(UCANews/InfoCatólica) Los católicos de países de larga tradición católica, a veces, somos ajenos a las razones por las que deciden bautizarse personas con uso de razón. Adultas o niñas. Quizá podamos aprender, aunque algunas nos resulten algo «testimoniales», porque la realidad es que ese fenómeno, el de bautismo de adultos, empieza a ser más habitual, entre otras cosas porque el número no bautizados creció muchísimo en los últimos años.
La «historia» de una niña japonesa de ocho años que pide el bautismo para «estar más cerca de Dios» se ha viralizado en ámbitos anglosajones tras la publicación por UCA News. La pequeña Minami Kimura, alumna de segundo de primaria en el colegio católico Shirayuri Gakuen de Tokio, sorprendió a su propia familia el pasado mayo cuando comunicó a su madre su deseo de recibir el sacramento. Su decisión ha arrastrado también a su madre, Maiko, que será bautizada junto a ella en la Vigilia Pascual.
«Jesús era como un miembro de la familia»
El primer contacto de Minami con el cristianismo se produjo a los tres años, al matricularse en el jardín de infancia de Shirayuri Gakuen. «No recuerdo mucho porque era pequeña», reconoce, «pero sentía que Jesús era como un miembro de la familia». Las clases de religión en primaria, con sus reflexiones sobre la existencia de Dios y la vida de Jesús, fueron afianzando esa cercanía hasta convertirla en convicción.
En los colegios católicos japoneses los niños conviven con cristianos, escuchan historias bíblicas y conocen la fe, pero rara vez expresan el deseo de bautizarse. Minami es la excepción. Sus profesores la describen como una niña curiosa, gran lectora, que cuando algo le interesa se entrega por completo. Tras leer sobre Helen Keller, no solo le conmovió la historia de la escritora sordociega, sino también la de su maestra, Anne Sullivan, y poco después comenzó a aprender braille por su cuenta.
«Su manera de ser»
El padre jesuita Kiyoshi Shibata, de la iglesia de Kojimachi en Tokio, es quien prepara a Minami para el bautismo. Según relata el sacerdote, cuando le preguntó por qué quería bautizarse, la niña extendió las manos y dijo: «Ahora mismo estoy así», y acto seguido las levantó todo lo que pudo: «Quiero bautizarme porque me acercará más a Dios».
Preguntada por qué historia concreta sobre Jesús le hizo sentirlo como una presencia natural y constante en su vida, la respuesta de Minami fue directa y sencilla: «Su manera de ser». Sobre su imagen actual de Dios, la niña ofrece una reflexión llamativa para su edad: «Dios no se enorgullece cuando la gente le alaba o le da las gracias».
Una fe que se expresa en lo cotidiano
Esa convicción interior aflora con naturalidad en situaciones domésticas. En una ocasión en la que la familia hablaba sobre lo aterradores que son los fantasmas, Minami zanjó la cuestión con aplomo: «Los fantasmas no dan miedo. No existen. Dios no crearía tales fantasmas». Para Maiko, la respuesta fue «asombrosa»: «Nunca había oído de un niño que no tuviera miedo a los fantasmas».
La madre seguirá sus pasos
Maiko reconoce que su hija «normalmente no es muy asertiva», pero en este caso su determinación fue clara desde el principio. La decisión de la pequeña llevó a la propia madre a estudiar el cristianismo y, según sus palabras, «profundizar en mi comprensión» de Dios. Finalmente, Maiko ha decidido bautizarse junto a su hija.
La madre atribuye el cambio a la formación recibida en el jardín de infancia de Shirayuri Gakuen, donde la jornada comienza y termina con una oración. «A los niños se les enseña a ser agradecidos por todo y que Jesús es nuestro amigo. Esa enseñanza ha sido absorbida de forma natural por mi hija, y siento que se ha convertido en el centro de su fe».
Los padres de Minami siempre desearon que su hija tuviera «una convicción central» que la sostuviera en la vida. Para ellos, el bautismo no es una mera formalidad, sino un paso que le proporcionará ese fundamento.
Un nombre de santa por elegir
Minami aún no ha decidido qué nombre de santa tomará en su bautismo. Baraja dos opciones: Juana de Arco, cuya personalidad decidida contrasta con la suya, y Teresa de Lisieux, con quien siente mayor afinidad. Minami y su madre, Maiko, recibirán el bautismo el Domingo de Pascua en la iglesia de Kojimachi, en Tokio.







