21.03.22

Andrés Garrigó, director de Corazón de Padre: “Con la película pido a S. José conversiones y vocaciones"

Andrés Garrigó ha dedicado la mayor parte de su vida al periodismo escrito. Su etapa más larga, casi treinta años, transcurrió en Bruselas como corresponsal de La Vanguardia y ABC para asuntos europeos, y luego como director “Europe Today” una agencia internacional especializada en temas de Familia y Vida, dirigida a medios. En esa época –años 70-80- prestó su ayuda a los pioneros del movimiento Pro Life, como el Dr. Lejeune, el Dr. Wilke, Fr. Paul Marx y otros. Luego, a partir del año 2000, dio el salto al sector audiovisual con Goya Producciones, una etapa de más de 20 años, con una perspectiva más elevada y universal.

En esta entrevista reflexiona sobre su último documental Corazón de Padre sobre la gigantesca figura de San José, que se acaba de estrenar en los cines el 18 de marzo.

¿Por qué decidieron en Goya producciones realizar un documental sobre el Santo Patriarca coincidiendo, al menos el rodaje, con el Año de San José?

En estos tiempos en que la figura del padre está siendo tan desacreditada y atacada, esta película nos muestra a un José que ejerce de padre y de esposo con la mayor perfección, delicadeza, cariño… y con una humildad no reñida con la autoridad. Uno de los padres de familia que entrevistamos nos decía que “el demonio intenta que el padre haga de todo menos de padre".

Hoy el Patriarca desmentiría esa propaganda diabólica que trata de destruir la familia. Uno de los títulos de San José, como subraya el P. Calloway en el film, es precisamente: Terror de los Demonios. Ellos le huyen por el poder que le dan su Hijo y su Esposa. Y porque es todo humildad y pureza, lo contrario de Lucifer…

La coincidencia con el Año de San José no fue buscada. Llevábamos ya medio año trabajando en el proyecto cuando Francisco tomó esa decisión.

El Santo Padre reivindicó, a través de la Carta apostólica ‘Patris corde’ (con ‘Corazón de padre’), el valor de su figura. ¿Cuándo decidieron que el documental se titulase así?

El título solemos ponerlo ya avanzada la producción. En este caso, viene a ser un guiño a la aportación de este Papa, que sigue la tradición josefina de sus predecesores. Desde Pío IX, la Iglesia, y los santos más recientes, han puesto a José en lo más alto, después de la Virgen. Pero muchos no se han enterado. No le visualizan como un amigo o un padre amoroso que desea ayudarles, y que lo hace espléndidamente, como se muestra en el film.

¿Qué supone este trabajo en la trayectoria de la productora?

Para mí supone completar la “trilogía de Goya", que se corresponde con la Trinidad de la tierra: Jesús ("Corazón Ardiente"), María (Fátima, él Ültimo Misterio", y José (Corazón de Padre). Por lo demás, José María Zabala, dijo que “ésta es la mejor película de Goya Producciones". Yo no lo sé. Lo que si sé es que le pusimos mucho cariño.

¿Por qué han realizado este grandísimo esfuerzo desplazándose a los cinco continentes para descubrir santuarios, fiestas, devociones…?

No pudimos viajar todo lo que quisimos por culpa del covid, pero donde no nos dejaron entrar, como en Canadá, rodamos con una televisión católica local. Precisamente allí, en Montreal, está el mayor Santuario del mundo dedicado a San José. Y allí vivió san André Besette, al que se le atribuyen 10.000 milagros por intercesión de San José.

Pero sobre todo son impactantes los testimonios de gente a la que San José ha cambiado la vida. ¿Cómo ha sido el proceso de selección de estas personas?

Mucha gente está admirada y nos pregunta cómo hemos conseguido testimonios tan potentes. Mentiría si dijera que no nos ayudó la Providencia, o directamente San José. No teníamos ni idea de la existencia de esas “joyas". Pero, si preguntas mucho a muchos, y rezas, al final, salen. Y salieron tantas, que tuvimos que dejar en el tintero casi la mitad.

¿Cómo es su devoción personal a San José y como le ha ayudado en su vida espiritual difundir las glorias de José?

Llevo muchos años invocando a San José. Pero este film me lo ha puesto más cercano, más vivo, más íntimo.

¿Qué es lo que aporta de novedoso este documental en relación a todo lo que se había hecho hasta ahora sobre San José?

No conozco ninguna producción en el mundo que abarque todo lo que ofrece “Corazón de Padre", tanto desde el punto de vista de los milagros, patrocinios, devociones, como de la profundidad de su contenido teológico y escatológico.

¿En qué medida esperan que este trabajo contribuya a popularizar la devoción a San José en todo el mundo?

En la medida en que se difunda, por ejemplo reenviando esta entrevista. Pero ante todo, en la medida que Dios quiera.

Decía Santa Teresa que no recordaba cosa que hubiese pedido a San José que no le hubiese concedido. ¿Qué le ha pedido usted al virginal esposo de María?

Le he pedido, sobre todo, conversiones y vocaciones, que tanta falta hacen.

¿En qué ciudades se va a proyectar? ¿Cuándo saldrá en DVD?

Esto varía de semana en semana. Lo mejor es consultar la web www.corazondepadre.es

Por Javier Navascués

12 comentarios

  
Lucía Victoria
La fuimos a ver ayer, en familia. Me gustó muchísimo y la recomiendo a todo el mundo. Quizás no sea la más apropiada para los niños más pequeños, porque es formato documental, pero merece mucho la pena verla. Y muy especialmente por quienes sean padres (varones) de familia, porque esta película supone un contraataque cultural muy fuerte frente a la distorsionada concepción que el mundo moderno parece querer arrojar sobre la figura del padre, los cuales creo que tienen muchos motivos para sentirse reforzados con esta película. Seguro que tocará muchos corazones.

Como siempre, las películas de Goya Producciones no defrauda.
21/03/22 11:48 AM
  
Lucía Victoria
¡Ite ad Ioseph!
21/03/22 11:59 AM
  
Lector
Las vocaciones hay que currárselas. Dios no va a concederlas ni en sueños a quienes presumen ya casi artísticamente de hacerlo todo por su cuenta y sin necesidad de Él, y saltándose Sus mandatos por racimos todos los días. Ni con películas, ni con colectas, ni con súplicas de boquilla. Hemos tenido ya más de cincuenta años para comprobarlo.
21/03/22 2:04 PM
  
hornero (Argentina)
“Desde Pío IX, la Iglesia, y los santos más recientes, han puesto a José en lo más alto, después de la Virgen”.

“No conozco ninguna producción en el mundo que abarque todo lo que ofrece “Corazón de Padre", tanto desde el punto de vista de los milagros….como de la profundidad de su contenido teológico y escatológico.”

Me permito añadir: cosa asombrosa, María es esposa de José según la Ley, y Esposa del Espíritu Santo por designio divino.

María al ser Madre de Cristo, Éste asumió toda la creación en Sí (Col 1, 17), esto es, ángeles, hombres y cosmos. Por ello, María se constituyó Madre de todo lo creado: ángeles, hombres y cosmos. Por esto, también es Madre de su Esposo José en el orden hipostático de Cristo.


21/03/22 3:59 PM
  
Marta de Jesús
Hemos de ir recuperando a nuestros amorosos cristianos. Ni talibanAs ni talibanEs. En la formación del resto fiel 💓✝️🕊️🛐, esto será vital, como vital es la figura del padre. Pidamos padres y esposos como San José.

Los #neopaganos gnósticos orientalizados# de nuestras latitudes, de seguir así, no tendrán familias, porque sencillamente se están dedicando a promover aberraciones sexuales. Me consta que no les importa porque su visión de futuro está en Bonobolandia, donde los vínculos afectivos desaparecen en favor de vínculos sexuales...puaj. Desconozco que se impondrá después, ya que una sociedad así no tiene futuro. Una filósofa muy conocida comentó en un artículo en ReL, que cree que a esa degeneración no se impondrán los musulmanes, como otros piensan, ya que implicaría un retroceso que en nuestras latitudes no ve posible. Pues no sé...

No es un tiempo fácil. Pero es un tiempo precioso. No podrán con nosotros, sobreviviremos, y algunos pedimos mantenernos como resto fiel a pesar de las dificultades. ¿Habrá Fe cuando Cristo vuelva? Creo que en este tiempo clave Dios Padre nos muestra que Él así lo quiere; es decir, sí. Así lo creo firmemente.
21/03/22 5:13 PM
  
Martin
que la Familia y sus valores, escalen al predilecto lugar que merecen, en una sociedad vital y espiritualmente sana

que seamos humildes y honrados como Cristo nos enseña, para ser dignos algún día, de ser llamados criaturas del Padre, seguidores de su Hijo, y recipientes de inspiración espiritual superlativa
21/03/22 10:47 PM
  
Martin
que nos mantengamos puros y castos, para saber ver y elegir, y que nos vean y elijan muy bien

que la sociedad forje Familias mas fuertes y estructuradas, y entendamos en inmenso bien que hacemos
21/03/22 10:56 PM
  
Martin
que volvamos a ser dignos de ser cristianos, que el Señor nos honre de tal maneta
21/03/22 11:04 PM
  
Vladimir
El Concilio Vat. II, prefiere llamar a María "Templo del Espíritu Santo", más no Esposa, pues el Espíritu Santo no tiene Esposa.
María es "MADRE" de Dios, eso sí.
22/03/22 1:26 PM
  
hornero (Argentina)
Vladimir: como si dijera que Dios no tiene Madre. Que se prefiera emplear un Título de María a otro, no invalida que sea Esposa del Espíritu Santo, como la ha invocado siempre la Iglesia. En un Mensaje dado por la Virgen al P. E. Gobbi (Movimiento Sacerdotal Mariano)nos pide recitemos con frecuencia esta oración: “Ven Espíritu Santo, ven por la poderosa intercesión de María Santísima, tu amadísima Esposa”.



22/03/22 3:37 PM
  
gustavo perez
Quizá no se ha recordado como debiera a santos que han enfatizado en la devoción a san José. Junto a santa Teresa de de Jesús, la santa de Ávila, la reformadora del Carmelo en el siglo XVI, hay que destacar a un santo muy reciente: san Andrés Bessette, del Canadá. Propagó e hizo patente, con sus milagros, obtenidos a instancias de san José la importancia, la realidad y la efectividad de la devoción al padre nutricio de Jesús. Vale la pena destacar y dar a conocer a este santo cuando acaba de pasar el año dedicado a san José.
22/03/22 3:40 PM
  
Vladimir
"A Jesús, por María y José", decía San Andrés Bessette.
28/03/22 4:30 PM

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20.03.22

El Capítulo de Montserrat peregrina desde la catedral de Barcelona al Santuario de San José de la Montaña

San José, terror de los demonios, ruega por nosotros. Con esta combativa jaculatoria arranco esta sencilla crónica, sobria como el tiempo cuaresmal y modestamente acicalada, pero henchida de amor josefino. La pongo a los pies del santo patrono de la Iglesia Universal para que contribuya a cantar las glorias de José al mundo entero.

El Capítulo de Nuestra Señora de Montserrat está preparando a conciencia la peregrinación a Covadonga, que organiza Nuestra Señora de la Cristiandad, y que tendrá lugar, Dios mediante, del 23 al 25 de julio de este año. La preparan a conciencia en dos aspectos: espiritual y corporal, puesto que somos unión substancial de alma y cuerpo. La peregrinación no debe ser flor de un día, sino un ramillete de buenos propósitos recolectados con esmero durante todo el año.

No es el sueño de una noche de verano, que también, sino la entusiasmante realidad del Chartres español que se abre paso con más fuerza que nunca entre la maleza del siglo. No importan las punzantes dificultades que se presenten durante el curso si se sabe poner sobre las espinas de dolor rosas de conformidad. Todos los primeros sábados de mes celebran la Santa Misa tradicional del Capítulo en el convento dominico de Santa Catalina. El último se aderezó con el virginal aroma del Santo Rosario y una grave meditación cuaresmal para estimular las papilas del alma y combatir la atonía espiritual. En definitiva para afinar el sonido de nuestra sintonía con Dios, la ITV de nuestro motor católico.

En está ocasión, coincidiendo con la solemnidad de San José, organizaron una sencilla romería urbana siguiendo las huellas del Santo Patriarca en la ciudad condal. El Capítulo invitó a varios componentes del grupo Lazos de Amor Mariano (LAM) fundado por José Rodrigo Jaramillo. El objetivo del grupo es a partir de una experiencia profunda con Jesucristo, tener una vivencia radical de los compromisos bautismales, por la consagración total a Jesús por María, consumirse en ardor apostólico por la salvación de las almas.

Comenzó la jornada madrugadora con la visita obligada a la capilla de San José de la catedral de Barcelona, custodiada por la Cofradía de Maestros Carpinteros de Barcelona. Tras ofrecer al santo la romería y rezar brevemente en el emblemático templo barcelonés principió el rezo aguerrido del Santo Rosario. Con paso legionario enfilaron a buen ritmo la agraciada Rambla de Cataluña que buscaba la histórica capilla de Nuestra Señora de la Merced y San Pedro Apóstol, sita en calle Laforja y uno de los bastiones de la Tradición en Cataluña, por el que han pasado desde finales del siglo XVIII muchos santos sacerdotes, uno de los últimos, que más se recuerda, es el P. José Mariné, de feliz memoria.

En esta entrañable capilla el P. Emmanuel Pujol celebró una Misa tradicional solemne en honor al esposo de María. Sonó el órgano en todo su esplendor de la mano de Fray Xavier Català OP, mientras que Gerhard Eger llevaba la voz cantante en el coro.

Después de la Misa un breve vermut espiritual en liglesia de Nuestra Señora de Gracia y San José, también conocida popularmente como Els Josepets. De estilo barroco clasicista, fue construida entre 1658 y 1687 por el fraile carmelita descalzo Josep de la Concepció. Tras bajar las escalinatas de la iglesia la estridencia de grillos de claxon y motor fue eclipsada por la letanía de los santos, acordes de arpa angelicales en medio del mundanal ruido.

Como colofón la romería, como los ríos que van a dar al mar, concluyó en el Santuario de San José de la Montaña, en donde los peregrinos coincidieron con una procesión en honor al santo y con varios integrantes de los Jóvenes de San José. Ambiente de fervor festivo en el primer templo del mundo dedicado a San José. El Real Santuario de San José de la Montaña es un edificio neorrománico condimentado con elementos modernistas. Fue obra de Francesc Berenguer, colaborador habitual de Gaudí. La construcción del santuario fue impulsada por la Beata Petra de San José, que desde el Cielo habrá visto como su sueño continúa siendo una eterna realidad.

Las personas interesadas en participar en las próximas romerías y retiros en Cataluña pueden escribir a este correo: [email protected]

Por Javier Navascués

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19.03.22

Luis Bilbao habla de la metafísica como esencial para llegar a lo más profundo del conocimiento del mundo

Luis Andrés Bilbao Escotto es Maestro en filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México, actualmente doctorando en filosofía por la Universidad de Salamanca. Es experto en el área de la metafísica, especialmente respecto al pensamiento defendido y desarrollado por la tradición tomista. Asimismo, es también experto en lógica argumentativa, silogística y cálculo proposicional, y ha sido filósofo investigador autónomo para organizaciones como el Centro de Estudios de Familia, Bioética y Sociedad (CEFABIOS) de la Universidad Pontificia de México.

¿Qué entendemos por ‘metafísica’ y por qué es importante estudiarla para comprender la realidad?

La noción de ‘metafísica’, atendiendo el sentido estricto del término, se refiere a la base nuclear de todo ejercicio filosófico. Si podemos dar una descripción en términos sencillos, la metafísica será la rama de la filosofía que se encarga de estudiar y comprender los fundamentos básicos y universales de la realidad entera, en donde se llega al fondo más profundo de nuestro conocimiento del mundo según lo asequible para la razón natural.

Sin embargo, para comprender la noción en términos precisos, hay que atender su definición propia. La metafísica se define como la ciencia del ente en tanto ente. Esta definición fue primeramente enunciada por Aristóteles, precisamente en el ejercicio de explicarnos la naturaleza de esta disciplina, la cual, si bien había sido implícitamente practicada por pensadores previos, no fue descubierta formal y explícitamente como una ciencia propia sino hasta la llegada de Aristóteles. La tradición tomista, por su parte, trabaja también con esta definición y comprende su coherencia y corrección. La estructura de la definición está dada en términos de un género y su diferencia específica, y sobre tales bases podemos comprenderla debidamente.

Primero, notamos que la metafísica pertenece al género de las ciencias. En este sentido, la noción de ‘ciencia’ debe comprenderse en su sentido más estricto, a saber, como el conocimiento adquirido por medio de causas o principios. Toda ciencia, tan primaria o secundaria como se plantee, será estrictamente una ciencia en la medida en la que se dirija a causas o principios para alguna realidad que se presenta directamente a nuestra aprehensión. Asimismo, las causas o los principios pueden ser primarios o secundarios. Son primarios si se refieren a aquello que fundamenta la realidad básica del objeto estudiado, y son secundarios si se refieren a cualquier causa o principio que se da en el objeto estudiado pero sin que aquello lo fundamente simplemente como algo real, manteniendo tal fundamento como algo presupuesto. En el primer caso, la ciencia en cuestión es estrictamente filosófica, pues la filosofía es la ciencia de los primeros principios y las primeras causas; en el segundo, será una ciencia secundaria que irá especificándose según criterios añadidos. Dicho esto, la metafísica se posiciona dentro del género de las ciencias filosóficas, o, incluso, como el núcleo central de la filosofía, lo que queda más claro atendiendo su diferencia específica.

Segundo, respecto a la diferencia específica, la metafísica toma al ente en tanto ente como objeto propio. La noción del ‘ente’ (del latín ens, entis) significa: todo aquello que es, o bien, todo aquello que tiene ser (lo cual es ultimadamente equivalente a: todo aquello que existe o todo aquello que tiene existencia). Es sencillo notar, con base en la simple idea del ente, que toda ciencia estará dirigida, de un modo u otro, al ente, puesto que las ciencias estudian lo que existe. Pero la metafísica se distingue de otras ciencias porque, si bien toma al ente como objeto material de estudio, lo enfoca en tanto ente. Es decir, la metafísica se concentra en aquello que hace ente al ente, a diferencia de las otras ciencias que se concentran en aspectos posteriores y añadidos. La metafísica toma el aspecto más básico, universal y necesario de la realidad existente y concentra ahí sus estudios. Por lo mismo, su objeto material de estudio engloba la realidad entera, lo que es decir: todas las cosas independientemente de qué sean específicamente. Dicho de otro modo, la metafísica no se queda en cierto tipo de ente o en cosas determinadas en una especie con exclusión de otras, sino que, por su propia forma de estudio, abarca todas las cosas y cualquiera de estas. Consecuentemente, la entidad misma, en tanto principio fundamental, es el objeto formal de la metafísica, y de ahí se deriva su objeto propio, el cual se divide en dos principios fundamentales: primero, en la existencia o el acto de ser mismo de las cosas, y, segundo, en la esencia, pues todo acto de ser o de existir se recibe en una esencia, que es lo que el ente es. Paralelamente, el objeto material de la metafísica será, por lo tanto, la realidad entera, de donde se podrán derivar sus objetos adecuados.

Según la etimología, el término ‘metafísica’ (del latín metaphysica, y este del griego μετὰ [τὰ] φυσικά) alude a “más allá de la naturaleza”.

El nombre “metafísica” es el que comúnmente usamos para referirnos a la ciencia del ente en tanto ente. Etimológicamente, la palabra significa “más allá de la naturaleza”, y esa idea es, sin duda, adecuada. Pero es oportuno aclarar cuál fue la intención original con la que se acuñó el término. Según se aprecia en los textos de Aristóteles, que es aquel que descubrió esta ciencia, él no llega a usar el nombre “metafísica”, sino que se refiere a esta ciencia como “filosofía primera”. Fue tiempo después, según nos cuentan los historiadores, cuando Andrónico de Rodas, haciendo una colección y clasificación de los escritos de Aristóteles, acuñó el término “metafísica” con la intención de posicionar estos textos como aquellos que venían después de los escritos de la física, ya que el prefijo griego “meta” admite distintas acepciones (tales como “más allá”, “después”, “a través”, entre otras).

Hay ciertas controversias respecto a la verdadera intención de Andrónico. Es difícil determinar históricamente si acaso él posiciona estos textos como posteriores a la física de acuerdo con un criterio de posterioridad cronológica, o uno de posterioridad temática y pedagógica, o incluso uno de posterioridad lógica y sistemática. Afortunadamente, tal veredicto es filosóficamente innecesario, ya que el término “metafísica” es por sí mismo muy adecuado para nombrar a la filosofía primera. El prefijo “meta” puede comprenderse como “más allá”. En este sentido, la metafísica es la ciencia que va más allá de la física, entendiendo “física” como el equivalente griego del latín “natura”, que se refiere, principalmente, a aquello que se mueve. Por consiguiente, la metafísica es la ciencia que estudia incluso aquello que no se mueve, puesto que va más allá del movimiento, lo cual no implica que las cosas móviles estén fuera de toda consideración metafísica, sino que, en conformidad con su definición propia, la metafísica estudia todas las cosas, incluso las móviles, pero concentra su enfoque en los aspectos inmóviles que todo ente presenta. Si bien hay entes móviles, hay que comprender que lo que se mueve es el ente mismo, pero no se mueve su existencia ni su esencia, y así también sucede en otros aspectos, pues incluso el movimiento mismo no es aquello que se mueve, sino el ente capaz de moverse.

Como también explica santo Tomás, la metafísica puede comprenderse como “transfísica”, ya que se trata de un estudio que trasciende el movimiento y, consecuentemente, la naturaleza. Por esta razón, la metafísica no dirige su atención a las determinaciones específicas de la materia sensible, que es el principio según el cual un ente es actualmente móvil, sino a la forma sustancial y a aquello que se deriva de esta, como la cualidad y propiedades subsiguientes, y considera la materia solo indeterminadamente en tanto esta sea esencial para el ente en cuestión. Por ello, el objeto propio de la metafísica se comprende también como aquello que, o bien existe esencialmente sin materia, o bien puede o no requerir materia, en cuyo caso la atención se centra en los aspectos en sí mismos inmóviles.

El materialismo niega precisamente que exista algo más allá de la materia…

Efectivamente, el materialismo, como tesis general, se encarga de negar la realidad de lo inmaterial. Por supuesto, el término “materialismo” puede considerarse en distintos sentidos, pero todos ellos se basan en la idea de la materia como la realidad suprema. Las posturas materialistas más extremas sostienen que la materia es necesariamente lo único que existe, incluso negando la realidad sustancial de la forma, por lo cual estas posturas tienden a negar también la realidad de las sustancias compuestas, imaginando, así, que la única realidad sustancial se halla en los elementos más básicos de la materia, sobre lo cual solo habría yuxtaposiciones accidentales. Hay, sin duda, otras posturas también materialistas en otros sentidos. Sin embargo, todas ellas, en la medida en que sostengan cierta supremacía existencial para la materia, estarán cayendo en distintas contradicciones, y pueden ser efectivamente refutadas por distintas vías.

¿Cómo se puede demostrar la existencia de lo inmaterial y estudiar aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación empírica?

Para responder a esta pregunta, lo primero que hay que comprender es que la demostración no es el principal criterio epistémico de certeza. Todo aquello que pueda ser demostrado depende de lo que puede conocerse sin demostración. En este sentido, lo primero que podemos conocer es aquello que es por sí mismo evidente. En este nivel cognitivo básico, la realidad se presenta directamente a nuestra aprehensión de forma tal que nosotros, como sujetos cognoscentes naturalmente dispuestos con facultades cognitivas, simplemente la captamos. El intelecto, habiendo ya recibido información proveniente de objetos sensoriales, se encarga entonces de entender y comprender las realidades aprehendidas. Por ello, el intelecto humano no es una facultad que esté primariamente encargada de descubrir la realidad en su nivel más básico ni de demostrar su simple existencia, sino que se encarga de comprender gradualmente la realidad, la cual, en principio, se presenta directamente a nuestra aprehensión por vía de los sentidos.

Por supuesto, en el ejercicio racional de comprender aquello cuya existencia es evidente, es posible también descubrir racionalmente algunas “nuevas” realidades y demostrar la existencia de lo que no es directamente evidente, en un proceso racional que llega a la existencia de la causa, la cual puede estar directamente fuera de nuestra aprehensión, a partir de la evidencia del efecto. En este sentido, la demostración es, estrictamente, un acto racional, el cual se encarga de hacer conocido aquello que no nos resulta inmediatamente evidente, siempre a través de la proporción que esto último mantenga con alguna realidad que sea evidente de entrada y en sí misma. Por lo tanto, la base para la demostración, que serán las verdades autoevidentes, no necesita demostración ni podría necesitarla, pero no porque no podamos conocer su verdad, sino porque la conocemos en sí misma y con mayor certeza que aquello que depende de ella.

Comprendiendo este punto, podemos también comprender que la existencia básica de lo inmaterial no necesariamente precisa de ser demostrada.

La existencia de sustancias inmateriales requiere demostración, pues estas no son inmediatamente evidentes para nuestra conciencia, pero la realidad de ciertos accidentes inmateriales, como las ideas, es simplemente evidente. Desde luego, lo inmaterial no es evidente para los sentidos, ni directa ni indirectamente, pero sí lo es para el intelecto. Así pues, si hablamos de algo que es evidentemente inmaterial, como las ideas, tan solo comprendiendo lo que la noción contiene podremos saber que se trata de algo inmaterial, pues una idea, que existe en la mente, es universal y puede decirse de muchos, mientras que lo material y concreto es siempre singular. Sin embargo, es cierto que nuestra conciencia de lo inmaterial es menos clara que nuestra conciencia de lo material, por lo cual el conocimiento de realidades inmateriales suele ser más claro a través de un proceso de demostración indirecta, también llamada “reducción al absurdo”, en donde corroboramos la verdad de la proposición suponiendo la tesis contraria y mostrando que, de tal suposición, se deriva necesariamente una contradicción.

Esta misma proporción se utiliza para demostrar la existencia de lo inmaterial en niveles ascendentes. En este sentido, es cierto que estas realidades no son directamente accesibles a la investigación empírica, pero esto no supone un problema. La investigación empírica es cierto tipo de experimentación especializada y artificialmente construida al margen de las experiencias generales y cotidianas, normalmente recurriendo a instrumentos técnicos de observación. Este tipo de investigación es indudablemente valioso, pero su principal función es amplificar aquello que los sentidos captan. Por consiguiente, las conclusiones que de ahí se deriven, además de seguir siendo actos racionales (aun si fueron motivadas por observaciones especiales), estarán enfocándose en objetos sensoriales que en nada ponen en duda la realidad de lo inmaterial. Ningún tipo de instrumento amplificador de los sentidos, por sofisticado que sea, puede percibir lo que es inmaterial, porque eso compete al intelecto. Por lo mismo, la demostración de lo inmaterial, así como todo tipo de demostración metafísica, se lleva a cabo en la mente a partir de lo que esta abstrae y comprende de lo sensible, lo cual es completamente independiente de experimentaciones especializadas. Las conclusiones metafísicas y sus respectivos principios se mantienen siempre accesibles solo a la razón, pero acompañan todo tipo de experiencia, incluso si algunas personas nunca se percatan de ello. La investigación empírica, cualquiera que esta sea, presupone, de hecho, principios metafísicos, lo cual incluye realidades inmateriales, sin los cuales ni siquiera podría arrancar. La demostración de este punto se puede dar, conforme a lo que ya dijimos, a través de la prueba de la reducción al absurdo, por si acaso alguien quisiera ponerla en duda.

¿Por qué es necesaria una rama de la filosofía que estudie la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad?

Esta rama de la filosofía es necesaria en distintos sentidos. Primero, es necesaria porque constituye la base y esencia misma del ejercicio filosófico. Sin metafísica no hay filosofía, independientemente de que la presencia de la metafísica sea solo implícita. En esta misma proporción, la metafísica se mantiene necesariamente implícita también en todo tipo de investigación científica, desde las más abstractas matemáticas hasta ciencias más encaminadas a objetos muy específicos. Por tal razón, una debida comprensión de las bases de la metafísica, que se encargan de plantear los cimientos más básicos y universales de la realidad, es el fundamento central del conocimiento científico, sea filosófico o secundario. Asimismo, la metafísica es necesaria para todo aquel que persiga una sabiduría natural. La metafísica, al ser la más general y profunda de las ciencias asequibles a la razón natural, es también aquella que permite conocer más a través de menos, con lo cual también es la única ciencia que permite acceder a las causas últimas de la realidad entera cuando se recurre solo a la razón natural sin asistencia de la fe. Finalmente, la metafísica es la ciencia que nos dispone con el más sólido preámbulo de fe, con lo cual, partiendo de una metafísica correcta y coherente, el camino hacia la teología revelada y hacia la comprensión de las verdades de la fe parte de una base firme.

¿Cómo se puede negar hoy en día una ciencia que estudia conceptos como entidad, ser, existencia, objeto, propiedad, relación, causalidad, tiempo y espacio… cuando son los más profundos de la realidad?

Estrictamente hablando, la metafísica, que es la única ciencia propiamente encargada de estudiar estos conceptos en tanto tales, no se puede negar; ni hoy en día ni en tiempos pasados. Por supuesto, esto se refiere a la negación hecha con el entendimiento; la voz puede negar de todo, y puede negar incluso aquello que el entendimiento afirma, sin que el sujeto negador lo note, lo cual ha sucedido muchas veces en la historia del pensamiento humano. La filosofía “moderna” se encargó, en gran medida, de tratar de negar la viabilidad de la metafísica, desde las célebres sentencias de Kant y sus “críticas”, hasta las arbitrarias y autocontradictorias proposiciones de los positivistas, entre muchos otros ejemplos. Algunos no llegaban, tal vez, a negar la viabilidad total de la metafísica, sino que solo pretendían “ajustarla” de algún modo u otro. Hay distintas motivaciones que dieron pie a estos eventos históricos, y también habrá motivos para comprender por qué hoy en día hay quienes pretenden desentenderse de la primera filosofía. Si evaluamos cuidadosamente la viabilidad y veracidad de la metafísica en tanto ciencia, podremos notar que los ataques hacia esta solo plantean ideas que muestran, no que la metafísica sea desechable, sino que los detractores no comprenden aquello que critican. La viabilidad, necesidad y verdad de la metafísica se mantiene en sí misma inmune, tanto así que la propia metafísica muestra las contradicciones que cometen aquellos que la atacan, pues tan solo el hecho de negar la metafísica, puesto que se trata de negar la realidad misma de una ciencia, es en sí un ejercicio metafísico. Estos críticos pretenden cortar la rama que los sostiene, lo cual es una muestra más de la célebre frase atribuida a Étienne Gilson: “la metafísica siempre entierra a sus enterradores”.

¿Cuáles son las propiedades trascendentales y universales del ser?

El ser, entendido como “ente” o como “aquello que existe”, es un concepto analógico que se puede predicar de todo y que se posiciona como la base a la cual se reducen todas las nociones. Entendido como concepto, el ente presente una serie de propiedades que se derivan necesaria y simplemente de esta base. Decimos “propiedades” del concepto ‘ente’, ya que lo supuesto por estas se reduce a una y la misma realidad, por lo cual, en sentido estricto y respecto a la realidad concreta, estas propiedades son modos de ser comunes a todo ente. En sentido nocional, estas propiedades parten del concepto “ente” entendido como aquello que tiene ser (o que tiene existencia), y se predican del ente tan solo por ser, o por ser ente. Estas propiedades son las siguientes:

  • Cosa (indirectamente del latín “res”), lo cual adjetivamente se llama “real” (del latín “reale/realis”, como forma adjetiva de “res”), lo cual significa: que tiene esencia, pues todo aquello que existe, tan solo por existir, es lo que es.

  • Uno (del latín “unum”), lo cual significa: intrínsecamente indiviso, pues todo aquello que existe, en esa medida, no está dividido, aun si puede dividirse.

  • Algo (del latín “aliquid”), lo cual significa: que es ese mismo y no otro.

  • Verdadero (del latín “verum”), lo cual significa: que es adaptable al intelecto.

  • Bueno (del latín “bonum”), lo cual significa: que es deseable, especialmente en tanto fin.

  • Bello (indirectamente del latín “pulchrum”), lo cual significa: cuya sola aprehensión agrada.

Estas propiedades o, más estrictamente, modos de ser comunes a todo ente, precisamente porque son comunes a todo ente son también igualmente extensos y predicables de todo. Hay un orden lógico entre los conceptos, puesto que, en tanto nociones, son distintos y se derivan según un orden que va de lo afirmativo a lo negativo, y de lo absoluto a lo relativo. No obstante, en tanto conceptos son distintos, aun si son realmente lo mismo, razón por la cual las nociones, si bien no son sinónimas, son convertibles. Por ejemplo: todo ente es cosa y toda cosa es ente; todo ente es algo y todo algo es ente; todo ente es uno y todo uno es ente, y así sucesivamente. Asimismo, porque se predican de todo, estas nociones, al igual que el ente, trascienden géneros, lo que es decir que son más amplios que los géneros, incluso los supremos, y es por ello que se las llama “propiedades trascendentales”.

Háblenos de la importancia de distinguir claramente conceptos básicos como forma y materia, substancia y accidentes, acto y potencia.

La metafísica, concentrando su atención en la noción simple del ente, descubre una serie de principios fundamentales a partir de los cuales se despliega como ciencia. La conciencia de la realidad evidente del cambio es el punto de partida, lo cual, tras análisis y reflexión cuidadosos, permite descubrir los dos principios más fundamentales realmente presentes en todo aquello que existe. Estos principios son la base y la llave misma de la filosofía, y son los principios del acto y la potencia. Así pues, en tanto principios se comprenden del modo siguiente: algo está (o es) en acto cuando ya es; por su parte, algo está (o es) en potencia cuando aún no es pero puede ser. Estos principios son objetivamente innegables y su realidad, adecuación y necesidad se imponen en el intelecto cuando se analizan cuidadosamente. Es absolutamente necesario comprender y distinguir estos principios para todo ejercicio filosófico coherente, y también están presupuestos en todo tipo de ejercicio racional, incluso los prefilosóficos. Por lo mismo, también están presupuestos en cualquier ejercicio científico.

De la base de los principios del acto y la potencia se distinguen también los siguientes principios que van constituyendo el ejercicio metafísico. Dicho muy sintéticamente, en primer lugar, respecto a lo que existe, sea en acto o en potencia, podemos comprender que hay cosas que existen en sí mismas, como un humano, un perro, un árbol y demás, mientras que hay cosas que existen en otro, como el tamaño de un árbol, el color de la superficie de un fruto, etc. A las primeras llamamos “sustancias” y a las segundas “accidentes”. En esta proporción, las sustancias son el ente en el sentido más estricto, porque la sustancia existe en sí misma, y es en la sustancia donde existen los accidentes. La sustancia, por tanto, se relaciona con sus accidentes como la potencia se relaciona con el acto. Por ejemplo, un niño tiene cierto tamaño en acto, pero está en potencia respecto a un tamaño posterior, que existirá en él como accidente. En segundo lugar, podemos comprender que lo que está en potencia pasa al acto a partir de un principio que lo sostiene esencialmente de tal manera que, aun recibiendo un nuevo accidente, sigue siendo la misma sustancia. Hay, por tanto, un principio de actualidad para su esencia y uno de potencialidad para sostener posteriores accidentes. El principio de actualidad es la forma, mientras que el de potencialidad es la materia. Estos dos principios, proporcionados a los principios básicos del acto y la potencia, fundamentan el paso que hay entre la metafísica y la física.

Por tanto, es necesario comprender y distinguir entre los principios del acto y la potencia, como base fundamental, así como sus determinaciones en tanto sustancias y accidentes y formas y materia, precisamente porque estos principios son el núcleo de la filosofía y la raíz de donde pueden florecer doctrinas verdaderas y coherentes. Desatender estos principios es equivalente a divagar filosóficamente.

¿Cuáles son las preguntas fundamentales de la metafísica?

Dada la naturaleza de la metafísica como la ciencia del ente en tanto ente, las preguntas fundamentales giran en torno a la existencia y las esencias básicas de todas las cosas. Por tanto, partiendo de una captación directa de cosas evidentemente existentes, la metafísica se pregunta primero qué son, en sentido esencial, lo cual se comprende, en mayor o menor medida, a través del testimonio de su operación. Asimismo, sabiendo qué son o, al menos, algo respecto a cómo son, y tras haber también constatado directamente que existen, lo siguiente es comprender sus condiciones de existencia. ¿Cómo es que existen? ¿Podrían no existir? De ser así, ¿por qué existen de hecho? Este ejercicio nos va conduciendo hacia el descubrimiento de existencias que no son de entrada evidentes, incluso hasta llegar a la Causa Máxima, la cual es Causa de causas y en sí misma incausada, a saber: Dios mismo, comprendido filosóficamente como Acto Puro. Ahora bien, preguntar sobre las condiciones de existencia no es solo respecto a las sustancias, sino también respecto a los accidentes, incluso algunos muy intrigantes, como puede ser el conocimiento mismo.

¿Cómo es que el conocimiento existe en el sujeto?

La epistemología, cuando se analiza debidamente, es solo un aspecto de la metafísica, mismo que está encargado de establecer las condiciones de existencia del conocimiento. Por lo mismo, la metafísica también se encarga de comprender por qué la realidad misma, en el sentido de la constatación de la existencia básica del mundo externo, es en sí misma evidente. La metafísica se encarga de explicar cómo es que aquellos que pretenden demostrar la simple existencia del mundo, o criticar la existencia básica del conocimiento, entre algunos otros temas que fueron populares en la era moderna, no hacen más que razonar en círculos y de otras formas por demás inválidas.

Así pues, partiendo de las preguntas básicas sobre la esencia de las cosas y sus condiciones de existencia, la metafísica también deriva en preguntas más determinadas. ¿Por qué existo yo y por qué existe el mundo? Y, respecto a la causa final: ¿para qué estoy aquí y hacia dónde voy?

¿Por qué es importante preguntarse qué es ser, qué es lo que hay, por qué hay algo en lugar de nada, y por qué estoy en este mundo?

La importancia de estas preguntas es, cada una a su modo, simplemente evidente. Sin embargo, es una importancia absoluta, como aquello que no se persigue como medio para otro fin, sino como un fin en sí mismo. Si acaso se han de encontrar fines mayores que objetivamente hagan de estas preguntas un medio, será tal fin la felicidad, que es, formalmente, el fin de fines. Estas preguntas no son serviles, lo que es decir que no se plantean para poder desarrollar artefactos y hacer la vida más cómoda, sino que son preguntas respecto a lo liberal. Lo servil complementa la vida, pero no la fundamenta. Estas preguntas de carácter metafísico están encaminadas a la comprensión más profunda que podamos adquirir de la realidad, lo cual es conducente a un mayor descanso para el espíritu, y lo cual es también, en última instancia, la forma nuclear de la felicidad. Sin embargo, la metafísica es una ciencia solo natural, por lo cual no alcanza la sabiduría mayor ni aterriza en las verdades de la vida eterna y la máxima felicidad. En tanto ciencia, la teología es la más digna, por encima de la metafísica, pero la metafísica es la más grande expresión natural de la sabiduría sin asistencia de la fe. En tal proporción, la metafísica es la más noble antesala para comenzar el estudio de las verdades de la fe.

Por Javier Navascués

5 comentarios

  
Luis López
Gracias por esta magnífica entrevista. En estos tiempos de materialismo y cientificismo es una luz que alumbra lo que está detrás de un conocimiento tan reduccionista.
19/03/22 9:11 AM
  
F Xavier Albizuri
Este artículo me confirma en la impresión de que la metafísica aristotélica es un saber esencialmente estéril, sobre todo por prescindir de la forma poética. Extraigo del libro de la Sabiduría, 13, supongo que se refiere a la causa primera (αρχη) que buscaban los griegos de aquel tiempo, algo muy distinto del Dios hebreo y que tampoco interesó a los padres de la Iglesia: "Sí, vanos por naturaleza son todos los hombres que han ignorado a Dios, los que, a partir de las cosas visibles, no fueron capaces de conocer a [Aquel que es], al considerar sus obras, no reconocieron al Artífice. En cambio, tomaron por dioses rectores del universo al fuego, al viento, al aire sutil, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a los astros luminosos del cielo ... Sin embargo, estos hombres no merecen una grave reprensión, porque tal vez se extravían buscando a Dios y queriendo encontrarlo; como viven ocupándose de sus obras, las investigan y se dejan seducir por lo que ven: ¡tan bello es el espectáculo del mundo! Pero ni aún así son excusables: si han sido capaces de adquirir tanta ciencia para escrutar el curso del mundo entero, ¿cómo no encontraron más rápidamente al Señor de todo?"
19/03/22 11:10 AM
  
JuanM
¡Vaya impresionante lección de Metafísica!

Una gozada la lectura. Esto es para imprimir y a imprimir la llevo.
19/03/22 6:07 PM
  
Chico
Cuanto antes España debe recuperar la metafisica. Esto va necesariamente unido con recuperar l Fe católica. Distintas pero necesariamente integradas , la metafisica al servicio de la Fe. Creer para entender, entender para creer. España es la consecuencia los españoles católicos metafísicos. Así crearon la España fuerte, recia capaz, de las más grandiosas gestas. Hoy las dos estan encanijadas y por eso es tan triste el panorama español. Han pulverizado a la razón sin metafisica y automáticamente la Fe ha quedado sin asiento, en el aire y despreciada. Hoy la racionalidad Española h perdido la metafisica. Y por eso los argumentos de los Gobernantes son insulsos, desvalidos, llenos de frases sin contenido de verdad
20/03/22 1:30 AM
  
JSP
1. Interesante entrevista donde podemos ver la necesidad que tiene de la metafísica cualquier plan de estudios en los Seminarios y centros universitarios relacionados.
2. Quisiera plantearle algunas cuestiones al señor Bilbao. Para empezar el por qué se sigue aceptando hoy día la "filosofía" materialista si por todos es sabido que es un constructo fallido que se queda en pura palabrería: falto de realidad, sustancia o entidad.
3. Hasta hace muy poco, siglo XX, nadie dudaba de que el universo era eterno, desde los tiempos de la doctrina griega filosófica introducida en Occidente. Pero, como dijo Claude Tresmontant: “Cuando en pleno siglo XX, los científicos teóricos y los experimentadores descubrieron la necesidad de admitir un principio del universo, los sabios materialistas [sobretodo ateísmo marxista], bregaron como verdaderos diablos…pues saben muy bien que si logra imponerse la tesis del principio del universo, el fin del materialismo habría llegado.” Y ese fin hace ya tiempo que llegó, pero ahí continuan bregando con actividad "intelectual", ideología, que excede el nivel de la materia en no reconocer la realidad del universo tal y como es.
4. Asombra, aunque no tanto por la acción del anticristo de relativizar la Verdad, que todavía haya quien defienda la eternidad de la materia, el universo cíclico, estacionario y pulsante o la imposibilidad del nacimiento del universo de la nada; con afirmaciones subjetivas o mentales de que existen multitud de universos paralelos o sucesivos evolutivos por azar y selección natural, en un intento desesperado de justificar "su credo", de explicar "metafísicamente (fallida)" la complejidad de diseño, el finísimo ajuste de las condiciones y variables que permiten la vida inteligente y multitud de factores causantes de la permanencia y protección de la vida en un medio hostil.
5. Hoy, desgraciadamente, la tendencia anticristiana por lo civil y en parte eclesial quiere olvidar la doctrina de la Creación, originado por teólogos musulmanes, judíos y cristianos, que ha derrocado la doctrina griega filosófica de materia eterna, que expone: (1) todo lo que comienza a existir tiene una causa; (2) el universo comenzó a existir; (3) luego el universo tiene una causa.
6. El argumento cosmológico está reforzado por la Matemática, la Física y la Química. Esto muestra que la materia no puede ser eterna y
que, por tanto, debe tener una causa para su existencia.
7. Y la causa no puede ser abstracta sino más bien inteligente.
20/03/22 12:41 PM

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18.03.22

Jaume Vives: «Esta campaña ayuda a perder el miedo a defender cosas buenas, bellas y verdaderas»

Como ya informó InfoCatólica, con motivo de la Solemnidad de San José, Día del Padre, la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) en España ha lanzado una campaña en más de 400 marquesinas, autobuses, metros y lonas en más de 60 ciudades con el lema «¡VIVAN LOS PADRES!»

«Padre Nuestro, que estás en el Cielo…». El Padrenuestro luce en 375 carteles instalados en autobuses, metros y marquesinas de 61 ciudades españolas. En la nueva campaña el objetivo es celebrar la festividad de San José, el Día del Padre, y reivindicar la figura de tantos hombres que -como el santo- hacen cada día lo imposible para cuidar de su familia.

Jaume Vives es periodista y escritor. Ha trabajado principalmente la pobreza en la ciudad de Barcelona y la persecución a los Cristianos en Oriente Medio. Actualmente también trabaja en la ACdP con todo lo relacionado con campañas y comunicación. Lo pueden seguir en Twitter: @JaumeVivesVives. Valora brevemente la última campaña de ACdP.

¿Que supone para usted crear una nueva campaña con tanta visibilidad en las ciudades, en este caso en defensa de los padres, de San José y de Dios Padre?

Es una gran alegría que haya una asociación dispuesta a hacer este tipo de campañas, como la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), para acercar el mensaje del Evangelio a la vida pública. Para mí es un honor poder participar en estas campañas. Hay que agradecer que haya alguien dispuesto a normalizar lo normal, a dar testimonio de lo verdadero, de lo bello y del bien.

En estos tiempos en los que quieren imponer un feminismo agresivo, que solo habla de los derechos de la mujer, es importante reivindicar la figura del padre, la paternidad.

El año pasado ya hicimos el Día de la Mujer la campaña del Ave María para ensalzar a la Virgen como modelo de mujer y este año hemos querido destacar a San José como modelo de hombre, modelo de padre. Hemos aprovechado la fiesta de San José para celebrar como se merece el Día del Padre, en un momento en donde parece que no existe San José, que es una paternidad robada y su figura es despreciada. Por eso era importante celebrar el día de San José y hablar del papel de los padres. Una familia sin padre no es plena.

En esta ocasión el slogan es muy claro y directo, aunque quizá parezca menos original aparentemente, pero está buscado estratégicamente para generar un fuerte impacto.

Es que al final no hacen falta cosas muy rebuscadas, sino cosas muy sencillas. Aprovechamos el día de San José, que es el Día del Padre, para reivindicar la figura del padre, con una campaña a favor de los padres y una oración para encomendarnos a nuestro Padre del Cielo, que da pleno sentido a la palabra paternidad. Es nuestro padre común y ojalá nos ayude a todos los que somos padres a parecernos un poco más a San José.

¿Cómo contribuyen estas campañas a reivindicar los derechos de Dios y a que los valores católicos estén presentes en la sociedad?

Es importante por un lado colocar una oración en un lugar público. Es vital no dejar de creer en el poder de la oración, pues se ha demostrado que la oración funciona y que es capaz de parar guerras y esto, en un momento como el que estamos viviendo, nos viene bien recordarlo.

La oración en el espacio público es un bien social y estamos encantados de poder contribuir a este bien. Como te decía al principio, ayuda a normalizar lo que es normal, celebrar la paternidad, celebrar a los padres, dar gracias a los padres por todo lo que hacen por sus hijos. Todos los padres que conozco, son imperfectos como yo, pero todos quieren hacer bien las cosas con su mujer, con sus hijos y con su familia. En resumen estas campañas ayudan a perder el miedo a defender cosas que son buenas, bellas y verdaderas.

Por Javier Navascués

5 comentarios

  
Vladimir
San José no fue progenitor de Jesús, lo cual no quita que ejerció hacia él, el servicio de una auténtica paternidad humana, como lo señala el sentir de la Iglesia de ayer y de hoy, y, como, de hecho,lo quiso Dios, desde que lo llamó a desempeñar, en el seno de la Sagrada Familia, tan importante misión.
Nada más ajeno a San José que una paternidad "putativa" o de apariencia.
18/03/22 7:13 PM
  
Vladimir
Quienes, hoy día, niegan la imprescindible necesidad del padre, en el seno del hogar, son los mismos colectivos que NIEGAN LA NATURALEZA.
Se les podría llamar NEGACIONISTAS: niegan que el niño en gestación es una persona humana, niegan la realidad biológica de la masculinidad y femineidad, niegan la necesidad de la presencia del hombre en la educación de los hijos. Niegan, niegan y niegan. SON ANTINATURA.
18/03/22 7:18 PM
  
Marta de Jesús
Vladimir, completo su comentario. En muchos casos son los mismos que han sufrido la ausencia de padre, y que en vez de tratar sus traumas asociados, ensalzan su situación. Enfermizo.

¡Vivan los padres!
18/03/22 8:56 PM
  
Aurelio
Qué regalo más grande para nuestra sociedad y para la misma comunidad Cristiana es esta campaña. En una sociedad que ha perdido al Padre recuperemos la figura del Padre Nuestro. Felicidades!!
18/03/22 11:23 PM
  
Martin
que el ejemplo de paternidad responsable y amorosa, descienda sobre todos los padres, abuelos y tios

gracias feliz criatura humana del Creador, por ser tan buen alma
19/03/22 11:25 AM

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16.03.22

La historiadora María Lara Martínez reflexiona sobre su libro Historia de las Guerras de Religión

María Lara Martínez es historiadora y escritora. Doctora Europea por la Universidad de Castilla-La Mancha, y licenciada en Historia por la Universidad de Alcalá, está en posesión del Primer Premio Nacional del Fin de Carrera (Gobierno de España), del Premio Extraordinario y del Premio Uno de la UAH. Es profesora universitaria de Historia Moderna y Antropología. Jurado del Premio Nacional de las Letras Españolas (2012) del MECD, ha desarrollado estancias como Associate y Fellow en Harvard University, así como ha sido Profesora Erasmus Plus y Visitante en Bulgaria, Francia, Georgia, etc., faceta en la que sigue sumando viajes docentes como hispanista en otros territorios, es el caso de Cerdeña y Suecia. Con su hermana, la Profesora Laura Lara, en 2015 recibió el Premio Algaba por su libro Ignacio y la Compañía.

Del castillo a la misión (Ámbito Cultural de El Corte Inglés) y, en 2018, ambas publicaron el best seller Breviario de Historia de España, al que han seguido obras como Princesas en Jeans y Los caballos amarillos. Enfermedades que nadie vio venir. Es experta en el estudio de la brujería ante la Inquisición y voz autorizada en el análisis de la Historia de las religiones. En 2011 María Lara ganó el Premio de Novela Histórica «Ciudad de Valeria» con El velo de la promesa y, en 2014, la saga romana continuó con Memorias de Helena. Su tercera novela es Sin el estigma de Eva, protagonizada por Christine de Pizan. Académica de la Televisión, tiene secciones propias en radio. Realiza el espacio “Vamos a contar verdades” en Todo es Mentira en Cuatro. Es Embajadora de la Marca Ejército, por nombramiento del Ejército de Tierra, y miembro del Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire.

En redes se le puede localizar en: @dramarialara en twitter, @historiahermanaslara en instagram, en facebook María Lara Martínez. 

En esta ocasión analiza su libro Historia de las Guerras de Religión.

¿Por qué decidió escribir un libro sobre las guerras de religión?

Al inicio el objetivo de mi pesquisa era investigar la incredulidad como causa inquisitorial. Trabajé con los legajos del Archivo Diocesano de Cuenca, del Archivo Histórico Nacional, etc., con volúmenes de la Biblioteca Nacional de España, de la Bibliothèque Nationale de France, y de la Bibliothèque Fondation Maison des Sciences de l’Homme, de París. El propósito era explorar causas de ateísmo en los expedientes del Santo Oficio. Pero, como si el ámbito de investigación tuviera apéndices que le permitieran desplazarse por el plano, desde la Historia los personajes fueron caminando hacia la Filosofía.

Cogí las maletas y me fui a Harvard, en Estados Unidos, donde realicé las estancias como Associate y Fellow del Real Colegio. Investigué en la Widener Library de Harvard University y recuperé testimonios primarios de personas incomprendidas del siglo XVII que vivieron en Reino Unido, Francia, Italia, Holanda, América, etc. De hecho, la universidad de Harvard fue fundada en 1636.

¿Por qué empieza con la Guerra de los 30 años? ¿Se puede decir que es la guerra de religión por antonomasia?

Como especialista en Historia Moderna, después del surgimiento de la Reforma con Lutero en 1517, la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) es esencial para conocer las mentalidades de la época de Rembrandt y Rubens, de Cervantes y Velázquez.

En el Renacimiento el Viejo Continente había sufrido numerosos enfrentamientos religiosos que, en el Barroco, estaban lejos de haber encontrado una solución. El tener que hablar de católicos y de protestantes para diferenciar los bandos evidencia cuál era el sustrato del problema. La túnica de la fe estaba rota.

En 1555 la Paz de Augsburgo había acuñado la máxima “cuius regio, eius religio”, de acuerdo al cual según fuera la religión del rey, sería la religión de los súbditos, aunque se los autorizaba a emigrar si no estaban conformes. Ocho años después de la victoria de Carlos V en la batalla de Mühlberg (1547), inmortalizada por Tiziano, Augsburgo fijaría el modelo confesional en una Europa atomizada en Iglesias nacionales desde la aparición del luteranismo y del calvinismo.

En la Guerra de los Treinta Años las matanzas se produjeron en nombre de la religión más que en defensa de las fronteras. Al ver los campos llenos de cadáveres y arrasados para las cosechas, entre el hambre y la enfermedad, muchos paisanos de Centroeuropa se preguntaban por qué invocando a Dios se cometían tantas aberraciones.

Los daños causados por esta contienda fueron horribles. En la Primera Guerra Mundial se estima que perecieron 60 millones de personas y en la Segunda, 70 millones. En la de los Treinta Años se calcula que pudieron morir 8 millones de personas; se trata de una cifra inferior a los dos conflictos del siglo XX pero, sin embargo, es un número escalofriante, teniendo en cuenta que no hubo escenarios extraeuropeos. A este factor hay que añadir las limitaciones de las comunicaciones y el escaso desarrollo de la industria militar.

Durante 3 décadas, la población del Sacro Imperio se vio reducida en un 30% a causa de la guerra, del hambre y de la enfermedad. Por citar una muestra de la barbarie, en la actual Alemania los ejércitos suecos destruyeron 2.000 castillos, 18.000 villas y 1.500 pueblos.

¿Por qué recalca el hecho de que los judíos al estar en la diáspora, sin sinagoga, fueron perseguidos?

En los siglos XVI y XVII hubo sujetos pertenecientes a la comunidad sefardita de Ámsterdam que criticaron la tradición rabínica y se mostraron partidarios de la no confesionalidad. En la dialéctica de estos “judíos sin sinagoga” con sus oponentes, los partidarios del hebraísmo tradicional, se perciben muchos matices que ayudan a comprender el papel que estos heterodoxos otorgaban a la religión natural, la cual vendría a ser una filosofía religiosa y ejercería de clave en el Siglo de las Luces. En paralelo, en las notas de Uriel da Costa o Juan de Prado, por citar algunos de los conversos excomulgados en los Países Bajos por sus correligionarios de sinagoga, se percibe el profundo amor que sentían por Sefarad, la patria que habían tenido que abandonar para profesar abiertamente la fe de sus ancestros aun cuando, en la libertad de Holanda, pronto se percatarían de que buscaban una Reforma de la Ley de Abraham. No solo hubo Reforma en el cristianismo, también en el judaísmo en el siglo XVII. Estos individuos se arriesgaron a defender, por encima de su propia subsistencia de su vida, que lo importante en una religión es tener un corazón comprensivo. Pero eso era muy adelantado para aquella etapa de lucha enfervorizada por las ideas de cada comunidad. Fue más fácil que los judíos sin sinagoga se entendieran con los cristianos sin iglesia que con sus paisanos de templo.

¿Al ser España de tradición católica, diferencia entre las guerras de la religión católica y las de las diferentes ramas del protestantismo?

Sí, porque dentro del protestantismo en el siglo XVII se desarrolló la Segunda Reforma, cuyos ideólogos pensaban que la primera Reforma había hecho las cosas a medias, al no romper el vínculo confesional. La Segunda Reforma, con movimientos como los de los colegiantes, los replicantes, etc., además de propugnar la libre interpretación de las Sagradas Escrituras, sostenían que debía haber una libertad de conciencia plena. A lo largo del siglo XVII, en el Viejo Continente, hay ejércitos luchando en las guerras de religión, pero también minorías perseguidas y segregadas que buscaban su espacio, físico o intelectual y, en esencia, trataban de encontrarse a sí mismas. Estas corrientes clandestinas del Barroco pusieron en valor la noción de ley natural pero, paralelamente, la llamada hacia el interior fue continua en estos individuos que reclamaban el libre uso del entendimiento y una religión natural cuyos principios eran inherentes a la propia condición humana.

Se suele aprender en Teología que la fe es el ojo del que mira, la lámpara (o el instrumento que facilita la iluminación) y la luz desplegada en torrente. El propósito de este libroes analizar tendencias de pensamiento de creyentes que consideraron que la religión podía unir más que dividir.

En España, en el siglo XVI, en el catolicismo, hubo movimientos dogmáticos, como el afianzamiento de la formación del clero propuesto por el Cardenal Cisneros, y otros casi heréticos, es el caso de la sed de alcanzar la salvación que haría que ciertos grupos buscaran soluciones de tipo místico, como los alumbrados en Castilla. Influía también en esta actitud más intimista el modelo de los practicantes de la devotio moderna, que seguían en los Países Bajos y en parte de Alemania y de Francia las pautas de los Frères de la vie commune (Hermanos de la Vida Común) de Windesheim.

Su religiosidad estaba orientada más hacia el interior, a diferencia de los ritos externos. La oración personal, la lectura de autores espirituales y la meditación comunitaria formaban parte de su día a día. Asimismo, pese a la prohibición, el protestantismo tuvo exponentes en la Península Ibérica en diferentes capas sociales en el siglo XVI: en la élite, con la reina y escritora Margarita de Navarra, y su hija Juana de Albret, y en el pueblo llano con las sevillanas María de Bohórquez e Isabel de Baena, que ardieron en la hoguera por luteranas.

¿Qué fue el libertinismo español?

En todos los países, en el siglo XVII los libertinos tenían que ir metafóricamente con máscara, para esquivar el control de las autoridades. Pero, en España, los pensadores anduvieron con astucia para no ser castigados con el sambenito y la coroza. El libertinismo español fue un movimiento que ha sido catalogado como tal posteriormente, pero que reclamaba la libertad de pensamiento y la experimentación en la ciencia. De la mano de los novatores (innovadores) se abrió camino en España la Ilustración, que llegó de manera secreta a los salones y tertulias repartidas por todo el país, sufriendo represión algunos de los médicos y filósofos adelantados del momento.

También en el libertinismo hay que hablar de otra dimensión menos erudita y más galante que se corresponde con los Don Juanes que hubo en España, más allá del tipo literario de Tirso de Molina, como el mismo Lope de Vega, seductor con hijos que decidió hacerse sacerdote. Y de los libertinos de capa y espada, como Antonio López de Vega, que nada tiene que ver con el anterior, sino que fue jurista, profesor de Cánones y Leyes y secretario del condestable de Castilla, don Bernardino Fernández de Velasco (1609-1652), cargo que reivindicó en la portada de El perfecto señor, su primera obra en prosa, publicada en 1626. No obstante, Lope de Vega, el autor de Fuenteovejuna, se refirió a su casi tocayo en diversas composiciones.

¿Cómo aborda el tema del Santo Oficio, tan atacado por la leyenda negra?

Si hay algo capaz de desbancar los tópicos es la investigación. Así, hoy descubrimos que la quema de las brujas no la ideó la Iglesia, que hubo varones (no solo damas) que urdieron hechizos y que, en los territorios mediterráneos, donde se instituyeron tribunales inquisitoriales en la Edad Moderna- España (1478), Portugal (1531) e Italia (1542)-, la persecución fue inferior a la registrada en Centroeuropa. Una vida vale lo mismo que mil. Sin defender lo injustificable a tenor de las cifras, estos factores llevarían a dar la vuelta a la Leyenda Negra.

¿Cuál fue realmente el desengaño del barroco?

Ante la vida del siglo XVII, la cultura docta estuvo marcada por el pesimismo, de manera que se ha llegado a plantear que “Barroco” y “desengaño” podrían ser sinónimos. En el capítulo relativo a los judíos sin sinagoga, hemos podido ver cómo el desengaño estaba presente en los poemas de Daniel Leví de Barrios en Ámsterdam.

En la Península Ibérica, los autores cantaron la fugacidad de lo terreno y la farsa de los sentidos (bajo la influencia del neoplatonismo). Ante este conflicto entre la apariencia y la realidad, es lógico que surgiera el escepticismo. Para Quevedo la existencia estaba formada por “sucesiones de difunto”: desde los pañales hasta la mortaja. En opinión de Calderón de la Barca, la vida era sueño. En el siglo XIX el existencialismo y el nihilismo beberían en las fuentes del desengaño barroco, de hecho Arthur Schopenhauer (1788-1860) afirmaba que la vida no era propiamente para “saborearla, sino para soportarla y anularla”.

¿Cómo podríamos definir lo que llama el encantamiento en Cervantes?

Las brujas y los fantasmas habitaban en la mente de Cervantes, un hombre de frontera: a caballo de dos civilizaciones, la cristiana y la turca, entre lo lícito y lo subversivo, entre Europa y las Indias, entre la realidad del mapa conocido y esas culturas paradisíacas con las que, en secreto, soñó sin poderlas pisar, pues no se le dio empleo ni licencia para viajar.

Cervantes recrea la duda y la racionalización del misterio. En la Novela Ejemplar El coloquio de los perros (1613), los canes Cipión y Berganza, antes humanos, conocían de primera mano a las temibles Montiela, Camacha y Cañizares. Por enero segaban trigo (ellas, no los canes) y en diciembre cultivaban rosas frescas. Además, remediaban los descuidos de las doncellas, tapaban la honra de las viudas alocadas, mostraban la silueta de los muertos en una uña y tornaban en animales a los varones que no aceptaban sus normas. De igual manera, don Quijote estaba harto de los “encantadores” que amenazaban su entereza y le sustraían el juicio.

En 1616 Cervantes profesaría en la Orden Tercera y en ese año moriría. Si siguiendo la expresión weberiana, la secularización estriba en el “desencantamiento del mundo”, cuando el caballero reniega en el lecho de sus andanzas y alecciona a su sobrina Antonia a no desposar varón atrapado en el séquito de Amadís, ¿no estaría vaticinando Cervantes en el colofón de su obra maestra que, ante el peso de los acontecimientos, el sueño no es más que el refugio de nuestro deseo?

Alude también al monstruo de Goya, nacido de una mente que vio tantos horrores en la guerra.

Tal vez cuando los sentidos nos niegan el auxilio de la naturaleza y la tristeza sumerge nuestro ánimo en sombrías turbulencias, solo nos quede el recurso a la imaginación y al ensueño. Algo así le debió ocurrir a Francisco de Goya, cuya genialidad lo hizo capaz de proyectar en el lienzo, en la plancha o en el papel las tinieblas esparcidas en su mente por la decepción o el desaliento. Él era un patriota y lo tildaban de afrancesado, estaba enfermo, se tuvo que ir al exilio, y conversaba con su amigo Moratín sobre las brujas de Zugarramurdi que, 200 años antes, habían marcado un punto de inflexión en el tratamiento de la brujería no solo en España sino en el mundo. Hay que recalcar que el fin de la caza de brujas se inició en España en el siglo XVII gracias al pacto de silencio de Alonso de Salazar y Frías, el inquisidor razonante.

Y acaba con la distinción entre el ser y el existir, que no son exactamente sinónimos.

La filosofía clásica marcaba que la esencia precede a la existencia, la contemporánea (a grandes rasgos) antepone la existencia. Esa misma pregunta metafísica la podemos trasladar al presente, ¿siempre que se existe se es?, ¿se puede ser sin existir? También en el libro tiene cabida el misterio con profecías castellanas que anticiparon sucesos como la Revolución Francesa.

Por último, ¿a qué se refiere con la expresión el disimulo como supervivencia?

La Profesora Laura Lara Martínez, mi hermana, escribe el prólogo y lo titula “Historia de un antifaz”. Es que en la Edad Moderna el arte del disimulo era una herramienta diplomática. Además fue en el siglo XVII cuando se inventa el traje del doctor de la peste y se hizo usual la máscara que ahora llevamos ante el coronavirus.

En el año de la excomunión judaica en Amsterdam de Prado y Spinoza, en 1656, en Madrid Velázquez pintaba Las Meninas. Los reyes Felipe IV y Mariana de Austria, reflejados al fondo, supervisan los juegos de su hija, la infanta Margarita, con sus amigos y con el mastín. El pintor se asoma por detrás del lienzo en un juego de espejos, pues parece que está pintando al espectador.

Velázquez lleva la cruz de la Orden de Santiago sobre el pecho, como símbolo de la cotizada limpieza de sangre. Todavía resulta un enigma cómo consiguió la distinción caballeresca. El artista sevillano ingresó en la Orden 3 años después de pintar el lienzo y apenas sobrevivió 9 meses, pues falleció de viruela a los 61 años. ¿Pudo añadir la distinción por la que tanto luchó? Una hipótesis apunta hacia otra mano, la del mismo monarca, pues Felipe IV sabía dibujar y hay referencias a un cuadro en el que aparece pintando.

Pero el arte del disimulo tiene un límite. Prado incumplió su promesa de no reincidir en los mismos delitos de forma que, al saber poco después toda la comunidad que había recaído en sus transgresiones, fue excomulgado en 1657. Mientras tanto, en la Península Ibérica Velázquez siguió desarrollando múltiples oficios en el Alcázar, desde pintor de cámara, a aposentador de palacios y acompañante de futuras reinas porque la guerra entre Francia y España se zanjó en 1659 en el Bidasoa con el intercambio de princesas.

Por Javier Navascués

10 comentarios

  
Scintilla
Cervantes había muerto cuando empezó la Guerra de los Treinta años.
16/03/22 3:08 PM
  
Scintilla
Y que aquello fuera una guerra de religión... Recomiendo la explicación de William Cavanaugh en Imaginación teopolítica para tener una visión menos políticamente correcta.
Meter en el saco del libertinismo (a fin de cuentas, un invento francés) a Lope e incluso a López de Vega me parece, como poco, una falta de respeto hacia estos.
Lo que hicieron los protestantes con la ley natural fue desfigurarla, no ponerla en valor (aj, qué expresión tan fea) como el estado de naturaleza.
¿Cómo que la civilización turca? A Cervantes lo hacen preso los corsarios berberiscos.
Y creo que la fe le enseñaría a entender mejor a Cervantes, tanto El Quijote como el Coloquio, un precioso acertijo mariano y apocalíptico, no apto para profanos.
16/03/22 3:48 PM
  
Carlos Dueñas
No es fácil conocer la religiosidad “de” Cervantes y, como mucho, podemos acceder a la religión “en” Cervantes, es decir, en su obra. Los episodios en que la religión aparece en el Quijote se prestan a muchas lecturas. En general, éstas suelen ser acordes a la religiosidad del crítico o estudioso. Las referencias al rosario, por ejemplo, algunos historiadores y críticos las han interpretado como una burla. De hecho, en la edición portuguesa se eliminó alguna alusión que se juzgó como irrespetuosa o irreverente y en la segunda edición española se suavizó algo. Hay otros autores que están de acuerdo con esta interpretación, pero creen que se trata de pasajes carnavalescos con un carácter lúdico y popular, que no pretenden cuestionar la fe. Existen también investigadores que defienden la total ortodoxia católica y tridentina de Cervantes y no faltan quienes piensan que el autor del Quijote era un erasmista. En fin, hay una cierta tendencia a creer que el más insigne de nuestros escritores pensaba religiosamente como cada uno.

Yo no podría afirmar si Cervantes era o no un hombre religioso ni qué tipo de religiosidad profesaba, pero aprecio en su obra cierto tono burlesco hacia el catolicismo, sin saber con certeza si su intención era jocosa, crítica o de cualquier otro tipo. Es posible que Cervantes fuera muy católico, pero no me parece que su obra pueda considerarse una apología del catolicismo.

A mi juicio, el Quijote no es un elogio del idealismo, sino todo lo contrario, es una crítica del mismo y una defensa del realismo. En toda la novela, el idealista don Quijote es incompatible con la realidad, lo que creo que es una muestra del rechazo del idealismo por parte de Cervantes, pero ésta, como cualquier otra interpretación, es obviamente discutible.
16/03/22 4:51 PM
  
Scintilla
Pero no todas las interpretaciones son igualmente verdaderas, Carlos. Y, de hecho, se suele discutir poco sobre asuntos como ese: cada uno dice la suya y que cada cual elija la que más le guste según su tendencia. Y eso no es hacer ni crítica ni ciencia, si me apura.
El problema de fondo que plantea el enfoque de esta señora es el que pesa desde el nefasto Américo Castro sobre el conocimiento de la historia de España (que no sobre su historia, que es la que es, le guste o no a la gente), que parece que hay que leer en clave nicodemita: todo, en los grandes autores, es disimulo, un disimulo religioso. Porque claro, quién, con un mínimo de inteligencia, va a ser católico. Puede que lo diga, pero no lo es. Lo del erasmismo de Cervantes es una estafa como el Everest de grande. Cómo vas a decir que un tío que antes de morir saca un libro para decir que se muere un tío genial, un modelo moral para las generaciones futuras, como por otra parte no había dejado de sugerir en todas sus obras (además de decirnos lo listo que era: dime de qué presumes...), es el modelo del que se viste el hábito de terciario después de haberlas pasado de todos los colores, sabiéndose humilde pecador. El primero es un estafador, un cara. Y el daño que ha hecho la obra Erasmo y España de Bataillon al conocimiento de veras de las letras españolas es gigantesco.
16/03/22 9:12 PM
  
Cos
(...) que lo importante en una religión es tener un corazón comprensivo. Pero eso era muy adelantado para aquella etapa de lucha enfervorizada por las ideas de cada comunidad.
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Entiendo que dicho esto en el contexto de la guerra de los 30 años se lo puede interpretar como una muestra de buena intención, pero como reflexión es muy pobre. Y da la sensación de que subyace detrás la idea de la religiosidad interior bondadosa frente a la religión institucionalizada generadora de intolerancia y arbitrariedades. Creo que sería también una reflexión bastante ingenua desde el punto de vista social y político.

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Estas corrientes clandestinas del Barroco pusieron en valor la noción de ley natural pero, paralelamente, la llamada hacia el interior fue continua en estos individuos que reclamaban el libre uso del entendimiento y una religión natural cuyos principios eran inherentes a la propia condición humana.
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El libre uso del entendimiento es el uso correcto del entendimiento. O el entendimiento se adecúa a la realidad de la cosa o no hay tal entendimiento. Entiendo que la autora tendrá su línea de pensamiento pero no se puede sustraer al fondo de la problemática que subyacía en la cuestión. Otro tanto para la "religión natural" ¿Qué es eso?

Sé de disputas académicas en el ámbito de la medicina en tiempo de los Novatores. La cuestión del galenismo, el galenismo moderado y la nueva medicina. También sé de la condena a Diego Zapata por parte del Tribunal del Santo Oficio. Pero esta condena no fue debida a causa de ninguna disputa científica, sino a una acusación de judaizante que recayó sobre él -algunos apuntan a las luchas palaciegas, creo que a los enemigo de Medinaceli, su valedor-.
En el artículo de la Real Academia de la Historia se puede leer acerca del proceso y de como incluso se le permitió incumplir la pena de destierro, contrariando al Protomedicato y seguir con su carrera.
dbe.rah.es/biografias/15657/diego-mateo-zapata

¿Hubo algún médico al que se le persiguiera por razones estrictamente científicas, no por contrariar artículos de fe, sino por ejemplo por contradecir la física aristotélica? Pregunto, siempre se oyen estas acusaciones generales pero yo no he visto el caso concreto.
17/03/22 1:26 AM
  
Cos
Redondillas al hábito de Fray Pedro de Padilla. De Miguel de Cervantes Saavedra.

Hoy el famoso Padilla
con las muestras de su celo
causa contento en el cielo
y en la tierra maravilla,
porque, llevado del cebo
de amor, temor y consejo,
se despoja el hombre viejo
para vestirse de nuevo.

Cual prudente sierpe ha sido,
pues, con nuevo corazón,
en la piedra de Simón
se deja el viejo vestido,
y esta mudanza que hace
lleva tan cierto compás
que en ella asiste lo más
de cuanto a Dios satisface.
Con las obras y la fe
hoy para el cielo se embarca
en mejor jarciada barca
que la que libró a Noé;
y, para hacer tal pasaje,
ha muchos años que ha hecho,
con sano y cristiano pecho,
cristiano matalotaje,
y no teme el mal tempero
ni anegarse en el profundo
porque en el mar d'este mundo
es plático marinero,
y ansí, mirando el aguja
divina, cual se requiere,
si el demonio a orza diere,
él dará al instante a puja.

Y llevando este concierto
con las ondas d'este mar,
a la fin vendrá a parar
a seguro y dulce puerto,
donde, sin áncoras ya,
estará la nave en calma
con la eternidad del alma,
que nunca se acabará.
En una verdad me fundo,
y mi ingenio aquí no yerra,
qu'en siendo sal de la tierra,
habéis de ser luz del mundo:
luz de gracia rodeada
que alumbre nuestro horizonte,
y sobre el Carmelo monte
fuerte ciudad levantada.

Para alcanzar el trofeo
d'estas santas profecías,
tendréis el carro de Elías
con el manto de Eliseo,
y, ardiendo en amor divino,
donde nuestro bien se fragua,
apartando el manto al agua,
por el fuego haréis camino;
porqu'el voto de humildad
promete segura alteza
y castidad y pobreza,
bienes de divinidad,
y ansí los cielos serenos
verán, cuando acabarás,
un cortesano allá más
y en la tierra un sabio menos.
17/03/22 1:35 AM
  
Cos
«El cielo a la Iglesia ofrece», dedicada en esta ocasión a San Jacinto.
"El cielo a la Iglesia ofrece
hoy una piedra tan fina,
que en la corona divina
del mIsmo Dios resplandece".

"Soneto a San Francisco de Asís
Vos, seráfico Padre, y vos, hermoso
retrato de Jesús, sois la pintura
al desnudo pintada, en tal hechura
que Dios nos muestra ser pintor famoso".

Canción a los éxtasis de la beata Madre Teresa de
Jesús.
"Virgen fecunda, Madre venturosa,
cuyos hijos, criados a tus pechos,
sobre sus fuerzas la virtud alzando,
pisan ahora los dorados techos
de la dulce región maravillosa
que está la gloria de su Dios mostrando:
tú que ganaste obrando"

Romancillo a Santa Ana
"madre de una hija
en quien quiso y pudo
mostrar Dios grandezas
sobre humano curso".

(...)
ELEMENTOS RELIGIOSOS EN LA POESÍA DE CERVANTES
https://cvc.cervantes.es/literatura/cervantistas/coloquios/cl_2005/cl_2005_12.pdf
17/03/22 1:46 AM
  
Centurión Cornelio
Puede que la Guerra de los Treinta Años fuese considerada "de religión" por idealistas como el rey Gustavo Adolfo de Suecia o Christian IV de Dinamarca, pero la católica Francia, gobernada por un cardenal (y aliada con el turco), luchaba al lado de las potencias "reformadas" y muchos príncipes protestantes alemanes mantuvieron su lealtad al emperador del Sacro Imperio.
17/03/22 7:39 AM
  
Javidaba
Cuando se encuentra en el antepenúltimo párrafo del Cap. XXXVII 1º parte del Quijote "Es el fin y paradero de las letras (y no hablo ahora de las divinas, que tienen por blanco llevar y encaminar las almas al cielo, que a un fin tan sin fin como este ninguno otro se le puede igualar: hablo de las letras humanas56, que es su fin poner en su punto la justicia distributiva y dar a cada uno lo que es suyo57) entender y hacer que las buenas leyes se guarden. Fin por cierto generoso y alto y digno de grande alabanza, pero no de tanta como merece aquel a que las armas atienden, las cuales tienen por objeto y fin la paz58, que es el mayor bien que los hombres pueden desear en esta vida. Y, así, las primeras buenas nuevas que tuvo el mundo y tuvieron los hombres fueron las que dieron los ángeles la noche que fue nuestro día, cuando cantaron en los aires: «Gloria sea en las alturas, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad»59; y a la salutación que el mejor maestro de la tierra y del cielo enseñó a sus allegados y favoridos, 60 fue decirles que cuando entrasen en alguna casa dijesen: «Paz sea en esta casa»61; y otras muchas veces les dijo: «Mi paz os doy, mi paz os dejo; paz sea con vosotros»62, bien como joya y prenda dada y dejada de tal mano, joya que sin ella en la tierra ni en el cielo puede haber bien alguno.", y un par de capítulos después leer la historia de la conversión al cristianismo de la bella Zoraida que para más "inri cristiano" quería llamarse "María" por su devoción a Lela Marién de quién le habló aquella esclava cristiana, hay que tener mucho prejuicio intelectual para dudar de la fe católica de un combatiente español en la galera Marquesa en la Batalla de Lepanto, que se gloría hasta su muerte de haber participado en la "mayor ocasión que vieron los siglos", sintiéndose honrado por haber perdido el uso de su brazo.
Cervantes muestra y demuestra una formación aristotélica y tomista formidables que desmontan todo el postureo erasmista, protestante, etc. con que algunos pretenden celebridad.
Es más, de no haber sido aristotélico, jamás podría haber tenido el éxito que tuvo su obra desde su primera edición, porque el "secreto" del éxito del Quijote a nivel mundial, es que está escrito "en poesía", y esa poesía en que está escrita, es precisamente la que aparece en la Poética de Aristóteles (cito de memoria) "la poesía aventaja a la historia en que mientras ésta narra las cosas como son, la poesía las describe cómo deben ser"
En ese "cómo deben ser", se está señalando hacia el "como están llamados a ser", "como se espera que sean", "como tienen capacidad y "vocación" a ser", tanto el amor por la novia y esposa, el amor por la Patria, el deber hacia los padres ancianos del piadoso Eneas que como dice el mismo Cervantes, (¿cap. XXV de la I parte quizá?) queda como hermoso ejemplo de la piedad filial, el deber de amarse a sí mismo...
A cada paso D. Quijote mira y "exige" con ojos de poeta como diciendo: Tú, ventero de pacotilla, elévate sobre lo que vives y te crees que eres, y conviértete en el Castellano a que estás llamado a ser, que te mira un caballero que quiere ver tu pobre ventorro convertido en Castillo, y de ti depende.
Tú, que bajas del debido señorío que en ti hay, para reducir tu apariencia a una vulgar y hasta putilla Maritornes, álzate en el deber que te tienes a tí misma, que mis ojos te contemplan como estás llamada a ser, noble señora.
Vosotros, viles rebaños incapaces de elevaros sobre vosotros mismos a disciplinados ejércitos en campaña, mirad cómo soy en batalla contra vosotros para que igualados a mí, os restituyáis de vuestra servidumbre animal.
Y vosotros, gigantes Briareos que os conformáis con menear los brazos, ¿qué hacéis parados inánimes?. Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que es sólo un caballero quién vos acomete.
Y vos, rico Aldudo, que por vuestra palabra veo que resarciréis cumplidamente a este pobre niño que siendo vuestro pastor, habéis maltratado injustamente, quedad en el honor que os debéis a vuestra persona y alteza.
Y vosotros pobres malhechores galeotes, redimíos en la simple penitencia de ofrendar vuestra cadena a mi señora Dulcinea.
Y Sus Altezas, mis señores Duque y Duquesa, elevaos sobre vuestro alto estado, no vaya a ser que por reiros de un pobre loco, caigáis en ruindad, bajeza y tontura de capirote, y vuestros altivos palacios cobijen ventorriles chocarrerías.
Y... mejor no sigo, pues bien sé que si el éxito del Quijote en literatura, se debe a que Cervantes presentó a su héroe como "caballero" que vive "en poesía", la "biografía" de ese héroe, recibió las pedradas y palizas a las que me voy haciendo acreedor. Vale.
Una nota final. Si cuando alguien me escuchara alguna vez cantar aquello de:
"Pobrecitos los borrachos
que están en el campo santo,
que Dios los tenga en la gloria
por haber bebido tanto."
me considerara mendaz y falso o disimulado cristiano, ¡caramba!... no voy a decir que le llamaría "tonto", como tampoco llamaré "tontos" a los que descontextualizan unas cuantas palabras del Quijote, para proclamar a su autor, como les da su subjetiva gana.
18/03/22 1:01 AM
  
C6
Señora Autora, el ser y el existir son distintos, son dos realidades metafísicas del ente, que son inseparables y no tienen ninguna relación espaciotemporal. Si hay esencia hay existencia y al reves, si bien son distintas realidades. En el ente concreto van juntas, en la idea no van juntas pero las ideas no existen.
18/03/22 3:26 AM

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