Cómo todos damos gloria a Dios, lo queramos o no

Sta. Catalina de Siena (1347-1380), cuya fiesta se celebra hoy, rogó a Dios en “Diálogo: “Por tu gloria, Señor, salva al mundo.” Esta Doctora de la Iglesia pone en labios del Señor: “Es tan grande y tan perfecta la visión de los Bienaventurados, que no solo en los ciudadanos de la vida perdurable, mas aún en las criaturas mortales ven la gloria y alabanza de mi nombre, pues quiera o no quiera el mundo, me tributa gloria.” Por lo tanto, todos los que aparecen en el cuadro “El tránsito de Sta. Catalina” (1602) de Crescenzio Gambarelli [en la Basílica de Sto. Domingo (Siena, Italia)], estén en gracia con Dios o no, y quieran o no, dan gloria a Dios. ¿Cómo es eso posible?

Se continúa leyendo en labios del Señor en el “Diálogo” de Sta. Catalina de Siena:

“Es verdad que no me la tributa como debe, amándome sobre todas las cosas; pues por lo que a mí toca, yo saco de ellos gloria y alabanza de mi nombre, esto es, que resplandece en ellos mi misericordia y mi abundante caridad, concediéndoles tiempo, y no mandando a la tierra que los trague por sus delitos, antes bien los espero y mando a la tierra que les dé sus frutos; al Sol que los caliente y dé su luz y calor; al cielo que se mueva, y en todas las cosas criadas hechas para ellos, uso yo de mi misericordia y caridad, no quitándoselas por sus delitos, antes bien se las doy al pecador lo mismo que al justo, y muchas veces más a aquel que a éste, porque al justo, que está dispuesto a sufrir humildemente, le privaré de los bienes de la tierra para darle más abundantemente los del cielo. Así que mi misericordia y caridad brilla siempre en ellos.

“Algunas veces en las persecuciones que sufrirán mis siervos de los mundanos, probándoles la virtud de la paciencia y de la caridad, ofreciendo mis siervos humildes y continuas oraciones, tributan gloria y alabanza a mi nombre. Y así, que quiera que no quiera el iniquo me da gloria, aunque él no tuviese intención sino de deshonrarme y vituperarme.” Cap. XVI)

Tiene sentido, entonces, que en el Evangelio del V domingo de Pascua [28.4.13] Jesús comente en la Última Cena tras salir Judas Iscariote a traicionarle: “Ahora es glorificado el Hijo del hombre” (Jn. 13, 31). Se pone en marcha la Pasión del Señor, por la cual Jesucristo recibiría gloria a mano de los que tanto le iban a hacer sufrir y a humillar, rezando Él a Dios Padre a lo largo de Su gran Obra de Salvación por los que tanto Le hemos ofendido con nuestros pecados.

“ Porque si se dice con verdad en la muerte de Cristo, que glorifica a Dios: “Despojó los principados y las potestades, triunfando en el leño de su cruz” (Col 2), y aquello otro: “Conciliando por la sangre de Cristo todas las cosas, las del cielo y las de la tierra” (Col 1). En todo esto fue glorificado el Hijo del hombre y Dios también es glorificado en Él.” (Orígenes In Ioannem tom. 32 en el “Catena Aurea” de Sto. Tomás de Aquino)

Ya cuando Se humilló Dios mismo haciéndose hombre y naciendo por Amor en gran pobreza, los ángeles anunciaron: “Gloria a Dios en las alturas”. Lo mismo se canta en la celebración de la Misa, donde se renueva incruentamente la Pasión del Señor al igual que Su Resurrección y Dios Se baja de los Cielos para esconderse en la Eucaristía. Y eso pasa en cada Santa Misa a lo largo de los siglos, sea cual sea la situación en que se encuentre el mundo cuando se celebre. Así, en tiempos de Sta. Catalina de Siena se experimentó gran inestabilidad cuando el Papa estuvo en Aviñón hasta que la santa le persuadió a volver a Roma, cuando Florencia no estaba en paz con la Santa Sede y la santa fue enviada como mediadora, y al comienzo de la Cisma Occidental. A pesar de todo eso, a Dios Se le seguía dando gloria en todo momento en el mundo tanto en el Amor de los santos (como Sta. Catalina), como por medio de las tribulaciones que los fieles soportaban con humildad, y sobre todo en la Santa Misa, la oración más perfecta porque es ofrecida por Jesucristo, con Él y en Él.

Franz Joseph Haydn también vivió en tiempos de incertidumbre cuando compuso “Missa in Angustiis” (1798), “Misa en tiempo de angustia”. Napoleón había amenazado a Viena, habiendo vencido a Austria en cuatro batallas, y estaba lanzando una invasión de Egipto. Las dificultades financieras en su país resultaron en la eliminación de instrumentos de viento de la orquesta que Haydn tenía a su disposición, lo cual se nota en la “Missa in Angustiis” por tal ausencia y por la atmósfera de terror que refleja la composición, aunque en menor grado en la Gloria. Aún en esos tiempos de incertidumbre, Dios recibía gloria de Sus criaturas sobre todo en la Santa Misa, y lo seguirá recibiendo, lo queramos sus criaturas o no. Claro que cuanto más ama alguien a Dios, más desea y obra para que se Le dé la gloria que es justamente Suya.

“Misa en tiempos de angustia: Gloria” por Franz Joseph Haydn, Orchestre des Concerts Lamoureux, dirigido por Michel Piquemal:

Gloria in excelsis Deo,
et in terra pax hominibus bonae voluntatis.
Laudamus te, benedicimus te, adoramus te, glorificamus te,
gratias agimus tibi propter magnam gloriam tuam
,
Domine Deus, Rex caelestis, Deus Pater omnipotens.
Domine fili unigenite, Jesu Christe,
Domine Deus, Agnus Dei, Filius patris,
Qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
Qui tollis peccata mundi, suscipe deprecationem nostram.
Qui sedes ad dexteram Patris, miserere nobis.
Quoniam tu solus sanctus,
Tu solus Dominus,
Tu solus Altissimus, Jesu Christe,
Cum Sancto Spiritu in gloria Dei Patris. Amen.


Gloria en español (de la Misa)

Gloria a Dios en el Cielo,
y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria,
Te alabamos, Te bendecimos, Te adoramos,Te glorificamos,
Te damos gracias,

Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre Todopoderoso.
Señor Hijo Único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre,
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros,
Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica,
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros,
porque solo Tú eres Santo,
solo Tú, Señor,
solo Tú, Altísimo Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la Gloria de Dios Padre. Amén.

[Fotos en post de Wikimedia Commons: Cuadro de Crescenzio Gambarelli; Cuadro de Sta. Catalina dictando “Diálogo” (Ellenm1), cuadro de Orden de los Trinitarios por Carreno de Miranda]


Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Es importante la gloria de Dios en su vida? ¿Cómo da gloria a Dios?

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11 comentarios

  
Odet
Muchas gracias María por traernos a esta gran santa,aquí te envío este post de Diálogos del padre Chus Villarroel
O.P.Santa Catalina de Siena (1347-1380). Doctora de la I

glesia (3): Salvadora de almas.Esta Semana Santa tuve la suerte de participar en el coro de nuestra iglesia en el Triduo Pascual y fue estupendo poder alabar al Señor de esa manera.Saludos.

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Odet, muchas gracias por recomendar el post: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=28890

Veo que en el mismo blog hay otro post sobre "Diálogo": http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=28891

Se atribuye a S. Agustín: "el que canta ora dos veces". :) Un saludo.
29/04/13 2:37 PM
  
DavidQ
Honestamente, nunca he entendido eso de "dar" gloria a Dios.

Desde mi punto de vista es imposible "darle" algo a Dios, puesto que Él lo tiene todo. Por muchas alabanzas que yo le tribute, su gloria no aumenta ni un ápice (vamos, es mi punto de vista, que soy tan exageradamente racional que debería considerárseme mentalmente retrasado).

Pienso que lo único que yo tengo (porque Él me la obsequió) es mi libertad individual -el famoso "libre albedrío"- y es lo único que puedo devolverle. Podría decirse que "doy" gloria a Dios cuando someto mi voluntad a la Suya. Sin embargo, para que esa gloria fuera perfecta, todas mis acciones deberían estar regidas a Su voluntad y lamentablemente no es así.

En mi opinión muy particular, yo no le doy gloria a Dios. Es imposible para mí hacerlo. Trato, pero fracaso en mi intento. Sólo su infinita misericordia puede hacer que mis vanos intentos por amarle puedan ser apreciados, como el niño que inútilmente trata de levantar un bulto pesadísimo y sólo el infinito amor de su padre que lo lleva sin dificultad hace que parezca que el niño realmente hizo algo útil.

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DavidQ, que podamos cooperar con Dios y ofrecerle todo lo que podemos me parece en sí una gran bendición de Dios, que nada gana por ello, como comenta. Lo que dice me recuerda lo que dice S. Ireneo:
"El servir a Dios nada le añade a Dios, ni tiene Dios necesidad alguna de nuestra sumisión; es él, por el contrario, quien da la vida, la incorrupción y la gloría eterna a los que le siguen y sirven, beneficiándolos por el hecho de seguirle y servirle, sin recibir de ellos beneficio alguno." ("Tratado contra las herejías", 4).
Como nos enseña Sta. Catalina, hasta los que no aman a Dios, hasta los demonios, dan gloria a Dios de forma indirecta. Pero, creo que hace una diferencia que busquemos la gloria de Dios en nuestras acciones o no. Dios quiere que usemos bien los talentos que nos ha dado y no que dejemos que Él haga todo (aunque haciendo Su Voluntad encontramos todo bien). Sta. Teresa de Lisieux se hizo pequeña para subirse a las alas de Dios y Él la subió a grandes alturas, o sea que no hace falta que seamos gran cosa, sino que nos ofrezcamos de corazón, amándole más que nada (como indica la cita de Sta. Catalina en el post). Muchas gracias por su hermosa reflexión.
29/04/13 5:44 PM
  
Norberto
"Ya comáis, ya bebáis o ya hagáis alguna cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" (1 Co 10,31)

... "por cuanto que en Él nos eligió antes de la constitución del mundo, para que fuésemos santos e inmaculados ante él, y nos predestinó en caridad a la adopción de hijos suyos por Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad para alabanza de su gloria" (Ef 1,4-6).

Los textos anteriores nos dicen, en pocas palabras, que Dios es glorificado en el hombre, su criatura predilecta: somos hijos amadísimos en el Hijo.

En la medida que la santidad resplandece resplandece Dios; en la medida que el pecado resplandece, Dios es oscurecido.

A Dios no le "damos" gloria, es su propia gloria, su santidad la que germina en el hombre, sin Él no podemos nada, pero si la semilla da fruto, el fruto es "gloria a Dios", gracias a Dios.


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Norberto, gracias por lo que aclara en su comentario. Me acuerdo que hace tiempo comentaba en otro post que todo es gracia. Alabado sea el Señor.
29/04/13 6:40 PM
  
Raúl
El deber de glorificar a Dios es una de las cosas que a veces olvidamos, o no le damos la importancia que tiene. Y es verdad que lo hacemos aunque no queramos, sin apenas darnos cuenta de ello. Pero es verdad que quizá en otras épocas todo esto se tenía más presente y los católicos eran mucho más conscientes de todas estas verdades.

Muchas veces me impresiona entrar en algun templo o Santuario y encontrar lápidas en los muros con inscripciones recordando tal o cual acontecimiento, o la presencia allí de alguna persona ilustre, que terminan con las iniciales A.M.D.G., "ad maiorem dei gloriam", para mayor Gloria de Dios... Si no recuerdo mal este lema es de San Ignacio de Loyola, y se convirtió con el tiempo en la divisa de la Compañía de Jesús.

No deberíamos olvidar esto nunca. Que todo sea a la mayor Gloria de Dios Nuestro Señor.

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Raúl, gracias por lo que aporta. No sabía que A.M.D.G. en lápidas significaba eso. Sí que no está muy de moda tener en cuenta la gloria de Dios. Hace falta piedad, que tan relacionada está con la caridad y la justicia. Se habla mucho de justicia, pero como si eso no tuviera que ver con lo que debemos a Dios.
29/04/13 8:51 PM
  
vicente
hemos nacido para dar gloria a Dios.

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Vicente, lástima que no todos nos damos cuenta de ello y que no todos lo deseamos. En Dios encontramos nuestra propia felicidad.
29/04/13 9:47 PM
  
Gregory
Podemos Dar gloria a Dios con nuestra vida con nuestras acciones, por muy pequeñas que sean en apariencias. Ahora el punto esta en cuan concientes somos de lo que hacemos es dar gloria a Dios al trabajar cada día en un trabajo que en algunos casos puede ser monotono. Y otro punto importante como lo estamos haciendo el asento estaria aqui en como hacemos el trabajo como llevamos nuestra vida.

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Gregory, su comentario me ayuda a meditar lo que podría ofrecer mejor a Dios cada día. Hay cosas que me cuesta hacer en mi vida cotidiana que serían más llevaderas si las hiciera por amor de Dios. Las haría mejor también y no a medias, con más atención a los detalles, si las hiciera por el Señor. Voy a intentar poner eso en práctica con la ayuda de Dios.
29/04/13 11:06 PM
  
Eugenio Ortiz
El único fin del hombre en el mundo es dar Gloria a Dios. Solo eso justifica nuestra existencia.

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Eugenio Ortiz, se lee en catecismos la pregunta: "¿Por qué nos creó Dios?" con la respuesta: "Para conocerle, amarle y servirle en este mundo y ser felices para siempre con Él en el Cielo." Y es justo que así sea porque no hay hadie más bueno y perfecto que Dios. Gracias por haber dejado su comentario.
30/04/13 12:43 AM
  
Luiscar
De hecho,todo lo que no hacemos para la gloria de Jesucristo,es por vanagloria o por orgullo,vanidad, codicia,envidia,lujuria,etc.
Sin embargo,el que tiene los ojos fijos en Cristo y un corazon circuncidado por el Espiritu Santo,todo lo hace por la Causa de Cristo,y cuando hace algo por causa de su carne,el Espiritu le encausa y le juzga su accion indigna de la Gracia de Dios.
¿Que puede querer un redimido por el indecible Amor de Jesucristo,sino gritar las virtudes de Aquel que le llamo de las tinieblas a SU Luz admirable?. Si,la misma Gracia pone esos deseos de glorificar al Señor en el nuevo corazon.Es cierto,EL no recibe gloria de los hombres,somos nosotros los hechos participes de SU indecible gloria,al amarle tanto,pues le amamos tanto,porque EL nos amo primero.Su Gloria es nuestro bien y nuestro bien es darle la gloria a EL.Deseemos con toda nuestra alma ser santos y EL se glorificara en nosotros y nos hara participes de SU gloria.
La Paz de Cristo,que es gloria de Dios.

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Luiscar, la gloria de este mundo causa mucho de lo que menciona (vanagloria, orgullo, vanidad, codicia...). Sin embargo, la gloria de Dios, como señala, por la Bondad de Dios, resulta en todo lo contrario, como vemos en la harmonía entre los que están en el cielo y en la felicidad que gozan. ¡Qué bueno es el Señor que nos ha concedido la libertad para poder amarle!


30/04/13 2:20 AM
  
Nicolasa del Rosario
Somos creados por Dios para conocer, amar y servirle, y para darle gloria solo con su gracia, por lo tanto como darle gloria? Yo aprendí a vigilar mi recta intención en las cosas que hago, es preguntarme porque hago esto? lo hago por Dios o por mi? y les aseguro que muchisimas veces me descubro en falta y es momento de cambiar el curso de mis actos, especialmente cuando tengo que amar a mis familiares, en el servicio, en las compras,etc, y aprender a dar gloria a Dios es t rabajar para hacer Su Voluntad y no la mia. Gloria a Dios en Amar su Voluntad.

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Nicolasa del Rosario, en mi opinión, la clave está en el amor, como comenta, si es amor propio o es verdadera Caridad (amor de Dios), lo cual no es cuestión de sentimientos sino fidelidad hasta en lo que no nos gusta (esto es lo que más cuesta - a mí por la tarde). El purificar nuestras intenciones es la lucha y labor de toda una vida, pero menos mal que contamos con la ayuda de Dios y de la Ssma. Virgen María. Me alegro que haya compartido cómo intenta llevar a cabo la Voluntad de Dios en su vida.
30/04/13 2:22 PM
  
Madrileño
María Lourdes, ¡¡¡que bien leerte otra vez!!!, jejeje. Ha pasado mucho tiempo pero aquí seguimos todos.

Muchos saludos y que podamos seguir leyendo tan magníficos posts como nos tenías acostumbrados.

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Madrileño, es un gran placer verle pasar por aquí también. :) Le recordé hace poco, sobre todo porque alguien dejó un comentario pidiéndole información sobre Gerald Schroeder en un antiguo post: http://infocatolica.com/blog/sarmientos.php/cientificos_que_creen_en_la_existencia_d. Un saludo.
01/05/13 12:36 PM
  
Karem
Siempre daré gloria a Dios por su infinito amor, aunque actualmente esté pasando unas duras pruebas con mi familia y porque he tenido una ruptura amorosa, la primera.. pero no importa porque sé que Dios me ama y me a dado los padres más amorosos y mis hermanas, porque conjuntamente llevamos la cruz de cada una. Lo importante es que Dios nos ama tanto que nunca nos dejará solos.

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Karem, le agradezco que haya dejado su testimonio de cómo sigue confiando en Dios a pesar de las dificultades que enfrenta. Le deseo todo lo mejor en Cristo Resucitado.
06/05/13 5:58 AM

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