1.12.15

."Cristo, sí; Iglesia, también"

“Cristo, sí; Iglesia, también". Esta es la rotunda afirmación que proclama san Juan Pablo II a los cuatro vientos, como respuesta de un Papa santo al eslogan que pretendió -y sigue pretendiendo- imponerse: “Cristo, sí; Iglesia, no".

La pretensión no es de ahora, ni de ayer; ni siquiera viene del famosísimo “postconcilio”, que sí la “promocionó” nuevamente, como el “genial” hallazgo de lo que era viejo y estaba podrido ya antes de nacer.

Viene de muy atrás: de Lutero, como el primero que pretendió formalizar y sistematizar la ruptura entre Cristo y su Iglesia. Pero como “lo que no puede ser, no puede ser", se tuvo que “inventar” una “nueva” iglesia. En la de Cristo ya no le quedaba espacio.

Esta vieja y envejecida pretensión, ¿tiene algún sentido? ¿Alguien en su sano juicio -intelectual, moral, espiritual y eclesial- puede mantener que se puede “creer” en Jesucristo, “sin creer” -y aceptar- a “su” Iglesia; es más: “rechazando” a la Iglesia como seña de identidad “católica"? ¿Cabe mayor burrada, en cualquier plano desde el que se considere la cuestión?

Por contra, san Cipriano, afirma y enseña: “Nadie puede llamar a Dios Padre, si no tiene a la Iglesia por Madre”. Y es lo lógico: intelectual, moral, espiritual y eclesialmente hablando.

Es “en la Iglesia” donde recibimos, porque está -la posee-, la Revelación de Dios a los hombres. Es “en la Iglesia” donde Dios Padre -como fruto y signo del Amor que nos tiene- nos entregó a su propio Hijo. Es “en la Iglesia” donde su Hijo está, y permanece para nosotros, “hasta el fin de los tiempos". La misma Iglesia es la única y verdadera “tabla de Salvación". La Iglesia posee y administra los Sacramentos, transmite la Doctrina, mantiene vivo -porque lo encarna y lo entrega- el Credo, La misma Fe solo se conoce y se vive “en la Iglesia": fuera, no. Y, por encima de todo, es en la Iglesia donde se confecciona y se distribuye la Comunión; es decir, donde Jesús se hace vida y alimento nuestro.

Leer más... »

24.11.15

Compás de espera

Toca esperar. No queda otra. Acabó el Sínodo sobre “La vocación y misión de la Familia en la Igleisa y en el mundo"; se publicaron sus conclusiones; se han presentado al papa Francisco; y… a esperar. Porque mientras el Papa no diga “esta boca es mía", todo lo anterior se queda en nada: sin el Papa, por mucho Sínodo que haya intervenido, lo hablado y votado en él, es nada exactamente.

Leer más... »

18.11.15

"Non mea voluntas..."

“Non mea volutas…”

Con este título he iniciado un blog en InfoCatólica.

¿Por qué he escogido, precisamente, estas palabras de Jesús en el Huerto de los Olivos, el núcleo de su oración personal a su Padre Dios -nuestro Padre Dios-, previa a su Prendimiento?

Porque reflejan -porque son- la sustancia de nuestra condición de hijos: de hijos de Dios, que eso somos, por gracia.

Y lo somos -sus hijos- EN LA IGLESIA. Nunca “por libre": ni contra Ella ni, mucho menos, fuera de Ella. Porque sigue siendo verdad operativa aquello de “extra Ecclesia, nulla salus”, aunque haya gentes que no lo crean ya. Como no creen en tantas otras cosas. El espectáculo del Sínodo sobre la familia ha sido toda una película, en tiempo real, de lo que afirmo, porque lo ha sido y se ha visto.

Leer más... »

16.11.15

"Yo libero de una quimera llamada conciencia"

Card. Ratzinger

“YO LIBERO DE UNA QUIMERA LLAMADA CONCIENCIA”

He encontrado esta cita, recogida por Joseph Ratzinger en Iglesia, Ecumenismo y Biblia (BAC, Madrid 1987, 183), y por esas “razones” que, dada su espontaneidad, no te explicas bien ni tu mismo, enseguida me ha venido a la cabeza el intento, tan burdo como escandaloso, y tan ineficaz como/por inmoral, de llevar “como sea: a la fuerza si es preciso” -sí o sí- a los que algunos siguen viendo y calificando como católicos prácticametne ejemplares, aunque su vida y su empeño vital sea, y siga siendo, vivir tan lejos del catolicismo como les sea posible. Por propia decisión, libremente tomada.

Leer más... »