¿Cómo distinguir entre el santo temor de Dios y los escrúpulos?

Le dice el Buen Ladrón al otro malhechor crucificado con el Señor enel Evangelio de la Solemnidad de Cristo Rey [21.11.2010]: “¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio?” (Lc. 23, 40) Más debemos temer perder a Dios por nuestros pecados que la muerte física, y ese Buen Ladrón, alcanzado por la gracia divina, lo comprendió.

Explica el Bto. Papa Juan Pablo II: “Esté siempre vivo en vuestros corazones ‘el temor de Dios’. Este es el ‘principio de la sabiduría’ (cf. Sal 110 (111), 10). Y de la sabiduría nace el ‘amor’.” (Homilía del 12.10.1984) Sta. Catalina de Alejandría era muy inteligente, pero fue su temor de ofender a Dios lo que le llenó de sabiduría para poder confirmar su amor en el martirio. “El amor perfecto echa fuera el temor” (1 Jn. 4, 18), y por eso su amor de Dios le llenaba de paz, como a los primeros cristianos. “La Iglesia gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Samaría. Se consolidaba y caminaba en el temor del Señor y crecía con el consuelo del Espíritu Santo.” (Hechos 9, 31)

En cambio, los escrúpulos: “Son como espinas, que no dejan al alma reposar y sosegar en Dios y gozar de la verdadera paz.” (S. Pedro de Alcántara, “Tratado de la oración y meditación”, II,3).

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Un lector Alberto, tras leer el post “10 mandamientos para los escrupulosos” escribe con una duda sobre los escrúpulos:

“…tuve relaciones sexuales [con diferentes mujeres] y ahora me viene la duda por saber si tuvieron un hijo y me da ganas de ir a preguntarles, pero … mi director espiritual que es mi confesor también me dice que no tengo que averiguar nada, pero a mí me da la idea de que si no pregunto puede haber un hijo mío dando vueltas y del cual no me responsabilizo cometiendo un pecado grave y por lo tanto merecedor de infierno. ¿Es esto último un escrúpulo?

¿Cómo sé si es un escrúpulo? Vos definiste al escrúpulo como “la duda irrazonable sobre la moralidad de un acto hecho o por hacer”. En lo que yo entiendo, si tu definición es válida, yo sería escrupuloso porque no sé si un cierto acto por hacer, que sería no averiguar nada […], es moral o no.

Espero me respondas lo antes posible. Así puedo definir si mi problema son nada más que escrúpulos, con lo que me quedaría abandonarme en mi director espiritual.”

El post mencionado por Alberto incluye información sobre la escrupulosidad, que llena a uno de temor en vez de amor. En este enlace: “Los escrúpulos”, el P. Fortea explica lo que son. Quizás ayude, además, recordar que esto es lo que dice el “Catecismo de la Iglesia Católica” sobre lo que constituye un pecado mortal (por el cual se condena uno al Infierno) y un pecado venial:

“1857. Para que un pecado sea mortal se requieren tres condiciones: ‘Es pecado mortal lo que tiene como objeto una materia grave y que, además, es cometido con pleno conocimiento y deliberado consentimiento’ (RP 17).”

“1862 Se comete un pecado venial cuando no se observa en una materia leve la medida prescrita por la ley moral, o cuando se desobedece a la ley moral en materia grave, pero sin pleno conocimiento o sin entero consentimiento.”

Su director espiritual le ayudará a discernir sus pecados y si es escrupuloso. Le hará mucho bien confiar en él, como recomienda S. Josemaría Escrivá: “¡Todavía los escrúpulos! Habla con sencillez y claridad a tu Director. Obedece… y no empequeñezcas el Corazón amorosísimo del Señor.” (“Camino”, n. 259). Añade el P. Jorge Loring, S.I., en “Para Salvarte”, edición 59, 56, 9:

“Deben buscarse [los escrupulosos] un sacerdote de su confianza, y dejarse dirigir por él. Ten en cuenta que el sacerdote es una persona preparada para estos temas, y además imparcial. Si él ve que eres culpable, te pide arrepentimiento y te perdona. Pero si él ve que son escrúpulos irresponsables, no los quiere fomentar. La solución está en que te fíes de lo que te dice el sacerdote, más de lo que tú sientas. Hay que dejar claro que los escrúpulos, generalmente, pueden curarse, si la persona escrupulosa es dócil a los consejos de su director espiritual” (V.M.O’Flaherty, S.I.: “Cómo curar escrúpulos”, I. Ed. Sal Terrae. Santander.1968)

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Amor y temor de Dios van mano a mano, y nos dice Sta. Teresa de Jesús: “Son dos castillos fuertes, desde donde se da guerra al mundo y a los demonios” (“Camino de perfección”, 40, 2) Debemos apoyarnos sobre ambos, como explica la Doctora de la Iglesia:

“Es fuego grande [el amor], no puede sino dar gran resplandor. Y si esto no hay, anden con gran recelo, crean que tienen bien que temer, procuren entender qué es, hagan oraciones, anden con humildad y supliquen al Señor no los traiga en tentación; que, cierto, a no haber esta señal, yo temo que andamos en ella. Mas andando con humildad, procurando saber la verdad, sujetas al confesor y tratando con él con verdad y llaneza, que, -como está dicho-, con lo que el demonio os pensare dar la muerte os da la vida, aunque más cocos e ilusiones os quiera hacer.

Mas si sentís este amor de Dios que tengo dicho y el temor que ahora diré, andad alegres y quietas, que por haceros turbar el alma para que no goce tan grandes bienes, os pondrá el demonio mil temores falsos y hará que otros os los pongan.

[…]Plega a Su Majestad nos le dé [el amor de Dios] antes que nos saque de esta vida, porque será gran cosa a la hora de la muerte ver que vamos a ser juzgadas de quien habemos amado sobre todas las cosas. Seguras podremos ir con el pleito de nuestras deudas. No será ir a tierra extraña, sino propia, pues es a la de quien tanto amamos y nos ama. Acordaos, hijas mías, aquí de la ganancia que trae este amor consigo y de la pérdida no le tener, que nos pone en manos del tentador, en manos tan crueles, manos tan enemigas de todo bien y tan amigas de todo mal.” (“Camino de perfección”, 40, 4-5, 8)

Que nos anime siempre lo que proclama la Ssma. Virgen María en su “Magnificat”:“Su misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen.” (Lc. 1, 50)

[Foto de estatua de Sta. Teresa de Jesús: Zarateman en Wikimedia Commons]


Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Cómo cree que se puede saber si uno es escrupuloso? ¿Cómo es el santo temor de Dios diferente de los escrúpulos?

Siguiente post – S. Juan Berchmanns – “en cambio, éste no ha faltado en nada” (Lc. 23, 41)

21 comentarios

Hola :)

El Temor de Dios es un del Espíritu Santo y no tiene nada que ver con el miedo o la repulsa. El temor de Dios parte de la admiración reverente de Aquello que nos sobrepasa de manera infinita.

Suelo poner el ejemplo de lo se siente cuando uno está al lado de una inmensa montaña. La mira y la admira y se siente diminuto frente a la mole de tierra y roca que tiene a unos metros suya. El temor de Dios es infinitamente veces superior.

Los escrúpulos son temores o miedos que parten de nuestra ignorancia o incapacidad de comprensión. Son casi inconsciente y se manifiestan alejándonos de Dios. Por eso hay que cuidar que no aniden en nuestro corazón.

Dios le bendiga Lourdes :)

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Miserere mei Domine, me encanta el ejemplo que ha dejado. ¡Qué grande y bueno es el Señor! Muchas gracias por sus oraciones.
26/11/10 12:31 AM
  
Daniel M.
Hola de nuevo María Lourdes.

Te confesaré que hasta el día de hoy no sabía lo que son los escrúpulos. Sí los había sentido, aunque no sabía que tenían ese nombre sino que siempre lo definía como una "obsesión por el pecado", por llamarlo de alguna manera (y por favor corrígeme si lo que digo está muy lejos de la verdad).

Cuando me confesaba con mi guía espiritual y siempre "caía en lo mismo" en el momento de la confesión, él me recomendaba que no me "obsesionara por esas cosas" (las que confesaba), que "así como pecamos de castidad, pecamos de caridad" (o algo por el estilo) y me recomendaba que viera mis otros pecados, a los que quizá no les prestaba tanta atención al momento de hacer mi examen de conciencia.

Cabe decir que me ayudó mucho tener eso en cuenta en mi vida, haciéndome sentir más seguro del amor de Dios y, al mismo tiempo, permitiéndome ver todo el espectro del pecado que cometía a diario y que, por estar "obsesionado" sólo con una parte de él, no veía claramente.

Y bueno, por lo demás, también me ha gustado mucho el ejemplo que ha dejado Miserere mei Domine. Me parece que es una forma muy bonita y acertada de describir el temor de Dios.

Me alegra mucho que sigas escribiendo y espero que Dios te siga concediendo esta gracia y que siga bendiciendo tu hogar =)

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Daniel M., acabo de añadir al post un enlace sobre "Los escrúpulos"que el P. Fortea explica mejor que yo lo que son. Dice que el escrupuloso suele pensar que está pecando, cuando no lo está haciendo.
"La persona sufre de un constante y perturbardor miedo a pecar acompañado de ansiedad, se pregunta si está haciendo bien las confesiones. Las confesiones se vuelven minuciosas y largas con acusaciones de circunstancias que no vienen al caso, y al final acaban por no tranquilizar a la conciencia. Si los escrúpulos son muy intensos y duran años, entonces tienen una causa patológica y el confesor puede remitir al penitente a un psiquiatra. Pero fuera de los casos en que se dan estas dos características (años e intensidad) los escrúpulos son sufridos en algún momento dado de la vida por casi todas las personas que han comenzado el camino de perfección. Ya lo decía el Cura de Ars que cuando una persona se decide a seguir a Cristo con todas sus fuerzas, el demonio le tentará de escrúpulos durante un tiempo para hacerle desagradable el seguimiento del Evangelio."
El resto del artículo es muy interesante y da la esperanza de que pueden desaparecer de repente.

Le agradezco sus oraciones y apoyo del blog. ¡Cuántas cosas he aprendido desde el comienzo del blog leyendo comentarios como los suyos!
26/11/10 3:43 AM
  
Norberto
El santo temor de Dios es un don del Espíritu Santo,y,por tanto su vivencia es positiva y hace crecer, desde la conversión, el arrepentimiento, la reconsideración de ciertas actitudes, desde la confianza.

El escrúpulo moral tiende a anular y reducir el horizonte vital de la persona, es un gesto de desconfianza al amor misericordioso de Dios anteponiendo el efecto pernicioso del pecado a la misericordia amorosa del Padre.

"Por sus frutos los reconoceréis".

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Norberto, ¡gracias! Me parece un resumen muy útil. Un saludo.
26/11/10 5:52 AM
  
susi
La conciencia fina es delicada y se duele por la más mínima ofensa a Dios. Pero en cuanto se da cuenta, le pide CONFIADAMENTE perdón y sigue adelante, con alegría, porque sabe que Dios ve en los corazones y tal vez esa cosa pequeñita le ha hecho más humilde, más confiado en Dios y más comprensivo con los errores ajenos.
Los escrúpulos quitan la paz. A veces, Dios los permite para purificar al alma.
Alberto: aparte de obedecer al sacerdote, que en ese momento es la voluntad de Dios para usted, récele a la Virgen por la gente a la que pudo perjudicar y quédese tranquilo, que Ella la protegerá mucho mejor de lo que usted podría hacerlo.

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Susi, gracias por haber ofrecido sus palabras de ánimo a Alberto.

Antes de confesarse uno, también se le puede pedir a la Ssma. Virgen María que como buena Madre ayude a que se haga una buena confesión y al Espíritu Santo que nos ilumine con Su Verdad. Con tan buena ayuda nos podemos acercar con confianza al Señor, que tanto nos quiere que nos concedió tan bello Sacramento como es la Confesión no para quitarnos la paz, sino para concedérnosla.

Al terminar de confesar los pecados al confesor, también se puede decir que se arrepiente uno por lo confesado y por todos los pecados que se le podría haber olvidado en esa confesión. Parte de la confesión es la penitencia, y al ofrecer nuestros sacrificios al Señor cuando estamos en gracia con Dios, podemos hacer reparación por el daño causado por nuestros pecados. Un saludo.
26/11/10 9:17 AM
  
Odet
A mí me ha gustado mucho como lo explica Santa Teresa de Jesus,tener humildad,oraciones y confiar en el confesor.Tambien parece ser que el lector Alberto se siente responsable... pero claro me puedo equivocar,
feliz Accion de Gracias aunque con retraso from Spain.

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Odet, me gustan también estas citas del santo P. Pio de Pietrelcina, que se pasaba muchas veces más de 15 horas en el confesionario, confesando a la gente que acudía a él:
1) "Reza, ten fe y no te preocupes."

2) "Caminad sencillamente por la senda del Señor, no os torturéis el espíritu"

3) "La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios"

4) "Mantente siempre con alegría en paz con tu conciencia, dándote cuenta de que estás al servicio de un Padre infinitamente bueno, que, impulsado sólo por su ternura, desciende hasta su criatura para elevarla y transformarla en él, su Creador."

5) "La paz es la sencillez del corazón, la serenidad de la mente, la tranquilidad del alma, un vínculo de amor. La paz significa el orden, la armonía en todo nuestro ser; significa la permanente aceptación serena que proviene de una buena conciencia; es la santa alegría del corazón donde Dios reina. La paz es el camino hacia la perfección; realmente sólo en la fe se puede encontrar la perfección. El demonio, que sabe muy bien todo esto; hace todo lo posible para que perdamos la paz."
Gracias por acordarse del día festivo en los EE.UU. Tenemos puente y por eso puedo ocuparme del blog mientras juega mi esposo con los niños. ¡Buen fin de semana!
26/11/10 11:18 AM
  
Aladino
Dios nos ama infinitamente y es infinitamente bueno, justo y misericorde, pero tenemos que tener temor de Dios, ¡ vaya !. Cada vez me sorprenden más los argumentos y justificaciones que usan [...]

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Aladino, sí, Dios es misericordioso, pero también justo. Se ha revelado a nosotros por medio de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.

El temor de Dios no es miedo en el sentido de miedo a un tirano, sino más bien como el de un niño que ama mucho a su padre y teme separarse de él porque le quiere tanto, el de un alma enamorada que teme no poder estar con la persona que más ama. Gracias por haber dejado su comentario.
26/11/10 3:27 PM
  
Norberto
Aladino

Por favor, échele un vistazo, le gustará:
http://es.wikipedia.org/wiki/Temor_de_Dios

Verá cómo el temor de Dios, don del Espíritu Santo, no es ni argumento ni justificación.

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Norberto, ¡muchas gracias por el enlace!
27/11/10 10:44 AM
  
Pax Christi
Gracias Maria de Lourdes por este Post, he aprendido muchas cosas a traves del mismo. Muchas veces cuando me confieso, me siento con una sensación de que faltó algo y que estoy mal,pierdo la paz y eso no me acerca a Dios. Tengo la mala costumbre de no confesarme con un solo padre, por falta de estos, por lo que de ahora en adelante me confesare con uno solo, para perder esta "sensación" y avanzar con paso firme CONFIANDO en Dios que ya me ha perdonado y que lo que mas desea es que esté atento a otras cosas que a mi mismo. Creo que a veces es una especie de Soberbia en negativo, o sea en sentirse un indigno para todo, que lo somos, pero debemos estar con la vista en Jesús que nos salva y no en nosotros mismos. Espero haberme explicado bien. Dios te bendiga!!!

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Pax Christi, de nada por el post. Le agradezco que haya compartido su experiencia, y su sinceridad comentando sobre la falsa humildad.

Me parece que la confianza en Dios se debe extender a ver Su Voluntad hasta en los confesores que Él deja pasar por nuestro camino. Es una gran bendición de Dios poder uno acercarse al Sacramento de la Reconciliación sea quien sea el sacerdote, ya que cada uno de ellos actúa en persona de Cristo en el Sacramento. Claro que también ayuda recibir dirección espiritual regularmente, pero lo más importante es poder confesarse uno regularmente sacramentalmente para recibir la absolución de los pecados y la gracia de Dios para poder mejorar.

Muchísimas gracias por sus oraciones, y espero que siga contribuyendo sus reflexiones al blog. Un saludo.
27/11/10 4:46 PM
  
Flavia
Saludos muy cordiales, María Lourdes, doy gracias a Dios por " verla " de nuevo.

Hoy mismo he regresado de Roma, donde tuve la oportunidad de asistir al Consistorio. Ha sido una gracia de Dios poder estar presente en un acto de tan honda eclesialidad.

El tema de este post me parece tan interesante como todos los suyos. La mayoría de personas de mi generación padecimos muchos escrúpulos durante nuestra adolescencia y juventud, sin duda por falta de la debida formación a tan temprana edad.

Respondiendo a sus preguntas, poco tengo que añadir, dado que usted lo explica todo perfectamente. En general, yo diría que los escrúpulos turban el espíritu y le llenan de congoja inútil, frustrante, mientras que el santo temor de Dios nos colma de gozo y decisión para no ofenderle. La dirección espiritual me parece muy importante para diferenciarlos. Alguien me dijo en una ocasión algo que me pareció interesante, y es que los escrúpulos no siempre proceden de nuestro temperamento o mala formación, sino que pueden ser tentaciones del Acusador, de Satanás, para que nos desesperemos al creernos peor de lo que somos e incapaces de mejorar. Por algo la Sagrada Escritura le llama Acusador. Hundirnos en la desesperación es lo que él quisiera. Pedir perdón al Señor humildemente, recitar el " Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío " y acudir al amparo de la Santísima Virgen me parecen actitudes imprescindibles.

¡ Feliz comienzo de Adviento para todos !

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Flavia, también me alegro mucho de poder "verla" por aquí de nuevo. Me alegro mucho de que su viaje fue de gran provecho. Muchas gracias por haber dejado su interesante comentario, resaltando los diferentes motivos por los escrúpulos y dejando sus consejos. ¡Feliz Adviento también!

28/11/10 5:41 PM
  
JSC
El ¡¡¡¿¿¿Quién como Dios???!!! de San Miguel es la llamada al Santo Temor de Dios. Si repitiéramos y meditáramos esta exclamación nos sería poco arrodillarnos frente al Sagrario: caeríamos postrados frente a Él, como Juan Evangelista, como Padre Pío, como Juan Pablo II.
¿¿¿QUIÉN ES COMO DIOS???
¿¿¿QUIÉN???
Al oir Su nombre, toda rodilla se dobla en el Cielo, en la Tierra y en el Infierno.
Si comprendiéramos el misterio de la Sagrada Eucaristía, de la presencia Real de Jesús entre nosotros, moriríamos de temor y felicidad, como parece que le sucedió al Padre Luis María Andreu.
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JSC, saber que Dios es Todopoderoso y al mismo tiempo ama a cada uno de nosotros tanto que entregó a Su Único Hijo para obrar nuestra salvación debería de llenarnos de admiración y también de gratitud, pero sobre todo de Amor. Como han indicado otros comentaristas, el Temor de Dios es un don del Espíritu Santo, del Amor de Dios. Un saludo.
28/11/10 5:45 PM
  
anarico
Estimada, a mi también me gustan mucho las citas de santo P. Pío de Pietrelcina.
saludos

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Anarico, ¡cuánto me alegro!
28/11/10 7:53 PM
Me gustó mucho este post, es muy útil este tema. Bendiciones.

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Lorca León Cayasso, siento mucho la tardanza en publicar su amable comentario. Muchas gracias por sus oraciones y le animo a continuar también su blog. Un saludo.
04/12/10 3:27 PM
  
Alfonso
Quiero pedirle a Dios, que, mañana me ayude a conseguir la Tarjeta Dorada de RENFE, y, un billete del AVE para Madrid, con salida el 30 de este mes a las de la tarde y regreso 1 de Enero delk 2011, a las 8 de la mañana.
Tengo distensión abdominal, que, me quita agilidad.
El domingo pasado enterré a una hermana.
Tengo muchos planes para la semana que viene, me gustaría verlos realizados.
Y, que, hoy me toque el Gordo de la Primitiva.
Alfonso
[email protected]

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Alfonso, le agradezco que dejó su comentario y le seguiré teniendo en cuenta en mis oraciones, para que el Señor le acompañe muy de cerca este año y siempre. Un saludo.
26/12/10 6:19 PM
  
Ana
Maria Lourdes, esperemos que esté todo bien. He pedido por usted al santo Niño del Remedio. Está en la calle de los Donados es una calle perpendicular a Arenal, la segunda desde el metro de Opera, la primera es costanilla de los angeles. La imagen no está en la hornacina, está abajo durante todo el mes de enero por las fiestas que son, expuesta a la veneración de los fieles

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Ana, ¡cuánto le agradezco todo! Me ha conmovido mucho su comentario y verá que esa imagen del Santo Niño del Remedio es perfecta para el siguiente post. Espero poder dedicarle más tiempo al blog este año, Dios mediante. Un fuerte abrazo desde los EE.UU.
11/01/11 5:44 PM
  
Lorca León Cayasso
Tranquila en todo sentido. Que el Sagrado Corazón de Jesús, te siga dando de su preciosa fuente.

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Lorca León Cayasso, el Sagrado Corazón de Jesús ha sido, gracias a Dios, mi refugio en los momentos más difíciles de mi vida. Que nos siga amparando a todos hasta que lleguemos al Cielo. Muchas gracias por haber pasado por aquí de nuevo.
20/01/11 6:28 PM
  
Alfonso
Todos los días rezo el Rosario, ante el Sagrario de la capilla de la residencia de la tercera edad donde estoy, y, renuevo la consagración al Sagrado Corazón de Jesús, que, hice hace muchos años.
El 18 del mes pasado enterré a una hermana. Ahora, me preocupa mi otra hermana, Ascensión, que, está en esta residencia. Tiene alzeimer muy avanzado.
Yo tengo un abdomen muy inflmado.
Me gustaría que alguién rezara ñpor nosotros

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Alfonso, ya sabe que cuenta con mis oraciones. Acuérdese también en las suyas de todos los que pasamos por aquí. Un saludo y que Dios les acompañe a usted y a su familia.
03/02/11 7:15 PM
  
Angelica
Hola Maria

Tengo grandes dudas en mi corazon acerca de si estoy siendo escrupulosa o no,siento q me he obesionado con el pecado, suelo confesarme siempre de los mismo pecado pero ultimamente he sentido que soy muy soberbia, hay momentos en q creo q tengo un deseo excesivo por la excelencia yen ocasiones siento que mas q ser santa para agradar a Dios es para q me vean y digan q soy muy virtuosa, pero pienso despues q no quiero ofenderle q amo a Dios, hay momentos en q creo q tengo un deseo excesivo por la excelencia yen ocasiones siento pienso mucho en eso y me acuso de ser tan pecadora. La verdad es q tengo miles de cosas en la cabeza!! ayudame a identificar los escrupulos por favor si es q hay!!

Dios te bendiga y te de el Cielo!!
Un abrazo!!

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Angélica, me alegro que por amor a Dios no quiera ofenderLe a Quien nos ama más y mejor que nadie. Comprendo lo difícil que es a veces controlar los pensamientos que pasan por nuestra mente ("la loca de la casa", como solía llamarles Sta. Teresa de Jesús de Ávila). Pero, recuerde también que no es lo mismo sentir que consentir. A veces se nos cuelan pensamientos que hacen que nos lo pasemos muy mal porque no consentimos de ellos. Sería buena práctica decirle al Señor en cuanto uno se da cuenta de tales pensamientos: "Os amo, Señor, de todo corazón, y no consiento a nada que Os ofenda". El demonio nos puede tentar mostrándonos toda clase de tentaciones, pero no nos puede hacer consentir sin que lo permitamos. Se puede hacer un acto de confianza en Dios cuando las dudas asoman por la mente, diciéndole al Señor que confía en Él y en Su Infinita Misericordia.

En mi opinión, lo mejor que puede uno hacer en situaciones de posibles escrúpulos es confesarse sacramentalmente confiando al sacerdote los temores que le asalten a uno. Él podrá ayudar a distinguir por sus preguntas entre los pecados veniales y los pecados mortales si los hay [Para cometer pecado mortal hace falta que se trate de materia grave, que uno comete sabiendo que es pecado mortal y con pleno consentimiento. Si falta una de esas condiciones, es pecado venial]. Si confiesa la misma clase de pecado que en la última confesión, no es de extrañar porque a veces nos cuesta superar ciertos defectos y debilidades, a veces nos cuesta toda la vida. S. Francisco de Sales comentó que tardar 19 años en dominar su mal genio.

Otra cosa es confesar un pecado ya perdonado por Dios por medio de la Confesión sacramental, lo cual sería dudar de la Bondad y Misericordia de Dios. No hace falta repetir pecado ya confesados y perdonados. Sería diferente en el caso de que el pecado no fue perdonado porque se cometió una confesión sacrílega (porque uno a propósito - y no por debilidad de nuestra memoria- no confesara algún pecado mortal, por ejemplo). Pero, si uno está deseando sinceramente no ocultar nada al sacerdote, el Señor comprende si nuestra memoria no funciona siempre tan bien como deseáramos. Recuerde que solo hace falta confesarse de los pecados mortales para hacer una buena confesión. Si se confiesa algún pecado venial pero se le olvida alguno, el Señor ve nuestra contrición y nos perdona todos los pecados veniales en esa buena Confesión, sin necesidad de que enumeremos todos.

Le recomiendo que rece el Salmo 51, meditando el Amor Infinito de Dios que a pesar de nuestras culpas desea lavarnos "más blanco que la nieve". En ese salmo se pide a Dios, por ejemplo, que crea en nosotros "un corazon puro, y renueva en mi interior un espiritu firme. No me arrojes de tu presencia, ni me retires tu santo Espíritu. Devuélveme el gozo de tu salvación y afírmame con un espiritu noble" (Salmo 51, 12-14). Así le deseo que el Señor le bendiga con Su Paz y Amor. Muchas gracias por haber dejado su comentario (y siento mucho haber tardado tanto en contestarle, pasándole consejos que otros me han dado) y sobre todo por sus oraciones.


12/05/12 6:30 AM
  
angelica maria
Muy buenas tardes, hace poco decidí realizar una confesión general de toda mi vida porque deseaba reconciliarme con Dios de todos aquellos pecados cometidos y que habia confesado antes pero por memoria algunos se me olvidaban y deseaba no tener mas dudas acerca de si habian o no sido perdonados, hice un minuciosos examen de conciencia y me confesé de todo lo que anoté en el papelito, excepto que se me olvido otro que no se si es grave o no, y esto me ha estado atormentando horriblemente, he decidido repetir la confesion y entre mas me examino mas me confundo, ya tengo el leve sentimiento hasta de acusarme de lo que no he hecho por temor a generar a partir de alli mas dudas y lo hago "por si acaso", y me surgen mas dudas como por ejemplo si el acusarse de algo que uno no ha hecho con certeza es pecado, y me siento como mas y mas perdida cada vez que medito y examino mi conciencia, pido ayuda a Dios y a la virgen pero parecen haberme abandonado, necesito un director espiritual urgentemente pero no encuentro a la persona indicada, ayudenme por favor son escrupulos o no?. Que puedo hacer, ¿repito o no la confesion?¿puedo seguir comulgando? ¿Que me aconsejan? Mil gracias de antemano y que Dios los bendiga.


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LF:
Sí, son escrúpulos. Comulgue usted.
12/07/13 12:14 AM
  
Fernando
Más que comentario, una gran duda.
Hace varios años conocimos mi esposa y yo a una persona que pedía caridad afuera de un centro comercial en Monterrey, México.Le ayudamos económicamente una y otra vez por diferentes razones, que necesitaba un medicamento, que alimentos,que pagar el recibo de luz, etc., etc. Al pasar los años, se enfermó (realmente) de cáncer, le pagamos varias quimios y medicinas y al mismo tiempo,una hermana de ella nos empezó a pedir ayuda más frecuente y de mayor valor. Le ayudamos en innumerables ocasiones con alimentos, ropa, medicinas, dinero en efectivo, etc. hasta que sentí en lo más profundo de mi corazón que esa persona estaba abusando de nuestros sentimientos e inclusive chantajeándonos sentimentalmente al usar expresiones como "se lo suplico", "se lo ruego", "se lo pido en nombre de Dios", "en nombre de la Virgencita", etc.
Ahora la hermana de esta última persona está muy grave y con su cáncer en etapa 4.
He consultado con dos sacerdotes y ambos coinciden en que debo alejarme completamente de esas personas pues me han llevado a un nivel de angustia y frustración al sentir que no estoy cumpliendo la palabra de Dios de tener amor por nuestro prójimo e inclusive al sentirme así, vivo de mal humos, tratando mal a los que me rodean y alejándome de Dios.
Son escrúpulos ó falta de caridad y de amor??
06/08/13 11:50 PM
  
Carmen
Estimada María Lourdes,
Me ha gustado mucho su post. Hace poco me confesé, hacía 5 años que no lo hacía. Fue después de un momento muy grave en mi vida, sentí que ya había llegado al límite y no hice un gran examen de conciencia en gran parte por temor (ver más pecados de los ya gravísimos que sabía que debía confesar y terminar por no hacerlo como ocurrió unos años atrás cuando también había resuelto "cambiar de vida" y simplemente me ganó la vergüenza) y de otro lado, estaba tan ofuscada que traté de hacer el examen viendo lo de los mandamientos en el transcurso de mi casa a la iglesia, en el carro, pero 5 años... solo saltó a la mente lo más grave de lo grave.
El punto es que pasadas unas horas recordé un pecado que no sé definir como mortal o no, y me comencé a sentir angustiada porque había planeado ir esa tarde a misa y comulgar. Recordé las palabras del confesor cuando le dije que no había hecho un buen examen de conciencia y pregunté si debía decir más cosas o detallar... y él me dijo que estaba bien, que confesé lo más grave y no quise ocultar nada. Así que al recordar sus palabras comulgué y me sentí en paz; pese a mis errores creo que esa confesión fue cruda y sincera, con mucho arrepentimiento y las palabras del sacerdote me reconfortaron más de lo que imaginé.

Hoy, domingo, fui a confesarme de eso que me había acordado y a diferencia de la vez anterior, al terminar no sentí paz sino una especie de limbo (¿no les ha pasado que, sin querer culpar a los sacerdotes, algunos confesores dan más pánico que confianza? la memoria es débil y sumada al pánico yo me quedo como bloqueda tratando de pensar qué más sin conseguir recordar) y antes de comulgar me invadió una angustia terrible porque pensaba: olvidé decirle que antes comulgué habiendo recordado esos pecados y decidí no confesarme otra vez (2 veces en el mismo día) pero ¿qué tal si era un sacrilegio eso? yo sé que lo era, es esa duda de siempre, otra vez las dudas... ¿estaré cometiendo un sacrilegio al comulgar ahora así? ¿debería buscarlo de nuevo?
Esa angustia ya la conocía, para mí las confesiones siempre fueron un martirio, a parte de la vergüenza se sumaba ese complejo de "nunca confesarme bien".
Me atrevo a decir que es casi obvio que se trata de escrúpulos pero allí está la duda. Nunca salgo de la duda. Por una parte pienso: bien, soy consciente de que esto no es nuevo, al final estos pensamientos pueden dirigirse a que me vuelva a convencer de que es mejor no confesarme y vivir sin este peso, pero eso es justo lo que no debo hacer. Hoy comulgué, con dudas y todo. Encima esta tarde me acordé de otros pecados más y ya veo el panorama de en cada confesión decir "padre pasa que aquella vez me olvidé de... y a parte comulgué, ¿será pecado? y blah blah blah", pensarlo ya es un sufrimiento. Como seguir arrastrando un tremendo bulto.

Recuerdo algunas palabras como "el perdón es una gracia no un mérito" y eso reconforta. Pensé en volver a tener un director espiritual y eso me alivia un poco, es más escribir aquí ya lo hace. Pero todo esto es como un estado de permanente duda, todo es confuso y la culpa se hace como consustancial a la vida misma. Duro es vencer este tema.

Me encomiendo a sus oraciones María Lourdes, gracias por sus escritos, este en particular me hizo sentir menos soledad en este momento.
11/10/15 9:38 PM
  
Mauricio
Estimada Maria Lourdes

No podía pasar por acá sin expresarle mi agardecimiento por este post tan acertado y hermoso. He estado luchando fuertemente contra mis escrúpulos y pensamientos inútiles y es algo que me asusta y me mantiene en una lucha constante y cansada con mis pensamientos. Pero este artículo me ha representado una luz esclarecedora que sin duda necesitaba. Una forma maravillosa de mostrarme Dios su Amor fue el traerme hasta este post por que lo necesitaba. Agradezco oraciones. Saludos y bendiciones desde Costa Rica.
19/07/18 6:48 AM

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