La crisis de la confesión

La crisis de la confesión

La permanencia del sacramento está asegurada, pues es uno de los siete sacramentos, pero pidamos a Dios que los fieles cristianos lo estimemos y valoremos más y que sea un factor importante en nuestra vida espiritual.

Uno de los problemas que la Iglesia viene arrastrando desde hace largo tiempo es el de la crisis de la confesión. Es un problema de la Iglesia Universal, especialmente en Europa, como ya advirtió Pío XII cuando en 1946 pronunció la famosa frase: «El pecado del siglo es la pérdida del sentido del pecado» (cf. Discorsi e Radiomessaggi, VIII, 1946, 288). Es una crisis prolongada, pues ya en mis tiempos de seminarista se nos decía, allá por los años cincuenta y sesenta, que la confesión estaba en crisis.

En un primer momento se pudo pensar que la causa era el modo de celebrar este sacramento, pero con el paso del tiempo se puede decir que esta crisis no es sino un aspecto singular de una crisis general que afecta a la fe cristiana y a todo el proceso de evangelización y catequización. La crisis se ha visto facilitada por una situación cultural bastante insensible al anuncio evangélico de conversión y penitencia. Quien carece o tiene muy imperfecto el sentido de Dios, difícilmente podrá tener el verdadero sentido del pecado y, por tanto, tampoco entenderá el significado y la necesidad de este sacramento. Se comenzó con un alarmante descenso en su práctica, que comenzó por los más tibios, pero se ha extendido a casi todos y es que es un sacramento no fácil, por su carácter penitencial. Como crisis es sencillamen­te eso: crisis, es decir algo no simplemente negativo, pues de hecho hay bastante gente que, cansada de las devastaciones producidas por nuestra sociedad actual, buscan un apoyo espiri­tual, que podrían encontrar, como de hecho sucede en ocasiones, en el sacramen­to de la Penitencia, especialmente si se les ayudase a descubrirlo con la colaboración de hombres de Dios que sepan administrarlo del modo más apto para favorecer el íntimo contacto liberador entre la conciencia y Cristo.

Es evidente que en el sacramento de la Penitencia están presentes dos personas, mejor dicho tres: el penitente, el sacerdote y Jesucristo. Los penitentes pueden decirnos que los sacerdotes no se sientan a confesar, mientras que los sacerdotes decimos que los penitentes no vienen y así estamos en un círculo vicioso que creo sinceramente que a quien le toca romperlo es al sacerdote, sentándose a confesar, aunque los penitentes no vengan. Ya llegarán, porque muchísima gente tiene necesidad de este sacramento. Tengo un gran recuerdo de mis primeros años en Roma, donde confesé bastante en mis primeros años de sacerdote, y luego en Santiago de Compostela y Medjugorge, donde literalmente no das abasto.

Está claro que el oír confesiones es una gran responsabilidad y soy muy consciente que en algunas ocasiones he metido la pata hasta el fondo. Pero en la parábola de los talentos Jesús condena al siervo que para no equivocarse no hace nada y es que ese ya está equivocado. Por otra parte pienso que el bien que he hecho y que un sacerdote normalmente hace en el confesionario compensa más que abundantemente al mal que puedes hacer. Te das cuenta que Dios se ha servido de ti como instrumento para devolver la paz y la gracia a muchas personas y te sientes feliz y realizado como persona y de hecho piensas que es de las cosas más bonitas que te pueden suceder en tu vida sacerdotal. Nuestra tarea de sacerdotes es ayudar al penitente a encontrarse con Dios, ayudándole a tener más claridad en sus problemas espirituales, de modo que pueda vivir más fácilmente su fe, formar su conciencia y desarrollar su vida cristiana. Debemos procurar que nuestro penitente descubra por sí mismo cómo debe obrar y qué exige de él el amor a Dios y al prójimo, favoreciendo su autonomía y no imponerle nuestra voluntad, aunque haciéndole consciente que Dios, de quien es hijo, le ama a él más que él a sí mismo.

Releyendo lo escrito hasta ahora noto que no he apenas hablado del tercer personaje presente en la confesión: Jesucristo, que actúa por medio de su gracia haciendo realidad lo que en tantas ocasiones el penitente pensaba era prácticamente imposible, y sin olvidar tampoco que cuando el sacerdote pronuncia las palabras de la absolución es Cristo mismo quien confiere su perdón. Pero la absolución no es una palabra mágica: la absolución y el arrepentimiento del pecador no pueden ser considerados separadamente, pues son las dos partes constitutivas del sacramento del perdón, tanto más cuanto que en ambas está presente Jesucristo, en el penitente por su gracia y en el sacerdote como su representante.

La permanencia del sacramento está asegurada, pues es uno de los siete sacramentos, pero pidamos a Dios que los fieles cristianos lo estimemos y valoremos más y que sea un factor importante en nuestra vida espiritual.

Pedro Trevijano, sacerdote

 

49 comentarios

maru
Lamentablemente, muy pocos católicos se acercan al sacramento del perdón, no sé sji.por falta de formación o.por culpa de muchos sscerdotes que , hoy más que nunca, han dejado de hablar del pecado y se limitan a decir que Dios es misericordioso. Por supuesto que Dios es misericordioso, pero por esto mismo, hay que acercarse a recibir su perdón y este perdón lo recibimos a través del sacerdote, no de nosotros mismos.
21/12/20 8:38 PM
Cesar alonso
LA CRISIS DEL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA TIENE SU ORIGEN EN LOS SEMINARIOS Y UNIVERSIDADES "DISQUE" CATOLICAS. AHI FUE DONDE SE PERDIO EL SENTIDO.
EN AMERICA TODAVIA SE VALORA, GRACIAS DIOS. SINO EXISTE PECADO, NI INFIERNO NO NECESITO DE LA CONFESION
21/12/20 9:42 PM
sofía
La verdad es que la crisis de la confesión es un asunto de difícil solución, que yo no tengo nada claro.
21/12/20 11:24 PM
Rafaelus
En los servicios de salud mental, Psicología y Psiquiatría, en el siglo XX la culpa se consideró mucho tiempo como una enfermedad, como un complejo que puede atenderse con psicoterapia y medicamentos, tal vez por eso muchos creyentes han preferido visitar a un profesional y tomar pastillas que acudir al confesionario, hasta que desde hace unos diez a veinte años, según el país, muchos profesionales de salud mental están reconociendo la importancia del aspecto espiritual religioso en el tratamiento de la culpa y recomiendan la confesión y la oración a sus pacientes, al menos a los que son creyentes católicos o de otra religión que confiese, así puede ser la misma ciencia la que recupere los sentidos de pecado y culpa.
22/12/20 3:01 AM
Mariano
Cuando una persona cae en la culpa de un pecado o de muchos es necesario recibir el perdón para renovar el alma y reconciliarnos con Dios, el hermano y uno mismo. Hay esperanza de recibir el perdón para quien es capaz de confesarse siguiendo las normas para recibir el sacramento. Callar por toda la eternidad es imposible porque en el juicio final todo se sabrá, si hemos sido benditos o malditos. Por ello la confesión de los pecados es la opción que Dios pone a nuestro alcance para volver a su amistad y fraternidad antes de que sea imposible ya recuperarlas. El mal y el pecado se llevan muy mal en el silencio, y la confesión es la solución para las culpas en que hayamos caído. Recibir la bendición de Dios en la confesión es una de las mayores pruebas de la misericordia de Dios con los hombres.
22/12/20 11:00 AM
Mariano
Por otro lado, la confesión de los pecados es un mandamiento de la Santa Madre Iglesia, al menos una vez al año.
22/12/20 11:04 AM
Tulkas
Asunto importantísimo.
Se me ocurren varias razones:

1-Los laicos están solos. Cuanto más solo está uno sin acompañamiento espiritual de un sacerdote, de una comunidad, menos se confiesa. Por eso las personas que pertenecen a movimientos o realidades eclesiales diversas se confiesan más. La soledad engendra soledad y actualmente hay mucho creyente que está solo.

2-La Confesión no es una medicina de una sola dosis y no hace efecto inmediato, no se deja de ser pecador por confesarse. Uno se confirsa y car, se confiesa y cae, se confiesa y cae Y como somos unos agustinianos (errados, por tanto) creemos que la gracia debe ser una especie de luz interior, de satisfacción y de reposo o una especie de vitaminas que nos tienen que mover infaliblemente a cambiar y a actuar, cuando NO es nada de eso, sino al contrario: la gracia es simplemente volver a pedir perdón.
22/12/20 5:30 PM
María
Ahora con esto de la pandemia es muy difícil confesarse, ya que no hay confesonarios y hay que hacerlo cara a cara. Yo, desde luego, no soy capaz.
22/12/20 7:26 PM
Tulkas
Mariano:

El problema es que hay muchas personas que NO son capaces de confesarse y se me ocurren varias razones:

Primera: no es ésta una consecuencia menor de los escándalos cuando los sacerdotes son pecadores públicos o delincuentes. El caso Maciel, o McCarrick son paradigmáticos. Ante estos casos muchos se plantean que ambos se confesaron muchas veces, y lo hicieron con doblez sacrílego o no les sirvió de nada.

Segundo: porque muchos pecados la gentw los ve como enrevesados con problemas personales. No es experiencia propia, pero supongo que es fácil confesar una infidelidad matrimonial pero es muy difícil si esta asienta sobre un matrimonio infeliz y crítico previo; es muy fácil confesar uba mentira, pero muy difícil si uno lo ha hecho para salvaguardar su tabajo o el bienestar de su fsmilia; es muy fácil confesarse si se percibe arrepentimiento pero no si se percibe con xlaridad que puestas las mismas circunstsncias se volvería a cometer el mismo pecado.
22/12/20 7:32 PM
Mariano
Tulkas:

No juzgo la intención de cada cual, pero creo que es necesario buscar los medios efectivos para no reincidir en el pecado con propósito sincero. Aun así Jesús enseñó que debemos perdonar al hermano no solo hasta siete veces sino hasta setenta veces siete con su arrepentimiento. Lo que nos hace indicar que el hombre es débil y que aunque nos arrepintamos es posible reincidir en la culpa, lo que no debe hacernos creer que el pecado tiene la última palabra sino nuestra capacidad de arrepentimiento sincero y del deseo de conversión. Dios no abandona al que le busca con sincero corazón y le da los medios para su santificación y la renovación del alma en gracia.
22/12/20 9:51 PM
Mariano
Tulkas:

El amor comprende mejor que la razón o las razones. Con fe y amor hay pocos obstáculos para confesarse. Basta quererlo con esperanza activa.
22/12/20 10:16 PM
Mariano
María:

Te comprendo. Pero creo que confesarse en gracia no sería necesario más que para cumplir con el precepto de la Santa Madre Iglesia, una vez al año. Si algún lector conoce algún lugar donde confesarse sin hacerlo cara a cara con el sacerdote, por ejemplo con una mampara en un despacho, que nos informe. Gracias.
22/12/20 10:47 PM
Vicente
en cada parroquia o iglesia tendría que haber bien a la vista los horarios de confesiones.
23/12/20 12:00 AM
sofía
En realidad, llevando mascarillas no veo por qué no pueden confesar en confesionarios. Aunque lo cierto es que yo solo he encontrado un lugar en el que el sacerdote sigue confesando como siempre en su confesonario, con la mascarilla puesta.
La verdad es que eso de la gracia o no gracia y los pecados mortales o no es un lío y aunque no es el momento ni el lugar para debatirlo, la Splendor Veritatis no lo termina de aclarar.
Sí, ya sé lo que dice el catecismo y más o menos sirve para manejarse, pero no acabo de comprender los conceptos.
Ya desde pequeña me parecía paradójico que si yo informaba a mi prima de que no ir a misa el domingo era pecado mortal, ella cometía pecado mortal por no ir, mientras que si no le decía nada, como no lo sabía, el pecado no era mortal. Lo sensato sería recalcar la importancia de ir a misa y las graves razones para ir, sin entrar en esos lios de pecado mortal o no. Digo yo.
Paz y Bien
23/12/20 11:27 AM
Tulkas
Mariano:

Supongo que eres cura, yo no.
Yo nunca he escuchado confesiones pero sí veo que gente que se confesaba habitualmente en su juventud ha dejado de hacerlo.

En parte es porque se emplea un lenguaje ininteligible. Yo soy radical partidario de la sinergia y del concurso simultáneo, hasta el punto de creer que los términos “gracia”, “amor” o el tuyo “esperanza activa” son meras abstracciones inexistentes fuera del concurso concreto con nuestra actuación. Por eso la Iglesia define la gracia como participación: favor y participación.

Esperar a que la gracia actúe sin actuar yo ya es RESISTIR a la gracia. Es como cuando santa Teresa decía: “ya rezaré cuando sea buena”, así ni serás buena ni rezarás.

Desde el punto de vista de Dios NUNCA nos anteponemos a la gracia, pero desde el punto de vista de nuestra percepción subjetiva SÍ, muchas veces.



Yo creo que este es e l problema de muchos: “ya me iré a confesar cuando esté dispuesto, es decir, cuando la gracia me disponga a ello”. Craso error: vete a confesar INCLUSO sin disposición adecuada y confiesa que no tienes disposición adecuada. Confiesa que no te ves arrepentido o que no te ves con propósito de enmienda: el mero hecho de ir ya es tu arrepentimiento y ya es tu propósito de enmienda.
23/12/20 12:35 PM
Vicente
Si los sacerdotes no se sientan a confesar, mala cosa............
23/12/20 12:39 PM
Mariano
Tulkas:

No supongas lo que no soy. Gracia es la participación de la vida divina en el alma humana, no cualquier otra participación. El amor cristiano tiene más que ver con la caridad, que es una virtud teologal (sobrenatural), que con el amor humano tal como lo entiende el mundo. La esperanza es otra virtud teologal y es activa cuando obra en nosotros. Todo esto presupone la fe, que es otra virtud teologal y por tanto es un don de Dios al hombre. No son cosas inexistentes o solo subjetivas sino reales que sin fe no se perciben en su plenitud, pero con fe dan sentido a la vida del cristiano. La fe también se consigue confiando en y/u obedeciendo a Dios y en/a su obra que es la Iglesia, pero no es un don meramente humano sino don de Dios. El arrepentimiento puede ser la conciencia de haber pecado y darse cuenta de la fealdad/maldad que hemos cometido y de la que queremos salir. El propósito de enmienda es algo más que el propósito de confesarse, es tomar la decisión de querer salir de la fealdad/maldad a la que habíamos llegado pecando, lo que nos lleva a confesarnos como una consecuencia de esta buena decisión o propósito.
23/12/20 3:08 PM
Mariano
Cuanto más se confiesa una persona más gracia santificante recibe.
23/12/20 3:26 PM
Mariano
Vicente:

Sí se sientan a confesar pero por las medidas tomadas por la pandemia lo hace aconsejable no en el confesionario habitual sino en lugares más amplios, aireados y espaciosos. Si no encuentras cartel con el horario de confesiones por ello, pregunta a algún sacerdote en horario de atención, él te dirá.
23/12/20 4:49 PM
Tulkas
Mariano:

Sí, pero yo estoy intentando entender las razones de la crisis de la confesión, que es como decir que la Misericordia de Dios está en crisis.

Creo que una predicación errónea de la Gracia es la principal razón.

Yo no niego que Dios actúe en el pecador, pero no actúa SIN el pecador.

El decir que confesarse “aumenta” la gracia santificante es otro problema. ¿Dónde está ese depósito de gracia, esa recarga de pilas que, supuestamente te da la confesión? En ningún lado, simplemente no existe: no hay gracia desligada de su efecto, de nuestra actuación libre meritoria, igual que no hay forma independiente de la materia informada.

¿Por qué la gente, no se confiesa? Pues por que se les ha predicado conceptos “mágicos”, como si los Sacramentos o la gracia actuaran mágicamente (en términos técnicos, con eficacia intrínseca), como si fueran un antibiótico que el médico me inyecta y me cura por su efecto intrínseco cuando no es así, es más como una dieta o un cambio de hábitos: haciéndolo yo me curo, aunque la eficacia, el efecto curativo ciertamente NO viene de mí.

El efecto curstivo de la dieta no viene de mí, pero tal eficacia sólo existe en tanto que yo hago la dieta, bo es algo intrínseco a la dieta, pues la dieta y su efecto sólo existe cuando yo lo hago.

Pregunto, ¿hay crisis de la Confesión en la Ortodoxia, que ha custodiado una doctrina impoluta sobre la Gracia?
No creo, pero no lo sé.
23/12/20 6:57 PM
Tulkas
Mariano:

Tus definiciones de arrepentimiento y de propósito de enmienda son ciertas, pero comonada hay más engañoso que el corazón yo pienso que muchos no se confiesan simplemente porque no gozan de grado alguno de percepción subjetiva de ambos. Muchos no tienen una percepción subjetiva de eso, como mucho una general y superficial atricción.

Lo que yo pienso es que esa general y superficial atricción es suficiente pars ir al Sacramento, sin darle más vueltas y que el único testimonio para la conciencia de que hay arrepentimiento y propósito de enmienda es, precisamente, ir al Sacramento.

En los sermones sobre la penitencia de Crisóstomo no figura en primer lugar el dolor de los pecados, sino SIMPLEMENTE, ir a la Iglesia y confesarlos.

Hemos perdido esa santa sencillez y la hemos sustituído por problemas de conciencia, como bien dice sofía.
23/12/20 7:05 PM
Tulkas
¿Por qué la crisis?

Se me ocurre también que el mero hecho de pecar es un testimonio ante nuestra conciencia de que carecemos de arrepentimiento y propósito de enmienda.

Puede ser que uno piense: si sigo pecando es PORQUE no tengo los requisitos PARA pedir perdón.

O bien, ¿para qué pedir perdón si voy a seguir pecando?

Ya sé que es mala lógica, pero Satanás no es tomista, y por eso gana tantas veces.

Al final, y esto es terrible, cuanto más quebrantado y humillado tiene uno el corazón, MENOS se confiesa.
23/12/20 7:58 PM
Mariano
Tulkas:

Lo siento, no voy a discutir sobre razones sin aceptar lo que es de fe. Confesar sin la preparación que enseña la Iglesia no es correcto. Que recibas al niño Jesús en tu alma esta santa Navidad.
24/12/20 12:03 PM
Rafaelus
También debemos recordar la influencia de la propaganda protestante evangélica según la cual, Dios no necesita intermediarios más que Jesús ante quien podemos confesarnos en espíritu sin necesidad de sacerdote. Por la misma influencia protestante muchos confunden persona con institución y, cuando el sacerdote no parece fiable para el confesante, éste generaliza sobre toda la Iglesia Católica igual que la caída de un pastor evangélico debilita y caduca su iglesia. Por eso no es extraño conocer católicos que muy alegremente dicen "yo me confieso con Dios".
24/12/20 5:17 PM
alma
Yo he permanecido muchos años alejado de la práctica religiosa,( de adolescente me parecía una tortura).Al volver a la Iglesia tras más de 30 años alejado, ya no lo veo como una tortura, sino como un encuentro con Dios,Sun así reconozco que el camino que te lleva a la confesión es un camino angosto y la puerta del confesionario es muy estrecha, pero es el único camino que me lleva hasta El, así por lo menos lo veo yo. Cuando entro en un templo, solo me fijo en tres cosas, a saber, dónde está el sagrario,ver si delante de este hay reclinatorios, y por último ver si hay confesionarios, esas puertas estrechas que el mismo Jesucristo nos señaló como camino de salvación.El camino estrecho de la atrición lo pongo yo y la contrición se la pido a Dios.
24/12/20 11:11 PM
Tulkas
Mariano:

Las razones pueden ser diferentes a las que yo apunto, o ser esas y otras cualesquiera.

La preparación que pide la Iglesia yo no la rechazo, TODO LO CONTRARIO, precisamente lo que digo es que la única certeza subjetiva que uno puede tener sobre el arrepentimiento, dolor y propósito de enmienda es PRECISAMENTE el hecho de irse a confesar.

La crisis de la Confesión es debida a que Satanás dice al oído: “no vayas a confesarte PORQUE no estás arrepentido, PORQUE no tienes propósito de enmienda, PORQUE vas a seguir pecando, PORQUE es mejor no cometer sacrilegio, PORQUE quieres seguir pecando.”

No sé, supongo que es eso por lo que ls gente deja de ir a la Confesión.

Eso de “confesarse con Dios” es la prueba más innegable de que uno carece de la preparación para el Sacramento. Por eso Pascal, que era jansenista y no aceptaba la atricción, decía que la contricción IMPLICA necesariamemte ir a confesarse.
24/12/20 11:20 PM
Tulkas
Mariano:

La Iglesia acepta como preparación para el Sacramento la simpke y general atricción. Basta, por lo tanto, un deseo general de salvarse y de no sufrir en el infierno.

Basta eso y buscar el medio adecuado: el Sacramento.

Si niegas esto acepto que no seas capaz de entender por qué la confesión está en crisis.
24/12/20 11:24 PM
Rafaelus
Algo interesante:

Un obispo escribió hace algunos años un artículo acerca de la confesión en un periódico aquí en América Latina y comentó que el pecado que menos confiesa la gente es: AVARICIA.

La gente puede justificar sus mentiras y hasta sus adulterios, pero es porque se sabe que son pecados que se intenta justificarles; también se reconoce la envidia y la ira, y por supuesto la lujuria, pero la avaricia se ignora como si no existiese como pecado, o como si solo fuese asunto de lavadores y especuladores.
25/12/20 4:31 AM
Rafaelus
Hoy vino el Salvador, hagamos nuestra parte confesándonos.

Feliz Navidad a todos.
25/12/20 4:32 AM
Mariano
Confesarse bien requiere:

- Examen de conciencia (ver si uno mismo ha pecado en cualquiera de los Diez Mandamientos que Dios dio a Moisés; también puede ser útil examinarse si no se han practicado las Bienaventuranzas que Jesús enseñó en la montaña, que son su nuevo programa de misericordia).

- Dolor de los pecados (arrepentimiento; rezar el "Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero...", una oración que es muy conocida por los cristianos y se enseña en la preparación para recibir el sacramento; también puede valer esta: "Señor, ten compasión de mí que soy un pecador").

- Propósito de la enmienda (hacer propósito de no volver a pecar, con atrición o con contrición; el que reza el "Señor mío Jesucristo..." tiene ambas cosas y cree lo que ora).

- Decir los pecados al confesor (esto no es lo "primero" sino lo "cuarto" y donde se recibe la absolución de los pecados cometidos).

- Cumplir la penitencia (que puede ser variada y la manda el confesor al penitente y es necesaria para completar el sacramento).
25/12/20 10:11 AM
Mariano
La confesión sacramental requiere el bautismo previo y una preparación o catequesis donde se explica cómo acceder al sacramento.
25/12/20 5:40 PM
Tulkas
Mariano:

Muy bien, pues si es así de fácil, ¿por qué no se confiesa la gente?

La explicación habitual es que se ha perdido la conciencia del pecado. Vale esta explicación a nivel cultural.

A nivel individual lo que se ha perdido, o lo que no se puede adquirir fácilmente, es la concienciade arrepentimiento y de propósito de enmienda.

Por eso, me atrevo a decirlo sin saberlo a ciecis cierta: los que se confiesan habitualmente confiesan SÓLO pecados leves, quizás veniales.

El que comete un pecado grave NO adquiere conciencia clara de arrepentimiento, es muy complicado por la propia magnitud del pecado. Una vez conocí a una mujer que había abortado, hablaba de ello con vergüenza, pero ¿también con arrepentimiento? Creo que no. Lo cobtaba como si hubiera sido la mejor opción, detestable, pero la mejor.

Creo tsmbién que tener conciencia de arrepentimiento es muy difícil porque los pecados, graves, a veces no son simples elecciones totslmente libres, sino que el pecador está muy muy muy condicionado por las circunstancias. Por ejemplo, hay testimonios de expeostitutas de lujo que cuentan que sus clientes era hombres muy heridos, muy infelices en su matrimonio, divorciados a los que su mujer inpedía ver a los niños etc. La avaricia que se menciona arriba, ¿cuántas veces no viene motivada por uba situación personal o familiar en la que ubo es ávaro para otros?

¿Me explico?

Por eso yo creo que Francisco, en esto, tiene una intuición adecuada, digo en esto de “ab
25/12/20 7:00 PM
Mariano
Tulkas: no te compliques, lo que importa es salir uno mismo del pecado personal por la sincera confesión y no lo que otros o uno mismo pecan o porqué, que a nadie interesa, solo a Dios. En cualquier caso es bueno poner los medios para evitar pecar. Dios te bendiga.
26/12/20 9:00 AM
Mariano
Tulkas:

La gente no se confiesa porque no ha creído plenamente en Jesucristo y en la Iglesia que él mismo edifica. Darle más vueltas no conduce a nada. Jesús dijo que su palabra nos juzgará a todos. Aunque no le hayan creído o no le conozcan. Con unos tendrá misericordia por haber creído y se bauticen en su Iglesia, la de Jesús, la Católica, y vivir en gracia y hacer buenas obras con Cristo. Y otros no se salvarán por no haber creído en el anuncio del evangelio de la Iglesia. Y de los demás confiemos en su misericordia y su justicia perfecta.
26/12/20 11:05 AM
Tulkas
Mariano:

Yo no entro en los pecados de otros ni en los míos.
Hablo en general.

Uno no se confiesa porque no tiene conciencia cierta de arrepentimiento ni de enmienda.

Puede creer que Dios perdona por el ministerio de su Iglesia y creer, a su vez, que ese perdón no es para él porque no cumple los requisitos para ser perdonado. Puede habee un entrelazamiento biográfico tan grande con el pecado que “no vea psible” salir de él salvo que se dé un cambio completo de circunstancias. Pienso pir ejemplo en los sacerdotes pederastas, en políticos corruptos etc: salir del pecado supone un cambio total de su vida cotidiniana que no siempre es factible.

San Agustín, el “paradigma” de la conversión es un caso aislado y además un ejemplo muy malo o incluso deletéreo: dejó de pecar carnalmente cuando cambiaron sus circunstancias externas. Pues bien, ese cambio de circunstancias es muy complicado o imposible las más de las veces. Somos libres, “pero no tanto”.

26/12/20 8:39 PM
Mariano
No Tulkas. Dios da los medios para confesarse y convertirse, pero requiere del pecador humildad y obediencia. Las circunstancias no eliminan la voluntad de la persona y no pueden ni justificar su pecado ni condenarle a la esclavitud del pecado. Uno no se confiesa porque no quiere y se confiesa porque quiere. ¿Hay más libertad que en el hombre que se confiesa? Ninguna otra libertad humana llega a este punto del perdón de Dios por medio de su Iglesia. Entiendo que es un sacramento que solo aprecian muchos de los que se salvan.
27/12/20 7:28 AM
José
El motivo más evidente de que cueste tanto confesarse es la vergüenza que da decirle las propias miserias a un hombre.
27/12/20 9:52 AM
Mariano
Hay otras libertades humanas que llegan al punto del perdón de Dios (corrijo), algunas de ellas son recibir otros sacramentos por los que recibimos su perdón.
27/12/20 8:37 PM
Mariano
Pienso que no todos los sacramentos perdonan los pecados, algunos sí. Cuando uno se confiesa tiene que creer que el confesor actúa en nombre de Cristo, y Cristo no rechaza al arrepentido.
28/12/20 8:24 AM
Mariano
El motivo más evidente de que los creyentes vayan a confesarse es su fe en Cristo, no necesariamente su desvergüenza.
28/12/20 9:43 AM
José
Mariano, no me malinterprete, por supuesto la vergüenza hay que vencerla. Alguien dijo que el diablo quita la vergüenza para pecar y la da para confesarlo.
28/12/20 5:41 PM
Mariano
José, me refería a que el que se confiesa no necesariamente es un sinvergüenza sino que le mueve la fe en Jesús. Feliz día.
28/12/20 8:10 PM
Martinna
La confesión ha ido a menos y a peor. Los sacerdotes han ido cambiando de opinión y actitud respecto a lo que es y como se debe practicar.
La doctrina del sacramento no ha cambiado. Así que los creyentes seglares y sacerdotes tienen que vivir el sacramento tal como está instituido.
Como yo he ido perdiendo oído (aunque uso un estupendo aparato hecho a mi necesidad) me acerco a confesar por el frente sin rejilla para ver los labios del sacerdote y entender mejor lo que me dice. Cuando no hay sacerdote ni confesionario pido hora y lugar al párroco. Me confieso fijo en Navidad, en Semana Santa, siguiendo los tiempos del ciclo litúrgico del año. También me acerco a confesar, cuando tengo conciencia de pecado aunque no sea grave, porque me ayuda a mejorar, pecados, fallos, faltas, van desapareciendo por la Gracia de Dios.
Comparto esto para animaros a pedir confesión por incomodo que sea, o difícil que resulte, nos hace mucho bien a nosotros y sobre todo a los sacerdotes, para que tomen conciencia de para que han sido llamados y a que se han comprometido.
28/12/20 10:34 PM
Martinna
Sofia,
Se me ocurre comentarte que, por lo que leo en tus comentarios, se ve que tienes fe y corazón de cristiana católica. Cuando dices que algo es un lío que no lo acabas de entender, es que tienes que orar sobre eso, le pides ayuda al Señor, te la dará a tu medida y tiempo según tu necesidad.
El catecismo hay que saberlo y entenderlo, para eso está. Pero lo que realmente tenemos que conocer es la Palabra de Dios, de ahí se sacó el catecismo, pero la Palabra de Dios que encontramos leyendo el Nuevo Testamento es la que hace aquello para lo que se nos envió. Leyéndola, orando, meditándola, el Espíritu nos va enseñando a cada uno según su necesidad, según el plan que Dios tiene para cada persona.
28/12/20 11:03 PM
sofía
Muchas gracias por tus palabras, Martinna
30/12/20 12:05 PM
Mariano
Rafaelus: yo pienso que es mejor que una persona pueda ser ayudada en un contexto de caridad sincera (aunque esto requiere la libre voluntad) que en un contexto de mera ciencia aplicada por personas que no necesariamente practicasen o enseñasen a practicar la caridad y puedan no decir la verdad o no enseñen a hacerlo. En este sentido, la confesión bien hecha es un medio más natural y sobrenatural para la salud que esperar que la medicina psiquiátrica resuelva materialmente lo que unos u otros por distintas razones no han sabido o entendido hacer en su momento oportuno en relación a Jesús. Si una enfermedad mental puede ser tratada en algunos casos como un callejón sin salida por los médicos y la medicina actual, la confesión siempre libera y enseña a una vida más saludable sin necesidad de recurrir a esperar que la ciencia repare artificialmente lo que la voluntad y el arrepentimiento sincero no hayan sabido hacer.
3/01/21 2:44 PM
Mariano
Rafaelus: Si para un judío que se fíe solo del Antiguo Testamento sería procedente medicar a quien peque, aplicar la ley del talión (ojo por ojo y diente por diente), etc. cosas que entiendo que parece que no todo fue voluntad del Padre (aunque los mandamientos de la ley de Dios sí son voluntad del Padre porque los confirmó Jesús), el mismo Jesucristo y su Espíritu Santo tienen caridad con todos y hablan explícitamente de lo que se dijo en el pasado para corregir lo que no era de Dios. Jesucristo no medica a los enfermos que cura, es médico con la palabra, el perdón y la caridad de obra. La ley es buena pero no salva a nadie porque todos pecamos y entonces según el AT todos tendríamos que estar medicados sin piedad, es Jesús el que nos trajo la salvación por la fe. Entiendo claramente que medicar farmacológicamente de modo indefinido no es solución para el que tiene fe en Jesús ni para quien no tiene culpa. Jesús instituyó el sacramento de la confesión y no vino a juzgar o a condenar a nadie sino a salvar. Si otros lo hacen es porque no han conocido a Jesús. La fe en Jesús es un proceso continuo de conversión y/o renovación del cristiano. Jesucristo libera de la enfermedad y del pecado de los que nadie puede presumir que están exentos, salvo Jesús y María. Por ello medicar sin necesidad creo que es más por maldad o envidia del médico, y por la falta de caridad, bondad, piedad, benignidad, etc. que son frutos del Espíritu Santo. Hay que pedir al Padre que nos envíe el Espíritu
3/01/21 3:48 PM
Mariano
Martinna: creo que el Catecismo de la Iglesia Católica ayuda más al católico y al creyente actual que a veces una lectura no bien interpretada de la biblia o mejor dicho del AT tal cual está escrito y leído al pie de la letra sin una ayuda de la Iglesia y su magisterio. Por ejemplo, una buena catequesis forma mejor al creyente que una lectura en casa sin la comunidad de la Iglesia y su santa jerarquía.
6/01/21 6:05 PM
Batavus
Tulkas y Mariano están un poco pesados.
18/01/21 10:50 AM

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