22.06.17

El auténtico filósofo cristiano.

No podemos negar que hay algo del cristianismo que llamó la atención de los filósofos aristócratas y de los judíos doctos de los inicios de la era cristiana. Al punto que podemos decir, que el cristianismo cambió la historia de la Filosofía, mostrando a la razón humana perspectivas que la sola razón no había descubierto. La Metafísica clásica se nutrió de la substancia de la revelación cristiana de modo que por la revelación se introdujeron ideas filosóficas en la Filosofía pura. Es innegable que la revelación cristiana ha ejercido una acción sobre el desarrollo de la metafísica. El cristianismo afectó seriamente el curso de la especulación filosófica al punto que hoy podemos hablar de una Filosofía cristiana.

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11.06.17

La naturaleza bajo la perspectiva medieval cristiana frente a la perspectiva griega.

Si queremos destacar el aspecto que caracteriza la filosofía medieval, hay que reconocer que ésta tiene como característica fundamental el hecho de que el orden natural se apoya en el orden sobrenatural. De hecho, en la filosofía medieval, el orden natural depende del orden sobrenatural tanto en su origen como en su fin. En la concepción medieval el hombre es imagen de Dios y su fin es la beatitud divina conforme a la naturaleza de su inteligencia y su voluntad abiertas a la trascendencia. Por eso, el hombre cristiano ha de obrar de cara a Dios ante quien tendrá que responder por sus obras. Pero además, bajo la perspectiva medieval cristiana, el mundo material, también fue creado por Dios y en él se encuentra su imagen. El mundo físico fue creado para gloria de Dios y lleva intrínsecamente el amor ciego hacia Él que le atrae. Cada ente, cada operación depende, en todo momento, en su ser y en su eficacia de la Voluntad divina amorosa que lo conserva.

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2.06.17

La conciencia moral cristiana frente a la conciencia moral griega.

Aun cuando la Edad Media consideró, con mucho respeto la moral griega, es un hecho que en el intento por conservar todo lo perenne de ella, tuvieron que rehacerla casi por completo. En la moral griega de virtudes y vicios, los actos humanos buenos o malos han de estar vinculados a cualidades permanentes, es decir, a hábitos estables que van determinando el modo de ser de la persona más allá de sus actos singulares. Se trata del querer que está en el fondo del mismo hombre y que va formando nuestra vida. Pero lo que interesaba al griego no eran tanto los actos morales concretos como el hombre como efecto total de sus actos.

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26.05.17

La virtud y el vicio bajo la perspectiva cristiana.

Para el cristianismo la virtud es bella porque es buena, pero, a diferencia de los griegos para los que la virtud era un fin en sí misma, en el cristianismo la virtud vale porque dirige al hombre hacia Dios. En el mundo griego, la virtud es un hábito, es decir, una cualidad estable, que permite al que cuenta con ella obrar según su naturaleza. La virtud griega hace obrar al hombre conforme a su naturaleza, es decir, conforme a la razón.[1] Lo que a la visión cristiana aporta a la virtud en sentido griego, es que esa naturaleza está regida por una ley que viene de Dios. Por eso, en última instancia, la rectitud de la voluntad del cristiano se mide en función del acuerdo con la voluntad de Dios. La verdad del juicio y la de la voluntad son la misma porque ambas consisten en ajustarse a la ley de Dios, es decir, pensar y querer como es debido.

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20.05.17

Algo sobre la libertad cristiana

Junto con la creación del hombre, Dios le dio sus leyes y le dotó de un alma con inteligencia y voluntad, es decir, con una capacidad real de elegir, en parte igual y en parte diferente, a la que tienen los ángeles. En efecto, Dios ha creado al hombre inteligente y libre para hacerle responsable de su fin último. Es de este modo como el hombre es libre de elegir los medios que le conducen a la felicidad o los que le conducen a su frustración eterna. Pero eso tiene grandes consecuencias, porque bajo esta perspectiva, la libertad queda con una ausencia de sujeción, incluso respecto a la ley de Dios, haciendo que el hombre elija y colabore en su destino.

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