Fe y justificación

Recientemente, el Papa, en una de sus catequesis sobre San Pablo, se ha ocupado del tema de la justificación. Lo presenta de una manera muy personal y muy directa. La discusión teológica sobre la justificación trata de responder a esta pregunta capital ¿Cómo puedo yo llegar a ser justo delante de Dios? Esta fue la gran preocupación de Lutero. Y ésta fue también su principal discrepancia con la doctrina católica. Leyendo la carta de San Pablo a los romanos, Lutero llegaba a la conclusión de que lo que nos hace justos ante Dios es la fe y sólo la fe. La fe sin las obras, la pura confianza en la bondad de Dios que nos salva porque quiere, sin necesidad de que hagamos obras buenas, que no valen para nada, ni siquiera de que evitemos los pecados, que tampoco cuentan para nada porque están todos perdonados de antemano por la muerte de N. S. Jesucristo. Ésta es también la principal diferencia que hay hoy entre cristianos católicos y cristianos protestantes. Además de otras también importantes. Contra esta doctrina de Lutero, el Concilio de Trento, tratando de ajustarse a las enseñanzas de San Pablo y de todo el Nuevo Testamento, dejó definido que la justificación nos viene, ciertamente por la fe, pero también, y sobre todo, por la caridad y por las buenas obras: “Porque la fe, si no se le añade la esperanza y la caridad, ni nos une realmente a Cristo ni nos hace justos”.

Algunos se han podido sorprender de que ahora el Papa haya dicho que la expresión de Lutero “Dios nos justifica por la fe en Cristo”, si se entiende bien, es verdadera. El Papa dice, la fórmula de Lutero “sola fide” es cierta si no se opone la fe a la caridad. El Papa sabe muy bien lo que dice. No hay en ello ninguna contradicción. Tiene una explicación muy sencilla y muy oportuna. Primero, no se puede negar que San Pablo dice y repite muchas veces que la fe en Cristo nos justifica de nuestros pecados y nos trae la salvación. Pero esto no quiere decir que Lutero tenga razón. Por una razón muy sencilla. En tiempos de Lutero, los teólogos, el propio Lutero y los Padres de Trento, entendían la fe como una virtud teologal, distinta de la esperanza y de la caridad. La fe, así entendida, sin caridad, sin arrepentimiento, sin conversión del corazón, no justifica, no nos salva. Por eso los Padres de Trento dicen, en su lenguaje y entendiendo la fe a la manera de los teólogos del tiempo, que para alcanzar la justificación, hace falta la fe, por supuesto, pero no basta la fe sola, sino que tiene que ser una fe con esperanza y con caridad. Y eso es precisamente lo mismo que dice San Pablo, porque cuando él dice que la fe sí nos salva, no está hablando de una fe solamente intelectual -“creer lo que no se ve”-, sino de una fe que es una adhesión personal y amorosa a la persona de Cristo reconociéndole como Hijo de Dios Salvador, es decir una fe en Cristo que incluye la esperanza y la caridad, una fe que es amor y nos hace actuar santamente por amor. “Me amó y se entregó por mí”.

En el cap. 3º de la carta a los filipenses se ve muy bien cómo entiende y cómo vive Pablo su fe en Jesucristo. Para él el conocimiento y la unión con Jesús es lo más importante, todas las demás cosas le parecen basura, todo lo ha dejado para acercarse a Jesús y unirse a El, en sus padecimientos y en su vida santa, se siente dominado, habitado y dirigido por Jesús, y gracias a esta fe en Jesús, que le lleva a El y le hace abrazarse a El, espera recibir la justicia y la salvación que nos viene de Dios por medio de su Hijo Jesucristo. En otro lugar dice que por el hecho de creer en Jesús, él ya no vive por su cuenta sino que es Jesucristo quien vive en él y dirige toda su vida (Cf Gal 2, 19 y 20). Esta es la fe que salva. Pero ésta no era la fe de la que hablaba Lutero. Esa es la diferencia.

Con lo cual queda claro que muchas veces nosotros nos liamos queriendo ser demasiado listos y confiando demasiado en nuestras teorías. El recurso humilde y religioso a la palabra de Dios, leída e interpretada en comunión con la tradición viva de la Iglesia, vale más que todas las sabidurías y es el verdadero camino para recuperar la unidad de los cristianos. Sin duda èsta es la intención que late bajo las sabias palabras del Papa. Las dijo como de paso, pero con mucha intención.


+ Fernando Sebastián Aguilar, arzobispo emérito de Pamplona-Tudela

122 comentarios

  
José Carlos
Y esa explicación tan sencilla,Sr. Arzobispo,acerca del concepto de fe de Lutero y el verdasdero concepto de fe de San Pablo,¿es tan difícil que la entiendan los protestantes de hoy? A mí me parece que en su obstinación tiene que intervenir la soberbia y la tozudez,porque de lo contrario lo natural sería que reconocieran que el concepto de fe de los católicos (que es el de San Pablo) es el verdadero. Y,repito,la cosa no parece nada difícil. Un poco de humildad y aceptarían nuestro concepto de fe (que incorpora en sí a la esperanza y a la caridad,y,por lo tanto,a las buenas obras). ¿No estoy en lo cierto? ¿Por qué no se convierten entonces? Un saludo.
23/11/08 4:47 PM
  
Fleming
Con todos los respetos (soy católico) a mí las palabras de S. Pablo me parecen diáfanas y no coincidentes con su argumentación:...salvados sois por gracia mediante la fe y esto no viene de vosotros y tampoco viene de las obras...
No se trata de si Lutero dijo esto o lo otro sino de lo que dice S. Pablo que en Romanos es tajante: el justo vivirá por la fe.
Naturalmente la fe debe dar obras pero S. Pablo expresa con claridad que si la Ley salvara (justificara) el sacrificio de Cristo sería vano.
Yo no me opongo ni me parecen mal los rosarios, las novenas, las indulgencias y otras formas de piedad, pero no quiero que nadie me diga que si presento el número suficiente de las mismas el Señor me concederá la salvación como el patrono está obligado a retribuir al obrero las horas trabajadas.
Abrazos fraternales.
23/11/08 5:30 PM
  
Miguel Serrano Cabeza
La clave de la explicación de las palabras del Santo Padre es ésta: "En tiempos de Lutero, los teólogos, el propio Lutero y los Padres de Trento, entendían la fe como una virtud teologal, distinta de la esperanza y de la caridad".

Si el Santo Padre sigue teniendo tanta "intención" en sus catequesis paulinas, no estoy del todo seguro que yo vaya a ser capaz de entenderlas adecuadamente. Lo que no deja de ser toda una lástima. Al menos para mí.

Muchas gracias por su explicación, monseñor.

Saludos.
23/11/08 9:38 PM
  
jaime
Si solo salvara la fe, al ser ésta gracia de Dios, querría decir que los que reciban la gracia se salvarán y los que no la reciban, serán condenados. Entonces, la libertad, ¿dónde queda?, ¿acaso Dios predestina a la salvación y/o condenación desde el principio?

Como católico, la respuesta es la que ya dijo San Agustín. Dios, que nos creó sin nuestro consentimiento, no nos salvará sin que optemos libremente por Él.

Corríjanme si estoy equivocado, pero la reforma luterana empezó por el abuso en la concesión de indulgencias. La base teológica para justificar la ruptura fue posterior y me parece forzada, mal comparado al momento actual donde tanto católico ha pasado a ingresar las filas de un ateísmo práctico como reacción frente a una Iglesia que no ve alineada con su visión de la realidad.

Las reformas, cambios, etc., han de hacerse y proponerse desde dentro, pero no se puede romper e ir por libre, porque estaremos tirando piedras contra nosotros mismos y contra la única Iglesia fundada por Jesucristo.

No encuentro racionalmente justificado que Lutero se apoye en San Pablo para desarrollar el "sola fide". La caridad es el alimento de la fe. Sin amor, ¿qué fe es la que expresamos? En nuestro juicio individual, el único tema que debemos prepararnos es el concerniente al Amor. Un amor que brota y se extiende por la gracia de la fe que hemos recibido. Cómo empleemos esa fe será clave para aprobar el examen. Saber que tenemos fe y que ya está, pues, todo hecho, que nos vamos a salvar con el 100% de seguridad, me parece un concepto endeble y alejado del mensaje de Cristo, de un mensaje extendido por todo el Evangelio y por el resto de libros, no sacado a modo de citas para demostraciones "ad hoc".

Todo lo cual expresado por un católico de a pie, sin grandes conocimientos y que espero Monseñor Sebastián y otros bloggeros puedan refinar.

Saludos.
24/11/08 9:48 AM
  
Alberto M.
Al dirigirse a los fieles de lengua española, el Papa ha dicho lo siguiente:

"En la reflexión que estamos haciendo bajo la guía de San Pablo, recordamos hoy su doctrina sobre la justificación, que está en el centro de su enseñanza. Él, que había sido un ferviente cumplidor de la Ley mosaica, al encontrarse con el Resucitado en el camino de Damasco comprendió que todo aquello que había considerado una ganancia era, ante Dios, una pérdida. En efecto, la justificación en Cristo es una acción gratuita de Dios, sin merecimiento humano.

La Ley en sí misma es buena, proviene de Dios, pero no tiene el poder de dar la vida y se convierte en un obstáculo para quienes la consideran necesaria con vistas a la justificación, haciendo así inútil la única vía para alcanzar la salvación, a saber: la fe en Aquel que, clavado en la cruz, ha dado una vida nueva por medio del Espíritu Santo (cf. Ga 3,13-14). La Ley, dice San Pablo, ha culminado en Cristo y tiene su máxima expresión en el mandamiento del amor. Así, pues, uno solo es el Salvador del mundo, que relativiza todo lo demás, incluida la Ley. "

Los protestantes no podemos añadir nada más a estas declaraciones. Amén.

Hay que reconocer que estas declaraciones las tomemos como las tomemos se llevan faltal con agún canón de Trento:

CAN. IX. Si alguno dijere, que el pecador se justifica con sola la fe, entendiendo que no se requiere otra cosa alguna que coopere a conseguir la gracia de la justificación; y que de ningún modo es necesario que se prepare y disponga con el movimiento de su voluntad; sea excomulgado.

El otro día leí un comentario de Guillermo Juan Jurado (en su propio blog) que decía que... la condena doctrinal de Trento [respecto a la justificación por la sola fe] queda hoy superada por una más profunda interpretación del proceso de justificación.

¿Y ahora qué? ¿Le enmendamos la plana al papa?
24/11/08 1:33 PM
  
jaime
Estimado Alberto M.,

De tu primera negrita "la justificación en Cristo es una acción gratuita de Dios, sin merecimiento humano", quisiera comentar lo siguiente. No hay nada que el hombre pueda hacer para estar seguro de su justificación. Podemos tener fe y cruzarnos de brazos, tener fe y no parar de hacer cosas, etc., al final, sólo Dios nos justificará. Y, ¿por qué no va a salvar a protestantes, católicos, etc.? Él es el único juez del juicio por el que todos y cada uno pasaremos al final de nuestros días.

No creo que el hombre pueda alcanzar la justificación y hacer méritos sólo por él para salvarse, me parece erróneo. Estamos en manos de Dios.

Pero si leemos la parábola sobre los talentos o el evangelio del pasado domingo en la fiesta de Cristo Rey, Jesucristo nos quiere trabajando por su Reino: no malgastando los talentos recibidos; no guardando el talento, sino explotándolo al máximo; dando de comer al hambriento; cobijando al forastero, etc. Quiere acción, la fe recibida hay que ponerla para el bien común.

Por último, Jesús llevó la Ley a su máxima expresión. Y el mandamiento nuevo que nos dió y que lo resume todo es el mandamiento del amor. La fe en Jesús nos da una vida nueva por medio del Espíritu Santo. ¿Y cómo debe ser esa vida nueva? ¿en qué podemos decir que se diferencia de la anterior, de la vida sin la gracia de la fe recibida? Pues, a mi entender, en cumplir el mandamiento del amor.

Y termino igual que en mi anterior comentario. Que bloggeros con mayor preparación afinen los razonamientos aquí expuestos.

Felicitar al Papa por su empeño y trabajo ecuménico y en el diálogo interreligioso, trabajo que hace muchísima falta en el mundo actual. Y a Monseñor por estos magníficos post.

Saludos.
24/11/08 3:12 PM
  
Alberto M.
Estimado Jaime,

Lo que dices lo han sostenido siempre los protestantes desde la Reforma.

La fe verdadera es aquella que produce una transformación en la vida de las personas (nuevo nacimiento), es una fe que obra, que se manifiesta en obras, que vive por y para Cristo. No es un mero asentimiento intelectual. Es una fe dinámica. Pero ojo, la salvación es por los méritos de Cristo sin que podamos cooperar en forma alguna en conseguir aquello que ganó Cristo para nosotros.

Es evidente, que una fe sin amor, sin caridad, etc. no puede ser una fe genuina.

Nosotros, los protestantes, nos congratulamos de esta nueva concepción de la justificación por la sola fe de la Iglesia Católica (sola fide, sola gratia, ...).

Saludos.
24/11/08 3:27 PM
  
jaime
Lo mismo que por un hombre vino la muerte, también por un hombre ha llegado la salvación. Pero, repito, si Dios nos creó sin nuestro consentimiento, no nos salvará sin nosotros.

Cristo ha abierto las puertas de la salvación y ha indicado el Camino. Ahora es el hombre quien debe hacer méritos para recorrer ese camino que lo acerca a Dios. Claro que en última instancia estamos en manos de Dios. Sólo Él y en su infinita misericordia, nos salvará o no. Nos puede preocupar y mucho y debiera hacerlo. Pero está en manos de Dios esa última decisión y nosotros sólo (y ya es bastante) podemos trabajar siguiendo con fe y esperanza el camino abierto por el Hijo.

De las palabras del Papa no puede deducirse una nueva concepción de la justificación, porque es falso y tergiversador de lo que ha dicho.

Saludos.
24/11/08 3:46 PM
  
Alberto M.
Efesios 2:4-10

4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,
7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.

10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas>/strong>.

Como ves, las obras no pesan como méritos, para que nadie se gloríe. Somos re-creados en virtud del sacrificio de Jesús para hacer obras, esto es, hemos de ser antes de hacer.

Pero toma nota, que incluso las buenas obras son preparadas de antemano por Dios mismo.
24/11/08 3:57 PM
  
Anabel
En cualquier caso podemos elegir, ¿o no?. Elegimos nosotros responder a la llamada, al amor de Jesucristo con amor. Si no es así, si no es porque Dios nos quiere libres para que participemos de alguna manera en nuestra salvación, aunque sea muy pequeña, no entiendo porqué las cosas son tan complicadas. ¿Qué sentido tiene el sufrimiento, el amor, el servicio, o la conversión si ya está todo predeterminado? A mí esta justificación solo por la fe me parece que se queda coja, salvo que entendamos que la fe ya incluye el amor con el que libremente respondemos al amor de Jesucristo.
24/11/08 4:41 PM
  
Miguel A
Esto resulta demasiado teorico para mi. Mi opcion personal por el budismo, lejos de apartarme del camino cristiano, me hace verlo mucho mas de cerca, y veo cosas muy similares en el camino del zen y el camino de Cristo. Por ejemplo, la fe. Pero la fe para mi no es creencia, mucho menos creencia en una doctrina. El zen es una transmision al margen de la doctrina budista, por lo que no es necesario realmente ser budista para practicarlo. El zen conduce a la experiencia del despertar, y el despertar no puede ser diferente en el budismo y el cristianismo. La razon que me lleva a dialogar con catolicos, es que vivo en un pais catolico, donde las personas no tienen necesidad de apartarse del catolicismo, pero tienen que hacer un esfuerzo especial (sobre todo en estos tiempos) por alcanzar el despertar a Cristo. De lo contrario, la fe es demasiado debil, y la persona acaba rompiendo con su tradicion, una ruptura dolorosa que le llevará a desarrollar como reacción, los aspectos mas negativos de su personalidad.

Muchos catolicos no tienen una fe verdadera, tienen creencias firmes, pero creencias que se tambalean cuando sopla el vendaval. son creencias que parten de su identidad personal, no de una experiencia trascendente, que supere su propio yo ilusorio. Solo esa trascendencia produce la verdadera fe, y esa fe, para mi, no es catolica ni budista, es simplemente fe. No es nada que pueda ser borrada, ni nada a lo que se le pueda dar la espalda, por cuanto, se mire hacia donde se mire, está presente.

Bueno, perdonen si he dado la impresion de dar lecciones, no era mi intencion. El unico que nos da lecciones a todos, aqui, es Monseñor Sebastian, a quien cedemos siempre el honor de corregirnos.

Un saludo Monseñor.
24/11/08 6:53 PM
  
Alberto M.
Creo que el problema son las distintas concepciones (católica y protestante) acerca de la justificación.

La justificación, para los protestantes, es un acto legal instantáneo de Dios en el que da nuestros pecados por perdonados y nos imputa la justicia de Cristo. Por tanto, nos declara justos ante sus ojos. Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo.

Esto es consecuente con pasajes como Romanos 4:3 ó Romanos 3:24-28:

"Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia"

"siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley".

Para los protestantes es esencial insistir en que Dios nos declara justos, no sobre nuestra verdadera condición de justicia o santidad, sino sobre la base de la justicia perfecta de Cristo, que Dios considera que nos pertenece. Por tanto, según el protestantismo, la justificación no es una declaración basada en nuestras bondades.

Sin embargo, si la justificación nos declarara justos en función de la bondad que hay en nosotros, entonces:

1.- Nunca podríamos ser declarados perfectamente justos en esta vida
2.- Nunca podríamos tener la confianza de que -como dice el apóstol- "no hay condenación para los que están en Cristo Jesús". No tendríamos seguridad del perdón de Dios, ni ninguna confianza de acercarnos a Él con "con corazón sincero en plena certidumbre de fe" (Heb 10:22). Finalmente no podríamos tener la confianza de la que habla Pablo en Romanos 5:1: "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo".
3.- No podríamos hablar del don de la justicia (Rom 5:17).

Por el contrario, el concepto tradicional (al menos hasta ahora) de la Iglesia Católica entendía la justificación como algo que nos cambia interiormente y nos hace más santos por dentro (lo que para los protestantes sería la santificación, en la que el creyente obra por crecer en santidad con la ayuda del Espíritu, pero no para ganar la salvación). Esto significaría entender la justificación como algo no imputado sino inyectado, que nos cambia nuestro carácter moral real.

El resultado de este concepto tradicional de la juastificación es que las personas no pueden estar seguras de si están o no en un "estado de gracia" en la que experimentan la aceptación completa por parte de Dios a su favor. Y diría más, porque según este concepto la gente experimenta varios grados de justificación de acuerdo a la medida de justicia que se les ha colocado dentro de ellos.

La consecuencia lógica de esta creencia es que nuestra vida eterna con Dios no se basa en la sola gracia de Dios, sino parcialmente también en nuestro mérito. Como dice un teólogo católico (Ludwig Ott): "Las obras salvadoras son, al mismo tiempo, dádivas de Dios y actos meritorios del hombre".

Esto es lo que Martín Lutero vio tan claramente y dio motivo a la reforma. Perdón por la extensión del comentario.
24/11/08 7:34 PM
  
Ireneo
"La fe sin obras es fe muerta" como solemos decir los cristianos católicos.
"El recurso humilde y religioso a la palabra de Dios, leída e interpretada en comunión con la tradición viva de la Iglesia, vale más que todas las sabidurías y es el verdadero camino para recuperar la unidad de los cristianos. Sin duda èsta es la intención que late bajo las sabias palabras del Papa. Las dijo como de paso, pero con mucha intención se suele decir y con razón". Este es el núcleo de la cuestión y el problema de fondo profundo que subyace en las palabras del Papa; las inmensas ganas que tiene El Santo Padre Benedicto XVI de poder llegar a la unión de los cristianos y zanjar para siempre la esta aparentemente sencilla cuestión. Dice el Papa: " Y a los cristianos de Roma Pablo les reafirma que - todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús- ( Romanos 3,23-24). Y añade " Pensamos que el hombre es justificado por la fe, independientemente de las obras de la Ley" ( Ibid 28). Lutero no tradujo bién la escritura en este pasaje y de forma consciente y deterninada y añadió la palabra - SÓLO-
de modo que la frase suya traducida por él queda: " justificado SÓLO por la fe".
Y por esta palabra mal introducida en este pasaje de San Pablo viene TODO EL LIO CON LOS PROTESTANTES.
Si son razonables, con los esfuerzos actuales del Papa, ya NO TIENEN ESCUSA para llegar en este tema a la más perfecta unión. Recemos por ello.
Cordiales saludos.
24/11/08 7:46 PM
  
Conchi
Nuestro Dios es un Dios vivo,nos creó libres para amarle ú odiarle.El Santo Padre en la encínclica " DIOS ES AMOR ",nos muestra el camino para tener Fe en El.Sin Amor no hay Fe " impuesta ";yo creo que el gran Amor de Dios por sus criaturas lo mostró en darnos a su único Hijo.Jesucristo,y por su sacrificio fuímos salvados de la culpa.También se dice en las escrituras que:"Bendita culpa que nos mereció tal Salvador ".La Iglesia nos ha enseñado siempre, que el Amor lleva a la Fe,a la Esperanza y a la Caridad.Desde mi catequesis ( y... hace ya ... un montón ),lo aprendí.Hace 2000 años; eso es lo que nos han trasmitido,tantos y tantos santos.
24/11/08 7:50 PM
  
Conchi
Bien por los teólogos y los uqe se complican la vida pensando si "así ó aso".La gente " pequeña como yo y tantos y tantos...Intentamos ceer y amar y esperar y Dios nos juzgará al final.Amén
24/11/08 7:54 PM
  
Alberto M.
Estimado Ireneo,

No pretendía molestar con mi post. Si es así pido disculpas.

Respecto a lo que dices que afirman los católicos de que la "fe sin obras es muerta", te diré que nosotros también lo decimos. Tal y como lo expresa Santiago 2:17-18

"Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras".

En el verso 18 está la clave. Las obras son la manifestación de una fe auténtica y genuina. No veo contradicción alguna.

El SOLA FIDE de la reforma no es más que un lema, que expresa no una mala traducción comi tú afirmas, sino el testimonio constante de las Escrituras, y especialmente la epístola de Romanos:

"Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley" Romanos 3:28

"sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado". Gálatas 2:16

"Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo" Romanos 5:1

"Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme" Romanos 4:16

"con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús" Romanos 3:26

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe". Efesios 2:8-9

Podríamos preguntarnos por qué Dios escogió la fe para que fuera la actitud del corazón para obtener la justificación. ¿Por qué no podía haber decidido dar la justificación a todos los que sinceramente mostraran amor, gozo, contentamiento, humildad o sabiduría? ¿Por qué Dios escogió la fe como el medio por el que recibiríamos la justificación?

Aparentemente es porque la fe es la única actitud del corazón que es exactamente lo opuesto a confiar o depender de nosotros mismos. Cuando vamos a Cristo por fe, esencialmente decimos: "¡Me rindo! Ya no voya depender de mí mismo ni de mis buenas obras. Se que nunca podré justificarme delante de Dios, y por consiguiente, confio en ti y en el sacrificio redentor de Cristo". Por eso, la fe es lo opuesto a confiar en uno mismo y encaja con una salvación que no depende de nuestros méritos, sino que es un regalo, una dádiva de la Gracia de Dios (Sola Gratia).

Por esta razón, los reformadores fueron tan firmes en su insistencia de que la justificación no viene de Fe + Méritos, sino por la fe sola (No por obras para que nadie se gloríe). El papa Benedicto XVI no podría haberlo expresado mejor:

"... En efecto, la justificación en Cristo es una acción gratuita de Dios, sin merecimiento humano. La Ley en sí misma es buena, proviene de Dios, pero no tiene el poder de dar la vida y se convierte en un obstáculo para quienes la consideran necesaria con vistas a la justificación, haciendo así inútil la única vía para alcanzar la salvación, a saber: la fe en Aquel que, clavado en la cruz, ha dado una vida nueva por medio del Espíritu Santo (cf. Ga 3,13-14).

Saludos.
24/11/08 8:16 PM
  
Ireneo
Para Alberto M: No me has molestado en absoluto y no tienes porque disculparte de nada.
Tienes mucha razón en todos tus argumentos y prácticamente pensamos lo mismo y creemos lo mismo.

Lo que he indicado de la tradución de Lutero del pasaje de Romanos 3,23-28 que yo indico, lo dice igualmente el Papa Benedicto XVI: " Lutero tradujo este pasaje como = "justificado sólo por la fe" y este pasaje bien y estricta y rigurosamente traducido de San Pablo es = "Pensamos que el hombre es justificado por la fe". No hace ninguna falta añadir la palabra SÓLO, que es la que ha sembrado desconcierto y desconfianza.
Por lo demás estoy muy de acuerdo contigo y te mando un fuerte y entrañable abrazo.
Gracia y Paz.
24/11/08 10:57 PM
  
Mons. Sebastián
No querría yo que quedara la cosa más enredada que antes. Leyendo despacio y sin apriorismos, lo que aparece es lo siguiente.
1º, Y principal. la gran afirmación de la gracia de Dios. Dios nos ama, porque quiere, gratuitamente, aun siendo pecadores, quiere nuestra salvación, por su bondad, no por nuestros méritos.
2º, Este amor de Dios se nos ha ido manifestando a lo largo de la historia de salvación, y culmina en el don de su Hijo, en su muerte y resurreccion. Todo es la obra del amor de Dios por nosotros.
3º, Nosotros somos libres, y tenemos que aceptar, con su ayuda, los dones de Dios. Sin nla gracia de Dios no podríamos aceptarlos, pero aun con la gracia sí podemos rechazarlos. Dios respeta nuestra libertad. Si no fueramos libres no podríamos amarle, si lo somos, podemos desobedecerle. Por eso la fe es a la vez gracia de Dios, don de Dios, y es también una acción nuestra, la más honda, la más profunda, la que decide la verdad de nuestra vida.
Pero ni Pablo ni nadie en la Escritura dice nunca SOLA GRATIA, sólo por la gracia. Porque somos libres y Dios, con su gracia, hace posible que aceptemos sus dones, que nos dejemos llevar por el Espíritu Santo. Ese primer movimiento interior de aceptación de la presencia y de la acción de Dios en nuestra vida, eso es precisamente la fe. Sí, la fe es ese fiarse de Dios, creer lo que nos dice y ACEPTAR LO QUE EL HACE EN NOSOTROS, adorarle, amarle, vivir el arrepentimiento de los pecados, amar y hacer el bien, esperar las promesas de la vida eterna. Lutero, que viene de una formación teológica nominalista muy pobre y muy alejada de la Escritura, se deslumbra con su descubrimiento de la noción bíblica de gracia y hace decir a la Escritura lo que no dice. Multitud de veces, en la Escritura se nos exhorta a ACEPTAR LOS DONES DE DIOS, a evitar los pecados, cumplir la voluntad de Dios, porque los que siguen obrando mal, aunque crean, creen mal, y no entrarán en el Reino de Dios. Basta leer Mateo 25, el cap. 8 de romanos, el 5º de galatas, la segunda parte de colosenses.
En la Biblia no hay nada de esa justificación legal, meramente imputativa. que no cambia nada dentro de nosotros, Por la fe "habita Cristo en nuestros corazones" vive Cristo en nosotros, hacemos las obras de Cristo. La fe nos hace hijos de Dios, nada menos, sentir, orar y actuar como hijos. Lo que Dios afirma es efectivo, real, Dios no finge, no nos deja bajo el poder del pecado, nos ama y nos quiere justos, nos hace justos si nosotros colaboramos con la fe y el amor. En eso se ve la mentalidad nominalista de Lutero que no le permite entender bien la Escritura.
Ahora, gracias a Dios, podemos liberarnos de aquellas mentalidades deformadas de los tiempos de la crisis protestante, y acercarnos a la Escritura con mejores instrumentos, entenderla mejor, y ver como el sentido natural de lo que dicen las Escrituras coincide con lo que, con el lenguaje del tiempo, dijo Trento contra las simplificaciones y las exageraciones de Lutero. Sin agravio de nadie, buscando la verdad con simplicidad, todos, catolicos y protestantes, podemos ver cómo lo que dice la Biblia se conserva en la Tradicion de los Padres y lo expresa y conserva Trento con el lenguaje de la epoca pero corrigiendo las exageraciones de Lutero.
Bueno, haya paz..
24/11/08 11:25 PM
  
Alberto M.
Muy estimado Monseñor Sebastián,

Gracias por su interesante comentario y sus buenos deseos de paz. Estoy de acuerdo en que católicos y protestantes podemos -y debemos- estudiar lo que dice la Biblia, con una exégesis profunda y responsable. Obviamente no estoy de acuerdo en que Lutero tenía una formación teológica pobre, como por cierto, quedó muy de manifiesto en Leizpig ante Eck, ni que no entendía bien la Escritura, ni que simplificó ni exageró, etc., etc. Desde luego no es esa la apreciación que tiene el papa de Lutero las veces que le ha referenciado.

Me sorprende su afirmación de que en la Biblia no aparece nada de esa justificación legal, por la que se nos imputa la justicia de Cristo y se nos declara justos ante Dios (justicia foránea).

"... y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe" Filipenses 3:9

"Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree". Romanos 10:3-4

En este punto podemos recordar los intentos casi obsesivos del joven Lutero de justificarse ante Dios. El intentó lo que en principio parece lógico, que con sus acciones y bondades crear un estado de paz con Dios. Primero yo y mis obras, luego Dios se agradará de mí. La diferencia entre el cristianismo y la teología hecha por los hombres se explica sencillamente con la cuestión del orden. ¿Qué es lo que viene primero, la justificación o la santificación?

Pablo escribe: “Así que consideramos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley.” Parece claro que la justificación no tiene que esperar las obras del pecador antes de llegar al escenario. Las palabras del salmista también esto mismo: “Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado.” (Sal. 130:4). Y otra vez: “Por el camino de tus mandamientos correré, cuando ensanches a mi corazón.” (Sal. 119:32). Nuestro Salvador lo dice tan claramente: “Yo soy la vid, vosotros las ramas. El que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto.”

¡La justificación mediante la fe, que no es otra cosa que ser injertado en Cristo por la fe y así recibir el perdón de los pecados, viene primero! Dios en su amor inmerecido nos cuenta santos herederos de salvación sólo por causa de Cristo, y recibimos este estado de gracia libremente por la fe que Dios mismo nos da. Nuestro estado admirable no depende de ninguna forma de lo que nosotros hacemos. Todo está basado en lo que él ya ha hecho. Y esto no puede ser deshecho, así como Cristo no puede ser no crucificado y no resucitado. Cualquier intento de hablar de la santificación tiene que comenzar con esta revelación misericordiosa de la Escritura de Dios.

Cuando decimos que la justificación por la fe viene primero y la santificación sigue, estamos hablando en el sentido lógico, en el sentido de causa y efecto. Pero con referencia al tiempo, suceden simultáneamente.

En ninguna parte hablan las Escrituras de la justificación como si existiera por algún tiempo sin la santificación. En ninguna parte hablan las Escrituras de la santificación como existiendo separada de la justificación. En donde no hay santificación, no hay justificación por la fe. En donde hay justificación por la fe, también hay santificación. No están confundidas, pero son inseparablemente unidas. Jesús dijo antes de su muerte y resurrección: “Yo soy la vid, vosotros las ramas. El que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto. Pero separados de mí, nada podéis hacer.” (Juan 15:5)

Como afirma el sínodo luterano, "Nuestras Confesiones por tanto dicen: La fe y las buenas obras concuerdan y se complementan muy bien, pero es la fe sola, sin las obras, la que se apropia la bendición, y no obstante, jamás y en ningún momento está sola.” (FC-SD III, 41, p. 591). Otra vez nuestras confesiones dicen: “Una vez que el hombre ha sido justificado por la fe, esta fe verdadera y viva obra por el amor, Gál. 5:6), de modo que así, la fe justificadora siempre va seguida y acompañada de buenas obras, si en realidad es una fe verdadera y viva, pues nunca existe tal fe sola, sino en unión con el amor y la esperanza.” (FC-Ep. III, 11, p. 509). Tan pronto que existe la fe justificante, existe la santificación. Para expresarlo con sencillez, la fe inmediatamente produce la santificación.
25/11/08 8:57 AM
  
ignacio
Lutero parte del pecado original. Según él, la naturaleza humana quedó muerta al bien, no herida o desminuida. Por tanto, todo lo que hacemos é pecado. En consecuencia, no podemos hacer el bien: no existen méritos y estos no pueden ser contados para nuestra salvación, así como no puede existir el libre albedrío. Todo el mérito, todo el bien está únicamente en Cristo. Al hombre no le queda otro medio de salvación a no ser confiar en los méritos de Cristo. De ahí que SOLA FIDE seamos salvos. E que también sea SOLUS CRISTUS el único mediador, de donde la Iglesia sea inútil pues no existe otro mediador. Yo soy la Iglesia, cuando confío en la salvación SOLA GRATIA. Y esta doctrina solo puede venir de SOLA SCRIPTURA. Lucero llegó a esta conclusión a través de su vida, atribulada por escrúpulos e pecados. Estas son las frases de Paulo en los romanos que parecen avalar las tesis de lucero: Yo sé que en mí, es decir, en mis bajos instintos, no hay nada bueno, pues quiero hacer el bien y no puedo (7, 18). Todos descarriados, / en masa pervertidos, / no hay quien haga el bien, / ni uno siquiera (3,21). Por el contrario, este texto indica que existe mérito: Gloria, en cambio, honor e paz a todo elque obra bien, tanto judío como griego(2, 18) que indica la existencia del mérito y que se puede obrar el bien de modo que no todo acto humano es pecado. Que decir? Pues que Pablo habla en términos generales y con la pasión propia de un apologista y no con la exactitud de un teólogo. Conclusión: A) Existe el bien hecho por el hombre aunque disminuido por el pecado original. No todo es pecado en la conducta humana. B) Por tanto, existen los méritos, debidos a la buenas obras. C) La fe es precedida por la buenas obras, aunque es gracia tambié y principalmente. No entra el sol si no abrimos la ventana y no entra la fe si no hemos [en general] abierto la ventana del espíritu. Claramente lo expresa Juan : los hombres prefirieron las tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas (3, 19). D) las obras deben acompañar a la fe, de lo contrario seremos como el esclavo indolente que fue castigado con la cárcel (Mt 25, 30) e que Paulo en Gal 5,6 afirma? Si creemos en Cristo, da lo mismo estar o no estar circuncidados; lo que importa es la fe y que esta fe se exprese en obras de amor. .Por eso, es el amor el que prevalece tanto en la tierra, como en la patria definitiva: 1Cor 16,14 Haced todo con amor, y
Tres cosas hay que permanecen: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más grande de las tres es el amor. Y.
Dirá, pus, S. Juan de la cruz: es del amor que seremos juzgados.

25/11/08 10:46 AM
  
Fleming
La réplica de Monseñor Sebastian puede suscribirse al ciento por ciento. Pero tiene un defícit: que no se centra en el tema de la justificación.
¿Somos justificados por fe o por obras o por una combinación de ambas? ¿O al final fe y obras se confunden porque no pueden separarse?
No acepto que los escritos de S. Pablo no se entiendan. Se entienden a la perfección. Una vez me enfadé con un bloguer (no diré el nombre) porque afirmaba que el relato de la resurrección necesitaba explicación (hermeneutica), que donde decía resurrección, quería decir en realidad que Cristo permanecía vivo en nuestros corazones. Considero que tales comportamientos bordean el insulto hacia los fieles.
Con S. Pablo pasa lo mismo: se le entiende todo. Dice lo que dice de las mujeres, por ejemplo. Y está muy claro que considera que la justificación es por fe sin concurso de las obras.
Ahora bien los escritos de S. Pablo no son los únicos. El Evangelio del domingo recien pasado da a entender otra cosa. No dice ¡cuanta fe! pasa a la mesa del Reino. Dice, esto hiciste o esto no hiciste, pasa o quédate fuera. Y lo dice el Señor en una parábola.
Abrazos para todos.
25/11/08 10:56 AM
  
Ireneo
Querido amigos;
Todos hablais con inteligencia, propiedad, razón y tendencia a la verdad.
D. Fernando ha sido coherente pero no se ha centrado con exactitud plena en la justificación.
Lo mejor para evitar discusiones y circunloquios es dar la palabra al Santo Padre Benedicto XVI que sabe más que que todos nosotros y además está iluminado por el Espíritu Santo.
La solución al tema propuesto esta explicitada CON TODA CLARIDAD y a favor de la Iglesia y de Lutero, en su catequesis del miércoles día 19 de Noviembre de 2008 y que os ofrezco integramente a continuación:
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Miércoles 19 de Noviembre de 2008
La justificación en la enseñanza de san Pablo


Queridos hermanos y hermanas:

En el camino que estamos recorriendo guiados por san Pablo, queremos reflexionar ahora sobre un tema que está en el centro de las controversias del siglo de la Reforma: la cuestión de la justificación. ¿Cómo llega a ser justo el hombre a los ojos de Dios? Cuando san Pablo se encontró con el Resucitado en el camino de Damasco era un hombre realizado: irreprensible en cuanto a la justicia que deriva de la Ley (cf. Flp 3, 6), superaba a muchos de sus coetáneos en la observancia de las prescripciones mosaicas y era celoso en sostener las tradiciones de sus padres (cf. Ga 1, 14). La iluminación de Damasco le cambió radicalmente la existencia: comenzó a considerar todos sus méritos, logrados en una carrera religiosa integérrima, como "basura" frente a la sublimidad del conocimiento de Jesucristo (cf. Flp 3, 8). La carta a los Filipenses nos ofrece un testimonio conmovedor del paso de san Pablo de una justicia fundada en la Ley y conseguida con la observancia de las obras prescritas, a una justicia basada en la fe en Cristo: comprendió que todo lo que hasta entonces le había parecido una ganancia, en realidad frente a Dios era una pérdida, y por ello decidió apostar toda su existencia por Jesucristo (cf. Flp 3, 7). El tesoro escondido en el campo y la perla preciosa, por cuya adquisición invierte todo lo demás, ya no eran las obras de la Ley, sino Jesucristo, su Señor.

La relación entre san Pablo y el Resucitado llegó a ser tan profunda que lo impulsó a afirmar que Cristo ya no era solamente su vida, sino su vivir, hasta el punto de que para poder alcanzarlo, incluso el morir era una ganancia (cf. Flp 1, 21). No es que despreciara la vida, sino que había comprendido que para él el vivir ya no tenía otro objetivo, y por tanto ya no albergaba otro deseo que alcanzar a Cristo, como en una competición de atletismo, para estar siempre con él: el Resucitado se había convertido en el principio y el fin de su existencia, el motivo y la meta de su carrera.

Sólo la preocupación por el crecimiento en la fe de aquellos a los que había evangelizado y la solicitud por todas las Iglesias que había fundado (cf. 2 Co 11, 28) lo impulsaban a ralentizar la carrera hacia su único Señor, para esperar a los discípulos de modo que pudieran correr con él hacia la meta. Aunque en la anterior observancia de la Ley no tenía nada que reprocharse desde el punto de vista de la integridad moral, una vez alcanzado por Cristo prefería no juzgarse a sí mismo (cf. 1 Co 4, 3-4), sino que se limitaba a correr para conquistar a Aquel por el que había sido conquistado (cf. Flp 3, 12).

Precisamente por esta experiencia personal de la relación con Jesucristo, san Pablo pone ya en el centro de su Evangelio una irreductible oposición entre dos itinerarios alternativos hacia la justicia: uno construido sobre las obras de la Ley, el otro fundado sobre la gracia de la fe en Cristo. La alternativa entre la justicia por las obras de la Ley y la justicia por la fe en Cristo se convierte así en uno de los temas predominantes en sus cartas: "Nosotros somos judíos de nacimiento y no gentiles pecadores; a pesar de todo, conscientes de que el hombre no se justifica por las obras de la Ley sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús a fin de conseguir la justificación por la fe en Cristo, y no por las obras de la Ley, pues por las obras de la Ley nadie será justificado" (Ga 2, 15-16). Y a los cristianos de Roma les reafirma que "todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús" (Rm 3, 23-24). Y añade: "Pensamos que el hombre es justificado por la fe, independientemente de las obras de la Ley" (Rm 3, 28). Lutero en este punto tradujo "justificado sólo por la fe". Volveré sobre esto al final de la catequesis, pues antes debemos aclarar qué es esta "Ley" de la que hemos sido liberados y qué son esas "obras de la Ley" que no justifican.

Ya en la comunidad de Corinto existía la opinión, que se repetirá muchas veces a lo largo de la historia, según la cual se trataba de la ley moral y que, por tanto, la libertad cristiana consistía en la liberación de la ética. Así, en Corinto circulaba la expresión “πάντα μοι έξεστιν” (todo me es lícito). Es obvio que esta interpretación es errónea: la libertad cristiana no es libertinaje; la liberación de la que habla san Pablo no es liberación de hacer el bien.

¿Pero qué significa, por consiguiente, la Ley de la que hemos sido liberados y que no salva? Para san Pablo, como para todos sus contemporáneos, la palabra Ley significaba la Torá en su totalidad, es decir, los cinco libros de Moisés. En la interpretación de los fariseos, la que había estudiado y hecho suya san Pablo, la Torá implicaba un conjunto de comportamientos que iban desde el núcleo ético hasta las observancias rituales y cultuales que determinaban sustancialmente la identidad del hombre justo. De modo particular, la circuncisión, las observancias acerca del alimento puro y en general la pureza ritual, las reglas sobre la observancia del sábado, etc. Esos comportamientos también aparecen a menudo en los debates entre Jesús y sus contemporáneos.

Todas estas observancias, que expresan una identidad social, cultural y religiosa, habían llegado a ser singularmente importantes en el tiempo de la cultura helenística, comenzando desde el siglo III a.C. Esta cultura, que se había convertido en la cultura universal de entonces y era una cultura aparentemente racional, una cultura politeísta aparentemente tolerante, constituía una fuerte presión hacia la uniformidad cultural y así amenazaba la identidad de Israel, que se veía políticamente obligado a entrar en esa identidad común de la cultura helenística con la consiguiente pérdida de su propia identidad, que implicaba también la pérdida de la preciosa herencia de la fe de sus padres, de la fe en el único Dios y en las promesas de Dios.

Contra esa presión cultural, que no sólo amenazaba la identidad israelita, sino también la fe en el único Dios y en sus promesas, era necesario crear un muro de contención, un escudo de defensa que protegiera la preciosa herencia de la fe; ese muro consistía precisamente en las observancias y prescripciones judías. San Pablo, que había aprendido estas observancias precisamente en su función defensiva del don de Dios, de la herencia de la fe en un único Dios, veía amenazada esta identidad por la libertad de los cristianos: por eso los perseguía.

En el momento de su encuentro con el Resucitado comprendió que con la resurrección de Cristo la situación había cambiado radicalmente. Con Cristo, el Dios de Israel, el único Dios verdadero, se convertía en el Dios de todos los pueblos. El muro entre Israel y los paganos —así lo dice la carta a los Efesios— ya no era necesario: es Cristo quien nos protege contra el politeísmo y todas sus desviaciones; es Cristo quien nos une con Dios y en el único Dios; es Cristo quien garantiza nuestra verdadera identidad en la diversidad de las culturas. El muro ya no es necesario. Cristo es nuestra identidad común en la diversidad de las culturas, y es él el que nos hace justos. Ser justo quiere decir sencillamente estar con Cristo y en Cristo. Y esto basta. Ya no son necesarias otras observancias. Por eso la expresión "sola fide" de Lutero es verdadera si no se opone la fe a la caridad, al amor. La fe es mirar a Cristo, encomendarse a Cristo, unirse a Cristo, conformarse a Cristo, a su vida. Y la forma, la vida de Cristo es el amor; por tanto, creer es conformarse a Cristo y entrar en su amor. Por eso, san Pablo en la carta a los Gálatas, en la que sobre todo ha desarrollado su doctrina sobre la justificación, habla de la fe que obra por medio de la caridad (cf. Ga 5, 6).

San Pablo sabe que en el doble amor a Dios y al prójimo está presente y se cumple toda la Ley. Así, en la comunión con Cristo, en la fe que crea la caridad, se realiza toda la Ley. Somos justos cuando entramos en comunión con Cristo, que es el amor. Veremos lo mismo en el evangelio del próximo domingo, solemnidad de Cristo Rey. Es el evangelio del juez cuyo único criterio es el amor. Sólo pide esto: ¿Me visitaste cuando estaba enfermo?, ¿cuando estaba en la cárcel? ¿Me diste de comer cuando tenía hambre?, ¿me vestiste cuando estaba desnudo? Así la justicia se decide en la caridad. Así, al final de este evangelio, podemos decir casi: sólo amor, sólo caridad. Pero no hay contradicción entre este evangelio y san Pablo. Es la misma visión según la cual la comunión con Cristo, la fe en Cristo, crea la caridad. Y la caridad es realización de la comunión con Cristo. Así, estando unidos a él, somos justos, y de ninguna otra forma.

Al final, sólo podemos orar al Señor para que nos ayude a creer. Creer realmente; así, creer llega a ser vida, unidad con Cristo, transformación de nuestra vida. Y así, transformados por su amor, por el amor a Dios y al prójimo, podemos ser realmente justos a los ojos de Dios.



25/11/08 12:12 PM
  
Ireneo
COMENTARIO MUY INTERESANTE A LA MISMA CATEQUESIS:


ZS08111907 - 19-11-2008
Permalink: http://www.zenit.org/article-29236?l=spanish

Benedicto XVI supera el debate sobre la justificación por fe y obras


Dedica la catequesis a explicar la cuestión de la justificación




CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 19 de noviembre de 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI dedicó la catequesis de este miércoles, dentro del ciclo sobre san Pablo, a explicar qué entendía el apóstol por justificación, una de las controversias teológicas que desde la Reforma más ha dividido a los cristianos.

Precisamente, explica el Papa, Lutero se apoyaba en la carta a los Romanos para afirmar que la sola fide era la que justificaba a los hombres ante Dios, sin necesidad de las obras de la Ley.

La clave de la controversia está, afirma Benedicto XVI, en comprender qué entendía san Pablo por Ley, que no debe entenderse simplemente como "ley moral" sin más, sino que se arraiga en el concepto de justificación en el pueblo judío.

"Para san Pablo, como para todos sus contemporáneos, la palabra Ley significaba la Torá en su totalidad", la cual implicaba para un fariseo como Saulo "un conjunto de comportamientos que iban desde le núcleo ético hasta las observancias rituales y cultuales que determinaban sustancialmente la identidad del hombre justo".

Esta observancia rigurosa se había radicalizado entre los judíos piadosos como una forma de protección frente a la cultura helenística, la cual, explica el obispo de Roma, "era una amenaza para la identidad de Israel, así como también para la preciosa heredad de la fe de sus Padres, de la fe en el único Dios y en las promesas de Dios".

La observancia de la Ley, especialmente en esta época tardía, funcionaba "como un muro de distinción, un escudo de defensa que protegiera la preciosa heredad de la fe. Pablo, que había aprendido estas observancias precisamente en su función defensiva del don de Dios, veía amenazada esta identidad por la libertad de los cristianos: por esto les perseguía".

En este sentido, cobra de nuevo relevancia el momento central de la vida del apóstol, sobre el que el pontífice vuelve continuamente en sus catequesis: el encuentro con Cristo en el camino de Damasco, cuando Pablo "entendió que con la resurrección de Cristo la situación había cambiado radicalmente".

"La iluminación de Damasco le cambió radicalmente la existencia: comenzó a considerar todos sus méritos, logros de una carrera religiosa integrísima, como "basura" frente a la sublimidad del conocimiento de Jesucristo".

"Con Cristo, el Dios de Israel, el único Dios verdadero, se convertía en el Dios de todos los pueblos. El muro --así lo dice Carta a los Efesios-- entre Israel y los paganos ya no era necesario: es Cristo quien nos protege contra el politeísmo y todas sus desviaciones; es Cristo quien nos une con y en el único Dios; es Cristo quien garantiza nuestra verdadera identidad en la diversidad de las culturas, y es él el que nos hace justos", añade.

Por tanto, sigue el Papa, la controversia ya no está entre la fe y las obras, pues "ser justo quiere decir sencillamente estar con Cristo y en Cristo. La fe es mirar a Cristo, confiarse a Cristo, unirse a Cristo, conformarse a Cristo, a su vida. Y la forma, la vida de Cristo es el amor; por tanto creer es conformarse a Cristo y entrar en su amor".

En este sentido, añadió, "la expresión "sola fide" de Lutero es cierta, si no se opone la fe a la caridad, al amor", de ahí que san Pablo, cuando habla de justificación, "habla de la fe que obra por medio de la caridad".

Por Inma Álvarez



25/11/08 12:14 PM
  
Ireneo
Yo entiendo que Benedicto XVI ha dado por zanjada esta antigua, espinosa y dolorosa cuestión entre hermanos y ya tenemos muchas menos razones para estar separados.
El tema de la JUSTIFICACIÓN ya está superado y podemos darnos un abrazo entrañable de hermanos en la misma fe de Cristo Jesús.
Dice el Poema del gaucho Martín Fierro:
" Estén los hermanos unidos, porque estando separados, viene el lobo y los devora ".
El mundo está muy complicado, en crisis y con una extraña globalización.
Es hora de que todos los cristianos estemos unidos como una verdadera piña alrededor de nuestro Pastor y guia, Cristo redentor.
Un abrazo a todos.
25/11/08 12:21 PM
  
jaime
Y ya puestos, ¿piña también alrededor de Benedicto XVI que, por sucesión apostólica, está al frente de la única Iglesia fundada por Jesucristo? Yo no alcanzo la finura de sus comentarios, pero, tras leer al Santo Padre, no veo un cambio de postura. Dice el Papa: "la expresión "sola fide" de Lutero es verdadera si no se opone la fe a la caridad, al amor". Y la fe es conformarse a Cristo, siendo la forma de Cristo el amor.

En fin, sigamos rezando por el entendimiento, acercamiento y la unión de todos los cristianos, que falta hace en un mundo en plena descomposición moral.

[Offtopic - Comienzo]
Imagino que protestantes, budistas, personas en búsqueda de la Verdad, etc., también se sienten agredidos (al menos, por el socavamiento de la convivencia, de las libertades individuales, de la malformación histórica y más razones) cuando ven el actual clima anticatólico y cristofóbico en España. ¿O no? Siento salirme del tema del post. Simples divagaciones mías.
[Offtopic - Fin]

Saludos a todos.
25/11/08 12:55 PM
  
Alberto M.
Jaime, no se los budistas ni otros grupos religiosos, pero yo como protestante me siento igual de agredido que tú por el clima anti-cristiano de nuestra sociedad actual.

Ignacio, muy interesante tu comentario acerca del pecado original. Estoy de acuerdo que este punto es crucial y origen de muchas de nuestras discrepancias.

El concepto de pecado original y sus efectos en el ser humano es distinto para católicos y protestantes, y existen diferencias fundamentales.

Si quien será justificado es un indefenso y miserable condenado pecador, que por haber caído perdió sus habilidades y posibilidades de salvarse por sus propios medios, entonces este individuo necesitará la gracia de Dios por causa de Cristo, que es inmensa y bondadosa. Es decir necesitará la gracia a Cristo que haga por él (pagar y expiar la culpa por los pecados) aquello que él no lograría por sí mismo. Todo ello porque al caer en pecado perdió la santidad, la justicia y el conocimiento que conduce a la vida eterna.

Pero si el que será justificado es un ser humano herido y debilitado (con fomes, débil, no incapacitado) pero con la capacidad de cultivar virtudes cardinales y teologales por su cuenta y con la ayuda de la gracia (infusa), entonces este hombre no necesitará un Dios tan grande, ni un Cristo tan sacrificado. Un hombre caído que puede ser socorrido por la combinación de la ayuda que proporciona un sacramento como el de la penitencia (que otorga gracia infusa) que está avalado por la autoridad de un sacerdote ordenado, que a su vez tiene el respaldo de la autoridad e infalibilidad papal, no sólo no recibe el perdón que Cristo ganó, sino que minimizan el sacrificio vicario de Cristo, compitiendo vanamente. Esto parece que lo ha dejado claro Benedicto XVI, al decir que "...La Ley en sí misma es buena, proviene de Dios, pero no tiene el poder de dar la vida y se convierte en un obstáculo para quienes la consideran necesaria con vistas a la justificación, haciendo así inútil la única vía para alcanzar la salvación, a saber: la fe en Aquel que, clavado en la cruz, ha dado una vida nueva por medio del Espíritu Santo".

Bíblicamente la justificación del mundo no puede ser separada de la obra de la cruz, Ro 5.9; Ro 4.25. Al igual que la justificación personal no puede ser separada de la fe.

El otro tema es el de los efectos de la justificación, o sea las buenas obras de los que han sido justificados. Es conocido que Lutero fue acusado no sólo de no fomentar las buenas obras, sino también de prohibirlas. Por cierto que cuando Lutero habló de las buenas obras dejó en claro el lugar y la motivación que pueden tener las buenas obras que son tales, ante los ojos de Dios. Sólo la primera y la gran obra hace buenas a todas las demás. La fe es la obra suprema que Dios realiza en nosotros. Pero, ¿qué es la fe como obra? La fe como obra aquí no es otra cosa que la justificación obrada por Cristo. Toda obra de ser humano que esté antecedida y motivada por la fe, es buena obra. Con suma claridad deja establecido Lutero y Melanchton con él, en la Confesión de Augsburgo, en la Apología de la misma, y en el tratado sobre las Buenas Obras, hacia donde conducen unas y otras obras. Las obras que buscan la justicia son vanas, vacías y no obtiene sino un poco de autosatisfacción y alivio de conciencia aparente, pero nunca perdón y vida. Pero las obras que proceden, que nacen de la justicia que Dios nos atribuyó en Cristo, son buenas y no necesitan buscar la justicia, porque de allí proceden.

Conclusión: La doctrina de la justicia por la sola fe en Cristo es la verdad de Dios: es el evangelio y da todo honor y gloria a Dios. En cambio la doctrina de la justificación por la fe más las obras, es una nueva ley. Cristo no es un nuevo legislador, Cristo es el Salvador por el cumplimiento de la única ley de Dios. No hay tercer alternativa "tertium non datur" es la expresión que surge de todo esto. O es por fe, o es por obras. Ambas comprensiones de la justificación son mutuamente excluyentes, en el centro, la imputación de la justicia o en la periferia por la obras.

25/11/08 1:34 PM
  
Ireneo
La conclusión de Alberto M, me parece coherente. Si se añade testimonio de VIDA y ayuda al hermano pobre y menesteroso, esa sola FE - que salva- será mejor que la FE sola y sin ninguna obra buena asociada.
Mi conclusión con todos los respetos es la del Papa:
" La "sola fide" de Lutero es verdadera si no se opone la fe a la caridad, al amor. La fe es mirar a Cristo, encomendarse a Cristo, unirse a Cristo, conformarse a Cristo, a su vida. Y la forma, la vida de Cristo es el amor; por tanto, creer es conformarse a Cristo y entrar en su amor. Por eso, san Pablo en la carta a los Gálatas, en la que sobre todo ha desarrollado su doctrina sobre la justificación, habla de la fe que obra por medio de la caridad (cf. Ga 5, 6). "

Sigamos rezando por un mondo cristiano fuerte y muy unido, capaz de hacer frente- Y HACERNOS RESPETAR - ante las dificultades crecientes a todos los niveles.
Tenemos todos una grave responsabilidad en cerrrar heridas y en que esto tan anhelado pueda suceder.
Cordiales saludos.
25/11/08 3:06 PM
  
Conchi
¡ Ojalá sea pronto la unión de los cristianos !.El Santo Padre tiene una visión muy profunda de lo que está pasando en nuestro mundo,hoy día.La Cristofobia es cada día más fuerte.Solo asomándonos a la T.V.en nuestra España sientes la descarga de odio de algunos.Gracias Padre Sebastián (monseñor ),por su blog y a los demás sois formidadables y da gusto leeros.
25/11/08 6:33 PM
  
Mons. Sebastián
Gracias a Alberto M. por la clase que nos da de teología protestante.Pero no podemos estar de acuerdo. Lo primero es la gracia de Dios, el gran amor gratuito de Dios que nos quiere hacer hijos en su Hijo Jesucristo. Nos encerramos en el tema de nuestra justificación y dejamos olvidada la gran gracia de Dios que nos crea para hacernos hijos suyos en Cristo (Col y Ef).
Esa gracia se manifiesta y actúa en el mundo desde la creación y de manera singular en la vida del Pueblo elegido, los Profetas, las Escrituras y plenamente en su Hijo Jesucristo, su vida, su pasión y muerte, su resurrección. Me ha resultado hiriente esa descripción que hace de la mentalidad católica al hablar de las diferentes maneras de entender el pecado original. Nosotros los católicos, no negamos la primacía total de la gracia de Dios, ni infravaloramos la crucifixión, muerte y resurrección de Cristo. Confesamos con toda claridad y con gran agradecimiento el sacrificio de Cristo, su redención, su señorío, el nombre-sobre-todo-nombre, que es más que hablar de méritos (por cierto, qué teología tan antigua y tan empobrecida, claro, la medieval, la de Lutero). Igualmente podemos hablar de los sacramentos y de la vida católica, pero de verdad, no manteniendo las caricaturas que por desgracia hemos hecho unos de otros durante mucho tiempo.
Pero luego sabemos que la gracia, el amor de Dios respeta nuestra libertad, no solamente la respeta sino que la renueva, la promueve, hace surgir en nosotros una respuesgta libre a su invitación y a su acercamiento a nosotros. El amor de Dios es operante, transformante, justificante y santificante, el amor de Dios y el Espíritu Santo que el Señor resucitado comunica, infunde, a quien cree en El, es realmente transformador, recreador, verdaderamente justificador y santificador, a quien le acepta como Kyrios, como Mediador y Salvador de Dios, pero la eficacia de su voluntad santificadora necesita ser aceptada por cada persona y esa aceptación es la fe, que es a la vez DON de Dios y ACTO PERSONAL Y LIBRE DE CADA UNO.
Basta leer las expresiones de la carta a los galatas, o a los filipenses, Pablo confiesa que en virtud de la fe su vida está regida por Cristo, en filipenses dice que espera la justicia que viene de Dios, no la que él pueda conseguir con sus recursos, justicia que viene de Dios, recibida por medio de la fe en Cristo, pero justicia transformadora, recreadora, santificadora "tened entre vosotros los mismos sentimientos de Cristo nuestro Señor" (no es esto un cambio real? "Dios obfra en vosotros el querer y el obrar segun su voluntad", "para que seais hijos de Dios sin tacha" "conformándome a El en su muerte" "corro hacia la meta" "sed imitadores míos y fijaos en los que andan segun el modelo que teneis en nosotros". Es decir la fe implkica y produce un cambio real en el ser y en el obras del hombre cristiano, Criso vive en El, la Trinidad está y actúa en El, sana y renueva su voluntad, su libertad, su vida entera, hasta la consumación celestial.
, y en otro lugar nos dice que el cristiano, por la fe, renace como una nueva creatura. De "imputaciones legales y ficticias" nada de nada.
Pero en fin, lo principal no es discutir entre nosotros, no son nuestras ideas, siempre pequeñas, busquemos con humildad y sinceridad la verdad de Dios, sin despreciar a nadie, sin desplazar a nadie, que cada uno tiene que responder ante Dios de su sinceridad y de su auténtica conversión de corazón.
Buenos amigos, muchos saludos. Dios os guarde.
25/11/08 11:42 PM
  
Miguel A
Siempre he creido que no importa la religion que se sigue, sino como se sigue. Lo he creido asi porque siempre he pensado que el ser humano es igual en sus raices, y que no importando como llegue a ellas, si entra se salva. Obviamente, las palabras que va a usar para expresar su salvacion son distintas, segun la cultura (y la religion, por tanto). Los cristianos y teistas en general hablarán de Dios, y un budista no usará normalmente esa palabra. Usará otras, como Realidad Ultima, pero se estará refiriendo a lo mismo, sin la menor duda. Esta es la luz que guia mis pasos, desde que entré en el budismo, como camino de liberación del sufrimiento.

(...)
Del mismo modo, suscribo las palabras de Pablo al decir que el cristiano, por la fe, renace como una nueva creatura. No es el cristiano, el que renace como una nueva criatura, sino el ser humano de cualquier condicion y creencia. La creencia debe dejarse atras en cierto momento, para ir a la base de todo, la Realidad Ultima, (sin duda lo que ustedes llaman Dios). La Realidad Ultima es la unica que puede renovar y transformar a una persona, borrar lo que ustedes llaman el pecado original, que en el budismo es simplemente el hecho de vivir desde el pequeño yo, sintiendonos separados del Universo (entendiendo por Universo todo cuanto existe).

(...)
La diferencia entre creyentes y no creyentes es erronea, yo haria diferencia unicamente entre personas que avanzan hacia, o que huyen de sus raices. Al final hay un unico camino.
26/11/08 9:29 AM
  
ignacio
Caro Alberto, hermano en Cristo: Me alegro que na hayas encontrado ninguna herejía en mi comentario a tus preciosas e ilustradas consideraciones. Las he copiado todas. Y las voy comentando para que vean todos que no son la única posible interpretación de las palabras paulinas y que por tanto no son totalmente verdaderas, pues la verdad excluye otras formas de pensar.
Voy a contestar algunas de tus afirmaciones : PRIMERA CUESTION: La Ley en sí misma es buena, proviene de Dios, pero no tiene el poder de dar la vida y se convierte en un obstáculo para quienes la consideran necesaria con vistas a la justificación, haciendo así inútil la única vía para alcanzar la salvación, a saber: la fe en Aquel que, clavado en la cruz, ha dado una vida nueva por medio del Espíritu Santo (cf. Ga 3,13-14). Respuesta: La Ley [Torá o ley mosaica y no la ley natural ] no fue un obstáculo, sino un pedagogo, o sea, que conducía a la fe y cuando esta vino, el pedagogo no era necesario, pero no era un obstáculo (Gal 3, 24-25). La fe no es recibida si las obras [no la Torá] no son buenas: Los hombres prefirieron las tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas (Jn 3, 19). Luego el obstáculo verdadero eran las obras malas. No hay, hoy en día, ningún cristiano, ni católico ni evangélico, que afirme que la Torá sea necesaria para la fe. De facto, pudo ser um obstáculo en tiempos de Paulo. Como compaginar un Mesías crucificado- maldito por la Ley mosaica- con el Hijo de Dios? (Gal 3, 13).
SEGUNDA CUESTION: CAN. IX. Si alguno dijere, que el pecador se justifica con sola la fe, entendiendo que no se requiere otra cosa alguna que coopere a conseguir la gracia de la justificación; y que de ningún modo es necesario que se prepare y disponga con el movimiento de su voluntad; sea excomulgado. Trento dice una cosa muy importante: preparación y disposición no es justificación, mas es cooperación con la gracia. No puede entrar la luz si no abrimos la ventana. La luz ilumina, no la ventana abierta. Así la gracia, don gratuito divino, justifica, por si sola [no la fe, pues esta é también obra humana, por lo menos en parte]. Pero es necesario que abramos la ventana, que queramos recibir la justificación y también la fe. Para ese querer [disposición] es necesaria la preparación [las buenas obras o en su lugar el arrepentimiento] El mismo Jesús exigía ese arrepentimiento: Va y no peques más (Jn 5, 14 y 8, 11) .
Para no prolongar estas observaciones, no quiero que sean discusiones, pues reconozco en ti parte de verdad, termino con este comentario a tu primera intervención. Otro día comentaré sobre la necesidad de las obras para estar no Reino, o heredar el mismo, como afirma Paulo . Sinceramente a tu disposición, tu hermano en Cristo, Ignacio. caso querer un contacto mayor puede por Skypr ver mi nombre en Brasil. Vale
26/11/08 9:39 AM
  
ignacio
Caro Alberto: en la respuesta que das a Jaime dices que la fe es VERDADEIRA SE PRODUCE UNA TRANSFORMAÇIÓN EN LA VIDA DE LAS PERSONAS (NUEVO NACIMIENTO). Te pregunto: El nuevo nacimiento es de la fe o del BAUTISMO y del ESPÍRITU? Es la fe, o es el bautismo lo que transforma el hombre? Se es la fe en grande parte la transformación es debida al propio hombre, porque debe creer. Entonces como puede actuar un bautismo en un infante, que no tiene fe? Los anabaptistas estarían con la razón y no los luteranos que admiten el bautismo de los niños Se es el bautismo, tanto los infantes como los adultos reciben la nueva vida de gracia, no por la fe. Y si esta es necesaria en los adultos, es que existe una preparación para la gracia.
SIN QUE PODAMOS COOPERAR EN FORMA ALGUNA EN CONSEGUIR AQUELLO QUE GANÓ CRISTO PARA NOSOTROS. Respuesta: lo que Cristo ganó no depende de nosotros mas de El, enguanto hombre (hijo del hombre). Es verdad que estaba unido a la divinidad, pero también todos los bautizados estamos unidos a la divinidad (bautismo es se sumergir en la TRINIDAD) [ver diferencia entre batizo e bapto]. E VERDADERAMENTE somos hijos de Dios . Luego como insertados en Cristo (Jn 15, 5), tenemos sufrimientos que COMPLETAM LA PASION de Cristo (Col 1, 24) y formamos parte del cuerpo de Cristo, que es su Iglesia (Ef 5, 30 y Col 1, 24). Debemos, pues, distinguir entre el hombre natural (psíquicos que diría Paulo) e el sobrenatural (pneumatikós). En este, Cristo obra por nosotros (Col 1, 29) y vive en nosotros (Gal 2, 20) por eso somos colaboradores de Dios (1Cor 3, 9). Eirene e charis en Christo Ignacio
26/11/08 5:19 PM
  
Miguel A
Oiga Ignacio, eso que escribe tiene miga: La Ley en sí misma es buena, proviene de Dios, pero no tiene el poder de dar la vida. Es exactamente mi experiencia como budista zen, que hablamos de una ley interior, la etica de la naturaleza esencial, se llama. (...) La fe no es una creencia, si fuese nada mas que eso, no seria nada. La fe proviene de la directa experiencia de la realidad, Cristo para ustedes, Buda para nosotros. No piensen tanto y practiquen la oracion contemplativa, que es su mejor opcion. Saludos
26/11/08 10:08 PM
  
Alberto M.
Estimado Ignacio,

Perdón por no haberte respondido antes. Espero que entiendas que hay cosas a nivel teológico en las que no coincidiremos, pero entiendo que son más cosas las que nos unen como cristianos que las que nos separan ¿no crees? Estoy con Ireneo en el sentido de que los cristianos tienen que hacer frente común en una sociedad cada vez más enfrentada a Dios.

Por lo demás, de tus comentarios creo que hay cosas que puntualizar. Nosotros creemos que la salvación es por Gracia de Dios, esto quiere decir que es algo inmerecido, por lo que quedan descartadas las obras meritorias para obtener esta salvación.

Nosotros -la mayoría de las confesiones protestantes- entendemos el proceso de salvación de la siguiente forma (por favor, entender que se trata de un bosquejo sin detalle, pero para entendernos nos vale):

PASO 1: El llamamiento del evangelio

Refiere a cuando el evangelio es proclamado, exige una respuesta personal a la invitación de Cristo mismo. Por ej. Mateo 11:28-30: 28 "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas"

El llamamiento sería una invitación a responder personalmente a Cristo con arrepentimiento y fe, con una promesa por su parte de perdón y vida eterna.

PASO 2: Regeneración

La regeneración es un acto de Dios en el que nos imparte nueva vida espiritual, y es totalmente obra de Dios. Esto lo vemos, por ej., cuando el apóstol Juan habla de aquellos a quienes Cristo les dio potestad de ser hechos hijos de Dios que "no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios" (Juan 1:13).

Lo que sucede exactamente en la regeneración es un misterio, pero sabemos que de alguna manera a nosotros, que estábamos espiritualmente muertos (Ef 2:1), se nos ha dado vida para Dios, y se nos ha hecho "nacer de nuevo" (Juan 3:3,7). Como la regeneración es un acto de Dios que despierta la vida espiritual en nosotros, entendemos que la regeneración llega antes que la fe salvadora (si se puede hablar de etapas, porque es difícil ver desde nuestra perspectiva la diferencia en el tiempo).

PASO 3: Conversión y Fe

La conversión es nuestra respuesta espóntanea al llamado del evangelio, en la cual nos arrepentimos sinceramente de los pecados y ponemos nuestra confianza en Cristo para la salvación. La verdadera fe que salva incluye conocimeinto, pero no sólo esto, sino aprobación y confianza personal. La fe y el arrepentimiento se presentan juntos y esto sería la conversión, volverse del pecado y acudir a Cristo en arrpentimiento y fe.

PASO 4: Justificación y Adopción

La justificación sería la aplicación a nosotros de la redención. Dios responde a nuestra fe y hace lo prometido, es decir, nos declara perdonados de nuestros pecados. Esta es una declaración legal respecto a nuestra relación con las leyes de Dios, e indica que estamos completamente perdonados y ya no somos culpables del castigo: "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu" (Romanos 8:1).

La idea de que la justificación es una declaración legal es muy evidente cuando se contrasta la justificación con la condenación. Pablo dice: "¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros" (Romanos 8:33-34).

Dios puede declararnos justos porque nos imputa la justicia de Cristo. Esto se ve claramente en pasajes como: "Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia" (Romanos 4:3-5)

Además de la justificación hay otro privilegio que Dios nos da en el momento en que llegamos a ser creyentes, que es la adopción, esto es, Dios nos hace miembros de su familia.

PASO 5: Santificación

Todos los pasos anteriores han sido, por así decirlo, varios actos de Dios que suceden al comienzo de nuestra vida cristiana. Pero la santificación es una obra progresiva contínua durante toda nuestra vida terrenal, en la que cooperan Dios y el hombre. Esta obra de santificación nos hace más libres del pecado y más semejantes a Cristo en nuestra vida actual.

Por tanto, existen muchas diferencias entre justificación y santificación:

- La 1ª es una posición legal y la 2ª una condición interna
- La 1ª ocurre una vez y la 2ª es contínua durante toda la vida del creyente
- La 1ª es obra de Dios por completo y en la 2ª nosotros cooperamos
- La 1ª se hace perfecta en esta vida y la 2ª no
- La 1ª es la misma en todos los creyentes y la 2ª es más grande en unos que en otros.

La santificación tendría 3 etapas: el principio en la regeneración, luego aumentando toda la vida y completándose al morir (o cuando el Señor regrese).

Espero que con este esquema, queden respondidas las preguntas de tus dos posts. Siempre es un placer poder hablar con hermanos como tú.

Atentamente.
27/11/08 8:16 AM
  
ignacio
Caro Alberto: Por la primera vez encuentro en un evangélico, creo que luterano, una teología que no se basa únicamente en la fe (sola fides) y que habla de COOPERACIÓN como dices [permíteme que te tutee]: en la que cooperan Dios y el hombre.
Por la primera vez encuentro la palabra SANTIFICACIÓN también en un evangélico, que no es Metodista o de la High Church. Coincidimos contigo. Pero no te parece que JUSTIFICACION no puede ser solo un decreto, o como dices, una declaración divina que nos declara justos porque nos imputa la justicia de Cristo. Se esa justicia es para todos los hombres [concordas?] no haría falta ninguna cooperación humana. Bastaría a sola fides [no sola FIDE], para ser imputada. E una vez declarada la justicia, no vemos claro, desde o ponto de vista de Lucero, la SANTIFICACION, QUE COMO TU DECLARAS ES UM PROCESO [obra progresiva continua] con muchas diferencias con la justificación [existen muchas diferencias entre justificación y santificación].
Lutero no llegó a sola fides de un golpe. Antes hablaba de la OBEDIENCIA A LA FE, porque para escuchar la Escritura en su verdadero sentido, o intérprete debe se hacer pecador (hoy se dice que solo los oprimidos tienen la llave par la interpretación de la Palabra?). y solo desde la humildad del pecador podemos entender la JUSTICIA de Dios, que dicta que TODOS LOS HOMBRES SON PECADORES. A eso llama Lutero justificar o hacer justicia a Dios; e a ese darle la razón, él lo llama OBEDIENCIA A LA FE. Es un acto de humildad que precede a la fe confidencial. Una otra obra que Lutero demandaba, era la PENITENCIA: según él, esta debía acompañar toda la vida al cristiano. Cito la 1ª de sus tesis: “Con sus palabras: “Haced penitencia” (Mt 4, 17) nuestro Señor y Maestro Jesucristo quiso que toda la vida del creyente fuera una penitencia.” Lo que era obediencia a la fe, ahora se transforma también en penitencia: Non enim dabitur gratia sine ista agricultura sui ipsius [ não será dada la gracia sin esta agricultura [penitencia] de sí mismo. Hasta que finalmente llegó a la conclusión de [sola FIDE]por solo la fe o confianza en el amor inquebrantable de Dios.
LA JUSTIFICACION no es un decreto sino una realidad interior: recibimos el ESPÍRITU SANTO o si se quiere una participación con el ser divino, siendo TRANSFORMADOS e no solo DECLARADOS justos o santos, sino también PARTICIPANTES, como Cristo, del Espíritu Santo (Heb 6,4). Paulo dirá a los de Éfeso, bautizados solo por Juan: recibisteis el Espíritu Santo, al abrazar la fe? Y E solo cuando Paulo les bautizó en nombre del Señor Jesús e IMPUSO SOBRE ELLOS LAS MANOS, el ESPÍRITU SANTO VINO sobre eles (He 19, 2-6). Este hecho afirma dos cosas: el sacramento de la confirmación y la mediación [tan negada por los evangélicos] de un puro hombre, como era Paulo, para recibir la gracia de la inhabitación divina en nosotros. No somos la gracia, pero somos los canales, como lo es, por su parte, la Escritura.
Hechas estas observaciones, concuerdo plenamente con su posición, y con ese trabajo de santificación que debe durar la vida entera
Affmente en Cristo Charis kai eirene. Vale.



27/11/08 11:37 AM
  
Manuel
Alberto M. , con todo respeto, ¿te has preguntado alguna vez por el origen de las contìnuas divisiones de las iglesias protestantes?¿no hay algo de fanatismo e intolerancia excesiva en todo esto? ¿ por qué razón las iglesias protestantes alemanas aceptaron sin críticas a Hitler?¿no está llevado el protestantismo por un amor a la patria que desvirtúa su amor a Dios? Algunos pensadores han calificado a la primera y segunda guerra mundiales como las guerras protestantes (entre alemania e inglaterra) por su nacionalismo excluyente y totalitario ¿no crees que algo de eso está en el protestantismo, en definitiva decidieron luchar en contra de una iglesia supranacional para creer en una iglesia nacional (dinamarca, inglaterra, alemania, etc..)?
27/11/08 8:01 PM
  
Mons. Sebastián
Querido Miguel, decididamente eres partidario del relativismo. Cierto que lo decisivo no es qué religión se sigue, sino cómo se sigue. Quiero decir que Dios valora en nosotros la sinceridad, la buena voluntad, la fidelidad a la realidad tal como cada uno la conoce, es decir, la recta y la buena conciencia. También es verdad que lo que llegamos a conocer depende en buena parte de la sinceridad con la cual cada uno de nosotros busca la verdad. Porque no es igual ni es indiferente seguir una religión que otra.
También los cristianos podemos hablar de Realidad Ultima, de Referencia Ultima, pero sabemos que esa Realidad Ultima, o Primera, segun se mire, es un Ser personal, tripersonal, misericordioso, que vino a nosotros en el Señor Jesucristo, etc.etc. Y eso, el conocer mejor la realidad de Dios y la realidad de su plan de salvación, nos ayuda a vivir mejor en relación con Dios. Al menos todos tenemos la obligación de indagar si es verdad que el Verbo de Dios se encarnó o no, si Jesucristo es o no el Hijo de Dios que se hizo para salvarnos ayudándonos a conocer, a amar y a obedecer a Dios tal como El mismo quiere que lo hagamos.
"Sed imitadores de Dios, como N.S. Jesucristo". Yo no tengo inconveniente en admitir que lo que dice o enseña el zen tenga afinidades con lo que creemos los cristianos, al fin y al cabo, todos somos hombres y tenemos la misma estructura espiritual que nos sirve de punto de partida para acercarnos a Dios, pero pienso que en el Cristianismo la realidad de todas las religiones y todas las antropologías se clarifica, se consolida, se sobrepasa a sí misma por la gratuita bondad de Dios que ha venido a salvarnos de acuerdo con lo que somos y lo que podemos llegar a ser. Por eso soy cristiano. y puedo sentirme cercano a todos los demás.
Alberto, ya sabemos como explicais los protestantes el proceso de la justificación y de la santificación. Lo sabemos y no podemos estar de acuerdo. Reconozco que lo presentas de una forma bastante mejor de como se ve en otros textos, sin insistir en la corrupción de la libertad, de la necesaria malicia de las obras, etc. admitiendo el concepto de santificación, etc. Es que la fidelidad a la Biblia leída con sencillez obliga a ello. Pero perdona que te diga que no eres consecuente cuando insistes en el carácter "legal" y meramente imputativo de la justificación. Eso es bíblico, sino más bien proveniente del nominalismo, influencia de una mala teología de la época, que ahora nadie defiende. Dios no nos "declara" justificados, no hace "como si" fuéramos justos, porque Dios no finge, porque su mente y su voluntaqd son creadoras y recreadoras. Dios, gratuitamente, por su amor, por su misericordia, y por medio de N.S. Jesucristo, de su vida, de su muerte y su resurrección, mediante la fe, El, perdona realmente nuestros pecados, nos regenera, nos hace nueva creatura, santos e inmaculados en su presencia. Y eso es la justificación, el proceso, el paso real del pecado a la vida santa, inicio de santificación real por la inhabitacion de Cristo y de la Trinidad santa, que luego crece a lo largo de la vida en un proceso creciente de santificación, de divinización, de recreación en Cristo, como hijos santos en comunión con El por obra del Espíritu Santo. Tambien los catolicos consideramos la justificación y la santificación como consecuencia de la gracia gratuita de Dios, Esta es la enseñanza de los capitulos 15, 16 y 17 de San Juan, y esta es la enseñanza de Romanos, si completamos lo que dice en el cap. 3º con lo que explica en el cap. 5º "el amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado", contrapone el ser enemigos (antes de la justificación) con ser "salvos en su vida" como fruto de la justificación. Y tambien en el cap. 8º, "vivos para Dios en Cristo Jesús" "ofreced vuestros miembros a la justicia para la santidad" "libres del pecado fructificais para la santidad" "el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús", y así hasta mil. Lo misma el tema constante de Pablo, (y del propio Jesús segun Juan), el perdón de los pecados, la justificación, es obra del Espíritu Santo que actúa en nosotros y habita en nuestros corazones. Todo el cap. 8º de romanos, y el 5º de Galatas, las dos cartas de la justificación.
En general muy de acuerdo con lo que dice Ignacio. Miguel, yo respeto tu budismo, si eso te vale que Dios te bendiga, pero Buda y Cristo son dos personas concretas diferentes, no es lo mismo. Yo no puedo compartir esa tendencia a decir "da igual una cosa que otra". No da igual. Aunque sí es verdad que en definitiva cada uno debe ser a lo que sinceramente cree que es la verdad, pero la verdad real, la que está fuera de nosotros y nosotros aceptamos, no la verdad que cada uno nos podamos construir en nuestra mente. En fin, esa es mi manera de pensar, con amor y respeto. Y Dios con todos.
27/11/08 9:16 PM
  
Alberto M.
Ignacio,

No soy luterano. Pertenezco a una confesión bautista, y aunque sea la 1ª vez que escuchas acerca de la santificación de boca de un evangélico, te aseguro que esto lo creen todos.

Manuel,

Respondo a tus preguntas.

¿Te has preguntado alguna vez por el origen de las contìnuas divisiones de las iglesias protestantes? Sí, si te refieres a un plano teológico. La falta de uniformidad se debe a la libertad de examen de las Escrituras, aunque el núcleo esencial del evangelio es el mismo. Existe, por así decirlo, un credo evangélico sostenido por todas las confesiones evangélicas: Trinidad, Divinidad de Cristo, Resurrección corporal, etc., y todas ellas comparten las bases de la reforma: Sola Fe, Sola Gracia, Sola Escritura, Solo a Dios la Gloria, etc. Evidentemente, en aquellos puntos de desacuerdo doctrina o ético (por ejemplo, el bautismo, la predestinación o el gobierno de la iglesia) puede deberse a dos causas:

1) Estamos buscando hacer afirmaciones en donde la Biblia misma guarda silencio. Es posible que Dios no nos haya dado la respuesta a nuestra búsqueda, y por tanto, hay que tolerar diferentes puntos de vista en las iglesias.

2) Es posible que hayamos cometido errores en nuestra interpretación de la Biblia (interpretación inexacta o incompleta, orgullo personal, codicia, falta de fe, etc.).

De todas formas, deberás reconocer que aunque hay muchos desacuerdos doctrinales en las distintas confesiones evangélicas, también hay una sorprendente cantidad de acuerdo doctrinal respecto a la mayoría de las verdades centrales de la Biblia.

¿No hay algo de fanatismo e intolerancia excesiva en todo esto? Personalmente creo que no.

¿Por qué razón las iglesias protestantes alemanas aceptaron sin críticas a Hitler? Esto es un golpe bajo y además falso. Podríamos hablar mucho al respecto y mencionar a personajes que se opusieron hasta la muerte como Dietrich Bonhoeffer o personas que arriesgaron sus vidas como Irena Sendler. De la misma forma y con la misma mala intención, podríamos mencionar como en Francia, la Acción Católica fue una quinta columna nazi, bajo el nombre de Federación Nacional Católica. Los jesuitas decían a los católicos que el Papa respaldaba a Hitler y que estaban listos para servir al ejército católico nazi cuando llegara el momento. O en los Estados Unidos, el padre jesuita Coughlin (apóstol de la esvástica) llegaba a través de la radio a mas de 20 millones de seguidores, o que la leyenda negra del papa Pio XII y Hitler, etc., etc. Ni una cosa ni la otra.

¿No está llevado el protestantismo por un amor a la patria que desvirtúa su amor a Dios? En absoluto. Lo de las guerras mundiales mejor ni comentarlo.

¿No crees que algo de eso está en el protestantismo, en definitiva decidieron luchar en contra de una iglesia supranacional para creer en una iglesia nacional (dinamarca, inglaterra, alemania, etc..)? No. Habría mucho que hablar de la concepción de los estados sacralistas en los siglos XVI y XVII, pero por ejemplo las primeras separaciones Iglesia-Estado vinieron de confesiones protestantes.
27/11/08 9:34 PM
  
Alberto M.
Lo siento Mons. Sebastián, pero respecto a la imputación de la justicia, mire lo que dice en la última catequésis el papa:

"en la catequesis del miércoles pasado hablé de la cuestión de cómo el hombre se hace justo ante Dios. Siguiendo a san Pablo, hemos visto que el hombre no es capaz de hacerse "justo" con sus propias acciones, sino que puede realmente convertirse en "justo" ante Dios sólo porque Dios le confiere su "justicia" uniéndole a Cristo su Hijo. Y esta unión con Cristo, el hombre la obtiene mediante la fe."
27/11/08 9:54 PM
  
Miguel A
Bien se, Monseñor Sebastian que Jesus no era budista (jeje, no soy tan relativista despues de todo) no, Monseñor, yo respeto a Jesus y a su Iglesia (o Iglesias) y se que Jesus tenia otro estilo. Sin embargo, una vez, Monseñor, lei en el Evangelio que alguien le preguntó, "¿maestro donde moras?" y el dijo, "venid y ved". Esa fue una enseñanza hermosa de Jesus, Monseñor, que yo puedo entender. Venid y ved. No hay otra cosa mas que eso. ¿Quieres ver el Espiritu? Sientate y ve, diria quizas un maestro zen. Usted es una de las personas mas abiertas que conozco dentro de la IC, es asombroso lo mucho que endiende y respeta.

Un saludo fraternal
27/11/08 11:23 PM
  
Alberto M.
Estimado Monseñor Sebastián,

Leyendo más despacio su respuesta, entiendo que el punto clave de nuestro desacuerdo es, reproduciendo sus propias palabras "...el carácter "legal" y meramente imputativo de la justificación... Dios no nos "declara" justificados, no hace "como si" fuéramos justos, porque Dios no finge, porque su mente y su voluntaqd son creadoras y recreadoras".

Ya he explicado como obra la regeneración que Dios realiza en nosotros, como nacemos de nuevo, nos arrepentimos y volvemos del pecado (conversión) y vivimos para ser más como Cristo. Pero el tema de la justificación bien entendido es crucial en todo este proceso, porque nos da paz con Dios ("justificados por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo"-Gál. 2:16).

Empiezo a pensar que el problema radica en la afirmación de que "la justificación incluye una declaración legal de parte de Dios". Voy a intentar explicar un poco mejor esto que parece el punto clave.

El uso de la palabra "justificar" en la Biblia indica que la justificación es una declaración legal de parte de Dios. El verbo justificar en el NT tiene varios significados, pero un sentido muy común es "declarar justo".

Por ejemplo, leemos en Lucas 7:29: "Y todo el pueblo y los publicanos, cuando lo oyeron, justificaron a Dios, bautizándose con el bautismo de Juan". Por supuesto, el pueblo y los publicanos NO hicieron justo a Dios ni siquiera más justo de lo que era, esto es imposible. Más bien declararon que Dios era justo. Este es también el sentido del término en pasajes en los que el NT habla de que Dios nos declara justos (Ro 3:20, 26, 28; 5:1; 8:30; 10:4,10; Gá 2:16, 3:24, etc.).

Este sentido es particularmente evidente, por ejemplo, en Romanos 4:5: "mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia".

Aquí Pablo no puede querer decir que Dios "hace que el impío sera justo" (cambiándolo internamente y haciéndolo moralmente perfecto), porque entonces ellos tendrían méritos u obras propias en las cuales depender, dejando el argumento sin sentido. Más bien, quiere decir que Dios declara al impío justo ante sus ojos, no basándose en las buenas obras del impío, sino en respuesta a su fe.

La idea de que la justificación es una declaración legal es muy evidente también cuando se contrasta la justificación con la condenación. Pablo dice: "¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros" Romanos 8:33-34.

"Condenar" a alguien es declararlo culpable. Lo opuesto es justificarle, que en este contexto debe querer decir "declarar inocente a alguien". Esto también es evidente por el hecho de que el acto de Dios de justificar se da como respuesta ante el hecho de que alguien lance una acusación contra el pueblo de Dios; tal declaración de culpa no puede mantenerse frente a la declaración divina de justicia.

En este sentido de "declarar justo" o "declarar inocente", Pablo frecuentemente usa la palabra justificación, y precisamente la justificación que Dios nos da, es decir, que mediante esta declaración, aunque somos pecadores culpables, Dios nos declara justos ante sus ojos.

Para concluir pues, la regeneración es un acto de Dios en nosotros; la justificación es un veredicto de Dios respecto a nosotros. Es como la diferencia entre un cirujano y un juez. Nosotros entendemos esta distinción como fundamental.
28/11/08 8:13 AM
  
Miguel A.
Esta conclusion final es correcta desde mi punto de vista: La regeneracion es un acto de Dios en nosotros. Obviamente estamos usando un lenguaje teista, pero es correcta. (...)
En cuanto a la justificacion, me perdonarán, pero no entiendo ese punto.
28/11/08 9:51 AM
  
Luis Fernando
Miguel A, pues es que resultar que el debate es sobre la justificación y las diferencias entre católicos y protestantes sobre ese asunto. No sobre otras religiones.

Alberto M, desde el mismo momento en que se acepta que la voluntad humana forma parte del proceso de salvación del propio hombre (San Agustín lo expresó al decir "El Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti"), gran parte del andamiaje protestante sobre la justificación se viene abajo. Tú sabes bien que buena parte del protestantismo cree en eso que se llama la "gracia irresistible", la idea de que "una vez salvo, siempre salvo", que se da de tortas con el libre albedrío.

Nosotros, como bien ha explicado don Fernando, creemos que el hombre no puede tender hacia el bien sin la ayuda de la gracia de Dios. Creemos sin la menor duda que Dios es quien produce en nosotros tanto el querer como el hacer. Pero nosotros mismos trabajamos en nuestra salvación, como bien dice el propio San Pablo.

Cuando se convierte la justificación y la salvación en una cuestión jurídica, se abre la puerta a un antinomianismo peligroso.

Y al fin y al cabo, el propio Cristo dijo muy claramente:

Juan 5,28-29
No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación

Y el mismísimo San Pablo afirmó en Romanos 2 lo siguiente:
Rom 2,5-8
Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;

Ya ves qué clarito es también San Pablo: Dios paga con vida eterna a los que perseveran en hacer el bien.

Por supuesto, la fe es primordial pues sin ella no se puede agradar a Dios. Pero o es una fe que obra por el amor o no es una fe que salva.

28/11/08 7:58 PM
  
Miguel A
Luis Fernando, es sobre todas las religiones, sin escepcion, y sobre no religiones incluso. Todos estamos en el mismo barco, y encima es un barco que hace agua.
28/11/08 8:30 PM
  
Luis Fernando
Mi barca no hace agua. Es la de Cristo y es imposible que se hunda. Usted no está en esa barca, aunque la gracia de Dios le llama a estar. Ojalá entre antes de pasar a la otra vida. De lo contrario, su condenación es segura. Y es una pena que teniendo la salvación ofrecida gratuitamente delante de usted, se niegue a aceptarla. Porque en su caso, la ignorancia invencible no podrá ser puesta como excusa en el día del juicio.

El tema del post es Fe y Justificación. Tema específicamente cristiano. Punto y final.
28/11/08 10:52 PM
  
jorge varon
Ya lo dijo el Señor mismo: "..Te alabo Padre porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos y la revelaste a los niños..". Por que les costará tanto entender lo que dicen los documentos del nuevo testamento ?. La fe y solamente la fe hace salvos, las obras o las buenas obras son el producto y demostración de esa salvación. Señores teólogos expertos en oscurecer lo que es claro como la luz del sol..
28/11/08 11:21 PM
  
Luis Fernando
Jorge, yo entiendo relativamente bien lo que dicen los "documentos" del Nuevo Testamento.

Uno de ellos dice lo siguiente:
Stg 2,24
Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.

Yo lo veo, ¿tú no?

Tú afirmas que la fe y solamente la fe nos hace salvos. La Biblia afirma:

Stg 2,17
Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

Obviamente a Lutero esa parte de la Escritura le gustaba muy poco. Llamaba "epístola de paja" a la escrita por Santiago.

El protestante gusta de citar la primera parte de Romanos 8,1:
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús....

Pero a esa parte le sigue esto:
.... los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.


Vuelvo a Santiago:
¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?

¿Lo quieres saber o no, Jorge?


¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?

¿Responderás "no" a esas preguntas, Jorge?

28/11/08 11:42 PM
  
pepiño
Luis Fernando:

No te metas a juez, que Miguel A no te lo ha pedido. Además el blog es de Monseñor, y es él el que decide que debe y que no debe estar. No hace mucho comentaba con Monseñor lo importante que es dialogar con caridad. Mira a ver si tu último comentario puede herir a Miguel A.

Es algo curioso lo de la teología. Yo soy científico, parte de mi trabajo lo utilizo a realizar ensayos y intentar entender los procesos que se producen, para más tarde - siendo muy simplistas - plasmarlos es algún tipo de fórmula matemática.

El caso es que la idea general del científico es la de una persona que es tremendamente exacta en sus teorías, que investiga y acaba por entender el proceso de una forma total. Nada más lejos de la realidad. Me pasma ver como Dios ha creado todo de una forma tan perfecta y armoniosa, y, sobretodo, tan infinita en matices. Por mucho que se intente jamás se acaba de saber todo sobre algo, siempre que se hace un nuevo ensayo, hay incertidumbre como en el primer día. Es como unos de esos cuadros de tres dimensiones imposibles.

El caso es que cuando se enseña ciencias - incluso hasta niveles de postgrado - las formulaciones clásicas se tienen por absolutas. Craso error. Obviamente son muy valiosas, pero no son suficientes para conseguir resultados.

Digo este rollo, porque muchas veces en mi trabajo me encuentro un dilema como el que aquí veo. Se puede llegar a apoyar una teoría, una simple fórmula, más allá de lo razonable, sin aceptar sus limitaciones, o incluso a empequeñecer el fenómeno circunscribiéndolo a los límites de la misma.

El problema de la teología protestante no es el tema de la sola fide, el problema - o al menos lo expuesto por Alberto M - es que no se ven las limitaciones de la sola fide. Además se intenta constreñir a Dios dentro de esa afirmación.

Alberto, nuestro fin no consiste en defender tal o cual postura, dando argumentos como el que defiende lo bien que jugó el Betis el partido del domingo, nuestro fin es acercarnos a Cristo. Si quieres limitarte a las cartas de San Pablo con tu sola inteligencia eres libre, pero ahí fuera te está esperando Cristo en los Sacramentos, en la Eucaristía y de muchas otras formas. De un modo que ni te imaginas.

Si quieres gastar energías reafirmando al fundador de tu religión, eres libre, no voy a ser yo quien las gaste reafirmando al mío. No Lo necesita.
29/11/08 12:32 AM
  
pepiño
Jorge Varón:

¿Sabes?, el demonio sabe que Dios existe. Y sabe que Cristo es Dios. También sabe que Cristo salva. Lo sabe mejor que tú y que yo, mil veces mejor.

Pero el demonio no hace obras buenas. Y no tiene fe, tiene conocimiento verdadero, recuerda.

Si de la fe en que Cristo salva surgieran espontáneamente obras buenas, todos los que estamos aquí no cometeríamos pecado. ¿Tú no cometes pecado?. Y cuando cometes pecado, ¿te arrepientes de verdad - es decir con dolor y con pena, como lo harías si le hubieras pegado un puñetazo a tu madre -, o te dejas llevar por la sola fide y no le das importancia?.

El no tener en cuenta las obras tiene consecuencias, ya en esta vida. Porque si eres infiel a tu mujer - por ejemplo - ¿tú crees que tu sola fide le va a servir a ella de consuelo?. Y si alguien te roba, ¿Te importa algo si es musulmán, budista o predica la sola fide? ¿y por qué piensas que a Dios si?

Piensa esto. Si a Dios no le importan las obras, ¿Por qué tú, en tu vida diaria - incluso la más nímias - lo consideras primordial? ¿o es que tú solo tienes en cuenta las palabras y no los actos de los que te rodean?
29/11/08 12:56 AM
  
Luis Fernando
Pepiño, me permitirás que pueda decirle a alguien si se sale o no se sale del tema, ¿no?

Es sólo mi opinión. Y en este blog soy sólo un comentarista más.

Por cierto, para mí hablar con verdad es hablar con caridad. Y creo es parte de la caridad el hablar de la clara posibilidad de la condenación para aquel que ha oído el evangelio de Cristo y prefiere seguir otra religión.

Finalmente sólo Dios escudriña los corazones y la posiblidad de la salvación existe hasta el último suspiro de vida. El ejemplo de San Dimas lo demuestra. Y yo podría hablar de experiencias muy directas que he tenido con personas que llevaron una vida lejos del cristianismo y me dieron testimonio en sus últimas hora de haber recibido y aceptado la gracia de Dios. Pero no podemos esperar siempre a esa última hora. Como dijo San Pablo, "este es el día de salvación" (2º Cor 6,2). Mañana puede ser tarde para Miguel A. Hoy no. Así pues le digo "Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo" (Ef 5,14)
29/11/08 12:58 AM
  
pepiño
Luis Fernando:

¿eres el mismo que Luis Fernando Pérez, que tiene otro blog en Religión en Libertad?

Bueno, volviendo a lo que dice, sobre lo de que "hablar con verdad es hablar con caridad", pues se está Vd. descubriendo como un nuevo Lutero, aunque en este caso sea con un "sola veritas".

Si hablar con la verdad, sin tener en cuanta la circunstancia, es también caridad, es una forma muy barata de justificarse. De hecho ya tengo una al alcance de mi mano. Mis vecinos acaban de tener un hijo feo como el Fari. Mañana se lo digo.
29/11/08 1:19 AM
  
Luis Fernando
Sí, soy el mismo que tiene otro blog en este portal.

Usted puede comparar si quiere la verdad sobre la fealdad de un niño con la verdad que lleva a la vida eterna. Pero vamos, tengo la sensación de que no es lo mismo.

Yo no propongo un "sola veritas" pero desconozco la raíz cristiana de esa caridad que se presenta así misma como ocultadora de la verdad que nos hace libres y nos salva. Y a quien lleva mucho tiempo asomando por estos lares, conviene de vez en cuando plantearle las consecuencias de persistir fuera de la fe cristiana cuando se le ofrece de continuo. Si otros no lo hacen, cosa que no sé y que más bien dudo, yo sí. Ya ve, soy así de fundamentalista para estas cosas. Tendré que hacérmelo mirar.
29/11/08 6:00 AM
  
Conchi
Alguien mezcla las churras con las merinas.Respetemos a los que están un poco confusos con sus ideas,pero a la vez pienso que si DIOS con mayúsculas quiso librarnos de la CULPA con mayúsculas y envió a su Hijo único JESUCRISTO,para redimirnos,ésto no es una filosofía.Es algo más transcendente y que nos supera a todos.Es único en la HUMANIDAD,sucedió una vez y sigue vigente para todos los que sencillamente podamos intentar ser fieles al Señor nuestro SALVADOR.Es un modo de vida.Luego hay FE y OBRAS.No soy científica,ni teóloga ni mística,soy una mujer corriente esposa,madre,abuela y enfermera.La familia de mi yerno es alemana y por tanto son Luteranos;sin dicusiones todos creemos en Cristo y no nos enzarzamos en disputas y el matrimonio se ama y no se desará por cuestión de FE.Dios solo juzga y nosotros debemos amarnos como El nos dijo.

29/11/08 10:18 AM
  
ignacio
Caro Alberto:
Unas anotaciones [no lo tomes como contestación ni como respuesta] a tu scrtio número 2 de Ef 2, 4 de 24/11
Incluyo el texto por mi traducido directamente del griego: Pero el (sic) Dios, rico siendo en compasión, por medio de su mucho amor con que nos amó (4), e estando nosotros muertos por caídas, nos dio vida junto con Cristo. Por merced [chariti] estáis salvados (5). E nos co-resucitó e sentó junto nos cielos, con Cristo Jesús (6).para manifestar, nos siglos venideros, a superabundante(s) * riqueza de su merced [charitos] en bondad por nosotros en Cristo Jesús(7). Pues por gracia [gratuitamente] estáis salvados a través da fe [pisteos] y esto no da parte vuestra: de Dios el don [döron] (es). No a través de obras, para que nadie se jacte (9). De El, pues, somos hechura, creados en Cristo Jesús sobre obras buenas, as que programó para que en ellas andemos (10). * O texto griego evangélico usa o plural de um adjetivo que deveria concordar con un nombre en singular. O texto griego católico usa el singular. Parece o má correcto. .
En la traducción, que no es la clásica de Reina-Valera, muy buena, y mejor la no revisada em 1989, hay algunos detalles que quisiera contrastar. 1º) gracia es la traducción común de CHARIS; pero tenemos en español una palabra mucho mejor, que indica el favor de un soberano como es Dios: MERCED. La merced no indica falta absoluta de méritos, mas apunta a la generosidad y bondad del donante que es Dios en nuestro caso. Talvez podríamos traducir por favor o dádiva. De facto, CHARIS, segundo el diccionario, puede significar gracia, belleza, alegría, benevolencia, beneficio, lisonja, gratitud e hasta mérito. Vemos que EN CHARITI significa por favor y para agradar. Segundo el léxico bíblico gracia es sinónimo de amor, benevolencia, misericordia, fidelidad. En este sentido, Cristo es la gracia [merced o dádiva] de Dios por excelencia (Jn 1, 16), de modo que es el don [dorea  de Dios (Jn 4, 10). Ele é a gratia gratis data, e gratum faciens que, cuando éramos pecadores, por Dios nos fue entregado por puro amor (Jn 3, 16). Otras veces representa el don de Dios recibido por el hombre e equivale a favor, bendición (Lc 1, 30; Rom 1, 5) e especialmente vemos la distinción entre dorea e charis en Rom 3, 24: dikaioumenoi DOREAN të autou CHARITI dia tes apolytröseös tës en Christo Iesou = “justificados gratuitamente por su merced, mediante la redención, a (dada) por Jesús Cristo”. Como vemos Paulo distingue entre gratuidad [dorea] y merced [charis]., cosa que no se puede o no se hace en las traducciones. No sé si he sido una lata, pero como ve, y esta es mi intención única, es difícil una interpretación exacta de las palabras de Paulo, como dice la epístola segunda de Pedro: “Es cierto que en sus cartas se encuentran algunos puntos difíciles, que los ignorantes e inestables tergiversan para su propia perdición, lo mismo que hacen con el resto de la Sagrada Escritura” (2 Pe 3, 16).
Una segunda fase en el versículo 8: Paulo tiene razón al hablar que somos salvos mediante la fe. Lo que no existe es SOLO por la fe. En este caso, todos los que no conocen a Cristo no podrían ser salvos. Que sustituye a la fe en ellos? Es el problema que encuentra en Rom 10, 13-16. E a propósito de SOLO por la fe en Rom 1, 17. Hablo de Lucero: El tradujo el versículo 17 como el justo vive SOLO por la fe. El versículo en cuestión, es una copia de Habacuc 2, 4. O texto masorético usa a palabra EMUNAH que solo tiene o sentido de fidelidad y la traducción sería : “el justo vive por su FIDELIDAD, al contrario del que no tiene el alma recta”. O sea, es un pleonasmo: el que es correcto vive conformas a su fidelidad. El caso es que el griego PISTIS vale tanto para fe como para fidelidad. Infelizmente las dos traducciones latinas Vulgata e Nova Vulgata traducen por fe y no por fidelidad, cuando el contexto del versículo y el texto masorético indican que la fidelidad es la traducción correcta. Para los católicos que admiten como inspirada a palabra de los Setenta, o sea la biblia griega usada en la Diáspora, la cosa no tiene importancia; pero el argumento anterior es esencial para los evangélicos que solo admiten como inspirados los libros en hebreo del AT. No es de extrañar que algum biblista haya llamado a Lucero de embustero y mal exegeta.
Termino con un ejemplo: La Biblia es la CARTA MAGNA de los cristianos. En esto estamos todos unidos. Como interpretarla? La Constitución de una nación debe ser interpretada individualmente, o existe una interpretación legal, a la que todos deben obedecer para la convivencia pacífica e ciudadana? Existe una interpretación también LEGAL de la Bíblia e nada menos que señalada por el propio Cristo? Creo que sí, pues él dijo: 10,16 El que os escucha a vosotros me escucha a mí; y el que os rechaza a vosotros me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado". Lucero admite eso, implícitamente cuando aprueba los 4 primeros concilios en que toda la Iglesia intervino. Y admitir la interpretación individual, inspirada directamente por el espíritu santo seria hacer de cada cristiano un profeta. Yo me apunto como tal e conmigo todos los católicos que también tenemos el mismo derecho que todos los evangélicos y por tanto no debemos ser ni perseguidos ni despreciados. En próximos días comentaré sus otras misivas. Charis kai eirene en Crhristo Ignacio.

29/11/08 11:37 AM
  
Alberto M.
Estimado Luis Fernando,

Me sorprende tu afirmación esa de que "gran parte del andamiaje protestante sobre la justificación se viene abajo" basandote en la doctrina de la "Gracia Irresistible". Esa sí que es buena, será porque tú lo dices... Tú sí que sabes perfectamente que lo que el papa ha venido enseñado estos días acerca de la justificación por la fe es lo que los protestantes han afirmado siempre, y sus palabras han sido una verdadera grieta en la línea de flotación del pensamiento católico romano de la justificación por la fe y las obras, al menos en el pensamiento del católico de a pie ¿no crees?

Parece casi increible que haya sido precisamente el papa el que haya dado ese paso, pero es lo que suele pasar cuando te enfrentas sin prejuicios al libro de Romanos.

Ya hemos hablado en muchas ocasiones acerca de los pasajes que comentas, que no aportan nada. También nosotros afirmamos que las obras son el fruto de una regerenación interior que es obra del Espíritu Santo, verdadero testimonio de una fe viva y genuina, pero de cualquier manera el objeto de la discusión es la justificación como declaración de inocencia por parte de Dios hacia nosotros, y sería bueno que me dijeras qué es lo que es falso de la exégesis expuesta, eso sí, con la Biblia en la mano por favor.

Para comprender bien lo que mencionas de la "Gracia Irresistible" (que por cierto, también se sale del propósito de este debate) habría mucho que hablar acerca de la elección de Dios y el libre albedrío. Si quieres abre un post acerca del TULIP en tu blog y podemos debatir sobre ello.

Pero muy rápidamente te diré que la elección no significa que no tenemos una opción para escoger si aceptamos a Cristo o no. Nuestras decisiones son voluntarias porque son lo que queremos y decidimos hacer. Esto no quiere decir que nuestras decisiones son totalmente libres, ya que Dios puede trabajar soberanamente a través de nuestros deseos para garantizar que nuestras decisiones terminen resultando lo que Él ha ordenado. El error es pensar que una decisión puede ser absolutamente libre (esto es, en ningún sentido causada por Dios) a fin de que sea una elección humana genuina.

Dios es la definición de lo que es real y lo que no. Si Dios nos hace a nosotros de una determinada manera y nos dice que nuestras decisiones voluntarias son reales y genuinas, entonces estaremos de acuerdo en que lo son. Así pues, podríamos preguntarnos dónde dicen las Escrituras que nuestras decisiones tienen que ser libres de la influencia o control de Dios a fin de que sean reales o genuinas.

Per bueno esto daría para muchos posts y además se sale del tema de éste.
29/11/08 12:45 PM
  
Pedro
Desde luego, con lo que escriben Monseñor Sebastián y Luis Fernando aprendo y pienso. Pero con lo que dices, Miguel A., tú que acostumbras a adoptar la forma de las vasijas de agua, me quedo confuso. No cree, pero cree en Cristo. Por otra parte, continúa con la tradición de faltar al respeto a Luis Fernando.
¿Quién te ha dicho, Miguel A., que Luis Fernando está separado de Cristo?Además dices:"no soy tendente a creer en tonterias, sino en cosas que estan mas alla de toda duda, o sea experiencias inequivocas. Y si no se tiene tal seguridad, decir eso que dices, Luis F, es pura y simplemente fanatismo. Y el fanatismo, amigo mio, no salva a nadie, eso es claro y evidente."
Vaya cacao mental.
29/11/08 1:03 PM
  
Luis Fernando
Alberto M, puedo dedicar un tiempo a explicar qué es el "tulipán" (TULIP) reformado y en qué lugar queda el libre albedrío en la doctrina de Lutero y Calvino. Otra cosa es lo que creen los arminianos, pero siempre se me ha dicho que éstos son minoría dentro del protestantismo.

El mero concepto de gracia irresistible y el doble decreto de la predestinación deja el libre albedrío literalmente anulado.

Respecto a la cuestión de la justificación y su relación con la santificación en cuanto a lo relativo a la salvación, la diferencia fundamental entre el catolicismo y el protestantismo es que el primero lo ve todo como parte de un proceso continuo, mientras que el protestante sitúa la justificación en un punto concreto de la historia de cada ser humano, y a partir de ahí ya está justificado para siempre (es la P del TULIP).
Para el católico, a más santificación, más justificación, lo cual es lógico si hacemos caso al versículo que dice "sin santidad, nadie verá a Dios" (Heb 12,14), si creemos que se puede "caer de la gracia" (Gal 5,4) y que hay pecado de muerte para el creyente (1ª Jn 5,16-17), del que es restaurado por la confesión y el arrepentimiento (1Jn 1,9), especialmente en el contexto de la autoridad que Cristo dio a la Iglesia para ministrar dicho perdón (Jn 20,23; 2ª Cor 2,10; Stg 5,15). Es decir, hay una primera justificación que se inicia por la fe, pero dicha justificación puede y debe ser acrecentada en la vida del creyente a través de su santificación. Todo ello, como no podría ser de otra forma, en la gracia de Dios, sin la cual nada bueno podemos hacer.


Benedicto XVI no se aparta ni un milímetro de lo que dice Trento:
Finalmente, la única causa formal es la justicia de Dios, no aquella con que Él es justo, sino aquella con que nos hace a nosotros justos, es decir, aquella por la que, dotados por Él, somos renovados en el espíritu de nuestra mente y no sólo somos reputados, sino que verdaderamente nos llamamos y somos justos, al recibir en nosotros cada uno su propia justicia, según la medida en que el Espíritu Santo la reparte a cada uno como quiere (1 Cor. 12, 11) y según la propia disposición y cooperación de cada uno.

La única "sola fides" que salva es esa fe que obra por el amor, esa fe que es viva porque va acompañada de obras realizadas en la gracia de Dios. Es la fe de aquel que acepta de tal manera a Cristo en su vida, que le hace verdadero Señor de la misma, no sólo de palabra sino de obra. Pues como el mismísimo Señor dijo, de poco vale la mera confesión de su señorío si no aceptamos que se enseñoree de nosotros:
Lucas 6,46-48
¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?
Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.
Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.

Si creemos, debemos hacer. Si decimos que creemos y no hacemos, nos condenamos. La fe sin obras es fe muerta. No salva.
29/11/08 1:30 PM
  
Luis Fernando
Miguel A, lo que te tenía que decir, ya te lo he dicho. A partir de ahí, como decía el Qohelet, todo es vanidad de vanidades. Sólo me queda rezar por ti y por tu salvación.
29/11/08 1:33 PM
  
Alberto M.
Luis Fernando,

El concepto de Gracia Irresitible y predestinación no deja el libre albedrío anulado, a menos que mal entendamos el libre albedrío. Te recuerdo que si dices que la elección de Dios es inconsistente con el libre albedrío, la misma objeción pesa contra la presciencia divina, que tú defiendes. Si Dios conoce de antemano un evento futuro, entonces dicho evento ha de ser tan inevitablemente seguro como si estuviera preordenado. Si uno es inconsistente con el libre albedrío, el otro también. El libre albedrío mal interpretado solo puede traer consigo afirmar que Dios no conoce de antemano los hechos futuros.Así que tenemos un problema Luis Fernando, a no ser que definamos correctamente el libre albedrío.

Tu descripción de la teología protestante de "una vez justificado, justificado para siempre" aún siendo cierta es una caricatura de lo que nosotros creemos y tú lo sabes. Ya has visto que he hecho el esfuerzo de plasmar "el orden de la salvación" por decirlo de alguna manera, si es que cabe hablar de etapas, y en este post estábamos tratando la justificación, no la santificación:

1. Elección
2. Llamamiento
3. Regeneración (nacer de nuevo para entendernos)
4. Conversión (Fe y Arrepentimiento)
5. Justificación (somos declarados justos por los méritos de Cristo por la fe)
6. Adopción (llegamos a ser miembros de la familia de la fe)
7. Santificación (conducta correcta en la vida, donde cooperamos con Dios creciendo a la imagen de Cristo)
8. Perseverancia (permanecer como cristianos)
9. Muerte (vivir con el Señor)
10. Glorificación (recibir un cuerpo resucitado)

Dices que para el católico "a más santificación más justificación". Si entiendo esto correctamente, estás diciendo que la justificación no está basada en la justicia imputada (la de Cristo) sino en la justicia infundida, esto es, la justicia que Dios pone en nosotros y que nos cambia en nuestro interior y en nuestro carácter moral real. Según esto nos da varias medidas de justificación conforme a la medida de justicia que él ha infundido en nosotros. Evidentemente, según esta postura, se puede caer de la gracia, tal y como afirmas. Es más, ninguna persona podrá estar segura de si están en un estado de gracia ni experimentar la completa aceptación y favor de Dios. ¿Qué sentido tienen entonces pasajes como Romanos 8?

Además, si te das cuenta, como consecuencia lógica de esta perspectiva de la justificación es que nuestra vida eterna con Dios no está basada sólo en la Gracia de Dios, sino también parcialmente en nuestros propios méritos. Como dice Ludwig Ott (Fundamentals of Catholic Dogma, p. 262):

"Para el justificado la vida eterna es tanto un don de Gracia prometido por Dios como una recompensa por sus propias obras y méritos... Las obas beneficiosas son, al mismo tiempo, dones de Dios y acciones meritorias del hombre".

Para apoyar esta perspectiva de la justificación con las Escrituras, este autor hace lo mismo que tú Luis Fernando, combinar pasajes del NT que hablan no solo de la justificación, sino también de otros muchos aspectos de la vida cristiana, como la regeneración (que Dios obra en nosotros), la santificación (que es un proceso en la vida cristiana y que, por supuesto, varía de una persona a otra), la posesión y uso de varios dones espirituales en la vida cristiana (lo cual difiere de un individuo a otro) y la recompensa eterna (que también varía según cada individuo). Clasificar, como tú haces Luis Fernando, todos estos pasajes bajo la categoría de "justificación" solo lo hace borroso y al final, tal y como advierte tu papa, hace el perdón de los pecados y nuestra posición legal delante de Dios un asunto de mérito propio, no de un regalo de Dios como bien afirma Bendicto XVI.

Y para terminar, este emborronamiento de distinciones, al final destruye lo central del evangelio. Esto es lo que Lutero vio con tanta claridad.
29/11/08 2:20 PM
  
pepiño
Alberto M:

¿que es lo que vió Lutero con tanta claridad?, ¿que desde la época de San Pablo, - que son 1500 años - los únicos cristianos acertados fueron Pablo y él?

¿Por que Dios permitió que toda la expansión del cristianismo fuera con doctrina falsa, que pasarán 1500 años predicándose mentiras sobre Él?

Y si San Pablo ya fue justificado en Damasco, a cuento de qué dice en Corintios "¡Ay de mi si no predicara el evangelio!".

Por cierto, lo que expones con tanto ahinco es tu versión sobre la teología de Lutero, porque la realidad - como bien dices - es que hay infinidad de versiones que difieren de la tuya sobre la teología de Lutero, ¿por qué habría de pensar que la tuya es la correcta? ¿porque la expones tú?. Piénsalo.

El nucleo central de la doctrina católica ha sido siempre uno, inalterable, a pesar de todo.
29/11/08 4:59 PM
  
Alberto M.
Que no Pepiño, que no te enteras. Que nadie ha dicho eso de que en 1500 años los únicos cristianos acertados fueron Lutero y el apóstol.

El error de partida está en tu última frase.

Por cierto, tampoco seguimos a Lutero ni le consideramos un santo al estilo católico.
29/11/08 5:53 PM
  
Miguel A
Pues claro que si, Conchi, claro que es distinto el budismo y el cristianismo, ¿cómo iba a ser de otro modo? Nunca se me ocurriría decir que son lo mismo. Lo que he dicho es que conducen a lo mismo, que es lo que el cristianismo llama la salvación y el budismo la liberación. En cuanto al libro ese de Juan Pablo II, lo he leído, y no creas que lo veo enteramente acertado. Pero bueno, lo escribió con su mejor intención y ha ido mas lejos que los anteriores. No pasa nada, Conchi, tu vas al cielo seguro, jeje, y yo iré a algún sitio.

En cuanto a Luis F, solo darle las gracias por sus rezos. En justa retribución le enviaré el mérito de la recitación de los sutras. Rezos para mi, sutras para ti. A ver como nos sientan, jeje.

Hasta la proxima

(N. de M. No se asuste, Miguel A. si ve que en varios comentarios suyos se elimina el enlace, o el comentario es moderado, recortado o eliminado. Ya fue avisado en reiteradas ocasiones. Es difícil que un budista pueda opinar sobre el tema de este post. No es necesario que intervenga entonces. Muchas gracias por su comprensión y respeto)
29/11/08 6:28 PM
  
Conchi
Ese "je,je",si que "molesta".
M.A. Hablar de DIOS no es je,je.Cuando uno muera,irá donde el Creador lo juzgue y ya sabes que estamos leyendo en este foro, algo más importante que el je,je.El Budismo es una liberación; ¿de qué ?. Solo Dios libera y si no creemos en El es porque el hombre es "libre" de escoger. Cristo vino y nos liberó, pero...el hombre sigue siendo libre de escoger y tirar por otros caminos. Buda era un iluminado y no Dios. Nosotros todos los cristianos seamos católicos ó no,seguimos al único Dios verdadero, con nuestras diferencias teológicas que ya lo resolverán los teólogos. No te empecines en enseñarnos algo que no va con nuestras raíces. Buda y Cristo no tienen nada en común. Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre, Buda solo hombre bueno y Dios ya lo tiene donde deba de estar.Eso es el gran Misterio de Dios. (...)Los salmos son más bellos,hablando en román paladino.Ciao!!!

(N.de M. Rogamos también a Conchi comprenda si algún comentario suyo es moderado, en cuanto que se refiera a Miguel A. que como él mismo reconoce, ha de ser moderado. Muchas gracias)
29/11/08 8:33 PM
  
Ireneo
Viene el Adviento.
Esperamos al niño Dios.
Démonos la mano. Somos hermanos.
El gaucho Martín Fierro dijo:
" estén los hermanos unidos,
porque estando separadados,
viene el lobo y los devora ".
Paz y mutuo respeto y a esperar que la Virgen inmaculada y en cinta de a luz al Salvador.
Gracia y Paz.
29/11/08 8:54 PM
  
pepiño
Alberto M:

No me entero, pues ya somos dos.

Porque con tu teología de ni esto ni lo otro, sino todo lo contrario, no se aclara nadie.

Eres luterano, pero no sigues a Lutero. Te justificas mediante la fe sin obras, aunque luego esto tampoco es exactamente así. Hablas de la justificación como una especie de proceso de santificación, pero sin ser santificación, ya que es otra cosa.

Lo único que me ha quedado claro, es que parece que tu teologia es diferente a la católica y a la del resto de ramas luteranas, pero en mejor. Y que siempre tienes razón.

Es lo que tiene la justificación divina, que te hace superior a los demás.

Quédate con eso, yo prefiero ir realmente con el Señor que está en el Sagrario, y que realmente me consuela, y me llena del Espíritu y su gozo.
29/11/08 10:21 PM
  
Mons. Sebastián
Bueno, habéis dicho tantas cosas que no es posible comentarlo todo. Me parece interesante insistir en algunos puntos. Desde el punto de vista católico, hay unas cuantas afirmaciones esenciales e irrenunciables.

1º, La afirmación de la gracia universal de Dios, Dios quiere que todos se salven y nos ha dado todos los medios. Nos ha hecho capaces de recibir su palabra y su gracia, capaces de la vida eterna, inquietos mientras no descansemos en El.

2º, La afirmación de la libertad, Dios no anula nuestra libertad, ni la desconoce, sino que la purifica, la fortalece, nos la ha hace posible. Y la respeta, quien acepta las mociones de su verdad y de su amor, es justificado y santificado, recibe la vida eterna. Quien se resiste a la verdad y a la gracia de Dios, no alcanza la salvación, se queda en la cárcel de su finitud y de su muerte eterna, se condena.

3º, La verdad y la eficacia de la gracia y del amor de Dios, Encarnación, Muerte y Resurrección, misión del Espíritu Santo, estos dones de Dios nos libran del pecado, nos hacen SER JUSTOS en la presencia de Dios, por gracia pero realmente justos. Dios no nos "declara" justos, dejándonos bajo el pecado, sino que nos hace justos de verdad, progresivamente justos, más justos, más santificados, con su misma justicia que es la caridad, el amor, infundido en nosotros por el Espíritu de Dios que Cristo infunde en quienes creemos en El, nos arrepentimos de nuestros pecados, y le dejamos actuar en nosotros.

Lutero comete varios errores. Uno es el leer la Escritura con los conceptos de la escolástica de su tiempo, nominalista y decadente. Eso le ocurre con la fe. San Pablo dice que Dios nos justifica mediante la fe en Cristo. Pero esa "fe" hay que entenderla como la entiende San Pablo, no como la entienden los escolásticos. Es fe que opera por la caridad, fe que libera del pecado, nos une a Cristo, sellada y consumada por los sacramentos, y nos hace aceptar interiormente la justicia/santidad de Dios.

Segundo error, llevado de su ardor polemista radicaliza las afirmaciones de la Escritura en contra de la doctrina católica, Así escribe POR LA FE SOLA, donde la Escritura pone solamnete por la fe, sin ese exclusivismo, tan querido de Lutero, Sola Fide, Sola Scriptura, Ni la Escritura ni la fe católica son exscluyentes, Aceptamos la Escritura pero sin endurecerla, sin añadirle los exclusivismos que le añade Lutero. La fe que supone también la caridad y que respeta la libertad. La Escritura que nace y vive dentro de la Tradición. Y así.

Bien, yo creo que sobre este punto ya cada uno hemos dicho lo que nos parece. Tendremos que pasar a otros puntos.

Miguel A. Solo te sugiero unas ideas para que las pienses serenamente. Todos los hombres que entran dentro de sí buscan la felicidad y buscan la salvación que en defintivia solo viene del único Dios padre de todos. Pero si hay indicios de que Dios ha venido a nuestro encuentro por su Hijo Jesucristo, con su revelación, con el don del Espiritu Santo, con los sacramentos, no podemos decir "todos los caminos son iguales" Todos los caminos valen mientras no conocemos otros mejores, pero hay obligación de conocer la verdad de lo que nos sale al encuentro, Si conoces a Cristo, si crees que es el Salvador... además respetar y reconocer a Cristo es reconocerlo en lo que El Es, según los testimonios que tenemos. Es Verdad y Vida y Camino, pero El, con su palabra, sus voluntades, sus sacramentos, su Iglesia. Eso puede ser compatible con muchas cosas, meditación, algunas denominaciones y experiencias, pero creer en El es reconocerle como Hijo de Dios encarnado, muerto, resucitado y exaltado como Señor y Salvador de los hombres. La realidad es la que es y somos nosotros los que nos tenemos que acomodar a ella, no podemos crearnos cada uno nuestro mundo. No somos creadores ni podemos ser nuestros propios salvadores. El naúfrago necesita ayuda de otro...

Muchos saludos. Dios os bendiga.
29/11/08 10:33 PM
  
ignacio
Responde Ignacio a su Post de 24/11 de 9:24
El contexto relata como Abrão no tenía hijos y segundo las costumbres de la época debía dejar como heredero a un esclavo doméstico. Jahveh le promete un heredero y una prole tan grande como las estrellas del cielo. Es donde llega la fe del patriarca en la palabra de Dios y el comentario del hagiógrafo sagrado.
Pues bien: Veamos los textos que, en su originalidad, nos dicen cosas que son diferentes de la traducción y de la tradición. El texto masorético de Gén 16,6, que cita Paulo em Rom 4, 3, habla de HEMENU del verbo aman (0539 en Sprong) que significa ser fiel e en hiphil, como no caso, estar firme, CONFIAR. Veamos o significado de la otra palabra TSEDAKAH (06666) probidad, o justicia no sentido de ser bueno, justo, no culpado de trasgresión, moralmente irreprochable e no de juzgar correctamente, como pude ser un juez. Una vez visto o léxico, veamos la traducción del texto: Directamente del hebreo por el rabino Meir Mazliah: E acreditou Abrão no Eterno e (Deus) lhe vonsiderou isso como MÉRITO. [no hace falta la traducción] . La griega de los Setenta: Y confió Abraán en el (sic) Dios y le fue atribuido [o tomado en cuenta] para hecho BUENO [o meritorio] (traducción hecha por mí). Lo mismo acontece con la traducción inglesa: for RIGHTEUSNESS (como probidad). La traducción de los Setenta [dikaiosune] no es correcta se esta palabra se toma no sentido de justificación paulina. De facto TSEDAKAH, en el AT, no parece tenga el sentido JUSTIfFICACION, sino de bien, de cosa correcta. La DIKAIOSUNE griega:La explicación de la palabra en el léxico de la Biblia KJ viene a decir que corresponde a la relación entre Dios y el hombre cuando es correcta
Solamente las traducciones latinas de las dos Vulgatas [ ad justitiam] y las modernas, usan la palabra de raíz justicia, que no se entiende en el AT, a no ser como un acto, que Dios debe juzgar como bueno, como a ele agradable, como meritorio. La traducción, pues, del rabino podemos considerar como la más apropiada.
Otra cosa es que Paulo, siguiendo el sentir de la época, segundo el cual la Escritura tenía múltiples significados, interpretase el texto con el sensus plenior. Una vez hecho esto, tendremos que ver qué es lo que entiende Paulo por dikaiosune. El mismo texto é repetido en Gál 3, 6. Santiago explica la dikaiosune añadiendo Y FUE LLAMADO AMIGO DE DIOS. Solo que Santiago añade las obras como premisa necesaria a esta justificación: Tú ves que la fe cooperaba con las obras y que LA FE SE HIZO PERFECTA CON LAS OBRAS (2, 22). Y como conclusión: VEIS, PUES, QUE EL HOMBRE ES JUSTIFICADO POR LAS OBRAS, Y NO SÓLO POR LA FE (24).
.Se aceptamos que Dikaiosune es la conformidad con los planos de una autoridad superior y está en oposición a anomia (sen Lei) o sea, la conformación con todo lo que El ordena, aceptando Dios como suprema lei en la vida, substituyendo la Lei mosaica por esta nueva Ley, cuja fórmula es AMOR a Dios sobre todas las cosas e AMOR al prójimo como Cristo nos amó, tendremos la base para que la fe sea VIVA e no MUERTA. Es así que la fe obra por la caridad (Gál 5, 6). Continuará.
(disculpa se hay errores pues siempre escribo en portugués)

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01/12/08 12:22 PM
  
ignacio
Comentario 2o de Ignacio: En el anterior de 1/12 12:22 he querido mostrar como es difícil saber el verdadero sentido de la Sola Scriptura y aun teniendo hoy los medios más actuales, muchas veces, los eruditos se encuentran con que solo la Filología no basta. Debemos recurrir a los comentarios de los antiguos, a la Historia y a la TRADICIÓN para saber los verdaderos términos en que fueran escritas las palabras o sus exactos significados. Un ejemplo: las monedas. Qué nos dice el DENARIO hoy en día? La biblias modernas lo trasladan como MONEDA de PLATA o un POCO de DINERO. No quiero te refutar, mas esclarecer a los lectores sobre la verdad que podemos y debemos encontrar en las Sagradas Letras, de una manera correcta. Con razón, decía el antigua catecismo: Doctores tienen la santa Iglesia que te sabrán responder, pues no a todos dijo Jesús: Id y enseñad. Creo que los Batistas también tienen sus Pastores, que deben estudiar para ese su ministerio. No es una contradicción? si solo Scriptura para qué escucharla de un hombre? No bastaría con saber leer? Claro que esto es una caricatura, y pido perdón por ello. Pero voy a contar tres hechos reales. Uno tomado del evangelio; de los otros dos, uno como testigo directo y otro del cual puedo decir oído en primera mano del testigo, como dice Lucas [o el escritor correspondiente] que escribió el tercer evangelio.
El primero: Cuando el joven rico preguntó a Jesús: que debo hacer para heredar la vida eterna (Mt 19, 18), o sea, para ser considerado justo y salvarme. La respuesta de Jesús fue: guarda los mandamientos [entolas]. Y esta palabra ENTOLAS está en las tres versiones de los tres sinópticos. No es el NOMOS [ley de moisés] sino los MANDATOS de Dios, pues a continuación Jesús le cita la segunda tabla. Con Jesús, ni sola fides ni sola gratia., sino los mandatos; con Lucero las dos anteriores bastan.
Segunda anécdota: En Chile, hace ya mucho tiempo, por los años setenta, en una reunión de católicos y evangélicos se discutió el significado del poder dado a los discípulos, cuando Cristo sopló sobre ellos infundiendo el Espíritu Santo para perdonar los pecados. En la conversación, después del plenario, un pastor protestante confesó a un sacerdote católico: Realmente la interpretación romana es la más convincente; pero yo no puedo aceptarla debido a la TRADICIÓN [esta fue la palabra empleada] de mi iglesia (sin comentarios).
Tercera anécdota: En Japón, durante la guerra de Corea [anos 50] un sacerdote católico tenía que compartir el mismo local con un pastor protestante para los servicios de Navidad. Al terminar la Misa, el Pastor, bautista sureño y useño, se dirigió al joven Padre y le espetó: No cree que solo la fe basta? El Padre le respondió: Eso, ni Ud. cree. Ud. practica un acto que es necesario para la justificación: el Bautismo, pues dice el Señor: El que crea y SEA BAUTIZADO se salvará, pero el que no crea se condenará (Mc 16, 16). E en Mateus: al bautismo se añade: enseñando a observar todo lo que os mandé (Mt 28, 20). Desde entonces el Pastor jamás incomodó al sacerdote católico.
Termino con dos ejemplos para nadie temer la muerte o dudar de su salvación, por no tener un sacerdote al lado [lo digo para los católicos]. Los judíos afirman que al morir, si se reza el SHEMÁ, Dios tendrá misericordia [es lo que salva] del moribundo. Y, efectivamente, en el filme, creo que Jueves negro, cuando los israelitas que estaban en el furgón, presintieron que serían muertos, tararearon, como es costumbre, el Shemá Israel, Adonai elohenu etc.. La otra es de S. Camilo. No era sacerdote y no podía administrar los últimos sacramentos. Entonces decía: como el buen ladrón digan: Señor, acuérdate de mi ahora que estoy en el suplicio, justamente por mis pecados. Y no tengáis duda. El os salvará [esta sí que es la fe que justifica]. Charis kai eirene en Christo [ Amor e paz en Cristo]

01/12/08 6:51 PM
  
Conchi
Debe n funcionar los virus otra vez.Buenas tardes.
01/12/08 8:02 PM
  
Conchi
Pido perdón si mis comentarios a M.A. han sido un poco fuertes.Pero se debe transigir a ciertas gracietas y yo soy impulsiva,cuando atacan mi Fe.Pido perdón si he molestado a este Sr.M.A.Solo pido que el blog de que se trata sea respetado.¿ no ?.Gracias
01/12/08 9:31 PM
  
Alberto M.
Estimado Ignacio,

No pensaba volver a intervenir en este post, ya que concuerdo con la opinión de Monseñor de que nuestras posturas han sido bien expuestas y comentadas.

No obstante, tras leer tu último post, no quisiera parecer descortés y que no quiero contestarte. Así que me limitaré a algunas apreciaciones.

Dices:

En el anterior de 1/12 12:22 he querido mostrar como es difícil saber el verdadero sentido de la Sola Scriptura y aun teniendo hoy los medios más actuales, muchas veces, los eruditos se encuentran con que solo la Filología no basta. Debemos recurrir a los comentarios de los antiguos, a la Historia y a la TRADICIÓN para saber los verdaderos términos en que fueran escritas las palabras o sus exactos significados. Un ejemplo: las monedas. Qué nos dice el DENARIO hoy en día? La biblias modernas lo trasladan como MONEDA de PLATA o un POCO de DINERO. No quiero te refutar, mas esclarecer a los lectores sobre la verdad que podemos y debemos encontrar en las Sagradas Letras, de una manera correcta. Con razón, decía el antigua catecismo: Doctores tienen la santa Iglesia que te sabrán responder, pues no a todos dijo Jesús: Id y enseñad. Creo que los Batistas también tienen sus Pastores, que deben estudiar para ese su ministerio. No es una contradicción? si solo Scriptura para qué escucharla de un hombre? No bastaría con saber leer? Claro que esto es una caricatura, y pido perdón por ello. Pero voy a contar tres hechos reales. Uno tomado del evangelio; de los otros dos, uno como testigo directo y otro del cual puedo decir oído en primera mano del testigo, como dice Lucas [o el escritor correspondiente] que escribió el tercer evangelio.

Cuando los protestantes afirmamos Sola Scriptura, queremos decir que la Biblia es la única norma infalible de fe y práctica, entendiendo además que lo contenido en la Biblia es suficiente para que las personas conozcan a Jesucristo como su Señor y Salvador.

Dicho esto, también diré que los protestantes no estamos en contra de las tradiciones, siempre y cuando éstas no atenten contra verdades y principios contenidos en las Escrituras. De hecho, las Iglesias protestantes también tenemos nuestras propias tradiciones. También nos parece útil la enseñanza de los padres apostólicos, pero no ponemos estas opiniones al nivel de la Biblia, como es obvio.

Sola Scriptura no quiere decir que no haya pasajes en la Biblia difíciles de entender, y asuntos que permitan discrepar a los cristianos, pero esto no quiere decir que la Biblia no sea clara por ejemplo al enseñar el camino de salvación. Nosotros afirmamos en este sentido la "claridad de la Biblia", que quiere decir que las Escrituras están escritas de tal manera que sus enseñanzas las puede entender todo el que la lee buscando la ayuda de Dios y estando dispuesto a seguirla.

Para ayudar a las personas a evitar errores al interpretar la Biblia, muchos maestros han desarrollado "principios de interpretación", que son pautas para estimular el desarrollo de la capacidad de interpretar correctamente.

Por decontado (entiendo que es una caricatura lo que dices), los pastores y eruditos tienen un papel muy importante de enseñar claramente la Biblia, comunicando así su contenido y cumpliendo con el oficio de "maestro" que se menciona en el NT (1 Cor 12:28; Ef 4:11).

En resumen y para no enrrollarme más, los evangélicos mantenemos que:

1. Todas las palabras de la Biblia son palabras de Dios
2. La veracidad de la Biblia
3. La inerrancia de la Biblia
4. La Biblia es nuestra autoridad final
5. La claridad de la Biblia
6. Necesidad de la Biblia (para conocer el evangelio, para mantener la vida espiritual, para conocer la voluntad de Dios)

Esta nota es para Pepiño. Siento si te he ofendido con mi último post, pero me dio la sensación por tus palabras que lo único que pretendías era provocar.

Solamente decirte que creo que no hay contradicción en mis palabras, se trata de una teología reformada de toda la vida. Lo que pasa es que en España desgraciadamente solo se conoce una caricatura de la teología reformada, basada en lemas a veces mal entendidos (Sola Fe, Sola Scriptura, etc.).

Yo no soy luterano, sino bautista. Veo en Lutero una persona con sus luces y sus sombras. Lo que quería expresar con que no sigo a Lutero, ni a Calvino, etc., es que para nosotros lo importante es seguir a Cristo y ser fieles a la Escritura, nada más. No tenemos problema con reconocer muchos errores que cometieron.

Un saludo.
02/12/08 8:13 AM
  
pepiño
Alberto M:

Yo no provoco, pregunto. De todas formas, puedes escribir los post tan largos como desees, te equivocas. Argumentas lo que te parece y lo que no, ni te molestas en pensar.

Dices que la Biblia es la única norma infalible de fe y práctica, lo que no dices es por qué. ¿Por que un día lo dijo Lutero y Calvino?. ¿Por que las cartas de San Pablo - que fue hombre - son infalibles y no pueden serlo ya nunca más las de otro hombre? (Bueno perdón, las de Lutero si).

Dices que lo importante es seguir a Cristo y la Escritura, no a Lutero o a Calvino, o sea ir a tu rollo y descubrir todo tu solito. El mismo Cristo vino al mundo para explicarselo todo despacito y mascadito a los apóstoles, pero tú no necesitas a nadie para entender correctamente la Escritura.

Y si alguien llega a una conclusión opuesta a la tuya en algún punto, ¿qué haces?. ¿Da igual?. Lea lo de abajo a ver si le resulta familiar.

Un hombre fue a la consulta del médico, y le dijo:

"Doctor, estoy muerto"

El doctor sorprendido le dijo:

"No puede ser. Mire si estuviera muerto su corazón no palpitaría, Póngase esto en los oidos y escuche..¿oye algo?"

"Si, oigo mi corazón"

"¿Ve?, entonces no está muerto"

"No doctor, esto lo que indica es que a los muertos también les palpita el corazón"
02/12/08 3:55 PM
  
Alberto M.
Pepiño,

La verdad es que no se de qué estás debatiendo ni con quién. Este era un post acerca de la Fe y la justificación, iniciado por la controversia generada por las palabras del papa -no las mías- en las que decía que Lutero estaba en lo cierto con lo de Sola Fe si no se oponía a la caridad y el amor. Mi respuesta a la entrada de Sola Scriptura era un comentario aislado para Ignacio. Y lo tuyo ¿a qué viene? ¿qué si en 1500 años los únicos acertados fueron Pablo y Lutero? ¿Qué si la Biblia es la Biblia porque lo dicen Lutero y Calvino? ¿Qué si yo a mi rollo yo solito?

Mira Pepiño, si realmente quieres debatir con argumentos sobre la justificación u cualquier otra cosa aquí me tienes. Si lo que pretendes es descalificar y provocar, no merece la pena seguir hablando contigo. Cada vez que hablas me reafirmas más en los muchos prejuicios que tienes acerca de los protestantes así como tu enorme desconocimiento de nosotros, si no, no dirías ciertas cosas.
02/12/08 4:18 PM
  
Manuel
La fe católica resulta escándalo y necedad para otras religiones... un hombre puede perdonar los pecados de los demás y también puede convertir pan y vino en el cuerpo y la sangre de cristo, esto resulta dificil de creer para otras mentes, quizás también para las nuestras. Además creemos que por encima de la patria y el rey, está Dios y hay opciones en la política y en la ley que no están autorizadas aunque las diga el rey o la patria. Quizás en este escándalo esté la fuerza y la debilidad de la Iglesia Católica.
02/12/08 5:00 PM
  
Miguel A
No es ningun escandalo, usted puede creer en lo que guste, pero las creencias no salvan a nadie.
02/12/08 5:32 PM
  
Manuel
Miguel A, las creencias forman a la persona, a sus esperanzas, dan sentido a su sufrimiento, nos marcan el camino que debemos recorrer. El budismo tiene también un cuerpo doctrinal. Creencias tenemos todos, pero no todas son igualmente ciertas. El budismo es un camino espiritual que ha influido profundamente en Occidente en el último siglo, negar esto sería no ver la realidad, pero en mi opinión, es un camino que se desvía (Dios, Cristo) aunque a Dios lo llameis origen, no buscais una relación personal con El y creo que ahí estaís en un error (no pretendo ofender). Todas las religiones tienen aspectos positivos, pero no todas están acertadas. Es como un coche que viaja rápidamente pero en dirección contraria. Las creencias sirven para ir en la dirección correcta. Dicho con respeto, creo que la dirección correcta es la fe católica.
02/12/08 7:19 PM
  
Miguel A
En este foro ustedes hacen y deshacen a su gusto, borran lo que no les parece bien y todo queda solucionado de esa manera. Es lo que han hecho siempre en su Iglesia, arreglarlo todo de esa manera, transformando lo blanco en negro y haciendo que las cosas parezcan lo que no son. Ustedes salen siempre con la misma historia, la verdadera Iglesia de Cristo somos nosotros, la verdadera religión es la nuestra, solo nos salvamos nosotros.

Llevan con ese mensaje desde el concilio de Trento, y en nombre de ese Dios tan peculiar que tienen, han causado sufrimientos terribles a otras personas y pueblos que tenían (y tienen) sus propias religiones. Incluso hoy, se oponen al dialogo de igual a igual, con los representantes de otros credos. Es cierto que parecen a veces más propensos a escuchar, pero enseguida se ve que no es así. Aquí en este blog, por ejemplo, enseguida aparecen sus tics, borrando y descalificando a alguien por el solo hecho de ser budista.

Entonces me pregunto, ¿han avanzado algo desde la época de las cruzadas? Si, por supuesto que sí. Pero no lo suficiente. Tienen todavía mucho camino por delante hasta comprender que la Verdad es patrimonio de la Humanidad entera, o como decimos en el budismo, de todos los seres sintientes. Es de suponer que un día bajarán de ese pedestal y sabrán compartir con los demás, sin decir nunca mas eso de “nosotros somos los únicos, nosotros somos los verdaderos”. Porque además es mentira, no lo son.

Un saludo.
02/12/08 10:14 PM
  
Manuel
Miguel A. no creo haberle descalificado en ningún momento, en cualquier caso no he pretendido ofenderle. Comparto con usted la idea de que la Verdad es patrimonio de la Humanidad entera.
Sin embargo usted sigue el camino budista, probablemente porque le crea más verdadero que otros, a mi eso no me molesta ¿porqué le molesta a usted que yo crea en el camino católico?
Paz con todos
02/12/08 10:48 PM
  
Mons. Sebastián
Pero hombre, Miguel A., te ha salido un comentario muy fuerte y muy descalificador. No puedo estar de acuerdo. Nosotros no decimos ni que somos los mejores ni que somos los únicos, Unificas cosas que son muy diferentes. Trento no tiene nada que ver con las Cruzadas. La unidad y la universalidad de Cristo como Salvador no viene de Trento, viene desde el principio, de la iniciativa del mismo Dios. La cuestión está en ponerse en la perspectiva no de nuestras creencias sino de las realidades objetivas. Somos todos iguales, nadie tiene supremacía.
Sólo Dios, el único Dios, nos salva a todos, nos quiere salvar a todos, por amor, por generosidad, por gracia. A todos. Para salvarnos viene el Hijo de Dios a este mundo, como Salvador universal. Un Salvador no excluyente, sino acogedor, incluyente, salvador y consumador de todo lo bueno, de todo lo verdadero que la humanidad ha producido, porque Dios es el Creador de todo y el Centro de todo y de todos. Nosotros no decimos que somos los únicos ni los mejores, decimos que Cristo es el Centro, el Unico, el Universal. Lo reconocemos, porque vemos signos, datos, hechos que invitan a pensar así, a aceptarlo así, a poner en El la fe y la esperanza de nuestra vida. de nuestra salvación. A El se puede ir por muchos caminos, también desde el budismo, o desde el mas duro ateismo. El no destruye nada de lo que cada uno tiene y vive de bueno y verdadero, El es purificación de todo, consumador de todo, salvador de todo. Nosotros, los cristianos, no hacemos más que oscurecer su belleza con nuesgtros pecados. La razón de nuestra seguridad no somos nosotros, ni nadie de nuestra Iglesia, sino solo Jesucristo, como Hijo de Dios Salvador. No creo que visto así resulte ofensivo para nadie, ni exaltador de nadie. Jesus sí es patrimonio de todos, está abierto a todos, ofrecido a todos. Pero po lo que sea no todos lo conocen o no todos lo reconocen,. Muchos se quedan en discusiones eternas sobre asuntos secundarios, que si la Iglesia, que si la Inquisición, que si los curas o los frailes. Nadie nos invita a creer en eso, sino a creer en Jesucristo, en su testimonio, en su entrega y en su amor, en su capacidad recreadora de la humanidad para este mundo y para la vida eterna.
De lo demás no quiero hablar porque ya he dicho varias veces la insuficiencia de la teología protestante. Los católicos creemos en la biblia como palabra de Dios, pero esa palabra de Dios está escrita por hombres, como expresión de la fe de los Apóstoles, los que vivieron con Jesús. La Biblia, los evangelios, los escritos de los Apostoles, nacen en la tradición viva de la primera Iglesia, y hay que leerla y entenderla en comunión con esa misma Iglesia, asistida por el Espiritu del Señor para transmitir y conservar la fe apostolica, expresada en la Biblia. La Biblia expresa la fe de la Iglesia apostólica, y es la Iglesia la que custodia e interpreta con seguridad las enseñanzas de la biblia. Tradicion y Biblia no se pueden contraponer, viven hermanadas. Tradición y Escritura forman la via completa de nuestro acceso a la revelación de Dios. Basta leer la "Dei Verbum" del Vaticano II. Y las reflexionews del reciente Sínodo sobre la Palabra de Dios y la Revelación de Dios. La verdadera Tradición como fuente de acceso a la revelación, junto con la Biblia, no tiene nada que ver con las pequeñas tradiciones de cada Iglesia.
Buenas noches amigos, Dios con vosotros.
02/12/08 11:08 PM
  
pepiño
Alberto M:

Tengo amigos cercanos que son protestantes y no pasa nada, pero si no los tuviera daría igual.

En tu caso ,piensa lo que quieras. Puedes pensar que tengo prejuicios al igual que piensas que la sola fide te va a salvar.

Lo cierto es que no es un tema de teología. No escucha. Lo tuyo es un problema de tergiversación, de no saber y no querer entender lo que te argumentan y sobre todo, de pretender quedar por encima, pase lo que pase.

Siento decirle que su modo de argumentar se mueve menos que los ojos de Espinete. Que pena . Sota, caballo y rey porque lo digo yo. Sola fide porque no puede ser de otro modo. Y el que no esté de acuerdo es un provocador.

La sola fide no es que esté en contra del Evangelio y la Biblia entera, es que choca frontalmente con la más mínima lógica natural del hombre. No es que no sea divino, es que ni siquiera pueder ser pagano. Es que estas argumentando contra la más pura evidencia.

Por cierto, Miguel A, venga no te mosquees, al final creo que has dicho una frase muy acertada que, aunque no venía a este tema, resume todo:

"usted puede creer en lo que guste, pero las creencias no salvan a nadie"
02/12/08 11:53 PM
  
Alberto M.
Pepiño,

Respondo a lo que comentas aunque sospecho que no sirve para nada hablar contigo.

Dices:
Lo cierto es que no es un tema de teología. No escucha. Lo tuyo es un problema de tergiversación, de no saber y no querer entender lo que te argumentan y sobre todo, de pretender quedar por encima, pase lo que pase.

¿Tergivesación? Por favor, indícame qué es lo que tergiverso. ¿No entender lo que argumentas? ¿De qué argumentos me hablas? Pero si no has lanzado ni un argumento para defender nada acerca del post en cuestión. Te has dedicado ha lanzar absurdas afirmaciones que no merece la pena volver a repetir. Tampoco pretendo quedar por encima, pero otra cosa es que se rían de ti. Te repito, si quieres argumentar, házlo, y deja de decir tópicos acerca del sola fe que no siquiera entiendes.

Dices:
Siento decirle que su modo de argumentar se mueve menos que los ojos de Espinete. Que pena . Sota, caballo y rey porque lo digo yo. Sola fide porque no puede ser de otro modo. Y el que no esté de acuerdo es un provocador.

En este blog la mayoría son católicos, tienen otro concepto de la justificación y no les he dicho que sean unos provocadores. ¿Por qué? Razonan y exponen su teología. Perfecto. Podremos debatir acerca de ello sin que se piense que se quiera quedar por encima ¿no? Por cierto, yo lo que expongo no es invención mía. He aportado en todo momento pasajes de la Escritura y podría también citar obras de S. Agustín, etc., que a ti te daría igual.

Dices:

La sola fide no es que esté en contra del Evangelio y la Biblia entera, es que choca frontalmente con la más mínima lógica natural del hombre. No es que no sea divino, es que ni siquiera pueder ser pagano. Es que estas argumentando contra la más pura evidencia.

Como veo que a ti no te vale ponerte pasajes de la Biblia, ya que ni siquiera se si la consideras inspirada por Dios o son meramente palabras de hombres falibles (como comentas en post anterior acerca de Pablo), te digo pongo las palabras del papa, que son las que han originado el debate:

"La palabra `sola fide´ de Lutero es verdadera si no se opone a la caridad, al amor"

"En la reflexión que estamos haciendo bajo la guía de San Pablo, recordamos hoy su doctrina sobre la justificación, que está en el centro de su enseñanza. Él, que había sido un ferviente cumplidor de la Ley mosaica, al encontrarse con el Resucitado en el camino de Damasco comprendió que todo aquello que había considerado una ganancia era, ante Dios, una pérdida. En efecto, la justificación en Cristo es una acción gratuita de Dios, sin merecimiento humano.

La Ley en sí misma es buena, proviene de Dios, pero no tiene el poder de dar la vida y se convierte en un obstáculo para quienes la consideran necesaria con vistas a la justificación, haciendo así inútil la única vía para alcanzar la salvación, a saber: la fe en Aquel que, clavado en la cruz, ha dado una vida nueva por medio del Espíritu Santo (cf. Ga 3,13-14). La Ley, dice San Pablo, ha culminado en Cristo y tiene su máxima expresión en el mandamiento del amor. Así, pues, uno solo es el Salvador del mundo, que relativiza todo lo demás, incluida la Ley. "

¿Te enteras ahora Pepiño que no lo digo yo? ¿Qué no soy yo con mi rollito? Que el papa -te guste o no- habla sino igual, sí muy parecido. ¿Cómo encajamos ahora tu afirmación de que "el sola fide está en contra del evangelio" y que es una afirmación pagana"? ¡En vaya lío te has metido ahora amigo! ¡Así que también el papa argumenta en contra de la más pura evidencia, eh!

Ay Pepiño, si leyeras un poquito antes en vez de lanzarte a morder.
03/12/08 8:15 AM
  
Miguel A
Vamos a ver, ustedes no hablan todos del mismo modo, y lo que escribo no siempre va para los que lo contestan. Con Monseñor se puede entender uno, pero hay otras personas que no hablan como él y dicen cosas que, llegado un momento, no se pueden pasar por alto, porque si se pasan por alto, entonces es mejor dejar de opinar. Yo he leído cosas dirigidas a mi, del estilo de “Ojalá entre (en la Iglesia) antes de pasar a la otra vida. De lo contrario, su condenación es segura”. O como se me ha dicho mas recientemente, “El budismo es como un coche que viaja rápidamente, pero en dirección contraria. Las creencias sirven para ir en la dirección correcta. Dicho con respeto, creo que la dirección correcta es la fe católica”, Comprenderán que, cosas así exigen contestaciones claras.

Quiero que les quede clara una cosa, yo no soy anticatólico ni vengo aquí a decirles que el budismo es mejor. Yo no creo que el budismo sea mejor que el catolicismo en absoluto, esto lo he dejado claro desde el principio, pero naturalmente no esperen que crea tampoco que el catolicismo es mejor, porque no lo es en absoluto. No se olviden que yo conozco el catolicismo por dentro, fui católico practicante, en eso les llevo una ventaja, porque ustedes no conocen el budismo desde dentro. El budismo tiene doctrinas en plural, no una sola doctrina, lo he dicho antes. Y el budismo zen (el que yo sigo) es una trasmisión especial al margen de la doctrina. El budismo zen apunta directamente al centro de, lo que se ha traducido como mente. Pero no es mente, es espíritu. Y en eso, tiene una similitud con ciertas prácticas místicas católicas, como La Nube del No Saber, o las Moradas de Santa Teresa, libro que he estado leyendo desde la óptica de la experiencia Zen.

Ustedes creen seguramente que yo me salí del catolicismo por algún tipo de experiencia negativa, pero no es el caso. No tengo nada en contra de la IC y, viviendo en un país de raíces católicas, sigo con interés todo lo que sucede dentro de ella. Se que hay muchas voces dentro de la Iglesia, no todas dicen lo mismo. Por ejemplo, Monseñor dice “A El se puede ir por muchos caminos, también desde el budismo, o desde el mas duro ateismo”, lo cual es de una enorme apertura si se compara con otras cosas que se me han dicho aquí. Palabras como esas que ha dicho Monseñor, solo pueden venir de una experiencia interior profunda, y considero que es a nivel de experiencia como católicos y budistas pueden entenderse. Porque el Zen es pura experiencia, no hay otra cosa. Los verdaderos Maestros Zen solo señalan el camino, no dan ninguna clase de adoctrinamiento. ¿El camino hacia donde? Se preguntarán algunos. No lo es, pero vienen a mi las palabras esas que tanto repiten los católicos “yo soy el camino, la verdad y la vida”. No creo que haya dos caminos.

Un saludo fraternal a todos.
03/12/08 9:06 AM
  
ignacio
Caro Alberto:
Es una lástima que no podamos seguir nuestro diálogo. Por mi parte yo te seguiría comentando. Solo quiero terminar contándote un hecho supuesto. Yo no tengo otro título académico que el de licenciado en Física. Hace 10 años que como jubilado estoy me dedicando al estudio de las Escrituras. Seis años atrás me pidieron un comentario periodístico sobre los evangelios, porque el comentarista había fallecido. En el diario local aparecieron mis artículos, que llegaron a un SITE, el cual me pidió colaboración y pasé de un comentario periodístico a un comentario exegético: Mostrar el verdadero sentido de las palabras de los evangelios con la mentalidad y las circunstancias históricas que las determinaban, para saber como fueron interpretadas y como deben ser leídas hoy. Comienzo siempre por una traducción directa del griego, a la que acompaña el latín de la Vulgata Clementina y el de la Nova Vulgata si hay discrepancias. Y luego, palabra por palabra, explico lo que, modernamente, a través de 4 diccionarios y dos léxicos bíblicos, escojo como la traducción más conveniente para explicar el significado actual de palabras escritas hace 2000 años. Cada comentario me lleva de 30 a 40 horas semanales y ha palabras en que me detengo hasta media hora en la investigación. En fin, como Paulo, hablo como insensato (2 Cor 11, 21). Soy un rebelde, en el sentido de no tener maestros ni escuela, y ya que, exceptuadas menos de 20 ocasiones, la Iglesia no ha determinado el sentido de los textos, soy un free lancer en mis comentarios, que como el Sr Obispo Fernando Sebastián parecen estar correctos: ‘En general muy de acuerdo con lo que dice Ignacio’ . Y por eso han merecido siempre el Nihil Obstat de la jerarquía.
Una última pregunta: imagine que estoy un día oyendo en un culto dominical tu interpretación sobre la presencia de Cristo en la fracción del pan. Y me levanto y digo: No se pueden tomar las palabras ESTO ES MI CUERPO, ESTA ES MISAGRE en sentido metafórico o simbólico, mas real, como es la consubstanciación de Lucero, o mejor, como es la transubstanciación de los católicas. Y en el diálogo, a continuación explicase: comer e beber el cuerpo y la sangre de un sujeto (Jn 6,53) es como decir hoy en día: voy a comer tu hígado. O sea, siempre de un enemigo en el sentido de destruirlo. Y no obstante, esa comida es fundamental pues Jesús les dijo: "Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros”. E si aún pudiese decir que el ‘fagete’ [simples comer] del versículo 53 es substituido por Trogö [masticar] en el versículo siguiente, para no tener dudas, que haría Ud? Me expulsaría de su congregación? O diría que es una simples opinión dentro de la tradición de su iglesia?
Termino, caro amigo, diciendo una cosa que me parece cierta: La VERDAD tiene el derecho de ser proclamada y conocida siempre. Pero a la OPINION solo le concedemos el derecho a ser respetada en los que la tienen. Por eso le he escrito estas líneas, que no dicen todo lo que quisiera, aunque lo más esencial hic et nunc.
Affmente seu s s en Cristo Jesús. Ignacio
03/12/08 10:15 AM
  
Mark
Muchas veces sucede lo mismo. Hablamos de lo mismo con palabras diferentes. Las obras no nos justifican ante Dios, pero la consecuencia natural de una fe profunda es el amor. Creo que en eso coincidimos con los protestantes. La fe nos justifica, pero no hay fe sin amor. Veanse la declaración entre los católicos y protestantes.
03/12/08 11:01 AM
  
Alberto M.
Estimado Ignacio,

Siempre es un placer poder dialogar contigo.

Solamente aclararte que yo tampoco tengo otro título académico que el de licenciado en informática, así que ya ves que no tengo estudios en seminarios teológicos ni nada parecido, y soy un autodidacta.

Es loable tu actitud de estudio de las Escrituras, analizando la mentalidad y circunstancias históricas de los evangelios. Coincido contigo en que también resulta especialmente útil el uso diccionarios y comentarios bíblicos. A este respecto decirte que Sola Scriptura no significa que no debamos emplear nada más que la Biblia, ni que debamos aprender la doctrina únicamente de manera directa de la Biblia. Ni siquiera significa que no tengamos otra autoridad en nuestra vida cristiana aparte de la Biblia. Te lo digo porque he escuchado muchas cosas parecidas a estas.

Supongo que estarás de acuerdo que la tradición protestante de estudiar la Biblia y los distintos métodos de interpretación (histórico-crítico, gramático-histórico, etc.) ha allanado mucho el camino, beneficiándose de ello también los teólogos católicos ¿no crees?

En las Iglesias evangélicas no se echa a nadie, aunque obviamente cada iglesia tiene sus estatutos y credo que hay que respetar (obvio). Sin embargo, en la Iglesia Católica sí se anatemizan a aquellos que no concuerden con ciertos cánones, como por ejemplo el 6 de Trento:

«Si alguien dice que en el santo sacramento de la Eucaristía, Cristo el unigénito Hijo de Dios, no ha de ser adorado con el culto de latría, también externamente manifestado, y que consecuentemente no ha de ser venerado en festividad solemne extraordinaria, ni ha de ser cargado solemnemente en procesión según los laudables y universales ritos y costumbres de la santa Iglesia, ni ha de ser exhibido públicamente ante el pueblo para que lo adoren, y que por lo tanto los adoradores son idólatras, sea anatema».

Respecto al tema de la eucaristía habría mucho que hablar, y pienso que nos salimos mucho del tema del post. Pero te diré que en el pasaje que citas de Juan 6, Cristo mismo da el sentido a las palabras de "Comer mi carne y beber mi sangre":

63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.
64 Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.

Jesús no les dice: "Pero hay algunos entre vosotros que no están dispuestos a comer mi carne y beber mi sangre", sino que que el problema era que no creían. Comer mi carne y beber mi sangre en este contexto de Juan 6 es sinónimo de creer en él.

Que el Señor te bendiga. Alberto.
03/12/08 12:32 PM
  
pepiño
Alberto M:

Tengo que admitir que eres un crack.

Vienes por aquí dando lecciones contradictorias, presumiendo de vastos conocimientos inconexos y citando de forma arbitraria hasta al cuñado de Caifás si fuera necesario. Estás en un trono tan alto que hasta te permites el lujo de decir que el Papa coincide contigo - ¡ya era hora ¿eh?!.

Sin embargo ahora nos confiesas que eres autodidacta.

Es el descojone - perdón por la expresión Monseñor -. Está muy bien ser autodidacta, pero no pretendas ser maestro de nada, que aquí hay gente que te da 40 repasos en horas de estudio majete.

Te imagino yendo al dentista tan feliz, abrir la boca, y oír de labios del profesional…”yo no he estudiado nada, pero soy autodidacta tranquilo”

¡Ay! Ese apetito desordenado de la propia excelencia…esa estima exagerada de los límites humanos personales…

Me da un poquito de penita, pero me lo paso bien.
03/12/08 4:06 PM
  
Alberto M.
Pepiño,

Todo te lo dices tú mismo. Yo no pretendo ser maestro de nada, y seguro que hay gente que me da 40 repasos, sino más. Me tranquiliza que, al menos, tú no seas uno de ellos.

Me alegra que disfrutes. Ánimo que así vas bien.
03/12/08 5:02 PM
  
Luis Fernando
Yo también creo que el punto de partida hacia Dios puede darse desde otras religiones o desde el mismo ateísmo. Ejemplos hay de ello.

Lo que niego es que quien abandona el cristianismo vaya camino a Dios. Es exactamente al revés.

Aun así, hay caminos de ida y vuelta. Yo mismo fui católico, dejé de serlo, estuve en la Nueva Era y el esoterismo y luego regresé al cristianismo, primero como protestante evangélico y finalmente, tras un breve paso por la espiritualidad ortodoxa, de vuelta a la Iglesia en donde nací a la fe. Y eso ha sido así por la benevolencia y misericordia de Dios conmigo. Mas si yo hubiera rechazado dicha misericordia, si hoy siguiera siendo un seguidor de gurús varios o echador de cartas, e incluso si no hubiera obedecido a Aquél que me pedía que abandonara el libre examen y el solafideísmo, pues mi salvación estaría en grave peligro. No por falta de voluntad de Dios para salvarme, sino por necedad mía.

Es Dios, no nosotros, el que ha marcado el camino hacia la salvación. Y ese camino no es otro que el propio Salvador, Jesucristo. Fuera de Él nadie puede salvarse.
03/12/08 8:59 PM
  
Miguel A
Así que estabas en la Nueva Era, y te volviste al corralito. Y como tú lo hiciste, piensas que es lo que nos corresponde hacer a todos los que nos marchamos de la IC. Y además vienes a corregir a Monseñor, poniendo el acento donde toca, que según tú es que los budistas se pueden salvar, pero solo si no han sido católicos previamente, porque si lo han sido, entonces se condenan sin remisión. Desde luego se nota tu trayectoria de reconvertido, porque rezumas dogmatismo. Pareces de esos que quieren convencerse a sí mismos, a base de convencer a otros.

En primer lugar, deberías respetar al creador de este blog, Monseñor Sebastián, que tiene mucha mas categoría que tu para dar enseñanzas, y no venir a corregirle. Pareces (solo digo que pareces, ¿eh?) un monaguillo que quiere saber mas que el cura. Un poco de modestia y humildad te harán mucho bien, Luis F, que yo no dudo que tu tienes un camino andado, pero los demás llevamos el nuestro, y no digamos el que lleva Monseñor. Coge y lee lo último que me escribió y no me vengas de sabiondo, que no necesitamos de tus correcciones.

Y no tengo nada mas que decirte, porque he estado en el blog ese que tienes en Religion Digital, y he visto que corriges hasta al Papa. Con eso ya nos lo has dicho todo. Ale, cuídate.
03/12/08 10:56 PM
  
Luis Fernando
¿Que yo he corregido a Monseñor Sebastián? ¿dónde? Si ni tan siquiera me he dirigido a él en particular.

Me limito a plantear la excepción de la "ignorancia invencible" como posibilidad de que se salven los que no son cristianos en comunión plena con Cristo y su Iglesia. En alguien que ha abandonado la fe cristiana, esa ignorancia es, como poco, muy improbable. En quien además le es presentado el evangelio con claridad, como es tu caso, esa salvación es literalmente imposible a menos que medie una conversión.

Por otra parte, te equivocas en una cosa. No es que como yo he vuelto los demás tengan que volver. Más bien es que de la misma manera que Dios me rescató de mi caída del cristianismo, lo quiere y lo puede hacer con todos los que han pasado por ese proceso. Incluido tú. El "mérito" no es mío. Es de Dios. A Él sea la gloria.

Sí, soy dogmático en materias de fe. El dogma de fe es verdad y la verdad nos hace libres.

Por cierto, sólo faltaría que siendo el director de este portal no pudiera venir aquí a dar mi opinión sobre los temas que se traten. No vas a ser tú quien me diga si puedo o no puedo participar ni qué tengo o no tengo que decir. En todo caso sería al revés, aunque no va a ser así porque no pienso inmiscuirme en la moderación de este blog.

Pero además, incluso si tuviera que disentir de algo con don Fernando, ¿cuál es el problema? Es obvio que él sabe mucho más que yo, pero no existen ninguna norma canónica que me impida contrastar opiniones con él acerca de los temas que plantea. No es el caso.
03/12/08 11:15 PM
  
ignacio
Un comentario sobre el último Post de Alberto: No es una contestación ni una respuesta sino una aclración. No traté del tema de la Eucaristía sino sobre si las iglesias protestantes con su sola fides [sola FIDE de Lutero] admiten la excomunión [anathema] cuando entre los miembros de su congregación ha una opinión contraría. a la fe común o las costumbres morales de la misma. No podemos olvidar que anatema era la ofrenda a los dioses por una victoria o un presente de los mismos (ver Hechos 23,14) y que en el cristianismo pasó a ser símbolo de condenación y separación de la Ekklesia. S Paulo la usa 5 veces (Rom 9,3; 1Cor 12,3 y 16, 22; Gal 1,8 e 1,9) y no sale más en todo el NT. Aparte del primer sentido, el segundo significa, segundo el diccionario bíblico, una persona o cosa destinada a la destrucción./ uma maldición/ un hombre separado de Cristo e de su salvación., que implica una penalidad indisoluble. Ese es el antema de la IC, fundado en la palabra de Cristo sobre el pecador que no quiere se arrepentir: Si no oye a la Ekklesia considéralo como pagano y publicano [fuera de la misma] (Mt 18, 17). No me meto en la excomunión de Lucero contra el Papa, solo quiero aclarar conceptos para los católicos que no saben de estas cosas y son , como dice Paulo, débiles en la fe (Rom 14, 1).
OTROSÍ tengo que dar una explicación [no lo tomes como respuesta, caro Alberto] para eses mismos cristianos: comer el cuerpo y beber la sangre podían ser entendidos en sentido REAL, mas MATERIAL: comer carne y sangre como quien come las de un animal; pero Jesús admite la comida REAL, de su cuerpo y la bebida REAL de su sangre, solo que no MATERIAL sino de forma que produzca los mismos efectos que una comida y bebida, transformando en VIDA el alimento corporal externoSin comida no existe vida, Sin Eucaristía tampoco:’ Aquel que de MI se alimenta vivirá por mi ‘(Jn 6, 57). Y esa VIDA es la del propio CRISTO. Esta es la explicación, de entender sus palabras como ESPIRITU Y VIDA, que Lucero también admite cuando en su lucha contra los que él llama de ‘sacramentarios’ o ‘fanáticos sacramentalistas’, escribe unas palabras dignas de un buen católico: En la Navidad solo se vio la naturaleza humana; pero estaba presente la divinidad, de modo que Dios se hizo corporalmente CARNE. También está en la sagrada cena, REAL y CORPORALMENTE presente en los elementos del pan y del vino. Por eso adoramos el Sacramento de la Eucaristía como adoraríamos, caso tuviésemos estado presente al niño de Belén y así lo hicieron los magos [prosëkynesan =homenaje debido al gran rey persa, que luego se extendió para el culto a Dios y a Cristo].
Repito: no es una RESPUESTA, solo una aclaración. No responderé, pues termina mi oficio de declarar la verdad. A todos CHARIS kai EIRENE en Christo [Amor y paz en Cristo] . Ignacio.

04/12/08 11:38 AM
  
ignacio
perdón el texto está repetido. Favor borrar uno de ellos.
04/12/08 12:08 PM
  
Luis Fernando
Esto es salirse de la temática del post, pero el asunto de la Eucaristía y la presencia real del cuerpo y la sangre de Cristo en la misma, lo tuvieron siempre CLARÍSIMO los cristianos. Por ejemplo, a la objeción de Alberto M responde San Juan Crisóstomo, que es uno de los grandes padres de la Iglesia:

Homilías sobre San Juan
Homilía 47,2 (MG 59,261.267.268)
.. Muchos, pues, de los discípulos, que lo oyeron, dijeron: Duro es este lenguaje (Jn 6,60). ¿Qué quiere decir: Es duro? Aspero, difícil, trabajoso. Y, por cierto, nada de esto dijo, porque no hablaba del modo de vida, sino de la doctrina, queriendo dirigir repetidamente su fe hacia Él. ¿Que es, pues, duro este lenguaje? ¿Porque promete la vida y la resurrección? ¿Porque decía que Él bajó del cielo? ¿Porque nadie puede salvarse, si no come su sangre? ¿Esto, pregunto, es duro? ¿Quién dirá esto? ¿Luego qué puede significar: Es duro? Es difícil de entenderse, supera la flaqueza de aquéllos, es terrorífico. Pues pensaban que decía cosas muy por encima de su dignidad y de sus posibilidades. Por eso decían: ¿Quién puede oírle?; quizá como excusa propia, pues estaban ya para separarse de él…..

…. Con esto nos dio otra solución, al decir: El Espíritu es el que vivifica; las carne de nada aprovecha; esto es: conviene oír espiritualmente lo que de dice acerca de Mí, porque quien oyó carnalmente, nada gana, nada aprovecha….
… ¿Pues qúe? ¿Su carne no es carne? Sí lo es, por cierto. Entonces, ¿cómo dijo: La carne no aprovecha para nada? No lo dice por su carne, ni mucho menos, sino por los que entendieron carnalmente lo dicho. ¿Pero qué es entenderlo carnalmente? Simplemente ver lo propuesto y no pensar más. Esto es “carnalmente". Pero no conviene juzgar así lo que se ve, sino hay que ver todos los misterios con los ojos interiores. Esto es, “espiritualmente". ¿Acaso el que no come su carne y bebe su sangre tiene en sí mismo vida) ¿Pues cómo no es de ningún provecho la carne, siendo así que no podemos vivir sin ella? Ves que lo de la carne no aprovecha nada no lo dijo de su propia carne, sino del modo carnal de oír.

En cualquier caso, basta leer la descripción de un culto cristiano del siglo II para comprobar que eso es una misa católica u ortodoxa y no un servicio protestante:

Apología I de San Justino mártir

Terminadas las oraciones, nos damos mutuamente el ósculo de paz. Luego, al que preside a los hermanos, se le ofrece pan y un vaso de agua y vino, y tomándolos él tributa alabanzas y gloria al Padre del universo por el nombre de su Hijo y por el Espíritu Santo, y pronuncia una larga acción de gracias, por habernos concedido esos dones que de Él nos vienen. Y cuando el presidente ha terminado las oraciones y la acción de gracias, todo el pueblo presente aclama diciendo: Amén. “Amén”, en hebreo, quiere decir “así sea.”

Y una vez que el presidente ha dado gracias y aclamado todo el pueblo, los que entre nosotros se llaman “ministros” o diáconos, dan a cada uno de los asistentes parte del pan y del vino y del agua sobre que se dijo la acción de gracias y lo llevan a los ausentes.

Y este alimento se llama entre nosotros “Eucaristía”, de la que a nadie le es lícito participar, sino al que cree verdaderamente nuestras enseñanzas y se ha lavado en el baño que da la remisión de los pecados y la regeneración, y vive conforme a lo que Cristo nos enseñó.

Porque no tomamos estas cosas como pan común ni bebida ordinaria, sino que, a la manera que Jesucristo, nuestro Salvador, hecho carne por virtud del Verbo de Dios, tuvo carne y sangre por nuestra salvación; así se nos ha enseñado que por virtud de la oración al Verbo que Dios procede, el alimento sobre que fue dicha la acción de gracias –alimento del que, por transformación, se nutren nuestra sangre y nuestras carnes- es la carne y la sangre de Aquel mismo Jesús encarnado.
Y es así que los Apóstoles en los Recuerdos, por ellos escritos, que se llaman Evangelios, nos transmitieron que así les fue a ellos mandado, cuando Jesús, tomando el pan y dando gracias, dijo: Haced esto en memoria mía, éste es mi cuerpo. E igualmente, tomando el cáliz y dando gracias, dijo: Esta es mi sangre, y que sólo a ellos les dio parte.

El día que se llama del sol se celebra una reunión de todos los que moran en las ciudades o en los campos, y allí se leen, en cuanto el tiempo lo permite, los Recuerdos de los Apóstoles o los escritos de los profetas. Luego, cuando el lector termina, el presidente, de palabra, hace una exhortación e invitación a que imitemos estos bellos ejemplos.

Seguidamente, nos levantamos todos a una y elevamos nuestras preces, y éstas terminadas, como ya dijimos, se ofrece pan y vino y agua, y el presidente, según sus fuerzas, hace igualmente subir a Dios sus preces y acciones de gracias y todo el pueblo exclama diciendo “amén”. Ahora viene la distribución y participación, que se hace a cada uno, de los alimentos consagrados por la acción de gracias y su envío por medio de los diáconos a los ausentes.


Pues eso.... poco más queda añadir.
04/12/08 12:49 PM
  
Luis Fernando
Por cierto, eso de que de las iglesias evangélicas no se echa a nadie no es cierto. Yo conozco casos de excomuniones por adulterio.
04/12/08 12:53 PM
  
Alberto M.
Bueno, Luis Fernando me refería que no echa a nadie por discrepar de ciertas cosas siempre que se respeten los estutos de fe de la misma.

En este sentido, en temas que para nosotros no son esenciales, se permite discrepar. Evidentemente lo que tú dices del adulterio sería ser laxo con el pecado ¿no?
04/12/08 1:04 PM
  
Miguel A
Luis F, recuerdo que dijo usted: “si hoy siguiera siendo un seguidor de gurús varios o echador de cartas…”, lo cual me ha hecho pensar un poco sobre su trayectoria anterior. ¿En qué anduvo metido? ¿Estuvo con echadores de cartas? Pero eso no me suena a Nueva Era, me suena a adivinanzas y cosas así. ¿O se refiere al Tarot? Debe ser eso, usted anduvo echando cartas del Tarot a otros, ¿no es así? Y en cuanto a gurús varios, ¿Qué clase de gurus tuvo usted?. Un guru es la palabra usada en la tradición del Yoga para referirse al maestro, pero usted lo usa de un modo despectivo, con evidente falta de respeto.

Yo no me meto en las cosas de los demás, por principio, querido amigo, pero si usted se mete en mis negocios, es que me da permiso para meterme en los suyos. Si usted me sale con que “Me limito a plantear la excepción de la "ignorancia invencible" como posibilidad de que se salven los que no son cristianos en comunión plena con Cristo y su Iglesia”, para referirse a mi, entonces es claro que yo puedo referirme a usted como a un recalcitrante dogmático. Y no es necesario que se lo diga, usted mismo lo admite: “Sí, soy dogmático en materias de fe. El dogma de fe es verdad y la verdad nos hace libres.”

La verdad nos hace libres, es algo que yo conozco desde dentro, pero yo no creo que ningún dogmático pueda ser libre y experimentar la verdad. La Verdad nada tiene que ver con los dogmas, y resulta curioso que ustedes, la rama ultraconservadora de la IC se dediquen solo a cultivar creencias en tales cosas. Las creencias son solo conceptos, y la verdad está más allá de los conceptos. El mismo Dios es solo un concepto en su mente, si no lo deja de lado, jamás conocerá la verdad. Y por supuesto, de sus escritos se desprende que usted no la conoce en absoluto, solo tiene conceptos, ideas, cosas a las que no tiene sentido aferrarse si uno desea verdaderamente conocer la verdad, y ser libre.

En sus escritos usted parece rezumar miedo, Luis Fernando, miedo a que Dios no le salve. Usted declara que nosotros los ex católicos no podemos salvarnos si no volvemos a la IC como hizo usted, y con eso se justifica a sí mismo. Pero usted no está en condiciones de ponerse de ejemplo para los demas, porque de todo ese periplo por los echadores de cartas y demás gurús solo trae malas experiencias. Y ahora regresa a los barrotes del dogma, como si eso fuese a salvarle de algo. No puede salvarle de nada, porque el que quiere ser salvado es justamente el que se condena (medite en esto, seguro que me da la razón)

El budismo no es que no tenga doctrinas, las tiene, pero el budismo zen no se queda en ella, sino que las trasciende. No hay dogma que se le resista, no hay concepto que no deba ser deshechado. "Si ves a Buda, matalo", dijo un maestro. Si ves a Cristo mátalo, diría hoy. Porque ni verdadero Buda ni el verdadero Cristo no pueden ser matados. Y si queda una sola sombra del concepto de Dios, entonces Dios está tan lejos como las estrellas.

No sea tan conservador, porque su Dios no aprecia a los conservadores, me parece. El quiere que arriesgue, que comprometa su dinero, no que lo ahorre. Bueno, favor con favor se paga. Usted me aconseja a mi, yo le aconsejo a usted. Cuidese.
04/12/08 1:09 PM
  
Pedro
Miguel A,. eres un monstruo desechando (deshechando escribes tú) conceptos. No hay concepto que se te resista. Los destrozas todos.
04/12/08 2:19 PM
  
converso
Ante todo, me quito el sobrero ante el nivel de algunos intervinientes en este hilo. ¡Qué maravilla! Especialmente Mons. Sebastián e Ignacio.

También he aprendido mucho de doctrina protestante. Tengo que decir, después de leer todo el hilo (vaya tela!), que me da la sensación de que tras el protestantismo hay una cierta soberbia (y ese hablar siempre de "Roma" con esa condescendencia...), pero que al final, respecto al Sola Fide, se trata de un matiz: me salvo por la fe y por las obras (I. Católica), o me salvo solo por la fe, lo que pasa es que la fe correcta necesariamente implica un obrar correcto (Protestantes). Si esto es así, me parece como hablar del sexo de los ángeles. ¿De verdad es ese el motivo del cisma? Es ridículo.

Personalmente, me gusta lo que afirmaba Jean Guitton en su libro "Mi testamento filosófico". Vale la pena leerlo. Entre otros temas, describe por qué cree en Dios, por qué es Cristiano y por qué es Católico, y en este último punto afirma (cito de memoria) "Por humildad, porque me gusta obedecer". Creo que aquí está la clave. Yo con mi salvación no juego. ¿Me voy a creer el más listo para interpretar el Evangelio? ¿Me pongo del lado del fraile Lutero o me quedo con Pedro y su Iglesia? La respuesta es obvia: siempre con Pedro. Si Dios creó la Iglesia y la tutela, yo me quedo con la Iglesia. No veo un camino con mayores "probabilidades" de salvación, y perdón por el reduccionismo. No entiendo como los protestantes no ven esto. Allá ellos.

Y respecto al Sola Fide, se cita mucho los matices de las cartas de Pablo, etc. pero me he acordado de esta discusión al oir el Evangelio de hoy ..."No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica..." Obviamente, parece que hace referencia a que solo la fe "Señor, Señor..." no salva.

Una última palabra a nuestro amigo budista: yo también estuve ahí, y tengo que decirte que no hay nada comparable a ser consciente de tener a Dios FISICAMENTE presente en un Sagrario. Menudo regalo que nos hizo. Lo que dice Luis Fernando es cierto: si rechazas a Jesús como hijo de Dios, comprometes seriamente tu salvación porque al contrario de los monjes budistas encerrados en su templo, tú sí has conocido el Evangelio, y lo rechazas. A mi Dios me regaló una conversión que ni yo mismo me lo creo, y te recomiendo que le des una nueva oportunidad a Jesús. Creeme, generalmente los que estamos alejados suele ser por una cuestión de formación y desconocimiento. El hecho de que estés aquí ya es un regalo que Dios te hace (no creo que los aquí presentes frecuenten blogs budistas). No desaproveches la oportunidad.

Un saludo
04/12/08 3:20 PM
  
jaime
Comentario numero 100 de este tema. ¿Tiene premio? ;-)

Solo este dato refleja la importancia del tema y mas si tenemos en cuenta las aportaciones y comentarios de no catolicos pues, es mi opinion, la razon y el estudio de la Palabra son ricos pilares para la formacion.

Aprovechando este tiempo de Adviento, vivamos todos vigilantes, con ganas de convertirnos, esperanzados y alegres. Seamos humildes, escuchemos a Dios que nos habla tambien desde el silencio y optemos libremente. Su mano siempre esta tendida a todos. ¡Ojalá decidamos cogerla pronto!

Un saludo.
04/12/08 5:17 PM
  
Luis Fernando
Miguel A, con mucho gusto le podría contar los grupos de Nueva Era en los que estuve o con los que mantuve algún contacto. No, no me dediqué a echar el tarot a otros, pero en el mundillo de la Nueva Era en España de hace 20 años, estaba todo tan mezclado que tan pronto te encontrabas a un Sixto Paz Wells hablando de sus contactos con extraterrestres como a un "fortune teller" que usaba desde el tarot hasta la clásica lectura de la mano versión "gitana del Retiro madrileño". De hecho, si uno iba a la librería Bohindra de detrás de la Puerta del Sol, lo mismo compraba un mazo de cartas del Tarot que las obras completas de la Blavatsky, que velas de diversos colores y olores, que exposiciones de mandalas (es lo que dibujaban aquellos que me devolvieron al evangelio tras su propia conversión), que anuncios de cursos de yoga, tai chi, meditación trascendental, control mental método Silva, etc, etc.

Usted juzgue lo que le parezca de mí. Llámeme dogmático recalcitrante, haga de psicoanalista de tres al cuarto, etc, etc. Pero la verdad es que:

1- Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
(Hch 4,11-12)

Eso respecto a los que todavía no son cristianos y ya conocen el evangelio pero no lo han aceptado.

Respecto a los que lo conocieron y se apartaron del mismo:

2- Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.
(2 Ped 2,20-22)


Respecto a mi "miedo" a que el Señor no me salve, pues mire, ninguno, porque el Señor ya me ha salvado. Él ya lo ha hecho todo. En todo caso, miedo a que mi necedad me volviera a situar lejos de su salvación. Y además, ya nos lo dijo San Pablo:
Así pues, queridos míos, de la misma manera que habéis obedecido siempre, no sólo cuando estaba presente sino mucho más ahora que estoy ausente, trabajad con temor y temblor por vuestra salvación
(Fil, 2,12)


04/12/08 6:04 PM
  
Miguel A
Creo que llegados a este punto, debemos poner en claro algunos de los principios fundamentales del Zen, para que se vea que no solo no son contrarios a Cristo, sino que van en la misma dirección. Por ejemplo, el Evangelio de hoy dice lo siguiente:

«No todo el que me diga: "Señor, Señor", entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial.

Esto suele interpretarse diciéndose que la manera de entrar en el reino de los Cielos es cumplir los mandamientos, pero yo creo que la cosa no se queda ahí. ¿Y qué es decir Señor, Señor? Suena como una especie de mantra, una repetición del nombre de Dios, como sucede también en otras religiones, incluido el budismo, donde por ejemplo se repite Namu Amida Butsu, que no es otra cosa que Nombre del Buda Amida. Por tanto, repitiendo mantras no se entra en el Reino de los Cielos por pura necesidad.

¿Pero qué es cumplir la voluntad del Padre Celestial de Jesús? Esto puede entenderse desde el punto de vista del Zen. En primer lugar, Padre es tan solo un nombre. Tomar esto literalmente, es absurdo. Ha llevado a muchas representaciones de un Dios con barbas blancas, que nos mira severamente desde las nubes, pero aparte de una imagen simbólica, ahí no hay nada. Padre, en este caso, es una experiencia clara de la realidad que está mas allá de todo. Jesús tuvo esa experiencia, y vivía desde ella, por eso podía ser llamado Hijo de Dios. Eso es hacer la voluntad del Padre, vivir desde esa experiencia.

Esta es una interpretación que yo haga del evangelio desde la óptica del Zen, y como ven, no rebajo a Cristo. Viéndolo de esta manera, Jesús es un iluminado, un Buda, igual que Shakyamuni. Y los seguidores de Cristo, son seguidores de un iluminado, de modo que ellos mismos alcanzarán la iluminación algún día, si confían en las enseñanzas del Maestro. Yo mismo siento que sigo sus enseñanzas, cuando me siento a practicar el zazen, o recito los sutras.

De este modo, ambas religiones se unen sin romperse, y se hacen una. Pero hacerse una, no significa que se disuelvan la una en la otra, sino que por el contrario, ambas se reafirman en sus caracteres peculiares. Pero para esto, la experiencia de la Iluminación (o experiencia transformadora) es necesaria.

Todo esto se puede resumir diciendo que, antes de la Iluminación Buda es Buda y Cristo es Cristo. En el momento de la Iluminación Buda es Cristo y Cristo es Buda. Y después de la iluminación, Cristo es más Cristo, y Buda es más buda.

Espero que esto clarifique un poco las cosas.
04/12/08 6:48 PM
  
converso
Miguel A,

Perdóname, pero tienes un "cacao mental" muy importante respecto a lo que es la religión católica.

Buda es Buda.

Jesús es Dios.

¿No ves la diferencia?
04/12/08 7:00 PM
  
Conchi
Yo siento que el moderador me haya llamado la atención.Creo que nunca he dañado a M.A. pero leyendo estos últimos comentarios,veo que la gente está un poco cansada de tanto budismo. ¿Se trata este blog,de Monseñor de esta "filosofía", o del tema de los cristianos "en activo",que nos interesa la VERDAD?; no está Europa ni España para bromas en estos momentos. El relativismo y el ateísmo activo es lo que se lleva. Yo amo mi Iglesia,la de Cristo; El es quién guía la barca y nosotros pobres navegantes que queremos confiar en el Señor,SU CAPITAN. Las disputas entre cristianos son malas, pues..."a río revuelto ganancia de pescadores",dice el refrán. Como dice el Padre Sebastián (Monseñor): Dios con todos.
04/12/08 7:20 PM
  
Miguel A
No se preocupen, vine con las manos vacías y me iré con las manos vacías. Nada me retiene, solo espero que se me diga de un modo formal que me vaya, y me iré. Pero si me quedo, es para hablar de budismo, naturalmente. Y viviendo en un país católico, mi budismo tiene forzosamente que relacionarse con Cristo. Pero no se confundan, yo soy enteramente budista. Es solo que el budismo puede y debe actuar como fermento de esta sociedad, en otro tiempo católica, y hoy a la deriva. Ustedes son católicos a la antigua usanza, por eso se escandalizan de mis palabras, pero se asombrarían de cuantas personas oyen este tipo de mensaje con esperanza. Son personas que buscan a Dios, pero no lo encuentran dentro de su Iglesia. ¿Es que lo han perdido acaso? No pueden perderlo, porque está en todas partes. También en la Iglesia, por supuesto.

Muchas veces les he dicho que es cuestión de nombres, pero no me creen. ¿Cómo esperan reconocer a Cristo cuando regrese? ¿Esperan acaso que lleve ese nombre en su DNI? Como ustedes se aferran a los nombres, cuando vuelva no sabrán que es El. En cambio, mucha gente perdída, sin religión, ni dogmas, ni creencias, ateos recalcitrantes, budistas conversos y gentes de los mas extraños pelajes, es posible que se den cuenta de que es El, porque no se aferran a las formas. Tienen ese camino andado, que ustedes aún no han emprendido, porque se aferran por miedo a sus propias limitaciones. Es necesario cambiar, amigos, ese es mi único mensaje, si es que es posible darle nombre de mensaje a estas cosas que escribo.

Pero no se alarmen, que no intento convencerles de nada. No quiero que se hagan budistas, ¿para que? Dentro del budismo no hay nada que ustedes no tengan, de modo que resulta completamente inútil cambiar de creencia. La creencia es tan solo el dedo que señala la luna, y en cuanto se ve la luna, el dedo no se mira. Pero el dedo está muy bien, no es necesario cortarlo, quiero que sepan que el dedo de ustedes es muy interesante. A mi me encanta. Me encantan las misas en latín de mi infancia, cuando todas las voces resonaban a una en la iglesia, cuando los sacerdotes vestían con solemnidad, y las mujeres recitaban el rosario por las tardes.

Cuando era niño, mi madre solía llevarme a la iglesia del pueblo, y el olor a cera aún lo tengo grabado en mi mente. Las mujeres llevaban un velo en la cabeza, y se sentaban a la derecha del templo, separadas de los hombres, que estaban en la parte del Evangelio. Todas esas ceremonias tenían fuerza. La misma fuerza que tienen los sutras cuando se recitan desde el hara, el bajo vientre, en los templos budistas, al ritmo del mokugyo, (un tambor de madera), y el sonido de la campana resuena por encima. Todas las religiones predican la Verdad, amigos, y es bello reconocerla en todas ellas.

Un saludo a todos, y echenme cuando gusten.

(N. de M. A otros comentaristas también le hemos eliminado la referencia a su blog. MiguelA insiste. No le echamos, pero sí insistimos. Respetuoso saludo y nuevas interrupciones moderadas)
04/12/08 10:24 PM
  
Manuel
Nuestra sociedad actual ha asumido el ecumenismo como lo correcto, buscar lo que nos une con todas las religiones, con todas las personas.
Todo esto tiene partes muy positivas, pero, en mi opinión, a veces también quita fuerza a la singularidad de la fe católica.
La Verdad existe o no existe y en el caso de que exista no puede ser todo y nada, no puede ser todas las religiones y al mismo tiempo ninguna.
Últimamente las filosofías orientales se han introducido con fuerza en España, no vienen acompañadas de un aparato oficial y por eso se las ve como más libres. En sus paises de origen si tienen estructura oficial, jerarquias, etc...
Creo que todo hombre puede acercarse a Dios, tiene espiritualidad y necesita dar satisfacción a esa necesidad vital. Pero ¿todo hombre se puede salvar sólamente con el deseo de acercarse a Dios? ¿bastan las buenas obras para salvarse?
En mi opinión la fe es fundamental, no basta con ser "buena persona", muchas veces se ve una sociedad que se enriquece, avanza, prospera, pero va perdiendo la fe, la ilusión, la fuerza para superar las adversidades. Ha ido en la dirección incorrecta y necesita corregirse.
Tenemos que aprender mucho de todos, y especialmente de aquellos más cercanos a nuestra fe (ortodoxos, protestantes), también la espiritualidad oriental, la islámica y la judía tienen aspectos muy válidos (en mi opinión), pero nada de esto oculta que el camino correcto, la conversión del corazón, (para mi) es la fe católica. Paz con todos
04/12/08 11:01 PM
  
ignacio


Caro Luis Fernando: Esta es mi última colaboración que no es mía totalmente mas de la ciencia moderna que investiga la fe en la Eucaristía, por medio de un hecho sin explicación,
EL MILAGRO EUCARÍSTICO DE LANZIANO
En el siglo VIII, un monje de la Orden Basiliana, mientras celebraba la Santa Misa en la Iglesia de los Santos Legonziano y Domiziano en Lanziano (Italia), dudando de la consagración de la hostia (o de la transubstanciación), asistió con gran asombro junto a los feligreses presentes, a la trasformación de la hostia en carne y del vino en sangre. Después de varias investigaciones, este Milagro Eucarístico se conserva hoy en la Iglesia de San Francisco, en un precioso relicario de plata. Los pequeňos fragmentos extraídos del tejido momificado han sido sometidos a estudios histológicos según métodos clásicos de investigación: coloraciones sobre secciones miotómicas y sucesivo examen en el microscopio electrónico. El tejido aparece compuesto de fibrocélulas orientadas en sentido longitudinal, oblicuo y trasversal, que lleva al reconocimiento de tejido muscular estriado. Las fibras aparecen organizadas en uniones sincítícas, o sea a través de bifurcaciones y recíprocas uniones en los extremos. La carne pertenece al miocardio, esta y la sangre pertenecen a la especie humana, el grupo sanguíneo identificado tanto en ambos tejidos es de tipo AB, el examen electroforético de las proteínas de la sangre se acerca al examen en un suero fresco. El diagnóstico histológico de miocardio hace que sea poco aceptable la hipótesis de un "falso". De hecho sólo una mano experta en disección anatómica hubiese podido obtener del corazón de un cadáver una rebanada uniforme y continua, considerando que las primeras disecciones anatómicas sobre el hombre fueron posteriores al 1300. Además, las perforaciones por clavos presentes en el contorno, llevan a deducir que el fragmento de corazón aparecido en el altar de la Iglesia de Lanziano estuviese en estado vivo y entonces tendiese -por “rigor mortis”- a retraerse concéntricamente, cuestión a la que se opusieron los monjes basilianos, clavando en una tablilla de madera la sección del corazón. En tal modo, el hecho de retraerse centrífugamente ha lacerado el tejido en su parte central, como ya se ha dicho. Un fragmento de miocardio y de coágulos hemáticos, dejados en el estado natural durante siglos y además expuestos a la acción de los agentes físicos atmosféricos, ambientales y parasitosos, llegaron a nosotros así inexplicablemente inalterados aún después de más de un milenio, para someterse a las investigaciones científicas de las que sólo hoy, después de siglos de historia, disponemos. (*) La presente información se encuentra en la monografía del Profesor Linoli, docente de anatomía e histología patológica y citogenética, publicada después de la última investigación científica de la carne y sangre milagrosa de 1970, revisada en el 1991. Nota:En las fotos de que dispongo, aparece el corte transversal del ventrículo del corazón con el hueco en el centro. El milagro es la firma divina..Cierto. El milagro no prueba nada a quien no está dispuesto, mas confirma la fe de quien ha abierto su mente a la Verdad Trascendente. Por eso el milagro no debería ser obstáculo para un creyente cristiano de cualquier denominación.
05/12/08 9:13 AM
  
Miguel A
Amigo Manuel, tu aporte es uno de los mejores que pueden leerse en este blog. Pero debes pensar que la sigularidad no está solo en el catolicismo, sino en el budismo y en todas las religiones. Cada una de ellas es como un hermos cuadro, de estilo distinto y único. Ni tu ni yo queremos, obviamene, mezclar estilos y colores, hasta hacer una obra de un sicncretismo indiferenciado. Lo que yo busco es la unidad, si. pero la unidad en las diferencia. ¿Y esto es posble? Estoy persuadido de que si, porque la Verdad Dios, es unica. (Y no se asombren de que use la palabra Dios, pues no soy el primer budista que la usa).

La Verdad existe o no existe, dices. La Verdad existe y no existe al mismo tiempo, en mi experiencia zen. La verdad es y no es. Dios no es Dios, Dios está mas allá de Dios para ser Dios. Dios es persona, desde luego, el camino del Zen es encontrar precisamente en uno mismo, a la persona que es Dios. La Verdad puede ser todo y puede ser nada. La Verdad debe experimentarse, de lo contrario no se conoce. Uno puede preguntarse una y otra vez, ¿que es la verdad? Ese es un metodo que se usa en el zen, y conduce a la experiencia de lo que no cae en sentido (usando palabras de San Juan de la Cruz, que les resultarán mas familiares que las de Buda).

Su pregunta tiene sentido: ¿todo hombre se puede salvar sólamente con el deseo de acercarse a Dios?. La respuesta que yo doy, desde mi experiencia Zen, es que todo hombre está salvado, pero no lo sabe, no se da cuenta. Nadie le condena, salvo él mismo. El que quiere salvarse es precisamente el que le condena, porque la salvación es dejar ir todo deseo de salvarse. Dejar ir el ego, en una palabra. El ego no puede salvarse, ni ser salvado. El ego es el que nos separa de Dios.

Por eso, cuando dice ¿bastan las buenas obras para salvarse?, mi respuesta personal es la buenas obras no sirven de nada, cuando son hechas con el fin de salvarse. Al contrario, nos alejan de la salvación. Pero si hacemos las obras, sin pensar en su resultado, sino en la misma obra, entonces la obra es la salvación. Esto puede parecer extraño, pero si sabemos que Dios está en todo lo bueno, al hacer lo bueno, Dios está presente, y si no lo vemos, no es su culpa, es la nuestra. Por eso, toda obra echa desde el no yo, es buena. Y toda obra hecha desde el yo, incluso siendo buena, no lo es verdaderamente, pues tiene una meta egoista.

Un saludo fraterno y sincero
05/12/08 12:24 PM
  
Don Pepone
Sencilla y llanamente, la fe sin las obras no tiene sentido, ya que, ese Dios único y verdadero que nos ha puesto en la tierra quiere que le alcancemos en la tierra, santificándonos en la tierra, por lo tanto, la fe sin caridad no es fe que valga.

En resumidas cuentas, no le quitemos la razón a Santo Tomás de Aquino. Fe y razón, razón y fe siempre.

(N.de M. A otros comentaristas también le hemos eliminado la referencia a su blog)
05/12/08 12:40 PM
  
Pedro Crenes Castro
Al denominado Pepiño:
Le falta la caridad de Cristo y la serena sabiduría de Tomás de Aquino. La ironía, gran herramienta dialéctica y fuente inagotable de chascarrillos y humor suele esconder en retórica muchas lagunas y muchos complejos. Déje la ironía para otro tipo de blog y ponga sus sentidos en este tema que es fundamental. La eterna salvación y nuestra relación con Dios están en juego.
05/12/08 2:10 PM
  
Mons. Sebastián
Es cierto, Conchi, he pasado unos días sin escribir porque he estado de viaje y bastante ocupado. Y vosotros no parais. Tambien es verdad que a veces os poneis un poco tensos con las discusiones. Cada uno defiende lo suyo y así no se avanza nada.

Alberto, sólo falta que nos quiera convencer de que el Papa enseña lo mismo que Vd.! El Papa mantiene la posición católica de siempre, y trata de superar los malentendidos por culpa de la terminología y la deformación de las ideas. La mentalidad de Lutero está condicionada por esa contraposición entre fe y obras buenas. La fe de la Biblia, tal como la entienden los evangelistas, San Pablo y el mismo Jesús, es una fe que incluye las buenas obras, es una fe que implica el cambio de vida, la adhesión vital y cordial a Jesucristo y al Padre celestial como fuente y norma y modelo de vida. Por eso dice el Papa "si no se separa fe y caridad". Ese concepto de FE SOLA contrapuesto a la conversión, al cambio de vida y a las buenas obras NO EXISTE EN LA BIBLIA. Lo puede comprobar Vd. y lo puede comprobar cualquiera. Cuando Pablo habla de las "obras de la Ley" se refiere a la perversión de la religión mosaica que rechazó a Jesucristo, un cumplimiento exterior de la ley sin la adhesión del corazón. El fariseo contrapuesto al publicano. Los fariseos no fueron capaces de entender ni de aceptar a Jesús porque ponían la salvación en las propias obras, en el cumplimiento de los preceptos de la fe, olvidándose de la fe, de la adhesión del corazón al Dios soberano y misericordioso. Cuando Pablo dice que la salvación viene por la fe y no por las obras, está diciendo lo mismo que cuando Jesús explica la parábola del fariseo y el publicano, El fariseo se quedó en sus pecados, el publicano volvió a casa justificado. Por su humildad, por su fe, por su arrepentimiento.

Tampoco puedo estar de acuerdo con Miguel A. (lo siento) cuando relativiza todas las religiones. De acuerdo que las religiones no salvan (son el dedo que señala), pero no todos los dedos señalan al mismo sitio ni de la misma manera. Nos acusa de quedarnos en las "cosas" y luego alaba esas otras cosas de las costumbres antiguas (el velo de las mujeres, el sentarse hombres a un lado y mujeres a otro, las misas en latín, etc.) Todo eso puede ser bonito, pero eso tampoco salva, ni sirve para nada, eso es confundir nuestros sentimientos con la salvación. Os invito de nuevo a pensar los datos fundamentales.

1º, Nos salva sólo Dios. Sólo Dios nos puede salvar, si quiere. Y ha querido, y sigue queriendo, esta es la gran revelación de Jesús, que va más allá de todas las demás religiones, las asume y las sobrepasa. Hay un Ser Primordial, que nos ama como un Padre, nos quiere, nos perdona, nos da la vida eterna. Creed en El, poned vuestra vida en sus manos, obedecedle. El cuida de nosotros. Si no partimos de aquí, no podemos hablar de salvación. Nadie se salva a sí mismo, ni por sí mismo. UN naúfrago no se saca del mar por mucho que se tire de los pelos.

2º, Tenemos que aclararnos en lo que entendemos por salvación. No en todas las religiones ni filosofías se entiende lo mismo. Cuando los cristianos hablamos de salvación no nos referimos a cualquier cosa, a un sentimiento difuso de paz o de reconciliación con el todo, o a una pérdida de nuestras limitaciones. No valen los juegos de palabras. Cuando nosotros hablamos de salvación nos referimos al perdón de nuestros pecados (original y personales), perdón real, no el simple no tener en consideración. Por tanto justificación interior, rectitud interior, bondad interior, por obra de Dios que nos comunica su Espíritu de Amor (esa es la "justicia que viene de Dios"). Dios nos hace ser hijos suyos infundiéndonos un poquito de su bondad. Y en segundo lugar, salvación de la muerte, nosotros creemos que tenemos un alma inmortal y que Dios nos resucitará como resucitó a Jesús haciéndonos vivir para siempre con una existencia diferente, personal e individual, espiritualizada, que ya no tiene que pagar el desgaste de la vida terrestre y mortal.
Esta es la salvación de la que habla el cristianismo, la salvación que nos revela el propio Jesús y que El vive en su propia carne por delante de nosotros.

3º, Esta salvación Dios la ofrece a todos, sólo puede darsela de verdad a quienes se acercan espiritualmente a El por la fe y el amor. Fe y amor que logicamente nos llevan a aceptar la verdad y el valor de sus medios de salvación, la venida de su Hijo al mundo, las Escrituras que nos consevan su mensaje en la tradición de la Iglesia y los sacramentos que indican y son en relaidad la presencia de su acción salvadora y santificadora. Y esta es la salvación que alcanzamos por medio de la fe, de la fe que es conversión, adoración, confianza, obediencia, amor. Lo que de verdad nos acerca a Dios y le permite actuar y hacerse presente en nosotros es el amor, la adoración, el reconocimiento, la fe según la entiende Pablo cuando dice que por la fe Cristo está en El y dirige su vida, de tal modo que se siente como vivido y dirigido interiormente por el mismo Cristo. Eso es lo que los cristianos tenemos que procurar. Y para eso tenemos los medios de salvación que son la oración y los sacramentos.

Miguel, nosotros no le vamos a echar, no es nuestro estilo, pero debería respetar un poco más nuestro blog y nuestros lectores. Es muy fuerte decir todos VV. han perdido la verdad de su religión, se quedan en las cosas, no buscan a Dios. Sí buscamos a Dios, si queremos vivir como hijos de Dios, por eso creemos en Jesús y somos discípulos suyos y nos parece que en El tenemos con sobreabundancia todo lo que los demás tienen en sus religiones o en sus teorías. No hay mas que un solo Dios, todos los que buscamos a Dios, buscamos al mismo Dios, al único Dios. Pero si hay varios caminos no todos son iguales, pueden no ser iguales, unos pueden ser más certeros y mas directos que otros, Y si Dios ha venido y ha querido hacer El mismo un camino definitivo? Esa es la cuestión. Queremos vivir en la Verdad de Dios, que es el Amor, y esperamos los dones de Dios que es el Espíritu Santo para la vida eterna. Bueno, amigos, la paz de Dios con todos.
05/12/08 6:58 PM
  
Alberto M.
Estimado Monseñor,

En primer lugar decir que no puedo estar más de acuerdo con su afirmación de que la fe de la Biblia es una fe que incluye las buenas obras, es una fe que implica el cambio de vida, la adhesión vital y cordial a Jesucristo y al Padre celestial como fuente y norma y modelo de vida. ¿Es que acaso este punto no estaba claro?

El concepto que menciona de "FE SOLA contrapuesto a la conversión, al cambio de vida y a las buenas obras NO EXISTE EN LA BIBLIA". Respecto a este punto me temo que el concepto que tiene usted (y lo digo con todos los respetos) no es el mismo que el que tenía Lutero ni Calvino ni ninguno de los reformadores.

Para demostrar que los reformadores jamás proclamaron algo semejante a una SOLA FE sin conversión ni cambio de vida, le transcribo un extracto de la carta que Calvino remitó al cardenal Jacobo Sadoleto, en la que después de exponer la Justificación por la Fe, aclara que no se rechazan las obras. Queda claro con las palabras de Calvino cuál era la deformación que se hacía ya entonces de la SOLA FE.

No se rechazan las buenas obras. Juan Calvino

Pero de este modo se hace injuria a Cristo, al rechazar, con el pretexto de su gracia, las buenas obras: ya que vino para hacer un pueblo agradable a Dios, realizador de buenas obras. Sobre lo cual existen muchos testimonios semejantes, con los que se demuestra que Cristo vino para que, obrando el bien, fuésemos por Él
aceptables a Dios. Nuestros adversarios apenas si tienen en sus labios otra calumnia que la de proclamar que hemos apartado a los hombres, con la predicación de la justicia gratuitamente imputada, del deseo de obrar el bien; calumnia que es tanto más frívola cuanto que a nada podemos vernos obligados ni apremiados por ella.

Decimos que las buenas obras de nada sirven para la justificación del hombre; pero les asignamos su propio lugar en la vida de los justos. Pues si el que está justificado posee a Jesucristo y Cristo no está jamás sin su Espíritu, siguese necesariamente que esta Justicia gratuita está siempre unida a la regeneración. Por lo cual si
quieres comprender cómo la fe y las buenas obras son cosas inseparables, mira a Cristo, que, como dice el Apóstol, nos ha sido dado como justicia y santificación. Por consiguiente en cualquier parte donde esté la justicia de fe -que nosotros llamamos gratuita- allí está también Cristo. Y donde está Cristo, está presente el Espíritu de santificación para regenerar al alma con nueva vida. Por el contrario donde no existe deseo alguno de santidad e inocencia, no pueden estar ni Cristo ni su Espíritu. Y donde Cristo no está, tampoco hay justicia, ni siquiera fe, la cual no puede tomar a Cristo como Justicia sin el Espíritu de santificación. En vista, pues, de que Jesucristo -como decimos- regenera a los que justifica, para la vida bienaventurada, después de haberles apartado del reino del pecado, con el fin de llevarle al reino de la Justicia, transfigurándoles en imagen de Dios, y reformándoles por su Espíritu, para que obedezcan a su voluntad, no tienes ni sombra de motivo para quejarte de que con nuestra doctrina demos rienda suelta a los deseos de la carne y si no quieren decir otra cosa, todas las alegaciones que presentas, de las que sin embargo quieres abusar para destruir la justificación gratuita, mira entonces con que gran ignorancia argumentas. San Pablo dice en otro pasaje que hemos sido elegidos en Cristo antes de la creación del mundo, para ser santos e irreprensibles en la presencia de Dios en amor. ¿Quién se atreverá a concluir de aquí, que la elección no es gratuita, o que no es el amor la causa de aquélla? Por el contrario, así como el fin de la elección gratuita es que vivamos puramente y sin mancha delante de Dios, así también la justificación gratuita tiene esa misma finalidad.

Sin embargo mantenemos con firmeza y seguridad que no sólo ha sido justificado el hombre de una vez para siempre, sin ningún merito de sus obras, sino que su
salvación eterna depende solamente de esta justicia gratuita. Y que sus obras en manera alguna pueden ser agradables a Dios, si no son aceptadas y aprobadas por esta justicia. Por lo que al leer tus escritos me he quedado sobremanera maravillado, al ver que dices que la caridad es la primera y principal causa de nuestra
salvación. ¿Quién hubiera jamás pensado, Sadoleto, oírte decir tal frase? Hasta los ciegos, en medio de sus tinieblas, están mas seguros de la misericordia de Dios, sin osar atribuir el principio de su salvación a la caridad.

Y los que conservan aunque sólo sea una chispa de la luz de Dios saben perfectamente que su salvación no está asegurada por ninguna otra cosa sino por el hecho de ser adoptados por Dios. Pues la salvación eterna es la herencia del Padre Celestial, que sólo para sus hijos ha sido preparada. ¿Habrá alguien que quiera asignar a
nuestra adopción otra causa distinta de la que señala comúnmente la escritura? A saber, que el primer amor no proviene de nosotros, sino que Dios, por su propio querer y buena voluntad, nos recibió graciosa y benévolamente.

De esta tu ceguera proviene el otro error de sostener que los pecados son purgados y borrados con penitencias y satisfacciones. ¿Dónde estará, pues, esta única víctima propiciatoria, fuera de la cual no existe -según la Escritura- ningún otro sacrificio por los pecados? Busca detenidamente en toda la Santa Escritura: pues si la sangre de Cristo nos es propuesta como precio de nuestra satisfacción y purificación, ¿con qué temeridad te atreves a transferir este honor a tus obras? Y sin embargo no es preciso que atribuyas este sacrilegio a la iglesia de Dios. Confieso llanamente que la iglesia primitiva tenia sus satisfacciones; pero no las concebían de modo que los pecadores pensaran impetrar gracia y librarse de sus pecados por medio de las mismas; sino para probar que el arrepentimiento que mostraban por fuera, no era una ficción y para borrar el recuerdo del escándalo que habían dado con sus fechorías. Y sin embargo no estaban prescritas para todos; sino sólo para
aquellos que hablan caldo en algún grave y grande pecado; y las ponían en práctica con una solemne observancia.
05/12/08 7:37 PM
  
Luis Rodríguez
Estimados todos,

Muy interesante el debate (a veces combate), lástima las interferencias orientales…

Durante la última semana he estado enfrascado en la autobiografía de Hans Küng Libertad conquistada, y me parece que vienen como anillo al dedo las páginas 192-196 bajo el título “Triunfo tardío”. Me permito recomendarles su lectura, (se puede encontrar el libro en cualquier biblioteca municipal)
Que Dios les bendiga
06/12/08 1:00 PM
  
Luis Rodríguez
Estimado Monseñor Sebastián, dice usted:

“…En otro lugar dice que por el hecho de creer en Jesús, él ya no vive por su cuenta sino que es Jesucristo quien vive en él y dirige toda su vida (Cf Gal 2, 19 y 20). Esta es la fe que salva. Pero ésta no era la fe de la que hablaba Lutero.”

¿”Esta no es la fe de la que hablaba Lutero”? Ignoro por qué hace usted semejante afirmación. Es inexacta. Permítame copiar unas líneas, entre docenas similares, del comentario a Romanos de Lutero: “…cuando en verdad es necesario tanto lo uno como lo otro: tener fe, por supuesto, pero también tener al mismo tiempo y para siempre a Cristo como Mediador de esta fe. Por esto dice en el Sal. 91:1: “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra protectora del Dios del cielo”. El habitar es cosa de la fe, pero el abrigo y la protección los da Cristo…” (Clie p. 196)

Con profundo respeto, Dios le bendiga.
06/12/08 1:47 PM
  
pepiño
Pedro Crenes:

Ayer no era Tomás de Aquino, y esta mañana parece que tampoco...humm, no sé que está fallando.

De todas formas seguiré su consejo. Porque una cosa es no ser Tomas de Aquino, y otra es ser un acomplejado con lagunas. Es Vd. muy amable.

De todas formas, yo, pobrecillo inculto e ignorante, con traumas infantiles, y limitado hasta la nausea, tengo suerte. Al menos me doy cuenta en vida de los profundísimos errores de Lutero.
06/12/08 3:26 PM
  
Pedro Crenes Castro
Pepiño:
Cuando hablo de la serena sabiduría de Tomás de Aquino lo menciono como un ejemplo a seguir del gran teólogo que, aparte de la brillantez de su exposición era un persona serena, nada más y lejos del debate tan importante que mantienen ustedes.
Perdone pero no he hablado de traumas infantiles ni de incultura ni de ignorancia. Le reitero (no me hace caso ni tiene que hacerlo) que su uso de la ironía de manera constante esconde lagunas y muchos complejos y a lo que me refiero es al área única y exclusiva del conocimiento. Al que se le acaban los argumentos y no los tiene termina por atacar a la persona y deja del lado la materia del debate. Sólo eso. El que se pica, ajos come y no quiero convertir esto en algo visceral ni personal. El propio San Pablo (gran discutidor) advierte (y esto vale para todos), que huyamos de la contienda sobre palabras, para nada aprovecha.
Lo triste (otra ironía) es que termine diciendo que "Al menos me doy cuenta en vida de los profundísimos errores de Lutero". Bien, me alegro y lamento haberle molestado. No volveré a dirigirme a usted. Benedicto XVI piensa de manera diferente a usted y creo que haré bien en escucharle a él. Una vez más discúlpeme.
07/12/08 12:28 AM
  
pepiño
Pedro Crenes:

Pues para huir de la contienda, bien que entra al trapo.

Pero el caso es que no sé que quiere decir - bueno aparte de lo de los complejos -. Tampoco se tome esto tan en serio, no es lo que parece. Ya que cita a Santo Tomás recuerde lo que le hizo ver el Señor con respecto a sus escritos: eran paja.

Así que, si lo de Santo Tomás es paja lo de aquí - saquemos a Monseñor de esto - no va a ser mucho más. Tómeselo con filosofía.

Por cierto, el día que me moleste por comentarios de alguien de este blog - nadie me conoce y no conozco a nadie - iré al médico a que me recete alguna pastilla. Tengo otros problemas para preocuparme.
07/12/08 12:59 AM
  
Manuel
Feliz día de la Inmaculada para todos. Que la Virgen nos proteja y nos ayude
08/12/08 10:37 AM
  
Ireneo
Menseñor Sabastián dice Usted:

"A El se puede ir por muchos caminos, también desde el budismo, o desde el mas duro ateismo".

Se supone que hara falta una previa conversión a Jesuscristo. O no ?
Se puede ir directamente ?.
Me parece que NO.

Aclarenos esto.

Yo veo inevitable una conversión sincera y verdadera a la religón cristiana.
Existe otra manera ?.

Aclarenos esto.

Muchas gracias.
09/12/08 6:27 PM
  
Carmen
Monseñor, me ha encantado escucharle esta madrugada en la Cope. De retirado Ud. nada. Avanti a tuta máquina.
10/12/08 12:33 PM
  
Conchi
Tiene razón Monseñor,estamos muy crispados;nos atacan por todos los sitios y no sabemos a veces callar y dejar estar.Estoy con Carmen:" a tutta batuta",Monseñor.Buenas noches y que Dios le bendiga a Ud. y a todos.
10/12/08 9:54 PM
  
Mons. Sebastián
Saludos a todos. No quiero insistir más en cuestiones ya suficientemente aclaradas. En relación con las preguntas de Ireneo, por si acaso, explico lo que he querido decir.
Que existen muchos caminos "subjetivos" es evidente. Cada persona tiene una biografía diferente, no en todo se acierta, cada persona pasa por situaciones diferentes. Unos hemos vivido la fe con naturalidad y continuidad desde la infancia. Otros no. Pero siempre se puede volver al cristianismo. Esto es lo que quiero decir. Una confesión, una convicción vivida con honradez y con diligencia puede ayudar a volver a Cristo, a volver a la verdad de Dios tal como nos la revela y ofrece Jesucristo. Evidente que para recibir la gracia y la salvación de Dios nos hace falta siempre el trance de la conversión, del amor propio al amor a Dios sobre todas las cosas. del amor al mundo al amor a la vida eterna, todo según la revelación y la gracia del Señor Jesucristo.
Dicho esto, hablando de la salvación, no podemos olvidar que Dios quiere la salvación de todos, también de los que todavía no son cristianos, a todos les da su gracia y a todos los conduce interiormente hacia la Verdad, en la medida de sus posibilidades. Quienes viven según su conciencia con honestidad, no sin la gracia de Dios, están caminando hacia la salvación, en Cristo y por Cristo. No lo olvidemos, sólo el pecado, sólo la resistencia consciente y pecaminosa contra la gracia de Dios, nos puede privar de la salvación que Dios quiere para todos sus hijos. Sea bendito y alabado por su bondad y misericordia.
11/12/08 6:28 AM
  
Conchi
Monseñor:¿ no dijo Jesús que cuando fuese levantado en alto ,todo lo atraería hacia El ?.En sus palabras está la Verdad y en ellas hemos de confiar.Me encanta el camino que recorrió Teresa de Jesús hasta llegar donde llegó y no menos el recorrido de Teresa Stein:judía atea,impregnada de tantas filosofías hasta que llegó al martirio " nazi " y con Cristo.Y tantos y tantos.El mismos San Agustín.¿ Por qué no los demás ?.Estoy en su teoría,todos estamos llamados a la salvación con la gracia de Dios.Ellos lucharon y profundizaron en la Verdad de Dios;nosotros hemos nacido cómodos y no luchamos tanto.Esta sociedad nos nos adormece y bastante.Falta valor y espíritu de lucha interior.Hablo por mí y así lo creo.
11/12/08 12:49 PM

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