Venerable Marta Robin – Una dignidad así

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             Resultado de imagen de Journal. Décembre 1929, Novembre 1932

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

     

Una dignidad así

 

 “¡Ser digno! ¡Ser digno! ¡Digno de Jesús y de María! ¡Ser digno del Amor! (Diario íntimo, 17 de febrero de 1930)

Cualquiera que lea esto sabe más que bien lo que le sucedió a Cefas, conocido mejor como Pedro, el día o, mejor, la noche de la Última Cena.

Queremos decir que el bueno hombre, de forma arrojada y, al parecer, imprudente, le confesó a Jesucristo, su Maestro, que sería capaz no ya de seguirle, digamos, de ordinario sino, incluso, de dar la vida por Él.

También sabemos lo que le dijo entonces su Maestro: lo iba a negar, no una vez sino hasta tres veces mucho antes de lo que creía Pedro. Y merecimientos, así y de tal forma, pocos o más que pocos

Con esto queremos decir que una cosa es sostener lo que se quiera sostener ante quien sea o ante Quien sea y otra, muy distinta, lo que llevaremos a cabo, a la hora de la verdad. Y es que a veces, el listón de la dignidad lo ponemos demasiado alto, como le pasó a Cefas y, claro, así no llegamos a la misma…

La Venerable Marta Robin lo tiene más que claro y sabe muy bien hasta dónde se ha de ser digno.

Podemos decir que, a este respecto, el de ser digno, lo mejor es serlo lo mejor posible aunque, es cierto, también sabemos que no siempre somos capaces de ser dignos. Sin embargo, nos ha de venir la mar de bien saber sobre qué debe asentarse nuestra dignidad como hijos de Dios.

Lo dice dos veces Marta Robin: debemos ser dignos. Y lo dice haciendo uso de un lenguaje claro y conciso: hacer uso de la exclamación que muestra, en lo que nos dice, un aviso, eso, claro y conciso. Y así lo entendemos: debemos prestar atención a lo que nos dice acerca de la dignidad.

Ser dignos quiere decir, al respecto ahora del Amor de Dios, ser merecedores del mismo.

La Venerable francesa, hermana nuestra en la fe católica, sabe muy bien que el Hijo de Dios y su Madre no son, digamos, personas ante las que se pueda mostrar una dignidad, ser merecedores de ellos, de baja cuantía, si sabemos explicarnos. No. Lo que quiere Marta Robin es que, al contrario sea la verdad: ser dignos del todo del Amor de Dios y, en consecuencia, del de Jesús y del de María.

La doble expresión de la dignidad necesitada y querida sólo puede tener relación con lo que son, para nosotros, nuestra Madre y nuestro hermano. Y es que, al contrario de lo que algunos pueden pensar, son, fueron, seres humanos dotados de la más alta dignidad de la que ahora gozan en el definitivo Reino de Dios, llamado Cielo. Y por eso a nosotros no se puede exigir una dignidad de segunda división sino la más alta pues alto es lo que queremos tener y alcanzar: el Amor de Dios.

¿Qué se pretende con esto ? ¿Acaso que nunca alcancemos el Amor de Dios como queremos por no ser del todo dignos?

No. Sin duda no se pretende eso (aunque, por nuestra forma de ser pareciera que es lo que queremos… ) sino que seamos conscientes de lo que se nos pide por a Quién queremos dirigirnos: se nos pide ser dignos, totalmente dignos, para lo cual debemos pulir mucho nuestras acciones u omisiones o, al fin y al cabo, nuestra actitud pecaminosa, nuestra tendencia natural al pecado. Por eso el listón de la dignidad es el que es y por eso, precisamente por eso, a veces nos alejamos tanto de Dios. Exactamente por eso.

  

Eleuterio Fernández Guzmán

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

La Venerable Marta Robin es buen ejemplo de lo que se puede llegar a ser: hija de Dios.

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Para leer Fe y Obras.

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