Karl Barth: un «gigante» con pies de barro

Revolucionó la teología protestante en el siglo XX

Karl Barth: un «gigante» con pies de barro

Los estudios de los últimos años sobre el teólogo calvinista, y especialmente la publicación de sus cartas, han mostrado la gran brecha que existía entre la teología de Barth y su vida privada.

(InfoCatólica) Karl Barth, teólogo calvinista suizo, es considerado por los protestantes y por algunos católicos como un gigante de la teología del siglo XX. Dos libros suyos, en particular, revolucionaron la teología protestante: su comentario a la Carta a los Romanos y su tratado Dogmática eclesial.

Fue un teólogo «conservador» y «ortodoxo». En el sentido protestante de estas palabras, claro, que significan básicamente que aún creía en Dios y en la Biblia. Barth se enfrentó radicalmente al protestantismo liberal de los siglos XIX y XX de Schleiermacher, von Harnack o Bultman, que se había ido convirtiendo en una religión puramente subjetiva, centrada en el sentimiento y la experiencia personales y, en algunas tendencias, había caído de lleno en el agnosticismo y el escepticismo.

La visión teológica de Barth era, por el contrario, fundamentalmente vertical y tenía como idea clave la distinción cualitativa y absoluta entre Dios y todo lo demás. Para Barth, Dios era el totaliter aliter, el «totalmente otro», que no podía compararse en nada con ninguna criatura (de ahí su rechazo frontal de la analogía del ser, que es fundamental en la teología tomista).

Esa defensa de la verticalidad del cristianismo frente al progresismo horizontalizante hizo que Karl Barth fuera admirado por muchos autores católicos, como Von Balthasar o Congar, a pesar de que su teología era esencialmente incompatible con el catolicismo.

En el más de medio siglo que ha transcurrido desde su muerte en 1968, han ido publicándose diversos estudios históricos sobre su biografía, que han revelado una clara contradicción entre su vida privada y su teología. En efecto, durante varias décadas Karl Barth estuvo implicado en un adulterio semipúblico con Charlotte von Kirschbaum, que combinó las tareas de asistente de investigación del teólogo con las de amante.

Lejos de ser un amorío ocasional, la relación fue tan importante para él que hizo que Kirschbaum se mudara a su casa. Durante 37 años, convivieron bajo el mismo techo el teólogo, la esposa, los hijos y la amante en un hogar disfuncional. Barth nunca puso fin a aquella situación tan desagradable y estresante para su esposa Nelly, que solo terminó cuando la demencia senil de Kirschbaum hizo que tuviera que ingresar en un psiquiátrico.

En 2017, causó un gran escándalo la correspondencia de Barth con su esposa y con Kirschbaum, que reveló la fuerte influencia de la segunda sobre el teólogo protestante: «por como soy, nunca he podido y sigo sin poder negar ni la realidad de mi matrimonio ni la realidad de mi amor. Es cierto que estoy casado y que soy padre y abuelo. También es cierto que amo. Y es cierto que estos dos hechos son contradictorios». La solución a ese dilema fue que todos convivieran en la misma casa para perpetuar la contradicción.

Como indica un artículo que acaba de publicar Niklaus Herzog en Swiss Cath, la verticalidad de la teología barthiana era completamente contradictoria con esa actitud de que la última palabra la tenían los sentimientos, en vez de la revelación de Dios. Por eso la revelación de sus cartas resultó muy difícil de aceptar para muchos de sus admiradores.

Siguiendo quizá el ejemplo de Lutero y su pecca fortiter, Barth dio un paso más y consideró que el adulterio continuado fue beneficioso para su teología. «Impidió de una manera muy concreta que me convirtiera en el legalista que podría haber sido en otras circunstancias», afirmó el teólogo. Mientras tanto, su amante sufría arrebatos de celos contra la verdadera esposa: «parece una niña que, cuando le quitan un juguete, tira todo lo demás», dijo Kirschbaum de la mujer de Barth.

Para un católico, resulta natural que los doctores de la Iglesia fueran todos santos y que la fe y las obras deban estar en consonancia. La tradición protestante, sin embargo, discurre por otros cauces y el sabio teólogo protestante, el gigante del siglo XX, nunca quiso hacer caso a los consejos de su madre, que le advirtió en vano: «¿de qué sirve la teología más elevada, si sufre un naufragio en su propia casa?».

10 comentarios

maru
No me explico que admiraron en él, los citados autores católicos, ya que la moral de este hombre no tenía nada que ver con la moral católica . Adúltero y llevando a su casa a la amante , conviviendo los tres? Nada que ver con la enseñanza de Jesucristo.
10/04/26 12:05 PM
Néstor
Es lo que tiene la verticalidad sin analogía. La afirmación de Dios es la negación del hombre, y una vez que el hombre está negado ¿para qué pedirle cuentas?

Saludos cordiales.
10/04/26 12:31 PM
Néstor
Dentro de la Iglesia Católica, el culto a Barth tenia una finalidad muy clara: combatir al tomismo.

Saludos cordiales.
10/04/26 12:32 PM
José Herrera
Es un caso de incoherencia entre vida y obra, que produce una mezcla de admiración intelectual en quienes comparten sus tesis o reconocen su grandeza teológica y rechazo moral por el dolor que causó a su esposa y la situación disfuncional de la familia. Es el dilema al que nos enfrentamos con artistas o intelectuales de gran valía y con una vida indigna o actos despreciables, como Picasso, Neruda o Visconti, por ejemplo, cuando nos planteamos si debemos rechazar su obra a pesar de su valor intrínseco o, en términos actuales, “cancelar” a una persona.
10/04/26 12:32 PM
Jaume
Parece mentira, al final siempre se cumple el adagio, como pasó con Karl Rahner, y ahora con otro Karl famoso: No hay hereje sin mujer.
10/04/26 12:32 PM
Stultorum numerus...
"nunca quiso hacer caso a los consejos de su madre: "de qué sirve la teología más elevada si sufre un naufragio en la propria casa?
_____________________
Ese consejo es muy sabio, también para los católicos progresistas como para los tradicionales, tanto para los herejes modernistas como para los herejes lefevbristas: LA MORAL DE SITUACIÓN ES DEMAGOGIA ANTIEVANGELICA. No se da gloria a Dios siguiendo a Maquiavelo ni mucho menos apostatando de los principios más elementales de la religión cristiana. Dios no le ha dado permiso a nadie para delinquir. Los cristianos vivimos bajo la ley nueva evangélica; la ley del talión sigue vigente sólo para judíos y musulmanes. Aunque nos tengan por idiotas o nos consideren del "número de los necios", no debemos apostatar de la moral evangélica, que es la auténtica moral católica.
10/04/26 12:45 PM
Fernando Cavanillas
Entonces el diablo califica a cumplir los Diez Mandamientos de Dios como ¿ser legalista?. Buen truco de la rata inmunda, siempre mintiendo con las palabras y confundiendo con la mentira.

Y los hijos de la herejía llaman cómo llaman al adulterio ¿amor?

Pues claro, estúpidos... la herejía es repugnante, y esconde demasiadas veces mala vida y desobediencia a Dios, con mano diabólica detrás, por supuesto (lo sepan los protestantes ó sean tontos útiles del error).

PD
aunque la herejía sea repugnante y deba ser destruida y aniquilada, no así las pobres almas que viven en el error de una religión falsa y tóxica, por los cuales hay que rezar y ayudarles con suma Caridad a salir de su ceguera para que salven sus almas.
10/04/26 12:53 PM
José J. Escandell
Manifiesto mi más absoluta discrepancia con este artículo. Las conexiones entre doctrina y vida son cuestiones que deben demostrarse mejor y en cada caso. Las doctrinas se discuten con argumentos doctrinales. Las vidas se discuten con argumentos morales.
10/04/26 1:16 PM
Perico Pa
Von Balthasar o Congar. Estos "teólogos católicos" pertenecían a la Nouvelle Théologie, corriente que fue criticada en la Humani Generis de Pío XII.
Cada vez somos menos perplejos.
10/04/26 1:25 PM
Perico Pa
La moral debe derivar de la doctrina. Si hay una moral autónoma puede derivar en la moral de la situación. Eso en abstracto. En lo concreto, convivir con tu mujer, hijos y la querida: adulterio, injusticia (a su mujer e hijos), concubinato, escándalo... sostenido conscientemente durante 37 años en un teólogo "cristiano".
¿Qué exégesis haría de Éxodo 20,14; Levítico 20,10; Proverbios 6,32; Mateo 5,27–28 y 19,9; Lucas 16,18; y Hebreos 13,4.?

10/04/26 1:32 PM

Dejar un comentario



Los comentarios están limitados a 1.500 caracteres. Faltan caracteres.

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.

Los comentarios aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición.