30.08.14

La blasfemia y la libertad de expresión

Recomendamos al lector tomarse tiempo, sentarse bien, y leer atentamente el siguiente texto:

La redacción de El Ateísta venía, desde algunos años atrás, perdiendo su relevante interés como rasgo típico de Ludgate Hill. Al hombrecillo que dirigía El Ateísta, escocés fogoso, menudo, el cabello y la barba de un rojo encendido, y que atendía por Turnbull, la decadencia de su importancia pública le parecía no tanto triste y hasta insensata cuanto simplemente desconcertante e inexplicable. Había dicho las cosas peores que podían decirse; y parecían aceptadas y olvidadas como los lugares comunes de los políticos. Sus blasfemias eran más imprudentes cada día, y también cada día el polvo se espesaba sobre ellas.

Fueron pasando años, y al cabo llegó un hombre que trató con verdadero respeto y seriedad la tienda secularista de Mr. Turnbull. Era un joven con abrigo gris, que le rompió la vidriera. Montañés del clan de los Macdonalds por el nombre y la sangre, su familia tomó por apellido, como es frecuente en casos tales, el nombre de una rama secundaria, y para todos los designios que lo llevaban a Londres se llamó MacIan. Se había educado en cierta soledad y retiro, como fiel católico romano, dentro de la pequeña zona de católicos romanos enclavada en las montañas de la Escocia occidental. Y había llegado nada menos que hasta Fleet Street, en busca de un empleo casi prometido, sin haberse dado cuenta cabal de que hubiese en el mundo gente que no fuera católica romana.

 Hora y media después sus emociones lo dejaron, vacía la mente, en el mismo sitio: y en una manera de divagación perezosa vino a encontrarse parado ante la redacción de El Ateísta.

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25.08.14

Dios será tu poderoso auxilio, San Pío X al beato Columba Marmion


En una ocasión en que Dom Columba Marmion, Abad de Maredsous, Bélgica, tuvo una audiencia privada extensa con San Pío X (en la que ambos se entendieron con gran connaturalidad espiritual, como ocurre con los santos), al terminar, Dom Columba pidió al Santo Padre que por favor le diera unas palabras para su vida espiritual. Dom Columba, ya en los últimos años de su vida, vivía tiempos de dura prueba en lo interior y en lo exterior. El Papa sacó un papel y le escribió esto:

In cunctis rerum angustiis, hoc cogita : “Dominus est". Et Deus erit tibi adjutor fortis.

Que se traduce: En todos los asuntos angustiosos, piensa ésto: “Es el Señor". Y Dios será tu poderoso auxilio.

Estas palabras fueron para don Columba, desde entonces y hasta el fin de su vida, una fuente permanente de paz y fortaleza espiritual. En ellas vio un llamado a ver al Señor en todo, como la verdadera Causa operante detrás del complejo entramado de causas segundad que tejen nuestra vida. Y esto es ver la verdad, con la certeza que nos da la fe.

22.08.14

San Pío X: Advertencias contra un falso cristianismo humanitarista

«Nos queremos llamar vuestra atención, venerables hermanos, sobre esta deformación del Evangelio y del carácter sagrado de Nuestro Señor Jesucristo, Dios y Hombre, practicada en “Le Sillon" y en otras partes. Cuando se aborda la cuestión social, está de moda en algunos medios eliminar, primeramente la divinidad de Jesucristo y luego no hablar más que de su soberana mansedumbre, de su compasión por todas las miserias humanas, de sus apremiantes exhortaciones al amor del prójimo y a la fraternidad».

 «Ciertamente, Jesús nos ha amado con un amor inmenso, infinito, y ha venido a la tierra a sufrir y morir para que, reunidos alrededor de Él en la justicia y en el amor, animados de los mismos sentimientos de caridad mutua, todos los hombres vivan en la paz y en la felicidad. Pero a la realización de esta felicidad temporal y eterna ha puesto, con una autoridad soberana, la condición de que se forme parte de su rebaño, que se acepte su doctrina, que se practique su virtud y que se deje uno enseñar y guiar por Pedro y sus sucesores.

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21.08.14

Centenario de San Pío X (1914-2014). La maravilla de los Salmos

Hoy se cumple el centenario de la muerte de San Pío X (1914-2014), por quien el Señor concedió a la Iglesia tantos bienes. Él decidió para siempre la conveniencia de la comunión eucarística frecuente, y aun diaria (¡inmenso don!). Él nos dejó un Catecismo precioso, el más importante que hubo en la Iglesia, antes del actual, después del de San Pío V. Él reformó puntos notables de la Liturgia, defendiendo el Temporal, acosado por el Santoral, que en su tiempo ocupaba 252 días del Año litúrgico, y preservando firmemente la celebración de la liturgia propia del domingo. Él reorientó eficazmente la dignidad sagrada de la música litúrgica. Él promovió la comunión de los niños, cuando alcanzan en la fe el uso de razón (¡inmenso don!). Él dio contra el modernismo, síntesis de todas las herejías, su combate más fuerte, llegando a mostrar con gran profundidad y claridad los errores y horrores de sus raíces filosóficas (enc. Pascendi, 1907) (¡inmenso don!). Bien merece, pues, que celebremos su centenario con gozo y con gran acción de gracias a Dios.

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19.08.14

Consejos para el estudio, Santo Tomás de Aquino

Reginaldo, carísimo en Cristo: Puesto que me preguntaste de qué manera conviene que te empeñes en adquirir el tesoro de la ciencia, tal es el consejo que te transmito:

1.- Elige introducirte por los pequeños ríos, no directamente en el mar, porque es necesario llegar a las «cosas» más difíciles a través de las más fáciles. Por tanto ésta es mi advertencia.

2.- Deseo que seas tardo en el hablar y que llegues tarde al locutorio.

3.- Mantén pura la conciencia.

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