Un sacerdote polaco sostiene que el cambio de los cementerios tradicionales resulta ya inevitable
Imagen referencial. Fuente: Pixabay

La descristianización llega al camposanto

Un sacerdote polaco sostiene que el cambio de los cementerios tradicionales resulta ya inevitable

El profesor Andrzej Kobyliński sostiene que la falta de espacio en las grandes ciudades y el cambio de convicciones religiosas de la población transformarán por completo la forma de enterrar a los difuntos.

(Deon.pl/InfoCatólica) Los cementerios polacos pueden llegar a tener en el futuro un aspecto completamente distinto del actual. La creciente popularidad de la cremación, la falta de espacio para nuevas sepulturas y las transformaciones religiosas y sociales podrían generalizar los columbarios, las formas ecológicas de enterramiento e incluso las fosas comunes destinadas a las cenizas de los difuntos. Así lo ha planteado el sacerdote y profesor Andrzej Kobyliński en una entrevista concedida al diario «Fakt».

En una parte de los países europeos despiertan un interés cada vez mayor los llamados cementerios verdes. En lugar de las lápidas de granito aparecen allí lugares de sepultura naturales rodeados de vegetación. En ocasiones, la localización de la tumba puede encontrarse mediante GPS, y los datos del difunto se leen escaneando un código QR.

Dos causas para un cambio profundo

A juicio del profesor Kobyliński, transformaciones semejantes pueden llegar con el tiempo también a Polonia. El sacerdote señala dos motivos principales: la reducción del espacio disponible en los cementerios, especialmente en las grandes ciudades, y las mutaciones ideológicas y religiosas de la sociedad.

«Tendremos nuevas formas de sepultura, adaptadas a las nuevas convicciones religiosas o ideológicas de los habitantes de nuestro país», ha valorado en su conversación con «Fakt».

Las cremaciones y los columbarios ya ganan peso

Los primeros cambios resultan visibles desde ahora mismo. Kobyliński llama la atención sobre el número creciente de cremaciones y sobre la aparición de columbarios. En el futuro son posibles además enterramientos más ecológicos o el depósito de las cenizas en fosas comunes, algo que ya se practica en algunos Estados europeos.

El sacerdote subraya, no obstante, que hoy resulta difícil prever qué soluciones acabarán imponiéndose en Polonia y con qué rapidez avanzarán los cambios.

8 comentarios

Elena
Es terrible
29/08/26 9:16 AM
Católica
Debe obedecerse lo que manda la Iglesia católica. Instrucción Ad resurgendam y Código derecho canónico. En España desarrollado por el documento Un Dios de vivos, que dice sobre enterramiento o cremación;

Los signos y la celebración de las exequias deben manifestar el respeto y la veneración debidos al cuerpo del difunto, que fue hecho templo de Dios por el bautismo y está llamado a la resurrección. Por eso, la Iglesia, aunque permite la cremación, «recomienda insistentemente que los cuerpos de los difuntos sean sepultados en los cementerios u otros lugares sagrados»[83]. Sobre todo, porque «la inhumación es en primer lugar la forma más adecuada para expresar la fe y la esperanza en la resurrección corporal»[84] y, por tanto, para manifestar el sentido cristiano de la muerte a la luz del Misterio Pascual de Jesucristo. «Enterrando los cuerpos de los fieles difuntos, la Iglesia confirma su fe en la resurrección de la carne, y pone de relieve la alta dignidad del cuerpo humano como parte integrante de la persona»[85]. La sepultura favorece además «el recuerdo y la oración por los difuntos por parte de los familiares y de toda la comunidad cristiana»[86]. Con todo, no hay razones doctrinales para prohibir la cremación, que en algunos casos por motivos sanitarios o de necesidad pública puede ser conveniente. En sí misma la cremación no implica «la negación objetiva de la doctrina cristiana sobre la inmortalidad del alma y la resurrección del cuerpo»[87].
En caso de que u
29/08/26 11:00 AM
Urbel
Y la Iglesia, que cedió a la cremación en los años 60 del pasado siglo ¿cederá a nuevas fases del mismo proceso?
29/08/26 12:59 PM
Stultorum numerus...
En Argentina el masón Bernardino Rivadavia le robó a la Iglesia todos sus cementerios; en cambio en Roma, en los pactos lateranense quedó en claro que todas las Catacumbas y todos los cementerios cristianos, incluso los por descubrir, pertenecen a la Iglesia. Para no cremar en Roma los primeros cristianos hicieron 63 cementerios subterráneos, 63 Catacumbas! La misión de los fossores llegó a ser considerada un oficio sagrado. Todo ser humano ya por el hecho de existir tiene derecho a un pedazo de tierra para ser sepultado. Los Estados que niegan ese derecho con cobros exorbitantes para una sepultura "por cinco anios" cometen latrocinio. Las Iglesias catedrales que hacen fosas comunes donde se mezclan cenizas de santos y cenizas de presuntos condenados son cómplices de la idiotez masónica. Los paganos al menos hacían columbarios. No mezclaban las cenizas porque respetaban a los muertos. Las Iglesias que cobran para sepultar las cenizas son la degeneración del cristianismo.
29/08/26 6:29 PM
Católica
Sigue: En caso de que una familia opte por la cremación, no debe hacerse contra la voluntad del difunto y se debe evitar todo signo, rito o modalidad de conservación de las cenizas que nazca o pueda ser interpretado como expresión de una visión no cristiana de la muerte y de la esperanza en la vida eterna. Por ejemplo, optar por la cremación para expresar que la muerte es la aniquilación definitiva de la persona, o esparcir las cenizas en un paraje natural porque se piensa que la muerte es el momento de fusión con la madre naturaleza, o relacionar la cremación con la reencarnación, o repartir las cenizas para utilizarlas como mero objeto de recuerdo del difunto. Estas prácticas, aunque quienes las hacen no pretendan negar ni ofender conscientemente la fe católica, son manifestación de una fe poco formada. Por eso, la Iglesia enseña que «las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente»[88].
29/08/26 7:27 PM
romano
pretender extrapolar estas especulaciones a realidades concretas como la española, y muy especialmente a ciudades como Granada, Sevilla, Toledo etc, demuestra un profundo desconocimiento del terreno. Es rotundamente falso que la falta de espacio esté empujando a los cementerios hacia modelos «verdes», códigos QR o fosas comunes para cenizas como norma inevitable.

En nuestro entorno, el desafío del espacio urbano se ha resuelto mediante una solución práctica, ordenada y perfectamente integrada en la tradición local: la optimización del patrimonio funerario existente. Los cementerios españoles han sabido adaptarse sin perder la dignidad ni el sentido cristiano del descanso. Hoy en día, la creciente preferencia por la incineración no destruye el cementerio tradicional, sino que lo revaloriza. Un solo nicho o panteón familiar, donde antes solo cabía un ataúd, permite albergar ahora múltiples urnas cinerarias. Esta capacidad de reutilización y convivencia entre generaciones resuelve el problema de la capacidad física por décadas sin necesidad de inventar fórmulas estrambóticas ni romper con las costumbres de las familias.

Presentar como una «tendencia imparable» lo que no son más que elucubraciones teóricas ignora la realidad cotidiana de nuestras ciudades. Menos titular efectista y más periodismo de campo es lo que hace falta.

Publicar la mera reflexión de un individuo —por muy académico o sacerdote que sea— elevándola a la categoría de «noticia» sobre una su
29/08/26 8:24 PM
Francisco Javier
Me da a entender que la secularización es algo inevitable con lo que es imposible luchar o no hay que hacerlo. Ya sueña con ver a Polonia como la próxima Irlanda. Vaya sacerdote.
30/08/26 3:56 AM
Masivo
Aquí confluyen varias cosas. La economía, claro, porque todo es cada vez más caro y en el momento del fallecimiento los herederos tienen que decidir rápido. Luego están las normas urbanísticas y sanitarias, que hay que cumplir siempre en primer lugar (el franquismo aprobó en su día el Reglamento de policía sanitaria mortuoria, de nombre revelador).

Pero, cumplido lo anterior, el principio general debería saber respetar la voluntad que expresase el difunto en su vida, pues es el único que puede decidir qué es digno para él. Y sobre eso hay tantas opiniones como culturas y personas. Para algunos, es imperativo que el cuerpo se descomponga de forma natural en contacto con el suelo, mientras que para otros eso mismo es una falta de respeto o impiedad y debe sustituirse por el embalsamamiento, la cremación o las torres del silencio. Y luego, como siempre, está la vanidad humana, que pretende seguir destacando entre los demás, como si la Gran Niveladora no nos igualara a todos.
30/08/26 1:27 PM

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