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23.02.22

El Trabajo

San José trabajando

El trabajo en la Antigua Alianza: maldición de Yahvé

Porque en el jardín del Edén el hombre todo lo recibía de Dios de balde, y al ser expulsado por su desobediencia vive en la tierra como en exilio, en espera de su retorno a la Jerusalén celestial, ganando con su sudor el sustento, la Palabra de Dios califica explícitamente como maldición a la fatiga del trabajo:

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25.01.22

Las fuentes de la moralidad

En el artículo anterior veíamos que la norma moral es aquella regla que manifiesta un principio o fuente de la moralidad de modo que conduce al acto libre del sujeto hacia un fin bueno. Dios, principio y fin de todo acto bueno, es la fuente última de moralidad. Auxiliados por la ley natural accesible a la razón y la ley revelada accesible a la fe, los actos de la voluntad humana orientados a la reunión con Dios son buenos, y los que la impiden, malos. La moralidad de un acto se califica por su fin inmediato o próximo. El acto externo (producto de la potencia del sujeto) no modifica la esencia moral de un acto interno (producto de su voluntad), pero sí acentúa o disminuir su mérito (si el fin es bueno) o demérito (si el fin es malo).

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11.01.22

Carta del portador de la luz a los hombres

En el principio era Él. Vuestras tradiciones han conservado fielmente lo que aconteció. Antes sólo Él existía y de lo que aconteció nadie lo sabe, salvo Él. Sólo la oscuridad estaba con Él. Entonces nos creó a nosotros. Unos nos llaman eones, otros ángeles, otros príncipes, otros enviados, es lo mismo. Éramos parte de Él, minúsculas partes de Su Espíritu, pero partícipes de su naturaleza. Fuimos los primeros en ser creados. Creados para alabarle, para adorarle, para estar en Su presencia, para ejecutar Sus designios. Éramos felices de postrarnos en Su presencia por toda la eternidad y gozar de Su poder y perfección por siempre. Podíamos adoptar cualquier forma, aparecer al instante donde Él nos ordenara, nuestra lengua era de fuego y nuestra mirada podía matar.

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