El gobierno de la Curia Romana en tiempos de Ratzinger (Segunda Parte)

Ofrecemos nuestra traducción de la segunda entrega de este interesante análisis realizado por el vaticanista Paolo Rodari. En esta ocasión, se centra especialmente en la Secretaría de Estado y su forma de gobierno en los últimos años así como en los probables cambios que se realicen en su interior próximamente. La primera parte puede leerse aquí.
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En tiempos de Juan Pablo II gobernar la curia romana era, al menos, tan difícil como hoy. En la primera parte de su pontificado, Wojtyla debió trabajar con Agostino Casaroli, el cardenal secretario de Estado y eminente representante en el Vaticano de la Ostpolitik de brandtiana memoria. Una línea luego llevada adelante por el cardenal Achille Silvestrini, por muchos años secretario del Consejo para los Asuntos Públicos y su segundo, hoy arzobispo de Vilnius, el cardenal Audrys Juozas Backis. En sustancia, el Papa de la resistencia al régimen comunista, así como le había enseñado el primado de Polonia Sthepan Wyszyński, tuvo que colaborar con el principal partidario, en la Santa Sede, de acuerdos, concesiones y aperturas hacia países del bloque soviético. Fueron dos visiones político-eclesiológicas diversas y divergentes las que se encontraron y, con frecuencia, desencontraron.
Incluso con el sucesor de Casaroli, el cardenal Angelo Sodano, el trabajo no fue simple. Por una parte, el Papa era ayudado en el gobierno, cada día más pesado, por su secretario particular don Stanislaw Dziwisz. Por otra, un contrapoder respecto a esta unión estaba representado precisamente por Sodano, quien con el dúo Wojtyla-Dziwisz buscaba negociar más que colaborar. Sobre todo en los últimos años de la era Wojtyla, cuando el Pontífice cada vez más enfermo se fatigaba por mantener el orden de todo, era también la habilidad del portavoz Joaquín Navarro Valls la que disimulaba muchas dificultades. Una habilidad de la cual hoy se siente fuertemente la ausencia. Hoy, en efecto, las cosas no son como antes. El dúo Ratzinger-Bertone es muy unido. Por mucho tiempo han trabajado juntos cuando Ratzinger era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y Bertone era el secretario. Y hoy nadie puede decir que el secretario de Estado no es totalmente fiel al Papa.






