La fotografía más bella

Una lectora me mandó un mensaje con el sujeto que entitula este post, refiriéndose a una imagen del fotógrafo sueco Óscar Gustav Rejlander (s. XIX) que ilustra el post: “¿Es demasiado severo el Dios del Antiguo Testamento?”. Comenta ella:

[Esa foto] es muy dolorosa para mí. Cuando yo veo a un niño aislado, maltratado, sobajado como éste, siento que soy yo. No sé… tal vez sufrí cosas similares en el pasado, pero me duelen, tanto… Un día me dijeron que recordara mi infancia y lo único que recordé y me visualizé yo misma fue una niña asustada, detrás de unos tambos. Y por eso, cada vez que veo una imagen así, me lo personifico… ¿Es demasiado severo este Dios, en el que ponemos todas nuestras esperanzas, todo nuestro amor, toda nuestra fe?

“Yo no recuerdo haber vivido momentos sumamente felices en mi vida. Hasta ahorita no los hay. A veces siento que uno nace con una estrella estrellada, y que otros nacen con estrellas iluminadas.

Estoy pasando por unos momentos extremadamente difíciles, tanto financieros como morales, sentimentales, familiares, y entonces yo me pregunto: ‘¿Para qué tanto rezar? ¿Para qué tanto pedir? ¿Para qué tanto creer?’ ¿Es demasiado severo entonces?

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La respuesta más clara que nos ha dado Dios es el mismo Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, a quien S. Juan Bautista, en el Evangelio del II domingo de tiempo ordinario [23.1.11], llama: “el Hijo de Dios” (Jn. 1, 34).

Contemplando al Niño Jesús, que se hizo hombre en el seno de la Ssma. Virgen María y quiso nacer como el más pobre de todos, recordamos que “…ninguna prueba de la caridad divina hay tan patente como el que Dios, creador de todas las cosas, se hiciera criatura, que nuestro Señor se hiciera hermano nuestro, que el Hijo de Dios se hiciera hijo de hombre.” (Sto. Tomás de Aquino, “Sobre el Credo”, I. c., 59).

Añade S. Agustín: “Aprende, pues, ¡oh, hombre!, y conoce a qué extremos llegó Dios por ti. […] Él se ha hecho hombre mortal en tan estrecha posada [en Belén] para buscar, muriendo, al que estaba muerto [por el pecado].” (Sermón 183)

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A. ¿Para qué tanto rezar?


1) Para escuchar la Voz de Dios en nuestras vidas
, ya que la oración puede ser de petición, de contrición, de alabanza de Dios y de agradecimiento a Dios.

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos uno”. (Jn. 10, 27-30)

2) Para seguir el ejemplo de Jesucristo, que nos pidió que rezáramos con insistencia y nos demuestra en Su Persona el Amor de Dios Padre por cada uno de nosotros. S. Ambrosio admiraba especialmente la oración del Señor en su agonía en Getsemaní (“Padre, si es posible, pase de mí este cáliz”):

“dejando a un lado la felicidad de su eterna divinidad, [Jesucristo] se dejó dominar por el tedio de mi enfermedad. Él ha tomado sobre sí mi tristeza para comunicarme su alegría, y descendió sobre nuestros pasos hasta la angustia de la muerte, para llevarnos, sobre sus pasos, a la vida. […] En efecto, Él debía tomar sobre sí el dolor para vencer la tristeza, no para aniquilarla, pues, de lo contrario, los que tuvieran que soportar la angustia sin dolor, no podrían ser alabados por su fortaleza.” ("Homilía sobre la Pasión")



B. ¿Para qué tanto pedir?


1) Para obtener todo lo que es mejor para nosotros.
Afirma S. Ambrosio:

“el Señor siempre da más de lo que se le pide. [El Buen Ladrón] pedía que el Señor se acordara de él cuando estuviera en su reino, y el Señor le contestó: ‘En verdad, en verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso’; y es que la vida verdadera consiste en estar con Cristo, porque donde está Cristo allí está el reino.”

2) Para permanecer con Dios, buscando la unión con Él, el fin de nuestras vidas. Así nos explica el Señor cómo Dios Padre nos cuida al probarnos en esta vida:

«Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. […] Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos. (Jn 15, 1-8)

Los sarmientos que son arrojados fuera en esa parábola son los que decidieron por su cuenta no permanecer en la Vid (en el Señor).

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C) ¿Para qué tanto creer?


1) Para confiar en Dios y dejar que nos cuide como sólo Él puede.
Tan importante es esa unión con Dios, que el Señor se lamenta sobre los que usan el don de la voluntad para rechazarle:

“¡Jerusalén, Jerusalén!, que matas a los profetas y lapidas a los que te son enviados, cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas y no quisiste.”(Mt. 23, 37)


2) Para alcanzar el Cielo, como nos revela el Señor en la Última Cena: “No se inquieten. Creed en Dios y creed también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo habría dicho. Yo voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevaros conmigo, a fin de que donde yo esté, estéis también vosotros” (Jn 14, 1-3)

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¿Es demasiado severo?

No, según S. Alberto Hurtado Cruchaga (1901-1952), que escribió esto tras haberse enterado de que tenía una enfermedad terminal:

«Esta vida se nos ha dado para buscar a Dios, la muerte para hallarlo, la eternidad para poseerlo. Llega el momento en que después del camino se llega al término. El hijo encuentra a su Padre y se echa en sus brazos, brazos que son de amor, y por eso, para nunca cerrarlos los dejó clavados en su cruz; entra en su costado que, para significar su amor, quedó abierto por la lanza, manando de él sangre que redime y agua que purifica».

Dios nos ha dado a cada uno la voluntad para aceptar Su abrazo divino o rechazarlo. Aceptémoslo en cada momento de nuestras vidas por medio de la oración.


Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Cómo respondería a las preguntas de la lectora del post teniendo en cuenta nuestra fe católica? ¿Hay alguna imagen que le haya impactado mucho en su vida?

Siguiente post – Sta. Inés – ‘Éste es el Cordero de Dios’ (Jn. 1, 29)

12 comentarios

  
María Lourdes
Espero que esta pasada Navidad fue una llena de bendiciones para todos y que el año 2011 nos acerque a todos más al Señor. Siento que esta Navidad no haya podido publicar ningún post, pero más aún que no haya podido responder todavía a todos los que han sido tan amables de escribirme (lo cual haré en cuanto pueda).
20/01/11 5:45 PM
  
González Cipitria
María Lourdes, la cuestión que planteas es la eterna pregunta del hombre ¿ Qué sentido tiene el mal? ¿ Por qué, si hay un Dios, lo permite? Todo ser humano se lo pregunta, no una, sino muchas veces en la vida, sobre todo cuando ve el sufrimiento de los inocentes. La mejor exposición cristina, al menos para mi gusto, que he leído es la de Werenfried van Straaten, fundador de Ayuda a la Iglesia Necesitada. Como a mi en su momento me impactó tanto, hasta el punto de poner su texto en mi web, con el fin de abrir un debate, y aunque es un poco largo, aquí os dejo un extracto de su bellísmo texto, que he seleccionado:
"Dios llora en la tierra" 2009 Editorial Ciudad Nueva. pag 23-26

"Dios no ha creado el mal, porque Él es el amor y, al atardecer de cada día de la creación, vio que todo era bueno. No, Él no ha querido el mal, pero tampoco lo impide. Pues no quiere destruir el sumo bien de la libertad humana y porque aún el pecado es utilizable entre sus manos todopoderosas. Él es más capaz que nosotros. Cada vez que hacemos pedazos su obra, los fragmentos se vuelven a juntar para formar un mosaico en el que su sabiduría reluce más espléndidamente que antes. Dios tolera el mal, pero atraviesa las noches oscuras de la tierra operando bondadosamente para transmutarlo en bien. [...]

Aquella noche descubrí un poco del misterio del mal. Mi Biblia estaba abierta en el texto: He aquí que yo renuevo todas las cosas. Y cuando Dios se acercó a mí...no tuve miedo, porque sabía que a mí mismo y a todos los demás nos llevaba Él seguros en la palma de su Mano."

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González Cipitria, le agradezco mucho que haya compartido ese hermoso texto. He dejado sólo un par de párrafos porque animo a los que deseen leer el resto que lo hagan en el post que menciona de su blog: "Tema a debate: ¿Por qué Dios permite el mal?". Muchas gracias de nuevo, y espero que siga contribuyendo sus conocimientos tanto en este blog como en el suyo.
20/01/11 6:10 PM
  
Johan Liebhart
Severo [...]
* En Sodoma y Gomorra habría aparte de los pecadores también habría niños, o personas que no habían cometido ofensa ninguna o que mismamente no creían en ese dios, sin embargo los mató a todos. [...]
* "Si una jo­ven se casa sin ser vir­gen, mo­rirá ape­dreada” (Deu­te­ro­no­mio 22:20, 21) Ummmmmm, en este tipo de cosas se basa la sharia [...]
* [[...](Deu­te­ro­no­mio 21:18-21),[...] (Deu­te­ro­no­mio 23:1, 2),[...] (Le­ví­tico 20:13),[...] (Deu­te­ro­no­mio 17:2-5).
* “Si al­guno co­mete adul­te­rio con la mu­jer de su pró­jimo, mo­ri­rán los dos, el adúl­tero y la adúl­tera” (Le­ví­tico 20:10). [...]
Bueno no sigo que es aburrido, espero que haya quedado claro que el dios del AT, es de todo menos benévolo.

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Johan Liebhart, creo que queda muy claro su postura por las citas que ha dejado en su comentario, sin necesidad de la ironía ni del sarcasmo. El Señor explicó sobre las Leyes de Moisés: «Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres, pero al principio no fue así» (Mt 19, 3). Jesucristo perfecciona las leyes humanas que fueron necesarias en tiempos de Moisés. En Deuteronomio abundan también ejemplos de la bondad de Dios en contraste con la rebeldía y dureza de los hombres. Nos dice el "Catecismo de la Iglesia Católica":
"218 A lo largo de su historia, Israel pudo descubrir que Dios sólo tenía una razón para revelársele y escogerlo entre todos los pueblos como pueblo suyo: su amor gratuito (cf. Dt 4,37; 7,8; 10,15). E Israel comprendió, gracias a sus profetas, que también por amor Dios no cesó de salvarlo (cf. Is 43,1-7) y de perdonarle su infidelidad y sus pecados (cf. Os 2)."
Un saludo.
20/01/11 6:11 PM
  
Norberto
Lectora autora de la carta

No le rece a Dios, sino con Dios, en su presencia, junto a Él, porque Dios está de su parte, ¿sabe?, y, además sobre todo y sobre todos, está por y para Vd.

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Norberto, le agradezco que haya dejado ese comentario para esa lectora. Espero que le haga mucho bien. Un saludo.
20/01/11 7:06 PM
  
Vicente
lo que más necesitamos es confianza en Dios.

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Vicente, su comentario me recuerda mucho a la devoción a la Divina Misericordia que propagó Sta. Faustina. Gracias por haber compartido su reflexión.
20/01/11 7:29 PM
  
Ana
A mmi me ha impactado mucho la oración sobre el abandono que está impresa en una estampa con la imagen de la divina Misericordia pero no se trata de la Divina Misericordia sino de la confianza y el abandono aunque se vea todo muy oscuro, en ella se dice que el paciente tiene que confiar en el médico y no ser él quien de las instrucciones pues igual el alma debe dejar a Dios que arregle las cosas a su manera y no dictale nosotros lo que debe hacer

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Ana, ¡cuánto necesito practicar ese santo abandono! ¡Cuánto sufrimiento en el mundo se debe a la resistencia a la Santa Voluntad de Dios! Nos queremos pertenecer y no llegamos a ninguna parte. En cambio, la vida de la Sagrada Familia fue una llena de Paz y de Amor a pesar de las dificultades porque vivieron en pleno la Voluntad de Dios. Muchas gracias por haber compartido la información de esa estampa.
20/01/11 8:38 PM
  
Odet
Ante todo bienvenida María Lourdes a esta tu casa.
Verás me gusta mucho(que no impactado)una imagen de nuestro Señor Jesucristo orando en el huerto de Getsemaní,Su rostro es una mezcla de súplica al Padre y de serenidad en la oración.
Cuánto siento la tristeza que transmiten las palabras de la lectora y es que la infancia es una etapa muy importante en la vida del ser humano,pero tiene el don de la Fe,con ella S.Pedro curó a un lisiado de nacimiento,le dijo:En el nombre de Jesucristo Nazareno levantate y anda.Tambien "Cualquier cosa que pidáis en mi nombre,os lo concederé" (Jn 14,13) y es que Jesus es manantial inagotable de gracias.

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Odet, Sta. Teresa de Jesús dice en su "Libro de la Vida" (cap. 9) sobre cómo empezó a rezar:
"4. Tenía este modo de oración: que, como no podía discurrir con el entendimiento, procuraba representar a Cristo dentro de mí, y hallábame mejor -a mi parecer- de las partes adonde le veía más solo. Parecíame a mí que, estando solo y afligido, como persona necesitada me había de admitir a mí. De estas simplicidades tenía muchas.

"En especial me hallaba muy bien en la oración del Huerto. Allí era mi acompañarle. Pensaba en aquel sudor y aflicción que allí había tenido, si podía. Deseaba limpiarle aquel tan penoso sudor. Mas acuérdome que jamás osaba determinarme a hacerlo, como se me representaban mis pecados tan graves. Estábame allí lo más que me dejaban mis pensamientos con El, porque eran muchos los que me atormentaban. Muchos años, las más noches antes que me durmiese, cuando para dormir me encomendaba a Dios, siempre pensaba un poco en este paso de la oración del Huerto, aun desde que no era monja, porque me dijeron se ganaban muchos perdones. Y tengo para mí que por aquí ganó muy mucho mi alma, porque comencé a tener oración sin saber qué era, y ya la costumbre tan ordinaria me hacía no dejar esto, como el no dejar de santiguarme para dormir."
Muchas gracias por haber dejado esas palabras de ánimo para la lectora del post. Un saludo, y le contestaré su correo electrónico en cuanto pueda.
20/01/11 9:13 PM
  
JSC
El que ora se pone en presencia de Dios. Hay que tener paciencia y humildad para saber escuchar en el silencio el lenguaje de Dios en sus respuestas.
Muchísimas veces una aparente calamidad en nuestras vidas es la única solución que encuentra Dios para resucitar nuestra vida espiritual y dotarla de alas.
Y Dios es severo, si, pero es mucho más generoso y misericordioso que severo. Y por más que le amemos nosotros, el nos amó primero.
Cualquier imagen de Sagrado Corazón es un resumen de todo el Evangelio. A mí me ha impresionado siempre.
Gracias María Lourdes por invitarnos a orar que es dar vida al espíritu.
Y le deseo un venturoso Año 2011 para usted y su familia, lleno de bendiciones.


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JSC, ¡Qué verdad más grande comenta! "Nosotros amamos porque Él nos amó primero" (1 Jn. 4, 19). Mientras nos preocupamos por nuestra vida terrena, Él nos invita a la vida eterna...

Me encanta esta cita de lo que dice Dios por medio de Isaías 49, 15: "¿Es que puede una mujer olvidarse de su niño de pecho, no compadecerse del hijo de sus entrañas? ¡Pues aunque ellas se olvidaran, Yo no te olvidaré1" ¡Qué bueno es el Señor!

Un saludo, y muchas gracias por sus oraciones.
20/01/11 9:48 PM
  
Isabel
Para la lectora que mandó el mensaje.

Me gustaría estar cerca de usted para darle un abrazo y decirle que Dios no le abandonará y que no deje de rezar y hablar con Él como si usted hablara con quien sabe que le escucha y que quiere lo mejor para usted; aunque ahora a usted no le resulte fácil creerlo

Cuando sentimos gran dolor –físico o de otra forma- y pedimos a Dios que pase de nosotros el cáliz que tenemos que beber, es comprensible que a veces podamos pensar que Dios es severo cuando seguimos sufriendo.

Quizás por esta razón, Dios –en su infinita bondad y sabiduría- ha dejado en este mundo ejemplos que demuestran que Dios, lejos de ser severo está haciendo de nosotros – a través del sufrimiento-la mejor persona que podemos llegar ser.

Ejemplos como el del escultor, ¡Qué no dirían el mármol o la madera cuando el martillo golpea y “clava”, el cincel en ellos! Pero sólo así podrán convertirse en una obra de arte. Piense cómo también el alfarero debe apretar y golpear la arcilla para poder transformarla en instrumento de su imaginación, y no olvidemos que luego tiene que pasar por el fuego del crisol para endurecerse.

La naturaleza misma nos muestra cómo el carbón sólo se convierte en diamante después de ser sometido a una gran presión o cómo la ostra –en su esfuerzo por sacar la arena que le irrita produce una sustancia que hace que se forme una perla dentro de ella.

Deje que su fe le diga que está segura en las manos de Dios que le está convirtiendo en la pieza más valiosa: una imagen de sí mismo. Estoy pidiendo por usted.


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Isabel, ¡qué comentario más bello ha dejado para esa lectora! Me recuerda también la historia de la madre bordando una imagen con su hijo mirando desde abajo. Todo parece muy feo con nudos hasta que le da la vuelta. Desde el Cielo veremos todos la hermosura de la Voluntad de Dios que saca bien de todo mal para los que Le aman de corazón. Uno mis oraciones a las suyas por esa lectora.
21/01/11 8:41 PM
  
María
Para la lectora autora de la carta.

VOS me herís, DIOS mio......y esta es toda mi Esperanza.
Si llegamos a sentir esa profunda Verdad, CRISTO , entrará en nuestra vida " POR LA PUERTA GRANDE "
Ahora, Señor, toma TÚ las riendas de mi vida.....Porque mientras anduve yo sólo...¡ME PERDÍ EN LA OSCURIDAD !

Querida lectora, té diré finalmente....que sufrir es cosa transitoria.....Pero haber sufrido con DIGNIDAD es poseer ¡¡ UN TESORO ETERNO !!


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María, gracias por haber dejado a esa lectora su comentario. Ya le he mandado un enlace del post a esa lectora para que pueda leer tanto el post como los comentarios detenidamente. Un saludo.
22/01/11 5:11 PM
  
susi
La gente que dice que el Dios del AT es severo, frente al del NT, es que no ha leído bien ninguno de los dos. ¿Cómo puede decirse eso, si es el mismo Dios en un momento y en el otro?
Por ejemplo, cuando Adán y Eva están desnudos en el Paraíso y los echa por pecar, dice el AT que Dios se apiadó de ellos y les hizo unos vestidos de pieles. A partir de ahí, todo lo que hace por su pueblo es una continua demostración de amor. Lo que pasa es que hay que leer la Biblia con espíritu abierto y no con prejuicios.

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Susi, hasta cuando Caín mató a su hermano, Dios protegió su vida de otros. ¡Qué paciencia tiene también con nosotros cuando pecamos! El Señor explicó en casa del fariseo que criticaba a la pecadora que lavó Sus pies con sus lágrimas y los secó con su pelo que ama más a quien se le ha perdonado más. Cuando no queremos recibir el perdón de Dios, se nos endurece nuestro corazón, como pasó con los israelitas que se quejaban de Dios en el desierto aunque Él les cuidaba con gran esmero.

Por medio de la oración sincera nos damos cuenta del amor de Dios y de lo mucho que Le necesitamos en nuestras vidas. Nos cuida con infinitos detalles aunque no nos demos cuenta. Como madre sé que muchas veces hago cosas por mis hijos que a ellos no les gusta, pero que sé son necesarios y lo mejor para ellos, aunque se quejen. Dios, como Padre perfecto, nos cuida aún mejor, hasta cuando nos quejamos.

Un saludo. Es una alegría poder volver a leer sus comentarios.
22/01/11 9:06 PM
  
Odet
Querida María Lourdes, solo quería decirte que me ha gustado mucho el texto que has puesto en mi comentario de Santa Teresa de Jesús, qué bien que ella pensaba en Jesús orando en el huerto y su deseo de consolarle, ella en su humildad pensaba que no era digna de secarle el sudor de su frente, saludos.

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Odet, con el paso de los años aprecio cada vez más y más los escritos de esa gran santa española. Saludos.
23/01/11 1:31 PM

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