InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Serie Venerable Marta Robin

18.01.21

Venerable Marta Robin – Sólo a Dios

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             Resultado de imagen de Journal. Décembre 1929, Novembre 1932

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Sólo a Dios

 

“¡Qué todos mis días sean para Dios, y sólo para Dios! (Diario íntimo, 10 de febrero de 1930)

 

En materia de fe, como suponemos que en las demás cuestiones de la vida, las cosas hay que tenerlas más que bien aprendidas y llevadas a la práctica. Lo que pasa es que la fe tiene mucho que ver con algo que va más allá de lo de hoy, del suelo que pisamos y, en fin, de lo que suceda mañana. Y es que tiene que ver, nada más y nada menos, que con la vida eterna y con nosotros en ella. Y por eso la Venerable Marta Robin muestra estar al cabo de la calle de lo que eso supone y, vamos, que lo dice con una claridad más que ordinaria.

Al respecto del texto que hemos traído aquí hoy, es bien cierto que nosotros, los fieles católicos (y suponemos que los demás cristianos también) tenemos por principio elemental, porque es básico y porque, además, sólo se puede partir, desde ahí hasta todo lo que luego venga, que debemos tener a Dios por encima de todo. Eso es así y no se trata de ninguna exageración ni nada por el estilo sino algo que es lo que tiene que ser.

Sin embargo, como suele pasar en muchos de los principios, normas, dogmas y demás aspectos espirituales de nuestra vida de creyentes, es cierto y verdad que no siempre esto lo tomamos en serio. Es decir, que cuando decimos que a Dios lo tenemos por encima de todo lo hacemos con la boca grande pero, en realidad, el corazón no siempre concuerda con eso.

Hacer esto, que seguro es más común de lo que pudiera parecer por cómo van las cosas en el mundo (prueba inequívoca de que no tenemos a Dios por encima de todo pues ponemos otras muchas realidades en su lugar…) no es nada bueno para nosotros que, no lo olvidemos, somos imagen y semejanza de Dios. Al menos, Él nos hizo así.

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11.01.21

Venerable Marta Robin – María, Virgen

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             Resultado de imagen de Journal. Décembre 1929, Novembre 1932

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

María, Virgen

 

“Oh, Virgen tan bella y tan pura, Oh Inmaculada Virgen María, mantenednos, a Jesús y a mí, amorosamente unidos en vuestro Corazón maternal.” (Diario íntimo, 8 de febrero de 1930)

 

No podemos negar que la Venerable Marta Robin es consciente del papel que la Madre de Dios juega, no sólo en su vida sino en la de todo creyente católico.

Por aquel entonces, 1930, ya llevaba unos años padeciendo el sufrimiento y el dolor. Y eso no hizo que se viniera abajo y se dejara llevar por las circunstancias física de su vida sino que siguió adelante no perdiendo nunca la esperanza y confiando, por ejemplo, en aquella joven que quiso ser la Madre de su Señor y se puso, ella misma, el título (pues lo es) de “esclava del Señor”.

Marta Robin sabe muy bien que tiene en María a alguien que, siendo fiel a Dios, nunca la van a abandonar o la va a dar de lado. Al contrario es la verdad: María, la Madre por antonomasia, siempre está dispuesta a recibir las necesidades de cada uno de sus hijos.

Nuestra hermana francesa conoce muy bien sus necesidades. Pero hay una que, al parecer, está por encima de las demás. Y tiene que ver, también, con Jesucristo, su hermano, Dios hecho hombre que, al igual que su Madre, nunca la ha abandonado en sus años de enfermedad y nunca la abandonará hasta que sea llamada por el Todopoderoso a su definitivo Reino.

Antes que nada reconoce Marta Robin lo que es obvio: María es bella y María es pura. Y ambos calificativos no se desvían ni un ápice de la realidad porque, sí, la Madre de Dios tiene una belleza interior, de alma, que no ha tenido igual y, luego, es pura porque es Inmaculada y nunca pecó. Y eso es más que bueno porque puede enseñarnos una tal belleza y una pureza sin la cual nada de ella misma se entiende.

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4.01.21

Venerable Marta Robin – Otro año para la Venerable francesa

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             Resultado de imagen de Journal. Décembre 1929, Novembre 1932

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Venerable Marta Robin – Otro año para la Venerable frances

 

Que uno recuerde, hace casi seis años que vengo escribiendo sobre la Venerable francesa Marta Robin, a la sazón hermana nuestra en la fe y muy dada a la oración, al sufrimiento y al creer de verdad y con franqueza.

Repasando los artículos escritos a partir de textos suyos me tengo que remontar al año 2015 cuando escribí, en la “Serie oraciones-invocaciones” un artículo al que titulé “Un amplio y gozoso Pentecostés” porque trataba la oración de Marta sobre un tema tan espiritualmente gozoso como es el que contiene tal cita y fecha en el calendario espiritual. Entonces decía, al respecto de esto:

“Señor, renovad vuestro primer Pentecostés. Conceded, Jesús, a todos vuestros queridos sacerdotes la gracia del discernimiento de espíritus, colmadlos de vuestros dones, aumentad su amor, haced a todos valientes apóstoles y verdaderos santos entre los hombres.

Espíritu Santo, Dios de amor, venid como un viento potente, a nuestras catedrales, a nuestras iglesias, a nuestras capillas, a nuestros cenáculos, a las más lujosas mansiones como a las más humildes moradas. Llenad la tierra entera de vuestra luz, de vuestros consuelos y de vuestro amor. Venid, Espíritu de amor, traed al mundo el frescor de vuestro soplo santificante. Envolved a todos los hombres con el fulgor de vuestra gracia. Arrastradles a todos en el esplendor de vuestra gloria.

Venid a reconfortarles en este presente tan cargado de angustia, iluminad el porvenir incierto de tantos, reafirmad a aquellos que titubean también en los senderos divinos. Espíritu de luz, disipad todas las tinieblas de la tierra, guiad a todas las ovejas errantes al divino redil, traspasad las nubes con vuestras misteriosas claridades. Manifestaos a los hombres y que ese día sea el anuncio de una nueva aurora. Llenad todos los corazones de vuestros dones múltiples y preciosos. Fruto divino de la inmolación del Calvario, prenda magnífica de las promesas de Cristo. Espíritu divino, fuego de amor, gozo que sobrepasa toda la plenitud, luz que ahuyenta las más lamentables oscuridades, inspirador de toda alabanza, Espíritu de la Verdad, poned en todas las almas el gusto de las cosas santas, hacedlas penetrar en las profundas bellezas de vuestras misteriosas moradas. Que entren en el reino secreto de los misterios divinos según la promesa del Verbo, y su vida, totalmente transformada, transfigurada, divinizada en Cristo, alcanzará una fuerza infinita por el valor mismo de vuestras divinas riquezas.

Divino consolador de nuestras penas, encanto precioso de fecundas soledades, animador de todas nuestras alegrías, germen sagrado de toda vida espiritual, extended sobre todo el universo vuestra inmensidad. Llenad el mundo de vuestra plenitud. Absorbed nuestra sustancia humana en el misterio de vuestra amistad divina, imprimid en los corazones el sello de las promesas del Padre, despejad toda sombra de nuestras frentes, poned sobre todos los labios la embriaguez del cáliz de Jesús y pronto toda una cosecha de santos saldrá a la luz.”

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21.12.20

Venerable Marta Robin – Una seguridad así

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             Resultado de imagen de Journal. Décembre 1929, Novembre 1932

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Una seguridad así

 

“Mi Jesús, piedad y misericordia¡” (Diario íntimo, 5 de febrero de 1930)

 

No podemos negar que, en determinadas ocasiones, no hacen faltan muchas palabras porque, en verdad, es suficiente con decir lo que se quiere decir. Además, y como es el caso, todo tiene sentido perfecto y nos viene y sirve la mar de bien pues, no obstante sus pocas sílabas, ciertamente, lo que nos dice la Venerable Marta Robin está más que bien dicho.

Es cierto y verdad que cuando nos dirigimos al Hijo de Dios lo hacemos de muchas formas: a veces le llamamos hermano, a veces Dios mismo hecho hombre o, en fin, de otras muchas que, suponemos, son de su agrado.

La Venerable Marta Robin, a tal realidad responde de una forma muy cercana a su corazón. Y es que llama a Cristo “Mi Jesús” y eso ha de querer decir mucho y más que mucho.

Cuando nuestra hermana francesa dice eso que dice refiriéndose a Jesucristo, nosotros suponemos que tiene una relación muy cercana con Quien vino al mundo para que el mundo se salvase y ¡se salvó!, aunque bien sabemos que fue a costa de su propia vida y de una forma misteriosa (propia de cómo quería Dios que eso fuese) pero que aceptamos con total fe y confianza en Quien hizo todo eso posible.

Y sí, bien sabemos (por lo que hizo en vida y lo que dejó escrito) que Marta Robin tenía una relación más que cercana con el Hijo de Dios, que lo tenía como verdadero hermano y como verdadero Dios y, es más, hasta compartió su pasión y los sufrimientos de la misma en muchos momentos de su vida. Y, por tanto, su identificación con el hijo de María y, adoptivo, de José era, digamos, de un grado más que elevado. Y eso nos hace comprender lo que luego le dice a tal hermano y a tal Dios.

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14.12.20

Venerable Marta Robin – El justo y bueno Dios

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             Resultado de imagen de Journal. Décembre 1929, Novembre 1932

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

El justo y bueno Dios

 

“Dios justo, pero tan bueno y compasivo con nuestras debilidades, con nuestras ignorancias… tan infinitamente misericordioso con nuestras distracciones, con nuestros pecados, tiene lástima de la obra de Vuestras manos, hechas gracia y misericordia en esta pobre alma a la que los bienes de la tierra han endurecido desgraciadamente tanto.” (Diario íntimo, 5 de febrero de 1930)

 

No podemos negar que la Venerable Marta Robin tiene claras, al menos, dos cosas: cómo es ella y cómo es Dios.

Alguien podría pensar, por la vida que llevó nuestra hermana en la fe, que resulta extraño que diga las cosas que dice no de Dios sino de ella misma que, por cierto, bien podemos extender a nosotros mismos. Pero ella las dice de sí, lo cual muestra y demuestra, una vez más, que también los mejores de entre los hijos de Dios, llevan una vida bastante ordinaria aunque pudiera parecer otra cosa pues otra cosa es cómo comprendan su existencia y la que tenga al respecto de su Padre del Cielo. Y eso es lo que pasa con Marta Robin.

Está claro que el Bien tiene a Quien atribuirlo y no es nadie que no sea Dios mismo. Por eso dice todo lo mejor que le viene al corazón para atinar a mostrar qué significa el Todopoderoso para ella que es, a saber:

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