InfoCatólica / Reforma o apostasía / Categoría: Temas varios

10.12.18

(523) Siria cristiana (ss. I-XXI), "semper fidelis"

Siria 2018

–A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

–Tú, el Dios leal, me librarás (Sal 30).

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Una de las más antiguas y venerables Iglesias locales de toda la Iglesia Católica es Siria, situada al este y norte de Palestina. Concretamente Antioquía de Siria –hay otra en Pisidia, Asia Menor–, fue durante siglos en la Iglesia uno de los centros principales, con Jerusalén, Roma y Alejandría de Egipto. Precisamente fue en Antioquía «donde comenzaron los discípulos a ser llamados cristianos» (Hch 11,26). Camino de Damasco se produjo la conversión de San Pablo, y en Damasco fue confirmado en la fe. Por eso, cuando nos informan de las persecuciones que los cristianos de Siria actualmente sufren en forma de martirios o de exilios, hemos de ser muy conscientes de que ellos son uno de nuestros hermanos mayores principales.

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15.08.18

(507) La pena de muerte es «inadmisible»

 

–¿En qué sentido es «inadmisible»?.

–El título de un artículo suele indicar cuál es el tema que el autor expone en él. Tenga usted, pues, la esperanza de que mi artículo responde a su pregunta. 

 

–La pena de muerte es «inadmisible»

El papa Francisco, en audiencia concedida al Cardenal Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe (11-V-2018), aprobó una nueva redacción del nº 2267 del Catecismo de la Iglesia, acerca de la pena de muerte. Y posteriormente se publicó el texto de la modificación en diversas lenguas (1-VIII-2018), según ya informamos en InfoCatólica.

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28.06.17

7.05.17

(432) "Día" de la Misa dominical

–¿No querrá usted que se instituya otro “Día” añadido a las docenas de Campañas y Días que ya tenemos?

–Ésa es exactamente mi intención pro-Misa dominical y, según creo, la de otros muchos.

El abandono de la Misa dominical es el efecto y la causa más importante de la apostasía creciente de Occidente, es decir, de las naciones cristianas más antiguas.

Me ha parecido, pues, conveniente volver a publicar con pocas modificaciones mi artículo (234) Los cristianos no-practicantes son pecadores públicos (09-09-2013). 

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24.04.17

(430) La muerte cristiana, 14. –en San Luis Gonzaga, S. J.

Guercini (+1666) - San Luis Gonzaga

–En el siglo XVI España vivía un nivel de cristiandad tan alto, que tenía santos incluso entre los ricos.

–Ahi tiene usted, por ejemplo, a San Francisco de Borja, S. J. (1510-1572), III General de la Compañía de Jesús, que había sido Duque de Gandía, Grande de España y Virrey de Cataluña.

San Luis Gonzaga, S. J. (1568-1591)

Don Ferrante Gonzaga, marqués de Castiglione, contrajo en Madrid matrimonio con doña Marta Tana de Santena, dama de honor de la reina Isabel de Valois. Luis fue el mayor de los siete hijos que tuvieron, y nació cerca de Mantua, en Lombardía. Doña Marta cuidó mucho de su educación cristiana. Don Ferrante, en cambio, pretendía ante todo para su primogénito más que grandes alturas de la gracia, las mayores glorias mundanas, que honrasen su casa y su linaje. Luis, que de niño y adolescente mostró un carácter más bien atrevido y turbulento, recibió a los 12 años la primera comunión de manos de San Carlos Borromeo (1538-1584), obispo de Milán. Asistido por gracias muy especiales, se destacó Luis por la castidad más firme y por las más duras penitencias, decidiéndose cada vez más claramente por la vida religiosa.

Su padre, desde que conoció el propósito de Luis, hizo todo lo posible por impedirlo; unas veces por medio de la indignación amenazante y colérica; otra veces intentando seducirlo con la vida mundana más festiva y prometedora de glorias y honores. Siempre, en cambio, encontró Luis el apoyo de su madre. Finalmente, renunció en favor de su hermano Rodolfo al título de príncipe, que le correspondía por derecho de primogenitura, e ingresó en la Compañía de Jesús, en Roma, donde recibió dirección espiritual de San Roberto Belarmino  (1542-1621). Cuidando enfermos en los hospitales, con ocasión de una peste, contrajo él mismo la enfermedad y murió el año 1591. Doña Marta viajó a Roma cuando el papa Paulo V beatificó a su hijo en 1605. Benedicto XIII canonizó a San Luis Gonzaga en 1726, declarándolo patrono de la juventud, título confirmado por Pío XI en 1926.

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San Luis Gonzaga ante la muerte

De una carta dirigida a su madre

Pido para ti, ilustre señora, que goces siempre de la gracia y del consuelo del Espíritu Santo. Al llegar tu carta, me encuentro todavía en esta región de los muertos. Pero un día u otro ha de llegar el momento de volar al cielo, para alabar al Dios eterno en la tierra de los que viven. Yo esperaba poco ha que habría realizado ya este viaje antes de ahora. Si la caridad consiste, como dice san Pablo, en estar alegres con los que ríen y llorar con que lloran [Rm 12,15]ha de ser inmensa tu alegría, madre ilustre, al pensar que Dios me llama a la verdadera alegría, que pronto poseeré con la seguridad de no perderla jamás.

Te he de confesar que, al sumergir mi pensamiento en la consideración de la divina bondad, que es como un mar sin fondo ni litoral, no me siento digno de su inmensidad, ya que él, a cambio de un trabajo tan breve y exiguo, me invita al descanso eterno y me llama desde el cielo a la suprema felicidad, que con tanta negligencia he buscado, y me promete el premio de unas lágrimas, que tan parcamente he derramado.

Considéralo una y otra vez, y guárdate de menospreciar esta infinita benignidad de Dios, que es lo que harías si lloraras como muerto al que vive en la presencia de Dios y que, con su intercesión, puede ayudarte en tus asuntos mucho más que cuando vivía en este mundo. Esta separación no será muy larga; volveremos a encontrarnos en el cielo, y todos juntos, unidos a nuestro Salvador, lo alabaremos con toda la fuerza de nuestro espíritu y cantaremos eternamente sus misericordias, gozando de una felicidad sin fin. Al morir, nos quita lo que antes nos había prestado, con el solo fin de guardarlo en un lugar más inmune y seguro, y para enriquecernos con unos bienes que superan nuestros deseos.

Todo esto lo digo solamente para expresar mi deseo de que tú, ilustre señora, así como los demás miembros de mi familia, consideréis mi partida de este mundo como un motivo de gozo, y para que no me falte tu bendición materna en el momento de atravesar este mar hasta llegar a la orilla en donde tengo puestas todas mis esperanzas. Así te escribo, porque estoy convencido de que ésta es la mejor manera de demostrarte el amor y respeto que te debo como hijo.

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Oración

Señor Dios, dispensador de los dones celestiales, que has querido juntar en san Luis Gonzaga una admirable inocencia de vida y un austero espíritu de penitencia, concédenos, por su intercesión, que, si no hemos sabido imitarle en su vida inocente, sigamos fielmente sus ejemplos en la penitencia. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

José María Iraburu, sacerdote

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