Contra el juicio del prójimo: ilusiones ópticas

En este vídeo parece que se tuerce sin esfuerzo una vara sólida y recta, gracias a una ilusión óptica:

Y en esta otra ilusión óptica, se muestra una caja imposible:

En el Evangelio del XXIII Domingo de Tiempo Ordinario [04.09.2011], el Señor recomienda a sus discípulos ciertas acciones: “Si tu hermano peca” (Mt.18, 15). Con gran sabiduría, el Señor no nos dice: “cuando” tu hermano peca, sino “si” tu hermano peca. Si ni siquiera podemos distinguir lo recto de lo torcido y lo cerrado de lo abierto en unas simples ilusiones ópticas, ¿cómo podríamos juzgar bien a nuestro prójimo?

Sta. Catalina de Siena explica en labios del Señor en “Diálogo” que aunque ése deber de la corrección corresponde a las personas a quienes Dios mismo ha puesto en posiciones de autoridad en la Iglesia (como los obispos), las almas que buscan la perfección y se acercan a la Luz Divina no deben de escandalizarse por nada de lo que pudiera hacer el prójimo.

“Los que están en esta dulce luz [de no desear nada más que la honra y gloria de Dios y la salud de las almas…] gozan siempre de paz y tranquilidad, y no tienen quien les escandalice, porque han quitado el motivo del escándalo, que era su voluntad propia; y aún cuando están en el agua de muchas tribulaciones y tentaciones, tienen bajo sus pies todas las persecuciones que el mundo y el demonio mueven contra ellos, las cuales no les hacen mella, porque están asidos a la rama del santo deseo. Todas las cosas les son materia de gozo, ni se hacen jueces de mis siervos ni de las otras criaturas racionales, antes se huelgan de todo estado o modo que ven, diciendo: ‘Gracias te doy, Padre eterno, porque en tu casa hay muchas mansiones’; y más se huelgan en las diversas maneras en que ven andar a mis amigos, que si todos anduvieran por un mismo camino y de una misma manera, porque ven manifestarse en esto más la grandeza de mi bondad, y de todo se alegran y sacan el olor de la rosa; y no solamente se edifican con el bien, sino que ni aún de lo que claramente es pecado no quieren juzgar, antes bien me ruegan con verdadera y santa compasión, y con perfecta humildad dicen: ’Hoy a ti, y mañana a mí, si la Divina gracia no me conserva.’

“[…] Éstos no pierden el tiempo en formar juicios falsos, ni contra mis siervos ni contra los servidores del mundo, y no se escandalizan por ninguna murmuración, sea contra sí o contra su prójimo. Están contentos con sufrir por mi nombre, si las murmuraciones son contra ellos, y si es injuria contra otro, la toleran con compasión del prójimo, y no murmurando del que la hace ni del que la recibe, porque su amor está ordenado en mí, eterno Dios; y porque lo está, por eso los tales no se escandalizan jamás de aquellos a quienes aman, ni de criatura racional, pues su parecer está muerto, y por eso no juzgan la voluntad de los hombres, sino sólo la de mi clemencia. […]

“Otra cosa te conviene hacer para llegar a esta unión y pureza, y es que de cosa que vieses hacer o decir a otro , ya sea contra ti o contra el prójimo, nunca juzgues la voluntad del hombre, sino mi voluntad en ellos y en ti; y si vieses pecado o defecto expreso, saca de aquella espina la rosa, esto es, que los ofrezcas en mi presencia con una santa compasión del defecto del prójimo, y en las injurias que te hicieren, juzga que mi voluntad lo permite para probar en ti y en otros siervos míos la virtud, juzgando que aquél, como instrumento que yo he puesto, hace aquello, viendo que muchas veces tendrán buena intencion , mas ninguno puede juzgar lo oculto del corazón del hombre. Lo que no veas que expresa e indubitablemente es pecado mortal, no debes tenerlo por tal en tu interior, ni juzgar que es otra cosa que mi voluntad en ellos; y viendo que es pecado , no juzgar, sino concebir una santa compasión para con el prójimo. De esta manera llegarás á perfecta pureza, pues haciéndolo así, nunca se escandalizará tu mente ni en mí ni en el prójimo, porque suele acontecer indignación contra el prójimo cuando juzgáis que su voluntad es mala contra vosotros, y no la mía en ellos, la cual indignacion y escándalo separa el alma de mí, e impide la perfección, y en algunos quita la gracia más o menos según la gravedad de la indignación y odio concebido contra el prójimo por este juicio.

[..]para satisfacer tu deseo mas distintamente, te diré y manifestaré que ningún juicio podéis hacer que sea virtuoso, si no es por medio de una santa compasión.”

Que el Señor nos conceda acercarnos cada vez más Él, para que la Luz Divina ilumine en nuestras vidas el gran Amor que Dios nos tiene a cada uno.


Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Alguna vez ha cambiado de parecer tras haber tenido una mala impresión de alguien? ¿Cómo llegó a cambiar de opinión?

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12 comentarios

  
Eduardo Jariod
Sin duda, la santidad es la meta hacia la que debemos tender. Líbreme Dios de comentar el texto que ha entresacado de la santa. Si el texto se hace inasequible para el común no ya de los mortales, sino de los católicos es porque refleja el estadio final ("los que ESTÁN en esta dulce luz...") de lo que debe ser un proceso de vida que dura lo que nuestra existencia. La mayoría queremos residir en esa dulce luz donde gocemos siempre de paz y tranquilidad, ya aquí abajo en la tierra, sí, en la que nada ni nadie nos escandalice.

Amén.

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Eduardo Jariod, creo que el Señor mismo es el nos ha dado la gran meta de la amar a todos como Él nos ha amado, de amar a nuestros enemigos, por ejemplo, y de ser santos no porque quiera hacernos tropezar o darnos una meta imposible, sino porque por Su Gracia nos será posible alcanzarla, aunque "dura lo que nuestra existencia", como dice.

El texto de la santa me recuerda que antes de juzgar a mi prójimo debería de considerar las circunstancias desde otro punto de vista, y no la mía, que suele ser más egoísta e interesada. Un saludo.
05/09/11 6:16 PM
  
Eduardo Jariod
Ciertamente, sin la gracia de Dios es literalmente imposible amar a nuestros enemigos. Esta exigencia es sobrehumana; supera las posibilidades de nuestra naturaleza. Sin la intervención divina de su gracia no es posible alcanzar este grado de perfección espiritual y de santidad.

No es bueno juzgar al prójimo, pero es necesario y no pocas veces imperativo juzgar sus actos, y obrar en consecuencia (corrección, castigo...). Condenemos el pecado, y demos oportunidad siempre al pecador: "Vete y no peques más". Aunque, por supuesto, seguimos pecando.

Por esto hago hincapié en lo del proceso, pues esa "dulce luz" de la que hablaba la santa, por nuestra naturaleza pecadora (de la que no se libraba tampoco Catalina de Siena), siempre es una luz temblorosa y frágil, presta a apagarse.

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Eduardo Jariod, sí, como madre también tengo el deber de estar atenta a lo que hacen mis hijos y de guiarles hacia el buen camino si les veo vacilar. ¡Y cuántas veces me he equivocado echándoles la culpa de algo que no hicieron!

Lo que dice sobre la "dulce luz" de buscar sólo la Voluntad de Dios me recuerda a una anécdota de Sta. Bernadette de Soubirous, que en uno de los recreos en su convento señaló a la palma de su mano y les dijo a sus hermanas religiosas que la que no tuviera orgullo propio, que pusiera su dedo allí, queriendo decir que todos tenemos algo de ello.

Muchas gracias por explicar su comentario.
05/09/11 6:51 PM
  
Flavia
Sí, si me ha sucedido cambiar mi parecer sobre una persona después de conocerla mejor, de conocer sus dificultades, los problemas superados en su vida...

De todas formas, soy muy consciente de que Jesús no opone la sana prudencia a nada de esto. Estamos hablando de hechos normales en la vida diaria, porque para los delitos ya están las leyes. Y yo tendré que orar por la conversión de todo aquel que haya cometido un delito y pedir al Señor que no permita en mí el odio.

Pero, desde luego, respecto a la vida diaria, casi siempre que he juzgado me he equivocado en algo: bien en la gradualidad de mi juicio o en los motivos que suponía.

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Flavia, en la vida diaria también me equivoco muchísimas veces al día sospechando que alguno de mis hijos o m esposo hubiera hecho alguna cosa en la casa que acabó causándome alguna inconveniencia, por ejemplo - y me suelo equivocar sobre los motivos. Si fuera más paciente, no saltaría a conclusiones.

Puedo sentir compasión por algún "criminal" que no conozco bien, pensando que podría ser inocente de su delito, por ejemplo, sin tener que perdonarle nada personalmente ni demostrar mucha caridad, porque puedo pensar que otro se encargará de corregirle. En cambio, me es más difícil ser compasiva con las ofensas que "percibo" de seres queridos. Leyendo el texto de Sta. Catalina, me doy cuenta de que se debe a que todavía estoy demasiado aferrada a mi voluntad propia y no a la de Dios, todavía pienso más en protegerme que en pensar en el bien de otros. Espero que el Señor, que me ha concedido ver estas faltas, me conceda también algún día la gracia necesaria para superarlas.

05/09/11 7:02 PM
  
susi
Si mirásemos a la gente con ojos misericordiosos, como el Señor hace con nosotros a cada instante y siempre, veríamos lo bueno de los demás.
Esa misericordia se la pedía Santa Faustina K. al Señor, como se recoge en el nº 163 de su Diario
http://www.corazones.org/oraciones/sobre_oracion/oracion_faustina.htm

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Susi, ¡muchas gracias por recordarnos que debemos imitar la Divina Misericordia y por ese enlace! ¡Qué oración más hermosa y apropiada!

Por cierto, sigo pensando por la tarde sobre el comentario que dejó en el anterior post, y me ha ayudado en algunas ocasiones (todavía no en todas) a no quejarme tanto y a ser más generosa en el hogar. :)
05/09/11 9:02 PM
  
Norberto
La gracia actúa y amplía el enfoque de los ojos del alma haciendo que veamos en el otro lo bueno, es más estamos obligados, ver el texto evangélico, a potenciar lo bueno del otro: es la primera caridad, lo mejor que podemos brindar al prójimo, la colaboración en el crecimiento de lo bueno que asfixia y termina por neutralizar lo malo.

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Norberto, como ya sabe, muchos santos se creían los peores pecadores del mundo y por eso podían considerar a todos ser mejores que ellos, pensando que si hubieran recibido otros tanta gracia de Dios como ellos, no lo hubieran desaprovechado y serían mayores santos.

Pero, no por eso llamaban buenas las malas acciones. S. Félix de Cantalicio (a quienes la gente llamaba Hno. "Deo Gratias" porque lo decía con tanta frecuencia), respondía a los que le insultaban mientras mendigaba: "Que Dios te haga un santo. Pediré por ti." No lo decía con sarcasmo, sino que de todo corazón deseaba el bien a los que le ofendían, y confiaba en que podían llegar a ser muy santos. ¡A potenciar lo bueno del otro, pues! [Por cierto, el siguiente post tiene algo que ver con lo que comenta.]
05/09/11 9:12 PM
  
Bruno
Lourdes:

Veo que has empezado con fuerza, después del verano. Me alegro mucho.

Estupendo el ejemplo de las ilusiones ópticas.

Saludos.

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Bruno, esas amables palabras me animan mucho en este nuevo "recomienzo" del blog. ¡Muchísimas gracias! Que todo sea para mayor gloria de Dios. Un saludo.
05/09/11 9:42 PM
  
Odet
Puede que sirva este texto de San Francisco de Sales:
no digas"fulano es un borracho" por haberle visto embriagado una vez;ni le llames adultero por haber visto que cayó en este pecado.
Paróse una vez el Sol para contribuir a la victoria de Josué,oscurecióse otra en testimonio de la victoria del Salvador.¿Diremos por esto que es innoble u oscuro?No fue San Pedro sangriento porque una vez derramó sangre,ni porque blasfemó en una ocasión,blasfemo.(San Francisco de Sales,intrd.a la vida devota 3,29)

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Odet, ¡qué cita más buena! Muchas gracias por haberla compartido.
05/09/11 10:48 PM
  
Odet
Citas de la Sagrada Escritura

No nos juzguemos, pues, ya más los unos a los otros, y mirad sobre todo que no pongáis tropiezo o escándalo al hermano. Rom 4, 13.

Cuanto a mi, muy poco se me da ser juzgado por vosotros o de cualquier tribunal humano, que ni aun a mi mismo me juzgo. 1 Cor 4, 3.
Espero que sean apropiadas estas citas Maria Lourdes,un saludo.

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Odet, me parecen fantásticas para este tema. Ofrecen mucho para meditar. ¡Muchas gracias de nuevo!
05/09/11 10:54 PM
  
Gregory
Una de las cosas de las que más me siente lleno de paz en el Señor es sin duda el de haber hecho las paces con quienes me he sentido incomodo al punto de hacernos hermanos de nuevo, siempre lo fuimos pero perdimos la brujula de nuestra hermandad y la hemos recuperado. Ahora incluso valoro aquello de lo que me hablaron y entiendo sus actitudes busco seguir el ejemplo y seguir compartiendo con ellos. Doy gracias a Dios por ello.

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Gregory, tengo amistades que han pasado por lo que dice le pasó, y me alegro que gracias a Dios se hayan conservado esas amistades a pesar de todo. Gracias por haber dejado ese testimonio de amistad renovada.
06/09/11 6:31 PM
  
José Luis
Dice San Agustín:
«Los hombres sin remedio son aquellos que dejan de atender sus propios pecados para fijarse en el de los demás. No buscan lo que hay que corregir, sino en qué pueden morder. Y, al no poderse excusar a sí mismos, están siempre dispuestos a acusar a los demás.» ( L. H. De los sermones de San Agustín, Domingo, Semana XIV. T. III,, p. 380. Ediciones Paulina. 1984)


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José Luis, maravillosa cita, que refleja lo que nos dijo el Señor sobre cómo debemos quitarnos la viga del ojo antes de intentar quitar la astilla en el ojo de nuestro hermano. ¡Muchas gracias!
06/09/11 7:06 PM
  
José Luis
Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]: ¿Alguna vez ha cambiado de parecer tras haber tenido una mala impresión de alguien? ¿Cómo llegó a cambiar de opinión?

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Cuando he tenido una mala impresión con alguna una u otra persona, estaba cegado por mis pecados. Me creía mejor que los demás, más listo, más inteligente; eso y más que Satanás me hizo creer.

Pero Dios tuvo misericordia de mí, pues estaba a un paso de que la muerte me sorprendiera, para ir inmediatamente a la condenación eterna. Había enviado a María Santísima, para socorrerme, y de pronto sentí paz. Pero todavía las tentaciones me hacía caer, no tenía en cuenta de la importancia de orar constantemente, no con palabras vacías, porque esta vaciedad, todavía me hacía ser orgulloso y arrogante. La paciencia y el amor de Cristo que no quiere que nadie se pierda, me sostuvo, y a medida que mi vida hacia la oración era frecuente, más débil era Satanás contra mí. Pero esto no fue cuestión de una semana, sino de un tiempo bastante largo.

Dios nos da a todos un plazo para la conversión; pero no debemos creernos convertidos todavía, pues eso lo sabremos, si nos hemos convertido, si somos dignos del Señor para entrar en la Vida eterna.

No puedo cantar victoria: pues no me fío del todo, cuando alguno pueda decir: "estoy convertido", dice San Pablo: «Así pues, el que crea estar en pie, mire no caiga. No habéis sufrido tentación superior a la medida humana. Y fiel es Dios que no permitirá seáis tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentación os dará modo de poderla resistir con éxito. 14 Por eso, queridos, huid de la idolatría. (1Cor 10, 12-13)». Ni siquiera me fío de mí mismo, pero todo lo espero en Cristo Jesús y mi amor a María Santísima: Madre de Dios, y a la Santa Madre Iglesia Católica.

Lo que es cierto, que nuestra conversión se requiere un proceso, la Gracia de Dios, que hemos de perseverar a cada instante.

Se conoce la caída de sacerdotes, obispos que en principio ellos mismos pensarían para sí, que estaban convertido, pero algo falló en su relación con Cristo y su Iglesia, algo que solo Dios conoce.

Las desobediencias a la Jerarquía de la Iglesia Católica, es porque no se han dado cuenta de que han consentido en la tentación del Maligno, y aunque intentan justificarse, no lo pueden hacer cuando el Señor les lleve ante su Tribunal para ser juzgado.

En mi caso, una y otra vez leía la Biblia entera, luego leía muchas veces el Nuevo Testamento, y actualmente me gusta repasarlo con frecuencia, también el Catecismo de la Iglesia Católica, documentos eclesiales, enseñanzas del magisterio del Papa, vidas de santos y santas... Todo esto ayuda a que el proceso de conversión no se estanque; y la necesidad diaria del Santo Rosario, a ser posible todos los misterios... las cuatro partes diarias. Son remedios que ofrece la Iglesia Católica.

Muchas veces sin que el cristiano lo sepa, sin darse cuenta se hace "idólatra"; lo explica muuy bien el Catecismo de la Iglesia Católica: 2097, 2112-2114, 2138, 2380, 2424, 2434, etc.

Los cristianos necesitamos identificarnos con Cristo, pero si nos apegamos a las cosas terrenales, nos alejamos de su amor y caridad. Muchos, como he referido, han perdido la fe, y en pecado mortal se han apartado de la Iglesia.

Nuestra devoción a María Santísima es un remedio eficaz para no detenernos en el camino de nuestra conversión hacia la salvación eterna.

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José Luis, le agradezco que haya compartido su experiencia, que espero anime a otros a no darse por vencidos y a perseverar en la oración aunque no se perciba el fruto enseguida. Me parece acertada su recomendación de profundizar más en la fe católica por medio de la lectura bien meditada.

Lo maravilloso de la Misericordia de Dios es que hasta el último momento de nuestra vida tenemos la oportunidad de volver a los brazos de Dios Padre tras haber pecado. Me parece prudente que nos esforcemos a seguir al Señor, dejando que sea Él el que juzgue a otros, especialmente a Sus elegidos, los sacerdotes. Claro que podemos rezar por ellos, por ejemplo, y lo debemos hacer por amor a Cristo, en cuya persona actúan al conferir los Sacramentos de la Iglesia. Recemos también por todas las personas que se hayan apartado de la Iglesia y también para que nosotros mismos no perdamos el don de la fe.

Un saludo, y espero que siga contribuyendo al blog.
06/09/11 7:39 PM
  
José Luis
Son hermosas las enseñanzas del Espíritu Santo, aquí encontramos lo que nos habla San Pablo a...

Romanos 14. 1-5:

Acoged bien al que es débil en la fe, sin discutir opiniones.
Uno cree poder comer de todo, mientras el débil no come más que verduras.
El que come, no desprecie al que no come; y el que no come, tampoco juzgue al que come, pues Dios le ha acogido.
¿Quién eres tú para juzgar al criado ajeno? Que se mantenga en pie o caiga sólo interesa a su amo; pero quedará en pie, pues poderoso es el Señor para sostenerlo.
Este da preferencia a un día sobre todo; aquél los considera todos iguales. ¡Aténgase cada cual a su conciencia!


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Muchas gracias hermana María, tus reflexiones nos animan a acercarnos más a la Misericordia de Dios.

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José Luis, gracias por esa cita y su amable comentario, aunque debo aclarar para otros lectores que no soy hermana religiosa, sino madre de familia. Un saludo.
07/09/11 7:30 PM

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