Mayo virtual: Madre de los Vivientes

Día 26 de Mayo: Madre de los Vivientes

“El Señor da la muerte y la vida, hunde en el abismo y levanta: da la pobreza y la riqueza, humilla y enaltece” (1 Samuel 2,6-7).

Al celebrar la solemnidad de la Anunciación, los cristianos celebramos la entrada del Señor en el mundo, confesándolo como Dios y como hombre verdadero. Dios preparó a su Hijo un cuerpo para que, a través, de él, pudiese cumplir su voluntad (cf Hebreos 10,4-10).

María es la Virgen que creyó el anuncio del ángel y llevó a Cristo hecho hombre en sus purísimas entrañas con amor. La salvación de Dios nos llega a través de la concepción en el seno de María del “Dios-con-nosotros”, del Emmanuel, el Hijo de la Virgen, que se hizo hombre por salvar a los hombres.

María es la Madre de los Vivientes, porque es la Madre de Jesús, el Príncipe de la Vida, el Viviente que ha resucitado, el que vive. Por la obediencia de la fe, respondiendo con su fiat a la palabra de Dios, María es la nueva Eva, a través de la cual nos vino la Vida.

La Virgen es la Madre del Pueblo de la vida, de la Iglesia: “eres la Madre de la vida, y con tu intercesión salvas de la muerte nuestras almas”, canta un tropario de la liturgia oriental. ¿Cómo no encomendarle a Ella la causa de la vida? A Ella que es “la palabra viva de consuelo para la Iglesia en su lucha contra la muerte” (Juan Pablo II, Evangelium vitae 105). ¡Que Ella nos conceda amar, custodiar y respetar toda vida y nos alcance de su Hijo el don de la vida eterna!

Oración

Señor, tú has querido que la Palabra se encarnase en el seno de la Virgen María; concédenos, en tu bondad, que cuantos confesamos a nuestro Redentor, como Dios y como hombre verdadero, lleguemos a hacernos semejantes a él en su naturaleza divina. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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