InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: Noviembre 2019

21.11.19

Un año más, gracias a Dios

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Un día tras otro,

así,

va pasando el tiempo

que Dios nos ha dado,

limpio al amanecer

de cada momento,

preparado para lo mejor

porque es el Padre

quien así ha querido.

 

Un día tras otro,

así,

vamos dejando huella

de lo hecho

porque ansiamos

el mañana por venir,

la vida que no termina,

el rostro de Dios ver.

 

Un día tras otro,

así,

como dando de nosotros

lo que mejor sabemos dar,

sin rodeos ni falsedades

porque Dios lo quiere así,

limpio el corazón

y el alma clara y diáfana.

 

Un día tras otro,

así,

queriendo que el Padre

vea que lo amamos

y que pecamos por torpes

y perseverantes

en el error

pero que anhelamos

su perdón,

su mirada tierna,

su cercanía de Creador nuestro.

 

Un día tras otro,

así,

vislumbrando lo que queremos

y evitando las caídas

en la fosa,

las pérdidas del corazón,

el huir de la meta.

 

Un día tras otro,

así,

como debemos

porque queremos,

porque podemos

y hemos sido hechos para eso,

nuestro espíritu quiere volar

y hacia donde el corazón eterno

tiene asiento,

y mirar, en lontananza,

que nos ama Dios,

que nos ama el Hijo,

que el Espíritu nos ama,

y no desfallecer al momento

de tanto gozo y tanta ansia.

 

Un día tras otro,

así,

siendo capaces de la tiniebla

huir

y poner, ante ella,

la Luz en el camino mostrado,

sin celemín donde esconderla,

la meta por llegar, allí, donde no hay tristeza

y donde seremos consolados

por las manos de Quien nos hizo.

 

Un día tras otro,

así,

agradecemos al Todopoderoso

que haya sido Padre con nosotros

y nos haya creado,

nos haya traído hasta aquí

tanto tiempo después de haber,

por primera vez, llorado

al romper la luz en nuestros ojos

y al mundo haber llegado.

 

Gracias, pues, doy, a Dios porque cuando se llega a cierta edad como la que hoy cumple el que esto escribe, sólo se puede hacer eso. Y siempre eso.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Gracias a Dios; gracias, Dios

…………………………….
Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

18.11.19

Serie Venerable Marta Robin – Cómo proceder al respecto de nuestra católica fe

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

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Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

  

Cómo proceder al respecto de nuestra católica fe

 

“Poner el amor donde está el odio… el bien donde está el mal (…) es poner la paz, la alegría, el cielo en el alma y dentro del alma del prójimo” (Cuaderno íntimo, 4 de marzo de 1930)

 

Esto que dice nuestra hermana, la Venerable Marta Robin, tiene mucho que ver con lo que, de verdad, nosotros, hijos de Dios, debemos tener por bueno y mejor. Además, nos parece que tiene relación directa con lo escrito por un santo tan especial como es San Francisco de Asís porque el buen hermano nuestro ansiada poner paz donde no la había, etc.

Aquí tiene todo que ver aquello que dijo Cristo acerca de que el prójimo era tan importante para los hijos de Dios que lo debíamos amar como a nosotros mismos y, por eso mismo, lo hacía pasar (porque lo era y lo es) por el segundo Mandamiento más importante de la Ley de Dios.

Marta Robin sabe muy bien que nosotros debemos hacer lo que nos dice. Es decir, que así como en el prójimo es nuestra obligación sustituir aquello que hacemos mal (odiar, no amar), por lo que es bueno, lo mismo debemos hacer con nuestro propio corazón.

En estas palabras de nuestra hermana Marta podemos ver que, en efecto, y a diferencia de los que creen que todo el mundo es bueno (¿?), la cosa no es tal que así sino, justamente, lo contrario. Es decir, no es queramos decir que todo el mundo es malo sino que abunda mucho el odio y que la paz no está al cabo de la calle, siempre, en las relaciones entre los hijos de Dios.

La Venerable Marta Robin habla, por eso mismo, de “poner” o, lo que es lo mismo, de actuar positivamente para que el odio se sustituya por amor y eso procurará lo otro, lo que es contrario al odio y que tiene todo que ver con la Voluntad de Dios acerca de lo que sus hijos se tienen entre sí.

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17.11.19

La Palabra del Domingo - 17 de noviembre de 2019

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Lc 21, 5-19

 “5 Como dijeran algunos, acerca del Templo, que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, él dijo: 6‘Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida.’ 7 Le preguntaron: ‘Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?’ 8 Él dijo: ‘Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y “el tiempo está cerca’. No les sigáis. 9 Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato.’ 10 Entonces les dijo: ‘Se levantará nación contra nación y reino contra reino. 11 Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo. 12 ‘Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; 13 esto os sucederá para que deis testimonio. 14 Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, 15 porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. 16 Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, 17 y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. 18 Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. 19 Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.”

 

      

COMENTARIO

Todo se ha de cumplir

 

En las Bienaventuranzas Jesucristo avisa acerca de las persecuciones que podrían sufrir sus discípulos. Y, sobre eso, dice “Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.” Y eso es a lo que se refiere ahora, en esta conversación con aquellos que, escuchándole, quieren salvarse. 

Cuando Cristo avisa de la destrucción del Templo, ya podemos imaginar la situación en la que quedó, Él mismo, y la Casa de Dios. A muchos, con toda seguridad, debió preocupar mucho aquellas palabras. Y preguntan acerca de eso. 

Sabemos, sin embargo, que el Hijo de Dios, más que referirse a la destrucción del Templo que acaecería en el año 70 de nuestra era, lo hacía sobre un tiempo más lejano (no sabemos cuándo) y que tiene que ver con su segunda vuelta al mundo. Aún, pues, no se había ido a la Casa del Padre pero ya ponía sobre la mesa lo que pasaría cuando volviera. 

No podemos decir que sean nada agradables las palabras de Jesucristo. No son almibaradas ni dichas para alegrar los oídos y corazones de las que las escuchan. No. Son, simplemente, lo que son, lo que ha de pasar, lo que pasará. 

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15.11.19

J.R.R. Tolkien – Ventana a la Tierra Media – Personajes únicos: el Sagaz Sam

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Nos parece bien empezar esta serie dentro de la serie. La hemos dado en llamar así, “Personajes únicos”, porque creemos que, en efecto, lo son.

Decimos, pues, que nos parece bien que el primer personaje que aquí traigamos sea el del fiel servidor del Portador del Anillo, Frodo Bolsón. Y sí, nos referimos a Sam Gamyi que es, en sí mismo, todo un personaje, si ustedes nos entienden…

 

EXCURSUS

Hacemos, antes de esto, una advertencia que, creemos, ya hemos hecho otras veces.

El caso es que el esto escribe hizo petición expresa a la Editorial que, en España, tiene los derechos de explotación de la obra del profesor de Oxford. Y, como hemos dicho otras veces, aún no ha obtenido ni el permiso para hacer uso de los citados textos con la cita expresa, como es lógico, de quién es propietario de los supracitados derechos, ni, tampoco, el no.

Esto lo decimos porque no vamos a citar, expresamente, ningún texto de la obra de J.R.R. Tolkien. Y no lo hacemos por los derechos citados arriba. Y eso nos pesa más que más.

Por cierto, desde aquí se pide, encarecidamente, a los bibliotecarios de la Sociedad Tolkien Española que intercedan por quien, humildemente, escribe esto. Y es que tenemos entendido (y leído) que la Editorial en cuestión agracia, de vez en cuando, con ejemplares de la obra de Tolkien (Padre o hijo) para que los mismos engrosen la Biblioteca de nuestra casa… Es de suponer que existe algún tipo de relación entre Editorial y Biblioteca a la que, por supuesto, no puede alcanzar el que esto escribe en el fango como está…

De todas formas, creo que ya he escrito algo sobre esto pero no puedo negar que escribir, digamos, de oído, no es lo mismo que con la partitura…

FIN DEL EXCURSUS

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Bueno. Una vez sentado lo que parece ser la general de la ley en este especial caso y circunstancia, vayamos con lo que de verdad importa: Sam Gamyi, nuestro tierno, valiente y fiel Sam.

Se ha dicho y escrito que, a lo mejor, viene a ser la figura de este Hobbit como un trasunto del nuestro autor. En realidad, eso debe importarnos bien poco porque es posible que muchos de sus personajes tengan algo de quien los ha creado o, en fin, puedan afirmar lo que Tolkien padre era, sabía y creía. Y, además, no vamos a decir que era una alegoría de sí mismo… ¡Faltaría más! 

El viaje a Rivendel, formando parte, de forma inesperada, de la Compañía del Anillo, rumbo a Mordor pasando por el Bosque Dorado y visitando a la dama Galadriel, en su actuación en los últimos momentos de la existencia del Anillo Único y, por fin, en su actuación procurando la sanación de La Comarca; siempre en ayuda, apoyo y auxilio de su señor Frodo, de quien no se despega sino cuando hay quien lo despegue de sí… Así encontramos a Sam Sagaz, aquel en cuya existencia de hermandad se manifiestan una serie de virtudes que, no por extendidas en muchos personajes de la Tierra Media, dejan de tener importancia. Es más, son las que, precisamente, definen a nuestro querido personaje. 

Podemos decir que, en lo tocante a su vida ordinaria, Sam es, simplemente, un hobbit. Por tanto, es más que sabido que, por eso mismo, es amante de la buena comida (varios almuerzos o meriendas si se puede…) además de gustar mucho de conocer historias y cuentos. En eso nada se diferencia del resto de hobbits. Sin embargo, es bien cierto que este mediano ansía la aventura. 

Sí, Sam Sagaz, desde bien temprana edad, ha querido ver a los Elfos. Por eso sus historias son con las que más gozaba. Y le gustaría verlos por sobre todas las cosas. Y, para eso, como cualquiera puede suponer, sería necesario más de un viaje (él, que nunca había ido más allá de La Comarca) y alguna que otra aventura. Y es bien cierto y verdad que, para eso, estaba más que dispuesto. Y, como sabemos, vio a más de uno y se relacionó con bastantes desde que llegó a Rivendel, a la casa de Elrond el medio elfo… 

Podemos decir que algunas características de Sam son, por ejemplo: 

  1. La humildad,
  2. La sencillez,
  3. La lealtad,
  4. La fidelidad,
  5. La honestidad,
  6. El espíritu de sacrificio. 

Así, por ejemplo, es tal su humildad que la muestra sin duda alguna cuando se somete a quien considera su superior, su “amo” (como él mismo lo llama y otros lo tienen por eso) de todas las formas posibles. Y nos referimos a Frodo Bolsón, para quien trabajada como jardinero y con quien se embarca (obligado por Gandalf que sabía de la necesidad que tendría su amigo Frodo en la misión que iba a emprender) en una más que segura aventura. 

Es sencillo, como hemos apuntado arriba, porque su vida es sencilla. Y, aparte de su espíritu de aventura (tan distinto al de otros hobbits) ama la sencillez de la vida en La Comarca, una buena comida y fumar una pipa con la mejor hierba de tabaco, escuchar las aventuras que otros hayan tenido o, en fin, ocuparse de todo aquello que, digamos, no requiere ordenes o mandatos sino lo más pedestre, lo que puede querer hacer alguien que ama la tierra y su tierra. 

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En cuanto a la lealtad, virtud que atesora más que mucho nuestro hobbit, la muestra muchas veces a lo largo de lo que sería una verdadera aventura. Por eso mucho tiene que ver la misma con el espíritu de sacrificio del que hace un constante ejercicio. Sacrificio, sí, por Frodo y, dadas las circunstancias por las que pasa, por todos los miembros de la Compañía del Anillo. 

Y fiel lo es hasta la casi muerte. Y es que, a lo largo del camino que los lleva a Mordor y al Monte del Destino, no son pocas las ocasiones en las que muestra que su fidelidad puede ser puesta a prueba de las más difíciles pruebas. Nunca hace algo que no se mostrar lo fiel que se puede ser a favor de alguien a quien se ama. 

¡Qué decir de su honestidad! 

La misma la manifiesta siempre que es necesario que la muestre y, aunque eso pueda ocasionarle pasar un mal rato es de reconocer que la tal virtud viene muy bien en más de una ocasión porque pone sobre la mesa una forma de ser que no es falsa sino, al contrario, más que franca y, como tal, manifiesta lo que de verdad piensa sin esconder nada que le pueda beneficiar. Es, pues, honesto a carta cabal. 

De todas formas, no podemos negar que Sam también manifiesta una forma de ser, a veces, algo irascible y terca. Por eso, por ejemplo, vigilaba de tan cerca a Smígol/Gollum y más de una vez deja bien claro que, si por él fuese, aquella criatura que considera maligna, habría cruzado de la vida a la muerte… 

No hay duda alguna que cada una de las virtudes que aquí hemos apenas citado nos muestran a un ser humano (eso sí, mediano de estatura pero grande en lo demás) en el que es posible confiar los secretos más secretos que se puedan tener. 

Sam Sagaz es, por tanto, todo un personaje. Y lo es porque nuestro autor quería compendiar en su mediano cuerpo toda una forma de ser que, en sí misma, era noble y no exenta de grandeza que es la que, con su hacer y su devenir, ganó para su raza.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

Eleuterio Fernández Guzmán - Erkenbrand de Edhellond

 

 

13.11.19

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Lolo ha dado en el clavo

Presentación

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Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Lolo ha dado en el clavo

 

“A una Cruz no se la puede medir por su intensidad, sino por su familiaridad y su destino alcanzados.” (El sillón de ruedas, p. 110)

 

Reconocemos, antes de empezar, que las palabras que hemos traído, salidas del corazón del Beato Manuel Lozano Garrido no son fáciles. Y no lo son porque determinan, digamos, el grado de intensidad que podamos tener de la fe que decimos acoger en nuestro corazón. Y sí, eso no siempre es fácil, como bien sabemos.

 

EXCURSUS

 

Gracias a Dios, un problema informático hizo que lo que había escrito sobre estas palabras del Beato Lolo desapareciera y no pudiera recuperarlo. Y es que, según veo ahora, estaba equivocado al escribir de nuestras cruces y no de Su Cruz, o sea, la de Cristo. Y eso es lo que voy a hacer ahora.

 

FIN DEL EXCURSUS

 

Cuando el Beato de Linares (Jaén, España) escribe acerca de la Cruz de Cristo lo hace porque, en algo de eso, la ha compartido en su vida ordinaria que, como sabemos, fue dura si hablamos de lo físico aunque muy gozosa si nos referimos a lo espiritual.

Es bien cierto que nosotros, los simples seres humanos, no podemos ser capaces de comprender lo que supuso la Cruz para Quien la llevó desde Jerusalén hasta el monte llamado Calvario. Y, como mucho, podemos teorizar sobre tal cosa sin, en fin, llegar a comprender, como decimos, qué fue aquello.

Sabemos, de todas formas, según lo escrito en los Santos Evangelios, que no fue nada agradable lo que sucedió entre aquellos dos maderos y Quien allí estaba colgado. Y sabemos eso y, por lo mismo, nos hacemos cruces (en el sentido que le damos a eso ahora) al apreciar lo que tuvo que soportar Jesucristo.

Sin embargo, es cierto y verdad que aquí no importa aquello, es decir, la “intensidad” de la Cruz porque, como decimos, está muy lejos de nuestro alcance espiritual (y no digamos físico…). Y no importa porque Cristo la soportó con gozo aunque eso pueda parecer extraño e, incluso, preocupante. Pero, el caso es que sí, Jesucristo sabía a lo que iba cuando se dejó prender, se dejó abofetear, se dejó escupir y, al fin, se dejó juzgar injusta e ilegítimamente y, al final, se dejó matar. Y es de suponer, sí, que sufrió mucho en aquel auténtico calvario y Calvario (por lo que pasó y en aquel montículo) pero que conocía más que bien que aquello debía pasar… y pasó.

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