Arzobispo de Nápoles, ante el asesinato de un joven músico: ¡Ningún adulto de esta ciudad podrá decir que ha sido absuelto!
Monseñor Domenico Battaglia, arzobispo de Nápoles (Italia)

«Yo también soy culpable»

Arzobispo de Nápoles, ante el asesinato de un joven músico: ¡Ningún adulto de esta ciudad podrá decir que ha sido absuelto!

«Ante el féretro de este joven amigo nuestro, ¡ningún adulto de esta ciudad podrá decir que ha sido absuelto!». Lo dijo ayer por la tarde el arzobispo de Nápoles, Mons. Mimmo Battaglia, durante el funeral del joven Giovanbattista Cutolo, conocido como Gigiò, en la iglesia del Gesù Nuovo.

(SIR/InfoCatólica) Giovan Battista Cutolo músico de 24 años fue asesinado la noche del 31 de agosto en Piazza Municipio. Recibió tres balas: dos lo alcanzaron en el pecho, la tercera en la espalda. El asesino fue un adolescente de 17 años, que confesó el crimen y ya se encuentra en prisión. No se han esclarecido todavía las motivaciones del crimen

El arzobispo Battaglia se acusó a sí mismo de lo sucedido:

«Giovanbattista, hijo y hermano mío, ¡acepta mi petición de perdón! Porque yo también soy culpable. Desde el primer día de mi llegada a esta ciudad me di cuenta de la emergencia educativa y social que la habitaba, y traté de hacer todo lo posible, de apelar a las instituciones locales y nacionales, a la buena voluntad de todos, pero evidentemente no fue suficiente... ¡Quizás no sólo debí apelar, sino gritar hasta que las promesas se transformaran en proyectos y las palabras y proclamas en acciones concretas! Perdónenme si no he gritado lo suficiente, perdónenme a mí y a mi Iglesia si lo que estamos haciendo, aunque mucho, es todavía poco, demasiado poco».

Y añadió:

«Giovanbattista, hijo de Nápoles, ¡acepta la petición de perdón de tu ciudad! Acepta las disculpas -quizás todavía demasiado escasas- de aquellos que cada día dan la espalda, que a pesar de ocupar puestos de responsabilidad han retrasado y retrasan la adopción de las medidas necesarias para una ciudad más segura, ¡donde tantos jóvenes, demasiados jóvenes pierden la vida a manos de sus iguales! Perdona, hijo nuestro, a todos los adultos de Nápoles, a los que olvidan que los niños, los adolescentes, los jóvenes son hijos de todos y todos deben ocuparse de ellos, poniendo de su parte, alzando la voz, poniéndoles cara y compartiendo sus vidas frente a una deriva hecha de egoísmo e indiferencia, de individualismo y narcisismo, según la cual lo importante es labrarse un lugar al sol sin preocuparse en cambio de los que crecen y viven a la sombra de la prevaricación, del malestar, de la delincuencia!».

Monseñor Battaglia concluyó:

«Perdónanos a todos Giogiò, porque también nosotros hemos armado esa mano, con nuestros retrasos, con promesas incumplidas, con proclamas, anuncios, comunicados que no han ido seguidos de acciones, con nuestra incapacidad para comprender los problemas endémicos de esta ciudad que también está habitada por adolescentes -poco más que niños- que caminan armados, como en una ciudad en guerra. Perdona nuestros individualismos, nuestros protagonismos estériles, nuestras visiones parciales, nuestra incapacidad de trabajar en red, de superar la idolatría del ego para crear el nosotros, oponiendo un sistema de vida al sistema de muerte del que tú también has sido víctima inocente.»

15 comentarios

Jorge Cantu
¿Le servirá de algo al muchacho y a su familia tanta retórica melodramática y autoflagelante?
8/09/23 7:18 AM
maria
¡ Qué lección nos ha dado este Obispo con sus palabras!
Un verdadero examen de conciencia para todos.
Todos somos culpables de lo malo que ocurre por nuestra omisión.

8/09/23 8:19 AM
África Marteache
Vemos aquí la tendencia actual de asumir la culpa entre todos, es algo que se da con el cambio climático, con las maras, con la pobreza, etc...esto implicaría un cambio de la Ley Mosaica, que era individual, por un tipo de ley colectiva en la cual la asunción de la culpa es grupal y, por lo tanto, no puede darse arrepentimiento ni ningún tipo de responsabilidad. Es imposible acusarte de criminal si no has matado a nadie y tampoco puedes tener propósito de enmienda.
La asunción colectiva de una culpa, como hicieron los alemanes por lo sucedido durante el III Reich, solo puede pagarse con dinero del erario público pero no puede ser perdonada por ningún sacerdote porque ellos no perdonan aquello que no sea pensado, dicho o hecho por la persona en particular que es la que asume la culpa de sus acciones, va a la cárcel si le condenan, y promete no volver hacerlo. Supone también la desaparición de la autoría de un delito puesto que el autor es tan víctima como la propia víctima y, como tiene 17 años, los próximos golpes de pecho serán por él, razón por la que la Ciudad de Nápoles cargará colectivamente con todos las víctimas que se produzcan en la ciudad, entendiendo por tales al agresor y al agredido, al perpetrador y a la víctima. De manera que un barrendero napolitano está de sangre hasta el cuello aunque se dedique a barrer y a atender a la familia y, aunque, en el fondo, el mismo Arzobispo de Nápoles no se cree lo que está diciendo.
8/09/23 11:05 AM
África Marteache
Este Arzobispo ha creado un tipo de pecado que, como él mismo dice, no tiene absolución. Hasta ahora el único pecado que no se perdonaba era el pecado contra el Espíritu Santo, que también es personal, como todos, pero ahora debemos sumarle el pecado colectivo que, como no puedes enmendar, le faltan elementos esenciales para que pueda ser perdonado.
Por eso se necesita la Misericordia de Dios para todos en la misma medida y, por supuesto, sin confesión previa. Basta con acusarse a voz en grito y ya está. Por eso hay cada vez más confesiones colectivas, más culpas colectivas y más igualdad; mientras que lo que se refiere a la culpa personal e intransferible se diluye.
8/09/23 11:51 AM
Néstor
Cierto, culpa difusa es ninguna culpa. Además, son pecados de moda, bien vistos. Hay otros que no se mencionan porque no es políticamente correcto.

Saludos cordiales.
8/09/23 1:07 PM
Cristián Yáñez Durán
Típica palabrería vacía modernista.
Si todos tienen la culpa, nadie la tiene.
8/09/23 1:25 PM
JUAN NADIE
MARIA
Si usted es culpable en el grado que sea en el asesinato de ese joven, lo que debe de hacer es confesarse, con un cura no aquí, y ponerse a disposición de las autoridades italianas.
8/09/23 1:29 PM
ChemaV
Sin quitarle una cierta razón (todo pecado personal afecta a la sociedad entera, en menor o mayor medida) sobre la comunión del mal, hay una cierta tendencia a quitar responsabilidades personales en el pecado, y dejarlas en las sociedades: la sociedad es la culpable, la Iglesia es la culpable, el clero es el culpable, los jovenes son los culpables, etc... La ventaja del sacramento de la confesión es que ahí voy a confesarme yo por mi pecado, y son estos pecados singulares los que reciben el perdón. El problema de los llamados pecados sociales o estructurales es que no tienen perdón. Se puede "hacer algo" para minimizarlos, pero no se pueden perdonar, sólo pedir perdón. Además, en un pecado social, siempre es el otro el que tiene más culpa, yo también, pero un poco menos. Y además, aunque yo me confesara de un pecado de estos, ¿qué?; si el pecado sigue, no me alcanza el perdón.
A mi me parece bien hacer un acto como hizo Juan Pablo II en el jubileo del 2000, como acto jubilar de pedida de perdón al Señor comunitaria. Pero tiene que ser asi: liturgico, puntual, y claro. Si se hace continuamente y fuera de ese contexto, solo sirve para llenarnos de sentimientos de culpabilidad que son absolutamente estériles, porque no tienen esperanza ni perdón.
8/09/23 1:54 PM
batecado
Ya están tardando en meter en la trena a la ciudad de Nápoles ... Todos, y todas, a la cárcel
Este obispo sabe bien lo que dice y a quién quiere agradar con su perorata. Es la misma idea, lo mismo que decían los etarras y batasunos cuando ponían una bomba o pegagan un tiro...., La "socialización del dolor". Compartir responsabilidades criminales ... Menudo personaje ...
8/09/23 2:03 PM
Fernando René
Pero ¿qué dice? Por favor! Puras falacias. ¿De dónde salen estos Obispos?
8/09/23 3:40 PM
Fernando René
Fue nombrado por Francisco como Arzobispo, por su trabajo con los pobres (económicamente hablando, claro, los únicos que para ellos merecen ser tenidos en cuenta). Escribió un libro titulado "Los pobres siempre tienen razón". Otro más de la "Teología" que promociona el Papa actual.
8/09/23 3:45 PM
África Marteache
Hay que tener mucho cuidado con este tipo de cosas porque hay personas hipersensibles e inmaduras que pueden sentirse agobiadas. Como Jorge Soley dice en su blog un joven blanco de 14 años al que bombardean continuamente con la culpa de los blancos y el patriarcado puede sentir tal grado de culpabilidad heredada que hará lo que sea para evitar ser lo que está "condenado" a ser. Es un pecado "original" del que Jesucristo no redime. La Iglesia no debería decir esas cosas porque entonces sí que la persona que lo ha dicho debería asumir la responsabilidad de lo que pase.
8/09/23 4:41 PM
Píndaro
Oda a un obispo bueno a la muerte de un joven de las periferias.

Obispo de corazón sinodal,
lloras por el alma de quien se fue,
asesinado por la crueldad y la rigidez
del hombre despiadado y sin fe.

Tus palabras de Cristo son
un llamamiento a toda la ciudad,
como en la mafia o en aborto,
Fuenteovejuna y ninguna responsabilidad.

Resuena el eco de la conversión
integral: "todos, todos, todos",
el ejército es la solución,
pero parcial; porque solo el corazón,
cuando se torne a DIos, de nuevo, latirá.
8/09/23 9:15 PM
Sergio P.
Me gusta mucho el comentario de ChemaV, porque matiza, pero sin negar en ningún momento el carácter personal, individual, del pecado. No hay que descuidar la dimensión social del pecado. Existen pecados que, aunque son aceptados o rechazados siempre por cada individuo concreto, pueden llegar a implantarse como una estructura social ampliamente aceptada por muchos. Pero eso no impide que, en último término, sea el discernimiento individual lo que determina el rechazo o aceptación del pecado. En la Alemania de entreguerras, reconozcamos que era difícil sustraerse a la ideología racista y antijudía dominante. Pero tal dificultad no negaba de ninguna manera la maldad de esa ideología, ni eliminaba la responsabilidad individual ante ella. Diluir la culpa en la sociedad es, como bien han dicho comentarios anteriores, un modo de negar u oscurecer la capacidad de discernimiento moral de la persona concreta.
13/09/23 1:00 PM
Jorge Cantu
Más que 'pecados sociales' son redes de complicidad y pecados individuales difíciles de cuantificar, de alcance y extensión variable y de participación más o menos consciente en una comunidad, sociedad o nación, pero el pecado personal ahí está. Lo indeterminado del alcance individual de esa complicidad no quiere decir que no exista, Dios la conoce muy bien y la va a juzgar.

De hecho si cada uno hacemos un examen profundo y a conciencia de nuestro corazón podemos descubrir muchas omisiones, actitudes y acciones de complicidad que ordinariamente no consideramos graves o responsabilidad nuestra, o que se justifican (creemos) porque vivimos en condiciones injustas o fuimos victimas de alguna injusticia.
14/09/23 8:51 AM

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