¡Es la teología, estúpidos!

¡Es la teología, estúpidos!

La plaga del coronavirus no es un castigo, sino un acicate para la conversión

Varios amigos lamentan la cobardía de algún obispacho (contracción de «obispo metidito en su despacho») para quien «de ninguna manera» el coronavirus es un castigo de Dios, pues «Dios es un padre bueno que acompaña a sus hijos». En tiempos de coronavirus, digamos que tal obispo no es un cobarde, sino un valiente asintomático.

Cuando lo juzgue ese Padre bueno, el obispo metidito en su despacho dirá que se acogió a la disciplina del arcano, por no azuzar el odio de esta generación sin teología. Y, en efecto, cuando a la gente la dejas sin teología sólo le queda… el odio teológico, que poco a poco prepara sus cadalsos. Este odio teológico lo probó, por ejemplo, el obispo Munilla, cuando afirmó que mayor mal que una catástrofe de Haití era la pobreza espiritual que padecíamos nosotros. Pues resulta que ahora padecemos de una tacada catástrofe y pobreza espiritual (la de quienes están infestados por los cuatro pecados que claman al cielo, todos ellos bendecidos por leyes democráticas).

Yo no sé si el coronavirus es o no es un castigo divino, puesto que no he recibido ninguna revelación particular (que, por lo que se ve, en los despachos episcopales se reciben a tutiplén, aunque con taras, como si fuesen test chinos). Pero el mismo Cristo nos enseña que ni un pajarillo cae al suelo sin la voluntad de nuestro Padre; así que supongo que mucho menos caerán billones de virus. Y, en fin, sin salirnos del Nuevo Testamento, ya sabemos lo que Dios encomendó a aquellos siete ángeles: «Id a derramar en la tierra las siete copas de la ira de Dios». Pero, siendo oceánicas las lagunas teológicas de algunos obispos, resultan mucho más penosas sus inconsecuencias lógicas. Pues, aunque los virus hayan caído por voluntad de Dios, mucho más discutible es que esa voluntad haya sido de «castigar» en el sentido teológico más pleno, como enseguida veremos. Pero la inconsecuencia lógica de afirmar que el coronavirus no puede ser un castigo porque Dios es «un padre bueno» es, en verdad, fecal. Pues lo que hace un padre bueno es, precisamente, castigar a sus hijos cuando se portan mal, no por regodearse en el castigo, sino para evitarles por amor un mal mayor; y el padre que por lenidad no castiga con este fin es el peor padre concebible. Dios, enviando plagas, castiga los pecados que claman al cielo, pero no por regodearse en la crueldad, sino por evitar a los hombres el mal mayor de que se perpetúe su culpa, por concederles la ocasión de renegar del mal que hicieron. O, si no lo hicieron (si es que existe alguien que no haga mal, fuera de algún obispo), para que hagan penitencia y aseguren la salvación de su alma (por la que Dios regala para toda la eternidad un cuerpo glorioso en el que rebotan los virus coronados o republicanos).

Las plagas sólo son castigos desde la óptica del hombre que se ha quedado sin teología y sin perspectiva de la vida eterna. Para quien las tiene, no son castigos en el sentido pleno del término (castigo teológico verdadero sólo hay uno y es eterno), sino pruebas que estimulan la conversión y nos permiten, en caso de muerte, ser acreedores a un cuerpo glorioso. Así que, a la postre, la plaga del coronavirus, ocurrida desde luego por voluntad de Dios, no es un castigo, sino un acicate para la conversión y salvación de nuestras almas que han chapoteado en la charca de los pecados que claman al cielo, o siquiera respirado con complacencia su aire mefítico. En cambio, lo que sin duda es un castigo horroroso es la teología pachanguera y la inconsecuencia lógica (la valentía asintomática) de algunos obispos crueles. San Agustín decía que «hay una misericordia que castiga y una crueldad que perdona»; esta última, para mandarnos al infierno.

 

Publicado originalmente en ABC

 

49 comentarios

Luis Ignacio
Brillante
13/04/20 9:38 PM
Luis López
Chapeau, Sr. de Prada. De la cruz a la raya.
13/04/20 9:38 PM
Palas Atenea
Pues no puedo estar más de acuerdo.
13/04/20 11:54 PM
Raurell
Sí, pero el virus no es indiscriminado, ataca preferentemente a la gente mayor, ¿cómo se conjuga esto con la permisividad o incluso un castigo de Dios?
14/04/20 1:25 AM
Juan
Es obvio que un castigo puede ser medicinal. El problema es que mientras que un padre castiga al hijo que hace mal, para corregirle, no al resto si no han hecho nada malo, si ciertos males fueran castigos divinos (aunque la intención sea buena, o incluso las consecuencias pudieran ser en ciertos casos también buenas) lo que no se entiende es que tengan como destino personas inocentes (niños, por ejemplo) que difícilmente pueden servirse de esa corrección. Y de nada sirve decir que se pueden servir otros, pues el fin no justifica nunca los medios y Dios, en su omnipotencia, podría haber buscado otro medio para enseñarnos, u orientar el mal hacia quien verdaderamente mal se ha comportado. Eso sí que sería un aviso para todos, para que corrijamos nuestro actuar. Pero si el mal cae indiscriminadamente, lo único que provoca es desconcierto o, en el peor de los casos, terror al azar o al destino. De manera que lo más sensato es suspender el juicio sobre el asunto.
14/04/20 1:55 AM
Horacio Castro
“Las plagas sólo son castigos desde la óptica del hombre que se ha quedado sin teología y sin perspectiva de la vida eterna. Para quien las tiene, no son castigos en el sentido pleno del término (castigo teológico verdadero sólo hay uno y es eterno), sino pruebas que estimulan la conversión y nos permiten, en caso de muerte, ser acreedores a un cuerpo glorioso. Así que, a la postre, la plaga del coronavirus, ocurrida desde luego por voluntad de Dios, no es un castigo, sino un acicate para la conversión y salvación de nuestras almas que han chapoteado en la charca de los pecados que claman al cielo, o siquiera respirado con complacencia su aire mefítico”. Solo me permito puntualizar que “por voluntad de Dios” es PERMITIR males como la plaga del coronavirus, y que es innegable nuestra condición de pecadores.
14/04/20 2:25 AM
jk
Un articulo para que los progres y neoconservadores lo detesten. "Oh es que Dios es tan buena onda que te acepta como eres y que vivas como gustes sin molestar a nadie y no importa lo que hagas porque iras al cielo siempre cuando mueras" es la cantaleta favorita de estos.
14/04/20 3:20 AM
Gregorio
Excelente comentario, felicitaciones.
14/04/20 3:38 AM
Néstor
Lo "pleno" del castigo es que sea retributivo, es decir, que sea para restablecer el orden de la justicia alterado por la falta. Eso lo tiene cualquier castigo temporal que Dios pueda infligir. Lo propio de las penas del Infierno es que no son medicinales, sino solamente retributivas, pero eso es accidental a la noción de "castigo" como tal.

Es cierto que en esta vida podemos pensar que todo castigo, o casi todo castigo, tiene además de su sentido retributivo, de restablecer el orden de la justicia alterado por el pecado, un sentido medicinal de conversión, y también que los justos pueden sufrir males que no son castigos, sino sólo pruebas.

Pero digo casi, porque si miramos por ejemplo la muerte de Herodes tal como la narran los Hechos de los Apóstoles, no parece que haya tenido mucha función medicinal, fue más bien fulminante y terrible.

Y no es lo mismo que el castigo infernal, obviamente.

Igualmente, cuando el ángel extermina al ejército de Senaquerib, por ejemplo, no parece que haya habido allí mucho estímulo para la conversión y se puede no estar del todo seguro de que los guerreros de Senaquerib hayan de resucitar todos con un cuerpo glorioso.

Además, por las indulgencias se perdonan, no las pruebas temporales debidas por nuestros pecados, sino las penas, es decir, los castigos, temporales debidos por nuestros pecados.

Saludos cordiales.
14/04/20 3:39 AM
Archie
Como siempre, una gozada leerle, Sr. de Prada.

Evidentemente yo no tengo ninguna línea directa informadora con el Altísimo: mis pecados son incompatibles hasta con un G5 celestial. Pero tampoco lo necesito: El Padre tuvo a bien darme un libro llamado la Biblia y de vez en cuando me manda a la Madre a contar cosas, incluso algunas veces me la pone muy cerquita ("Antes la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Los Sacerdotes, Obispos y Cardenales van muchos por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas más almas. La Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira del Buen Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos".- Garabandal 1965). Con eso me basta: Es clara y netamente un castigo; y un castigo anunciado, por encima de los cantos de la messa y de la Silla.
14/04/20 9:11 AM
Adrián Ferreira
Suscribo totalmente tu comentario Néstor. Muy acertado. Dios te guarde.
14/04/20 10:37 AM
Trias
¡Dios mío !!! ¿Seguimos a Cristo o a quién seguimos? ¿Qué concepto de paternidad tiene mucha gente en la Iglesa frente a la paternidad de Dios? ¿Quienes somos para juzgar lo que Dios tiene o no tiene que hacer? ¿No dejó que sacrificaran a su propio Hijo, A SU HIJO, por remisión de los pecados, siendo Jesucristo inocente absolutamente? ¿No se dan cuenta de que en los siglos de los siglos existe un sufrimiento al que no tenemos respuesta ni explicación: EL SUFRIMIENTO DE LOS INOCENTES, de los que no tienen culpa y cargan con el pecado de los demás muriendo o sufriendo, muchas veces a manos de los malvados? Dar la vida por el otro, esa es la respuesta, es CRISTO. Estoy seguro que los inocentes muertos en esta pandemia gozan del Señor en el Cielo. A partir de ahí hay que hacer lo humanamente posible para que no muera nadie. Despues poner nuestra confianza en Dios y recordar siempre que el pecado colectivo lleva un castigo colectivo consecuenca del pecado, pecado no querido por Dios y castigo no querido por Dios pero que son inseparables. Convirtámonos y cargemos los cristianos con el pecado de los demás y Cristo aparecerá en nuestra generación. FELIZ PASCUA.
14/04/20 1:50 PM
AM
La teodicea es uno de los aspectos de la teología más complejos por tratar de reflexionar sobre el significado de la presencia del mal en el mundo y su conjugación con la identidad y realización de Dios en la encarnación del Hijo. Entiendo que un artículo periodístico no es un espacio para hacer teología rigurosa; tampoco un par de citas de la Tradición avalan una reflexión matizada. A mi modo de ver, el aspecto que marca el camino a cualquier reflexión es el de la analogía: que hay que calibrar en las afirmaciones de fe de la creación y la encarnación. ¿Cuál es la distancia y cercanía entre Dios y el hombre? ¿qué "ratio entis" (y atributos de ser) corresponden a lo natural y cuáles a lo sobrenatural? Este es el núcleo de la cuestión... Lo demás, sea declaración episcopal bienintencionada u opinión periodística argumentada... no es TEOLOGIA
14/04/20 4:52 PM
Néstor
Un castigo no querido por Dios es un absurdo. El castigo, si es justo, viene de Dios , y es querido por Él, porque al ser justo, es bueno, y todo bien viene de Dios y es querido por Dios.

El castigo del pecador en cuanto tal es obviamente justo. Otra cosa es que Dios elija, en algunos casos, ir más allá de la justicia, con la misericordia y el perdón.

Castigar al inocente sería una injusticia, en el sentido propio y pleno de "castigo". Por eso las penas que Cristo sufrió en la Cruz son "castigo" bajo cierto aspecto, solamente, no simplemente hablando.

Inocentes en sentido absoluto son solamente Jesucristo y María. Los demás somos herederos del pecado original.

O bien cuando Dios castiga a una comunidad castiga también a los inocentes (en sentido relativo) de la misma, no en tanto que son inocentes, sino en tanto que son miembros de esa comunidad pecadora, o bien cuando Dios castiga a una comunidad no castiga necesariamente a todos los miembros de la misma, concretamente, no castiga a los miembros inocentes (en sentido relativo) de la misma, sino que para ellos esos sufrimientos son solamente pruebas.

Sobre eso, leer al profeta Ezequiel, deportado a Babilonia junto con el reino de Judá, y elegir dentro de cuál de esas dos categorías lo ponemos.

La doctrina de las indulgencias nos asegura que hay castigos divinos temporales y no solamente el castigo eterno.

Con el panorama del mundo y la Iglesia actuales no parece verosímil decir que el coronoavirus,
14/04/20 5:55 PM
Jorge Cantu
Néstor:

"Pero digo casi, porque si miramos por ejemplo la muerte de Herodes tal como la narran los Hechos de los Apóstoles, no parece que haya tenido mucha función medicinal, fue más bien fulminante y terrible."

Un ejemplo más acerca del cual viene muy a propósito la explicación que desarrollas en tu reciente artículo respecto al comentario del padre Fuentes al tema de las víctimas de muertes súbitas (cómo los aplastados por el derrumbe de la torre de Siloé), a las cuales todos estamos expuestos, pero no todos preparados para afrontar el Juicio divino.
14/04/20 9:20 PM
Nestor
Con el panorama del mundo y la Iglesia actuales no parece verosímil decir que el coronoavirus no sea un castigo divino, sino una mera prueba.

Saludos cordiales.
14/04/20 10:02 PM
Pub
"Cuando viereis una noche alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre, de la persecución de la Iglesia y del Santo Padre".
En este fragmento del mensaje de la Santísima Virgen en su 3ª aparición en Fátima (13-7-1917), vemos que Dios castiga a las naciones y pueblos en esta vida, lo que no es ninguna novedad para el que alguna vez coge la Biblia de la estantería.
15/04/20 12:02 AM
Horacio Castro
Una INDULGENCIA es una remisión extra-sacramental de la pena temporal debida -según la justicia de Dios- por el pecado que ha sido ya perdonado, remisión que es otorgada por la Iglesia en consecuencia del poder de las llaves, mediante la aplicación de los méritos sobreabundantes de Cristo y de los santos, y por justos motivos. ¿Cuál sería la remisión otorgada por la Iglesia de la pandemia de coronavirus considerado como pena temporal?
15/04/20 1:27 AM
Un lector
Lo que más me ha gustado es lo de que cuando le quitas a la gente la teología... le sale la teología del odio..



Y los que nos gobiernan ahora son todos (o casi) sujetos cuya teología es el odio a Dios , a Jesucristo y la Iglesia Católica.
Y se empeñan , como posesos (por el diablo) en promulgar leyes obligatorias de ensalzamiento de pecados que claman al Cielo , por supuesto, con obligación de que todos las cumplamos. Como obligaban los emperadores romanos a arrodillarse ante ellos. Y cristiano que no se sometía, a las fieras...
15/04/20 1:42 AM
Horacio Castro
Para diferenciar con mayor claridad al tenor de mi anterior comentario, el “Decreto de la Penitenciaría Apostólica relativo a la concesión de indulgencias especiales a los fieles en la actual situación de pandemia” con fecha 20.03.2020 especifica que concede la Indulgencia plenaria para ser vivida “con espíritu de conversión personal”.
15/04/20 2:30 AM
Rafaelus
Los protestantes autollamados evangélicos de USA, por su parte, alegan que nosotros los católicos provocamos estas desgracias porque veneramos imágenes, cuya prohibición está en textos bíblicos por todos conocidos.

¿ Debemos destruir nuestras imágenes religiosas, como nuestros crucifijos, vírgenes ?

¿ Deberíamos celebrar navidades sin imágenes de la Sagrada Familia ?
15/04/20 4:12 AM
José Ángel Antonio
""""""Con el panorama del mundo y la Iglesia actuales no parece verosímil decir que el coronoavirus no sea un castigo divino, sino una mera prueba"""""

El panorama del mundo actual es que los viejos van a misa, se confiesan y no fornican ni blasfeman, y los mata el coronavirus, incluyendo a 100 curas italianos ya, entre ellos entregados misioneros.

En cambio, los veinteañeros, que no van a misa, blasfeman, fornican y pasan de Dios, no sufren el coronavirus y no piensan que tenga nada que ver con Dios, no les enseña nada y simplemente ven series en Netflix.

Mi maestra de EGB, que se formó como niña de granja en la montaña en Monteperdido, y era católica, decía: "un Buen Maestro es el que logra que sus discípulos aprendan".

Según eso, si Dios quiere usar el coronavirus para enseñar, es que no es un buen maestro, porque no logra que sus discípulos aprendan.

Dios enseña más bien en su Palabra, con la historia de Job, en la que dice que hay un justo, Job, que sufre desgracias que no son culpa de Dios. Y hay sus 3 amigos teólogos que repiten "algo habrás hecho, eres culpable"... ¡¡¡pero no lo era!!! Y no era Dios quien le enviaba castigos.

Los 3 eran temerarios al suponerlo, y al final Dios les reprende: ¡¡¡ellos hablaban temerariamente sin tener datos!!! Igual hacen los que hablan de "castigo" sin tener datos.
15/04/20 6:56 AM
José Ángel Antonio
A 24 de marzo, con solo 150 muertos en EEUU, se hizo una encuesta para ver si el coronavirus ponía a rezar a la gente:

- Entre los que declaraban no rezar nunca o casi nunca, sólo un 15% declaraban que habían rezado pidiendo el final del coronavirus.

- Y entre los que se declaraban ateos o agnósticos, sólo un 6% decían haber rezado por esta causa. (Eso serían 1,2 millones de adultos norteamericanos (ya que hay 230 millones de adultos en el país, de los que un 9% -unos 20 millones- se declaran ateos o agnósticos).

No sabemos tampoco cuantas personas creyentes se han alejado de Dios, han perdido la fe, la esperanza o la caridad a causa del coronavirus,

Ver artículo: "¿El coronavirus hace rezar, o al menos pensar?"

Ahora, con 29.000 muertos en USA, a lo mejor rezan algunos más. Pero no creo que sean muchos más.

Yo pienso que es mejor recordar la parábola del trigo y la cizaña: el Sembrador "no envía cizañas"; simplemente, desde el principio de este "sembrao" en el que estamos, el Enemigo malo sembró cosas malas, y el Sembrador decidió -por un tiempo, hasta que haya cielo nuevo y tierra nueva- dejar que de forma orgánica, como un organismo, un cultivo, las cosas buenas y malas coexistan.
15/04/20 7:06 AM
alma
No pretendo crear escuela, ni ganas que tengo;pero tan difícil es de entender que Dios no necesita castigar?Se castiga el hombre solo, cuando al dar la espalda a Dios, pierde por negación la protección de Dios, protección que es para todo aquel que se la pide, pero para ello no hay que darle la espalda sino mirarle de cara y reconocer nuestra naturaleza débil y pecadora.
15/04/20 7:15 AM
maru
Yo también le digo CHAPEAU, D. Juan Manuel! Completamente de acuerdo con vd. y con Sabto Tomás. Ya está bien de tanto.buenismo !.!
15/04/20 11:41 AM
maru
Creo que dije sto. Tomás en lugar de decir San Agustín
15/04/20 11:54 AM
Horacio Castro
Es conveniente destacar que este artículo titulado "¡Es la teología, estúpidos!" ha sido editado llevando como subtítulo la convicción del autor sobre que "la plaga del coronavirus no es un castigo, sino un acicate para la conversión".
15/04/20 2:48 PM
Nestor
En la Revelación divina está contemplada la posibilidad de que el castigo divino temporal no produzca la conversión de los pecadores, por ejemplo, Ap. 16, 8 - 11:

"El cuarto Ángel derramó su copa sobre el sol, y se le permitió quemar a los hombres con fuego: los hombres fueron abrasados por un calor ardiente, pero en lugar de arrepentirse y dar gloria a Dios, blasfemaron contra su Nombre, que tiene poder sobre estas plagas. El quinto derramó su copa sobre el trono de la Bestia, y su reino quedó sumergido en tinieblas. Los hombres se mordían la lengua de dolor, pero en lugar de arrepentirse de sus obras, blasfemaron contra el Dios del cielo, a causa de sus dolores y de sus llagas."

Saludos cordiales.
15/04/20 6:54 PM
Nestor
La Iglesia ha decretado una indulgencia con ocasión de la plaga actual, lo cual quiere decir que los fieles pueden conseguir el perdón de la pena temporal debida por el pecado, que de lo contrario debería ser sufrida en esta vida o en el Purgatorio.

Si esa indulgencia va a evitar que alguien muera por el coronavirus es algo que Dios lo sabe. Esta plaga no es la única pena temporal debida por nuestros pecados.

De hecho, la principal pena temporal, debida al pecado original, que es la muerte, nos va a alcanzar a todos, con toda probabilidad.

Digo "con toda probabilidad" porque los que estén vivos cuando el Señor venga por segunda vez no van a morir.

Para esa pena temporal no hay indulgencia que valga.

Saludos cordiales.
15/04/20 6:59 PM
Nestor
La cuestión no es si Dios necesita castigar o no. Es que el pecado merece el castigo, y el castigo de Dios, porque el pecado es ofensa a Dios. Dios puede, con todo, no castigar, y eso es justamente el perdón. Pero no se puede decir que esta plaga sea parte del perdón divino. Perdonar es renunciar a aplicar la pena, no aplicarla.

Saludos cordiales.
15/04/20 7:02 PM
Nestor
En el caso de Job, como ya he dicho en otro lugar, resulta que Job era uno de los hombres más justos que había en ese momento en el mundo, de hecho Dios mismo le dice a Satanás que no hay otro hombre tan justo como Job en ese momento.

Por tanto, los amigos de Job no tenían nada en que basarse para acusarlo, fuera de su axioma de que todo sufrimiento es castigo por el pecado, lo cual así sin más la Iglesia no lo enseña.

Los amigos de Job no lo habían visto legalizando o celebrando o realizando el aborto o el gaymonio o la eutanasia, o la adoración de la Pachamama a pocos metros de la tumba de San Pedro.

Job no tenía en su haber mil millones de seres humanos abortados como tiene la humanidad actual partiendo de los comienzos del siglo XX.

Etc.

Así que la comparación está fuera de lugar.

Saludos cordiales.
15/04/20 7:08 PM
Nestor
En cuanto a los protestantes, están en un error al rechazar el culto católico a las imágenes.

Saludos cordiales.
15/04/20 7:10 PM
Horacio Castro
El decreto de indulgencia mencionado no define la pandemia de coronavirus como una pena temporal. Las indulgencias son la remisión ante Dios de penas temporales a LOS PECADORES YA ARREPENTIDOS (Sacramento de la Penitencia) por sus pecados, para que sean llevados más rápidamente al disfrute completo de los bienes de la familia de Dios. Asimismo la doctrina del purgatorio sobradamente demuestra que las penas que hay que pagar o las reliquias del pecado que hay que purificar pueden permanecer, y de hecho frecuentemente permanecen, después de la remisión de la culpa; (así) pues en el purgatorio se purifican, después de la muerte, las almas de los difuntos que "hayan muerto verdaderamente arrepentidos en la caridad de Dios; sin haber satisfecho con dignos frutos de penitencia por las faltas cometidas o por las faltas de omisión". Ciertamente la muerte es un mal natural.
15/04/20 11:14 PM
Nestor
El decreto en cuestión no dice que el coronoavirus sea una pena temporal por el pecado ni tampoco lo niega. Simplemente no habla de ello, como es lógico, porque la finalidad del decreto, en todo caso, es hacer posible a los que hayan de morir en esta pandemia una breve o inexistente estadía en el Purgatorio, o incluso aliviar las penas de esta vida en un momento tan duro, también a los que no hayan de morir por el virus. Entre esas penas temporales de esta vida que pueden ser perdonadas por la indulgencia estaría o no la muerte por coronavirus según el caso individual. En todo caso nunca va a poder estar la muerte por alguna razón en general.

Saludos cordiales.
16/04/20 1:37 AM
Nestor
De Prada dice que los males de esta vida no son castigos "en sentido pleno", pero también dice que "castigo verdadero en sentido teológico hay sólo uno", a saber, el del infierno, así que en definitiva parece negar simplemente que en esta vida Dios castigue.

Lo que él dice de las pruebas que no son castigos se puede aplicar en todo caso a aquellos que están en estado de gracia y son en ese sentido justos.

Pero están también los pecadores, es decir, los que están en pecado mortal.

Si el pecado mortal merece el infierno eterno, con más razón merece males en esta vida, que siempre van a ser infinitamente menos que la pena eterna.

Y todavía los justos pueden aún estar sujetos a penas, es decir, castigos, temporales que no necesariamente se perdonan en el Sacramento de la Reconciliación, como es claro por la doctrina de las indulgencias, y que si no son perdonados se satisfacen en esta vida o en el Purgatorio.

Por eso, es verdad que en los pecadores los sufrimientos de esta vida son o pueden ser un llamado a la conversión, pero es porque son castigos medicinales, que además de restablecer el orden de la justicia, buscan la salvación de la persona.

Saludos cordiales.
16/04/20 3:10 AM
Horacio Castro
Nestor ajusta el alcance de las indulgencias a los pecados individuales de pecadores ya arrepentidos sacramentalmente. El común denominador que abarca la mayoría de los comentarios en distintos blogs en varios portales, en cambio, refiere al coronavirus como castigo colectivo a toda la humanidad (eventualmente justos y pecadores) por apostasía generalizada, heterodoxia, aborto libre de personas, abusos sexuales, corrupción política y económica, ideología de género (identidad), persecución de cristianos, etc. Insisto en que la pandemia no es un castigo como pretenden estos últimos comentarios sino un mal temporal (como la muerte al menos no suspendida desde el pecado original) permitido por Dios según su plan para sacar el bien. Sin caer en ningún comentario cínico debo agregar que, SERÍA UNA INGENUIDAD NO CREER QUE EL PECADO, EL CRIMEN, TEMPORALMENTE PAGA. Muchos tenemos suficientemente comprobado que disfrutan de gran felicidad temporal gran cantidad de criminales de todo tipo, autores de pecados atroces, para finalmente morir en su cama por edad avanzada. El plan de Dios seguramente es más complejo de lo que algunos entienden y entendemos. Toda esta cuestión no quita que debemos suplicar del modo más ferviente a Dios para que, incluso iluminándonos como causa segunda, ponga fin a esta cruel pandemia.
16/04/20 8:48 AM
Nestor
Pero la contradicción fundamental de de Prada es que por un lado dice que

"Yo no sé si el coronavirus es o no es un castigo divino, puesto que no he recibido ninguna revelación particular",

y por otro lado, dice que

"Así que, a la postre, la plaga del coronavirus, ocurrida desde luego por voluntad de Dios, no es un castigo".

¿Ha recibido entonces, finalmente, esa revelación particular?

No hace falta una revelación particular para concluir que algo como lo que sucede hoy día es un castigo divino.

Saludos cordiales.
16/04/20 9:39 AM
G Flavius
Hay castigos y hay pruebas. Dios castiga y Dios prueba. Otra cosa es que sepamos cuándo castiga y cuándo prueba. Y que un mismo hecho para unos sea castigo, y para otros, prueba.

Dios castiga. Lo hace desde luego cuando condena al infierno (salvo que -como sucede con algunos- no se crea en el infierno o se piense que está vacío con el peregrino argumento de que Dios, como es Amor, NO PUEDE condenar a nadie eternamente: esto es lo que piensan los protestantes y algunos que se creen "católicos"). Alguien podría contraargumentar que no es Dios quien condena, sino que uno -el pecador empedernido- se autocondena. Esto, en realidad, es un juego de palabras: hay condena cuando uno se ve apartado por toda la eternidad de Dios, porque ese apartamiento lo ha decidido Dios, como se lee en la Escritura, para el pecador empedernido: que uno "lo elija" libremente, por sus pecados, no le quita su condición de condena.

Dios prueba. Dios quiere o permite que sucedan cosas desagradables en la vida de las personas. Lo quiere o lo permite sirviéndose de los acontecimientos..., incluidas las acciones libres de los hombres (providencia divina). Lo quiere o lo permite, bien para que se santifiquen más, bien para que rectifiquen su conducta.

Yo no sé si el covid-19 es castigo o prueba divina. Lo que sé es que, sin una revelación divina particular, no se puede decir que no sea ni lo uno ni lo otro.

Por otra parte, a la hora de juzgar lo que es una "desgracia" -y discurrir si, como desgrac
16/04/20 9:54 PM
Horacio Castro
Nos condenamos por nuestras culpas pero solos no podemos salvarnos sin rogar a Dios "por" su gracia.
16/04/20 11:07 PM
Rafaelus
Al respecto de la Misericordia Divina, debemos reconocer que hemos confundido a un Dios Padre Misericordioso con un ser permisivo que dejando pasar todo se haría indiferente al bien y el mal. Pero en realidad si Dios es Misericordioso, lo es porque perdona si hay arrepentimiento, pero sucede que nuestra sociedad moderna también interpreta el sentimiento de culpa como una enfermedad psíquica.
17/04/20 2:37 AM
G Flavius
Continuación:

Por otra parte, a la hora de juzgar lo que es una "desgracia" -y discurrir si, como desgracia, es castigo o es prueba...-, hay que tener cuidado, porque nosotros con frecuencia llamamos "desgracia" a lo que en realidad es una gracia de Dios, sólo que eso -que es una gracia de Dios- no somos capaces de verlo ahora, tal vez ni siquiera pasado un tiempo en esta vida: solo lo veremos en la eternidad.
17/04/20 12:56 PM
Gerardo S. I.
Dios no nos castiga; nos corrige.
17/04/20 3:24 PM
G Flavius
El infierno no es una corrección: v. núms. 1035 y 1036 del Catecismo

Y sobre que Dios castiga:

-www.infocatolica.com/blog/praeclara.php

-www.infocatolica.com/blog/coradcor.php
17/04/20 6:37 PM
Néstor
La muerte, de hecho, es un castigo por el pecado original. "El día en que comas de el, morirás". Los primeros padres tenían un don especial que les confería la inmortalidad física. Lo perdieron por el pecado, y por eso no lo tenemos nosotros.

Sin el pecado original tampoco habría habido "pruebas", no las sufrían Adán y Eva antes de pecar. No había muerte, enfermedades, desorden interior de las pasiones, etc.

"inocente" en sentido estricto es el que está en estado de gracia. Y sólo hay dos posibilidades: estado de gracia o pecado mortal. Sin necesidad de juzgar el interior de nadie, sino mirando justamente al conjunto, en forma estadística, es obvio que el pecado mortal abunda mucho más hoy día que el estado de gracia.

Si un inocente sufre algo, es lógico pensar que es una prueba.

Pero si el que sufre es alguien que está en pecado mortal ¿qué cambia si llamamos "castigo" o no a eso? Hay alguien que por su pecado merece sufrir una pena, y hay una pena de que hecho se le aplica. ¿Cómo no ver en eso un castigo? ¿Y qué más haría falta para que fuese un castigo?

¿Puede tener un sentido medicinal? En esta vida sí, Dios quiera. Pero eso no quita que sea también un castigo.

SI tiene una finalidad medicinal, y esa finalidad se logra, será sin duda una bendición, pero entonces, es el castigo lo que habrá sido una bendición.

No estamos juzgando a nadie en particular, porque hablamos, ,precisamente, mirando al conjunto de la humanidad. Además, tenemos anteceden
18/04/20 2:03 AM
Néstor
Decía que tenemos antecedentes escandalosos en la humanidad y la Iglesia actuales que hacen bastante surrealista el pensar en puras "pruebas".

Por otra parte, si los malvados no son castigados, a veces, en esta vida, es porque Dios no los llama de ese modo a la conversión y arriesgan el castigo eterno. Precisamente la finalidad medicinal del castigo temporal es que funcione como lllamada a la conversión del pecador. Pero de ahí no se sigue que Dios no castigue nunca en esta vida, ni que los sufrimientos de los pecadores puedan no ser considerados castigos.

Como dice la Carta a los Hebreos 12, 4 - 13:

"No han resistido todavía hasta llegar a la sangre en su lucha contra el pecado. Han echado en olvido la exhortación que como a hijos se les dirige: Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor; ni te desanimes al ser reprendido por él. Pues a quien ama el Señor, le corrige; y azota a todos los hijos que acoge. Sufran para corrección de ustedes. Como a hijos los trata Dios, y, ¿qué hijo hay a quien su padre no corrige? Mas si quedan sin corrección, cosa que todos reciben, señal de que son bastardos y no hijos."

Por parte una corrección que se hace con reprensiones y azotes no puede no ser un castigo, porque si no hay pecado alguno de por medio que castigar ¿a qué los azotes? Los azotes aplicados a un inocente simplemente para que aprenda o progrese, eso sí debería hacernos enarcar las cejas.

Y de nuevo, asumiendo que algunos santos pueden recibir azotes si
18/04/20 3:46 AM
Horacio Castro
Clarísimo su comentario Néstor. Para culpables será un castigo anticipado y para inocentes una severa llamada, para muchos razones sobran, a reflexionar sobre nuestra ineludible fragilidad temporal. La mayor felicidad posible, por gracia de Dios, es en la vida eterna.
18/04/20 4:13 AM
Javidaba
Gracias, D. Juan Manuel.
18/04/20 11:21 AM
Andrés
¡Muchas gracias Juan Manuel! ¡Un fuerte abrazo!
24/04/20 9:50 PM
Miguel Ángel Ortega
Decir genial es decir poco. Gracias, maestro D. Juan Manuel
29/04/20 11:51 PM

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