Síntomas de depresión y cómo ayudar a alguien con tendencias suicidas

Según la Organización Mundial de la Salud: “Se calcula que cada año se cometen 900.000 suicidios. Esto significa una muerte cada 40 segundos. El suicidio se encuentra entre las tres primeras causas mundiales de muerte en personas de 15 a 44 años.” (“¿Cómo se puede prevenir el suicidio?”, 9.9.2008)

En este enlace de la misma organización (en inglés) se puede descargar estadísticas de suicidio de 2005 para muchos países como España (3.399 suicidos), los Estados Unidos(32.559), México (4.306), Japón(29.921 en 2006), Francia (10.705), etc.

Lamentablemente, por cada suicidio hay numerosos intentos fallidos de suicidio. Además:

“es importante saber que sólo un escaso número de suicidios se producen sin aviso. La mayoría de los suicidas dan avisos evidentes de sus intenciones. Por consiguiente, deben tomarse en serio todas las amenazas de autolesión. Además, la mayoría de las personas que intentan suicidarse son ambivalentes y no buscan exclusivamente la muerte.” (OMS, “¿Cómo se puede prevenir el suicidio?”

Uno de los mayores indicadores de tendencias suicidas es la depresión clínica, que se considera hoy en día un trastorno bioquímico curable con tratamiento que puede afectar a cualquier persona (hasta a niños), que si no se trata puede discapacitar al que lo padece o hasta resultar en el suicidio. Genios como Isaac Newton y Mark Twain sufrieron la depresión.

¿Por qué se suicidó Judas Iscariote pero no San Pedro? ¿Cuáles son los síntomas más comunes de la depresión clínica?

Síntomas más comunes de la depresión.

Si al menos 3-5 de los siguientes síntomas
han estado presente a lo largo de al menos dos semanas,
es probable que la persona sufra de depresión clínica
y se debería consultar a alguien en la profesión médica:

1) humor depresivo
2) falta de interés y de placer
3) aumento de fatiga o pérdida de energía
4) cambio de apetito o de peso
5) sueño interrumpido
6) ideas de hacerse daño o de suicidarse
7) reducción de concentración o de atención
8) reducción de autoestima y de confianza en sí mismo
9) sentimientos de culpabilidad, pesimismo, no tener esperanza para el futuro

Factores que aumentan el riesgo de suicidio en personas deprimidas: edad menor de 25 años o mayor de 65 años, varón, abuso de alcohól, trastorno bipolar, sentimientos de falta de esperanza, no cuidarse de sí mismo, insomnia persistente, depresión severa, reducción de memoria, agitación, ansiedad, ataques de pánico, depresión que no se muestra enseguida.

Las fuertes pérdidas (de seres queridos, de trabajo, de hogar, etc.) podrían precipitar las tendencias suicidas, pero algunos factores que protegen a uno son: reducir los factores de riesgo en la vida de uno, sentir esperanza, tener fuerte apoyo social, el tratamiento de trastornos mentales, la flexibilidad cognitativa.

[Fuente: “Suicide Risk: A guide for Primary Care and Mental Health Staff” (“Riesgo de Suicidio: una guía para el personal de cuidados primarios y de salud mental”), 2001, por Sarah Matthews y Dr. Roger Paxton- descargable en inglés]

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Según el evangelio del III Domingo de Pascua, el Señor dijo a sus apóstoles en cuanto se apareció a ellos tras su Resurrección: “Paz a vosotros” (Lc. 24, 36). Dos veces les dijo eso para tranquilizarles. Según me informó el lector Ignacio: “Desear Shalom [para los judíos] es bendecir a alguien… es sinónimo de tranquilidad, sosiego, descanso…es una prosperidad que llega al hombre por medio de la gracia divina…En el Nuevo Testamento S. Pablo llama a Dios “Dios de Paz” [Rm.15,33]…y Jesucristo es el artífice de la paz con Dios [Rm. 5, 1] ”.

Uno de los apóstoles, Judas Iscariote, se suicidó, pero S. Pedro, que le negó al Señor no se suicidó, sino que lloró su negación y Cristo confirmó su Primado tras Su Resurrección. S. Pedro muestra algunos de los factores que protegen de tendencias suicidas: guardó esperanza en el Señor y mantuvo vivo su amor, tuvo el apoyo social de los demás discípulos del Señor con quienes estaba (Sta. María Magdalena, tras ver la tumba vacía acudió a él), y mostró flexibilidad al ver y creer al llegar a la tumba vacía él mismo.

Que el Señor nos ayude a mantener siempre vivo nuestro amor por Él como hizo S. Pedro, para que podamos ayudar a otros a experimentar la esperanza de la gracia divina. Tomemos muy en serio a todos los que busquen ayuda de nosotros, mostrándonos dispuestos a hablar con ellos (algo que suelen desear los que tienen pensamientos de suicidarse). Se debe no sólo rezar por esas personas, sino también dirigirles a consultar ayuda profesional cuando es necesario (y enseguida si revelan que tienen una forma específica para suicidarse).

Martín Valverde nos recuerda en este vídeo: “Llora, pero no te rindas, Dios no se equivocó contigo”:

En este vídeo de la misma canción las imágenes marean un poco, pero vale la pena escuchar el conmovedor testimonio que da el cantante sobre el impacto que ha tenido esa canción en otros:

Como comentó el lector Foix en el artículo de ayer: “siempre hay alguien que le sigue [a Cristo]… es posible seguirle desde nuestra pobreza extrema y desde nuestra nada. […] Jesús cuenta con todos, con los que le siguen y con los que le fallan, con todos. Siempre hay un buen momento para recomenzar.”
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Estación X del Vía Lucis – El Resucitado confiere el primado a Pedro

P Te adoramos, oh Cristo resucitado, y te bendecimos.
T Porque con tu Pascua has dado la vida al mundo.

Del Evangelio Según san Juan (Jn 21, 15-17)
Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?". El le contestó: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dice: “Apacienta mis corderos". Por segunda vez le pregunta: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". El le contesta: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero". El le dice: “Pastorea mis ovejas". Por tercera vez le pregunta: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?". Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: “Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero". Jesús le dice: “Apacienta mis ovejas".


Meditaciones del Catena Aurea de Sto. Tomás de Aquino

1) “Es llamado [Pedro] Simón de Juan, esto es, hijo de Juan, su padre por la carne. En sentido espiritual Simón quiere decir obediente, y Juan gracia. Y con razón es llamado así obediente a la gracia de Dios, para que se demuestre que el mayor amor de que está poseído, no es, en efecto, de un mérito humano, sino un don de la gracia divina.” (Alcuino)

2) “… después que fue borrada su negación, le invistió [a S. Pedro] como prelado de sus hermanos. No le echa en cara su negación, sino que le dice: Si me amas, preside a tus hermanos, y da testimonio ahora del amor que por todas partes demostraste, sacrificando por mis ovejas esa vida que dijiste que darías por mí.” (S. Juan Crisóstomo)

3) “Esta es la tercera vez que el Señor pregunta a Pedro si le ama, haciéndole confesar tres veces lo que negó tres veces, a fin de que la lengua no sirva menos al amor que lo que sirvió al temor, y que habló, más por conjurar la muerte que le amargaba, que por despreciar la vida presente.” (S. Agustín)

4) “‘Pedro se contristó porque le preguntó por tercera vez: ¿Me amas?’ Temiendo que sucediera otra vez como antes que, pareciéndole amar al Señor, no le ame y sea reprendido como lo fue primero cuando se consideraba muy fuerte, se ampara al mismo Cristo. Por eso sigue: ‘Y le dice: Señor, tú que sabes todas las cosas’; esto es, lo más secreto del corazón, presente y futuro.” (S. Juan Crisóstomo)

5) “Sea a Cristo al que amemos y no a nosotros mismos y en apacentar a sus ovejas busquemos lo que es de Dios, y no lo que es nuestro. Porque el que se ama a sí mismo y no a Dios, no se ama; pues el que no puede vivir de sí mismo, muere suponiendo que se ama. No se ama, pues, quien no se ama para vivir. Pero aquel que es amado por quien vive, no ama más amándose, porque no se ama para amar a aquel de quien se vive.” (S. Agustín)

Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]: ¿Alguna vez ha intentado ayudar a alguien con tendencias suicidas? ¿Qué le diría a un amigo que le confiara pensamientos suicidas? ¿Por qué piensa que Judas Iscariote se suicidó pero S. Pedro no?

Mañana –Vía Lucis XI –la misión universal – “en su nombre se predicará la conversión…” (Lc. 24, 47)

8 comentarios

  
ugl1820
Sobrecogedor tu post de hoy María Lourdes. Pero que sin embargo nos debe hacer reflexionar.

¿Por qué se han incrementado en los últimos años el número de suicidios? Pese a que la sociedad ha experimentado una vertigionasa carrera hacia un mayor bienestar material, este no ha venido acompañado de un mayor bienestar espirtual, y, claro está, lo uno sin lo otro hacen que el ser humano rompa por cualquier sitio.

Sin embargo hemos de ser optimistas. La contraposición que planteas entre Judas y Pedro revela cuál ha de ser la medicina que nos "salve" de caer en el pecado hacia Dios: la esperanza. Nuestra sociedad está falta de esperanza, de ilusión. Las ha sustituido por la satisfacción en el corto plazo, olvidandose de que hay algo más a lo que hay que prestar atención: Dios.

Hemos de ayudar a todo aquel que ha caido en la desesperanza, presentandole a Jesucristo como camino de salvación. Pedro, pese a negarle por miedo, nunca desfalleció y creyó en Cristo resucitado. Que nadie desfallezca, apoyandose en todo momento en el cayado que es el Mesias.
29/04/09 12:27 PM
  
Raffaelo
¿Qué le diría a alguien con pensamientos suicidas?

En este momento le diría que repitiera en su interior, muy despacio: Dios, Dios...una y otra vez.

Prodigioso, a mí me ha ayudado cuando he tenido pensamientos depresivos.

Judas Iscariote no se había convertido. Según parece, convertirse supone no solo un cambio de inclinación hacia el bien sino un cambio de mentalidad.

Su cabeza estaría ocupada en otras cosas, cosas que no le ayudaban a ser miembro de aquella comunidad. Solo estaba de cuerpo presente, la mente estaba en otro lado, en otras cosas.

Buena pregunta Maria Lourdes. Muy buena.

Gracias
29/04/09 12:29 PM
  
María Lourdes
Ugl1820, no sólo se ha disparado el número en los últimos años, sino que la OMS señala que también últimamente hay muchos más suicidios de jóvenes cuando antes solía afectar por la mayor parte a gente de tercera edad.

¿Por qué hay tantos suicidios en países desarrollados como los EE.UU. y Japón? ¿Por qué tanta diferencia entre Francia y España? En los últimos años se ha comprobado que la falta de sueño tiene una fuerte relación con la depresión. Parece anteceder la depresión y se intensifica cuando uno muestra depresión clínica. Eso quizá ayuda a explicar la depresión post-parto.

Tampoco ayuda que el ritmo de la vida en los países desarrollados es muy rápida. Tanto, que la gente se puede sentir aislada, con presión de ganar éxito por uno mismo. La gente en general no tiene tanto tiempo para sus hijos, por ejemplo, y eso les puede afectar. También se ha estudiado que las mujeres con educación universitaria suelen sentirse más culpables respecto a lo que hacen por sus hijos que las madres con menos educación, aunque vivan circunstancias parecidas.

¿Por qué no tenemos tiempo para hacerles ver a los demás que no están solos en este mundo y que nos preocupamos por ellos? Sobre todo, Dios, la Virgen María y nuestro Ángel Custodio siempre nos acompañan. Espero que mis hijos conserven siempre la fe, dándose cuenta de que nunca se sentirán completamente solos si conservan fe, esperanza y caridad.
29/04/09 1:27 PM
  
Luis López
He conocido a gentes que bordeaban la depresión, pero afortunadamente ninguna de ellas presentaba tendencias suicidas. Los fármacos -dicen los médicos- son imprescindibles, pero hay algo más. Generalmente las personas con un sentimiento religioso muy acentuado, sobrellevan mucho mejor las desgracias que la vida les pone en su camino. Vivir intensamente el cristianismo, en espíritu y en verdad -no sólo con reiteración mecánica de ritos- es fundamental. Una vez leí en Quevedo -en su obra "Virtud militante"- una oración que, cuando estoy triste, agobiado o preocupado por algo, me ayuda mucho. Dice así:
"Si veo que mueres, siendo vida ¿Por qué temeré yo morir, si soy muerte?; si te veo desnudo y pobre, siendo Señor de todo ¿Por qué yo temeré la pobreza siendo nada?; si te veo despreciado, siendo Hijo de Dios ¿Por qué yo, concebido en el pecado, temeré el desprecio?; si te veo herido de muchas partes, y que de la planta del pie hasta el último de tus cabellos, no hay sanidad en tu cuerpo ¿Por qué yo, gusano vilísimo, temeré el dolor y la enfermedad?".
Cristo es la única respuesta, el mejor consuelo ante el dolor.

Tu otra pregunta tiene mucha enjundia teológica. A ver si puedo responderla: Juan y Lucas reconocen que el diablo estaba actuando sobre los dos discípulos: "ya el diablo había metido en el corazón de Judas Iscariote la traición" (Jn. 13, 2). También, recuerda Lucas, Jesús específicamente oró por Pedro ya que Satanás "pidió poder para poder zarandear a Pedro como el trigo". Por eso, Jesús "rezó por él para su fe no desfalleciera" (Lc. 22,31-32).

La Oración Sacerdotal de Jesús se dirigió a todos sus discípulos (que luego le abandonarían), pero quizás lo más significativo fue, como dice significativamente el discípulo amado, que Judas ya no estaba: "Judas, tomando el bocado, salió en seguida. Era de noche" (Jn. 13,30)

¿Cómo interpretar ese dato? Aunque traicionemos a Cristo -todos, no sólo Judas lo hicieron; todos a diario lo hacemos- sabemos que Él intercede por nosotros (Rm. 8,34). Si nos encerramos en nosotros, en nuestra noche, nos hacemos refractáreos a la intercesión del Señor, y nuestro único destino es perderle para siempre. Así le sucedió a Judas. En cuanto a los demás, aunque fueron cobardes, no entraron en la noche cuando Jesús intercedió por ellos, y por eso pudieron "convertirse" tras su resurrección.
29/04/09 1:47 PM
  
María Lourdes
Raffaelo, espero que su recomendación ayude a otros. Esa simple oración desde el fondo del corazón ha de llegar al Señor, que más nos ama desde siempre. También he experimentado en momentos bajos de mi vida que recurriendo al Señor y a la Ssma. Virgen María encontraba la ayuda necesaria para seguir adelante.

Por cierto, la guía "Suicide Risk" (enlace en el artículo) dice que no se ha probado que hablar con alguien que está deprimido y preguntarle si han pensado en suicidarse empeora la situación y les da la idea de suicidarse. Al contrario, plantean que ayuda hablar con alguien con delicadeza, mostrando que uno se preocupa por esa persona.

Tengo dos amigos (no creyentes) a quienes conocí y me hice amigos de ellos cuando me confiaron cada uno por su cuenta que se les había cruzado por la cabeza suicidarse. Uno no tomaba precauciones, cruzando las calles sin mirar, por ejemplo y la otra me decía que no creía que tenía nada por qué vivir y estaba cansada de la vida. En ese momento también me sentía deprimida (creo que por falta de sueño en mi caso), pero ellos se sorprendían de que tuviera tanta esperanza y fuera más optimista que ellos.

La diferencia está en que considero la vida un don de Dios, un don por la que Cristo murió para darme en plenitud. Si tanto me ama, ¿por qué no amarle? ¿Por qué no confiar en Él aún cuando las cosas no tienen sentido? A mis amigos les ayudó ver que estaba dispuesta a hablar con ellos largos ratos si fuera necesario y en cualquier momento. Espero que algún día se den cuenta de que más aún pueden contar con el Señor y Su Ssma. Madre.

¡Qué importante me parece lo que dice sobre "estar presente"¡ A veces podemos ir a Misa, por ejemplo, sin estar presentes y nos perdemos muchísimo.
29/04/09 2:01 PM
  
María Lourdes
Luis López, muchas gracias por compartir esa conmovedora cita de Quevedo. ¡Qué bueno es el Señor, que por su muerte no sólo nos da vida eterna sino que también nos ofrece consolarnos por el camino para que lleguemos a ella!

Algo práctico para ayudar a nuestra familia acordarse de ese gran amor de Dios por nosotros es colgar crucifijos en nuestros hogares y enseñar a los más pequeños lo que representan. También es popular la devoción de colgar imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María. Ambos muestran el inmenso sufrimiento que pasaron por amarnos tanto.

Me parece muy interesante su interpretación de Judas saliendo a la noche mientras que los otros permanecían junto al Señor. Quizá ayudará a alguien recordar lo que Jesús recomendó a sus apóstoles: "Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil" (Mc. 14, 38). Más vale prevenir, como se suele decir. Es muy importante recordar que necesitamos constantemente esa "conversión" que menciona tras cada "caída".

Que la Ssma. Virgen nos ayude tanto a estar al pie de la Cruz de Cristo como hizo con S. Juan como a mantener viva la esperanza como hizo por los apóstoles antes de la venida del Espíritu Santo.

29/04/09 2:22 PM
  
Jovi
en medio de la depresión: rezar, sacramentos, compartir con otros cristianos, médico, psicólogo.
29/04/09 6:49 PM
  
María Lourdes
Jovi, muy bueno su resumen de recursos para cristianos que sufren de la depresión (y el orden en que los tiene). Muchas gracias.
29/04/09 7:38 PM

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