Aforismos 21. Mariología.

 

Los siguientes aforismos fueron tomados de un trabajo que consta de aproximadamente 16 000 aforismos que he redactado limitándome a un aproximado de 140 caracteres cada uno, en un lapso de cinco años a partir de agosto de 2011. La mayoría de ellos pertenecen al patrimonio de la Cultura Universal.  Algunos de ellos han sido recogidos de la sabiduría de los grandes pensadores de la civilización greco-latina y cristiana-católica de los últimos 2400 años de historia de la humanidad, aun cuando gran parte de ellos han sido modificados. Muchos otros constituyen una aportación personal.

La intención ha sido reducir los conceptos a muy pocas palabras y con la mayor claridad posible para hacerlos accesibles a un mayor número de personas. También incluyen el intento de expresar un mismo concepto de distintas formas.

Este vigesimoprimer bloque está dedicado a generalidades sobre Mariología.

  1. El Verbo, el Hijo consubstancial al Padre, nace como hombre de una mujer cuando llega la plenitud de los tiempos.
  2. En la Anunciación de Nazaret, comienza aquella respuesta mediante la cual Dios mismo sale al encuentro de las inquietudes del corazón humano.
  3. Con la respuesta de María, el Verbo se hace carne y María alcanza tal unión con Dios que supera todas las expectativas del espíritu humano.
  4. Solamente en virtud del Espíritu Santo, María pudo aceptar lo que era imposible para los hombres, pero posible para Dios.
  5. La plenitud de los tiempos manifiesta la dignidad extraordinaria de la mujer, que consiste en la elevación sobrenatural a la unión con Dios.
  6. La dignidad de la mujer consiste en la elevación sobrenatural a la unión con Dios en Jesucristo.

  7. En la encarnación, la mujer representa y es arquetipo de todo el género humano representando la humanidad de todos los seres humanos.
  8. La encarnación pone de manifiesto un modo de unión con Dios que es propio sólo de la mujer, de María que es la unión entre madre e hijo.
  9. La maternidad de María abarca toda la persona y, por eso, la Virgen María es Madre de Dios por la unión con Dios que le ha sido concedida.
  10. El fiat de la Virgen María implica la participación plena de la persona femenina en el hecho de la encarnación.
  11. La Virgen de Nazaret se convierte en la Madre de Dios.
  12. El punto culminante, o el arquetipo de la dignidad personal de la mujer, se da en que María es Theotokos.
  13. La Virgen Madre está constantemente en el camino de fe del Pueblo de Dios hacia la luz. Lo demuestra el canto del Magníficat.
  14. La Virgen María, habiendo entrado íntimamente en la historia de la salvación, une y refleja las más grandes exigencias de la fe.
  15. La Virgen María, mientras es predicada y honrada, atrae a los creyentes hacia su Hijo y su sacrificio, así como hacia el amor del Padre.
  16. La Virgen María, en su vida, fue ejemplo del afecto materno que han de tener todos los que en la Iglesia cooperan para regenerar a los hombres.
  17. La Santísima Virgen María con un don de gracia tan eximia, antecede con mucho a todas las creaturas celestiales y terrestres.
  18. La Santísima Virgen María está unida en la estirpe de Adán con todos los hombres que han de ser salvados.
  19. La Santísima Virgen María es verdaderamente madre de los miembros de Cristo.
  20. La Santísima Virgen María es miembro sobreeminente y del todo singular de la Iglesia.
  21. La Santísima Virgen María es prototipo y modelo destacadísimo en la fe, la esperanza y la caridad.
  22. La Santísima Virgen María, en la Santa Iglesia, ocupa, después de Cristo, el lugar más alto y más cercano a nosotros.
  23. La Iglesia, en la Beatísima Virgen, ya llegó a la perfección por la que se presenta sin mancha ni arruga.
  24. Los fieles de la Iglesia peregrina se esfuerzan en crecer en santidad venciendo el pecado y levantan sus ojos hacia María como modelo.
  25. La Santísima Virgen María sobresale entre los pobres y humildes del Señor que de Él esperan con confianza la salvación.
  26. La Santísima Virgen María difundió en el mundo la vida misma que renueva todas las cosas.
  27. La Santísima Virgen María, obedeciendo, fue causa de la salvación propia y de la del género humano entero.
  28. Lo que la virgen Eva ató por la incredulidad, la Virgen María lo desató por la fe.
  29. Dios creó y escogió a la Virgen María desde toda la eternidad para aplastar la cabeza al demonio. Acudamos a ella en este contexto crucial.
  30. En este mar de confusión hay que sujetarnos del manto de la Virgen que es refugio de nosotros los pecadores.
  31. Dios nos va a juzgar en el juicio final, por eso la Virgen, que no juzga porque es madre, intercede por nosotros.
  32. No hay creatura más perfecta, en el cielo, en la tierra y en el universo entero, que la Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios.
  33. La Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, es fundamento sólido en el misterio de Cristo y de la Iglesia.
  34. Que hermoso y reconfortante es saber que contamos con la Santísima Virgen.
  35. La Virgen María es testigo del nuevo principio y de la nueva criatura.
  36. La Virgen María es la primera redimida en la historia de la salvación.
  37. La Nueva Alianza tiene su comienzo con una mujer, la mujer, en la Anunciación de Nazaret.
  38. María es el nuevo principio de la dignidad y vocación de la mujer, de todas y cada una de las mujeres.
  39. Cuando María expresa: “ha hecho en mi favor maravillas", descubre toda la riqueza del don personal de la feminidad.
  40. En María, Eva vuelve a descubrir cuál es la verdadera dignidad de la mujer, de su humanidad femenina.
  41. El encuentro de Jesús con cada mujer en el Evangelio es una confirmación de la novedad de vida evangélica de la mujer redimida.
  42. Cristo fue, ante sus contemporáneos, el promotor de la verdadera dignidad de la mujer y de la vocación correspondiente a esta dignidad.
  43. En las páginas del Evangelio pasan ante nuestros ojos un gran número de mujeres, de diversa edad y condición.
  44. Cuántas veces la mujer paga por el propio pecado que comete con un hombre, pero solamente paga ella, y paga sola.
  45. Cristo apela a la responsabilidad del hombre sobre la mujer.
  46. Las mujeres que se encuentran junto a Cristo se descubren a sí mismas en la verdad que Él enseña y que Él realiza.
  47. La mujer samaritana pecadora se convierte en discípula de Cristo y, una vez instruida, anuncia a Cristo a los habitantes de Samaria.
  48. A los pies de la Cruz estaban, en primer lugar, las mujeres. De los apóstoles sólo Juan permaneció fiel; las mujeres eran muchas.
  49. En la prueba más dura de la fe y la fidelidad, las mujeres se mostraron más fuertes que los apóstoles; en el peligro logran vencer el miedo.
  50. Las mujeres son las primeras en llegar al sepulcro, son las primeras que lo encuentran vacío y las primeras que oyen que había resucitado.
  51. En la resurrección, las mujeres son las primeras en abrazarle los pies y en ser llamadas a anunciar esa verdad a los apóstoles.
  52. María de Magdala es la primera que encuentra a Cristo resucitado y que lo confunde con el guardián del jardín, hasta que Jesús le dice: María.
  53. María de Magdala ha sido llamada apóstol de los apóstoles porque fue la primer testigo ocular de Cristo resucitado y en dar testimonio.
  54. Importante papel de la mujer en la Iglesia y en la sociedad que urge rescatar.
  55. Urge rescatar la dignidad y la vocación de la mujer en la Iglesia y en la sociedad actual.
  56. La mujer se encuentra en el corazón mismo del acontecimiento salvífico de Dios.
  57. La mujer de la Biblia es la expresión más completa de la dignidad y la vocación de la mujer.
  58. Cada hombre, varón o mujer, creado a imagen y semejanza de Dios, no puede realizarse fuera de la dimensión de esa imagen y semejanza.
  59. Ambos, hombre y mujer, fueron creados a imagen de Dios. Ambos son seres humanos en el mismo grado.
  60. La semejanza con Dios hace que la creatura humana no pueda encontrar su propia plenitud sino en la entrega sincera de sí mismo a los demás.
  61. Entre los dones descuella el de la gracia divina de entregarse a Dios en la virginidad o en el celibato, sin dividir con otro el corazón.
  62. El hombre está llamado a existir para los demás, es decir, a convertirse en un don.
  63. También Dios es, en cierta medida, semejante al hombre aunque es el Diverso por esencia, el totalmente Otro.
  64. La paternidad en Dios es completamente espiritual y divina por esencia, sin características físicas masculinas ni femeninas.
  65. En el orden humano, el engendrar es propio de la unidad de hombre y mujer. Ambos son progenitores.
  66. A la luz de la Revelación, creación significa también comienzo de la historia de la salvación.
  67. Dios quiere para el hombre la plenitud del bien, es decir, la felicidad sobrenatural, que resulta de la participación de su misma vida.
  68. El dominio del hombre sobre la mujer indica la pérdida de la estabilidad de la igualdad fundamental y de la unidad de los dos.
  69. El dominio del hombre sobre la mujer comporta una desventaja para la mujer pero también disminuye la verdadera dignidad del hombre.
  70. La mujer no puede convertirse en objeto de dominio y de posesión masculina.
  71. El dominio del hombre sobre la mujer deviene del pecado original como consecuencia permanente en el hombre y la mujer.
  72. El aguijón del pecado se deja sentir en la relación recíproca del hombre y la mujer.
  73. Las consecuencias del pecado afectan al hombre y a la mujer y a los diversos campos de la convivencia social.
  74. Aquellas situaciones en las que la mujer se encuentra en desventaja o discriminada por el hecho de ser mujer, son consecuencia del pecado.
  75. Las palabras bíblicas “él te dominará” (Gén. 3,16) no pueden, de ninguna manera, conducir a la masculinización de las mujeres.
  76. La mujer, en nombre de la liberación del dominio del hombre, no puede tender a apropiarse de las características masculinas.
  77. La mujer nunca debe ir en contra de su propia originalidad femenina.
  78. La riqueza de la feminidad también es expresión de la imagen y semejanza de Dios.
  79. El hombre que ofende la dignidad personal y la vocación de la mujer, actúa contra su propia dignidad personal y su propia vocación.
  80. La contraposición recíproca entre hombre y mujer es herencia del pecado original y es superada por Jesucristo.
  81. Entre el hombre y la mujer hay una esencial igualdad por haber sido creados a imagen y semejanza de Dios.
  82. Toda vocación tiene un sentido profundamente personal y profético.
  83. La virginidad y la maternidad son dos dimensiones particulares de la realización de la personalidad femenina.
  84. La virginidad y la maternidad coexisten en la Virgen María.
  85. El deseo del hombre de convertirse en dueño de su esposa y el de la mujer por cerrarse a sus instintos es manifestación del pecado.
  86. La mujer recibe el don de la disponibilidad interior para aceptar al hijo y traerle al mundo vinculado a la unión matrimonial.
  87. La maternidad está unida a la estructura personal del ser mujer y a la dimensión personal del don.
  88. La procreación, que pertenece a hombre y mujer, es una realidad más profunda en la mujer.
  89. La mujer es la que paga directamente por el engendrar que absorbe literalmente las energías de su cuerpo y de su alma.
  90. El hombre debe ser plenamente consciente de que en el ser padres contrae una deuda especial con la mujer y con el hijo.
  91. La unión matrimonial exige el respeto y el perfeccionamiento de la verdadera subjetividad personal de ambos.

1 comentario

  
Anónimo...
¡Enhorabuena, están genial!

Sólo una pequeñita crítica. ¡No pueden establecerse 100 aforismos o más sobre un mismo tema; es una contradicción!. Seguro que esos Principios se pueden reducir a muchos menos.

En cualquier caso, están genial!

Gracias.

: )
29/07/16 9:54 PM

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