Llamados a dar fruto (Jn. 15, 5-8)

La inspiración de este blog es la alegoría de la Vid que explicó Nuestro Señor Jesucristo la noche antes de morir. En la Última Cena, la primera del Amor Sacramentado, nuestro mejor Amigo quiso quedarse con nosotros para siempre y la despedida se convirtió en el deseo de que nadie se apartara de su Amor. “Yo soy la vid. Vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada.” (Jn 15, 5) Eso mismo reconoció la Virgen María al aceptar en su seno a Emmanuel (“Dios con nosotros”) diciendo: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38).

Continúa Jesús: “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que quisiereis, y se os dará” (Jn 15, 7), como pasó cuando Su Madre le dijo: “No tienen vino”(Jn 2, 3). Comenta el Papa Benedicto XVI:

Entre los Santos, sobresale María, Madre del Señor y espejo de toda santidad. […] El Magníficat retrato de su alma, por decirlo así— está completamente tejido por los hilos tomados de la Sagrada Escritura, de la Palabra de Dios. Así se pone de relieve que la Palabra de Dios es verdaderamente su propia casa, de la cual sale y entra con toda naturalidad. Habla y piensa con la Palabra de Dios; la Palabra de Dios se convierte en palabra suya, y su palabra nace de la Palabra de Dios. Así se pone de manifiesto, además, que sus pensamientos están en sintonía con el pensamiento de Dios, que su querer es un querer con Dios. Al estar íntimamente penetrada por la Palabra de Dios, puede convertirse en madre de la Palabra encarnada. (Deus caritas est, 41)

El Señor añade a la alegoría de la Vid: “En esto será glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto, y así seréis discípulos míos.” (Jn 15, 8) ¿No ejemplificó eso la Santísima Virgen María a lo largo de su vida y no lo expresó a la perfección con su Magníficat?

“Los sarmientos de la Vid” somos la Comunión de los Santos unidos por Cristo Jesús, el centro de nuestras vidas. “Los Santos son los verdaderos portadores de luz en la historia, porque son hombres y mujeres de fe, esperanza y amor.” (Papa Benedicto XVI, Deus caritas est, 40.) Las vidas terrenas de los que ya gozan de la Faz desvelada de Dios, como la Virgen María, son fuentes de inspiración, riquezas y dones particulares del Señor para cada uno de nosotros, que todavía estamos en camino. Con su ejemplo nos dicen, como nuestra Madre, “Haced lo que él os diga.” (Jn 2, 5)

Jesús nos asegura: “Mi madre y mis hermanos son éstos, los que oyen la palabra de Dios y la ponen por obra.” (Lc 8, 21) Por eso, como mencioné ayer, este blog se dedicará a mostrar la respuesta de los santos a la Palabra de Dios (en concreto, el Evangelio que se leyó en la Misa dominical), además de algún que otra lectura o videoclip que ayude a ilustrar a lo largo de la semana la práctica de la Palabra de Dios en nuestras vidas.

Como explicó el Papa Benedicto XVI:

De hecho, Dios es visible de muchas maneras. En la historia de amor que nos narra la Biblia, Él sale a nuestro encuentro, trata de atraernos, […] tampoco ha estado ausente en la historia sucesiva de la Iglesia: siempre viene a nuestro encuentro a través de los hombres en los que Él se refleja; mediante su Palabra, en los Sacramentos, especialmente la Eucaristía. […] Él nos ha amado primero y sigue amándonos primero; por eso, nosotros podemos corresponder también con el amor. (Deus caritas est, 17.)

Expresemos nuestro amor con una oración tradicional para la Comunión Espiritual: “Yo quisiera, Señor, recibiros con la misma pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los Santos. Amén.

Tema de mañana, Fiesta de Cristo Rey: “Cuando venga en su gloria"(Mt 25, 31).

NOTA: Se les invita a añadir en los comentarios citas pertinentes de la Biblia o de beatos o santos reconocidos por la Iglesia Católica.

6 comentarios

  
Luis Fernando
Amén y amén.
22/11/08 11:05 AM
  
Antonio
¡Increíble! Y esto es para "abrir boca". Veremos a ver quién te sigue cuando empieces a profundizar en los temas. Ánimo, Lourdes, buen comienzo. Gracias por tus reflexiones.
22/11/08 11:37 AM
  
Bruno
Comentando el pasaje del Evangelio de la vid y los sarmientos, San Luis María Grignon de Montfort decía:

"Todo esto nos demuestra que Jesucristo quiere recoger algún fruto de nuestras pobres personas, a saber, nuestras buenas obras, porque éstas le pertenecen exclusivamente: "Hemos sido creados para las buenas obras en Cristo Jesús".

Estas palabras del Espíritu Santo demuestran que Jesucristo es el único principio y debe ser también el único fin de nuestras buenas obras y que debemos servirle, no sólo como asalariados sino como esclavos de amor."

A mí me resulta sorprendente pensar que, aunque somos "pobres hombres", Dios nos ha creado para dar fruto en Cristo.
22/11/08 12:53 PM
  
María Lourdes
¡Maravillosa cita, Bruno!
Me encanta que se enfatiza el amor necesario para dar verdadero fruto, y eso por el Señor. Añado un par de citas:

"Los errores son nuestros, los frutos, del Señor" (S. Josemaría Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, 267)

"¿No adviertes cómo los árboles sin frutos son vigorosos, bellos, esbeltos, graciosos y sublimes? Pero si nos fuera dado poseer un jardín, de seguro que preferiríamos ver en el granados y olivos cubiertos de frutos. Los árboles estériles están en el jardín para recreo, no para utilidad. Y, aunque en cierto sentido pueden ser útiles, su utilidad es minima. Los que sólo se preocupan de sus intereses son como estos árboles." (S. Juan Crisóstomo, Hom. 20 sobre los Hechos,3-4)

Esas citas son de "Antología de Textos para hacer oración y para la meditación por Francisco Fernández Carvajal", en la sección sobre frutos: http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/1j.htm#ce

Dediquémonos, pues, a ofrecer todo a Dios, preocupándonos no de nuestros intereses sino de los suyos porque le amamos con todo nuestro ser.
22/11/08 2:27 PM
  
una
Aquí va mi pequeño granito de arena. Enhorabuena por tu blog.

Salmo 128.
Felicidad para el hombre que teme al Señor. Felicidad para el hombre que camina por su sendero.
Vivirá del trabajo de sus manos, será feliz y gozará de todo bien; su esposa como vid fecunda en medio de su casa. Sus hijos como brotes de olivo en torno a su mesa.
Así será bendecido el hombre que teme al Señor, ¡Qué te bendiga Dios desde Sión, que puedas tú ver la prosperidad de Jerusalén, que puedas tú ver a los hijos de tus hijos! ¡Paz a Israel!

25/11/08 11:36 AM
  
María Lourdes
Una, aunque un "pequeño granito de arena" no parezca mucho, su tamaño no indica el impacto que puede tener en el mundo. Por ejemplo, si a alguien se le mete ese pequeño granito de arena en el ojo... ¡no me va a decir que es poca cosa! Pues, espero que en este blog sus "granitos de arena" se sigan acumulando para que todos puedan ver bien la grandiosa playa que formamos los católicos al borde de la Eternidad divina.

Su cita con el énfasis puesto en la esposa como vid fecunda me recuerda la gran dignidad de la mujer al haberle dado el Señor la posibilidad de ser madre y a la vez "ama" de su hogar en más de un sentido, la que es capacitada para sostener "en medio de su casa" a toda una familia, todo un hogar. Como "vid fecunda" participa de la vida de "la Vid", nuestro Señor, y "en medio de su casa" me recuerda que todos tenemos una función en la Casa del Señor, en la que Jesús mismo es la "piedra angular".

Muchas gracias por su aportación.
25/11/08 1:27 PM

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