InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Archivos para: Octubre 2019

6.10.19

La Palabra del Domingo - 6 de octubre de 2019

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Lc 17, 5-10

 

“5 Dijeron los apóstoles al Señor; ‘Auméntanos la fe.’ 6      El Señor dijo: ‘Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: “Arráncate y plántate  en el mar", y os habría obedecido.’ 7 ‘¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: ‘Pasa al momento y ponte a la mesa?’ 8   ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú?’ 9 ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? 10 De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: Somos siervos inútiles; hemos hecho  lo que debíamos hacer.’”

 

COMENTARIO

 

Saber que somos siervos inútiles

 

Jesús había venido a enseñar. Y lo que tenía que enseñar era lo básico de la fe en Dios Todopoderoso y el respeto a la Ley del Creador. 

Jesús, por tanto, sabía que debía transmitir una serie de verdades que, simplemente, se habían olvidado o se habían dejado escondidas debajo de muchos celemines. 

Pero en algunas ocasiones eran los mismos que había elegido el Mesías quienes le preguntaban. Así, por ejemplo, en una ocasión, le pidieron que les enseñar a orar. Jesús, entonces, les enseñó el Padre Nuestro que, desde entonces, es la oración con la que los hijos de Dios se acercan a su Padre. 

Ahora le piden, le ruegan, que les aumenten la fe. Es decir, ellos quieren estar más cerca de Dios pero como no saben cómo hacerlo. Por eso se dirigen a su Maestro porque saben que Él está muy cerca del Todopoderoso. 

Jesús, para eso, parte de cómo son ellos, aquellos que le ruegan una cosa así. 

El Maestro utiliza una palabra que, dicha como la dice, es verdaderamente terrible: “si”. Y es que tal “si”, condicional, supone que, para empezar, no cree que tengan mucha fe aquellos que eso le piden. Por eso utiliza tal palabra como diciendo que, de tener fe, ellos podrían decir a un sicómoro que se moviera del sitio en el que estaba plantado. 

Es más, habla Jesús de un grano de mostaza. Es decir, que la fe debería ser, al menos, tan pequeña como un grano de mostaza que, como sabemos, no es muy grande. 

Ellos, sin embargo, han de escuchar aquello con no poca vergüenza pero, a la vez, con ganas de aprender y comprender lo que les está diciendo el Hijo de Dios. 

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4.10.19

J.R.R. Tolkien – Ventana a la Tierra Media - Teoría y práctica del camino

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Esperamos que no se nos tilde de exagerados si decimos que aquí todo es caminotampoco que nos llame ignorantes (aunque un poco sí, a decir verdad, somos) si hay quien ha escrito, mejor seguro, del tema que traemos hoy al blog porque cada uno hace lo que buenamente puede. Buena intención, eso es seguro, sí hay en lo nuestro.

Cuando decimos que todo es camino estamos más que seguros de que acertamos en esto. Y es que (en El Hobbit también) en El Señor de los Anillos cada paso que se da se da dentro de un camino y el mismo tiene mucho que decir en el fondo del asunto y del tema que trata tal obra literaria.

De todas formas, aunque sea en la segunda obra literaria en la que el camino se manifiesta con toda su crudeza, dureza y esperanza, ya en El Hobbit se percibe el mismo como algo importante. Es decir, desde que Bilbo Bolsón recibe a los enanos en su casa y, luego, al día siguiente, sale corriendo sin saber exactamente dónde ni qué va a pasar, el camino se abre ante nuestro buen amigo mediano como algo inesperado pero, también, gozoso.

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2.10.19

Un día como hoy San Josemaría vio el/al Opus Dei

 

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 Ha habido momentos, a lo largo de la historia de la Iglesia llamada católica, que han sido importantes. Unos más que otros, claro está. Sin embargo, el que hoy traemos aquí no es poco importante porque supuso mucho.

Aquel cura era un joven cura. Se encontraba en Madrid, en plenos ejercicios espirituales en la Residencia de los misioneros de San Vicente de Paul. Algo o, mejor, Alguien, se le cruzó en el camino: Dios. Y, desde aquel momento su Camino fue el que fue y, por muchos que critique a su Obra no es poco cierto que fruto ha dado y da más que mucho.

De todas formas, ya sabemos que envidia hay mucha, también, en el seno de la Esposa de Cristo…

En fin…

Pues bien, un día como hoy, 2 de octubre, aquel joven cura tuvo una revelación, digamos, particular, e hizo lo que la misma le dictó…

A muchas personas les hubiera gustado que cuando aquel 2 de octubre de 1928  el joven sacerdote Josemaría Escrivá recibió, estando en Madrid, como decimos, la inspiración del Espíritu Santo y supo qué hacer con su vida de hombre de Dios, se hubiera ido a la cama y que, al día siguiente, hubiera continuado con su vida de sacerdote y que ahí hubiera quedado la cosa.

Esto lo dice el mismo joven cura, luego San Josemaría. Y lo hace en una anotación en sus Apuntes íntimos (en noviembre de 1933):

“Recibí la iluminación sobre toda la Obra, mientras leía aquellos papeles. Conmovido me arrodillé -estaba solo en mi cuarto, entre plática y plática- di gracias al Señor y recuerdo con emoción el tocar de las campanas de Nuestra Señora de los Ángeles (…) recopilé con alguna unidad las notas sueltas que hasta entonces venía tomando. (…) Desde aquel día el borrico sarnoso se dio cuenta de la hermosa y pesada carga en el Señor, en su bondad inexplicable, había puesto sobre sus espaldas. Ese día el Señor fundó su Obra.”

Sin embargo, no quedó ahí la cosa sino que, como sabemos, fundó la Obra de Dios, más conocida por su nombre en latín Opus Dei y, desde aquel mismo momento, podemos decir que no paró ni un segundo en continuar con aquello que él había entendido como un mandato de Dios a través de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad.

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