Centenario del padre Miguel de Bernabé, fundador del Gardendal y formador de seglares

Con ocasión de la clausura del centenario del nacimiento del padre Miguel de Bernabé (1922-2022), fundador del Gardendal y formador de seglares, entrevistamos a Jaime Cidoncha López, ingeniero naval, presidente del Gardendal y de la Fundación Padre Miguel de Bernabé. Muy cercano colaborador del mismo durante casi cincuenta años es un profundo conocedor de su vida y su obra.

Quizá, para muchos lectores, la primera pregunta debería ser quién fue el padre Miguel de Bernabé.

Fue un sacerdote (de la diócesis de Cádiz) que, como él mismo dice en sus memorias, tras su ordenación, se dio cuenta de lo mal preparado que estaba para orientar a quien se acercaba a él buscando guía para ser un cristiano santo, a no ser llevándolo por el camino del consagrado: sacerdocio o votos. Intuía que eso no podía ser así, y que la instrucción y la praxis de los católicos seglares no podía ser una adaptación de la monástica, y buscó respuestas, pero no las encontró convincentes. A la vista de ello, junto con el grupo de jóvenes que ya le rodeaban, para paliar esa carencia, inició una búsqueda que ha durado toda su vida. Paralelamente, estudió los males de la Iglesia a fin de encontrarles solución. Sus trabajos en esta doble búsqueda han dado resultados de un valor extraordinario.

El padre Miguel de Bernabé y el presidente de la fundación en 2003


¿Qué rasgos destacaría de él?

Era un hombre de extraordinaria calidad humana, de vida austera y sencilla, con una elegancia innata, delicado, muy alegre y muy sensible a la belleza y a lo espiritual. Cautivaba inmediatamente al que lo trataba. Apasionado por Cristo, y de profunda devoción a Nuestra Señora, amaba a la Iglesia.

En cuanto a lo intelectual, era un gran pensador y un gran conocedor de la Historia. Tenía una inteligencia y una memoria fuera de lo común. En él todo era lógico y coherente. Planteaba las cuestiones ⸺por difíciles que fuesen⸺ con toda claridad y rigor, y las estudiaba hasta resolverlas sin dejar puntos nebulosos. Ello le ha llevado a dar soluciones claras y fundamentadas a cuestiones importantes sobre las que hay una general confusión. Además, y esto escasea, era extraordinariamente conciso, es más, detestaba la verborrea y la consideraba un gran mal de la Iglesia actual y de la sociedad en general.

¿Y como sacerdote?

Destacaré su forma de celebrar la Eucaristía. Tal vez era en la misa donde mejor se nos mostraba su talla espiritual: sensibilizaba lo Divino. Participar de ella era como ser testigo de un diálogo con Dios y penetrar un poco, llevados de su mano, en el milagro de la Eucaristía. Nos sentíamos partícipes del Sagrado Misterio.

¿Alguna anécdota que nos muestre cómo era?

Una que me parece muy expresiva es lo que una persona comentó sobre él: «Cuando llego al salón siempre me resulta fácil saber dónde está el padre. En el grupo donde más animación y más risas hay, allí está él».Así de alegre era y así su amor al prójimo.

Otra anécdota que muestra también su amor al prójimo y, en este caso, su cristiana paciencia, la conocemos por la persona que le cuidó durante su enfermedad y que la cuenta así: «Le oía, a veces, quejarse de dolor cuando se creía solo; pero que al entrar en la habitación para atenderle, siempre me recibía con una sonrisa, como si no le doliera nada».

Permítame ahora otra cuestión. En concreto, ¿qué legado deja a la Iglesia?

Me temo que aquí no me va a quedar más remedio que alargarme.

El padre De Bernabé se ocupó de los católicos, digamos, «ordinarios», es decir, de aquellos que no se sienten llamados ni al sacerdocio ni a profesar los consejos evangélicos (en ninguna de sus fórmulas). Este conjunto de fieles (que son casi un 99 % de los miembros de la Iglesia Católica) no tienen hoy un nombre que los identifique, por lo que, para entendernos, me referiré a ellos como «seglares». Pues bien, sobre estos «seglares» está casi todo por hacer (definición, características, misión, instrucción, praxis…) y esta es una grave carencia. Las aportaciones del padre De Bernabé en este campo abren caminos nuevos para la Iglesia y el mundo y son ya de por sí un legado extraordinario.

Complementario a lo anterior, desarrolló un completo programa de instrucción con numerosas aportaciones (en lo relativo a la praxis), y en el que trata aspectos tan fundamentales como, por ejemplo, el progreso en las etapas de la vida espiritual («Heptalogía»), basada en Las Moradas de Santa Teresa, o recordar y revitalizar el mandato bíblico de construir en la tierra un paraíso y una humanidad modelo, que es la tarea por excelencia del seglar.

Además, para llevar a cabo esta importantísima tarea, ha ideado y comenzado a desarrollar la «Mundotecnia», la ciencia de la construcción de un mundo ideal, de la que ha dejado fundamentación, definición, principios y otras valiosas contribuciones.

Por otro lado, están sus trabajos sobre los males que aquejan hoy a la Iglesia y sus soluciones. El asunto, como ve, es importantísimo; el valor de su aportación depende, lógicamente, de lo acertado de su diagnóstico y de los remedios que aconseja. El tiempo lo dirá.

Como ve, su legado trata de materias importantísimas, y sus ideas impresionan por la amplitud de sus metas y porque aún así se ven realizables. Por cierto, para evitar, en lo posible, el deterioro de sus enseñanzas las ha dejado grabadas. Imagínese la tranquilidad y ventajas que implica esto.

¿Alguna otra aportación a resaltar?

Resaltaré, también, el Gardendal, el grupo que formó en vida y que puede ser un modelo (aún incipiente) de praxis seglar. En nuestra opinión, una de esas “minorías creativas” que determinan el futuro de las que hablaba Benedicto XVI.

También que transmitía (y así intentamos hacerlo nosotros) un cristianismo brillante, de planes grandiosos: la santidad, la perfección, el mundo ideal, la evangelización universal, la felicidad también aquí, en la tierra…

¿Y la Fundación Padre Miguel de Bernabé?

En la línea de lo que vengo diciendo, al ser conscientes del valor de su obra (que consideramos un tesoro para la Iglesia y para la sociedad en general), algunos de sus colaboradores más cercanos hemos constituido la Fundación Padre Miguel de Bernabé, a la que, a su fallecimiento, legó su obra y el patrimonio relacionado con ella, y que tiene como fin su custodia, ordenación, publicación y divulgación.

Y, ya que estamos con ello, ¿ha organizado la Fundación algún programa de actividades para celebrar este Centenario?

Sí, por supuesto. Durante todo el año 2022 hemos puesto empeño e ilusión en preparar una serie de eventos bajo el lema “Celebrar, profundizar y agradecer”. Por citar algunos, destacaría el estreno de seis audiovisuales de producción propia que muestran diversos aspectos de su vida y su obra; la audición de su composición “Oratorio de Navidad”; la visita a diversos lugares de España significativos en su vida; la publicación y presentación de su libro “Maravillosa Santa Teresa”; varias conferencias y, sobre todo, lo que tal vez ha marcado estas celebraciones: la presentación en el pasado mes de agosto de su biografía, que estamos preparando para su edición.

Volviendo de nuevo al grupo que formó, ¿qué fines tiene el Gardendal?

Se trata de un grupo de católicos que aspiran a la santidad sin más compromisos que los del Bautismo, y tiene como fin ayudar a sus miembros (y que se ayuden mutuamente) a instruirse en cristianismo y vivirlo. Además, y esto es muy importante, es el principal medio que tenemos de transmitir a otros lo mucho que hemos recibido. Y en eso estamos.

Finalmente, para el que esté interesado, ¿cómo es posible conocer más sobre las enseñanzas del padre De Bernabé?

El camino más directo es acudir a sus páginas web donde hay más información y, a través de ellas, a la fundación que lleva su nombre o al Gardendal. Aparte lo anterior, al alcance de cualquiera están sus obras ya publicadas como, por ejemplo, sus libros sobre el Evangelio («El Evangelio vivido», «El Evangelio en ideas» y «El Evangelio Olvidado»),o «Askesis, el viaje misterioso», sobre cómo progresar en el amor a Dios.

Muchas gracias por todo. ¿Desea añadir algo más?

¡Ojalá haya sabido transmitir el valor de la obra del padre De Bernabé!, aunque soy consciente de la dificultad de conseguirlo solo enunciando ideas que, lógicamente, necesitarían explicación.
Muchas gracias.

9 comentarios

  
Miguel de la Torre Alberti
Yo me declaro ferviente devoto del Padre Miguel de Bernabé después de haber tenido la fortuna de poder estar cerca de él y recibir, durante nuestros largos diálogos, el beneficio de sus razonamientos, propios de un ser excepcional. Miguel de la Torre Alberti. Médico Estomatólogo. Madrid.
02/02/23 1:13 PM
  
Javier A. Richard Rodríguez
El año 1970 conocí al padre Miguel y como se dice coloquialmente, "me agarré a su sotana" (que tan elegantemente siempre llevaba, incluso cuando estuvo muy enfermo), y sólo puedo decir que me enseñó el camino de la santidad para un seglar: alegre, por el gusto de la belleza (de la que decía: "la belleza une a Dios"), mundotecnico (con el sentido del fin y trabajo que tengo como seglar en la iglesia y en el mundo) y, sobre todo, enseñandome a amar a Dios y a mi próximo (para después amar también a mi prójimo). Nunca podré dar más gracias a Dios por haberme enseñando el camino para llegar a Dios.
02/02/23 8:48 PM
  
José Pérez Herrero
Conocí al padre Miguel hace muchos años recién acabada la carrera. Fue un encuentro providencial y clave en mi vida. Aprendí de él un cristianismo recio y auténticamente seglar. !Que clarividencia la suya para transmitir las ideas del evangelio! Y que acierto al hacerme comprender que Dios quiere nuestra mayor felicidad ya desde aquí en la tierra. Me integre en el Gardendal, donde actualmente mis tres hijas y ya varios nietos comparten ese ideal que el padre Miguel nos enseñó, de buscar la santidad a través de nuestro estado de seglares y además mundotecnicos.
José Pérez Herrero. Ingeniero Naval.

02/02/23 8:49 PM
  
Dante A. Urbina
El padre Miguel de Bernabé fue Y ES un santo extraordinario. Él verdaderamente vivió un mostró un Cristianismo BRILLANTE. Dios quiera que más laicos podamos acercarnos a esa luz que él es cumpliendo las palabras de Cristo: "Ustedes son la luz del mundo" (Mateo 5:14). Desde Gardendal (movimiento fundado por el Padre y al que pertenezco) buscamos también ser luz del mundo.
02/02/23 9:32 PM
  
Daniel Lagos de Perú
A quienes me conocen de la sección comentarios de Infocatolica desdes el 2009 y a quienes lean esto, decirles que tuve la bendición de conocer y conversar en privado con El Padre Miguel de Bernabé en 2015, fruto de que pude contactar desde Perú con el entrevistado Don Jaime Cidoncha en el 2013.
Lo que esta nota dice sobre el Pater, queda corto.
Gracias Dios por el Padre Miguel.

Y una cosa más:
La Instrucción del Gardendal y su Propuesta de Comunidad, no solo es lo que muchos seglares están buscando, sino que es lo que muchos que hasta ahora solo han conocido como propuesta de Comunidad Seglar, espiritualidades llenas de impronta de vida monástica y consagrada (y por ello "no se hayan") necesitan.

NOTA:
Si bien el Gardendal es para Seglares, considero que el libro Askesis, es un libro que TODO BUEN SACERDOTE DIRECTOR ESPIRITUAL debería tener, para una más perfecta ayuda en el Camino a La Santidad a seglares, DESDE SU IMPRONTA SEGLAR
02/02/23 10:17 PM
  
Jose Arredondo
Otro agradecido al Padre como todos los que le conocíamos,y damos testimonio de Su Grandeza Espiritual, como persona ,como Sacerdote, un verdadero Hombre de Dios, fiel a la Iglesia y amantes de CRISTO,del que más Amaba y conocía,como lo demuestran y reflejan sus libros .
Y por supuesto, quiero añadir un testimonio personal de la importancia que el Padre tubo en mi vida Espiritual ,ya que algo muy profundo debió dejar su enseñanza,cuando después de cuarenta años fuera del Gardendal he tenido el Gran Honor de ser recibido simplemente,llamando a la puerta......
02/02/23 11:27 PM
  
Marta García
Como uno de los miembros más jóvenes del Gardendal, debo decir que no he tenido la suerte de tratar mucho al padre Miguel de Bernabé. Aún así, puedo decir que su trabajo me ha regalado una vida que no podría ni imaginar, y sus enseñanzas una ayuda sin la que no sería como soy.

Y del poco trato que pude tener con él, siempre recordaré su sonrisa, y el cómo trataba a quien tuviese delante como si fuese lo más importante a lo que atender en el momento (aunque solo se tratase de una niña nerviosa contándole un chiste de animales).
03/02/23 7:46 PM
  
Juan Manuel Santamaría Franco
Hace más de cincuenta años tuve la fortuna de conocer al padre Miguel.
Me hizo descubrir el verdadero cristianismo tan deformado por lo que él llamaba la nueva "herejía" del "Semicristianismo".
Un cristianismo en el que se encuentra la verdadera felicidad en la medida que se sea consciente de los compromisos contraídos por el bautismo y que todo se haga por amor a Dios y al prójimo.
Desde entonces no me separé de él y continuamos unidos después de su muerte, por lazos aún más fuertes de los que tuvimos durante su vida gracias a su santidad.
08/02/23 12:59 PM
  
Javier Delgado
Aunque no tuve la suerte de conocer al Padre Miguel, sí que he tenido la fortuna de experimentar parte de su legado a través de sus hijos espirituales: familias excepcionales, con un gran amor a Cristo y a su Iglesia, con una formación excelente y un compromiso constante por la buena educación cristiana de los jóvenes.
El Gardendal recuerda a las primeras comunidades de vida cristiana, donde el amor a Dios, la caridad fraterna y la alegría cristiana se respiran en el aire.
09/02/23 11:48 PM

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