InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: Noviembre 2019

11.11.19

Venerable Marta Robin – Ofrecer el sufrimiento

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

  

Ofrecer el sufrimiento

 

“De todas formas, así suframos poco o mucho, no suframos por nada: es muy triste, inmensamente. Suframos por Dios y por las almas… Suframos en par y por amor.” (Diario íntimo, 7 de enero de 1939)

 

Es francamente cierto que para decir según qué cosas en materia espiritual hay que ser un alma no turbada o venida a menos sino, al contrario, conviene tener un alma, llamada, de criterio o, lo que es lo mismo, un alma como debe tener todo aquel que cree en Dios Todopoderoso y se sabe hijo suyo.

A este respecto, hemos escrito aquí muchas veces acerca del sufrimiento, de sufrir, de cómo sufrir y, en fin, de cómo hacer para que note Dios que sí, que entendemos muchas cosas…

La Venerable Marta Robin era una, digámoslo así, una experta en sufrimiento. Es decir, que a lo largo de su vida pasó por muy malo momentos físicos.

Ella, sin embargo, no parece que se viniera abajo con facilidad o, lo que es lo mismo, que cayera en la desesperanza. Y eso la hizo más que fuerte y, sobre todo, ejemplo para todos aquellos que, a lo mejor no sufriendo tanto como ella, también pasamos por momentos no demasiado bueno o, en todo caso, es posible que pasemos por ellos.

En cuanto a la manera de sufrir, es evidente que hay, por lo general, dos formas: bien o mal.

Decimos que se sufre mal cuando se avinagra el espíritu y el alma se vuelve negra; se sufre bien, al contrario, cuando se sabe que tal sufrimiento no es en balde y, podemos decir, está puesto ahí para que aprendemos algo, para que alimentemos nuestro corazón de lo bueno que eso puede tener.

Sí, es cierto que pudiera parecer masoquismo querer aprender algo del sufrimiento. Sin embargo, no puede serlo cuando hay muchos hermanos nuestros en la fe (como, precisamente, Marta Robin) han obtenido mucho provecho espiritual de lo que han pasado. Por tanto, si lo pueden hacer tales creyentes católicos… ¿no vamos a poder nosotros?

Vayamos, pues, a la cosa porque tiene su importancia. Y mucha que la tiene.

Sufrir, sí, es verdad que se puede sufrir mucho o poco. Y también e cierto que a uno le puede parecer que sufrimiento es insufrible cuando, a lo mejor, es algo de poca importancia. Pero ya sabemos que, a este respecto, cada cual es cada cual.

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10.11.19

La Palabra del Domingo - 10 de noviembre de 2019

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Lc 20, 27-38

 

“27 Acercándose algunos de los saduceos, esos que sostienen que no hay resurrección, le preguntaron: 28 ‘Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno, que estaba casado y no tenía hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. 29 Eran siete hermanos; habiendo tomado mujer el primero, murió sin hijos; 30 y la tomó el segundo, 31        luego el tercero; del mismo modo los siete murieron también sin dejar hijos. 32 Finalmente, también murió la mujer. 33   Esta, pues, ¿de cuál de ellos será mujer en la resurrección? Porque los siete la tuvieron por mujer.’       34 Jesús les dijo: ‘Los hijos de este mundo toman mujer o marido; 35       pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, 36      ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. 37    Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor = el Dios de  Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. = 38 No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven.’”

        

COMENTARIO

 

La eternidad de Dios y la vida eterna del hombre

 

En este texto del Evangelio de San Lucas el Hijo de Dios dice mucho acerca de la vida eterna, de cómo es y de qué se ha de esperar de ella. Pero antes debía manifestar mucho a los que querían tenderle una trampa. 

En realidad, aquellos hombres, saduceos, debían querer burlarse de Jesucristo. Por eso le preguntan eso que le preguntan.

Sí, en efecto, resulta manifestación de burla preguntar acerca de la resurrección sin creer en ella. Por tanto, lo que preguntaran llevaba el marchamo de chanza y, además, intención malsana de querer coger al Maestro, como ellos lo llaman, en un renuncio espiritual. Y le preguntan esperando una respuesta que sea de su gusto… por eso aquello de la mujer que tantas veces contrajo matrimonio. 

Ciertamente, el tema era peliagudo. Y es que los saduceos no creían en la resurrección y, por lo tanto, les debía parecer de todo menos serio aquello de volver a la vida. Sin embargo, lo que no comprendían era que no se trataba de lo que ellos creían y, sobre todo, no comprendían, para nada, la naturaleza de Dios Padre Todopoderoso: es Dios de vivos. 

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8.11.19

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – La Comarca de Tolkien – Un mundo personal demasiado aislado

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El que esto escribe, es más que posible, esté más que equivocado en esto que va a escribir. De todas formas, siendo cierto o no lo que diga… en fin, es una forma propia de entender las cosas. Es, además, una sensación que tiene.

Bueno. Vayamos, por tanto, con la cosa.

Al conocer a Tolkien, padre, y, sobre todo, a la obra que dejó escrita en vida (y luego, la que ha aportado a la humanidad lectora su hijo Chistopher, a uno le da la sensación de que ha entrado en un mundo nuevo donde todo lo bueno es posible pueda acaecer pero, ¡Ay!, todo lo malo está a la vuelta de la esquina.

Es cierto que la lectura personal, muy personal, de J.R.R. lo llena a uno de gozo y sabe, a ciencia y corazón ciertos lo sabe, que ha de haber muchas otras personas que llenen su alma con lo que los personajes de nuestro autor llevan a cabo, viven, existen y mueren.

Hay algo, sin embargo, que, tristemente, sucede a nuestro humilde entender.

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7.11.19

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Sufrir; el sufrimiento de cada uno

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Sufrir; el sufrimiento de cada uno

 

“Aunque tuviéramos delante todas las crucifixiones del mundo como un camposanto inacabable, habría que rendirse a la verdad de la que no hay copia cuando dos leños sencillos se le enlazan a un hombre con un sentido de Pasión.” (El sillón de ruedas, pp. 109-110)

 

Nosotros tenemos calificado, porque lo es, al sufrimiento que habitó en el corazón del Hijo de Dios, como un ejemplo de fortaleza, de honor y de dignidad. También lo tenemos como ejemplo exacto de hasta dónde se puede llegar si se quiere cumplir la misión que a uno se le ha dicho que debe hacer.

Nosotros tenemos, porque lo es, a la forma de sufrir de Jesucristo como una, digamos, forma tan especial que sabemos que seríamos incapaces de alcanzar, siquiera, como se suele decir, la suela de las sandalias que en su Pasión debió llevar puestas el Hijo de Dios.

Nosotros tenemos, porque lo es, a la forma de encajar las malas palabras, los escupitajos, los golpes, por parte del hijo de María y putativo de José como expresión del amor en grado sumo, de la Voluntad (que es de Dios por ser Cristo Dios hecho hombre) de perdonar y de pedir perdón. Y sabemos que es más que posible que nosotros no seríamos capaces de un tal comportamiento.

Nosotros tenemos, porque creemos que lo es, como una expresión sin palabras (dijo pocas entonces: aquellas siete, ya, en la Cruz colgado y a punto de morir al mundo y en el mundo) de qué es lo que debe hacer quien se considera hijo de Dios y sabe, porque lo es, que no hay otra forma de asentir que se ama al Todopoderoso que seguir el camino que hay delante, es mejor, sí, en silencio y, en todo caso, recordando Su silencio, Su Amor, el todo de Jesucristo en Su entonces.

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4.11.19

Venerable Marta Robin – Así se sabe sufrir: con conocimiento de causa

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

  

Así se sabe sufrir: con conocimiento de causa

 

“No nos creemos nuestros sufrimientos pero, cuando, por permiso o por orden de Dios, se presentan, como Jesús, como María, con Jesús, con María, por Jesús y María, llevémoslos noblemente, valientemente, con amor y en silencio; al dolor gimiente y ruidoso le falta honor y dignidad.” (Diario íntimo, 7 de enero de 1930)

 

No podemos negar que la Venerable Marta Robin lo tenía más que claro.

Queremos decir con esto que su fe estaba más que arraigada en su corazón, que no era cobarde ni nada por el estilo y que, por si esto no fuera ya suficiente, que nos da una lección muy difícil de aprender pero más que práctica y conveniente.

Podemos decir, para empezar, que estas flores que le echamos a nuestra hermana en fe con más que merecidas.

Marta Robin, como bien sabemos, sufrió físicamente mucho en vida en el mundo. Y su sufrimiento podía no haber sido aceptado aunque, claro está, de haber hecho eso, ni ahora estaríamos hablando de ella ni, pensamos, ella hubiera escrito lo que escribió en su Diario íntimo y que aquí traemos, por ejemplo, hoy mismo.

Algo fundamental: no caben masoquismos.

El masoquismo debe ser algo así como un trastorno que consiste, en esencia, en hacerse daño a uno mismo de la forma que sea. Y eso quiere decir que nos proporcionamos el sufrimiento a gusto o, algo así, como a la carta.

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