InfoCatólica / Reforma o apostasía / Categoría: Temas varios

1.01.15

(300) Te Deum laudamus- 2014

 Fra Angelico-1423

La Adoración Nocturna, fiel a antiguas tradiciones, en el ejercicio de fin de año, en la noche del 31 de diciembre, en torno a las doce campanadas, canta el Te Deum y el Veni Creator, dando gracias a Dios por el año civil que termina y pidiendo el Espíritu Santo para vivir mejor el que comienza. El Te Deum es sin duda  uno de los más elocuentes himnos que la Iglesia tiene para expresar su agradecimiento al Padre celestial, de quien procede todo don y toda gracia perfecta; al Hijo bendito, que se hizo hermano nuestro para salvarnos, introduciendo en la raza humana fuerzas de gracia sobrehumanas, celestiales, divinas, divinizantes; y al Espíritu Santo, alma de nuestras almas, que en Cristo nos hace un solo cuerpo y un solo espíritu.

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24.12.14

(298) Así sí, y así no

Georges de la Tour, 1644–Te diré mi amor, Rey mío – con el amor de tu Madre, – con los labios de tu Esposa – y con la fe de tus mártires.

–Te diré mi amor, Rey mío – ¡oh Dios del amor más grande! –¡Bendito en la Trinidad, – que has venido a nuestro valle!

* * *

–Así sí

En el fragmento de este cuadro contemplamos a Jesús, recién nacido, rodeado por el amor de la Virgen María, de San José, de los pastores e incluso de los animales. Esta obra de arte religioso nos ayuda a entrar silenciosamente en ese grupo sagrado, para también nosotros adorar al Niño, al Hijo de Dios, al hijo de María, al único Salvador del mundo. Solamente en Él está puesta nuestra esperanza. Y es nuestro amor más grande.

Y en estas palabras del sermón 185 de San Agustín, que hoy nos trae la Liturgia de las Horas, hallamos también una ayuda para esa contemplación de Jesús amorosa, agradecida, asombrada, gozosa, inefable.

«Despiértate: Dios se ha hecho hombre por ti. Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz. Por ti precisamente, Dios se ha hecho hombre.

 Hubieses muerto para siempre, si él no hubiera nacido en el tiempo. Nunca te hubieses visto libre de la carne del pecado, si él no hubiera aceptado la semejanza de la carne del pecado. Una inacabable miseria se hubiera apoderado ti, si no se hubiera llevado a cabo esta misericordia. Nunca hubieras vuelto a la vida, si él no hubiera venido al encuentro de tu muerte. Te hubieras derrumbado, si no te hubiera ayudado. Hubieras perecido, si él no hubiera venido.

 Celebremos con alegría el advenimiento de nuestra salvación y redención. Celebremos el día afortunado en el que quien era el inmenso y eterno día, que procedía del inmenso y eterno día, descendió hasta este día nuestro tan breve v temporal. Este se convirtió para nosotros en justicia, santificación y redención: y así, como dice la Escritura, “El que se gloríe, que se gloríe en el Señor”…

 Alegrémonos, por tanto, con esta gracia, para que el testimonio de nuestra conciencia constituya nuestra gloria: y no nos gloriemos en nosotros mismos, sino en Dios. Por eso se ha dicho: Tú eres mi gloria, tú mantienes alta mi cabeza. ¿Pues qué gracia de Dios pudo brillar más intensamente para nosotros que ésta: teniendo un Hijo unigénito, hacerlo hijo del hombre, para, a su vez, hacer al hijo del hombre hijo de Dios? Busca méritos, busca justicia, busca motivos; y a ver si encuentras algo que no sea gracia».

Así sí se celebra la Navidad: un hermoso cuadro y unas maravillosas palabras de la fe.

* * *

–Así no

Un amigo me envía esta postal de Navidad por email. Como ya lo conozco bien, sé que, con refinada maldad, justamente para hacerme rabiar, ha compuesto un texto de felicitación totalmente secularizado, que por decencia no reproduzco, adornado por una imagen –no sé de dónde la habrá tomado– especialmente elegida para encender mi indignación. Que haya puesto en ella mi cabeza, se lo perdono. Incluso tiene su gracia. Pero que me felicite la Navidad con la imagen de tres zampabollos con cara de idiotas, que pretenden (¿lo pretenden?) sacrílegamente re-presentar a María, José y el Niño Jesús, eso ya logra indignarme: lo ha conseguido.

En veinte siglos de historia del arte religioso en la Iglesia nunca se ha representado a la Sagrada Familia, a Cristo, a los santos, deliberadamente, con cara de imbéciles. Hasta hoy. Hoy se ha conseguido en una apoteosis de pelagianismo secularista, que estima pastoralmente efectivo «acercar» lo santo a los hombres rebajando todo lo posible su asombrosa dignidad y belleza; que aborrece la excelencia y que da culto a lo feo y vulgar; y que termina conduciendo a la apostasía. Es un misterio; y por supuesto, es un misterio de iniquidad, del que no anda lejos el diablo: degradar la sacralidad de lo santo. Mundanizarla. Vulgarizarla. Rebajarla. En una palabra, negarla.

Quizá muchos de quienes producen o difunden este «arte» miserable «no saben lo que hacen». Pero el diablo sí que lo sabe. Son postales de Navidad, o lo que sea, ideales para clero y laico progres, y para monjitas modelnas. A veces buena gente, lo digo de verdad; pero con muy mala doctrina, y que andan por la Iglesia más perdidos que un perro en Misa.

Así no. Protesto.

José María Iraburu, sacerdote

Índice de Reforma o apostasía

 

19.05.14

(269-2) El Cardenal Schönborn, Suor Cristina y dos festivales de canto

–¿Y no echa usted con lo que dice más fuego para la crítica contra la Iglesia?

–Escritos como éste disminuyen las críticas contra la Iglesia, porque reprueban aquello que las ocasionan. 

Eurovisión premia a un cantante barbudo travestido de mujer. Normal. Ya estamos acostumbrados a que estos grandes medios del mundo laicista descristianizador premie, por ejemplo, una película sobre dos vaqueros homosexuales o un film que hace elogio de la eutanasia, etc. Podrán ser, en cada caso –no lo sé–, obras con gran calidad cinematográfica. Pero todos nos damos cuenta –bueno, eso de todos es un decir– de que esos premios pretenden más que nada –además de ganar dinero y gloria– promover la homosexualidad y la eutanasia. Y crear un ambiente cultural que haga posible la configuración de la sociedad mediante una legislación política abiertamente contraria a las leyes naturales y divinas.

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4.02.14

(257) InfoCatólica.com

–¿Y usted piensa que estas informaciones van a interesar a alguien?

–Interesan a los feligreses de nuestra parroquia, a nuestros lectores más asiduos. Pero también a otros: hay gente para todo.

InfoCatólica se formó hace cinco años en un proceso muy rápido. En poco más de una semana, en la primera de mayo de 2009, se organizó técnica, personal y jurídicamente, y levantamos en la web nuestro primer vuelo. El formato actual mantiene su planteamiento inicial, aunque con muchos desarrollos posteriores. Para hacer ese milagrito, quiso la Providencia divina reunirnos a quienes hoy la dirigimos: Director, Luis Fernando Pérez Bustamante. Consejo editorial, Mario Solsona, Ana Becerril, Juanjo Romero, Carmen Ruiz, Bruno Moreno, y José María Iraburu, Editor. Fue también fundador de IC el P. Pedro Pablo, de Schola Veritatis, chileno que entonces estaba en España, y que ahora sigue apoyándonos espiritualmente con su comunidad. Gracias a Dios, todo el grupo fundacional es el mismo que forma hoy el equipo directivo.

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19.01.14

(255) Información y formación personal –y 5. Televisión, internet, redes sociales

–Yo creo que ya está bien ¿no?

–Yo creo que no, que habría que decir más verdades, y con más orden y concisión. Pero.

En nuestro tiempo se ha acrecentado enormemente la tentación de la curiosidad vana o mala. Durante casi toda la historia el hombre común ha tenido un acceso muy limitado a noticias y publicaciones. Normalmente el común de los hombres vivían clausurados en las noticias y comentarios de familiares y vecinos, de bodas y niños, enfermedades y muertes, de las cosas del campo. No tenían diario ni radio. Sus libros eran la Biblia y el catecismo, las vidas de santos y los libros de piedad, y quizá algún libro profano de leyendas o aventuras. A todo lo cual se añadían también algunas veces noticias, recibidas normalmente en modo confuso, que salían de lo ordinario: proyectos políticos o sociales, obras de caminos y construcciones, guerras y paces, nuevos impuestos, etc. El hombre vivía ensimismado en sí mismo y su familia, en su municipio y sus trabajos. Y si era religioso, centrado en Dios.

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