Evite el fracaso de sus propósitos para la Cuaresma

En la calle Kraanlei, 79 de Gante, Bélgica, se encuentra el edificio de las 7 obras de misericordia (corporales), llamado así por las seis placas artísticas que adornan su fachada y representan las obras de misericordia. Solía ser una posada, pero hoy en día es la famosa tienda de caramelos Temmerman, cuya especialidad es un pequeño cono dulce relleno de mermelada de frambuesa.

Así de fácil pueden cambiar nuestros propósitos de Cuaresma, por diferentes motivos que podemos evitar, como los dos siguientes:


1) Perseguir propósitos que no son realistas.

En la homilía de ayer oí al sacerdote contar la historia de un monje que pidió permiso a su superior para tener una caja de galletas en su celda porque no le parecía gran mortificación el ayuno cuaresmal cuando ya ayunaban todos los días en su monasterio. Su superior le dio permiso y aprobó también cada petición del monje las siguientes semanas de cuaresma: quitar el envoltorio de la caja, abrir la caja, oler las galletas, tocar las galletas…

Ese Viernes Santo, el monje acabó comiéndose todas las galletas. La moraleja es que no tentemos al demonio haciendo algún propósito que va a ser demasiado difícil cumplir. No quiere eso decir que no nos esforcemos, sino que más vale obra buena a mano que cientos volando.


2) Falta de una recta intención, confiando en nuestras propias fuerzas en vez de confiar en el Señor

Además, es muy importante que nuestra intención sea recta, que obremos por Dios y por la salvación de nuestras almas, según S. Juan Vianney en su “Sermón sobre la limosna” [Ver “Cómo dar más de lo que tenemos”]. Si obramos con verdadera Caridad, amor de Dios, el Señor nos ayudará a acercarnos a Él, nuestra meta, aunque tropecemos por el camino. Si Él es el fin de nuestras obras de caridad, fácilmente acudiremos a Él y esperaremos Su compañía a lo largo del camino. Si nos preocupamos por la salvación de nuestras almas, teniendo en cuenta que somos polvo, será más fácil valorar y desear el bien sobrenatural sobre las cosas de este mundo y darnos cuenta de lo poco que podemos por nuestra cuenta.

En el mismo sermón, el santo señala que “la caridad no se practica sólo con el dinero” y que el Señor considera lo hecho por los más necesitados como si fuera hecho por Él mismo.

Por eso, los que todavía no han hecho ningún propósito para la cuaresma podrían encontrar alguno entre las 14 obras de misericordia (7 espirituales y 7 corporales), privándose de su propia comodidad para ayudar a otros, luchando así contra los pecados de omisión. Los muy jóvenes pueden encontrar ejemplos en “Propósitos de cuaresma para niños y adolescentes” (.doc) por Javier Guillén Casillas CDB

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Si somos realistas y repasamos cómo ponemos en práctica las obras de misericordia en nuestras vidas, podríamos discernir una forma de acercarnos más al Señor esta Cuaresma. Así lo hizo el lector Mario en uno de los primeros posts del blog, compartiendo su sincera y humilde respuesta a la pregunta:

“¿Cuál [de las obras de misericordia] le resulta más difícil poner en práctica? ¿Por qué?”.


“Obras de Misericordia Espirituales

“1) Enseñar al que no sabe: ésta no me cuesta. Incluso me gusta. Otra cosa es que el enseñado aprenda algo de mí. Eso ya es más dificil.
2) Dar buen consejo a quien lo necesita: buenooooo, en eso yo creo que somos expertos todos. Pero pasa como con la anterior, que la calidad de los consejos…
3) Corregir al que se equivoca: otra que se nos da bien. Ver las equivocaciones del otro y corregirlas. Maestros en este arte.
4) Perdonar las injurias: a mí se me da bien. La verdad es que soy poco rencoroso. Demasiado vago como para guardar rencor.
5) Consolar al afligido: esta me cuesta. El dolor, en sus múltiples formas, me paraliza. Mi egoismo mío de mí, hace que el sufrimento me moleste.
6) Tolerar los defectos del prójimo: según qué defectos y según qué prójimo.
7) Orar por los vivos y los difuntos: sí, en general no me cuesta orar por ellos… cuando oro. Creo que no lo hago bastante. Pero no lo suficiente.


“Obras de Misericordia Corporales

“8) Dar de comer al hambriento: si se presenta la ocasión…, en la cuestación de turno…, en la campaña de rigor…
9) Dar de beber al sediento: lo mismo. No dejo mis actvidades habituales para socorrer a quien lo necesita… pero si hay que echar una mano, se echa.
10) Vestir al desnudo: véanse los dos puntos anteriores.
11) Visitar a los enfermos: esta es una de mis cruces. Visitar a los enfermos y/o ancianos, es algo que me supera. Por muy cercanos que sean. Supongo que el miedo al sufrimiento, a la vejez y a la muerte pesan demasiado.
12) Asistir al preso: pues no. No se me ha presentado la ocasión.
13) Dar posada al peregrino: y a la peregrina.
14) Sepultar a los muertos: este mes no me he encontrado ningún muerto que necesitase sepultura. Pero si encuentro alguno, me apunto.

“Y ya está contestado. Insisto, lo que me supera es la vejez, la enfermedad y la muerte.”

No tengamos miedo de ofrecernos por completo a nuestro prójimo por amor de Dios, tal y como somos, recordando la promesa del Señor en el Evangelio del VI Domingo de Tiempo Ordinario: “Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios” (Lc. 6, 20).

[Fotos del edificio de las 7 obras de misericordia: Peter Maes en Wikimedia Commons]


Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Ha tenido alguna vez algún propósito de Cuaresma que no pudo cumplir por alguna razón? ¿Cuál de las obras de misericordia le resulta más difícil poner en práctica? ¿Por qué?

Siguiente post – Pobreza – Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados” (Lc. 6, 20)

10 comentarios

  
Luis López
Me he reído, Lourdes, con la historia del fraile y las galletas. Es que me he visto reflejado en él.

Pese a ello, por la misericordia de Dios, logré hacer ayuno y abstinencia el miércoles, pero ayer jueves volví a pasarme un pelín con la comida. Hoy viernes de cuaresma, volveré a la lucha. Aunque en realidad no es una lucha que deba hacer uno, más bien es un confiarse en la acción de Dios en nosotros.
19/02/10 9:26 AM
  
Norberto
"Obras son amores y no buenas razones", ni siquiera de misericordia.
19/02/10 9:46 AM
  
Odet
Que ingenioso el lector Mario,me ha hecho gracia lo del peregrino y a la peregrina,bueno a mí se me dá fatal "corregir al que se equivoca"porque pienso que la otra persona puede pensar que voy alardeando de saber más que ella,que intento darle lecciones etc.y a veces los dejo en el error(tambien suele pasar que a la otra persona no le guste que la corrijan)bueno Santa Cuaresma para todos.
19/02/10 4:18 PM
  
María Lourdes
Luis López, también me pareció muy divertido porque me veo en él.

La verdad es que soy una desastre haciendo y cumpliendo propósitos para la Cuaresma. Me recuerda la escena en la película de Disney "La Bella y la Bestia" en el que el reloj (creo) le está sugiriendo a la Bestia cómo mostrarle su amor a Belle. Decía algo como: "flores, chocolate, promesas que no tienes intención de cumplir..."

Por la razón que sea, cada Cuaresma me doy cuenta de que ciertas cosas que fuera de la Cuaresma no me son muy difíciles me montan guerra en este tiempo penitencial... Me parece que durante la Cuaresma no acompaño tanto al Señor en el desierto, sino que es Él el que me acompaña haciendo posible que este tiempo Le pueda ser de agrado, momento a momento. Un saludo.
19/02/10 4:36 PM
  
María Lourdes
Norberto, "obras son amores"... si no nos quedamos en el sentimentalismo. Otros peligros, según S. Juan Vianney en su "Sermón sobre la limosna":
"No obstante, en honor de la verdad, hay que reconocer que generalmente sienten inclinación a socorrer a los desgraciados, y se compadecen de sus miserias. Mas veo también cómo son contados los que dan la limosna en forma adecuada para hacerse acreedores a una espiritual recompensa, según van a ver: unos lo hacen a fin de ser tenidos por personas de bien… otros, por sentimentalismo, porque se sienten conmovidos ante las miserias ajenas… otros, para que se los aprecie, para que les digan que son buenos y sea alabada su manera de vivir… algunos, tal vez hasta para que les paguen con algún servicio, o en espera de algún favor. Pues bien, todos esos que, al dar limosnas, tienen únicamente tales miras, carecen de las cualidades necesarias para hacer que la caridad sea meritoria. Hay quienes tienen sus pobres predilectos a los cuales les darían cuanto poseen… mas para los otros muestran un corazón cruel. Portarse así no es más que obrar como los gentiles, los cuales, a pesar de todas sus buenas obras, no lograrán su salvación.
Me parece que para que las obras sean amores hace falta perseverar ["El amor es paciente, el amor es amable..." (1 Corintios 13)]. Un saludo.
19/02/10 4:46 PM
  
María Lourdes
Odet, la sinceridad total con la que Mario responde a la pregunta (y la valentía de compartirla) es una que sería maravillosa tener en cada examen de conciencia para ver actitudes que podemos poner ante el Señor e intentar mejorar.

Hay cosas que son difíciles de recordar a otros por caridad: bautizar a sus hijos, asistir a Misa los domingos, confesarse sacramentalmente al menos una vez al año y en pecado mortal... Muchas veces, por respetos humanos, nos es más cómodo no hacerlo, pero en algunas situaciones la responsabilidad recae en nosotros (si somos padres, por ejemplo). Que el Espíritu Santo nos ilumine para que vivamos una Santa Cuaresma.
19/02/10 5:01 PM
  
Marta
Pues como me conozcosiempre hago propósitos de más para, al menos, cumplir alguno... y evidentemente algún otro se queda sin cumplir (ya sea cuaresma, año nuevo o inspiración del Espíritu en cualquier otro momento del año).

Sobre las obras de misericordia:
“1) Enseñar al que no sabe: constantemente, ahora que me cuesta más lo que decía Van Thuan sobre enseñar a ser autosuficientes a los demás para no hacerles inútiles y ser yo la imprescindible...
2) Dar buen consejo a quien lo necesita: se intenta, aún a riesgo de ser rechazada...
3) Corregir al que se equivoca: a veces demasiado, un poquito de humildad no me vendría mal :)
4) Perdonar las injurias: Dios me dio mala memoria... pero para esto me viene de perlas!!
5) Consolar al afligido: tampoco se me da mal, aunque muchas veces no lo hago "por si molesto", ya que a veces las personas gustan de la soledad... y otras me da vergüenza o no sé cómo consolar a los ateos sin hablarles de Dios...
6) Tolerar los defectos del prójimo: esa ya cuesta más...
7) Orar por los vivos y los difuntos: debería de hacerlo más.
8) Dar de comer al hambriento: y estrecharle la mano y preguntarle cómo le va... le estoy tomando cariño al hombre que pide en la pueta del supermercado... Sin embargo y como pecado habitual de gula a veces me termino el chocolate o las patatas fritas cuando debería dejar algo para los demás...
9) Dar de beber al sediento: ídem.
10) Vestir al desnudo: tengo pendiente hacer "revisión de armario" a ver qué puedo donar a la parroquia... Mira, ya tengo un propósito más para la Cuaresma!
11) Visitar a los enfermos: de nuevo me pasa como con la de consolar al afligdo... no lo hago por no molestar, pero siempre meofrezco por si realmente lo quieren o no tienen a otra persona que vaya.
12) Asistir al preso: hace muchos años, sí. Hoy en día no, aunque quizá algún año me gustaríaparticipar en el programa de sacar a hijos de presas los fines de semana para que conozcan otra realidad y otras familias...
13) Dar posada al peregrino: no tengo ocasión, la verdad, pero quizá debería dar mejor acogida alas personas que se acercab a la parroquia...
14) Sepultar a los muertos: recientemente murió mi abuela y es a la búnica persona que he tenido que enterrar en mi vida. No fue una obra de miericordia sino de simple cariño e intenté hacerlo con el mayor respeto posible... Murió en mis brazos al terminar de rezarle el rosario. La recuerdo a diario.
19/02/10 7:28 PM
  
Norberto
De las lecturas de la misa de hoy

Isaias 58, 5-ss

El ayuno que yo quiero es éste: Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tu propia carne.
19/02/10 7:34 PM
  
María Lourdes
Marta, también me cuesta lo de tolerar los defectos. En cambio, mi esposo es muy paciente y me da buen ejemplo.

En la vida de los santos se ve que todavía hay mucho prejuicio en la sociedad contra los pobres, los enfermos... A Sta. Faustina le dolía cuando estaba enferma que las otras monjas pasaran de largo por ella. Es fácil dar una limosna y continuar por el camino, pero no tanto interesarse por alguien sin hogar, comer con él o ella, ofrecerle un cuarto en la casa. En el fondo, creo que siguen dando miedo.

Conozco una pareja no creyente, muy amigos míos, que aun sabiendo que me es muy importante mi fe católica, aprecian que podamos consolarnos cuando pasamos malos ratos.

¡Qué gracia y consuelo del Señor que pudo estar rezando con su abuela en sus últimos momentos en este mundo! Me acordaré de ella en la próxima Misa que asista. Una forma de "enterrar a los muertos" es ir a los velatorios de los parientes de conocidos. En los lugares donde trabajaba se solía anunciar. Mi padre apreció mucho que unas maestras de mis hermanos que no conocía fueron al velatorio de mi madre hace muchos años.

Hechas con intenciones rectas, con mira sobrenatural, esas obras que cualquiera puede hacer cobra gran valor ante el Señor. Muchas gracias por compartir sus reflexiones, y espero que lo siga haciendo.
20/02/10 1:31 PM
  
María Lourdes
Norberto, me acordé de su comentario cuando oí esa cita en la Misa de ayer. Sí que es muy pertinente. Muchas gracias por compartirla.
20/02/10 1:38 PM

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