InfoCatólica / Reforma o apostasía / Categoría: Lenguaje

28.08.09

(25) Lenguaje de Cristo claro y fuerte

–Algo he oído de que se ha retrasado usted en el blog porque estaba ocupado traduciendo del latín un documento.
–Y lo malo es que ahora he tenido poco tiempo para tratar bien de un tema tan precioso. Yo aquí, en Reforma o apostasía, solo estudiaré el lenguaje de Cristo en cuanto que predica con claridad y fuerza, llamando a conversión.

Cristo habla con autoridad. Es el «Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, por quien todo fue hecho»… Es, pues, el Autor de la creación y de la nueva creación, «el Primogénito de toda criatura» (Col 1,15), «el Autor de la vida» (Hch 3,15). Él es eternamente la Palabra del Padre, y lo es también en cuanto hombre: «según me enseña el Padre, así hablo» (Jn 8,28). ¿Cómo el Autor no hablará a los hombres con autoridad absoluta y plena?

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19.08.09

(24) Lenguaje católico oscuro y débil

–Bueno, en cierto modo, esto… no, el asunto es que, no sé si me explico…
–Tranquilo y calle por el momento. Madure más el concepto y podrá darlo a luz en la palabra con toda claridad y exactitud. Tómese para ello el tiempo que necesite, aunque sean nueve meses. Y pruebe a pensar con calma, incluso a estudiar y a rezar ese asunto: verá que no le pasa nada.

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15.08.09

(23) Verdades de fe silenciadas –y II

–Perdón que insista. Y si el enviado a predicar no predica el Evangelio ¿a qué se dedica, a tocar el bombo?
–O la trompeta. Se dedicará a cualquier aberración o inutilidad, ya que se está resistiendo al Espíritu Santo, que le fue comunicado sacramentalmente por un sucesor de los Apóstoles.

Como causas principales del silenciamiento de ciertas verdades de la fe quedaron ya señaladas en el post anterior la ignorancia, la mala doctrina, la falta de fe, la falta de esperanza. Pero consideremos también otras causas.

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10.08.09

(22) Verdades de fe silenciadas –I

–¿Y si aquellos que han recibido verdades de la fe y han sido enviados para predicarlas, no las predican, de qué hablan entonces al personal?
–Buena pregunta. Está claro que predicarán mentiras y tonterías vanas, incapaces de salvar al hombre. Pero lo que no está tan claro es que realmente hayan recibido las verdades de la fe. Siga leyendo, y ahora estudiamos el asunto.

Cristo salva a los hombres por la predicación de la verdad. Él ha venido al mundo «para dar testimonio de la verdad» (Jn 18,37). Él quiere «que todos los hombres se salven, y lleguen al conocimiento de la verdad» (1Tim 2,4). Cristo sabe que Él es «la verdad» (Jn 14,6), la luz del mundo, y que quien le sigue «no anda en tinieblas, sino que tendrá luz de vida» (Jn 8,12). Y pide: Padre, «santifícalos en la verdad» (17,17), es decir, santifícalos por obra del Espíritu Santo, que es «el Espíritu de la verdad» (16,13). Sabe Cristo que solo «la verdad nos hará libres» (8,32) del demonio, del mundo y de la carne, es decir, de nosotros mismos. Según todo esto, por tanto, todo silenciamiento de las verdades de la fe que nos salva impide o dificulta la salvación de los hombres. Es algo gravísimo.

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