¡Vaya mandamientos!

No debemos obsesionarnos con el asunto del laicismo. Pero sí conviene estar alerta. Porque la ofensiva sigue. Y no podemos dar un paso atrás.


El periódico Público, muy cercano al PSOE, ha confeccionado y puesto en el candelero lo que llama los 10 mandamientos del laicismo. En realidad son una barrera para excluir al cristianismo de todo lo que sea vida social. Los resumo.

1. Educarás en igualdad. Se entiende, en la igualdad impuesta del laicismo , sin ninguna referencia a Dios ni a religión alguna, ni siquiera a la trascendencia del ser humano.

2. No sermonearás fuera del púlpito. Que quiere decir, las manifestaciones religiosas sólo se pueden tolerar dentro de las Iglesias. Hay que eliminar la enseñanza de la religión en las escuelas.

3. No impondrás tus símbolos al Estado. Los actos oficiales tienen que ser estrictamente laicos. Excluyen los funerales de Estado y hasta las bodas católicas de la familia real.

4. No mezclar lo terreno con lo celestial. Ni himnos ni banderas ni autoridades en las ceremonias religiosas, ni signos religiosos en nada oficial.

5. No acaparar las fiestas del calendario. Pretenden quitar fiestas religiosas y hacer festivas las conmemoraciones civiles.

6. No invadir las instituciones públicas. Fuera los capellanes de hospitales, los castrenses, la existencia del Arzobispado Castrense.

7. Apropiarse del patrimonio. Que la Iglesia reconozca la propiedad pública de Catedrales, Museos, Monasterios.

8. Facilitar la apostasía. No necesita explicación.

9. No aparecer en los medios públicos. Hay que eliminar los programas religiosos en los medios de comunicación estatales.

10. Ni un duro para la Iglesia. Ni siquiera es aceptable el sistema de poner la cruz en la declaración de la renta.

O sea, la Iglesia, los católicos, la religión cristiana no merece la consideración ni la ayuda que merecen el deporte, o el cine, o los concursos de belleza. Solo les falta pedir que nos pongan una multa por ser católicos.

Contra estas agresiones del laicismo, nosotros afirmamos tres puntos difícilmente cuestionables.

Primero. Los ciudadanos tenemos perfecto derecho a vivir y actuar religiosamente en todos los ámbitos de nuestra vida, personal, familiar y social, según nuestra conciencia y a medida de nuestros deseos. Ninguna autoridad humana nos lo puede prohibir justamente.

Segundo. La autoridad civil, cuya razón de ser es el servicio de la sociedad, está obligada a proteger y favorecer la libertad de los ciudadanos, también en el ejercicio de su vida religiosa y moral tal como de acuerdo con su conciencia decidan hacerlo.

Tercero. Los ciudadanos católicos, como los demás, tenemos pleno derecho a intervenir en la vida pública en cuanto tales y tenemos el deber y el derecho de aportar al patrimonio común los bienes culturales y sociales que provienen de nuestra experiencia religiosa.

Detrás de las pretensiones laicistas hay una concepción totalitaria del Estado. Según esta mentalidad, el Estado es una especie de Ser Supremo que viene sobre nosotros y nos dicta cómo tenemos que vivir. Pero la realidad no es así. En el ordenamiento de la vida social, primero es la persona, como concreto real existente, y con la persona, la familia, en la que nacemos, crecemos y vivimos. Después viene la sociedad, cada vez más amplia, más abierta y más universal.

Desde dentro de la sociedad y de la sociabilidad humana nace la organización -el Estado-, que los ciudadanos nos damos para facilitar la convivencia y fomentar el bien de todos en libertad y justicia. Es el Estado el que tiene que ajustarse al ser de la sociedad a la que tiene que servir, y no al revés. Esto es la esencia de la democracia. Y lo contrario es dictadura y totalitarismo.

En el caso de la religión, el Estado lo único que tiene que hacer, que no es poco, es proteger la libertad de los ciudadanos para que cada uno pueda ejercitar y manifestar libremente su propia religión, según su propia conciencia, sin molestar ni atentar contra la libertad ni los legítimos derechos de nadie. De manera que la recta laicidad, lo mismo que la no confesionalidad, consiste en que el Estado proteja la libertad religiosa de la sociedad y de los ciudadanos para practicar la religión que quieran, sin beligerar en cuestiones religiosas que quedan fuera de su competencia.

Si los católicos españoles queremos seguir siendo libres y responsables, tendremos que comenzar a tomar en serio estas cuestiones. No es un asunto de los Obispos, sino que es algo que concierne directamente a toda la sociedad y a todos los ciudadanos. Lo que está en juego no son los privilegios de los curas, sino la libertad de los ciudadanos españoles para vivir libremente según su conciencia. En el fondo está la gran cuestión de si es el gobierno el que tiene que estar al servicio de los ciudadanos tal como son y como quieren ser, o bien son los ciudadanos los que tienen que someterse a los gustos y preferencias de los gobernantes.


El Estado es laico no para suprimir la religión, sino para facilitar el que los ciudadanos puedan ser religiosos o no según su conciencia y puedan profesar tranquilamente la religión que mejor les parezca, con todas las consecuencias, privadas y públicas. Llega la hora de que los españoles seamos de verdad ciudadanos y tomemos la determinación de ser los protagonistas de nuestra vida, exigiendo a los políticos y a la política que actúen realmente al servicio de la sociedad, sin dirigismos y sin excederse en sus competencias ni en sus atribuciones. ¿Queremos vivir en una sociedad de hombres libres que orientan su vida según su conciencia, o queremos vivir en una sociedad dominada y dirigida dedicándonos simplemente a vivir como nos digan? Esta es la cuestión.

+Fernando Sebastián Aguilar

23 comentarios

  
NMP
Querido Monseñor: Mucho me temo que la batalla de esos 10 mandamientos laicos haya vencido ya sin siquiera rasguños. Hoy es notoria la ausencia de conciencia religiosa militante. Los mismos curas y autoridades eclesiásticas contemporizan con el nacionalismo laicista y el apoliticismo característico del complejo nacional-católico franquista. La ausencia de un discurso político en las parroquias es total. Hasta el PP está ya en manos de Prisa. Hoy el discurso debería ser dirigido hacia el modo de sacarnos el anzuelo laicista que el pueblo español lleva clavado y enquistado en su conciencia y no para evitar que se lo trague. Obispos como Vd. deberían promocionar figuras como Herrera Oria, Guillermo Rovirosa, etc. etc., y descubrir entre las escasas huestes que le queden, animales políticos que desde el púlpito conciencien a tirios y troyanos de la necesidad del compromiso político. En lugar de eso, se lleva la equidistancia, lo políticamente correcto y una fraseología blandiblue dirigida a la fe individualista y sentimentaloide. Hasta Jesús vino a traer la guerra para construír la paz, pero el discurso hoy en la Iglesia española es de paz, piz, poz, puz. ?Qué método sigue la Curia española en su conjunto, no Vd. sólo, contra ese frente laicista cargado con munición atómica? ?Acaso el hacha de silex del pietismo gratificante?
21/05/08 10:56 AM
  
Mons. Sebastián
NMP, un poco fuerte, no? Yo estoy hablando del "laicismo que viene" desde hace muchos años. Comprendo que la mayoría de la gente está en sus asuntos y sólo reacciona cuando tiene las cosas encima. No hay que tirar la toalla. Dios está con nosotros. Hagamos cada uno lo que nos toca y lo que podamos. 1º, Hay que reanimar la conciencia de los cristianos, moverlos a valorar más los bienes espirituales que tenemos, que hemos recibido, que no estamos viviendo ni defendiendo como debemos. Más formación y más fervor dentro de la Iglesia.
2º, Los católicos tienen que alcanzar una conciencia de sus derechos políticos y democráticos que todavía no tenemos. Salimos de una dictadura y estamos entrando en otra de signo contrario. No hemos tenido tiempo de madurar políticamdente para ser de verdad un pueblo libre y responsable.
Los líderes no se pueden inventar por decreto. Los manda Dios, los suscita el Espíritu Santo, contando con nuestras oraciones, nuestro esfuerzo y nuestra fidelidad de cada día. Buen ánimo.
21/05/08 11:21 AM
  
Lucas
Monseñor: ¿Puede decirme usted si hay algo delictivo o inconstitucional en esos "mandamientos" del periódico ese?

¿Y eso de los españoles "no hemos tenido tiempo de madurar políticamente para ser un pueblo libre y responsable"?

¿Ve usted que esa frase podría asumirla perfectamente cualquiera de los políticos notoriamente anticatólicos que toooodos los días nos sermonean alardeando de la madurez y libertad reponsable que los demás parece que no tenemos?
21/05/08 11:26 AM
  
Camino
Muy buenos sus tres principios frente a los diez mandamientos laicistas. Mejor aún el resumen, pues hay que sabemos a quién tenemos, no enfrente sino junto a nosotros, intentando meternos -con nuestro tiempo, nuestro dinero, nuestras teles, radios e internet, nuestros buzones, colegios... intentando meternos hasta la médula que la Religión es el Diablo y el Estado es Dios.
A NMP, no me parecen justas tus afirmaciones: en proporción, nos ganan los obispos a los laicos 100/1 en cuanto a liderazgo en compromiso social y político. Otros les achacan que se meten demasiado en política. Cada uno de ellos supongo que hace todo lo que en conciencia cree que debe hacer respecto a los fieles encomendados a su ministerio como pastores. En mi opinión, lo grave es la desunión de los líderes laicos católicos. Y es grave porque denota que no tienen la suficiente formación y virtudes como para liderar a los católicos españoles. Pedir y trabajar para ello, no somos pocos los que lo hacemos. Confianza, que el Señor lo hará, y no está mal tampoco que nos pinchemos mutuamente. ¡Gracias!
21/05/08 11:47 AM
  
Eduardo Jariod
Suscribo plenamente cada una de sus palabras. No se puede contestar mejor a semejante libelo. En efecto, esta es la cuestión y, en efecto, llegada es la hora de movernos todos. Y no menos excelente la contestación al pesimismo fatalista (¡qué terrible tentación!) de NMP.
21/05/08 1:39 PM
  
Pilar
Yo daría la vuelta a varios de esos mandamientos.
Por ejemplo:
1.- No sermonearás fuera del púlpito, versus: los políticos no meterán las narices en cuestiones religiosas. Ni calificarán de retrógrados a sus ministros, ni de anticuallas sus doctrinas. Respeto absoluto a las creencias y prácticas religiosas.
2.- No mezclar lo terreno con lo celestial. Efectivamente, no a la presencia pública e institucional como tal en procesiones y romerías.
No chupararás cámara a costa de la fe católica haciendo de ello publicidad engañosa cuando a la vez haces alarde de increencia.
La Iglesia debería controlar romerías tan escandalosamente paganas como algunas que todos conocemos.
3.- No invadir las instituciones públicas.
Por contra, fuera de las comunidades parroquiales no se administrarán servicios religiosos privados. Ni para príncipes, ni para folclóricas.
4.- Otra desamortización de bienes. Ahí les duele. Esta es la madre de todas las revanchas: el dinero, los bienes de la Iglesia para el pueblo.
¡Pero si ya son del pueblo!... claro, pero no los gestionan ellos, por eso son efectivamente de TODOS.
Podría seguir hasta el infinito pero la respuesta ha de pasar por mostrar nuestra coherencia y no permitir ingerencias de ningún tipo a cambio de calderilla.
Cuanto antes nos autofinanciemos mejor, lo que no excluye recibir ayudas como cualquier otra institución privada sea cultural, benéfica o de otro tipo. A mi no me gusta financiar con mis impuestos la mayoría de las películas que se hacen en el cine español y que son deficitarias porque a nadie interesan.
La fe no es una práctica supersticiosa y maligna para el ser humano. Es expresión de una dimensión inalienable de la persona, la religiosa, que entiende la vida humana desde la trascendencia. No somos un accidente en la evolución al azar, somos hijos de Dios y estamos llamados a participar de la vida divina. Así debe ser reconocida, tratada y hasta favorecida por los poderes públicos cualquier religión que de verdad lo sea.
Saludos
21/05/08 2:19 PM
  
ricardo
Lo tenemos claro, demagogia, masoneria, anti-iglesia, todo eso esta al poder y al paso que vamos años y años.
21/05/08 3:49 PM
  
Desi
Les dejo aquí un interesantísimo debate sobre la laicidad del Estado en el que interviene el filósofo Gustavo Bueno, que alguna vez se ha declarado como "católico ateo", en donde defiende, desde su materialismo filosófico, la postura de la Iglesia Católica con un énfasis y una fuerza que harían palidecer a más de un creyente. De hecho, lo primero que hace, es defender unas declaraciones del propio Papa. No tiene desperdicio:

http://www.teatrocritico.es/pro/tc31b.htm

Por cierto, Monseñor, enhorabuena por su artículo.

Un saludo
21/05/08 5:47 PM
  
Ana
Estoy de acuerdo con Pilar en que no vayan autoridades a las procesiones y romerias , el que sea creyente que vaya a título personal y el que no lo sea y quiera acompañar a sus paisanos en algo importante para ellos pués lo mismo.ambién estoy de acuerdo en que se debe controlar romerías de papel couche y famoseo.También me parece muy bien l de la autofinanciación,seremos más libres además hay dinero de sobra, la pega es que está todavía en nuestros bolsillos y nos cuesta un montón abrirlos
21/05/08 7:10 PM
  
Madrileño
Lo malo de esto no es lo que diga Público o las medidas del PSOE, es que la gente misma simpatiza con esta idea.

No tienen en consideración el que a alguien pueda interesarle profesar una religión e incluso si dices algo consideran que tu comentario es de mal gusto porque claro, la religión no puede ser profesada en público.

No soy precisamente optimista con estos temas.
21/05/08 7:39 PM
  
JMM
Luzbel es portador de luz y el lobo tiene querencia por la piel de cordero. Por eso es conveniente conocer el enunciado completo de estos diez -¡curioso!- mandamientos:
1. Educarás en igualdad... dejando siempre claro que los laicistas somos más iguales que los demás.
2. No sermonearás fuera del púlpito... que, por tu propio bien, controlemos los laicistas.
3. No impondrás tus símbolos al Estado... porque el Estado somos nosotros y estamos para imponértelos a ti.
4. No mezclar lo terreno con lo celestial... porque solo existe nuestro paraíso laicista.
5. No acaparar las fiestas del calendario... porque para el laicismo la historia es un incordio y se manda mejor a hombres sin raíces.
6. No invadir las instituciones públicas... porque los laicistas las tenemos ocupadas para tu bien.
7. Apropiarse del patrimonio... porque el trabajo es bueno si lo realizan otros para poder nosotros vivir de su esfuerzo.
8. Facilitar la apostasía... solo si es de Jesucristo, un radical capaz de morir por la fraternidad universal.
9. No aparecer en los medios públicos... porque ya los ocupamos nosotros para poder dictar a los demás lo que les conviene.
10. Ni un duro para la Iglesia... si es la Católica, porque todos los duros nos los quedamos nosotros.

Estos diez mandamientos se encierran en uno: Lo tendrás todo si te postras y me adoras. ¿Libertad... para qué?
21/05/08 8:40 PM
  
Alberto
Gracias Monseñor por explicar tan claramnete lo que muchos pensamos desde hace tiempo.

NMP, deberíamos ser los laicos los que nos acercáramos a la postura de los obispos en este tema, y ya, ¿o es que tenemos miedo?

La pena de este tema es que son muchos los laicos "militantes" de la Iglesia los que estarían plenamente de acuerdo con los mandamientos laicistas, conozco a muchos que los defienden desde hace tiempo y me hacen preguntarme: ¿dónde está la militancia valiente que se oponía a estas ideas desde una sólida preparación intelectual y desde lugares como los partidos políticos, sus mismos lugares de trabajo, etc..? No se dan cuenta de que se atenta contra su misma libertad y confunden sus ideologías con su ser Pueblo de Dios.

Y no sólo esto sino que, un buen número de sacerdotes que "acompañan a esta militancia laica" están cercanos a las posturas laicistas. Ójala y, a pesar de la mala prensa que le dan muchos, haga pensar con sus ideas (que son las que se han repetido a lo largo de muchos años) a tantos cristianos que favorecen con sus posturas los intentos de establecer la dictadura del Estado.

Gracias por lo que escribe de nuevo, me hace sentir cada día más que soy cristiano, y que he de ser mejor persona. Gracias por que usted defiende que yo pueda ser cristiano en la plazas y en las calles.

Un fuerte abrazo, Alberto.
21/05/08 8:46 PM
  
Blanca Guerrero
Por lo de la libertad y la autofinanciación de la Iglesia. Yo le doy un campo más amplio. Por ejemplo, creo que entra en la libertad religiosa la educación de mis hijos: entonces yo creo que si el Estado me descontara buena parte de lo que aporta mi familia al presupuesto de la consejería de educación y al ministerio de educación, yo con otras 15 familias que en mi ciudad no encontramos un centro educativo pero sí conocemos profesores bien formados, nos montamos colegio hasta los 16 años sin tantas penurias, o nos organizamos para educarles en casa. Otro ejemplo, si me descuentan lo que aporta mi familia al presupuesto de cultura, nosotros, que nos divertimos en familia y con otras familias de iglesia, podríamos aportar más a la parroquia para el tejado y para cáritas y para los campamentos del verano. Vamos, que pienso que hemos dejado que el Estado nos saque todas las castañas del fuego y ahora resulta que tiene la sartén por el mango. Pero no ha de ser así para siempre. Hay que "activarse", como decimos a los niños.
21/05/08 9:16 PM
  
Manostijeras
Me parecen unos criterios claros y sanos, adecuados a la realidad española. Aquí tenemos un caso único en el mundo: una población mayoritariamente católica que, sin embargo, acepta un gobierno claramente hostil. Esto solo se explica por unos medios televisivos uniformemente sesgados que propagan una serie de ideas y actitudes. En el tema que nos ocupa, como en todo, lo importante no es vencer, sino convencer. Por eso, su articulo me parece intelectualmente impecable, pero hay que buscar la forma de hacer llegar estas IDEAS al grueso de los católicos. Es necesario propagar una visión sana y correcta que desenmascare este laicismo neutral en apariencia, pero hostil en el fondo.
Y también tiene que haber mayor uniformidad de criterios entre nosotros. Algunos piensan que no es importante la presencia de autoridades civiles en actos católicos. Sin embargo, ven natural la asistencia de estas mismas autoridades a partidos de futbol. Pues bien, las autoridades nos representan a todos, y su asistencia es muy importante, y los católicos tenemos derecho a ello, como en el futbol; además, es bueno que los políticos reconozcan, de alguna manera, la existencia de limites a su capacidad de mando. En cuanto a la financiación, hay que tener claro que ya ahora nos autofinanciamos ( y también financiamos otras muchas cosas como partidos políticos, sindicatos, cineastas, etc). Si el gobierno no nos exprimiera a base de impuestos desorbitados, podríamos aumentar nuestras aportaciones directas, pero con el nivel de impuestos desorbitado, es muy difícil. Los católicos tenemos derecho a que el estado contribuya a financiar nuestras actividades de todo tipo. En cuanto a tratar todas las religiones por igual, no es justo tratar por igual a sujetos desiguales: los católicos somos muchos mas (el 75%, frente al 1.2% de otras religiones), y tenemos derecho a que esto se reconozca y se apoye.
21/05/08 9:43 PM
  
NMP
Amigos: Por qué ha ganado la batalla el nihilismo materialista laicista a los católicos españoles? Por qué no hay vigor en nuestras filas para llevar nuestra Fe a la calle, las fábricas, los sindicatos, los barrios, las tabernas, las ikastolas, la universidad, los ayuntamientos, las TVs nacionales, las familias, los teatros y los cines etc.? Porque no hemos tenido conciencia de que es ahí donde hay que estar. Y si se proponía “dar la batalla” siempre había cerca una vocecita pía que prefería, con el consenso general, jugar el partido en el cuadrilátero del templo al olor de los cirios, con la vista puesta en el cielo sólamente, mirándonos el ombligo unos a otros gratifícadísimos de nosotros mismos, porque rezábamos mucho y nos dábamos golpes de pecho sin parar. Además éramos tan listos, leídos y reflexionados que incluso así ganábamos la vida eterna. O no.
22/05/08 11:57 AM
Hola amigos. Vamos por partes.
-No soy un experto en derecho. Te digo mi parecer. No creo que en una opinión
haya nada delictivo, pero es evidente que en la medida que esos mandamientos suponen una restricción de la libertad religiosa de los ciudadanos católicos, tienen propuestas que son claramente anticonstitucionales. (negar la clase de religión en las escuelas públicas, impedir la presencia en los medios públicos de comunicación, eliminar la asistencia religiosa en hospitales...)
- con la referencia a esa frase mía no sé lo que quiere decir. Para mi es una observación evidente. Somos una sociedad poco madura en la conciencia de nuestras libertades y responsabilidades políticas. Podría ponerte muchos ejemplos de incoherencia y de credulidad. De todos modos es una opinión.
-Romerías y autofinancicación. Yo soy partidario de proteger y defender las manifestaciones populares de la fe y de la religión como algo positivo, a lo cual la gente tiene perfecto derecho y que es beneficiosa. Los católicos tenemos que procurar que sean auténticas manifestaciones de fe. Para eso tenemos que estimular las verdaderas motivaciones y la autenticidad de lo que se hace, tenemos que impedir que se apoderen de ellas quienes llevan intenciones parásitas de exhibicionismo o popularidad u otros intereses encubiertos. Es un trabajo exigente, pero se puede conseguir mucho. El que vayan o no vayan las autoridades es opinable. Yo prefiero que si no son creyentes no vayan, comprendo que también está justificado que vayan como representantes del conjunto de la población, muchos de los cuales somos católicos. Pero si van, que lo hagan con discreción. En todo caso, prefiero que quede a la discreción de cada lugar. No es bueno que pidamos leyes con mandatos o prohibiciones para todo.
Y la autofinanciación, yo os diría que la Iglesia ya se autofinancia.Primero, vivimos de las colaboraciones voluntarias y directas en un 80%; 2º, lo de la crucecita en la declaración de la renta es libre asignación de los contribuyentes y no es exclusivo de la Iglesia católica, Qué objeción se le puede oponer? No creo que eso nos quite libertad, sinceramente. También es opinable.
- Es verdad que hay mucha gente que piensa como los del periodico "Público", pero es cuestión de perder el miedo y hacerse oir, hablando con calma y con razones conseguiremos que nuestra gente reflexione y revise sus ideas. En la opinión pública se cumple a la letra aquello de "quien calla otorga". Más difícil lo tenían los laicistas y han conseguido dar la vuelta a nuestra sociedad. Por qué no hacemos nosotros lo mismo? Resulta más cómo esperar a que lo hagan otros o nos lo den hecho. Pero esos métodos ya no valen en una sociedad de libertades.
-Claro que lo de la libertad religiosa afecta a más cosas. Es un elemento fundamental en una sociedad verdaderamente libre. Los españoles se tienen que dar cuenta de eso. Nuestras denuncias no son reclamaciones "de los curas". No pedimos privilegios de la Iglesia. Lo que está en juego es la defensa de una sociedad verdaderamente libre y de una comprensión de la política como servicio a la sociedad real, a todos los ciudadanos y no como dominio y manipulación para eliminar unas ideas e imponer otras. Alguno de nuestros gobernantes ha dicho recientemnte "necesitamos estar en el poder para cambiar la sociedad". ¿Quién les ha dado competencia para cambiar la sociedad (cambiar nuestra manera de pensar y de vivir) a su gusto? ¿No es eso una concepción demasiado intervencionista de la política?
- No podemos pedir que nos descuenten de los impuestos comunes, pero sí que esas iniciativas sociales sean viables y puedan estar subvencionadas.
- Es verdad que los católicos (como los demás ciudadanos) tenemos derecho a que el gobierno apoye económicamente nuestras iniciativas de interés social.
Por último, NMP, es verdad que los católicos tenemos que ser diligentes y manifestarnos y actuar de manera coherente en los diversos ambientes públicos. Eso está siendo impulsado por la Jerarquía desde antes del Concilio. No sé si con mucho éxito. Pero no hay por qué contraponer eso a la dimensión más espiritual de la vida cristiana, a la vez que actuamos en los diversos ambientes, tenemos que rezar y formarnos bien y acudir a Misa los domingos como un solo hombre y respetarnos unos a otros y saber apreciar unos lo que hacen los otros. La acción es importante, pero la primera acción del cristiano es la oración. No caigamos en el vicio de contraponer. Hay que tener una visión integradora de las cosas. Ya sé que hay posiciones exclusivistas, pero no vale la pena enredarse en discusiones.
Y vale por hoy. Muchos saludos para todos.
22/05/08 4:55 PM
  
Fernando María
Totalmente de acuerdo en todo.Su artículo perfecto,sin mácula.Extraordinario.Ha causado sensación.

22/05/08 11:43 PM
  
Grego
Muchas gracias monseñor por su artículo tan clarificador. Y por esforzarse así por responder a todos día tras días, considerando además su edad. Que Dios se lo premie.

Y ya es hora, sí, de que vayamos teniendo muchos las cosas claras y de que luchemos mucho más por nuestra propia libertad y la de los demás. Esperando medrosamente a que escampe no vamos a llegar a ningún sitio pues esto irá a más, ya que está perfectamente organizado para imponer una especie de dictadura dentro de una "democracia" sin valores en las que los que se salgan del relativismo y tengan una idea moral de la persona y de la sociedad (especialmente los católicos) deben ser excluidos para que esa dictadura se perpetúe.
23/05/08 11:31 AM
  
Fernando María
Solo falta que intenten que dejemos de ser Católicos, nos multen, o nos pongan una señal amarilla como se hacía con los pobres Judios, nuestros grandes hermanos mayores en la Fé.Estos asuntos son muy serios y está en juego la verdad y la libertad:la verdad, que es la que nos hace verdaderamente libres ( que dijo el Maestro y Mesías ).Y la libertad por la que decía D. Miguel el manco de Lepanto, que debería ponerse en riesgo hasta la propia vida misma.El gran hermano que todo lo ve, nunca vencerá en España (Tierra de María Santisima) tierra regada con tanta sangre de mártires que todavía rezuma sangre por muchos sitios.No nos vamos a dejar.Aquí el "contubernio" pierde siempre (históricamente demostrado).Saludos Patrón.
23/05/08 11:06 PM
  
Pedro
La Madre Teresa de Calcuta asistía a Misa a las cinco de la mañana, dedicaba tres horas a la oración y miraba por los más pobres y no su ombligo. Como ella lo hacen muchos sacerdotes, laicos y religiosos y religiosas católicos en todo el mundo. Así dan testimonio de su fe y de su amor a Dios.
23/05/08 11:51 PM
  
NMP
Querido Pedro: La Madre Teresa puso ante el mundo, para escándalo de todos, que la vida es para los desheredados del mundo. Cosa imposible sin el motor de Cristo. Yo prefiero también, como tú indicas, rezar calentito en la Iglesia, aunque sea a horas intempestivas.
24/05/08 7:18 AM
  
Alfonso Gil
Me veo a los primeros cristianos, encerrados en sus catacumbas, consolándose mutuamente con el artículo de Mons. Sebastián, ellos que caminaban alegres a la arena del circo romano, seguros de que su victoria pasaba precisamente por ahí, por la configuración con Cristo crucificado. Nosotros tenemos puestos los ojos en el Señor, no en las seguridades del mundo. El mundo razona y legisla según sus entendederas. Nosotros debemos hacerlo según el corazón de Cristo. Al final, OMNIA VINCIT AMOR.
24/05/08 1:52 PM
  
LUIS ALBERTO HENRÍQUEZ LORENZO
Su artículo, monseñor Fernando Sebastián, es bueno: se nota en él su finura intelectual, su penetración teológica alimentada de una fe confesante. Hasta ahí, nada que objetar. Además, por circunstancias que ahora no vienen al caso, soy lector del rotativo "Público", no a diario pero sí al menos varias veces a la semana, y lo cierto que puedo decir sobre él es que, más allá del varniz (el término varniz yo lo pondría, para que se notara bastante, con mayúsculas) progresista que tiene, es en efecto de una tendenciosidad de todas todas lamentable; además, en la actualidad se ha acercado muchísimo al PSOE, o bien siempre fue así, esto no lo sé.
Cuando se ocupa de cuestiones y contenidos religiosos, especialmente los referidos a la Iglesia, cae en el anticlericalismo y el sectarismo antirreligioso más rancios. En este sentido, algunos de sus columnistas parecen más del tipo de los antiguos izquierdistas "comecuras y monjas" y "quemaconventos" que personas de diálogo y civilizadas, con la salvedad ded que al menos aquellos que perseguían a la Iglesia en España hace menos de un siglo solían ser militantes de la solidaridad pobres, en tanto los actuales suelen ser progres no raramente vividores hedonistas y muy instalados en un sistema establecido que no obstante aparentan combatir.
Sin embargo y luego de una acaso larga introducción, permítame señalarle, monseñor, que en su artículo noto una gran carencia, a saber, la denuncia del laicismo mundano que se ha ido colando, en lós últimos lustros, en el seno mismo de la Iglesia. El diagnóstico sobre esa realidad se lo he escuchado decir en público nada menos que al papa Benedicto XVI; no obstante, antes y por no salir de España, se lo he escuchado repetir al pensador católico y místico contemporáneo Marcelino Legido, quien no duda en afirmar: "El mundanismo se nos ha metido en la Iglesia y ha llegado hasta la mismísima 'cocina'".
Así que en no poca medida la Iglesia católica es responsable de lo que ha ido sembrando, y no sólo es víctima de la ofensiva laicista. Piense, si no, en el triste "espectáculo" que ofrecen tantos y tantos profesores y profesoras de Religión católica que imparten esa asignatura en la enseñanza pública. Soy docente, de manera que creo conocer in situ, por experiencia personal, esto que denuncio: la gran mayoría de profesionales docentes que conozco dan un testimonio muy deficiente de su fe; y ello, conste, no por su condición normal de fieles católicos naturalmente pecadores, sino porque en realidad no parece importarles gran cosa la fe, la Iglesia, la evangelización; se nota claramente que están ahí para ganarse un sueldo y nada más.
Y otro tanto de lo mismo habría que denunciar de los profesores de la enseñanza privada o concertada católicas. En realidad, ahí casi que es peor, pues a la casi nula importancia que de hecho se le da al hecho de vivir con pasión la fe a la hora de poder ser más fácilmente contratado en un centro de esos, hemos de añadir que los centros católicos concertados, aunque financiados con fondos públicos, tienen un funcionamiento "privado", de manera que las contrataciones del personal profesional docente, casi siempre se deciden a dedo, por enchufismo, nepotismo... La gente, sobre todo los profesionales del ámbito de la educación, conocen perfectamente que esto que denuncio es así. Y me temo que se figuran que la cosa no va a cambiar; así las cosas, me figuro que es que ya no pueden creer más en una Iglesia que tolera tales anómalas e injustas situaciones, que nada tienen que ver con el Evangelio.
Si se me permite contar además un caso personal, le diré que en cierta ocasión, hace años, quise "denunciar", en compañía o connivencia con otro amigo, que me parecía inadmisible que al frente de un organismo caritativo de la Iglesia (en la provincia en la que resido normalmente) siguiese, luego de por lo menos doce o quince años, una chica muy activista y puede que solidaria y no sé de cuántos méritos solidarios más revestida, sólo que manifiestamente contraria a la moral de la Iglesia en su condición de lesbiana activa. Con tal denuncia no conseguimos nada; bueno, sí, añadir más motivos, para ser rechazados mi amigo y yo, en la propia Iglesia católica a escala local.
Recuerdo que muy pocos años antes de morir el obispo Antonio Palenzuela pronunció delante de un auditorio compuesto por militantes cristianos: "El gran problema de la Iglesia en Europa es que resulta poco creíble para mucha gente".
Pues eso, creo que la Iglesia siempre será creíble si se comporta de una manera samaritana, es decir, servicial, alejada del poder, del conservadurismo de lo políticamente correcto, etcétera.
Y nada más.
Suyo afectuosísimo,
LUIS ALBERTO HENRÍQUEZ LORENZO
08/10/09 3:57 PM

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