El latín en la Liturgia

Continuando con la serie de profundizaciones preparadas por la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, ofrecemos hoy nuestra traducción del artículo titulado: “El uso de la lengua latina”.

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El latín es, sin duda, la lengua más longeva de la liturgia romana: se la utiliza, de hecho, desde hace más de dieciséis siglos, es decir, desde cuando se perfeccionó en Roma, bajo el Papa Dámaso († 384), el paso del griego a esta lengua. Los libros litúrgicos oficiales del Rito Romano son, por lo tanto, publicados hasta hoy en latín (editio typica).


El Código de Derecho Canónico, en el can. 928, establece: “La celebración eucarística hágase en lengua latina, o en otra lengua con tal que los textos litúrgicos hayan sido legítimamente aprobados”. Este canon traduce de modo sintético, y teniendo presente la situación actual, la enseñanza de la Constitución litúrgica del Concilio Vaticano II.


En el célebre n. 36, la Sacrosanctum Concilium establece como principio:


“Se conservará el uso de la lengua latina en los ritos latinos, salvo derecho particular” (§ 1).


En este sentido, el Código afirma en primer lugar: “La celebración eucarística hágase en lengua latina”.


En los siguientes incisos, la Sacrosanctum Concilium admite la posibilidad de utilizar también las lenguas nacionales:


“Sin embargo, como el uso de la lengua vulgar es muy útil para el pueblo en no pocas ocasiones, tanto en la Misa como en la administración de los Sacramentos y en otras partes de la Liturgia, se le podrá dar mayor cabida, ante todo, en las lecturas y moniciones, en algunas oraciones y cantos, conforme a las normas que acerca de esta materia se establecen para cada caso en los capítulos siguientes” (§ 2).


“Supuesto el cumplimiento de estas normas, será de incumbencia de la competente autoridad eclesiástica territorial, de la que se habla en el artículo 22, 2, determinar si ha de usarse la lengua vernácula y en qué extensión; si hiciera falta se consultará a los Obispos de las regiones limítrofes de la misma lengua. Estas decisiones tienen que ser aceptadas, es decir, confirmadas por la Sede Apostólica” (§ 3).


“La traducción del texto latino a la lengua vernácula, que ha de usarse en la Liturgia, debe ser aprobada por la competente autoridad eclesiástica territorial antes mencionada” (§ 4).


En base a estos sucesivos incisos, el Código añade: “…o en otra lengua con tal que los textos litúrgicos hayan sido legítimamente aprobados”.


Como se ve, también en las actuales disposiciones normativas, la lengua latina sigue estando aún en el primer lugar, como aquella que la Iglesia prefiere en línea de principio, aún reconociendo que la lengua nacional puede resultar útil para los fieles. En la situación concreta actual, la celebración en latín se ha vuelto más bien poco común. Se trata de un motivo mayor para que, en la liturgia pontificia (pero no sólo en ella), el latín sea custodiado como preciosa herencia de la tradición litúrgica de Occidente. No por casualidad el siervo de Dios Juan Pablo II recordó:


“La Iglesia romana tiene especiales deberes, con el latín, espléndida lengua de la antigua Roma, y debe manifestarlo siempre que se presente ocasión” (Dominicae cenae, n. 10).


En continuidad con el Magisterio de su Predecesor, Benedicto XVI, además de desear un mayor uso de la lengua tradicional en la celebración litúrgica, en particular con ocasión de celebraciones que se realizan durante encuentros internacionales, escribió:


“Más en general, pido que los futuros sacerdotes, desde el tiempo del seminario, se preparen para comprender y celebrar la santa Misa en latín, además de utilizar textos latinos y cantar en gregoriano; y se ha de procurar que los mismos fieles conozcan las oraciones más comunes en latín y que canten en gregoriano algunas partes de la liturgia” (Sacramentum Caritatis, n. 62).

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Fuente: Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice


Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

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8 comentarios

  
Tulkas
El primer párrafo de la SSC referido señala con toda claridad lo que debía haber sucedido en la reforma litúrgica: el mantenimiento íntegro del latín y la consgración de la lengua vernácula en aquellas partes de la Missa en las que ya se usaba: lecturas, moniciones y "algunos" cantos.

Lo de "algunos" me parece significativo porque da lugar a pensar que la abolición de la unidad estructural d la Missa, es decir, el haber eliminado de un plumazo los Introitos, Gradual, Aleluya, Tracto, Ofertorio y Communio que conferían a las misas una unidad de sentido escriturístico del cual ahora carecen, no era voluntad del Concilio.

¿Para cuándo tendremos Novus Ordo en latín en la CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA? Lo digo por eso de los "encuentros internacionales", ahí le quiero ver yo al arzobispo de Santiago, porque lo que él tiene en su catedral es ciertamente un encuentro internacional perpetuo.

Ya verás como "va a ser que no".
21/05/10 8:56 AM
  
norverto
Como decia Wittgenstein una cosa es el significado y otra el uso. Que a veces en la Iglesia haciendonos ciegos, insistimos en sosterner lo insostenible. No vasta con que los sacerdotes sepamos bien latin y con que se canten unos cantos o unas oraciones. Vuelve a pasar lo del cuento de mi abuela a la que mi tio preguntaba: Mama y como estuvo la misa? 'Jesu santisimo' eeesa una misa'. Y el Padre que dijo? anja y tu si fune! Claro, mi abuela ya estaba viejita para entender bien... En pocas palabras es volver a substraer la totalidad de la celebracion a nuestros fieles. Eso pasa como mi sobrina que se aprende los cantos famosos de artistas americanos en ingles, pero que va... no sabe lo que dicen... pero los canta y en Ingles... Que si el latin agrada a algunos, pues bien... que pidan la misa en latin, pues es un derecho. Si a algunos curas les gusta su eucaristia en latin magnifico. A mi me gustan algunos cantos... el kyrie, veni creatore... salve regina... ya, con eso esta bien!
21/05/10 10:30 AM
  
Flavia
¿Para cuándo tendremos Novus Ordo en latín en la CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA?
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Ay, Tulkas, eso quisiera yo también en mi ciudad. Pero nada, algunos siguen empeñados en que para eso hay que ser poco menos que Cicerón. Y es mentira.

El latín eclesiástico de la Santa Misa no era ni es nada difícil de entender. Las respuestas al sacerdote no eran largas ni complicadas. Gloria, Credo, Paternoster, ¿ tan dificilísimos eran o es que nos toman por tontos ? ¡ En los Misales venía la traducción al lado ! Por otra parte, había catequesis donde se te enseñaba cómo asistir a la Santa Misa. ¿ Que la gente no iba ? Seguro que los partidos de fútbol no se los perdían, así que no vengan con bobadas.

Además, las lecturas podrían hacerse en lengua vernácula sin problemas.

Ya sé que el único problema no es el latín. Pero sucede que cuando viajas al extranjero y vas a una Misa celebrada en lengua latina das gracias a Dios porque sientes AL VIVO que formas parte de una Iglesia universal.
21/05/10 1:47 PM
  
Hermenegildo
Norverto: a pesar de lo que dices, cuando la Misa se celebraba en latín, la gente era mucho más católica que ahora y tenía más sensibilidad religiosa
¿Tú crees que la mayoría de la gente que va a Misa en español se entera mucho de lo que se está celebrando? Yo creo que no. Es más, si la lengua vernácula era la solución, ¿por qué la asistencia a Misa se ha desplomado tras la reforma litúrgica del Concilio?
21/05/10 6:58 PM
  
Marco A. Echeverría Díaz
P. Norverto:
O sea que da lo mismo lo que dice el concilio, lo que dice el Papa, lo que dice la Iglesia... Entonces, hago lo que quiero.
A eso me refería en mis artículos con "comunión formal" mas no "comunión sustancial y real".
21/05/10 7:01 PM
  
Tulkas
No sabía que Norberto era sacerdote.

¡Pero si es que la cuestión no es latín o no latín! La cuestión es si la Liturgia constituye una unidad orgánica o sólo un conglomerado absurdo de cosas inconexas.

Si el problema hubiera sido el latín, pues ¡baje Dios y lo vea!, se hubiera traducido el Misal de Juan XXIII al español y todos tan contentos, que probablemente es lo que se tendría que haber hecho.

La Missa de san Gregorio tiene una unidad de sentido, es un organismo vivo, un recorrido instructivo en círculos concéntricos, escalones, que te ayuda a ir profundizando en el misterio de lo que se celebra: el Introito, las Lecturas al unísono con el Gradual, el Alleluia,el Tracto cuando toca y la Sequentia cuando corresponde. Es ni más ni menos un organismo vivo, con cada uno de sus órganos aportando su colaboración a un equilibrio perfecto. Y en el centro el corazón latiendo: el Canon Romano. Y el versículo de la Communio recapitulando, brevemente, casi en un suspiro, todo lo que ha acontecido inmediatamente antes.

Y todo ello concentrado con la exquisitez suprema que sólo la experiencia de siglos puede dar.

Esa unidad nos la hemos cargado. Ahora los cantos no sólo modifican el texto litúrgico, o glosan lo que no deben glosar (el Padre Nuestro), o sustituyen lo que no deben sutituir (el Agnus Dei por el canto de "la paz") sino que además no suelen venir a cuento y además no tienen coherencia entre ellos.

Por eso hay dos pasos:

a-Recuperar la unidad orgánica de la Liturgia
b-Una vez recuperada,plasmarla de la forma más bella posible: el canto gregoriano.

No hay mucho más.
21/05/10 9:26 PM
  
Blanch
Es realmente lamentable que se haya perdido toda una tradición, en los cantos y la estructura de la misa. No saben cuanta envidia siento de los ortodoxos, que han mantenido de manera íntegra su liturgia y lo que se canta en ella. Honestamente he dejado de asistir a misa desde que la hacen trizas los sacerdotes, los coros rondalleros y las bandas de rock, que al más puro estilo de los cristianos reformados desgracian la santa misa, terminan con la idea de comunión con el creador a punta de desafinaciones y estruendos pero todo por no perder a la clientela.
17/02/11 12:49 AM
  
Esthela
yo creo que no, igual si no hubiese habido Concilio Vaticano II la gente hubiese dejado de ir a la misa, el concilio abrio muchas puertas y con ellas mucha gracia por parte de Dios
16/03/13 2:31 AM

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