El principio protestante de la “Sola Escritura” no es bíblico

Uno de los principios fundamentales de la Reforma protestante es el de la sola Escritura (sola Scriptura).El principio protestante de la sola Escritura dice que la Divina Revelación no es transmitida por la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición (como enseña la Iglesia Católica), sino sólo por la Sagrada Escritura. También dice que la Sagrada Escritura es la única autoridad en materia religiosa establecida por Dios en la tierra, lo cual implica el rechazo del Magisterio de la Iglesia (contra lo que enseña la Iglesia Católica).

En este artículo mostraré que siete doctrinas protestantes contradicen el principio protestante de la sola Escritura, basándome sobre todo en argumentos tomados del estupendo libro: Scott y Kimberly Hahn, Roma, dulce hogar. Nuestro camino al catolicismo, Ediciones Rialp, Madrid 2001. Presentaré esas siete doctrinas en el orden en que aparecen en esa narración del dramático camino de conversión al catolicismo del pastor y teólogo presbiteriano Scott Hahn y su esposa Kimberly. Junto al subtítulo de cada una de las siete secciones del artículo indicaré las páginas del libro en las que se trata la doctrina respectiva.

1. El bautismo de los niños (cf. pp. 30-32)

Dentro del protestantismo hay algunas comunidades eclesiales que aceptan y practican el bautismo de los niños pequeños y otras comunidades eclesiales que lo rechazan. La fuerte corriente que niega la validez del bautismo de los niños pequeños tuvo su origen histórico en el movimiento anabaptista del siglo XVI, que se enfrentó a Lutero y sus seguidores. Los protestantes que rechazan el bautismo de los niños pequeños sostienen que ese bautismo es inválido porque los niños que no han alcanzado la edad del uso de razón no pueden creer. También enfatizan que los adultos que fueron bautizados de pequeños ni siquiera recuerdan su bautismo. Sin embargo, la doctrina de la invalidez del bautismo de los niños no es bíblica.

El concepto de Alianza es clave para comprender la Biblia. Dios estableció una Alianza en cada época de la historia de salvación. Durante casi dos mil años, desde el tiempo de Abraham hasta la venida de Cristo, Dios mostró a su pueblo que quería que los niños estuvieran en alianza con Él. El modo era sencillo: bastaba darles el signo de la alianza. En el Antiguo Testamento el signo de entrada a la alianza con Dios era la circuncisión. En el Nuevo Testamento, Cristo sustituyó ese signo por el Bautismo. Pero Cristo nunca dijo que los niños debían ser excluidos de la alianza; en cambio, dijo prácticamente lo contrario: “Dejad que los niños se acerquen a mí y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el Reino de los Cielos” (Mateo 19,14). Los Apóstoles imitaron a Jesús. Por ejemplo, en Pentecostés, cuando Pedro acabó su primer sermón, llamó a todos a aceptar a Cristo, entrando en la Nueva Alianza: “Arrepentíos y bautizaos en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es esta promesa y para vuestros hijos” (Hechos 2,38-39).

En resumen, Dios quiere que los niños estén en alianza con Él y, puesto que el bautismo es el único signo para entrar en la Nueva Alianza, los niños de los cristianos deben ser bautizados. Por eso la Iglesia practicó el bautismo de los niños desde que fue instituida por Cristo.

2. La anticoncepción (cf. pp. 42-44 y 49-50)

En la actualidad todas las denominaciones protestantes admiten la anticoncepción y casi todos los protestantes la practican, suponiendo que es un método razonable y responsable de control de la natalidad. Sin embargo, la doctrina moral protestante sobre la anticoncepción no tiene ningún fundamento válido en la Biblia.

El matrimonio no es un mero contrato sobre un intercambio de bienes y servicios. El matrimonio es una alianza que establece una comunión íntima de vida y de amor entre un hombre y una mujer. Toda alianza tiene un acto por el cual se lleva a cabo y se renueva. En el caso del matrimonio, ese acto es el acto sexual de los cónyuges, que Dios utiliza para dar vida. El acto conyugal debe expresar la mutua donación total de los esposos, que incluye entre otras cosas la aceptación de la fecundidad del cónyuge. Por lo tanto, el acto conyugal debe estar abierto a la transmisión de la vida. Renovar la alianza matrimonial usando anticonceptivos es algo análogo a recibir la Eucaristía y luego escupirla. El acto conyugal es algo sagrado. Al frustrar con los anticonceptivos su poder de dar vida, se realiza una profanación.

Hasta 1930 la postura de todas las Iglesias cristianas respecto a la anticoncepción fue unánime: la anticoncepción es moralmente mala en cualquier circunstancia. Hoy, sin embargo, la Iglesia Católica es la única Iglesia cristiana que tiene el valor y la integridad para seguir enseñando esta verdad tan impopular (algo análogo a lo que ocurre con el tema del divorcio).

3. “Sola fe” (pp. 46-48 y 57)

El principio más importante de la Reforma protestante es el de la sola fe (sola fide). El principio protestante de la sola fe dice que el hombre no es justificado por la fe y las obras (como enseña la Iglesia Católica), sino sólo por la fe. Toda la Reforma protestante nació del principio de la sola fe. Lutero y Calvino afirmaron frecuentemente que éste era el motivo por el cual la Iglesia Católica había caído y el protestantismo se había levantado de sus cenizas. Sin embargo, este principio no está presente en ningún lugar de la Escritura, ni siquiera en las cartas de San Pablo.

Martín Lutero impuso sus elucubraciones teológicas personales a la propia Biblia, añadiendo por su cuenta la palabra “solamente” después de la palabra “justificado” en su traducción alemana de Romanos 3,28: “Porque nosotros estimamos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley”. En el pensamiento de Pablo, “las obras de la Ley” no equivalen simplemente a “las obras”. Véase, por ejemplo, Gálatas 5,6: “En efecto, en Cristo Jesús, ya no cuenta la circuncisión ni la incircuncisión, sino la fe que obra por medio del amor.”

Más aún, no sólo la Biblia no enseña la doctrina protestante de la justificación por la sola fe, sino que enseña explícitamente la doctrina católica de la justificación por la fe y las obras: “El hombre se justifica por las obras, y no sólo por la fe” (Santiago 2,24); “Aunque tenga una fe capaz de mover montañas, si no tengo caridad, no soy nada” (1 Corintios 13,2). Lutero llegó a negar la inspiración de la Carta de Santiago, porque contradecía su doctrina predilecta.

4. La Eucaristía (cf. pp. 65-66)

Acerca del sacramento de la Eucaristía, Martín Lutero rechazó el dogma católico de la transubstanciación y enseñó la doctrina de la consubstanciación. No obstante, la mayoría de los protestantes actuales niega la presencia real de Cristo en la Eucaristía, interpretando a ésta como un mero símbolo; un símbolo profundo, pero sólo un símbolo.

Esta doctrina protestante contradice la enseñanza explícita del discurso de Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm sobre el pan de vida (cf. Juan 6,25-71). Jesús no habló simbólicamente cuando nos invitó a comer su carne y beber su sangre; los judíos que lo escuchaban no se habrían ofendido ni escandalizado por un mero símbolo. Además, si ellos hubieran malinterpretado a Jesús tomando sus palabras de forma literal mientras Él sólo hablaba en sentido metafórico, le habría sido fácil al Señor aclarar ese punto. De hecho, ya que muchos de sus discípulos dejaron de seguirlo por causa de esta enseñanza (cf. Juan 6,60), Jesús habría estado moralmente obligado a explicar que sólo hablaba simbólicamente. Pero Él no lo dijo. Y está muy claro que a lo largo de casi mil años ningún cristiano negó la Presencia real de Cristo en la Eucaristía.

5. “Sola Escritura” (cf. pp. 69-70)

El principio protestante de la “sola Escritura” se refuta a sí mismo, porque ese principio no está en la Escritura. Ningún texto de la Biblia condena el concepto de Tradición ni dice que la Biblia es la única autoridad para los cristianos en materia de fe. “Sola Scriptura” es la creencia histórica de los reformadores, no una conclusión demostrada. Es sólo una presuposición teológica, un punto de partida asumido generalmente en forma acrítica.

Más aún, no sólo la Biblia no enseña la doctrina protestante de la “sola Escritura”, sino que en muchos puntos enseña la doctrina católica que sostiene que la autoridad religiosa está en la Escritura y, además, en la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. Por ejemplo, en 2 Tesalonicenses 2,15: “Por lo tanto, hermanos, manténganse firmes y conserven fielmente las tradiciones que aprendieron de nosotros, sea oralmente o por carta.”

6. El canon de la Biblia (cf. pp. 86 y 92)

El problema del canon bíblico puede enunciarse así: ¿Cuáles son concretamente los libros inspirados por Dios? No se trata de un problema meramente histórico (¿cuáles son los libros que de hecho forman parte de la Biblia?), sino de un problema teológico: ¿cuáles son los libros que tienen derecho a formar parte de la Biblia porque están inspirados por Dios? ¿Cómo podemos saber que realmente es la palabra de Dios infalible la que leemos cuando leemos, por ejemplo, el Evangelio según San Mateo o la Carta de San Pablo a los Gálatas?

El principio protestante de sola Scriptura no está en la Escritura, pero podría haberlo estado si Dios lo hubiera querido así. En cambio, el problema del canon bíblico es metafísicamente insoluble desde el punto de vista protestante. Dado que el protestante no admite ninguna autoridad infalible aparte de la Escritura, no puede estar seguro de que los 27 libros del Nuevo Testamento son la infalible palabra de Dios, porque fueron falibles Papas y falibles Concilios los que le dieron la lista de esos libros. En la perspectiva protestante, todo lo que podemos hacer son juicios probables basados en la evidencia histórica, por lo que al final se tiene una colección falible de documentos infalibles. Pero la simple evidencia histórica es incapaz por sí misma de garantizar la verdad de una doctrina de fe sobrenatural: que determinados escritos transmiten sin error la Palabra de Dios revelada por Cristo. Por lo tanto, para fundamentar la autoridad religiosa de la Biblia, es preciso reconocer la autoridad religiosa de la Iglesia.

7. El “libre examen” de la Biblia (cf. pp. 89-90)

Según la doctrina protestante, cada cristiano debe interpretar la Biblia por su cuenta, contando para ello con la asistencia del Espíritu Santo. Ésta es la doctrina conocida como “libre examen”. En cambio, según la doctrina católica, el cristiano debe interpretar la Biblia en sintonía con la Tradición de la Iglesia y bajo la guía de su Magisterio.

Desde la época de la Reforma, han ido surgiendo más de veinticinco mil diferentes denominaciones protestantes y los expertos dicen que en la actualidad nacen cinco nuevas por semana. Cada una de ellas asegura seguir al Espíritu Santo y el pleno sentido de la Escritura, pero se contradicen entre sí. Algunas denominaciones protestantes aceptan el bautismo de los niños y otras lo rechazan; algunas creen en la presencia real de Cristo en la Eucaristía y otras no; etc. Se necesita mucho más que el “libre examen” de la Biblia para que el protestante esté seguro de que su interpretación individual de la Biblia es correcta.

Scott Hahn explica esto con una muy buena analogía. Cuando los padres fundadores de los Estados Unidos de América escribieron la Constitución, no se contentaron sólo con eso. Si hubieran dejado a los estadounidenses únicamente un documento escrito, por muy bueno que fuera, junto con la recomendación “Que el espíritu de George Washington guíe a cada ciudadano”, los Estados Unidos serían hoy una anarquía, que es precisamente lo que ocurre a los protestantes en lo que se refiere a la unidad de la Iglesia. En lugar de eso, los padres fundadores dieron a su país algo más que la Constitución: un gobierno formado por un presidente, un congreso y una corte suprema, todos ellos necesarios para aplicar e interpretar la Constitución. Y si eso es necesario para gobernar un país como los Estados Unidos, ¿qué será necesario para gobernar una Iglesia que abarca el mundo entero?

Es necesario creer que Cristo no nos dejó sólo con su Espíritu y un libro. Es más, en ninguna parte del Evangelio dice nada a los apóstoles acerca de escribir y apenas la mitad de ellos escribieron libros que luego fueron incluidos en el Nuevo Testamento. Lo que Cristo sí dijo a Pedro fue: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mateo 16,18). Jesús nos ha dejado su Iglesia, constituida por el Papa, los Obispos y los Concilios, todos ellos necesarios para aplicar e interpretar correctamente la Escritura.

Daniel Iglesias Grèzes


InfoCatólica necesita vuestra ayuda.


Para suscribirse a la revista virtual gratuita de teología católica Fe y Razón, por favor complete y envíe este simple formulario. Recomendamos dejar el formato HTML. Se enviará automáticamente un mensaje a su email pidiendo la confirmación de la suscripción. Luego ingrese a su email y confirme la suscripción, presionando el enlace correspondiente.

8 comentarios

  
Luis Fernando
El libre examen es bastante más peligroso que el Sola Scriptura.

---

DIG: Pienso que el "libre examen" es la consecuencia necesaria del principio de "Sola Scriptura". Si rechaza la Tradición y el Magisterio de la Iglesia, al cristiano individual no lo queda otra opción que practicar el "libre examen" de la Biblia.
08/01/16 11:00 AM
  
Miguel Antonio Barriola
Ya en tiempos del mismo Lutero comenzó la atomización de la "Reforma", por él propuesta.
Tanto que Erasmo, quien a los comienzos simpatizaba con el movimiento luterano, comprobando la división cada vez mayor de estos insurgentes, le preguntó al mismo "Reformador", algo por el estilo:"Decís tener el Espíritu Santo, pero tú enseñas una cosa, otra Zwinglio y otra Capitón. ¿Cómo puede contradecirse tanto el Espíritu Santo?"
08/01/16 11:33 AM
  
jose ramon
- No esta formulado explicitamente en la Biblia, cierto, de la misma manera que la Trinidad tampoco lo esta, pero se deduce de la accion divina. Yo creo que es mas seguro el principio de seguir como unica guia de Autoridad la Escritura, puesto que la Tradicion, aun siendo importante, siempre estara moldeada por la accion humana. Despues obviamente dependera de que como se quiera entender la Tradicion, o donde se pose la mirada ¿El tradicional veto de las potencias catolicas a la eleccion papal? Y claro que Dios ha seguido actuando despues de que se cerrara la Escritura.

---

DIG: El principio de "Sola Escritura" no está en la Biblia ni explícita ni implícitamente. Jesucristo fundó su Iglesia sobre la roca de Pedro, dio a Pedro las llaves de su Reino y a todos los Apóstoles el poder de atar y desatar. Es decir, Cristo dio a los Apóstoles autoridad en materia religiosa, para gobernar la Iglesia jerárquicamente, con Pedro como Primer Ministro de su Reino.

Es absurdo poner como principio que en materia religiosa no se puede enseñar nada que no esté en la Biblia cuando ese mismo principio no está en la Biblia. De ese principio absurdo se siguen diversas consecuencias absurdas, como las decenas de miles de comunidades eclesiales protestantes enfrentadas entre sí.

---

- Nada que decir sobre el bautismo.

---

DIG: Si coincides con lo dicho en esa sección, debes rechazar la doctrina de la mayoría de las comunidades eclesiales protestantes.

---

- La anticoncepción... Comprendo bastante bien la postura romana al respecto, y la respeto. No la comparto, pero comprendo que después del S. XX se defienda la vida contra viento y marea. Lo que no entiendo es como algo puede estar mal o bien dependiendo del "formato".

---

DIG: No se trata en primer término de defender la vida (aunque en realidad casi todos los "anticonceptivos" tienen un efecto abortivo con mayor o menor frecuencia), sino de defender la dignidad del matrimonio y del acto conyugal. La anticoncepción no es mala por ser artificial (los lentes también lo son) sino porque busca evitar un fin reproductivo querido por Dios. La fecundidad no es una enfermedad. Tener hijos y educarlos es el fin esencial primario del matrimonio.

---

- Creo que la unica opcion razonable del relato biblico es que solo la Fe salva y de esa Fe, se desprenden las obras de la Fe, como resultado, no como condicion. Creo que esa es la idea del muestrame tu Fe y yo te mostrare mis obras. Isaias, y perdon pòr la literalidad, afirma que las mejores de nuestras obras son como "una compresa usada", Isaías 64:5, y resulta que hasta nuestras lagrimas de arrepentimiento tienen que ser lavadas con la sangre del cordero. Por otra parte, si no es un resultado es una condicion, y si es una condicion yo soy un actor de mi salvacion, y yo no solo no lo veo: me rebelo ante la idea de coparticipar de alguna manera en el plan de Dios y el Sacrificio de mi Señor.

---

DIG: El proceso completo es gracia-fe-caridad-obras. La gracia engendra la fe, que mueve a la caridad, que se expresa en obras de santidad y justicia. Pero este proceso no es "automático" (por así decir), sino que requiere la libre cooperación del hombre con la gracia de Dios. Toda la Biblia se opone radicalmente a la postura de Lutero que niega el libre albedrío del hombre. Como escribió San Agustín (el gran Doctor de la Gracia, acérrimo enemigo del pelagianismo): "Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti".

Lutero y Calvino se equivocaron gravemente al enseñar la corrupción total del hombre por el pecado original. No es verdad que el hombre (incluso justificado) peca en toda obra, incluso buena. Pretendiendo exaltar a Dios con su principio de "Sola Gracia", en realidad Lutero denigra la obra de Dios al pretender que la gracia de Dios es incapaz de hacer al hombre justificado realmente santo, y que actúa como un manto que cubre las inmundicias del hombre sin quitarlas (una mera imputación externa de justicia, no una verdadera justificación).

Isaías 64,5 ("Nos hemos convertido en una cosa impura, toda nuestra justicia es como un trapo sucio. Nos hemos marchitado como el follaje y nuestras culpas nos arrastran como el viento") habla de una situación histórica concreta y contingente. Es incorrecto convertir la frase "toda nuestra justicia es como un trapo sucio" en una especie de principio metafísico absoluto. Impulsados por la gracia de Dios, podemos y debemos realizar verdaderas obras de justicia agradables a Dios. Esas obras son a la vez de Dios y nuestras, pero en planos distintos. Dios y el hombre no se oponen. Tanto es así que Jesucristo insiste en que seremos juzgados por Dios según nuestras obras buenas y malas.

---

- La Eucaristia, sencillamente yo no puedo verlo, creo que si fuera el eje del cristianimo no habria que discutirlo ni deducirlo ni faltaria una sola coma en todos los envangelios. Para mi el salto desde la cena del Señor a la Transubstacion es demasido grande, pero yo no soy catolico romano y tampoco me atrevo a decir mucho mas al respecto, no me atreveria a decir "eso esta mal". Reconozco la belleza y la potencia del Acto, no estoy ciego, impresiona la idea como concepto, eso es innegable.

---

DIG: Si no se puede enseñar nada que no esté en la Biblia, no se puede enseñar que la Eucaristía es un mero símbolo, porque la Biblia no enseña eso, sino lo contrario: "Esto es mi Cuerpo", "Ésta es mi Sangre", "El que no come mi cuerpo ni bebe mi sangre...", "Mi cuerpo es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida", "Yo soy el Pan vivo bajado del cielo; el que come de este pan..."; etc.

La Divina Revelación se transmite por escrito en la Biblia y en forma viviente en la Tradición de la Iglesia, que escuchó, conoce y transmite también enseñanzas del Señor no escritas en la Biblia. Jesús mandó a los Apóstoles "Haced esto en conmemoración mía". Es imposible que los Doce hayan entendido mal a su Maestro y que la celebración dominical de la Eucaristía ("fracción del pan" en Hechos) de la Iglesia primitiva haya sido un error.

Todo lo bello es verdadero. Si la noción católica de la Eucaristía es bella, es porque es verdadera.

---

- Sobre el Canon, las Iglesias Protestantes no han nacido debajo de una seta ni una coliflor.

---

DIG: Pero con base en sus propios principios los protestantes no pueden estar seguros de que la Carta a los Gálatas está inspirada por Dios y forma parte de la Biblia de iure y no sólo de facto.

---

- Libre examen, como la vida misma y el libre albedrio. Un hombre tiene primero que seguir su propia conciencia, algo que ya profetizo el ciego delante de los sabios de su epoca, y que la Iglesia Romana protege.
Si ya me caia bien Benedicto XVI, me emociono cuando en Madrid afirmo que andar fuera del "camino" era muy peligroso, pero, tambien se podia buscar a Dios asi. No saco la estaca, advirtio como un Padre.

---

DIG: Si no hay libre albedrío (Lutero), ¿cómo se puede practicar el libre examen? El libre examen es una lectura individualista de la Biblia, pero Cristo dejó muy claro su rechazo a todo individualismo. Su Iglesia es un cuerpo organizado, una sociedad organizada jerárquicamente. Cristo incluso estableció el principio de la excomunión, indicando a los apóstoles cuándo y cómo excluir a alguien de la comunidad de sus discípulos.

---

- Su nombre era Pedro, y sobre Cristo, la piedra desechada, la piedra de angulo, la piedra de tropiezo, edificaria su Iglesia. Una Iglesia entre gentiles que edifico Pablo.

---

DIG: No hay que confundir las distintas metáforas usadas por la Sagrada Escritura. La Biblia habla de tres piedras de la Iglesia: el mismo Cristo (la piedra angular), Pedro (la piedra sobre la cual Cristo edificará su Iglesia) y los cristianos (piedras vivas de un templo espiritual). No hay que separar ni confundir ni oponer esas "tres piedras" entre sí, porque cada una cumple una función diferente y necesaria en la Iglesia.

---

Feliz 2016.

---

DIG: Igualmente para ti. Que el Señor te bendiga y te guarde hoy y siempre.
08/01/16 12:02 PM
  
anscelo
En "Sola Scriptura" cuando me empiezan los protestantes en que la Biblia como la única autoridad, les pregunto dónde la Biblia lo pone. Normalmente contestan con El “texto prueba” principal del Protestantismo para sola Scriptura, 2 Tim 3:16, fracasa ya que dice que la Biblia es útil, pero no suficiente, para aprendizaje o justificación. El Catolicismo está de acuerdo que la Biblia es admirable para estos propósitos, pero no en una forma exclusiva como en el Protestantismo. También, cuando San Pablo aquí habla de la “Escritura”, el NT todavía no existía (no existió por más de 300 años más) así que él sólo se estaba refiriendo al AT. Esto significaría que el NT no era necesario como única regla de fe, ¡si es que sola Scriptura es cierto y si fue supuestamente aludida en este versículo!

Yo les respondo que ese versículo no aclara nada, pues el NT aún no se había escrito cuando Pablo escribe a Timoteo. Ante esta respuesta quedan mudos, alguno busca algún salmo de David, pero claro es el AT, no el NT. Al no saber que responder, normalmente cambian de tema o dicen algo fuera de contexto: como la pederastria de los clérigos, las riquezas del Vaticano, la Inquisición, ect..., pero se olvidan los casos con más porcentajes en sus comunidades eclesiales. La Inquisición protestante fue con creces mucho más cruel que la católica, algo que los mismos católicos desconocen y los protestantes ocultan, pues fueron ellos los que comenzaron con la "Leyenda Negra", para diezmar al Imperio Español.

---

DIG: Muchas gracias. Buen aporte.
08/01/16 2:51 PM
  
anscelo
La Sola Scriptura es el “talón de Aquiles” del Protestantismo. Mientras existan múltiples interpretaciones, sola Scriptura no soluciona el problema de la autoridad y certidumbre. Si la Biblia fuera tan clara y explícita en el grado de que todos los Protestantes estuvieran de acuerdo por su lectura con una disposición de aceptar y seguir sus enseñanzas, esto sería una cosa, puesto que este no es el caso (la multiplicidad de denominaciones lo demuestra), sola Scriptura es solo un sueño. Sobre lo único que los Protestantes están de acuerdo, es ¡que el Catolicismo es erróneo! De todas las doctrinas Protestantes, la “claridad” de la Biblia es seguramente la más absurda y demostrablemente falsa por el registro histórico.
Contrario al mito Protestante y anticatólico, la Iglesia Católica siempre ha tenido a la Biblia en alta estima, y nada ha suprimido de ella (protestó contra algunas traducciones Protestantes, pero los Protestantes en ocasiones han hecho lo mismo con versiones Católicas). Esto es probado por el laborioso cuidado de monjes que protegían y copiaban los manuscritos, y, también, por las constantes versiones traducidas en lenguas vernáculas (en oposición a las falsedades de solo Biblias en latín) entre otras evidencias indisputables e históricas. La Biblia es un Libro Católico, y no importa que tanto los Protestantes la estudien y la proclamen peculiarmente como de ellos, ellos tienen que reconocer que es a la Iglesia Católica que deberían de agradecer por haber decidido el Canon y por haber preservado intacta la Biblia por 1400 años. ¿Cómo puede estar la Iglesia Católica “contra la Biblia”, como dicen muchos anticatólicos, y al mismo tiempo preservándola y honrándola por tantos años? El solo pensamiento es absurdo así como que se refuta a sí mismo. Si el Catolicismo en realidad es tan malvado, como los anticatólicos quieren que creamos, el Protestantismo debería de formar su propia biblia en lugar de usar la que la Iglesia Católica ha entregado.
08/01/16 3:39 PM
  
Alejandro Galván
Sr. Daniel:

Excelente post, sintético y claro, sobre todo para los católicos que se encuentre en dificultad cuando les acusan de no ser fieles a la Biblia...
08/01/16 6:45 PM
  
Kairós
Gracias por estos artículos y por los comentarios.
Me ayudáis mucho!!

Paz y Bien
09/01/16 7:18 PM
  
Juan José Guillén Gerez
Siempre me ha llamado la atención cómo los protestantes pueden creer en un Cristo que fundó una Iglesia a sabiendas de que se iba a torcer y que harían falta 1500 años de errores hasta que surgiera Lutero y nos lo aclarase todo.

---

DIG: Como escribió el Beato J. H. Newman, conocer bien la historia de la Iglesia lleva a dejar de ser protestante.
09/01/16 9:39 PM

Los comentarios están cerrados para esta publicación.