Francisco a los católicos en Hungría: «sean mujeres y hombres de oración, porque la historia y el futuro dependen de ello»

«El Evangelio nos da ojos nuevos»

Francisco a los católicos en Hungría: «sean mujeres y hombres de oración, porque la historia y el futuro dependen de ello»

Tras su encuentro con las autoridades civiles de Hungría, el papa Francisco se reunió en la catedral de San Esteban con los pastores de la iglesia húngara, a quienes pidió dar muestras de escucha, comunión y fidelidad a la oración.

(Aica/InfoCatólica) «Superemos las divisiones humanas para trabajar juntos en la viña del Señor», fue la exhortación del papa Francisco a los obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados, seminaristas y agentes de la pastoral húngaros, con quienes se reunió este viernes 28 de abril en la Concatedral de San Esteban de Budapest, en el marco de su viaje apostólico a Hungría.

Después de recordar su anterior visita al país con ocasión de la clausura del 52º Congreso Eucarístico Internacional en septiembre de 2021, Francisco se refirió al deseo de que los católicos de Hungría den testimonio en este mundo cambiante de que Cristo es nuestro futuro.

Al respecto, señaló que esta es una de las exigencias más importantes para los católicos, pero sólo es posible mirando a Cristo como nuestro futuro, «con una mirada que no cede a la resignación y que no pierde de vista la centralidad de la Pascua: Cristo resucitado, centro de la historia, es el futuro».

A los católicos congregados, el pontífice les recordó las dos tentaciones de las que siempre debemos cuidarnos como Iglesia. Por un lado, «una lectura catastrofista de la historia presente, que se alimenta del derrotismo de quienes repiten que todo está perdido, que ya no existen los valores del pasado, que no sabemos dónde iremos a parar». Y luego, está el riesgo de la lectura ingenua de la propia época, «que en cambio se basa en la comodidad del conformismo y nos hace creer que al fin de cuentas todo está bien, que el mundo ha cambiado y debemos adaptarnos».

«Así, contra el derrotismo catastrofista y el conformismo mundano, el Evangelio nos da ojos nuevos, nos da la gracia del discernimiento para entrar en nuestro tiempo con actitud de acogida, pero también con espíritu profético. Por tanto, con acogida profética», animó.

«El compromiso de entrar en diálogo con las situaciones de hoy, precisó el obispo de Roma, exige que la comunidad cristiana esté presente y dé testimonio, que sea capaz de escuchar las preguntas y los retos sin miedo ni rigidez. Esto no es fácil en la situación actual, subrayó el papa, porque tampoco faltan las dificultades internas, como la sobrecarga de trabajo de los sacerdotes».

«Busquen las formas posibles para colaborar con alegría en la causa del Evangelio y lleven adelante juntos, cada uno con su propio carisma, la pastoral como anuncio kerigmático», indicó el obispo de Roma.

También les indicó que «una buena pastoral es posible si somos capaces de vivir el mandamiento del amor que el Señor nos ha dado y que es don de su Espíritu. Pero, si estamos distanciados o divididos, si nos volvemos rígidos en nuestras posiciones y en los grupos, no damos fruto».

Finalmente, el papa Francisco recordó al cardenal Mindszenty, que creía en el poder de la oración, hasta el punto de que aún hoy, casi como un dicho popular, se repite allí: «Si hay un millón de húngaros rezando, no temeré al futuro».

«Sean acogedores, sean testigos de la profecía del Evangelio, pero sobre todo sean mujeres y hombres de oración, porque la historia y el futuro dependen de ello. Les doy las gracias por su fe y su fidelidad, por todo lo bueno que tienen y que hacen. No puedo olvidar el testimonio valiente y paciente de las hermanas húngaras de la Sociedad de Jesús, a las que conocí en la Argentina, después de que abandonaran Hungría durante la persecución religiosa. Me hicieron mucho bien», concluyó.

 

 

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