El Valle de los Caídos vuelve a tener Abad

Tras once años de presión institucional y política

El Valle de los Caídos vuelve a tener Abad

Dom Alfredo Maroto, OSB, Prior Administrativo tras el exilio de Dom Santiago Cantera es elegido ahora como Abad en un capítulo presidido por dom Geoffroy Kemlin, OSB, Abad de Solesmes

(ABC/InfoCatólica) La comunidad benedictina de la abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos ha elegido como nuevo abad a dom Alfredo Maroto, OSB, que ejercía como prior administrador desde el pasado 25 de marzo. La elección, celebrada este miércoles en capítulo conventual, pone fin a más de once años sin abad elegido conforme a las constituciones benedictinas, según informa Navarro Pareja en ABC y sitúa a Maroto como máximo representante de los monjes ante la negociación pendiente con el Gobierno por el proyecto de resignificación del recinto.

La abadía, que goza del estatus de sui iuris, solo rinde cuentas ante el Papa. El capítulo estuvo presidido por dom Geoffroy Kemlin, OSB, abad-presidente de la congregación benedictina de Solesmes, a la que pertenece la comunidad del Valle.

Hace un año era entregada la cabeza de dom Santiago Cantera, «coincidiendo» con la firma de un acuerdo para la «resignificación» firmado por el Cardenal Cobo y el ministro socialcomunista Bolaños.

Once años sin elección abacial

El último abad elegido en capítulo fue el padre Anselmo Álvarez, OSB, que renunció en septiembre de 2014 a los 82 años por motivos de salud. Álvarez, que cuenta hoy 94 años, sigue siendo miembro activo de la comunidad. Desde entonces, la abadía ha estado regida por priores administradores nombrados desde Solesmes: primero el padre Santiago Cantera, OSB, que ocupó el cargo hasta marzo de 2025, y después el propio Maroto.

Fuentes cercanas al monasterio han explicado a ABC que la prolongada ausencia de la elección abacial se debió al «contexto extraordinariamente complejo vivido por la comunidad monástica durante estos años». «Los monjes han estado sometidos a una presión institucional y política constante por parte de distintos gobiernos, en el marco de las controversias relativas a la basílica de la Santa Cruz», señalan esas fuentes al diario, que reconocen que «un contexto así hacía extremadamente difícil afrontar con serenidad y libertad interior un proceso tan importante para la vida benedictina como la elección de un abad».

Las mismas fuentes han valorado «especialmente el papel desempeñado durante esos años por el padre Santiago Cantera», cuya labor como prior administrador «permitió preservar la estabilidad interna, la unidad de la comunidad y la continuidad de la vida litúrgica y monástica en circunstancias particularmente tensas».

La salida de Cantera en marzo fue acompañada de su abandono temporal de la comunidad, una medida que el propio religioso describió como impuesta. «Aunque todo esto que estoy viviendo con mi comunidad nos haya sido impuesto, lo acogemos con mirada sobrenatural y con la paz que el mundo no es capaz de dar, sino que sólo Dios puede proporcionar», escribió Cantera en un mensaje de abril de 2025 a las personas que se interesaron por su situación. El antiguo prior denunció que se le había obligado a «violentar mi voto benedictino de estabilidad», aunque subrayó que «la comunión es total y estamos todos unidos», descartando cualquier fractura interna en la comunidad.

Exhumaciones y presión gubernamental

Durante la última década, la abadía ha afrontado episodios de gran tensión institucional. En octubre de 2019, el Ejecutivo de Pedro Sánchez promovió la exhumación y el traslado de los restos de Francisco Franco. Posteriormente se exhumaron, a petición de la familia, los restos de José Antonio Primo de Rivera, y el Gobierno impulsó un proceso para que las familias de los fallecidos en la Guerra Civil enterrados en el Valle pudieran reclamar sus cadáveres.

Pese a todo ello, las fuentes del entorno monástico aseguran que «la comunidad benedictina del Valle continúa siendo una comunidad particularmente viva y dinámica» y que en estos años ha experimentado un crecimiento paulatino de vocaciones jóvenes.

La «resignificación», pendiente de negociación

En el último año, tras una compleja negociación en la que han intervenido el secretario de Estado vaticano, el Cardenal Pietro Parolin, y el arzobispo de Madrid, el Cardenal José Cobo, el Gobierno promovió un concurso para la resignificación del espacio, ya en fase previa a la licitación. Los monjes han presentado un recurso contra el proceso por entender que Cobo carecía de autoridad para firmar el acuerdo y que la intervención propicia obras en el atrio exterior y en varios espacios de la basílica que tienen la consideración de «lugares sagrados».

El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, instó en la última asamblea plenaria de los obispos a alcanzar una solución. «Quiero, desde aquí, invitar al Gobierno y a los monjes de la abadía del Valle de Cuelgamuros a alcanzar un acuerdo razonable y satisfactorio para ambas partes», afirmó Argüello el pasado 24 de abril, presentando ese posible acuerdo como «un testimonio de que es posible superar la polarización y encontrar vías de encuentro».

Un monje con larga trayectoria en la abadía

Alfredo Maroto (Segovia, 1958) ingresó en la abadía siendo ya sacerdote, el 22 de mayo de 1996. Hizo su primera profesión el 25 de julio de 1998, en una ceremonia presidida por el entonces abad, Ernesto Dolado, y emitió los votos perpetuos el 15 de septiembre de 2001. Ha desempeñado diversas responsabilidades dentro de la comunidad, entre ellas la de prior claustral bajo los abadiatos de Dolado y Álvarez.

En esa condición tuvo un papel clave en la defensa de las celebraciones litúrgicas cuando en 2010 el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero cerró las instalaciones alegando falta de seguridad. Durante meses, tanto él como el abad Álvarez presidieron la eucaristía en el exterior del recinto hasta la reapertura de la basílica. Maroto ha sido también, durante más de quince años, maestro de novicios, responsable de la formación de los aspirantes, y director del colegio-escolanía de la abadía.

3 comentarios

Mariano
"la prolongada ausencia de la elección abacial se debió al «contexto extraordinariamente complejo vivido por la comunidad monástica durante estos años»"
¿Y no es acaso mucho peor en el último tiempo, en el que ya parece que están a un paso de esa "resignificación"? Todo esto es muy extraño. Cantera años como prior sin ser elegido abad. Y cuando la persecución no amaina sino que se recrudece, se lo sacan de encima y uno que recién ayer es prior pasa a ser abad. Aquí hay gato encerrado.
13/05/26 6:40 PM
Observador
Estoy de acuerdo con Mariano. Todo parece indicar que han querido elegir un representante del máximo nivel para negociar con el Gobierno. Como si hubiera algo que negociar con este Gobierno infame.
13/05/26 6:46 PM
José Vidal Floriach
Dice el ABC que el Padre Alfredo ha sido elegido conforme a las Constituciones benedictinas.
No existen tales Constituciones. Si hay un ordenamiento general para toda la Confederación y en este caso las Constituciones de la Congregación de Solesmes, por las que se rigen los monasterios de la misma.
13/05/26 7:00 PM

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