11.04.18

(488) Evangelización de América –30 México. Lengua y educación, cruces y templos, sacramentos y catequesis...

Tlaxcala, templo de San Francisco

–Olvida usted «artes y oficios».

–Lo he dejado para que lo recordara usted, creciera su autoestima y se abreviara el título.

–Evangelizar a los indios aprendiendo sus lenguas

Lo primera tarea de los misioneros era aprender la lengua indígena, pues sin esto apenas era posi­ble la evangelización y la educación de los indios. Y en esto los niños les ayudaron mucho a los frailes, pues éstos, refiere fray Jerónimo de Mendieta (+1604), «dejando a ratos la gravedad de sus personas, se ponían a jugar con ellos…, y siem­pre tenían a mano un papel para ir anotando las palabras aprendi­das» (Historia III,17). Al fin del día, los religiosos se comunicaban sus anota­ciones, y así fueron formando un vocabulario, y aprendiendo a ex­presarse mal o bien. De este modo, el Señor «quiso que los primeros evangelizadores de estos indios aprendiesen a volverse como al estado de niños, para darnos a entender que los ministros del Evangelio que han de tratar con ellos… conviene que dejen la cólera de los españoles, la altivez y presunción (si alguna tienen), y se hagan indios con los indios, flemáticos y pacientes como ellos, pobres y desnudos, mansos y humildísimos como lo son ellos» (III,18).

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6.04.18

(487) Evangelización de América –30 México. Los franciscanos en Nueva España

 

–Lo veo a usted muy franciscano…

–El primer libro que yo publiqué, recién ordenado, se titulaba Pobreza y pastoral (Verbo Divino, Estella 1964, 298 pgs). Fue prologado por el Sr. Obispo de Talca, Manuel Larraín Errázuriz, presidente del CELAM. Y partió de un estudio sobre la acción evangelizadora de San Francisco de Asís que yo había hecho como estudiante en la Universidad de Salamanca.

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2.04.18

(486) Evangelización de América –29 México. Hernán Cortés, fundador de México

 Monterrey, México

–No todos estarán de acuerdo con el título de este artículo.

–Les pido a quienes no estén de acuerdo que tengan paciencia, pues dice la verdad.

 

–La «Noche triste»: pérdida de Tenochtitlán

De pronto, los sucesos se precipitan en la tragedia. Desembarca en Veracruz, con grandes fuerzas, Pánfilo de Narváez, enviado por el gobernador Velázquez para apresar a Cortés, que había desbor­dado en su empresa las autorizaciones recibidas. Cortés abandona la ciudad de México y vence a Narváez. Entre tanto, el cruel capitán Alvarado, en un suceso confuso, produce en Tenochtilán una gran matanza –por la que se le hizo después juicio de residencia–, y estalla una rebelión incontenible. Vuelve apresuradamente Cortés, y Moctezuma trata de calmar desde la terraza del palacio al pueblo amotinado. Llueven sobre él insultos, flechas y pedradas, y tres días después muere (Morales Padrón, Historia 348). Se ven obligados los españoles a abandonar la ciudad, en el episodio terrible de la Noche Triste.

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29.03.18

(485) Evangelización de América –28 México. Cortés derriba a Huichilobos y Moctezuma se rinde al emperador Carlos I

Encuentro Moctezuma y Cortés

–Yo esta historia no la conocía.

–La ignorancia de la historia suele ser hoy amplia, profunda, enciclopédica. Y sobre todo orgullosa: «La historia no tiene una realidad propia. Es lo que yo quiera».

 

–Entrada pacífica en Tenochtitlán

En este tiempo Moctezuma, angustiado por los más negros presa­gios, se encerró durante días en el Gran Teocali, en ayuno, oración y sacrificios de su propia sangre. Y cambiando de actitud a última hora, envió mensajeros para que invitaran a Cortés a entrar en México.

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26.03.18

(484) Evangelización de América –27 México. Hernán Cortés, pecador y apóstol

Hernán Cortés

–¿Por qué causó tanto espanto en México la llegada de los españoles, siendo éstos tan pocos?

–Porque eran blancos y barbudos, jinetes a caballo, vestidos de hierro, capaces de disparar rayos a distancia… Pero sobre todo porque ciertas profecías antiguas anunciaban el fin del imperio azteca.

–La vuelta de Quetzalcóatl

Fernando de Alva Ixtlilxochitl (+1650), noble mestizo, refiere antiguas tradiciones de México, que hablaban de Quetzalcóatl, «hombre justo, santo y bueno», que en tiempo inmemorial vino a los aztecas «enseñándoles por obras y palabras el camino de la virtud, y evi­tándoles los vicios y pecados, dando leyes y buena doctrina». Predicó especialmente en la zona de Cholula, al sur próximo de México capital, y «viendo el poco fruto que hacía con su doctrina, se volvió por la misma parte donde había venido, que fue por la de oriente», y aseguró antes de irse que «en un año que se llamaría ce ácatl volvería, y entonces su doc­trina sería recibida, y sus hijos serían señores y poseerían la tie­rra». Quetzalcóatl «era hombre bien dispuesto, de aspecto grave, blanco y barbado». Su nombre, literalmente, «significa sierpe de plumas preciosas; por sentido alegórico, varón sapientísimo». Más tarde, en Cholula «edificaron un templo a Quetzalcóatl, a quien colo­caron por dios del aire» (Historia de la nación chichimeca cp.1). El año aludido, ce ácatl, era el 1519.

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