Ángel Custodio, tras dormir en la calle y un intento de suicidio, ahora vive totalmente entregado a Dios

Ángel Custodio pasó de tenerlo todo a arruinarse estrepitosamente y sentir el rechazo de la gente que más quería. En su desesperación quiso quitarse la vida y planeó ahorcarse. Si todo hubiese salido según su desesperada decisión hubiese muerto ahorcado. Pero Dios sabe más y permitió que fallase en la ejecución. Quiso darle una segunda oportunidad. No solo le salvó la vida sino que le dio una vida nueva y plena.

Ángel se define a sí mismo como un pobre desastre que ha recibido la inmensa misericordia del Señor. Muy vinculado a las personas sin hogar, a los retiros de Emaús y al servicio en donde pueda hacer apostolado y ayudar a los mas necesitados. 

¿Cómo pasó de tener una vida normal a perderlo todo y a quererse quitar la vida?

Bueno, pues yo estaba llevando una vida entre comillas de éxito hasta que me llegó un día un proyecto inmobiliario bastante grande, que, en teoría, me iba a dar la libertad financiera para jubilarme anticipadamente. Sin embargo desde el primer mes me dio muchos problemas todo lo subcontratado y en unos meses empecé a ver que me iba a costar mucho poder terminarlo sin pérdidas.

Varios contratiempos del proyecto me hicieron pedir ayuda económica a familiares y amigos. Como soy un tipo de fiar me echaron una mano. Aún así no logré terminar ese proyecto y me quedé totalmente arruinado y con muy mala reputación con amigos, familiares y empleados.

Hablé con mi novia, que llevaba 14 años conmigo, para contarle la situación que teníamos y me respondió que la tenía yo, pero no ella. Se desvinculó por completo de mí y se marchó de alquiler al centro de la ciudad. Me quedé solo y con una depresión tremenda y como no vi ninguna salida, decidí acabar con mi vida, ahorcándome, para dejar de sufrir.

Hizo bien el nudo para ahorcarse en teoría, pero Dios le dio una segunda oportunidad…

Hacía ya unos meses que no iba a Misa ni tenía presente al Señor, pero justo antes de intentar ahorcarme le dije a Dios que me perdonase por lo que iba hacer porque quería dejar de sufrir. También le di gracias por lo vivido hasta ahora que había superado con creces mis expectativas de vida. Me lancé con la cuerda para ahorcarme, pero no salió bien. Bueno, salió fenomenal por que Dios no permitió que mi vida terminara ahí.

¿Cómo fue su conversión saliendo del hospital?

Salí del hospital y desde allí tenía 14 km de distancia hasta mi casa.

Me quedaban 5 euros y además tenía que abandonar mi casa al día siguiente. Decidí hacer ese camino andando. Algo pasó en el transcurso del camino. Toda la tristeza, frustración y angustia fueron desapareciendo poco a poco. No lo entendí hasta que en un momento puntual, al igual que Cleofás y el otro discípulo en el camino de Emaús reconocieron al Señor al partir el pan, así lo reconocí yo.

No vi la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, ni oí una voz, pero sentí que Jesús me tendía la mano y me decía que estuviese tranquilo, que confiase porque todo iba estar bien, pues Él estaba conmigo.

Fue algo muy difícil de plasmar en palabras, pero mi vida y mi corazón cambiaron por completo. Pasé de tener una fe aburguesada, de Misa de domingo y poco más, a tener las 24 horas presente al Señor en mi corazón y en mis actos.

¿Cómo se tradujo en hechos concretos esa experiencia?

Bueno al día siguiente me convertí en una persona sin hogar, pero todo era diferente en mi interior. En ese momento, aunque no lo entendía, decidí confiar en el Señor y en el propósito que tenía para mi vida. Empecé a hacer oración diaria y a confiar en Él, haciendo todo lo que estaba en mi mano para salir de esa situación. Resumiendo: oración, actitud y paciencia, pues los tiempos de Dios son perfectos.

¿Cómo nació el libro Salir de la calle?

Llevaba 8 meses viviendo en una plaza. Estaba con una sonrisa viviendo de la caridad, hablándole de Dios a todo el que quisiera escucharme. Había encajado con deportividad cristiana lo que me había pasado, pero nada cambiaba en lo material.

Un día haciendo oración le dije al Señor que si su propósito para mí era estar así 30 años era un poco tostón. Al día siguiente salió la inspiración de escribir el libro.

¿Esperaba que fuese un éxito el libro y su caso un fenómeno social?

Para nada. Lo que si tengo claro es que el Señor puso en mí esa herramienta para ganarme la vida y dedicarme a la oración y al servicio a los hermanos. A esto atribuyo la providencia de que se haya vendido tanto.

Usted confió en Dios y el Señor le dio todo para vivir para Él…

Totalmente. He consagrado mi ser al Sagrado Corazón de Jesús. Ya no hago planes propios, mi vida es muy sencilla, escuchar lo que me pide el Señor y seguir sus planes no los míos. 

De hecho antes de publicar el libro, tardé mucho en encontrar a alguien que quisiese hacérmelo. Estando ante el Santísimo le pedí que me ayudara con el discernimiento para saber si el libro era cosa mía o suya. Justo horas después, el Señor me dio una señal porque en una papelería de barrio me lo publicaron.

Incluso le dio una esposa para que le acompañe en su misión…

Estaba con el corazón partido por el abandono de mi mujer y estando en la calle, se enamoró de mí una mujer de Dios. Amor más puro que ese ya no se encuentra hoy.

Y le inspiró fundar una asociación para ayudar a la gente a salir de la calle. ¿Cuál es el objetivo concreto y cómo piensa desarrollarlo?

La asociación es muy reciente porque he colaborado con muchos grupos antes para ayudar a personas sin hogar. No veía la necesidad de tener la mía propia, pero ahora ya he encontrado el motivo para hacerla. Lo principal es hacer apostolado con libertad y, algo muy importante, hacer sinergias con otras asociaciones para un bien común, con Dios en el medio.

Y también el deseo de ser diacono permanente para servir en la Iglesia con un compromiso mayor.

Lo de diacono salió estando en Vitoria con unos curas jubilados. Sentía la llamada del servicio y la oración y me planteaba ser sacerdote. En ese discernimiento apareció un cura de 94 años para decirme que lo estaba haciendo bien y que podía tener todo: la asociación y estar vinculado a la Iglesia como diácono. Me lo explicó y me pareció un chollo para servir mejor al Señor.

El libro se puede conseguir a través del instagram salirdelacalle.

Por Javier Navascués

6 comentarios

  
Luis Fernando
Dios sabe hacer las cosas perfectamente. Gracias por este testimonio de conversión.
05/08/26 11:56 AM
  
Fibonacci
Tremendo testimonio! Gracias Angel
05/08/26 11:58 AM
  
Mariano
Dios tenía una misión para ti y aunque sus medios puedan parecernos extremos, Él siempre tiene el control y a tí te ha dotado de la sensibilidad de ver a aquellos que no solemos ver, aquellos con los que iba Jesús, casi siempre ignorados por la sociedad.
Preciosa historia de la obra de Dios a través tuya y además muy amena y bien contada. Gracias Ángel por compartirla, se la regalaré a unos cuantos.
05/08/26 1:31 PM
  
Rexjhs
Ángel es el ejemplo viviente de la frase: "Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío". Precioso testimonio de confianza en el Señor, que siempre está buscando a sus ovejas y se complace recuperando a las más perdidas
05/08/26 6:45 PM
  
atrium
El testimonio de Ángel Custodio recuerda con enorme fuerza la parábola del hijo pródigo (Lc 15,11-32), aunque con una diferencia muy significativa: en su caso no hubo una vida de desenfreno moral, sino el derrumbe de una vida aparentemente exitosa que le llevó al fondo del pozo. Sin embargo, el punto de encuentro con el Evangelio es el mismo: cuando el ser humano toca fondo y ya no puede apoyarse en sí mismo, descubre que Dios nunca ha dejado de sostenerlo.

Ángel perdió el dinero, la reputación, la confianza de muchas personas, el amor de quien había compartido catorce años de su vida, su hogar y hasta el deseo de seguir viviendo. Humanamente, todo había terminado. Pero precisamente allí, donde parecía que solo quedaba una cuerda y un final trágico, comenzó la historia que Dios había escrito desde toda la eternidad.

Su largo camino desde el hospital hasta casa evoca también el camino de Emaús (Lc 24,13-35). Como aquellos discípulos, caminaba abatido, con el corazón roto y sin comprender el sentido de lo sucedido. Y, como ellos, descubrió que Cristo caminaba a su lado aunque no pudiera verlo con los ojos. Aquella certeza interior de que el Señor le tendía la mano y le decía: «Confía, yo estoy contigo», transformó por completo su existencia.

Dios no solo le devolvió la esperanza; hizo algo mucho más grande. Tomó aquello que había sido su mayor fracaso y lo convirtió en instrumento de salvación para otros. Del mismo modo que José pudo decir a sus hermanos: «Vosotros pensasteis hacerme daño, pero Dios lo encaminó para bien» (Gn 50,20), también la ruina de Ángel ha servido para llevar esperanza a personas desesperadas, para anunciar la misericordia de Cristo y para recordar que nadie está definitivamente perdido mientras siga respirando.

Ángel, tu historia demuestra que el Señor no desperdicia ninguna lágrima. Lo que el mundo llamó fracaso, Dios lo convirtió en vocación; lo que parecía el final, Él lo transformó en un nuevo comienzo; y aquello que iba a ser una muerte solitaria terminó siendo el nacimiento de una vida entregada a los demás.

Sigue caminando con esa humildad con la que te defines como «un pobre desastre alcanzado por la misericordia de Dios», porque esa es precisamente la materia prima con la que el Señor suele escribir las historias más hermosas. Nunca olvides que muchos encontrarán a Cristo no por tus éxitos, sino porque podrán contemplar en ti lo que hace la gracia cuando un hombre deja de apoyarse en sí mismo y se abandona por completo en las manos de Dios.

Que el Sagrado Corazón de Jesús, al que has consagrado tu vida, siga guiando cada uno de tus pasos. Y cuando lleguen nuevas cruces —porque llegarán— recuerda que Aquel que no permitió que la cuerda tuviera la última palabra tampoco permitirá que ninguna prueba tenga la última palabra sobre tu vida. La última palabra siempre será de Cristo, y esa palabra es Vida.

Y ya que parece que te vas a casar, te recomiendo estos audios de esta web:

https://www.enticonfio.org/catecismo/


2331. El sexto mandamiento. ‘Hombre y mujer los creó…’ IPDF
2332. ‘Hombre y mujer los creó…’ IIPDF
2333. ‘Hombre y mujer los creó…’ IIIPDF
2334-2335. ‘Hombre y mujer los creó…’ IVPDF
2336-2337. La vocación a la castidadPDF
2338-2339. La vocación a la castidad. La integridad de la persona IPDF
2340. La vocación a la castidad. La integridad de la persona IIPDF
2341. La vocación a la castidad. La integridad de la persona IIIPDF
2342-2343. La vocación a la castidad. La integridad de la persona IVPDF
2344-2345. La vocación a la castidad. La integridad de la persona VPDF
2346-2347. La vocación a la castidad. La totalidad del don de síPDF
2348-2349. La vocación a la castidad. Los diversos géneros de la castidadPDF
2350. La vocación a la castidad. Diversos géneros de la castidad. Los noviosPDF
2351. La vocación a la castidad. Ofensas a la castidad. La lujuriaPDF
2352. La vocación a la castidad. Ofensas a la castidad. La masturbaciónPDF
2353-2354. La vocación a la castidad. Ofensas a la castidad. La fornicación y la pornografíaPDF
2355. La vocación a la castidad. Ofensas a la castidad. La prostituciónPDF
2356. La vocación a la castidad. Ofensas a la castidad. La violaciónPDF
2357-2359. La vocación a la castidad. Castidad y homosexualidad IPDF
2357-2359. La vocación a la castidad. Castidad y homosexualidad IIPDF
2360-2361. El amor de los esposos IPDF
2362-2363. El amor de los esposos IIPDF
2364-2365. El amor de los esposos. La fidelidad conyugalPDF
2366-2367. El amor de los esposos. La fecundidad del matrimonio IPDF
2368. El amor de los esposos. La fecundidad del matrimonio IIPDF
2369-2370. El amor de los esposos. La fecundidad del matrimonio IIIPDF
2370-2372. El amor de los esposos. La fecundidad del matrimonio IVPDF
2373. El amor de los esposos. El don del hijo IPDF
2374-2375. El amor de los esposos. El don del hijo IIPDF
2376. El amor de los esposos. El don del hijo IIIPDF
2377. El amor de los esposos. El don del hijo IVPDF
2378. El amor de los esposos. El don del hijo VPDF
2379. El amor de los esposos. El don del hijo VI. Instrucción ‘Donum Vitae’PDF
2380-2381. Las ofensas a la dignidad del matrimonio. El adulterioPDF
2382. Las ofensas a la dignidad del matrimonio. El divorcio IPDF
2383. Las ofensas a la dignidad del matrimonio. El divorcio IIPDF
2383. Las ofensas a la dignidad del matrimonio. El divorcio IIIPDF
2384. Las ofensas a la dignidad del matrimonio. El divorcio IVPDF
2385. Las ofensas a la dignidad del matrimonio. El divorcio VPDF
2385. Las ofensas a la dignidad del matrimonio. El divorcio VIPDF
2386. Las ofensas a la dignidad del matrimonio. El divorcio VIIPDF
2387. Las ofensas a la dignidad del matrimonio. Otras ofensas a la dignidad del matrimonio. La poligamiaPDF
2388. Las ofensas a la dignidad del matrimonio. Otras ofensas a la dignidad del matrimonio. El incestoPDF
2389. Las ofensas a la dignidad del matrimonio. Otras ofensas a la dignidad del matrimonio. Abusos a menoresPDF
2390-2391. Las ofensas a la dignidad del matrimonio. Otras ofensas a la dignidad del matrimonioPDF
05/08/26 9:00 PM
  
José Luis
Creo interesa para uno mismo y participar en su expansión.
08/08/26 10:21 AM

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