En honor a la verdad
El que de veras ama la vida, y quiere vivir días dichosos, refrene su lengua del mal, y sus labios no se desplieguen en favor de la falsedad. Huya del mal, y obre el bien; busque la paz, y sígala. Porque Dios tiene puestos los ojos sobre los justos, y está pronto a oír sus súplicas: pero mira con enojo a los que obran mal. ¿ y quién habrá que os pueda hacer daño, si os empleáis en hacer el bien? Pero si sucede que padecéis algo por amor a la justicia, sois bienaventurados. -Lección de la Epístola del Apóstol S. Pedro: (3, 8-15)-
¿A cuento de qué abro con tan larga cita bíblica? Pues, aparte de porque ha sido la lectura del V Domingo después de Pentecostés en la Forma Extraordinaria, también porque uno se equivoca, comete errores, “se le calienta la boca” y dice cosas sin precisar lo deseable, lo cual incurre en uno o varios comentaristas cabreados. Y, hombre, en un caso en particular, me siento en deuda.






