Gracias a Dios

Como ayer, 22 de agosto, era la fiesta de Santa María Reina, me acordé de lo que pensé la primera vez que vi a la que ahora es mi mujer: así debía de ser la Virgen María.

Por supuesto, era un pensamiento hiperbólico, porque nadie puede igualar a la Madre de Dios, pero no era desatinado. Mi futura esposa se parecía a un bello cuadro renacentista de la Madonna como una gota de agua a otra. No solo físicamente, sino también, en especial, por su aire de delicadeza, inocencia y sencillez.

Las mujeres católicas son hijas de la Virgen y, si son buenas hijas, se parecen a su Madre. Cada vez que se arrodillan para rezar como hacía la Doncella de Israel, leen la Escritura que con tanta admiración profetizó su maternidad divina o reciben el Cuerpo y la Sangre del Salvador que Santa María llevó en su seno, van transformándose a su imagen. Su modestia, su alegría, su fortaleza, su humildad, su belleza y su gracia las han aprendido de su Madre, porque, lo sepan o no, han salido a ella.

Aunque no hayan sido preservadas por completo del pecado como la Purísima, están también llamadas a dejarse llenar por la gracia de Dios como hizo nuestra Señora. Por eso, cuando reciben el perdón de Dios en el confesionario, se puede ver en su rostro un brillo bautismal y sobrenatural que supera la belleza de este mundo. Yo lo he visto en mi esposa y doy testimonio de ello. En ese momento, son un icono mucho más fiel de la Inmaculada, la Toda Santa, que todos los cuadros pintados por manos humanas.

Nadie debería casarse si no vislumbra en su novia al menos un eco de lo que debía de ser nuestra Señora. Solo así su futura familia, en medio de todas sus debilidades, podrá asemejarse a la Sagrada Familia de Nazaret. Yo descubrí ese eco, lo sigo descubriendo hoy en mi esposa y doy gracias a Dios por lo bueno que ha sido conmigo.

9 comentarios

  
Feri del Carpio Marek
Que buen artículo
24/08/26 2:24 AM
  
Haddock.
Siempre digo que nunca una mujer está tan bella como cuando reza...
y nunca tan fea cuando sudando con rostro contraído toma el sol.

24/08/26 8:20 AM
  
Carlos Dorado
Qué acertada reflexión. Gracias Bruno.
24/08/26 12:02 PM
  
Camino
"han salido a Ella". ¡Qué bendición de testimonio como esposo, muchas gracias!

La belleza de María nos eleva a Dios.
Tota pulchra es, Maria,
et macula originalis non est in te.
Tu gloria Jerusalem,
tu laetitia Israel,
tu honorificentia populi nostri,
tu advocata peccatorum.
¡Oh! Maria, virgo prudentissima,
mater clementissima,
Ora pro nobis,
intercede pro nobis
ad Dominum Jesu Christum.
24/08/26 4:20 PM
  
M.Hinojosa
Que bonito Bruno. Danos Señor la gracia de encontrar una mujer así. Sencilla, inocente y con un gran amor a tí. Y haz mi corazón semejante al tuyo. Salvando la distancia que tú eres lo más grande y Santo. Y yo soy muy pequeño, limitado, un pobre pecador.
24/08/26 7:19 PM
  
Daniel
Vaya hombre. Pues a mí mujer le gusta tomar el sol, y tiene muchas arrugas... Pero, para mí, sigue siendo la mas bella. ; )
(Estoy de acuerdo, después de la Misa y de confesarse, aún es más bella)
25/08/26 6:28 AM
  
Cuervo negro
Bellísima reflexión. Bendito por el regalo que Dios te dio con tu esposa, conyuge y consorte. Y gracias por seguir con el libro del buen dominico irlandés. No pretendía presionar, sólo bromear. Perdón y gracias. Y cuando esté,espero superar mi tendencia al tsondoku, y no sólo comprar el libro sino leerlo también. Y con gusto. Bendiciones a la familia.
28/08/26 1:11 AM
  
Octavio
Preciosa reflexión
01/09/26 2:26 PM
  
M.V
¡qué alegría, Haddock!
Nos tenía con el alma en vilo... ¡Gloria a Dios por la belleza de María, reflejada en todas las almas fieles!
03/09/26 9:52 PM

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