tabla?

Efectivamente, La Anunciación de Fray Angelico, fechada hacia 1426, es un magnífico punto de partida a la hora de analizar las obras italianas de temática sacra del museo. El nombre original del pintor era Guido di Pietro da Mugello. Para muchos expertos en arte se trata de la Anunciación por antonomasia, la imagen arquetípica en la que se refleja de manera más sublime este misterio de fe. Este cuadro, pintado inicialmente para el convento de Santo Domingo en Fiésole, se encontraba en el Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid cuando fue descubierto por el director del Museo del Prado, el pintor Federico Madrazo; decidió trasladarlo a la pinacoteca con el fin de que pudiese ser admirado por un mayor número de público. Se trata de la primera versión que pintó el artista sobre el tema de la Anunciación. Como soporte se utilizó la tabla y se emplearon oro y temple para la ejecución de la obra. Desde el punto de vista compositivo, encontramos la escena principal, la Anunciación a María; en la predela o banco podemos contemplar cinco episodios de la vida de la Virgen, de tamaño reducido, en las que se representan el Nacimiento y Desposorios, la Visitación, la Adoración de los Magos, la Presentación en el Templo y el Tránsito. En esta composición se hace alusión a dos pasajes bíblicos relacionados entre sí, al pecado original y a la redención. A la izquierda se reproduce la expulsión de nuestros primeros padres del paraíso terrenal tras haber pecado contra Dios (Génesis 3:24). Como decorado de fondo, aparece un vergel con exuberante vegetación; en el primer plano surge una pradera salpicada de flores multicolores.

En un extremo, encontramos a Adán y Eva, profundamente apenados, vestidos con pieles, abandonando cabizbajos el jardín del Edén, lugar en el que alcanzaron la felicidad plena. A partir de ese momento, los hombres tendrán que ganarse el pan con el sudor de su frente y las mujeres darán a luz a sus hijos con dolor. La humanidad se enfrentará con la realidad de la muerte: “polvo eres y al polvo volverás”. Para expresar la desolación que experimentan nuestros primeros padres, el artista utiliza una gama cromática muy clara, tonos muy ténues; el color de su piel y sus rostros son de una palidez extrema. Encima de ellos y de entre la espesura surge un ángel, del que solo podemos contemplar la parte superior, viste una túnica de color rojo asalmonado con hilos de oro. Observa desde las alturas como los afligidos Adán y Eva abandonan el paraíso terrenal. En primer plano y ocupando la mayor parte del espacio de la composición, podemos admirar el tema central: La Anunciación. Este misterio aparece inserto en un marco arquitectónico consistente en un pórtico de mármol de arcos de medio punto, con finas y esbeltas columnas rematadas en delicados capiteles. En la zona superior de este pórtico encontramos un medallón en el que se representa a Dios Padre. En el interior, el artista apuesta por las formas góticas de una bóveda de arista, pintada de azul y coronada de estrellas doradas. Al fondo encontramos una pequeña estancia con un banco. Fray Angelico no domina la perspectiva, la profundidad de que pretende dotar a la composición es un tanto forzada. Este pasaje se recoge en el evangelio de San Lucas. El arcángel Gabriel fue enviado a una ciudad de Galilea llamada Nazaret. Se presento ante una joven virgen, llamada María, que se encontraba prometida con José, un hombre de la estirpe de David. A María se la representa a la derecha de la escena; se trata de una figura de extraordinaria delicadeza.

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31.08.21

Fernando Paz analiza su nuevo libro ¡Despierta! Cómo las élites están controlando el mundo

Fernando Paz es Profesor de Historia y Filosofía. Escritor, ha publicado: ‘Europa bajo los escombros’, ‘El fracaso de una utopía’, ‘Antes que nadie’, ‘Nuremberg, juicio al nazismo’ y otros dos libros en colaboración: ‘Proceso a José Antonio’ y ‘El libro negro de la izquierda’. Pueden seguirle en twitter: @FernandoPazdice.

En esta entrevista analiza en profundidad los aspectos básicos de su nuevo libro ¡Despierta! Cómo las élites están controlando el mundo.

En octubre de 2019 tuvo lugar en Nueva York el Evento 201, un encuentro al más alto nivel en el que se dieron cita las principales agencias globalistas. Allí se simuló la irrupción de una pandemia y se habló de confinamientos, vacunas…..Tres meses después la OMS declaró oficialmente la pandemia covid 2019 y se produjo todo tal y cómo habían dicho en la simulación. ¿Este hecho bastaría para probar que todo obedece a un plan previamente diseñado (que tuvieron la desfachatez de anunciar antes)?

En el Evento 201 se simuló el estallido de una pandemia que se extendería por el mundo entero y cuyo agente causante sería un novedoso coronavirus particularmente contagioso, procedente del SARS, y que saltaría de un murciélago a un humano. Durante el primer año, no se dispondría de vacuna. Las semejanzas con lo que comenzó a suceder apenas un mes más tarde son escalofriantes.

Bien cierto es que eso no es una prueba concluyente. Pero ¿había un plan previamente diseñado, cuya ejecución se ciñó a lo que se habló en Nueva York en octubre de 2019? Los disidentes chinos, que como es natural odian al Partido Comunista, estarían encantados de probar que fue el PCCh el causante de la pandemia. Pero, en general, no creen que el escape del coronavirus haya sido deliberado. Hoy por hoy no puede saberse. Personalmente me inclino a pensar que, pese a las similitudes apuntadas, el desarrollo de los acontecimientos ha sido fortuito. Puede parecer difícil de creer; en todo caso, no es algo a lo que conceda mucha importancia.

Y es que si no hubiera sido en un laboratorio de Wuhan en el invierno de 2019-2020, habría sido en el verano de 2022 en un centro de investigación farmacéutica de la India, por ejemplo. Porque, según han declarado antiguos directivos de la OMS, lo que sí había era una presión de las farmacéuticas para que se declarase una pandemia desde hacía bastantes años. Los dueños de las farmacéuticas coinciden con los principales agentes globalistas, pero encontraron resistencia, porque el globalismo no es un mundo homogéneo. Y, por otro lado, estos han aprovechado la situación para, como dijo Pedro Sánchez “implementar una serie de medidas que ya estaban en marcha, pero que la pandemia nos va a permitir cubrir con mayor rapidez".

Si este escenario - tal y como se produjo - fue diseñado o no, poco importa. Algo muy parecido hubiera sucedido antes o después.

Desde ese momento nos han confinado, impuesto las mascarilla y la vacuna. Los ataques a la libertad han sido mayores que nunca. ¿Por qué no ha habido apenas resistencia?

En otros países ha habido más resistencia que aquí, y eso que han padecido muchas menos restricciones que nosotros. No somos conscientes del grado de sumisión al que estamos sometidos en España a través del largo proceso de narcotización que lleva durando décadas. En muy pocos sitios los confinamientos han sido tan radicales como aquí y, en esos escasos lugares, no han faltado protestas.

Las razones que explican nuestra sumisión son complejas. Somos un país sin una vigorosa sociedad civil, un país con escasa cultura política y en el que la fibra moral está muy resquebrajada.

En esas condiciones, resulta fácil imponer el terror social como se ha hecho, a través de los medios de comunicación tanto públicos como privados. Un mensaje completamente homogéneo, sin fisuras, que ha incluido la persecución al disidente como agente metafísico del Mal.

En el caso de España, los medios de comunicación han silenciado sistemáticamente lo que sucedía en otros países para que no pudiéramos comparar. Incluso un responsable de Sanidad de la CAM pidió públicamente que se censurasen las imágenes de los graderíos en la Eurocopa de este verano porque se veía cómo, desde San Petesburgo hasta Londres, pasando por Roma o Copenhague, nadie llevaba mascarilla en los estadios.

Ya ni se molestan en ocultar el desprecio que les merecemos. La población no debe saber sino lo que la élite determine (llamar élite a esto que nos gobierna es ciertamente abusivo; dejémoslo en oligarquía).

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