La confesión de los pecados mortales

La intención de Trento fue declarar que la postura protestante de rechazo de la confesión completa y detallada, está en contra de una tradición venerable de la Iglesia y de la voluntad de Cristo.

La confesión de los pecados mortales
En mi artículo “Dimensión eclesial del sacramento de la penitencia” he recibido la siguiente pregunta u observación: Comentario de JM: “No discuto que la Iglesia pueda regular la administración de este Sacramento, pero, por problemas serios de conciencia, hasta que la práctica de la celebración comunitaria del sacramento del perdón, con absolución general y sin confesión individual, no sea habitual o esté a mi alcance, seguiré pidiendo perdón a Dios en la Santa Misa. Tengo necesidad de encontrar a un sacerdote que me comprenda en este punto, pero para mí, confesarme es una fuente interminable de escrúpulos que me llevan a actitudes neuróticas. Cristo no puede querer eso. Un sacerdote, ante el que me reconozca pecador, arrepentido y con propósito de enmienda, estimo que, a ejemplo de Jesús, debería de absolverme. Estos días buscaré parroquias en que esto sea posible, si algunos las conoce en Barcelona, le agradecería mucho que me las indicase”
Evidentemente nos referimos al perdón de los pecados mortales, porque los veniales, según el Catecismo Astete se perdonan por múltiples causas, como oír Misa, comulgar, rezar el Padre Nuestro, oír sermón etc.
Para Trento, el sacramento se celebra de este modo: a) Acusación detallada, obligatoria y específica de todos los pecados mortales, recomen¬dándose la de los veniales; acusación hecha con verdadero arrepentimiento ante el sacerdote, ministro ordinario de este sacramento (Denzinger 899-900. Cito D); b) Absolu¬ción por el sacerdote, que reconcilia al penitente con Dios y consigo mismo D. 902); c) Satisfacción. Al penitente le permanece la obligación, tras la confesión, de hacer obras de penitencia para obtener la remisión de la pena temporal y perfeccionar su conversión (D 904-905).
Por su parte el Código de Derecho Canónico afirma: "988 & 1. El fiel está obligado a confesar según su especie y número todos los pecados graves cometidos después del bautismo y aún no perdonados directamente por la potestad de las llaves de la Iglesia ni acusados en confesión individual, de los cuales tenga conciencia después de un examen diligente".
El fundamento escritu¬rístico de la confesión íntegra de los pecados está en Sant 5,16; 1 Jn 1,9; Lc 17,14. Jesús confió a los sacerdotes (Mt 16,19; 18,18; Jn 20,23) el poder de perdonar los pecados, requiriendo el ejercicio de este poder el conocimiento de la causa, es decir del estado del pecador, para así guardar la equidad en la imposición de las penas, y porque además la medicina no cura lo que ignora, lo que no podría hacer si los fieles declararan sus pecados en general y no uno por uno ( D 899).
La intención de Trento fue declarar que la postura protestante de rechazo de la confesión completa y detallada, está en contra de una tradición venerable de la Iglesia y de la voluntad de Cristo.
El cardenal Ratzinger, en su intervención ante el Sínodo de Obispos del 6-X-1983, tras recordar que el Concilio de Trento definió que es necesario iure divino confesar todos los pecados mortales para obtener su perdón ( D 907), afirma que el elemento de la confesión personal es intrínsecamente necesario, pues así lo expresa Trento. Por su parte los Obispos suizos en sus Anotaciones al Ritual de la Penitencia nos dicen por qué hay que confesar los pecados mortales, incluso ya perdonados, pero confesados: "La obligación, incluso tras la recepción de la absolución general sacramental, de confesar los pecados graves en confesión individual, tiene un sentido muy profundo. Como se trata de la nueva reconciliación de un penitente, que por su comportamiento se ha separado de la Iglesia, se le exige, según la práctica apostólica y la costumbre hasta ahora ininte¬rrumpida de la Iglesia, una confesión ante el sacerdote. Al presentarse el pecador ante el representante autorizado de la Iglesia, da a su deseo de conversión, una expresión especialmente manifiesta y clara. Por otra parte, este paso le ayuda a distanciarse con decisión de la culpa y a profundizar su deseo de penitencia".
El problema que presenta JM lo responde expresamente Trento en el número 900 del Denzinger. Como manera de facilitarle la solución a su problema le digo que haga lo que hacen conmigo mis penitentes sordomudos. Me vienen con sus pecados escritos,  los leo, les doy algún consejo, en este caso por escrito, y les devuelvo el papel para que lo destruyan.
Un cordial saludo 
                                                                                                                       Pedro Trevijano.
 

 

En mi artículo “Dimensión eclesial del sacramento de la penitencia” he recibido la siguiente pregunta u observación: Comentario de JM:

“No discuto que la Iglesia pueda regular la administración de este Sacramento, pero, por problemas serios de conciencia, hasta que la práctica de la celebración comunitaria del sacramento del perdón, con absolución general y sin confesión individual, no sea habitual o esté a mi alcance, seguiré pidiendo perdón a Dios en la Santa Misa. Tengo necesidad de encontrar a un sacerdote que me comprenda en este punto, pero para mí, confesarme es una fuente interminable de escrúpulos que me llevan a actitudes neuróticas. Cristo no puede querer eso. Un sacerdote, ante el que me reconozca pecador, arrepentido y con propósito de enmienda, estimo que, a ejemplo de Jesús, debería de absolverme. Estos días buscaré parroquias en que esto sea posible, si algunos las conoce en Barcelona, le agradecería mucho que me las indicase”

Evidentemente nos referimos al perdón de los pecados mortales, porque los veniales, según el Catecismo Astete se perdonan por múltiples causas, como oír Misa, comulgar, rezar el Padre Nuestro, oír sermón etc.

Para Trento, el sacramento se celebra de este modo: a) Acusación detallada, obligatoria y específica de todos los pecados mortales, recomen¬dándose la de los veniales; acusación hecha con verdadero arrepentimiento ante el sacerdote, ministro ordinario de este sacramento (Denzinger 899-900. Cito D); b) Absolu¬ción por el sacerdote, que reconcilia al penitente con Dios y consigo mismo D. 902); c) Satisfacción. Al penitente le permanece la obligación, tras la confesión, de hacer obras de penitencia para obtener la remisión de la pena temporal y perfeccionar su conversión (D 904-905).

Por su parte el Código de Derecho Canónico afirma:

"988 & 1. El fiel está obligado a confesar según su especie y número todos los pecados graves cometidos después del bautismo y aún no perdonados directamente por la potestad de las llaves de la Iglesia ni acusados en confesión individual, de los cuales tenga conciencia después de un examen diligente".

El fundamento escriturístico de la confesión íntegra de los pecados está en Sant 5,16; 1 Jn 1,9; Lc 17,14. Jesús confió a los sacerdotes (Mt 16,19; 18,18; Jn 20,23) el poder de perdonar los pecados, requiriendo el ejercicio de este poder el conocimiento de la causa, es decir del estado del pecador, para así guardar la equidad en la imposición de las penas, y porque además la medicina no cura lo que ignora, lo que no podría hacer si los fieles declararan sus pecados en general y no uno por uno ( D 899).

La intención de Trento fue declarar que la postura protestante de rechazo de la confesión completa y detallada, está en contra de una tradición venerable de la Iglesia y de la voluntad de Cristo.

El cardenal Ratzinger, en su intervención ante el Sínodo de Obispos del 6-X-1983, tras recordar que el Concilio de Trento definió que es necesario iure divino confesar todos los pecados mortales para obtener su perdón ( D 907), afirma que el elemento de la confesión personal es intrínsecamente necesario, pues así lo expresa Trento. Por su parte los Obispos suizos en sus Anotaciones al Ritual de la Penitencia nos dicen por qué hay que confesar los pecados mortales, incluso ya perdonados, pero confesados:

"La obligación, incluso tras la recepción de la absolución general sacramental, de confesar los pecados graves en confesión individual, tiene un sentido muy profundo. Como se trata de la nueva reconciliación de un penitente, que por su comportamiento se ha separado de la Iglesia, se le exige, según la práctica apostólica y la costumbre hasta ahora ininterrumpida de la Iglesia, una confesión ante el sacerdote. Al presentarse el pecador ante el representante autorizado de la Iglesia, da a su deseo de conversión, una expresión especialmente manifiesta y clara. Por otra parte, este paso le ayuda a distanciarse con decisión de la culpa y a profundizar su deseo de penitencia".

El problema que presenta JM lo responde expresamente Trento en el número 900 del Denzinger. Como manera de facilitarle la solución a su problema le digo que haga lo que hacen conmigo mis penitentes sordomudos. Me vienen con sus pecados escritos,  los leo, les doy algún consejo, en este caso por escrito, y les devuelvo el papel para que lo destruyan.

Un cordial saludo 

 

P. Pedro Trevijano, sacerdote

 

 

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13 comentarios

Ananda
Estimado don Pedro. Gracias por este artículo que nos da tanta luz.
Mi duda es la siguiente, yo tengo por norma, porque me ayuda grandemente confesarme de pecado venial, habitualmente cada tres semanas. Intento confesarme de todo aquello de obra, omisión, intención y carácter que me impide el crecimiento y la cercanía con Dios. También porque comulgo a diario y siguiendo la recomendación de un Papa que no recuerdo el nombre comentaba que los fieles que comulgan todos los días deben confesarse una vez al mes.
El caso es que mi párroco no lo lleva muy bien. Él considera pues que sólo hay que confesar pecado grave en la confesión y que hay cosas que ni son pecado...yo creo que hago lo que en conciencia creo y así con la gracia de Dios evito males mayores.¿ Nos podía ilustrar sobre la gracia sacramental y la confesión de pecado venial?, así me ayudaría a discernir si estoy equivocada o podría hablar con mi párroco para ver si podemos entendernos.Un saludo
3/04/12 9:30 AM
Pedro Trevijano
A Ananda: Hay que mantener la confesión frecuente de devoción. Hay toda una serie de razones que estriban en el favor que la Iglesia ha concedido a esta confesión. Una práctica por tanto tiempo continuada, aprobada por la Iglesia en múltiples ocasiones, no puede ser considerada en ningún caso como una defectuosa evolución ascética. El espíritu penitencial nos es necesario para superar los tropiezos de los pecados leves, así como las limitaciones de la persona.
En este contexto la confesión frecuente se convierte en un encuentro con Dios, en el que el hombre se encuentra con la fuente de su salvación. Además solamente allí donde la confesión de devoción es una práctica normal de la vida cristiana, la persona culpable de pecado grave encuentra la posibilidad y libertad de acercarse sin daño de su honra a la confesión.
3/04/12 10:46 AM
josé
ayuda mucho confesar los pecados, sin detenerse en los detalles, pero siendo sinceros. Si el sacerdote es un hombre de Dios aconsejará debidamente.
3/04/12 12:22 PM
Ananda
Gracias don Pedro, me ha sido de gran ayuda. Gracias por aportar luz sobre ese tema. Un saludo.
4/04/12 9:33 AM
Jordi
- "...por qué hay que confesar los pecados mortales, incluso ya perdonados, pero confesados:"

Aquí opino que hay una errata.


- "El fiel está obligado a confesar según su especie y número todos los pecados graves cometidos después del bautismo."

Esto es humanamente imposible, el recordar todos los pecados mortales, si es que por medio no hay o bien una muy buena memoria o bien una gracia especial de Dios, como el caso de Pio de Pietrelcina.


- "el elemento de la confesión personal es intrínsecamente necesario"

Lo que convierte en gravísimo la confesión y absolución general, dado que el sacerdote desconoce si hay arrepentimiento de algún pecado, además de que el sacerdote va a cargar espiritualmente todas estos pecados.
9/04/12 12:03 AM
Gaby
Padre tengo una duda que me está enloqueciendo, yo he tenido pensamientos impuros, en el cual imagino que beso a la persona que me gusta y que luego tengo relaciones con él, pero no imagino el acto en sí solo como que voy a estar con él y luego el después como que el acto ya ha pasado. Se que es pecado y me averguenzo de ello, mi pregunta es si esto es un pecado grave, si no puedo comulgar hasta confesarlo. Desde ya gracias padre, Dios lo bendiga.
1/07/12 12:32 AM
Pedro Trevijano
Gaby: en el tema de la masturbación, que es un acto y por tanto peor que los meros pensamientos el Catecismo nº 2352 y por tanto la Iglesia dice: "la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado"... Pero también dice sobre la responsabilidad moral: "ha de tenerse en cuenta la inmadurez afectiva, la fuerza de los hábitos contraídos, el estado de angustia u otros factores psíquicos o sociales que pueden atenuar o tal vez reducir al mínimo la culpabilidad moral". En la masturbación y por tanto con más motivo en los pensamientos impuros creo que quien lucha no está en pecado grave y puede ir a comulgar, pero no me atrevo a decir los mismo si deja de luchar. En todo caso recomiendo la confesión frecuente, y confesar estos pecados diciendo más o menos: "creo que he luchado, pero me confieso de esto tal como está delante de Dios". Un cordial saludo Pedro Trevijano. Me gustaría saber que lo has recibido. Pon cualquier comentario en mi último artículo con tu nombre para quedarme tranquilo.
1/07/12 11:30 AM
noe
Hola padre pedro, le queria preguntar
Sobre cuales son exactamente los pecados mortales y cuales veniales.. ya eh buscado en internet pero no me aclara bien cuales son, ya q solo mencionan algunos ejemplos, me siento confundida respecto a eso y creo que es mejor preguntarle a usted que es padre y no seguir buscando cuando puede ser que sea erronea la respuesta..
Una pregunta ¿es pecado mortal faltar al respeto a la madre?, por ej. cuando le contesto mal o con mal humor? .. Es pecado mortal comer mucho? O ser perezosa, ver television, etc? Desearia que me oriente en eso y si pudiera decirme todos los pecados mortales y veniales q hay se lo agradeceria mucho.. es que pretendo confesarme y quisiera hacerlo correctamente..
Gracias de antemano padre.
2/09/12 6:21 PM
Luis Fernando
Noe, eso debe preguntárselo al sacerdote con el que se confiese.

El P. Pedro escribió este artículo hace casi un año y difícilmente puede leer su comentario.
2/09/12 6:34 PM
Afligida
Padre: Yo quisiera saber si el aborto es un pecado mortal, ya que yo lo he hecho y no fui absuelta de mis pecados. Me siento afligida por eso.
9/07/13 5:02 AM
Laura
Hola Padre tengo una consulta que estuve discutiendo con unas amigas. Una de ellas dice que los sacerdotes no pueden absolver los pecados mortales o ciertos pecados muy graves, que se debe acudir a un obispo. Ademas mi madre dice que se debe hacer una solictud de intervención eclesial en ciertos casos. Mi criterio difiere del de mi amiga, pero tengo duda, y le agradecería me aclarase el tema para brindarle una respuesta fundamentada. Ademas si me pudierse aclarar cuales son los pecados mortales, yo entiendo que son todos aquellos que atentan directamente con los 10 mandamientos, pero precisamente mi amiga me genera la duda. gracias Padre
9/10/14 6:38 AM
Primero que todo quiero agradecerle por abrir este espacio y permitir que aclaremos nuestras dudas. Habiendo dicho esto, me gustaría que éste comentario quedase Anónimo ya que me avergüenza de gran manera y quisiera su opinión. Yo soy latinoamericana, y me considero católica, crecí en una familia católica y le tengo una especial devoción a la Virgen de Guadalupe y a San Judas Tadeo; hace unos fui a República Dominicana y una amiga me presentó a una Santera, ella me dijo ciertas cosas de mi vida, mi pasado y mi futuro y como me hablaba de Dios no crei que fuera algo malo, recientemente la busque para ayudarme en un problema personal y me dijo que me podía ayudar. En ese momento me indicó bañarme en una mezcla de hierbas y pedir que la diosa de la fortuna llegará a mi vida. Al principio pensé que en lugar de pedirle a dicha diosa, le iba a pedir a la Virgen de Guadalupe que me ayudara, sin embargo me sentí muy mal. En mi corazón siento que debo confesarme y que lo que hice es un pecado mortal; por otro lado me da miedo ir a la Iglesia porque hace 10 años intente suicidarme (Me diagnosticaron trastorno bipolar) y cuando fui a confesarme el sacerdote me dijo que no tengo perdon de Dios por lo que hice y esas palabras me dejaron traumada, desde entonces no me he confesado y voy a la Iglesia muy poco. A pesar de eso soy creyente y rezo todos los días, tanto para agradecerle A Dios por las bendiciones recibidas como para pedir perdón. Quisiera saber si puedo buscar el perdón de Dios----LF:No sé dónde vive usted, pero sin duda que cerca debe de haber una iglesia donde haya un buen sacerdote. Digo buen sacerdote, porque quien le haya dicho que no tiene perdón de Dios no es bueno. Es exactamente lo contrario.Pero usted no debe dejar de acudir al sacramento de la confesión por haberse encontrado con un mal sacerdote. Y, desde luego, no vuelva jamás  a acudir a una santera. Eso es muy peligroso para el alma y para su salud mental.
29/08/18 6:56 AM
Luis Fernando
Anónima, le tengo que responder yo porque este artículo es de hace 6 años y su autor no va a leer su comentario.

No sé dónde vive usted pero seguro que cerca hay alguna iglesia con algún buen sacerdote que la pueda confesar. Digo buen sacerdote porque el que le dijo que no tenía perdón de Dios no era bueno, sino exactamente lo contrario.
No puede ser que usted no se confiese por haber tenido una mala experiencia con un mal sacerdote. Así que anímese y vuelva a confesarse.

Y, desde luego, no vuelva a acudir jamás a ninguna santera o santero. Es peligrosísimo para su alma y para su salud mental.
29/08/18 7:03 AM

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