La Iglesia Ortodoxa de Grecia reafirma su oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo y a la adopción homoparental
El Santo Sínodo Permanente de la Iglesia de Grecia del 169º período sinodal

El Santo Sínodo griego responde al Consejo de Estado: el matrimonio es un misterio sagrado entre hombre y mujer

La Iglesia Ortodoxa de Grecia reafirma su oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo y a la adopción homoparental

Recalcó que la legislación estatal en estas materias no priva a la Iglesia de su libertad de expresión ni de su deber de informar a los fieles, y tampoco puede imponer una definición distinta del pecado. La cuestión sobre «Fiducia Supplicans» sigue empozoñando el diálogo ecuménico.

(InfoCatólica) El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa de Grecia ha reafirmado su posición contraria al reconocimiento civil de las uniones entre personas del mismo sexo y a la posibilidad de que estas parejas adopten hijos, según informa la agencia Orthodoxia News Agency.

La declaración se produce después de que el Consejo de Estado griego, máximo tribunal administrativo del país, dictaminase en marzo que el derecho de las parejas del mismo sexo a adoptar es constitucional.

Una teología del matrimonio arraigada en la Escritura

La Iglesia de Grecia ya había expresado su postura en enero de 2024, subrayando que la Iglesia ortodoxa reconoce únicamente el Santo Misterio del matrimonio cristiano. «La teología del matrimonio de la Iglesia deriva de la Sagrada Escritura, de la enseñanza de los Santos Padres y de la institución del Santo Misterio del Matrimonio, tal como se expresa claramente en su servicio litúrgico», señaló el Sínodo.

Según el comunicado, la finalidad del matrimonio cristiano es la creación de una unión conyugal y familiar sólida, la crianza de los hijos como fruto del amor de los esposos en Cristo y su integración en la vida de la Iglesia.

El Sínodo subrayó además que la dualidad de los sexos y su complementariedad no son construcciones sociales, sino un don de Dios. El vínculo sagrado entre hombre y mujer refleja, según la doctrina ortodoxa, la relación entre Cristo y la Iglesia, y el matrimonio cristiano no es un mero contrato civil, sino un Santo Misterio. La paternidad y la maternidad son, a juicio del Sínodo, dimensiones constitutivas tanto de la infancia como de la vida adulta.

La legislación civil no altera la doctrina

El Santo Sínodo recalcó que la legislación estatal en estas materias no priva a la Iglesia de su libertad de expresión ni de su deber de informar a los fieles, y tampoco puede imponer una definición distinta del pecado.

Preocupación por el impacto en los menores

La Iglesia de Grecia advirtió de que esta legislación suprime la paternidad y la maternidad para sustituirlas por un concepto neutro de parentalidad. Expresó asimismo su preocupación por la erosión de los roles familiares diferenciados y por la priorización de las decisiones de los adultos sobre el interés de los futuros hijos.

«En este contexto, la Iglesia de Grecia se opone al matrimonio civil entre personas del mismo sexo también porque conduce inevitablemente a la parentalidad homoparental a través de la adopción o la gestación subrogada», afirmó el Sínodo.

En 2024, el Santo Sínodo comunicó su posición tanto a los miembros del Parlamento griego como a los fieles mediante una carta encíclica.

Fiducia Supplicans

Como ha relatado el Cardenal Koch, Prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los cristianos en octubre pasado: queríamos hablar de María, pero los ortodoxos sólo pedían hablar de «Fiducia Supplicans». Señañaba

Y es que el tema está muy claro para ortodoxos y para casi todos los católicos, hace un año el Cardenal mostró la situación relatando cuando se levantaron los ortodoxos del diálogo a la espera que les expliquen unas bendiciones que no son bendiciones para parejas que no son parejas.

Los pronunciamientos que ha habido después siguen ahondando en esta línea.

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