Mons. Lefebvre apoyó el Vaticano II
Antes de su deriva cismática, Mons. Lefebvre apoyó el Concilio Vaticano II. La mejor prueba de ésto es la carta que envió a sus religiosos el 6/1/66 y se publicó en abril de 1966 (cuatro meses después de la clausura del Concilio, que fue el 8/12/65), siendo Superior General de los Espiritanos, luego de la clausura del Vaticano II. En la misma exhorta fervorosamente a sus súbditos a seguir el Concilio Vaticano II con las siguientes palabras (reproducimos el texto tomado de la revista “Our Province” de los Espiritanos, vol. 35, nº1, abril de 1966)[1]:
Queridos Confrères,
El Concilio Vaticano II terminó solemnemente el pasado 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María. Gracias a los modernos medios de comunicación, habéis podido en cierta medida seguir el gradual desarrollo de los Decretos Conciliarios a lo largo de los años del Concilio.
Pero para aprovechar los trabajos del Concilio —por los resultados obtenidos, que son lo único que importa— debemos estudiar los textos con genuina devoción, es decir, con el sincero deseo de derivar de ellos luz para nuestra inteligencia, gracia para nuestras almas y la orientación necesaria para la recta dirección de nuestra actividad personal y pastoral.
Lo que tenemos que hacer en este sentido como individuos, también lo tenemos que hacer a nivel de la Congregación en su conjunto.
Por esta razón, al regresar del Concilio Ecuménico, discutimos en nuestro Consejo General los mejores medios de proporcionar a la Congregación una oportunidad para gustar y beneficiarse de los frutos espirituales del Concilio, de acuerdo con la Constitución 77.
Aquí va un amplio esquema del método que juzgamos más efectivo para nuestro propósito, es decir, para una genuina renovación de la Congregación, como nos exige el Decreto “Perfectae Caritatis".
(…)
Recemos al Espíritu Santo, por intercesión del Inmaculado Corazón de María, para que nos ayude a beneficiarnos ampliamente de las gracias del Concilio y a someternos plenamente a la santa voluntad de Dios expresada en todos los documentos que de él emanan.
Vuestro devotamente en Cristo,
—Marcel Lefebvre, C.S.Sp.
Superior General
Fiesta de la Epifanía, 1966.
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[1] La revista “Our Province” donde aparece esta carta fue fotografiada aquí: https://archive.org/details/ourprovince3235holy/page/n286/mode/1up?q=genuine (pp. 3-4). La traducción no pertenece al original, que está en inglés. El destacado es nuestro.
84 comentarios
Esto demuestra algo que, aunque con trabajo, algunos amigos de la FSSPX, han llegado a reconocerme, que los textos conciliares se pueden entender de acuerdo a la Tradición. Sin embargo, objetan: LA APLICACIÓN ES LA INTERPRETACIÓN... Esto es un error muy grave. Por más que desde las más altas instancias se haya mal aplicado el Concilio, ello no da derecho a confundir la verdad de los textos con su mala aplicación.
Santo Tomás enseña que es un deber moral interpretar lo que dice el prójimo, en el sentido verdadero, siempre que sea posible. ¡Cuánto más no tenemos nosostros ese deber respecto del magisterio!
¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Santa Iglesia Católica!
¡Viva el Papa!
El problema con lo que comenta es qué, en este caso es el legítimo intérprete (el magisterio) qué decimos "lo interpreta mal". Yo le pregunto. Si el legislador interpreta mal, ¿Por qué nosotros si lo estaríamos interpretando bien?
Dios lo bendiga.
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Estimado amigo Benedicto
Ya estamos preparando algo sobre Martin. Tiempo al tiempo.
Tengo solo dos manos y dos pies y el día tiene solo 24 hs.
De todos modos, por qué dice que este posteo es contra Mons. Lefebvre?
PF
Si uno considera que no hay problema con un cisma y que no vale la pena dedicarse a debelarlo, ahí el problema lo tiene el que eso considera. Cada alma fue redimida, en cuanto a la redención objetiva, por la preciosa sangre de Jesucristo. ¡Vaya si vale la pena dedicarse a que no se pierdan las almas adhiriendo al cisma! Fuera de la Iglesia Católica no hay salvación. Así que minusvalorar la importancia de debelar el movimiento cismático lefebvriano equivale a minusvalorar esa verdad. Y peor hacen los que defienden a la FSSPX, incluso publicando escritos basura pro cismáticos, como un (en eso impío) sacerdote mallorquín.
NO ES UN CISMA, porque ya estaban en cisma, esperemos que muchas almas puedan recapacitar y ahora si acepten el concilio vaticano II y por sobre todo lo que decía el Papa San Pio X:
„Por lo tanto, cuando uno ama al Papa, no hay lugar para discusiones sobre lo que él ordena o exige, o hasta dónde debe llegar la obediencia, o en qué asuntos se requiere la obediencia. Cuando uno ama al Papa, no dice que no se ha expresado con suficiente claridad, como si estuviera obligado a repetir en el oído de cada hombre esa voluntad que ha sido expresada tantas veces, no solo verbalmente sino también por escrito y en otros documentos públicos.“
Recemos para que estas ivejas descarriadas vuelvan al rebaño del sucesor de Pedro y lo amen como oara aceptar su voluntad!
Los lefebvristas que lo usan para 'probar' que Lefebvre era un santo desde el día 1 se disparan en el pie: demuestra que incluso él aceptó inicialmente el Vaticano II como legítimo y vinculante… hasta que decidió ignorarlo cuando le convenía.
Cardenal Martín de Herrera. (Carta Pastoral sobre la Soberanía Pontificia, 25 de noviembre de 1900)
Por cierto: tome la pastilla, al menos por hoy.
Dos ejemplos: el dogma "extra Ecclesiam nulla salus" y la doctrina acerca de la autoridad del esposo sobre la esposa.
Concilio de Florencia (bula Cantate Domino, 1442):
"La Iglesia cree firmemente, confiesa y anuncia que ninguno de los que están fuera de la Iglesia católica, no solo los paganos, sino también los judíos o los herejes y cismáticos, pueden alcanzar la vida eterna, sino que irán al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles (Mt 25:41), si antes de la muerte no se han reunido con ella; la unidad del cuerpo de la Iglesia que es tan importante, que solo para aquellos que perseveran en ella, los sacramentos de la iglesia procurarán la salvación, y los ayunos, otras obras de piedad y los ejercicios de la milicia cristiana obtendrán la recompensa eterna: nadie, por más limosnas y obras de caridad que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia católica."
San Pablo, Ef 5, 22-24:
"Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo."
¿Algún papa desde Pablo VI acepta estos dos textos en su sentido natural? ¿Algún obispo actual lo hace? Porque decir "pero esto hay que interpretarlo correctamente" en realidad quiere decir "no, así como está no lo acepto".
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Estimado Pablo
Ciertamente Mons. Lefebvre interpretó el Concilio a la luz de la Tradición. Es lo que SS Benedicto XVI llamó la hermeneutica de la continuidad, que fue tan criticada por los lefebvristas.
En la carta no hay signos de que haya hecho interpretaciones forzadas.
Bendiciones
PF
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Estimado Dámaso
La narrativa de la SSPX dice que Mons. Lefebvre rechazó el Vaticano II. Ahora resulta que, según UD, sólo rechazó "el desarollo dogmático del Concilio". Esta es una nueva tesis, pero ¿de qué desarrollo dogmático post-conciliar habla?
PF
"Es imposible comprender esta crisis profunda sin tener en cuenta el hecho central de este siglo: el Concilio Vaticano II.
Creo que mi opinión en relación con él es bastante conocida como para permitirme decir sin rodeos mi pensamiento: sin rechazar en bloque este Concilio, pienso que es el mayor desastre de este y de todos los siglos pasados desde la fundación de la Iglesia." (Lefebvre, M. (1991). Do Liberalismo á Apostasia: A Tragèdia Conciliar. Editora Permanéncia https://monsenhorlefebvre.wordpress.com/wp-content/uploads/2010/12/do-liberalismo-a-apostasia-lefebvre.pdf)
Y aún más, contrastable con sus palabras del 74:
"...nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir a la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante, que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y, después del Concilio, en todas las reformas que de él surgieron." (Declaración del 21 de noviembre de 1974. https://fsspx.org/es/declaracion-del-21-noviembre-1974-31164)
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Gracias por Renatto por explicitar el impresionante contraste, o mejor dicho, la tremenda contradicción.
PF
Si Mons. Lefebvre firmó los textos del Concilio y aceptó su promulgación, ¿cómo interpretamos hoy esa firma?
no puedo evitar acordarme de Martín Lutero. Me llama la atención que el propio Lutero, en los primeros años de la Reforma, conservaba mucho más de la tradición católica de lo que después sostendrían muchos de sus seguidores. Durante bastante tiempo mantuvo el bautismo y la eucaristía —e incluso habló del sacramento de la penitencia— y jamás tuvo una actitud irreverente hacia la Virgen María; al contrario, afirmó claramente su maternidad divina y la llamó Theotokos.
Con el paso de los años, sin embargo, su pensamiento fue radicalizándose, y más aún el de quienes vinieron después. Muchas comunidades nacidas de la Reforma terminaron reduciendo los sacramentos a dos e incluso despojándolos de su comprensión sacrificial, y la piedad mariana prácticamente desapareció en amplios sectores del protestantismo.
Cuando pienso en esto, veo un patrón que se repite en la historia: a veces una ruptura no se produce de golpe, sino que comienza con una tensión interna, una crítica parcial, una firma o una aceptación inicial que luego se reinterpreta, y finalmente una distancia creciente respecto del conjunto de la tradición recibida.
Viva Cristo Rey y la Santa Iglesia Católica
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Estimad F.J.
Condenamos con toda la fuerza todo el carnaval modernista, pero eso no significa que las actas conciliares sean heréticas como dice la narrativa de la SSPX.
PF
Con esto queda claro, sin lugar a dudas, que Monseñor Lefebre nunca objetó LO ENSEÑADO por el Concilio Vaticano II.
Hay que concluir, entonces, que su repulsa surgió por la forma en que SE APLICO el Concilio.
Siempre he pensado que, en ese proceso de aplicación del Concilio, el Papa Pablo VI fue débil y permitió que se abriera la puerta a toda una invasión de modernismo y desacralización.
"Date cuenta, pues, de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a tu conducta primera. Si no, iré a ti y cambiaré de su lugar tu candelero, si no te arrepientes." (Ap 2,5)
Con respecto a vos, publicitado misionero, se podría decir que emulás a Rambo, liberando esclavos materiales en Pakistán, algo que Jesucristo no hizo.
El padre Stefano Gobbi nos advirtió de la masonería eclesiástica, hace décadas.
El mismo Francisco nos dijo que no hay que hacer prosélitos, por ende, se podría decir que tu actitud misionera es "cismática".
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Al liberar esclavos nuestro principal objetivo es la salvación de sus almas, esto es, hacerlos católicos a los que no lo son, bautizar a los que no lo están y la perseverancia a pocos que ya eran católicos bautizados.
Ahora resulta que publicar una carta escrita por Mons Lefebvre es sembrar cizaña...
PF
Si bien nunca he ido a una misa de la FSSPX, viendo su obra misionera en el mundo, diría que el padre Marcel fue un profeta y seguramente un misionero santo.
Viva Cristo Rey
eso demuestra que en esa época todavía podían sacarse esas conclusiones. Luego, se vio adónde llevó el CVII. El mismo Lefebvre años después dijo que de la congregación para religiosos los obligaban a llevar adelante otras directivas para la renovación. Son las que llevaron a que las congregaciones religiosas tomaran un espíritu secularizado.
Es en parte lo que explica en su comentario Carlos Quintana.
Un hecho anecdótico, que no aporta NADA a la discusión actual. Solamente podrá confundir al quien no conozca el tema.
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Moncho
Monseñor Lefebvre rogó para que "someternos plenamente a la santa voluntad de Dios expresada en todos los documentos que de él emanan" y Ud dice que es un hecho anecdótico?
PF
En 12 años tal vez sucedieron cosas que hicieron cambiar su opinión.
Es interesante pretender que todas las personas van a reaccionar igual a eventos traumáticos.
querer fundamentar un argumento sobre esa frase, es lo mismo que querer fundamental algo sobre la frase del Papa San Paulo VI:
"El concilio Vaticano II no tiene menos autoridad, e incluso bajo ciertos aspectos es más importante aún que el concilio de Nicea".
¿Hay alguna explicación a esa expresión del Papa santo?
A usted la palabra.
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Estimado Moncho
No soy papólatra. No encontrará en mí alguien empeñado en salvar lo insalvable.
PF
Sinceramente, no sé qué le va contra los "cismáticos" "Lefebvristas". ¿Usted está contento con su obra de San Elías y contribuye a salvar almas y hacer nuevos hijos de Dios mediante el Bautismo? Bendito sea Dios. Ellos a lo Apostado y usted al suyo. ¿No le parece? El tiempo que invierte en ésta disputa es tiempo que pierde en orar y ganar almas para Dios, dar catequesis, etc. Además, creo que tiene al menos permiso diocesano para su obra, ¿No es cierto? Por cierto, no sé si le puedo preguntar,...¿Le obligan a celebrar la Misa Nueva al menos una vez al año o puede celebrar la Misa Tradicional únicamente y con entera libertad? Dios le bendiga grandemente
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Estimado Lupus
El cisma ofende a Dios.
PF
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Nadie me obliga a celebrar con tal o cuál misal.
PF
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Con gusto. Escríbame a [email protected]
PF
Para todos los que dicen pertenecer a una fraternidad llamanda Pio X. „Dicen“ por wue en esta fraternidad es TODO „DICEN“. Dicen rezar por el Papa, pero no lo obedecen, dicen estar en la Iglesia, pero no obedecen. Dicen no aprobar el concilio, pero su fundador si.
MIREN LO QUE DECIA EL SANTO PADRE PIO X:
„El Papa es el guardián del dogma y la moral; es el custodio de los principios que hacen a la familia honesta, a las naciones grandes, a las almas santas; es el consejero de príncipes y pueblos; es el líder bajo el cual nadie se siente tiranizado, porque representa a Dios mismo; es el padre por excelencia que reúne en sí todo lo que puede ser amoroso, tierno y divino.
Parece increíble, y duele, que tengamos que hacer esta recomendación a los sacerdotes, pero lamentablemente, en nuestros días, nos encontramos en la dura e infeliz condición de tener que decirles a los curas: "¡Amen al Papa!"
Y SIGUE EL PADRE PIO X:
¿Y cómo se debe amar al Papa? Non verbo neque lingua, sed opere et veritate [ni de palabra, ni de boca, sino con hechos y verdad]. Cuando queremos a alguien, buscamos conformarnos a sus pensamientos, cumplir sus deseos y entender sus anhelos. Y así como nuestro Señor Jesucristo dijo de Sí mismo: si quis diligit me, sermonem meum servibit [Si alguien me ama, guardará mi palabra], para demostrar nuestro amor al Papa, debemos obedecerle.
Por favor, NO SEAN FARISEOS NI HIPOCRITAS. Reconozcan sus errores, confesarse sería también apropiado y rezar por la Iglesia y el Santo Padre para que tenga misericordia.
Tal parece que estos pobres hermanos no se dan cuenta de este pecado.
Lo peligroso de este cisma es que viene envuelto en humo de incienso, sotanas, gregoriano, latín, etc.
Saludos en Cristo nuestro rey crucificado por amor a las almas y a su Iglesia que es su esposa.
Be As.
Muchas gracias por su valentía. Me asombra sobremanera la actitud de estas personas que comentan en su blog. Yo pensaba que la obediencia y amor al papado venía de la tradición, pero ya veo que a estos tradicionalistas seguidores de Lefevbre o de lo que representa, la tradición les importa poco… Piensan quizás que a Jesús se le olvidó decir hasta cuándo sería válido seguir a Pedro.
Me recuerda a un tal Martín, que se creyó más listo que el resto… o a aquel Enrique inglés, que se erigió él mismo como jefe de la Iglesia.
Esto es todo muy doloroso.
Espero que el debate y la discusión teológica no esté cerrada, y ambas partes puedan desde la humildad revisar lo que ha ocurrido.
Y de paso limpiar de morralla ideológica toda la casa del Señor.
Que Dios le bendiga!
V.M.
Mi más sincero agradecimiento por su trabajo de exponer y explicar dónde está el error en la posición de los seguidores de monseñor Lefebvre. Hay que decir que dicen cosas verdaderas, y para muchos católicos piadosos, hartos de presenciar irreverencias, sacrilegios y herejías, pueden ser una gran tentación (como puede verse por muchos comentarios).
Pero son eso: una tentación.
Tienen razones, pero no tienen razón
Gracias por ayudarnos a verlo.
Jesucristo no escribió comentarios en blogs, Richard. Así que mejor absténgase. Y así, de paso, evita hacer el ridículo.
2. También está claro que en 1966 Lefebvre en su carta refleja confianza institucional, actitud obediente y esperanza de renovación espiritual.
3. Pero, entre 1966 y 1975 ocurrió la reforma litúrgica, cambios en el Seminario, crisis disciplinaria masiva, caída vocacional e interpretaciones progresistas radicales.
4. A raíz de aquí se produce la ruptura progresiva. Lefebvre cambió y comenzó a afirmar que el problema no estaba solo en los abusos de interpretación del Vaticano II, sino que había ambigüedades doctrinales en ciertos textos (libertad religiosa, ecumenismo, colegialidad) y en la aplicación de la reforma litúrgica que expresaba una "nueva teología".
5. La carta es una exhortación espiritual y disciplinar, no un tratado teológico. La posterior incoherencia y/o contradicción radical se dió entre la recepción textual y la práctica del Vaticano II, por su juicio negativo sobre la aplicación y la orientación general posterior: “Nos adherimos con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma a la Roma católica… pero rechazamos la Roma neomodernista y neoprotestante…”.
6. En 1988 consagra obispos sin mandato pontificio, esto ya no es simple crítica, sino un acto objetivamente cismático.
7. Padre Federico ha sido muy acertado y conveniente traer esta carta que desmonta la narrativa simplista de que la FSSPX nace como rechazo inmediato del Vaticano II. No, el conflicto surge como consecuencia de no aceptar el proceso de recepción, por la
hermenéutica y eclesiología, no por lo disciplinar. De seguro, Lefebvre introdujo una cuestión delicada: Si un obispo inicialmente acepta un Concilio pero luego lo juzga problemático por su aplicación, ¿estamos ante rebelión o ante crisis de recepción? Esto es lo que se debe aclarar.
Siendo Ud. tan afín al uso de la ironía, no temerá la publicación de este comentario, en el que le sugiero la lectura de estas líneas:
(...)
Lo saludo.
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Estimado Bruno
No haré propaganda a su chanza ya que el pecado de cisma no es materia de chanza sino ofensa gravísima a Dios.
Arrepientase de su pecado de cisma.
Viva Cristo Rey!
Viva la Santa María Iglesia!
PF
Obviaré el juicio temerario.
Lo invito a debatir públicamente a ver dónde está el cisma.
Lo saludo.
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Estoy en Pakistán. No tengo tiempo.
PF
También resulta interesante, agrego, que los lefebvrianos se autoproclamen "tradicionales" y hasta lleguen a decir que las consagraciones episcopales que impía y sacrílegamente están determinados a hacer son necesarias ¡para la supervivencia de la Tradición! y, agrega un sacerdote de la secta cismática, un tal Bianchetti, "para la salvación de la Iglesia".
La obediencia ciega no es católica. Los masones también son muy obedientes. La obediencia no es una virtud teologal. Debe estar orientada hacia las virtudes teologales (la fe, la esperanza y la caridad) y atemperada por las virtudes cardinales. Como cualquier virtud es una virtud que se puede corromper. La Misa Nueva, aunque pueda contener validez es un problema muy serio, pues no es de Tradición Apostólica, fué introducida por masones y protestantes. Ese es su origen (masónico -protestante y de inspiración diabólica) ¿Duro lo que digo? Lo siento. Es la cruda realidad. Carece del criterio de autenticidad. La obediencia es debida a Dios y a la Tradición de la Iglesia antes que a los hombres. Los Papas y eclesiásticos también son hombres. Incluso el mismo Benedicto XVI reconoció que el Papa no es un Monarca Absoluto cuya voluntad es Ley. La obediencia no es el objeto de nuestra Fe. El objeto de nuestra Fe es Nuestro Señor Jesucristo y la obediencia es una virtud útil tanto en cuanto nos encamina al objeto de nuestra Fe. Utilizar la obediencia debida para encaminar las almas hacia el mal es una perversión y acarrea consigo un mal intrínseco un sometimiento psicológico más propio de una secta que de la Iglesia Católica, algo así como una disciplina de partido como bien explica el P. Zarraute con grandísima caridad. Por favor quienes apelan constantemente a la obediencia deben entenderla bien. Lefebvre ni era un demonio ni era un desobediente enfermo como algunos erróneamente le pintan. No soy un idólatra de Lefebvre, pero ¿sabían que masones eclesiásticos quisieron empujarle deliberadamente hacia el cisma? ¿Conocen por ejemplo la revista del P. Luego Vila a y los intentos de todos los intentos de asesinato que sufrió por querer denunciar abiertamente la infiltración eclesiástica. Creo que cometen un grave error. Dios les bendiga
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Estimado Adolfo
Su escrito tiene varias falacias. No tengo tiempo de responderlas. Son un bodrio difícilmente tolerable y para nada católico.
VXR
PF
Le doy enlace a un par de ejemplos recientes:
https://gloria.tv/post/vTjXZkW4hppW2kWRRuExFcKBA
https://gloria.tv/post/xQnA6n7vACsE4bNvG39GqSxhw
Este tipo de eventos jamás habían ocurrido en la Iglesia con anterioridad al CVII. En su opinión, ¿cómo se explica este cambio?
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Sus interesantes preguntas no son el objeto de este post.
PF
Por lo demás, la cuestión es que el cisma no es católico. Eso está más que claro. Precisamente, va contra la caridad, como explica santo Tomás. Y con eso se cae toda presunta "argumentación" lefebvriana o filolefebvriana (como las lamentables de los sacerdotes Mercant y Calvo Zarraute).
La Misa no es "nueva", propiamente. Y si se dice que la Iglesia Católica latina celebra, en su amplia mayoría, una Misa mala o de inspiración diabólica, es eso mismo lo que parece estar inspirado por Satanás, porque iría contra la indefectibilidad e infalibilidad de la Iglesia.
En cuanto a la virtud de la obediencia, conviene leer lo que dice santo Tomás: II-II, q. 104. ¿Quién hizo de la misma el objeto de nuestra fe?
La perversión está en encaminar a las almas al cisma. Y ahí aparece la FSSPX, que a varias lamentablemente ha seducido. Que se trata de un movimiento cismático es lo que dice la misma Iglesia.
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Tiene respuesta fácil. No público su comentario porque es sobre otra cosa.
PF
Nunca hay situación posible que dispense de obedecer un mandato divino, como enseña santo Tomás en I-II q. 100 a. 8. Ahora bien, el derecho de elegir obispos para ser ordenados le pertenece al Papa por mandato divino, como enseña Pio IX en Quartus Supra, entonces no se puede ordenar un obispo cuando el Papa lo niega, eso no es obediencia ciega al Papa, es obediencia a un mandato divino para el que no hay dispensa posible.
En cuanto al rito nuevo de la misa, el sello de autenticidad es su aprobación por la Santa Sede. En efecto, enseña el Concilio de Trento:
CANON XIII: "Si alguno dijere, que se pueden despreciar u omitir por capricho y sin pecado por los ministros, los ritos recibidos y aprobados por la Iglesia católica, que se acostumbran practicar en la administración solemne de los Sacramentos... sea excomulgado".
- Sesión VII. 3 de marzo de 1517
Desearía saber si la Orden San Elías, o su partenaire de QNTLC, o Ud. mismo a título personal, ofrecen, entre la multitud de cursos o cursillos que tienen a disposición, uno en el arte de evadir debates, interrogantes o preguntas.
Pago u oneroso, por supuesto, para no perder la costumbre de predicar la verdad a costa de las faltriqueras.
Suyo, su inseguro servidor, besando su hirsuta barba.
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No damos ese curso.
Da Ud el curso de cómo faltar el respeto a un sacerdote en público?
PF
Muy claro el artículo en todos sus términos para aclarar las falacias lefebrianas.
Sé que no es el tema de este artículo, aunque de algún modo está relacionado.
En alguna ocasión Ud. afirmó que se podía aún utilizando el Misal actual pronunciar el viejo ofertorio.
Mi párroco se lamenta de que el Obispo no nos permite la celebración con el antiguo Misal. Yo le comenté esto sobre el ofertorio y me dijo que no había leído norma alguna sobre ese tema.
Hay algo que Ud. me pueda indicar para que yo le indique a mi párroco?
Desde ya muchas gracias por su servicio.
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Un notabilísimo liturgista, que es uno de los mejores liturgistas del mundo, me comentó que le consta que se hizo la consulta a la Congregación de Ritos y esta respondió oralmente que se puede utilizar el ofertorio tradicional.
Ese liturgista fue colaborador oficioso de Ecclesia Dei.
Esto es suficiente para que su párroco celebre usando el ofertorio tradicional.
PF
Espero se encuentre muy bien! Y con gran fruto en tierras asiáticas!
A mi parecer si hay problemas con los textos del concilio.
Primero tenemos un problema en cuento a lo que obligan los mismos, recordemos que Juan XXIII dijo que era un concilio pastoral, y que no pretendía ser lo que los concilios siempre fueron, materia de definición, condena.
Segundo, el párrafo 2 de dignitatis humanae declara que el hombre tienen derecho a la libertad religiosa y que esta tiene que llegar a ser un derecho civil. Luego dice que ya sea solo en grupo públicamente etc. No hay tal derecho, esto es condenado por todo el magisterio de Gregorio XVI en adelante y claramente va contra la doctrina de Cristo Rey. De hecho reconocido por el mismo ratzinger que era un contra syllabus.
La aplicación por los mismos es aun más clara, obligan a Franco a destronar a Cristo con Montini y luego un concordato similar en Italia con Karol.
Es una clara apostasía de orden público y traición a el magisterio. Y este es un punto, están los demás.
Por tanto el problema es el concilio con textos que llevan a la herejia, con la clásica táctica modernista digo pero me contradigo al párrafo siguiente.
A los católicos de Cristo Rey no nos llevan puestos, los auténticos de Cristo Rey no los que bancan y llaman de Santos a quienes quitaron a Cristo de los países más católicos de Europa,
Gran saludo y como siempre con espíritu alegre, caritativo y a las ordenes para conversar, tomar una copa de vino, la pago yo eso no hay problema, para que quede patente la ausencia de amargor! Es mas invito algo dulce!!!!!
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Veo que UD es sedevacantista. Por lo visto UD cree que Dios le dio la potestad de declarar que tal o cuál Papa no lo es. Eso es un error moderno. UD no tiene tal potestad.
Concediendo que Dignitatis Humanae enseñara error, y que la FSSPX fuera justa en su crítica de DH, no se seguiría lógicamente que entonces el ministerio de la FSSPX quedará justificado. Primero, porque seguiría siendo cismático. Segundo, porque hay católicos —no cismáticos— que afirman lo mismo que la FSSPX, de modo que la FSSPX no sería necesaria para contrarrestar el error.
Además veo que los mensajes de Nuestra Señora, el exorcismo de Leon XIII, los sucesos políticos como la vuelta de los judíos a tierra santa enmarcan el tiempo final, por lo que creo que la solución es esperar, aguantar hasta que venga Cristo en Gloria y Majestad cada cual donde le toque sin exceder ninguno en decisiones que no tiene como elegir papa a modo de ejemplo.
Lo de la FSSPX como verá no asisto a sus prioratos, no estoy de acuerdo en su posición de señalar como autoridad con potestad para autorizar y luego hacer lo que quieren, es una mentalidad en cierta manera cismatica me parece, pero bueno ellos le dan su giro qué tiene su argumento, pero no convence a la luz de un actuar parresiaco como Atanasio, Hilario!
Un gusto como siempre saludarle, afectuoso saludos
Esteban
Muchas gracias por su respuesta.
Rezo por su labor.
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Estimado RQT
Dios castigará la calumnia que UD esta haciendo, si UD no se arrepiente y pide perdón.
Arrepientase!
dice que es necesario distinguir el texto conciliar, de la aplicación que se ha hecho de este.
Estamos de acuerdo.
El problema se presenta cuando la aplicación que se hace de él viene de parte del Papa y de la Santa Sede que son los únicos que tienen autoridad para hacerlo.
Eso es lo que experimentó Lefebvre.
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Estimado Moncho
No es tan unívoca ni tan clara esa aplicación. Para que se dé una idea, SS Francisco en una audiencia privada bendijo a la Orden San Elías para hacer "proselitismo" con los musulmanes. Uso literalmente la palabra.
Hay numerosos pasajes papales post-conciliares que, en sus términos y/o en su significado, promueven la Cristiandad, la Misión Ad Gentes, la Liturgia Sublime y la Tradición Católica.
No se deje llevar de simplismos exegéticos, pesimismos sectarios o repeticiones estériles de discos rayados de gente algo maniática del siglo pasado.
In Domino et Domina
PF
Cuando usted afirma: “Dios castigará la calumnia que usted está haciendo, si no se arrepiente y pide perdón”, pareciera insinuar que el arrepentimiento y la petición de perdón agotan toda consecuencia del pecado, como si bastara una fórmula para cancelar no sólo la culpa, sino también toda pena temporal. Y ahí, con todo respeto, es donde discrepo.
La doctrina católica —expresada con claridad en el Catecismo de la Iglesia Católica— distingue entre la culpa del pecado y sus consecuencias. El sacramento de la reconciliación borra la culpa y restituye la gracia, sí; pero no elimina automáticamente toda pena temporal ni toda secuela del desorden introducido. Por eso existen la penitencia, la reparación y ese proceso purificador que la tradición ha llamado purgación, del que habla también el Catecismo de la Iglesia Católica al referirse a la purificación final.
No se trata de negar la misericordia de Dios —que es infinita—, sino de no trivializar la justicia ni el misterio pedagógico del sufrimiento. El pecado lleva en sí mismo una herida y una consecuencia; el perdón restaura la comunión, pero la sanación puede requerir tiempo, cruz y purificación. La Iglesia siempre ha hablado de penitencias voluntarias y también de aquellas que la Providencia permite para nuestro crecimiento.
Por eso, cuando usted presenta el castigo como algo que depende exclusivamente de si uno “se arrepiente o no”, temo que se simplifique un misterio mucho más profundo. Nadie queda fuera del proceso purificador que Dios, en su amor, permite. Lo que no sabemos es la forma concreta de ese “bautismo laborioso” que nos toque vivir.
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Muy estimado
GRACIAS POR SU MENSAJE
Dí eso (que UD explica como puede) por supuesto.
Quise exhortarlo a la reparación pública.
PF
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Estimado Jose
Le parece poco esto??? "Recemos al Espíritu Santo, por intercesión del Inmaculado Corazón de María, para que nos ayude a beneficiarnos ampliamente de las gracias del Concilio y a someternos plenamente a la santa voluntad de Dios expresada en todos los documentos que de él emanan"
PF
Tiene usted razón. Usted lo ha dicho. Quo Primum Témpore sigue válida y vigente en todo su vigor. Aprobada por San Pío V a perpetuidad y si no me equivoco ratificada por el Concilio de Trento y continuidada no por los Papas postconciliares, sino por todos los anteriores. La ratificó el Papa San Pío V con todo el peso de su autoridad apostólica. Bendiciones a todos. Gracias y pido disculpas anticipadamente si el tono de mis respuestas carece de caridad o incorrección. Enhorabuena al P. Highton por todo lo que haga por el bien de la salvación de las almas, causa principal por la que Nuestro Señor Jesucristo vino a éste mundo
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Estimado Lupus
San Pio X modifico el breviario de San Pio V que San Pio V aprobó "a perpetuidad". La fórmula "a perpetuidad" en tales contextos pontificios significaba que nadie que no fuese Papa podía cambiar la cosa establecida "a perpetuidad.
En Dios
PF
2. La carta del Obispo Lefebvre confirma que no hay crisis de recepción del Vaticano II: +2500 obispos de todo el mundo (Concilio ecuménico).
3. Luego, la crisis postconciliar, entre otros, de Lefebvre no proviene directamente de los textos, sino de su interpretación rupturista posterior, cuyo origen es la no aplicación de Sacrosanctum Concilium en la reforma litúrgica, para entrar en crisis de recepción del texto conciliar.
4. Pues, el documento litúrgico clave es Sacrosanctum Concilium, pero la reforma del Misal fue promulgada después por Pablo VI, no directamente detallada en el Concilio. Por consiguiente, no existe tal aplicación del texto conciliar, sino la forma en que se presenta la fe católica en diálogo con el mundo que sí contextualiza el Vaticano II. Y aquí está la raíz de muchos problemas postconciliares: la nueva cosmovisión que no cambia la Doctrina, pero sí la Pastoral, no visto en la Tradición Apostólica.
5. Por ej. el Misal romano católico antes del Vaticano II prohibía servir en el Altar a la mujer, ahora hay monaguillas, ¿ha habido cisma o crisis de recepción del Vaticano II por los obispos? Recordemos el caso de Arrio: que el Papa, que la mayoría de obispos y el emperador aceptaran el Arrianismo no implica verdad objetiva. Luego, fue imprudente un nuevo Misal romano fuera de la aplicación del Vaticano II, que ha derivado una crisis de confusión de fe que dura hasta hoy, porque la Pastoral sin Disciplina implica heterodoxia y ambigüedad: elección entre hermenéutica de continuidad o ruptura, el libre examen protestante.
6. Esta falla postconciliar se ha dado, se da y se dará (siempre habrá un Lefebvre y/o un trucho-alemán mientras no cambie la torna = un nuevo Concilio). Pero, un concilio ecuménico como el Vaticano II pertenece al Magisterio supremo de la Iglesia. Por lo que, un obispo, por su misma ordenación y comunión con el Papa, está llamado a reconocer su legitimidad; aceptar su autoridad e interpretarlo en continuidad con la Tradición. Esta aceptación básica es jurídica y eclesial: reconocer que es un Concilio válido y vinculante según su grado doctrinal. Sin embargo, puede darse que un obispo acepte el Concilio como legítimo y acepte su autoridad doctrinal, pero critique su aplicación histórica posterior. Esto no es automáticamente rebelión = cisma, pero muchos problemas históricos tras el Vaticano II fueron atribuidos a la llamada hermenéutica de ruptura: lefebvrianos, espíritu del Concilio, tradis, progres. Y criticar abusos o malas aplicaciones no equivale a negar el Concilio.
7. Lo que está claro, de seguro, es que en todas estas divisiones está el Enemigo y que el principio de salvación de las almas pasa a un segundo plano sustituido por la política de la aplicación del Concilio, a un nivel técnico-jurídico. La rebelión gusta a Lucifer y sus demonios, la rebelión se acerca al rechazo formal del Magisterio legítimo; a la negación de la autoridad del Papa; a la desobediencia obstinada en materia doctrinal o disciplinar grave. Por tanto, si un obispo dice: “El Concilio es inválido”; “No fue legítimo”; “Contiene herejía formal definida”, entonces entraríamos en un terreno gravísimo. Pero si dice: “Hubo interpretaciones abusivas”; “Ciertas aplicaciones pastorales fueron imprudentes”; “Algunas formulaciones son ambiguas y deben clarificarse”, eso puede entrar dentro del debate teológico legítimo, siempre que se mantenga la comunión con el Papa, el reconocimiento del carácter ecuménico y el asentimiento debido según el grado doctrinal. ¿En dónde se encuentra la FSSPX o la Conferencia sinodal alemana?
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Padre Federico:
Le respondo con serenidad.
Cuando usted escribe “dí eso (que usted explica como puede)”, ese entrecomillado no es neutro. En el lenguaje escrito, las comillas pueden sugerir distancia irónica o descalificación implícita. Y al añadir “como puede”, la frase adquiere un matiz que no suena a invitación fraterna a precisar, sino a relativización del argumento, como si fuera una explicación improvisada o insuficiente por incapacidad.
Tal vez no haya sido su intención —y estoy dispuesto a concederlo—, pero en el plano comunicativo ese giro transmite una cierta superioridad retórica. Por eso hablé de un tono que puede percibirse como soberbio o despechado: no lo afirmé como juicio sobre su persona, sino como descripción del efecto que produce la formulación.
Usted dice que quiso exhortarme a la reparación pública. Si ésa es su intención, entonces estamos en un terreno más claro: la reparación es una exigencia moral cuando hay daño objetivo. En eso coincido plenamente. Ahora bien, la reparación no se impone mediante insinuaciones estilísticas, sino mediante una argumentación clara: señalar con precisión el error, demostrarlo y pedir rectificación concreta.
Si cree que mi expresión ha quedado mal explicada, lo razonable —y lo eclesial— es pedir aclaración sin añadir giros que puedan interpretarse como descalificación. Yo no rehúyo aclarar nada; al contrario, agradezco que se me señale lo que deba precisar. Pero el diálogo teológico o doctrinal exige caridad también en la forma.
En primera persona le digo: no busco polemizar por orgullo. Busco coherencia doctrinal y claridad. Si he errado, rectifico. Si he sido ambiguo, aclaro. Y si he ofendido, reparo. Pero también pido que el intercambio mantenga el mismo estándar de justicia y respeto que ambos reclamamos.
En fin, si lo que deseamos es verdad y edificación, cuidemos tanto el contenido como el tono.
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Estimado Be
No quise descalificar. No encontré ningun error en su texto. Tampoco lo leí profundamente. A primera vista parece muy bien.
Le pido perdón si use lenguaje que le sonó ofensivo.
Bendiciones
PF
"Tiene usted razón. Usted lo ha dicho."
No sé qué entendiste de lo que he dicho. Yo dije que el sello de autenticidad de un rito litúrgico es la aprobación de la santa sede. El rito antiguo tuvo la aprobación de San Pio V (y obviamente de otros Papas previos). Un Papa tiene derecho a abolir un rito, a aprobar uno nuevo, así lo dispuso Dios. Si no te gusta, quejate con Dios, lo cual, sin embargo, no sería sabio. El rito antiguo no ha sido abolido, aunque sí bastante restringido. Si un Papa decide ampliar su uso, como Benedicto XVI, excelente. Si un Papa decide abolirlo definitivamente, uno podrá no estar contento, pero tiene que aceptarlo, es derecho divino del Papa. Así está constituida la Iglesia de Cristo. Si quieres una Iglesia más democrática, o lo que fuere, tienes opciones por ahí afuera, como la secta lefebvriana, que con su estado de necesidad hacen lo que les da la gana.
Lo mejor para la liturgia me parece que sería hacer una reforma de la reforma, en la que se eliminen las tantas incoveniencias que tiene el rito nuevo, y que se siga más fielmente a lo pedido por Sacrosanctum Concilium. Si un Papa decide hacer esta reforma, y abole los dos ritos actuales para que solo quede ese rito sacrocanctumconciliano, excelente. Si decide abolir el rito antiguo y que en toda la Iglesia se celebre únicamente el nuevo rito de Pablo VI, no será para mí lo óptimo, pero toca aceptar y adorar la Divina Providencia, que todo lo dispone para bien de los que aman a Dios.
El p. Federico ya te explicó cómo hay que entender la frasecita de San Pio V para que no entre en obvias contradicciones con los derechos divinos de cada Papa reinante.
Quise exhortarlo a la reparación pública.
PF
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Puff! Que tufillo más mal oliente echa esta contestación
No quise descalificar. No encontré ningun error en su texto. Tampoco lo leí profundamente. A primera vista parece muy bien.
Le pido perdón si use lenguaje que le sonó ofensivo.
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Si sonó ofensivo, pero le perdono !!
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1000000 disculpas
PF
Segundo: Más relevante que el texto en cuestión es que Mons. Marcel firmó el Concilio.
Tercer: Me parece el presente texto un registro con valor histórico. Ya su contenido no puede ser visto, así lo veo, como un apoyo al Concilio como tampoco es una crítica. En calidad de superior general, dos años trás el encerramiento del evento, en síntesis, mons. Marcel estaba pidiendo que los espiritanos rezasen por el Concilio y exhortaba la lectura del texto. Palabras más, palabras menos: dio indicaciones que yo o cualquier uno daría. Eran orientaciones muy generales. Entiendo que este texto no revela nada más que esto y no me permite ver si Lefebvre ya tenía en 1967 sus "peros" o si han venido después.
Cuarto: No creo ser intención del padre Federico mas es evidente que este texto tampoco sirve para dar luces sobre cómo la FSSPX llegó a este infeliz momento de querer tener 7 obispos solo para sí (caso nadie muera y sean consagrados los 5 que se vocean).
Además creo que el deseo de todos es que toda alma y toda comunidad tenga todos los elementos para la necesaria unidad que como Iglesia buscamos y que sabemos hoy tenemos grandes problemas.
Y creo que la más alta caridad hacia la FSSPX es que pueda ser fiel al Santo Padre León y a la Santa Iglesia.
Dificultades la Iglesia tuvo, tiene y tendrá siempre. Considerar que hubo un tiempo estable y sin problemas es un poco ingenuo y es negar la cizaña que siempre está en el trigo.
Unidad. Lo que el Señor pedía y nos pide hoy.
En oración y gracias.
1- falta de atención inicial (procesamiento superficial),
2- fatiga cognitiva o estrés que dificulta la fijación de la memoria,
3- la necesidad del cerebro de un tiempo de incubación para procesar información compleja
4- Defensas emocionales: el cerebro bloquea o pospone la comprensión de mensajes incómodos o difíciles como mecanismo de defensa.
5- Lectura mecánica: Se leen las palabras sin activar las estrategias de inferencia necesarias para interpretar el sentido profundo. Esto también puede ser.
6- Sobrecarga de información: Cuando se lee rápido o mucha cantidad, la memoria de trabajo se satura, retrasando el procesamiento de frases específicas. Esto también puede ser. Fueron 16 documentos con una enorme cantidad de párrafos c/u
Tambien puede ser una mezcla de 1, 2, 3, 4, 5 y 6.
Entonces, habría al menos SEIS razones.
Ojalá sirva,
Te mando mis saludos
y hay que aclarar que existe una fuerta parcializacion, por eso creo Padre Federico... que es válido ser un católico y reconlcer que Monseñor Lefebvre nunca fue un cismatico ni las autoridades de su organizacion como una postura válida
. A todos, creo y veo en comentarios que lamentablmente existe una idolatría fuerte del Concilio Vaticano II como si fuera.ñ un dogma de fe incuestionable meramente por ser magisterio ordinario universal y por la ley canónica de "asentimiento religioso", sin embargo, empiezo a argumentar, para ellos dedicaré 4 argumentos sobre la cuestion y sobre porque siendo uno católico es válido defender a la fsspx y a Monseñor Lefebvre:
1) El Conilio Vaticano II fue declarado pastoral por Pablo VI, por lo que pese a ser cotinuacion de los dogmas del Concilio Vaticano I, este no gozaba de infabilidad papal, lo que aunque no signifique igmorar su obedienvia tampoco puede aceptarse una sumisa aceptacion de este como un dogma de fe, en realidad el Concilio Vaticano II pese s que tuvo una motivacion católica original (reconovida SIEMPRE por Monseñor Lefebvre) claramente en sus documentos asi omo se agirmaban verdades católicas, también se afirmaron cosas heréticas o claramente discontinuas de la docteina y la tradición, lo que llevo a una ambigüedad qye genero confusión y llevo a esta malinterpretacion al actuar, esta malinterpretacion no solo fue hecha por laicos o clerigos menores, sino tambien lamentablmente cometido por la santa sede en su obrar. Esta ambigüedad existe porque en el Concilio Vaticano II evidentemente hubo una postura dominante que si era de tendencia liberal ( evidentemente herética) que utilizaron ciertas palabras o conceptos ideologizados en los documentos del Concilio esto puede verse en Nostare Aetae que por un lado reconoce que la Iglesia es la única Iglesia que puede salvar las almas, sin embargo por otro lado dice que personas de otras religiones pueden salvarse si convertirse. Esta segunda afirmación claramente contiene una ambigüedad porque aunque Dios es misircordioso y puede perdonar el alma de paganos, herejes y cismaticos por su desconoconomiento de la doctrina católica, eso no puede conllevar a acciones indeferentisas de permitir oraciones con infieles y entre otras cosas mas que tristemente la santa sede, que sigue siendo la silla de pedro y las autoridades eclesiásticas, estuvieron cometiendo bajo esa mala justificación de lod documentos conciliares,
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Estimado
A qué pasaje de N. Aetate UD se refiere?
PF
"Creo entender el argumento: si leíste el Vaticano II y no viste nada malo y encima lo firmaste, luego no serías creíble cuando años despues decís que el texto X de ese mismo Vaticano II es peligroso."
Mmm creo que no entendiste el argumento. En realidad el argumento es que uno teniendo espíritu plenamente católico, como lo demuestra Mons. Lefebvre con esa carta, puede caer el rato menos pensado por la insidia del demonio:
"Así pues, el que crea estar en pie, mire no caiga." (1 Cor 10,12)
"Si alguien cree conocer algo, aún no lo conoce como se debe" (1 Cor 8,2)
"¡Pero cuidado, que también tú puedes ser tentado!" (Ga 6,1)
El Concilio Vaticano II debe ser recibido como todo Concilio Ecuménico. Doctrina y pastoral no se pueden separar. Lo doctrinal es para alimentar a las almas, y lo pastoral debe estar guiado por la doctrina. Hay distintos grados en el magisterio, y según cada grado debe ser el asentimiento religioso que prestamos los fieles. Y siempre que interpretamos un documento del Magisterio, de cualquier época, debemos hacerlo con la hermenéutica de la continuidad. Sino caemos en ruptura, nos convertimos en jueces del Magisterio, en jueces de la Iglesia, y engullidos por la soberbia terminamos separándonos de nuestra Santa Madre, dejándola con una dolorosa herida.
2. Como también es lo católico y es ser católico que un Papa pueda emitir un documento que reafirme que el Vaticano II debe leerse en hermenéutica de continuidad. Benedicto XVI lo hizo. Y un Papa también puede precisar que algunos textos conciliares tienen carácter pastoral no definitivo. Sobre todo para aquellos del espíritu del Concilio que tienen por "superdogma" el Vaticano II. Además, un Papa puede reconocer explícitamente que existen ambigüedades históricas de redacción que llevan 60 años haciendo lío. Pues, puede invitar a un estudio teológico sereno. Esto no sería “corregir” el Concilio, sino interpretarlo autoritativamente. Así, y sólo así se reducen líos como el de la FSSPX, pues se reduce el argumento de “ruptura estructural”.
3. El Romano Pontífice también puede garantizar una liturgia con derecho estable al uso del rito romano antiguo, pues no es un monarca absoluto: uno de sus límites es la Tradición Apostólica. El error gravísimo ha sido Traditiones Custodes al establecer una excepción tolerada y restringida, en lugar de una forma legítima del rito romano. Sin depender de permisos episcopales cambiantes. Con lo que se elimina el argumento de “persecución litúrgica”.
4. El Papa tiene potestad suprema, pero no es arbitraria, es el Vicario de Cristo y custodio del depósito revelado, no su creador. Al reducir el argumento de ruptura estructural y eliminar el argumento de persecución litúrgica, realiza una descompresión doctrinal que facilite una reconciliación real ad intra de batalla litúrgica y con todo perfil tipo FSSPX.
5. Pues, la Tradición Apostólica no es costumbre humana, sino transmisión viva de la fe católica en la Promesa de inerrancia velada por el Espíritu Santo. El Papa interpreta de forma auténtica la Tradición, no puede contradecirla sustancialmente (rito romano antiguo tiene +1000 años). No puede declarar falso lo que la Iglesia universal ha sostenido como verdadero, porque la autoridad papal está al servicio de la continuidad.
6. Desde el Derecho Canónico, no una opinión, ordenado a la salus animarum, el Papa tiene autoridad suprema de regulación jurídica de la FSSPX sin cambio doctrinal, cuya solución pasa por un modelo coherente con lo católico y ser católico, como para los anglicanos convertidos y otras estructuras, por un ordinariato personal internacional, con obispo propio, con autonomía disciplinar interna, bajo plena comunión con el Papa y la jerarquía (reconocimiento explícito del primado; aceptación del Vaticano II leído en continuidad; y libertad de crítica teológica no rupturista).
7. Si no se vence la identidad de resistencia, tanto en Roma como en la FSSPX, es imposible una solución de integración católica. Todo comienza porque tenga voluntad el Papa, por un gesto caritativo como reclama el obispo Schneider. Si el camino elegido es político y no de salvación de almas mal vamos, porque para que la reconciliación funcione al gesto magnánimo y generoso del Papa, debe ir acompañado de un lenguaje que evite humillación, como también debe evitarse exigencia de rendición. Y no seamos ingenuos, la solución a la FSSPX no va a ser con efecto inmediato, por lo que debe contemplarse una integración generacional de hasta, al menos, 30 años de duración que forme nuevos sacerdotes en comunión, disminuya el lenguaje de confrontación y se vaya dando una convergencia gradual. Pues, el escenario estructural de ruptura ya lo tenemos si se consuman las nuevas consagraciones sin mandato papal, lo que refuerza estructura episcopal paralela y se consolida autonomía de facto. Lo que puede dar paso a la consecuente declaración formal de cisma, si Roma responde con declaración explícita. Esto es, excomunión pública y prohibición estricta de sacramentos, lo que provocaría cierre de entendimiento, radicalización interna y ruptura simbólica definitiva. Lo contrario de la solución que inició Benedicto XVI con Summorum Pontificum, nada que ver con Traditiones Custodes que va en dirección opuesta, porque hubo voluntades opuestas entre Papas ante un mismo problema: variedad litúrgica o uniformidad litúrgica. Lo católico y lo que es ser católico está en el Derecho canónico: la diversidad litúrgica (c. 2, 214). En el Catecismo de la Iglesia Católica n. 1200-1209. En el Código de los Cánones de las Iglesias Orientales (CCEO): En su canon 1. Pero, el Papa Francisco se "saltaba a la torera" el Derecho canónico por lo alemán y el alemán de verdad no.
Yo creo que ni Lefebvre ni sus seguidores han presumido nunca de adivinos. Tras aprobarse el Novus Ordo y con la experiencia de cinco años de "aplicación" del (espíritu del) Concilio, o sea, en 1970, Lefebvre funda la Fraternidad de SPX. ¿Ve usted incoherencia entre ambos acontecimientos? Puede uno decir que se equivocó (o no) en esa fundación y lo mismo (o no) en la ruptura con Roma en 1988, pero ¿incoherencia / contradicción entre firmar una carta de adhesión al CVII, a un mes de su finalización, y proceder cinco y trece años después como lo hizo?
Yo diría que reaccionó ante lo que sobrevino, ¡que no había en la epifanía de 1966!.
Otra cosa es el juicio que merezca ese discernimiento... Y mejor sería dejárselo a Dios..., ¿no le parece?
Pero Jesús dijo: “No se lo impidáis, porque nadie, haciendo milagro por mi nombre, será capaz de hablar luego mal de Mí.
Mc 9, 38
Dicho lo cuál nadie duda que Mons. Lefèbvre firmara los documentos del Vaticano II y ensalzara a Pablo VI cuando proclamó a María, Máter Ecclesiae a la finalización del susodicho. Lo que nadie en su sano juicio aprobó fue la NO aplicación de los textos conciliares en la letra, sino en el famoso "espíritu". Nadie aprobó las guitarras en sustitución del órgano, nadie aprobó los ornamentos de poncho en lugar de los clásicos, nadie aprobó los heréticos catecismos de Holanda y Bélgica. Nadie aprobó la autodemolición de la Iglesia...nadie aprobó cambiar el Canon de la Misa ni sustituirla por un banquete en lugar de un sacrificio. Nadie, en fin, aprobó desterrar el latín (hace gracia que tod@s los modern@s caspos@s se pongan a recitar mantras en sánscrito, muy interreligioso y budista zen, y se quejen que no entienden el latín). Nadie. El CVII no es el problema, sino lo que vino después y ya se arrastraba desde San Pío X con el modernismo. Pero bueno, como diría Kipling, eso es otra historia.
2. El acto del 30 de junio de 1988 fue declarado cismático, pues Marcel Lefebvre consagró 4 obispos sin mandato pontificio.
Esto llevó a que Juan Pablo II publicara el motu proprio
Ecclesia Dei, donde calificó el acto como acto cismático.
3. El problema no fue la liturgia, sino la ruptura de la disciplina fundamental de la Iglesia (desobediencia a la autoridad superior): solo el Papa puede autorizar consagraciones episcopales. Por ello, Lefebvre y los obispos consagrados incurrieron en excomunión automática (latae sententiae).
4. Pero, la excomunión fue levantada en 2009: ya no estaban excomulgados, pero su situación canónica seguía irregular. Benedicto XVI explicó que el objetivo era facilitar la reconciliación.
5. Roma ha evitado declarar que la FSSPX sea un cisma formal como tal, porque reconocen al Papa como legítimo, rezan por él en cada Misa, no han creado una jerarquía paralela universal (como sí ocurre en verdaderos cismas históricos: Ortodoxos).
6. Pues, un cisma formal implica negar la autoridad del Papa o separarse de su comunión, cosa que la FSSPX dice no hacer. Luego, la administración de los Sacramentos son válidos pero ilícitos (con excepciones). Esto es muy importante teológicamente. Los sacerdotes de la FSSPX están válidamente ordenados, por lo que la Misa es válida. Pero, durante años fueron considerados ilícitos (realizados sin autorización). Después hubo dos cambios importantes:
- Confesión: en el Año de la Misericordia (2015),
Francisco concedió a los sacerdotes de la FSSPX facultad válida y lícita para confesar.
- Matrimonio: en 2017 el Vaticano permitió que puedan asistir válidamente matrimonios, con delegación del obispo. Por lo que, esto demuestra que Roma no trata a la FSSPX como a un cisma formal.
7. La FSSPX está en una situación canónica irregular, porque no tiene estatus canónico en la Iglesia,
sus sacerdotes no están incardinados legítimamente y ejercen el ministerio sin misión canónica ordinaria. Por eso Roma sigue intentando regularizarla, pues durante años ha habido negociaciones doctrinales entre la FSSPX y la Santa Sede. Benedicto XVI incluso llegó a proponer una posible estructura: prelatura personal similar a la del Opus Dei.
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2. Tras la promulgación del nuevo misal por Pablo VI en 1969 mediante la constitución apostólica Missale Romanum, la expectativa práctica en muchas diócesis era que el misal anterior dejara de usarse. Pues, muchos obispos pensaron e interpretaron que el nuevo misal sustituía al anterior y que la antigua misa debía desaparecer progresivamente. Así, en pocos años prácticamente desapareció de parroquias y seminarios. Y cuando todo apuntaba a que el rito romano antiguo desaparecería completamente, varios acontecimientos inesperados cambiaron el curso de la historia.
3. La primera resistencia inesperada: a comienzos de los años 70 surgieron grupos de fieles que pedían conservar la misa tradicional. Uno de los episodios más curiosos ocurrió en Inglaterra. En 1971, intelectuales y artistas —muchos de ellos no católicos— pidieron al Papa que permitiera conservar el rito antiguo por su valor cultural. Entre los firmantes estaba la escritora: Agatha Christie. La petición fue enviada a Pablo VI y devino el famoso “indulto Agatha Christie”.
4. Al mismo tiempo, el papel de Marcel Lefebvre fue providente y fundó la Fraternidad Sacerdotal San Pío X para formar sacerdotes según la tradición anterior al Concilio. Esto contribuyó a que el rito antiguo no desapareciera completamente, porque siguió celebrándose en sus seminarios y capillas.
5. El cambio de actitud en Roma fue tras el conflicto de 1988 y las consagraciones episcopales de Lefebvre, pues Juan Pablo II promulgó el motu proprio Ecclesia Dei. En él pidió a los obispos que facilitaran el acceso al rito antiguo a los fieles que lo solicitaran. Además permitió crear comunidades tradicionales como la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro.
6. El paso más importante lo dio Benedicto XVI en 2007 con Summorum Pontificum. En este documento afirmó algo históricamente decisivo: el misal de 1962 nunca fue jurídicamente abrogado. Por eso lo llamó "forma extraordinaria del rito romano" y permitió que cualquier sacerdote pudiera celebrarlo sin permiso especial del obispo.
Esto provocó un renacimiento del rito tradicional en muchas partes del mundo.
7. Pero, se ha dado el giro reciente en 2021 de Francisco con Traditionis Custodes. Este documento restringió nuevamente el uso del rito antiguo, argumentando que en algunos lugares se había convertido en un signo de rechazo al Concilio Vaticano II.
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Está seguro de lo que dice?
PF
Se puede estar a favor del Concilio como documento magisterial de la Iglesia, pero luego se puede denunciar que algunas frases de algunas actas son bastante problemáticas y que se pueden interpretar mal... y todo ésto por el bien de la Iglesia y de las almas.
Tiene lógica porque el Concilio fue el resultado de unas luchas internas brutales (como se cuenta en el famoso libro "el Rihn desemboca en el Tiber"), y esa "batalla de los textos" como yo la llamo, la ganaron en gran medida los tradicionales, pero los progresistas consiguieron meter muchas cosas que si se interpretan mal (y es fácil interpretarlas mal) entonces pueden provocar terribles grietas doctrinales y pastorales en la Iglesia, y eso creo yo que es lo que ha pasado en no pocos casos.
Que yo sepa Pablo VI le concedió finalmente a Mons. Lefebre una audiencia, y en ella ante las quejas del Papa, Lefebre le dijo: "No estoy en contra del Concilio, sino de alguna de sus actas". Eso es matizar, y creo que de eso estamos hablando, no del Concilio en su totalidad ni de su legitimidad como documento Magisterial, sino de cómo se redactaron algunas de sus actas. No es estar de acuerdo ó no, sino centrar bien el debate.
El tema de la libertad religiosa es para mí FUNDAMENTAL en la crisis actual de la Iglesia que "casualmente" tuvo un desarrollo geométrico después del Concilio. El documento Nostra Aetate es sin duda interpretable de manera heterodoxa, y creo que ese peligro no puede seguir en un documento Conciliar sin ser matizado. Es por lo que aboga Monseñor Schneider, que se matice con un documento adicional ó que incluso se modifique desde la máxima Autoridad, en bien de la Iglesia para evitar malas interpretaciones (que se han hecho ya no pocas veces).
Hay que decir que la "revolución" litúrgica no es del Concilio, sino de un lustro después.
Creo que a la FSSPX le podría ser suficiente que Roma interpretara públicamente de manera muy ortodoxa y según la Doctrina milenaria e inmutable estas actas problemáticas ó mal interpretables del Concilio, para el bien de la Iglesia y de las almas. Es lo que afirma Mons. Schneider y estoy completamente de acuerdo con él. En el tema de la falsa libertad religiosa y del falso ecumenismo esto es vital.
Una cosa es estar totalmente en desacuerdo con la DESOBEDIENCIA de la FSSPX, muy dudosa en conciencia a estas alturas y además ordenando obispos en contra de la voluntad del Papa, y otra cosa es negar los problemas que nos han llevado a la peor crisis de toda la historia de la Iglesia, y una crisis que ni mucho menos ha concluido, aunque creo que ya queda poco, bendito sea Dios.
Se puede estar a favor del Concilio como documento magisterial de la Iglesia, pero luego se puede denunciar que algunas frases de algunas actas son bastante problemáticas y que se pueden interpretar mal... y todo esto por el bien de la Iglesia y de las almas.
Tiene lógica porque el Concilio fue el resultado de unas luchas internas brutales (como se cuenta en el famoso libro "el Rihn desemboca en el Tiber"), y esa "batalla de los textos" como yo la llamo, la ganaron en gran medida los tradicionales, pero los progresistas consiguieron meter muchas cosas que si se interpretan mal (y es fácil interpretarlas mal) entonces pueden provocar terribles grietas doctrinales y pastorales en la Iglesia, y eso creo yo que es lo que ha pasado en no pocos casos.
Que yo sepa Pablo VI le concedió finalmente a Mons. Lefebvre una audiencia, y en ella ante las quejas del Papa, Lefebvre le dijo: "No estoy en contra del Concilio, sino de alguna de sus actas". Eso es matizar, y creo que de eso estamos hablando, no del Concilio en su totalidad ni de su legitimidad como documento Magisterial, sino de cómo se redactaron algunas de sus actas. No es estar de acuerdo ó no, sino centrar bien el debate.
El tema de la libertad religiosa es para mí FUNDAMENTAL en la crisis actual de la Iglesia que "casualmente" tuvo un desarrollo geométrico después del Concilio. El documento Nostra Aetate es sin duda interpretable de manera heterodoxa, y creo que ese peligro no puede seguir en un documento Conciliar sin ser matizado. Es por lo que aboga Monseñor Schneider, que se matice con un documento adicional ó que incluso se modifique desde la máxima Autoridad, en bien de la Iglesia para evitar malas interpretaciones (que se han hecho ya no pocas veces).
Hay que decir que la "revolución" litúrgica no es del Concilio, sino de un lustro después.
Creo que a la FSSPX le podría ser suficiente que Roma interpretara públicamente de manera muy ortodoxa y según la Doctrina milenaria e inmutable estas actas problemáticas ó mal interpretables del Concilio, para el bien de la Iglesia y de las almas. Es lo que afirma Mons. Schneider y estoy completamente de acuerdo con él. En el tema de la falsa libertad religiosa y del falso ecumenismo esto es vital.
Una cosa es estar totalmente en desacuerdo con la DESOBEDIENCIA de la FSSPX, muy dudosa en conciencia a estas alturas y además ordenando obispos en contra de la voluntad del Papa, y otra cosa es negar los problemas que nos han llevado a la peor crisis de toda la historia de la Iglesia, y una crisis que ni mucho menos ha concluido, aunque creo que ya queda poco, bendito sea Dios.
2. “Se exhorta a los sacerdotes a sustituir gradualmente el Misal de Juan XXIII por la nueva edición aprobada por la Santa Sede.” — Circulares episcopales italianas, 1968–1969.
3. “A partir de ahora, toda parroquia deberá celebrar la Misa según el nuevo Misal; el uso del Misal de Juan XXIII se reserva solo a casos excepcionales y deberá solicitar autorización expresa del Ordinario.” — Carta del Arzobispo de Milán a los párrocos, 1969.
4. Pues, muchos obispos, especialmente fuera de Roma, emitieron documentos pastorales categóricos. Este tipo de redacción reforzó la percepción de prohibición, aunque legalmente el Vetus Ordo seguía siendo válido, pero restringido bajo autorización episcopal. Marcel Lefebvre escribió en su libro “Le Salut de l’Église” (1974): “El Misal antiguo ha sido suprimido de hecho en la mayoría de los lugares, y los fieles que lo aman deben pedir permiso especial para poder participar en él.” Aquí queda clara la percepción de que “reemplazar” equivalía a prohibición práctica.
Tiene lógica porque el Concilio fue el resultado de unas luchas internas brutales
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Fernando,
dices que el Concilio fue “el resultado de unas luchas internas brutales”. La frase suena épica, casi cinematográfica: cardenales cruzando espadas teológicas en los pasillos, bandos irreconciliables, una Iglesia partida en dos. El problema es que cuando uno mira los números reales de las votaciones, la película se desinfla un poco.
Tomemos los documentos principales del Concilio Vaticano II.
Las cuatro constituciones se aprobaron con estos resultados:
Sacrosanctum Concilium: 2147 a favor, 4 en contra → 99,8 %.
Lumen Gentium: 2151 a favor, 5 en contra → 99,8 %.
Dei Verbum: 2344 a favor, 6 en contra → 99,7 %.
Gaudium et Spes: 2307 a favor, 75 en contra → 96,9 %.
Es decir: incluso el documento “más controvertido” terminó con casi un 97 % de aprobación.
Vamos a los decretos. Ahí encontramos cifras del mismo estilo:
Christus Dominus: 99,9 %.
Perfectae Caritatis: 99,8 %.
Optatam Totius: 99,9 %.
Apostolicam Actuositatem: 99,9 %.
Ad Gentes: 99,8 %.
Presbyterorum Ordinis: 99,8 %.
Incluso el documento que más resistencia tuvo, Inter Mirifica, salió con 92,3 % de votos favorables.
En resumen: si uno hace el promedio, los textos del Concilio se aprobaron con alrededor de un 99 % de apoyo episcopal.
Ahora bien, Fernando, si eso es el resultado de unas “luchas internas brutales”, entonces debemos revisar la definición de brutalidad. Porque en casi cualquier parlamento del mundo un 60 % ya se considera una victoria cómoda; un 70 %, aplastante. En el Concilio, en cambio, estamos hablando de 98–99 % de consenso entre más de dos mil obispos de todo el planeta.
Que hubiera debates, tensiones y borradores discutidos, por supuesto. Eso se llama deliberación. Pero convertir ese proceso en una especie de guerra civil teológica permanente es, siendo suaves, una dramatización bastante creativa, siendo caritativo con tu falsa narrativa habitual, Fernando
Así que sí, Fernando: hubo discusiones, comisiones, correcciones y votaciones.
Lo que no hubo —al menos si nos guiamos por los datos finales— fue ese escenario de fractura brutal que algunos imaginan.
Los números, con su poco romanticismo habitual, suelen ser bastante claros.
2. De votar el Vaticano II pasó a botarlo, al menos parcialmente. Criticó el desarrollo general del Concilio: “Sin embargo, es cierto que el Concilio fue desviado de sus objetivos por un grupo de conspiradores, y que nos es imposible participar en esta conspiración, aunque pueda haber muchas declaraciones satisfactorias en el Vaticano II.
Los buenos textos han servido de cobertura para hacer aceptar y aprobar textos que son trampas, equívocos y desprovistos de significado claro.” I Accuse the Council (1976).
3. Criticó el ecumenismo conciliar, el decreto Unitatis Redintegratio: “Esta afirmación contiene un error: una comunidad, en cuanto comunidad separada, no puede gozar de la asistencia del Espíritu Santo.”
4. Declaración sobre los documentos conciliares: en una entrevista publicada en 1982 dijo: “No he firmado todos los documentos del Vaticano II, porque el primero, el relativo a la ‘religión y la libertad’, no lo firmé.
El otro, el de Gaudium et Spes, tampoco lo firmé. Acuso al Concilio de error en estas resoluciones, principalmente en las relativas a la religión y la libertad y a La Iglesia en el mundo moderno.”
5. Sobre la declaración Dignitatis Humanae: “Esta declaración fue considerada como una concesión a las ideas liberales, masónicas y progresistas.”
6. Sobre la crisis posterior al Concilio, en una conferencia de 1976: “Me niego a contribuir a la destrucción de la Iglesia, porque ahora están destruyendo la Iglesia. Este Concilio da los mismos derechos al error que a la verdad. ¡Eso es imposible!”.
7. Las citas de Marcel Lefebvre muestran que sus críticas al Concilio Vaticano II se centraban sobre todo en la ambigüedad doctrinal en algunos textos conciliares; Ecumenismo, especialmente el enfoque del decreto Unitatis Redintegratio;
Libertad religiosa, formulada en Dignitatis Humanae; y la recepción posconciliar, que él veía como causa de la crisis en la Iglesia. Y es curioso, que 60 años después del Vaticano II, con independencia de Lefebvre y los lefebvrianos, exista esta percepción y la realidad sea tan tozuda con Parroquias, Seminarios y Monasterios de 7,8 ó 9 siglos cerrando y lo floreciente tradi perseguido y Seminario cerrados. Hasta Benedicto XVI tuvo que salir a combatir la hermenéutica de la ruptura y reconocer posturas de Lefebvre. El tiempo quita y pone razones. Y lo evidente es que hay algo desde el Vaticano II que no encaja bien el la edificación de la Iglesia.
2. Firmar un documento conciliar después de su proceso, no significaba necesariamente aprobación absoluta de cada frase, sino aceptar el documento promulgado por el Papa. Muchos obispos votaron placet iuxta modum (“sí, con reservas”).
Por eso historiadores del concilio señalan que: “Las firmas no implicaban que los obispos estuvieran plenamente de acuerdo con todo el contenido, sino que aceptaban el documento promulgado por la autoridad del Papa.”
3. Esto es, muchos obispos votaron a favor por comunión con el Papa: autoridad suprema que promulga. Así, años más tarde, Lefebvre explicó que había firmado porque el Papa promulgaba los documentos, pero que tenía reservas doctrinales. En una entrevista dijo: “Firmamos porque el Papa nos lo pidió; pero eso no significa que aceptemos las ambigüedades que contienen ciertos textos.”
4. Las votaciones finales del Concilio fueron abrumadoramente mayoritarias más por comunión con el Papa que por criterio subjetivo. Lefebvre no estuvo entre los pocos votos negativos en la votación final, lo que indica que aceptó el texto promulgado.
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Estimado Fernando
Primero, es falso. Estuve en el IVE y puedo dar testimonio de la falsedad de lo que UD dice.
Segundo, que tiene que ver lo que UD escribe con este posteo?
En Dios
PF
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