13.05.19

(546) Cristo glorioso (4)- Salvador del mundo y Sacerdote eterno

–¿Tanto citar textos del Antiguo y del Nuevo Testamento, de dos mil o más años atrás, no será pecar de arcaísmo?

–Así piensan algunos discapacitados en la fe.

 

–Jesucristo, Salvador del mundo

El Evangelio presenta a Jesucristo con frecuencia como «Salvador del mundo». Al disminuir hoy notablemente en la predicación de la Iglesia la dimensión soteriológica (salvación / condenación), ha disminuido parejamente el uso de la palabra Salvador para designar a Jesús. Pero «al principio no fue así», ni tampoco durante casi veinte siglos de Tradición eclesial. Conviene, pues, que nos gocemos contemplando a Cristo como único y glorioso «Salvador del mundo».

Leer más... »

9.05.19

(545) Cristo glorioso (3)- La excelsa epifanía de su Cruz

Fouquet (+1481)

–Señor nuestro Jesucristo, te adoramos y te bendecimos …

–pues por tu santa Cruz redimiste al mundo.

 

El Hijo divino se nos da por puro amor en Belén, en la Encarnación. Y consuma su entrega de amor en el Calvario, en la Cruz: «al final, extremadamente los amó» (Jn 13,1). «Tanto amó Dios [Padre] al mundo que le entregó a su Hijo único» (3,16).

Leer más... »

1.05.19

(544) Cristo glorioso (2)- Dios verdadero y hombre verdadero

Carl Bloch (+1834)

–Todo lo que dice usted en este artículo es ya muy sabido.

–No tan sabido. Lamentablemente se habla muy poco de Cristo y de la santísima Trinidad. Más se habla de la justicia, de la solidaridad, de los inmigrantes, del calentamiento global, de la paz, del diálogo y de tantos otros temas horizontales de moda, todos interesantes. Pero…

 

–Signo de contradicción

El Hijo de Dios no entra por la encarnación en la raza humana en forma prepotente, majestuosa, imperiosa. Al contrario, entra en la humanidad por la puerta de servicio, por una cuadra de animales, y se presenta ante los hombres

Leer más... »

25.04.19

(543) Cristo glorioso (1): conocerlo y amarlo

«En esto está la vida eterna:

–…en que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo» (Jn 17,3)

 * * *

Gracia suprema, conocer a Jesucristo: conocer–dar-a-conocer, por obra del Espíritu Santo, «el misterio escondido desde los siglos en Dios, y ahora manifestado a sus santos» (Col 1,26; +Ef 3,9). Decimos como aquellos griegos a Felipe: «Queremos ver a Jesús» (Jn 12,21). Querían conocerlo.

Cristo mismo es el Evangelio. Propiamente, el Evangelio –«os anuncio una Buena Noticia»– es Jesús mismo, su nacimiento en Belén (Lc 2,10-11). San Juan apóstol declara que para revelar a Jesucristo han sido escritos los Evangelios: «Éstas señales fueron escritas para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo en él tengáis vida en su nombre» (Jn 20,30-31). Asi lo entiende también San Pablo, para quien evangelizar es «anunciar el misterio de Cristo» (Col 4,3).

Leer más... »

17.04.19

(542) Dios quiso la cruz de Cristo

–Todos los años salen en Semana Santa progres «católicos» desviados con la misma argumentación.

–Repiten lo que otros famosos maestros, Olegario, Pagola, etc. vienen diciendo hace años impunemente.

 

–Dios no quiso la cruz de Cristo

Me escribe ayer, Martes Santo, con pena desde Chile una amiga muy apreciada, esposa y madre de familia, cristiana católica y apostólica: «Le mando la carta que el párroco de la Parroquia de Santa Teresita de los Andes de Santiago, publicó esta semana en la web parroquial». 

Habla de este modo un señor Párroco, que por el Orden sacramental, fue potenciado especialmente por obra del Espíritu Santo como ministro de la Palabra divina, para confesar la fe católica en la predicación y catequesis, en sus escritos y en toda ocasión.

«Al entrar nuevamente en las celebraciones de la Semana Santa, es muy apropiado preguntarnos ¿por qué murió Jesús?

«La pregunta no es menor, escuchamos constantemente en los evangelios la bondad de su actuar, los milagros que realiza, su defensa de los más débiles. ¿Cómo es posible que lo quieran matar? Algunos tienden a atribuir la razón de su muerte a una misteriosa voluntad del Padre: para perdonar los pecados de la humanidad necesitaba que corriera sangre de un inocente. Pero esto es absurdo. Pensar que el Padre envió a su Hijo al mundo a morir para salvarnos, pone a nuestro Dios al mismo nivel que otros pueblos, donde los dioses no se contentan con los sacrificios humanos, agregándole la gravedad de la muerte de su propio Hijo. Esto no tiene sentido» […]

«Entonces ¿por qué murió Jesús? Jesús no muere porque su Padre lo envió a morir por nosotros. Son los hombres quienes quisieron terminar con su vida», etc.

Leer más... »