Círculo de Estudios de Apologética - Reunión 15: El liberalismo según el Magisterio de la Iglesia

Ayer (jueves 30 de abril de 2026) tuvo lugar, en la plataforma Google Meet, la cuarta reunión de este año del Círculo de Estudios de Apologética, con participantes de cuatro países.
El tema tratado fue “El liberalismo según el Magisterio de la Iglesia". Mi presentación de ese tema está disponible en esta página.
Las presentaciones de las reuniones anteriores se pueden descargar de forma gratuita desde la página del Círculo.
La próxima tendrá lugar en mayo, en una fecha a determinar, para tratar el tema “El liberalismo y la Reforma protestante". Más adelante confirmaré los detalles de este evento a los integrantes del Círculo.
La participación en el Círculo es gratuita. Pido a los interesados que, para expresar su interés, me escriban por email a: [email protected], indicando al menos su nombre completo, su nacionalidad, su país y localidad de residencia, su número de teléfono móvil (en lo posible con WhatsApp), su religión, su relación con la Iglesia Católica y su nivel de formación general y religiosa. La idea es que los integrantes del Círculo sean católicos practicantes, que tengan un nivel de formación al menos medio para poder aprovechar lo compartido en las reuniones y que estén interesados en aprender sobre la teología y la apologética católicas.
Daniel Iglesias Grèzes
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11 comentarios
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DIG: En rigor no. Para el liberalismo, el Estado tiene que ser filosófica y moralmente neutro. Para la fe católica, el Estado existe para promover el bien común. Son dos concepciones radicalmente distintas, cuyas diferencias se manifiestan en una infinidad de puntos concretos. Por ejemplo, la licitud o no de la industria pornográfica.
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DIG: Esas no son las únicas opciones políticas. Por otra parte, la doctrina católica condena el liberalismo, por lo que un buen católico no puede ser liberal. Es así de simple. Aunque quizás usted no tenga plena conciencia de lo que es el liberalismo.
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DIG: Esa definición es insuficiente, porque no expresa el alcance de la libertad según el liberalismo. Conviene más bien recurrir a los principales pensadores liberales, como Locke y Mill.
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Yo no estoy tan seguro como usted de que llevo siendo un mal católico toda mi vida por considerarme liberal.
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DIG: No hago un juicio personal. Adherir al liberalismo es un mal objetivo, pero usted podría carecer de culpa subjetiva, por ejemplo por una mala formación cristiana. Eso solo Dios lo sabe. También yo, hasta alrededor de 1989, creía que se podía ser católico y liberal a la vez. Luego empecé a estudiar teología y descubrí que eso no era cierto.
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Tengo plena conciencia de lo que significa el liberalismo. He leído el Catecismo de la Iglesia Católica y no hay ninguna condena del liberalismo. Fui a catequesis y ninguna mención al liberalismo. No he oído a ningún obispo o cura hablar del liberalismo condenatorio.
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DIG: Le doy dos ejemplos, entre cientos posibles:
Juan Pablo II, Centesimus annus, 10: "Otra nota importante, rica de enseñanzas para nuestros días, es la concepción de las relaciones entre el Estado y los ciudadanos. La Rerum novarum critica los dos sistemas sociales y económicos: el socialismo y el liberalismo. Al primero está dedicada la parte inicial, en la cual se reafirma el derecho a la propiedad privada; al segundo no se le dedica una sección especial, sino que —y esto merece mucha atención— se le reservan críticas, a la hora de afrontar el tema de los deberes del Estado, el cual no puede limitarse a «favorecer a una parte de los ciudadanos», esto es, a la rica y próspera, y «descuidar a la otra», que representa indudablemente la gran mayoría del cuerpo social"
Pablo VI, Populorum Progressio, 26: "Capitalismo liberal. Pero, por desgracia, sobre estas nuevas condiciones de la sociedad ha sido construido un sistema que considera el lucro como motor esencial del progreso económico; la concurrencia, como ley suprema de la economía; la prosperidad privada de los medios de producción, como un derecho absoluto, sin límites ni obligaciones sociales correspondientes. Este liberalismo sin freno, que conduce a la dictadura, justamente fue denunciado por Pío XI como generador del «imperialismo internacional del dinero»"
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¿Son malas la libertad individual y social en lo político y la iniciativa privada en lo económico y cultural? ¿Por qué?
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DIG: No intrínsecamente, sino se las concibe como no sujetas a la ley moral; y si se concibe al Estado como moralmente neutro, de modo que un mercado amoral pueda prevalecer (vuelvo al ejemplo de la industria pornográfica, permitida en todo el Occidente capitalista).
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Ya sé que el carlismo, el nazismo y el comunismo no son las únicas opciones políticas. Diga usted las que no "condena la doctrina católica" si es tan amable. Yo no las encuentro.
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DIG: La Iglesia propone su propia doctrina social y política. Desgraciadamente hoy pocos políticos católicos la conocen y se guían por ella; y la mayoría se aparta de ella en mayor o menor grado. Eso no implica que los fieles católicos puedan desestimarla.
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DIG: Papa León XIII, Libertas Praestantissimum, 11: "Si los que a cada paso hablan de la libertad entendieran por tal la libertad buena y legítima que acabamos de describir, nadie osaría acusar a la Iglesia, con el injusto reproche que le hacen, de ser enemiga de la libertad de los individuos y de la libertad del Estado. Pero son ya muchos los que, imitando a Lucifer, del cual es aquella criminal expresión: No serviré, entienden por libertad lo que es una pura y absurda licencia. Tales son los partidarios de ese sistema tan extendido y poderoso, y que, tomando el nombre de la misma libertad, se llaman a sí mismos liberales."
En los numerales siguientes (12-14) León XIII condena el liberalismo de primer grado, el liberalismo de segundo grado y el liberalismo de tercer grado.
Daniel Iglesias
Para dar mayor claridad a los puntos tratados es conveniente examinar por separado las diversas clases de libertad, que algunos proponen como conquistas de nuestro tiempo. En primer lugar examinemos, en relación con los particulares, esa libertad tan contraria a la virtud de la religión, la llamada libertad de cultos, libertad fundada en la tesis de que cada uno puede, a su arbitrio, profesar la religión que prefiera o no profesar ninguna. Esta tesis es contraria a la verdad. Porque de todas las obligaciones del hombre, la mayor y más sagrada es, sin duda alguna, la que nos manda dar a Dios el culto de la religión y de la piedad.
León XIII
¿Contradiciendo al Papa?
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DIG: No. La declaración Dignitatis Humanae del Concilio Vaticano II sobre la libertad religiosa mantuvo en sustancia la doctrina católica tradicional y la desarrolló. En este blog hemos discutido sobre ello hasta el cansancio y no quiero repetir ahora toda esa discusión.
No, con su permiso, voy a hacer uso de mi libertad y asumir la definición de la Real Academia Española. A mí no me parece insuficiente. No hay que meterla en un lodazal y pedirme que me abrace a ella para que me llene de porquería. La considerará suficiente cuando a usted le parezca bien, cuando esté lo bastante sucia y le sirva para llamarme mal cristiano y anatemizarme.
Díganos cuál es la suficiente para usted.
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DIG: Ya le he dicho cuál es la esencia del liberalismo: autonomía moral absoluta del individuo y neutralidad moral del Estado.
Respecto a la discusión con Pedro 1, yo creo que depende del tipo de liberalismo al que uno se refiera. Yo no descarto que pueda haber un liberalismo moderado y matizado por la doctrina social de la Iglesia, que condena el capitalismo salvaje pero no la economía de mercado que tenga en cuenta el bien común.
En realidad se podría ser social-liberal, cogiendo lo admisible de liberalismo y de socialismo y descartando todo lo inadmisible, procurando siempre seguir la línea de la doctrina social de la Iglesia.
Bueno, releeré todo para enterarme mejor.
Saludos cordiales
León XIII, encíclica Immortale Dei (1885).
Cierto, hay liberales inconsecuentes. Feliz inconsecuencia.
¿Acaso porque en la unidad de su absoluta y radical negación de la soberanía divina las resume y comprende a todas?
¿Acaso porque más que otra alguna ha extendido por todo el cuerpo social su infección y gangrena?
¿Acaso porque en justo castigo de nuestros pecados, ha logrado lo que algunas otras herejías no lograron, ser error oficial, legalizado, entronizado en los consejos de los príncipes y prepotente en la gobernación de los pueblos?
No; que estas razones son precisamente las que han de mover y forzar a todo buen católico a predicar y sostener contra él, cueste lo que cueste, abierta y generosa cruzada".
Félix Sardá y Salvany, "El liberalismo es pecado", introducción (1884).
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