Música en la liturgia de la Nochebuena

Siempre me ha gustado mucho la “misa del gallo”. El sonido de las campanas en mitad de la noche me parece una gloriosa provocación a las rutinas del mundo, un signo de algo tan importante como para quebrar el silencio general. Lo mismo cuando las campanas acompañan desde la torre el Gloria in excelsis Deo de la Vigilia Pascual. Dos signos para dos noches muy importantes.
Por eso me cuento entre los que no comprenden la supresión tan generalizada de la Misa de la Noche de Navidad o “Misa del gallo”, ni su traslado a horas incongruentemente tempranas. Y menos aduciendo como “razón pastoral” el que a los fieles (no sé si a muchos o a pocos) les pueda resultar más confortable continuar en casa frente al cordero asado o los polvorones.

En el artículo anterior vimos que el órgano había nacido en el Egipto helenizado del siglo III antes de Cristo, que tuvo unos años de existencia exclusiva en el mundo griego y que a mediados el siglo I llegó a la ciudad de Roma. También que en los primeros años de la Iglesia el órgano no tenía ninguna vinculación con el culto cristiano, y que estaba asociado a la vida social del paganismo romano.
Hace cierto tiempo que tenía pensado dedicar un artículo a la música de Valiván, que he conocido recientemente. Aprovechando que Infocatólica presenta hoy un









