(InfoCatólica) Antes de ser elegido por Trump para el cargo, el vicepresidente de los Estados Unidos, J. D. Vance, ya era conocido por su popular biografía, titulada Hillbilly Elegy, que puede traducirse como «lamento de un pueblerino».
El subtítulo de esa primera biografía explica por qué resultó fascinante para los norteamericanos: «Memoria de una familia y una cultura en crisis». En efecto, Vance narraba su propia versión del sueño americano, desde una infancia en una zona rural, en el Ohio profundo, en el seno de una familia con grandes problemas, hasta la graduación en Derecho en la Universidad de Yale, una de las más prestigiosas de los Estados Unidos.
La Hillbily Elegy tuvo un gran éxito, permaneció durante varios años en la lista de bestsellers del New York Times y se vendieron más de cinco millones de ejemplares. El libro da una pista sobre el capital político del propio Vance, como alguien que conoce bien los dos grandes estilos de vida de su país: tanto la Norteamérica rural, cristiana y conservadora, como la Norteamérica de las costas y las grandes ciudades, elitista y liberal.
En ese contexto, el anuncio de una nueva biografía de Vance ha suscitado bastante expectación. ¿Será un nuevo éxito, como la anterior? Se trata de un momento crucial para el político, que muy probablemente será nominado por los republicanos para presentarse a las elecciones de 2028 y suceder a Trump. En las campañas electorales estadounidenses, las biografías pueden ser un arma poderosa y varios políticos, como Kamala Harris o el gobernador de California, Gavin Newsom, han publicado sus biografías o las publicarán próximamente.
Resulta llamativo que las nuevas memorias de Vance se centrarán en su conversión al catolicismo. El libro, que será publicará el 16 de junio por la editorial HarperCollins, llevará el título: Comunión: encontrando el camino de regreso a la fe y será, según la editorial, una «exploración espiritual» de lo que significa ser cristiano. El propio Vance lo ha descrito como un libro «sobre mi viaje personal y cómo recuperé la fe».
En efecto, mucho antes de entrar en la escena política Vance perdió la fe y solo poco a poco fue redescubriendo el cristianismo. Su familia era vagamente evangélica, pero Vance se convirtió al catolicismo en 2019, cuando tenía 35 años. A pesar de que su esposa es hinduista, la pareja educa a sus hijos en el catolicismo y van todos juntos a Misa.
A diferencia de lo que sucede en Europa, la religión tiene una importancia muy grande en la política de los Estados Unidos y a los estadounidenses les importa mucho la fe de un posible candidato a presidente. En ese sentido, las fotos de Vance arrodillado y rezando en el Vaticano, por ejemplo, no dejan indiferentes a los votantes.
Es indudable que el catolicismo de Vance ha determinado en gran parte su postura política en temas candentes, como el aborto, la importancia de la familia y el matrimonio o la vinculación de los Estados Unidos al cristianismo. Al mismo tiempo, se le ha reprochado que no hable con claridad contra algunas políticas del gobierno de Trump contrarias a la moral católica, como la promoción de la píldora abortiva o un conflicto bélico con Irán que no parece ajustarse a las condiciones necesarias para una guerra sea justa.
El mismo Papa Francisco le criticó indirectamente en una ocasión, con respecto a la defensa por Vance de la deportación de inmigrantes ilegales, uniéndose a las críticas de varios obispos norteamericanos. El político habló de la existencia de un ordo amoris (orden o jerarquía del amor), por el que los gobernantes de una nación deben preocuparse primero por sus ciudadanos antes que por los que no lo son. A pesar de que se trataba de una afirmación irreprochable desde el punto de vista de la doctrina católica, el Papa quiso corregirle indicando que «el verdadero ordo amoris que debemos promover es el que descubrimos meditando constantemente en la parábola del Buen Samaritano […] el amor que construye una fraternidad abierta a todos, sin excepción».






