11.08.17

Concepción cristiana del hombre frente al helenismo.

 

En el cristianismo, dentro de los existentes del universo, el hombre es un ente creado que posee actividad propia y eficacia causal en la medida en que participa del ser. Se trata de un analogado secundario de Dios que es conducido por la providencia hacia su fin que es el mismo Dios. Por eso la dependencia que el hombre tiene de Dios es muy distinta a lo que propone la doctrina de la Idea de Platón o a la del Primer Motor y los móviles de Aristóteles. La diferencia es radical porque se trata de una diferencia ontológica. La concepción cristiana del hombre, es ontológicamente diversa a la concepción que tenían los griegos. Aun cuando los términos que utiliza el helenismo y el cristianismo puedan ser iguales, las diferencias son muy grandes.

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4.08.17

La providencia cristiana frente al helenismo.

Ya Platón decía que no es adecuado sostener que los dioses existen y que no se ocupan de los negocios humanos.[1] Para Platón los dioses están atentos de las cosas humanas tanto en las cosas grandes como en las pequeñas.[2] Pero además Platón nos dice que hay una ley en el hombre de la que no puede escapar y que regula las reencarnaciones que ha de sufrir y que se resume en que si somos buenos viviremos con los buenos y seremos tratados con bondad, pero si somos malos, viviremos con los malos causando el mal y soportando el mal de los otros.[3] Sin embargo, la visión cristiana es muy diferente porque en el cristianismo, Dios ha creado el universo y por tanto todo le pertenece.[4] Como sus obras, todos sus caminos son perfectos y ha previsto todo lo pasado, lo presente y lo que ha de venir. A diferencia de Platón, el cristiano no depende de una ley impersonal, sino de una persona de la cual depende su ser y su destino. Y es que el elemento clave judeo-cristiano es que hay una providencia porque el universo es creado libremente por Dios. Se trata de una relación personal entre la creatura y el creador. Por eso para el cristiano lo único que importa es buscar el reino de Dios y su justicia. Con el cristianismo terminó el universo mecánico de un pensamiento puro como era el universo aristotélico[5].

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27.07.17

Relaciones del universo con Dios en el cristianismo frente al helenismo.

Uno de los temas más importantes del cristianismo es la relación del mundo con Dios. Y esto es debido a que, en el cristianismo, el universo, es bueno por el puro hecho de ser y Dios es el Ser y por lo mismo el Sumo Bien. De modo que todo lo que es, se debe a la libertad de Dios y depende ontológicamente de Dios al punto de que incluso todo lo que hacemos, Dios lo crea.[1] En el cristianismo, todo ser finito tiene una dependencia absoluta de Dios como fuente de toda causalidad. Ontológicamente todo es por Dios y para Dios aun cuando en el plano físico todo lo que sea, sea uno en sí y uno para sí.  Porque todo lo que ha sido creado por Dios depende de la eficacia creadora que lo produce. Por eso el ser creado siempre será contingente en cuanto posee un ser que le es conferido. Sin embargo, el cristianismo nos da un matiz muy importante: la forma que lo constituye es su ser y la causalidad que ejerce y su eficacia, son su causalidad y su eficacia.[2] Las creaturas poseen una existencia propia con todas las atribuciones que de ello derivan, aunque tengan una dependencia radical del ser de Dios porque sólo en Dios la creatura tiene el ser y el movimiento.

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20.07.17

Concepción cristiana del mal frente al helenismo y al protestantismo.

Dentro de todos los sistemas del mundo antiguo y moderno, sólo el cristianismo valora a la materia en cuanto creada por Dios. Por eso el cristianismo supera la visión griega y plotiniana, a la vez que supera todas las visiones modernas y contemporáneas de la naturaleza y de mal. Porque lo que añade el concepto de creación a la materia como principio de posibilidad y de indeterminación, en cuanto creada por Dios, es un elemento que la redime de cualquier visión pesimista. Tener la capacidad real de ser, es algo bueno que no puede compararse con el vacío del mal.

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14.07.17

El ser de los entes y la generosidad de Dios en el cristianismo.

El cristianismo ha aportado mucho a la Filosofía porque gracias al cristianismo la Filosofía alcanza la plenitud en la comprensión de la relación entre los entes contingentes y el Ser necesario como su causa. El cristianismo es muy riguroso porque para que haya causalidad, en el sentido estricto del término, se requiere que haya dos seres, y que algo del ser de la causa pase al ser de lo que sufre el efecto.[1] Para el cristianismo no cualquier cosa puede causar porque en el cristianismo, antes del hacer está el ser; el ser es la raíz de la causalidad en cuanto nada puede dar más de lo que tiene.

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