InfoCatólica / Reforma o apostasía / Categoría: Sin categorías

6.04.17

(427) La muerte cristiana, 12. –en Perpetua y mártires de Cartago: martirio y alegría

FELICIDAD Y PERPETUA–Y eso que antes se decía «el sexo débil»…

–La mujer suele ser más fuerte que el hombre para padecer, por ejemplo, las molestias de una enfermedad; y los hombres, más fuertes para atacar, por ejemplo, una trinchera de guerra. 

Septimio Severo, emperador (193-211)

«Al que quiera salvar la unidad del Imperio, no debe por algún tiempo ahorrar la sangre, a fin de poder, en el resto de su vida, mostrarse amigo de los hombres». Severo, africano, aplicando este principio suyo, logró en 197, como emperador único, reafirmar la unidad del Imperio, venciendo a Albino, su último rival. Pudo entonces reorganizar el ejército, realizar grandes obras públicas, dictar al mundo la Ley romana, teniendo en su Consejo a grandes juristas, como Papiniano y Ulpiano. Levantó, pues, a Roma de la postración en que había caído bajo el infame Cómodo (180-192), gladiador coronado. Le faltaba, sin embargo, frenar eficazmente el explosivo crecimiento de la Iglesia cristiana. Otro africano, el abogado Tertuliano, hacia el 197 escribía:

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8.03.17

(423) La muerte cristiana, 8. –en nuestro Señor Jesucristo, 1

Philippe de Champaigne -1654

–¿Conviene leer este artículo de rodillas?

–Por supuesto. Aunque no es obligatorio.

Prosigo la serie sobre «la muerte Cristiana»: (403) hoy silenciada; (404 y 406) en la doctrina católica;  (408 y 417) en la Biblia (AT) y (NT); (419 y 421) y en la Liturgia (I y II). Inicio ahora una exposición de la muerte cristiana contemplada sucesivamente en Cristo y en los santos.

* * *

–La muerte de Cristo en la cruz es evidentemente el modelo supremo de la muerte cristiana. El Hijo de Dios asumió la naturaleza humana para redimirnos con su muerte inocente, liberándonos de nuestra condición mortal, causada por nuestros pecados. «Con su muerte destruyó nuestra muerte».

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1.03.17

(422) Cuaresma, tiempo de conversión, iniciado el Miércoles de Ceniza (I)

–Tendrá que reconocer usted que las prácticas penitenciales hoy no están de moda.

–La Iglesia vive de la fe, de la esperanza y de la caridad. Vive del Espíritu Santo, no de las modas cambiantes.

Los diversos tiempos del Año litúrgico se van sucediendo, como ocurre con los ciclos vitales de la naturaleza: primavera, verano, otoño e invierno. Cada tiempo litúrgico y cada estación natural tiene su fisonomía propia y su virtualidad específica. La gracia peculiar de la Cuaresma es la conversión, por la que nos preparamos a la celebración del Misterio Pascual: la pasión y la resurrección de Cristo, que se culmina en Pentecostés con la donación del Espíritu Santo.   

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26.02.17

15.02.17